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Full text of "Archivo del doctor Gregorio Funes, deán de la santa iglesia Catedral de Córdoba"

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v. 1 



BIBLIOTECA N A.CION A I, 

Director: G. Martínez Zuuiria 



ARCHIVO DEL DOCTOR 

GREGORIO FUNES 

Deán de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba 



Noticia preliminar de Raúl Quintana 



I 




BUENOS AIRES 
Imprenta de la Biblioteca Nacional 



ENVIO GRATIS 



ARCHIVO DEL DOCTOR GREGORIO FUNES 



Tomo I: 

Documentos relativos al Deán Funes. 
Correspondencia particular y borradores. 






0¿ ^2J¿vá?r^¿S. í^rea¿?rup (¿/¿t¿*ie¿. 




BIBLIOTECA NACION A L 

Director: G. Martínez Zuuiría 



ARCHIVO DEL DOCTOR 

GREGORIO FUNES 

Deán de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba 



Noticia preliminar de Raúl Quintana 



I 




BUENOS AIRES 
Imprenta de la Biblioteca Nacional 

19 4 4 



Noticia preliminar 



La singular personalidad del deán de la Iglesia 
Catedrql de Córdoba, doctor don Gregorio Funes, 
ovapa con su acción un largo período de nuestra his- 
toria. Siendo hijo de don Juan José Funes y Ludueña 
i/ de doña María Josefa Bustos de Lara, ■■ambos 
de familias patricias», descendía del ilustre funda- 
dor de aquella ciudad, don Jerónimo Luis de Cabrera. 

Estudia en su ciudad natal , en el Colegio de Mon- 
serrat, dependiente a la sazón de los padres de la 
Compañía g, más tarde, en la Universidad. Allí le en- 
tregan las borlas de doctor en Teología, el 10 de agosto 
de 1874? Un ano antes se había recibido de presbítero. 

En 1115 se traslada a España ¡tara cursar ju- 
risprudencia en la cenerable Universidad de Alcalá de 
Henares, «donde en 1118, se gradúa de bachiller 
en derecho civil y al año siguiente, de abogado de 
los reales consejos». 



El Rey Curios III lo acuerda una canongía en la 
I;/lesia Catedral de Córdoba y con ese motivo regresa 
a su provincia, en compañía de fray José Antonio 
de Sun Alberto, obispo de la misma catedral. Los 
pormenores de sus primeras andanzas u de su acción 
posterior, están relatadas en la Autobiografía 1 que 
se publica en el presente volumen. 

Desde piren muestra Funes un tálenla chira // 

compi'ensivo, una mentalidad robusta y una fuerte 
vocación ¡un- las disciplinas del estudia. Tan singulares 
condiciones, al afinarse can el tiempo, lo colocan en 
un lugar prominente de la cultura americana. 

Tres san las disciplinas fundamentales que culi ico: 

estudia, método, perseverancia. Sobre esa firme tfilogía 
construye la obra >/ upa rece en la lana de la acción, 
como filósofo, educador, historiógrafo, político, esta- 
dista, anidar y periodista. En todas estas actividades 
actúa con la serena actitud del ¡pie muía espera del 
azar // SÍ mucho del propio esfuerzo; su rula es umi 

pedagogía permanente de Inicuos ejemplos y de bellas 

pala liras. 

Aparece gallardamente en el Telégrafo Mercantil, 
de Cu helio 1/ Mesa, publicando con el seudónimo de 



Patricio Saliano, su famosa Carta crítica 2 , en defensa 
de la reputación ofendida del obispo de Córdoba, 
Monseñor Moscoso. Se trata de ano de los mejores 
trabajos aparecidos en el Telégrafo. 

Juan Hipólito Vieytes, al fundar el Semanario de 
Agricultura, venerable periódico de la Colonia, y /ten- 
sar, naturalmente, en quienes podían ¡lustrarlo ron 
sus luces, recurre u Funes // le solicita su colaboración 
con estas palabras que rali /¡can el prestigio intelectual 
de que gozaba: « Quando me propuse encargarme — le 
dice — de la edición del Semanario de Agricull ura , 
Industria y comercio, cuyo prospecto tengo el honor 
de acompañar á V. S. siempre conté con el inmediato 
auxilio de los Americanos ilustrados, y con el amparo 
y protección de los que se distinguen ron el ilustre 
nombre de sabios, y ocupando V. S. un preeminente 
lugar entre los individuos que componen esta clase; 
no creo haverme equivocado si cuento con la protección 
que V. S. sabe dispensar á los q.'~ se ocupan con pro- 
vecho, y con qS me impartirá sus singulares y esqui- 
sitos conocimientos p. a la estabilidad y crédito de un 
periódico que solo tiene pJ objeto, el mejorar en lo 
posible la suerte de nuestra American 3 . 



XII — 

Tal es el juicio, respetuoso y amplio, que merece a 
nuestro primer periodista y uno de los Ilumines más 
ilustrados de la Colonia, la personalidad del sabio 
deán de Córdoba. 

Llega el año 10 y ron él lu revolución, que necesita 
un órgano periodístico para difundir en tus Provincias 
Unidas del Río de la I 1 la tu, las nueras ideas políticas. 
Se furnia la Gazeta de Buenos Ayres y se busca a ios 
hombres capaces de prestigiarla y de formar, con su 
prédica, el espíritu de la nuera nacionalidad. 

Mariano Moreno, reductor principal del llamante 
periódico, le pide a Funes su colaboración, para que 
la (i;i/ct;i salga del a estado de languidez á que la re- 
dujo la desgracia de haber caído en unas manos poco 
expertas y i/ue han abarcado imprudentemente más 
de lo i/ue pueden » 

Al retirarse Moreno de la reducción, en diciembre 

de 181(1, Funes queda a cargo de esas delicadas fun- 
ciones hasta mai'ZO de 1811, para reanudarlas cuatro 

años después, en abril del I.) y continuar en ellas como 
director. 

Lu Gazeta era id único «papel público» con que con- 
taba Huidos Aires; el único instrumento de propa- 



ganda del gobierno. Desde este periódico se "difunden 
las luces, y se satisface l<< curiosidad de los pueblos. 
Ella, puede decirse, que incluyendo los escritos de Fu- 
nes, Castelli, Paso, Moreno, Belgrano, había formado 
la opinión pública, ese muro irresistible donde vinieron 
i estrellar si' los esfuerzos de la España. El señor 
Funes se hizo cargo de este periódico por orden de la 
Junta, luego que se separó de ella el secretario Moreno, 
y lo redactó él solo escribiendo cuanto podía recomen- 
dar un papel púl/lico» 5 . 

Funes escribe además, en La Abeja Argentina, al 
lado de Antonio Sáenz, Mamad Moreno, Felipe Se- 
nil/osa y Vicente López y Planes; en YA Argos, como 
"principal redactor, junto a Santiago Wilde e Ignacio 
Núñez y en El Centinela, que redactaban este último 
y Florencio y Juan Cruz Várela. En esta publicación 
tiene a su cargo los temas eclesiásticos y «la parte 
científica, y seria del periódico» 6 . 

La labor de Funes como periodista, especialmente 
en la Gazeta, se destara en el aspecto político //econó- 
mico, por la precisión del juicio y ana larga y clari- 
vidente cisión. Reflexivo y sabio, intrépido cuando 
es necesario serlo; prudente y cauteloso cuando las 



XIV 

circunstancias lo requieren, aparece como el intérprete 
del espíritu de la revolución y con una sólida menta- 
lidad de estadista. Nadie mejor <¡ue él estudia los 
problemas candentes de la política y del gobierno, 
«especialmente sobre la misión del Congreso» \ asan ta 
t/ue trata desde la Gazeta, en cartas dirigidas al direc- 
tor y suscriptas con el seudónimo de l n Ciudadano. 
Pero </uizá su mayor mérito consista en ser nuestro 

primer historiador . Como tal le debemos su Ensayo 
de la Historia Civil del Paraguay, Buenos Aires y Tu- 
cumán. Sus antecedentes los encontramos en otras 
publicaciones como « el informe que redactó ( 1801 ) por 
encargo del obispo Moscoso, sobre el estado material y 
morul de su obispado», que constituye, según el doctor 
Martínez Paz, el «punto de iniciación en las preocupa- 
ciones historiográficas del Deán Funes \) y además, « un 

Capítulo interesante de la historia de Córdoba trabajado 
ron un espíritu de objetividad // un rigor de conceptos, 

que anticipan los rasgos salientes de la figura del 
futuro historiador » 8 . 

En 180$, publica como ya hemos visto, en el Telé- 
grafo Mercantil, de Cabello y Mesa, su darla crítica, 
trabajo histórico, de tono polémico, que tan elogiosos 



XV 

comentarios suscitó entre sus contemporáneos. Es ma- 
yor el mérito de esta obra si se considera que fué 
publicada ocasionalmente, como réplica a la Relación 
histórica de la ciudad de Córdoba, escrita por el deán 
Nicolás Videla del Pino y aparecida en el mismo 
periódico, en la edición del domingo $í de enero de 
180?. Dicha Relación contenía ana sene de errores 
de carácter político, geográfico y económico, amén 
de destilar una ojeriza enconada «de partido contra 
el obispo Moscoso y, en particular, contra su mentor 
el canónigo Funes y los de su bando » <J . 

La Carla de éste, rigorosa y agresiva, al mismo 
tiempo que levantó cargos y rectificó errores, puso de 
relieve las singulares condiciones de su autor como 
historiógrafo versado y serio, como polemista eficaz 
y como escritor de estilo ameno y elegante. El escrito 
con que el ilustrado cordobés salía a la palestra, causo 
verdadera sensación y refiriéndose a, él, don Manuel 
José de Lacurdén le dice: « Desde entonces [se refiere 
a. la oración fúnebre pronunciada por Funes en la 
Iglesia Caled ral de Córdoba ¡tor la muerte del Rey 
Carlos III] i/O he cuidado de recoger todo lo </.'' me 
parece de la misma mano, y tengo mis barruntos de 



— XVI 

buen podenco, ahunq. e no es menester mucho discerni- 
m. [0 ]>.* conocer q. c la leche, y la miel son obras de un 
mismo autor» y con fresco humorismo, agrega: « Yo 
receto con ira la ec tiricia la lectura del papel, q . e se 
dirigió a la i?. 1 Aud.* sobre el asunto ele la cauda 
magna, y guando no alcance este especifico, añadiré 
de aquí en adelante la de la Carta critica» 10 . 

Pero su obra fundamental, dejamos dicho, es el 
Ensayo. Para apreciar Indo el mérito de este trabajo 
debemos considerar que, hasta la época de su publica- 
ción, la historia de estas provincias se había escrita, 
unís con Cfñtetio de cronista que can espíritu crítica, 

en cupa terrena el género habría de lograr sus mejores 
producciones. Además, muchos de sus episodios dor- 
mían Un la rijo suehO en los arelaros en desorden. 

Una técnica rutinaria caracteriza los procedimientos 

de los historiadores de la conquista y « no se precisa 
mucha perspicacia — dice Martínez Paz — , para des- 
cubrir aquí 1/ allá los /-ostros de la influencia >/ hasta 

lu capia servil de los unos 1/ de los otros: saleo los pri- 
meros que no tulleron a quién seguir, los demás van 

por detrás de los modelos. Puede a frutarse lo que tantas 
Vece& se ha dicha: «en ciertos puntos, Antonio de lie- 



XVII — 

rrera no ha hecho sino extractar a Cieza de León, y 
el Padre Lozano parafrasear a Herrera y sumarle a 
mees alguna noticia de Rtá Díaz ele Guzmdn, y el 
padre (¡aerara ha copiado a Lozano hasta con cierta 
impúdica desenvoltura que le permití- censurarlo para 
desviar al lector de su fuente predilecta; de este ejemplo 
universal no había de ser una excepción el «Ensayo» 
de Funes» 11 . 

Pero Funes es, en cierto modo, un renovador de 
los estudios históricos y tiene el mérito de haber re- 
fundido en su obra todos aquellos conocimientos, no 
con espíritu sercil de copista, sino con una técnica 
mejor y unís evolucionada, que marca un jalón en 
nuestro historiografía y señala un claro sentido de la 
responsabilidad del autor que enriqueció los dejos co- 
nocimientos, con nueras observaciones, conceptos ij 
juicios. 

No es el Ensayo un trabajo erudito, ni podía serlo; 
las circunstancias no lo permitían. Por eso no debe 
juzgárselo con criterio de actualidad. Muchos años 
habrían de transcurrir para que los estudios históri- 
cos se hicieran en nuestro país con técnica más de- 
purada. La dedicación de los investigadores a esta 



suerte de disciplinas, formó maestros y escuelas; la 
organización de los archivos y bibliotecas trajo un 
mejor conocimiento de colecciones, documentos y re- 
pertorios; la lejanía de los ha- líos en el tiempo, una 
cisión más clara de los sucesos: factores éstos que 
permitieron crear, en una lento evolución, un método 
de estudio, rígido, que transformó la historia elaborado 
con [pandes dosis de fantasía, en una disciplina seria, 
ipie roza el plano de lo científico. 

Funes pagó tribuía a la época. El esfuerzo y el 
tálenlo no podían ir más allá. Con lodo, el Ensayo 
tiene el mérito indiscutible de ser nuestra primera /lis- 
tona y constituye el trabajo más serio realizado hasta 
entonces, porque refundió lo conocido y reunió todo 
lo nuera que el autor pudo atraer, después de ha- 
berse a sepultado» en los are/tiros, para ahumar el 
material apun ado por sus predecesores . 

El pudre Guillermo Furlong Cardiff, notable bió- 
grafo y bibliógrafo de Funes, establece cama fuentes 
utilizadas por el historiador, la Histoire du Paraguay, 
de Charlevoix, los estrilos de 7'ec/io, Rui Díaz, Do- 
biizhoffer, Azara y, principalmente, los tres libros del 

¡nutre Lozano: Historia de La Compañía de Jesús, Mis- 
iona de la Conquista y Chorografía del Gran (iliaco. 



— XIX — 

Funes utilizó, además, la Historia <le Guevara, las 
Décadas de Herrera y í^os Incas de Marmontel y los 
documentos </ue le facilitaron, « impresos ya o inéditos, 
Saturnino Seguróla, Bartolomé Muñoz, José Joaquín 
Araujo y Gregorio Tadeo de la Cerda» '-. 

El Ensayo, publicado en tres tomos, entre los años 
1816 y 1817 comienza con el descubrimiento del 
Río (Ip la Plata y comprende toda la historia colonial, 
con sus hechos más salientes, romo la sublevación de 
Tupac-Amaru y las Invasiones inglesas y se cierra 
con un Bosquejo de nuestra revolución, desde el i ; -> de 
mayo de 1810 hasta la apertura del Congreso Na- 
cional, el 25 (Ip marzo de 1816. 

Otro aspecto sobresaliente en la ruin de Funes es el 
de educador. íntimamente vinculado al desarrollo de 
las instituciones educacionales dp su provincia, influyó 
radicalmente en sus destinos, asegurándoles ron su 
arción un futuro venturoso. Teórico y práctico, co- 
nocía la técnica // cómo ésta debía aplicarse para ser 
eficaz; pI Colegio de Monserrat y la misma Universi- 
dad le fueron confiados a su experiencia y saber. Su 
arción en ellos se caracteriza por lo fecunda y «desde 
entonces — dice Martínez Paz — comienza la /tora de 



la transformación educacional más honda </ue se haya 
registrado en el país bajo la influencia de un solo 
hombre» ''. Crea la ((¡ledra de Matemáticas, suceso 
que ocupó, más tarde, la atención de don Marcelino 
Menéndez y Pelayo, considerando la iniciativa, como 
un «servicio positivo» prestado a la cuitara americana . 

Y ya en el orden de las reformas veamos cómo él 
mismo las interpreta: «Con estos auxilios emprendió 
la reforma de los dos establecimientos literarios que 
estahan ó su cargo; á saber: el Colejio de Monserrat 
y la Universidad: en el primero, después de aflo jar un 
lauto, la severidad del rejimen monacal, haciendo i/ue 

sus alumnos adquirieran el conocimiento de la lengua 

fruía esa, la geografía, y empleasen las horas de re- 
creación, en la m ásica y en la esgrima: en el segundo 
procurando desterrar el estila bárbaro del ergotismo, 
y sobre lodo (luíalo al entendimiento un estilo laudable 
por medio de un nuevo método de estudios (pie si no 
lo acercaba al punto cu (pie pudiese ejercer con ventaja 

todas las facultades intelectuales; <¡ lo menos lo sacaba 

del circulo ose aro ó que se cea/ reducido, y lo hueñi 
entrar en lu atmósfera de ¡u razón sobre los objetos 
de su enseñanza » 



Pero su mayor mérito como educador está reflejado 
en el Plan de estudios, que presentó a la Universidad. 
Este trabajo, al que dedicó largas vigilias, es revelador 
de una vasta erudición y un conocimiento singular de 
los //triodos y sistemas de enseñanza experimentados 
en i tiros países. El 27 de noviembre de 1808 se le de- 
signa /un a redactarlo y lo entrega en 1813, después 
de cinco años de labor. 

Ya en plena torco lo sorprende la revolución y bajo 
el imperio de los acontecimientos, retoca la obra, po- 
niéndola a tono con las circunstancias; cambia el enfo- 
que, para imprimirle un rumbo de actualidad política. 
De allí que él misino manifieste que «no es posible 
que los miembros de un pueblo soberano, cuando se 
dediquen a otras ciencias, ignoren los derechos de los 
ciudadanos... » Palabras naceos, de timbre fresca, que 

llegan can los tiempos. 

El Plan transforma métodos y sistemas, mejorán- 
dolos, ciertamente ; y durante casi medio siglo, hasta 
los años de la organización , su influencia habría de 
remozar el alma de la deja Universidad. 

Tarde entra Funes en la areno poli tico. Tiene se- 
senta ofios cuando, en ocasión de un viaje a Buenos 



Aires, conoce a Belgrano y a Castelli «á quienes por 
primera vez abrió sa ¡techo, y corno ellos eran los co- 
rifeos en quienes con mas calor se iba alimentando la 
revolución, fué por su condado que el Sr. Funes 
supo todo su estado actual, y con los t¡ue quedó acor- 
dada, aunque sin un ¡dan definitivamente concre- 
tado"» "'. 

La revolución lo toma en Córdoba. Sabe de ella 
por un discípulo supo, lia umdo Labin, comisionado 
por Cisneros para entrar en tontucio con Lima s y el 
gobernador de Córdoba, a fin de organizar, desde allí, 
la contrarrevolución y recuperar el gobierno perdido; 
esperanza efímera, que termina entre una nube de 
pólvora, con la ejecución de sus actores en Cabeza 
de Tigre. 

La actuación de Funes eu tales sucesos lo pone de 

licuó cu el cu ulpo de la político : y cumulo la Junta 

invita a las provincias a enviar sus representantes pu- 
ní constituir el Congreso, Córdoba lo elige diputado. 

EstO ocurre el 17 de agOSÍO de ItílO. 

Son conocidas las dificultades iniciales que se origi- 
naron cu el seno de la Junta, al tratar la constitución 
del Congreso. Moreno, por un lado, era contrario a 



— XXH1 — 

la incorporación de los /lámanles diputados; Funes, 
por otro, partidario de ella, agrupaba a la mayoría 
de los representantes de tierra adentro. En esa lacha 
resulta Funes vencedor, haciendo triunfar una iniciati- 
va de enorme trascendencia y de discutible acierto. Mo- 
reno, con este fracaso, se retira de la acción y el di- 
patado cordobés queda dueño del campo y en el primer 
plano de la poli ton. 

Este «acontecimiento, es en cnanto importa ana 
manifestación de gobierno federal en esos momentos 
en que el país carecía aún de las formas orgánicas 
qae dan fisonomía política á los estados» 17 . 

Hombre laborioso como era, de mentalidad madura, 
expeñmentado, erudito, saino, sa obra en la Junta se 
destaca con perfiles tjae lo presentan como figura de 
primera magnitud. Propicia la instalación de las Jan- 
tas provinciales, germen de las actuales legislaturas. 

La caída de Moreno le da notable preponderancia 
en el gobierno, convirtiéndole en su verdadero inspira- 
dor y consejero, y en el redactor de machos de sus 
documentos políticos. Interviene como ano de los prin- 
cipales inspiradores en el carioso episodio qae se conoce 
en la historia con el nomine de revolución del 5 1/ 6 



— \xiv — 

de abril, movimiento encaminado a destruir la influen- 
cia de la Sociedad Patriótica, constituida por los mo- 
renislas desplazados del gobierno y que termina con 
el sacrificio político de hombres tan notables como 
Rodríguez Peña, Belgrano, Vieytes, Larrea, Azcué- 
naga y Castelli. 

La mentalidad política de Funes es representativa 
de la época. Se presenta en la lacha como un demó- 
crata sincero, partidario de la soberanía popular, de 
la libertad de prensa y de la separación de los poderes 
en el gobierno; tiene predilección por el federalismo y 
advierte que ésa será la futura organización del país. 

Así se lo anticipa a Bolívar, quien cu cario desde 
Lima le responde: ti Bien veo por lo ipie Yd. me dice, 

t/ue la federación vá a establecerse en esepais; y pienso 
ademas que este sistema es casi inevitable en el río de 
la Plata, por la naturaleza de los Gbnos. que kan 
precedido» 1H . 

Al analizar las ideas políticas del ilustrado cordobés 
el doctor Mu rumo de Vedia y Mitre, en su magnífico 
Curso de Derecho Político, expresaque a Moreno escri- 
bió Una serie de artículos cu a La (lace/u >■ / especio u la 

misión del Congreso, en los cuales está reflejado su 



— XXV 

espíritu liberal. Ingenieros hace mérito de esos artícu- 
los, // en contra de la tendencia saavedrista en la cual 
cataloga al deán Funes, invoca ano o dos artículos 
publicados en « La (¡aceta» por « Ciudadano» como 
demostración de que ése es el pensamiento morenista, 
limpio, liberal, partidario de la soberanía del pueblo 
inspirado en las enseñanzas de Rousseau. Y bien, «Un 
Ciudadano» era el deán Funes» 19 . 

Más adelante réremos cuino, en cada uno de los 
episodios en que actúa, está reflejada la misma línea 
de conducta con una lógica demostrativa de una vieja 
afición por tales ideas, que aplica con parsimonia , sin 
///andes concepciones y sin llegar a la categoría de 
magister, porque «no fué, como no era Moreno, un 
filósofo de la política. Su fuente de información es, en 
el momento en que actúa, más Montesquieu que Rous- 
seau, así como en Moreno es más Rousseau que Mon- 
tesquieu» 20 . 

El 22 de abril de 1811 , la Gazeta aparece reprodu- 
ciendo totalmente el texto de una resolución inspirada 
por Funes y acompañada de un discurso <> brillante y 
erudito» que la funda. Tiene por finalidad terminar 
para siempre con la censura a que estaban sujetos los 



papeles impresos en general. A(/uí tiene origen la 
libertad de prensa, que el Triunvirato ratifica más 
tarde, en un decreto del %6 de octubre de ese mismo 
año. 

Creado el Triunvirato y elegidos sus miembro* por 
la propia danta, ésta queda constituida en poder le- 
gislativo, con el nombre de Junta Conservadora, y 
dadas las circunstancias, con funciones de congreso 
constituyente. Se considera indispensable la redacción 
de un Estatuto que reglamente sus funciones. Al deán 

Funes se le eiu nmieuda la tarea de redactarlo y baja 

el apremio del tiempo, presenta un proyecto de Re- 
glamento dr la Junta Conservadora, que no alcanza 
a regir y que viene u ser un verdadero estatuto cons- 
titucional, don/le queda esbozada, por primera vez, la 
separación de los poderes, nuera forma que pone tér- 
mino a la autoridad mu ni moda del gobierno. Tal 
criterio no es compartido por el Triunvirato <¡ue no 
se resigna " perder m un adarme dr la suma del 

poder <¡ue detenta: pero puesta en la emerip-mni de 

resolver, da el golpe de estado que termina con lu di- 
solución de lu Junta Conservadora. Los sucesos poste- 
riores a este episodio prtaoran el morimiento militar 



— XXVI] — 

de diciembre de 1811 que da con Funes en la cárcel, 

acusado del delito de rebelión. Este suceso lo aleja un 
tiempo de los azares de la política. 

El 2 / de abril de 1845 el Cabildo lo nombra direc- 
tor de la Gazeta, donde ya había actuado, durante el 
primer año de la revolución. El 34 de agosto, «por 
unánime rotación de la asamblea electoral de todo el 
anebló cordobés», se le designa diputado al Congreso 
de Turumán, honra que rechaza en forma indeclina- 
ble; es reelegido por dos reces consecutivas, pero él 
mantiene su decisión y pierde, con su actitud, cuyas 
causas no se han explicado satisfactoriamente todaría, 
la ocasión de asistir al glorioso congreso y proclamar 
con la contribución de su ilustrado rolo, la indepen- 
dencia de la patria en 1816. Más tarde, el 13 de fe- 
brero del mismo uño, se le llama para integrar la 
comisión encargada de la reforma del Estatuto Pro- 
cisiona I del Estado. 

¡jis graves problemas políticos planteados entre San- 
ta Fe, proclama/la provincia y bajo la férula de don 
Mariano Vera, aliado de Artigas, el «protector de 
los pueblos libres» y el Gobierno central de Buenos 
Aires, a cargo de Pueyrredón, constituyen sólo un 



— XXVIII — 

capítulo en la larga historia de la. anarquía. La 
Nación, amenazada exteriormente, se debilita en su 
entraña con luchas internas atizadas por ambicio- 
nes y egoísmos; las perspectivas son desalentadoras 
y los ánimos están lejos de la conciliación. 

Desvanecidas les esperanzas del directo/' Pueyrredón 
ron el fracaso del mediador Alejo Castex, ln lucha 
armada parece inminente. El gobernador de Santa 
Fe reclama, con palabra terrible, la venganza lisa 
y llana /tara los jefes del ejército porteño, que inva- 
diendo la provincia, tomaron la capital. « Trae orden 
¡tara mandar ret irnr ■ — dice — al (¡enera! Díaz Vélez 
y su e/ercito, en lo que jamás convendré porque él 
debe ser sacrificado á pesar de mis sentimientos, al furor 
de mis tropas » 21 . 

Tales eran las perspectivas cuando Pueyrredón lla- 
ma al deán Funes para entrenarle la defens i de esta 
causa /teníala. Lo designa mediador ante el gobierno 

de Santa Ve. /-'u/tes, t/ue había rechazado por tres 
reces el insigne honor de concurrir como diputado al 

Congreso que proclamó la Independencia, acepta, re- 
signada y patrióticamente, esta delicada misión en la 

que, incluso, curre rieSCfO su rula. Des/més de fargOS 



parlamentos y siendo imposible la conciliación regresa 
n Buenos Aires, Los negocios políticos, lejos de resol- 
verse dentro del orden y de la />a:, se complican día a 
día; Artigas en la Banda Oriental, Y em en Santa 
/•>'. Bulnes en Córdoba proclaman la rebelión y agitan 
el trapo de la discordia. La delicada situación reclama 
un íntimo y permanente contacto entre el gobierno 
central de Buenos Aires y el Congreso, establecido en 
Tucumán; y éste no puede lograrse, separados como 
están estos poderes por 320 leguas y por ¡nsa/raldes 
dificultades en las comunicaciones. 

Puei/rredón , piensa que el Congreso debe trasla- 
darse a, Córdoba, centro de la república y ciudad de 
fácil comunicación con Buenos Aires. Espera de esta 
medida un doble efecto : acercar las dos ramas del go- 
bierno 1/ neutralizar, tal ce: / ara siempre, la acción 
del protector Artigas en la provincia. 

Y ésta es la nueva misión que el Director Supremo 
encomienda a Funes y <¡ue debe compartir con el doctor 
Manuel Antonio Castro. Desgraciadamente el Congre- 
so, desconfiando de Buenos Aires, desoye las relie-nones 
de los representantes porteños y resuelve trasladarse, 
no a Córdoba, sino al mismo Buenos Aires, adonde al 



propio tiempo que discute la constitución del país, 
maquino gestiones diplomáticas con el extranjero», 
que «hacen peligrar la integridad nacional» n . 

Funes estuco, pues, ul servicio de dos buenas cu usas 
que no prosperaron ; pero la taren que cumplió al frente 
de ellas, no obstante el fracaso, constituye un ejemplo 
de cordura y fina sensibilidad política. 

El 10 de diciembre se incorpora al Congreso como 
representante de Tucumán, que lo elige al año de ha- 
ber estado en dicha provincia cumpliendo la misión 
encomendada por el Director Supremo. Ese mismo 
Congreso sanciona la Constitución Unitaria del 19 y 
le encomienda a Funes ln redacción del Manifiesto con 
que debía aparecer. El documento que escribe Funes. 

es magnífico, q resume el primer cu lo de nues/ru his- 
toria independiente, analizado con acierto y crudeza; 
estudia la revolución y cómo los acontecimientos que 

le sucedieron Obligaron al gobierno a usar de toda la 

su mu del poder: traza un cuadro sombrío y bello de 
la anarquía que decoro las entrañas de la patria, «el 
espíritu del partido ocupado en combatir una fracción 

con otra: una potencia e rlraugera que nos nbserca 

pi ó. rimú ó sacar partido de nuestras discordias: ciada- 



XXXI 

danos inquietos siempre pronto* ó sembrar la deseon- 
fianza comprimiendo el corazón de las incautos: el 
erario público agotado: el estado sin agricultura,, sin 
comercio y sin industria; la secta de europeos españoles 
conspirando por la radia di> la tiranía: en fin, todo 
el estado, caminando de erraren error, de calamidad 
en calamidad á sa disolución política: red aquí, ciu- 
dadanos, las llagas.de la patria que consternaron 
nuestras a/mas, y nos pusieron en el arduo empeño de 
carar las» " 2:! . 

Y después de esta radiografía de la época, cierra 
el /na ni fies/ o con ana patética invocación: «Ciuda- 
danos: ó renunciemos para siempre el derecho tí la 
felicidad, ó demos al mando el espectáculo de la 
unión , de la sabiduría y de las virtudes públicas. 
Mirad <¡ue el interés, de </ae se trata, encierra un largo 
porvenir. Un calendario nuera está formado: el día 
que cuente en adelante, ka de ser ó para nuestra igno- 
minia, ó para nuestra gloria» Helias pero inútiles 
palabras que sucumbieron, junto con la /lámante cons- 
titución que prohijaban, entre el desorden g la anarquía 
de aquel año de ÍS"2(), funesto y terrible, a cuando 
Tucumán se declaraba República Independiente nom- 



XXXII 

lirnuao director á don Bernabé Aráoz; Santiago del 
Estero hacía remedos idénticos; Santa Fe, violando 
pI armisticio de San Lorenzo celebrado con López, 
apresaba los convoyes que el gobierno nacional enviaba 
á Cuyo bajo las órdenes de Balcarce, el resto del li- 
toral ardía en las manos abrasadas de los caudillos; </ 
los dos ejércitos que podían haber evitado en gran 
piu le In catástrofe, se sublevaban vergonzosamente á 
la coz insana de sus jefes enceguecidos...» 

En el i/no f8S0, Funes residió elegido senador por 
el Cabildo eclesiástico. El país pasa por las horas unís 
críticas y tristes de su historio: después de lo caída de 
Hondeo//, los gobernadores se suceden ininterrumpi- 
damente y el desorden y lo desintegración política 
son más graves </ne nunca. En medio de este caos se 
elige gobernador a Sarratea y durante su gestión 
firmo i on López de Sania Fe y Ramírez de Entre 
Ríos, el Tratado del Pilar, en cuyo artículo 7" se 
establece, refiriéndose a la pasada administración, 
que ' ella debe responder en juicio público ante el tri- 
bunal que al efecto se nombre». En cumplimiento de 
i sla cláusula todos los miembros del disuelto congreso 
y con ellos el deán Funes, son procesados. Pero el 



fraile cordobés no resulta un hueso fácil de roer; /mul- 
liré de lucha no se entrega inerme a las contingencias 
de la suerte y en defensa de sus colegas y suya propia,, 
da n luz aquel resonante panfleto titulado Kl grito de 
la razón y de la ley sobre el proceso formado a los 
congresales, que aparece firmado por Los partidarios 
de la razón y amantes de la lej . 

Pasada la aguda crisis del año W, Rivadavia, mi- 
nistro de Rodríguez, promueve la organización de un 
congreso general constituyente; pero un fracaso ¡mis 
es el resultado de esta nuera tentativa de organizar 
el país. La acción opositora de Facundo, Bastos e 
Ibarra, que fiscalizan la política de las producios, 
torna imposible toda conciliación. 

Córdoba elige por tercera cez, representante para 
este Congreso al deán Funes. Está ya en el ocaso de 
su vida y los años le pesan en demasía. No alistante, su 
mente es lúcida y su voluntad firme; ocapa provisio- 
nalmente la presidencia durante las sesiones prepara- 
torias y trabaja en el seno del Congreso can renovado 
entusiasmo ; interviene en todos los debates, ilustrando 
con su erudita información y su pul abra luminosa // 
tratando, a fondo, los asuntos políticos que fueron 



siempre de su predilección. Uno de los últimos debates 
en que interviene, es aquel que origina el proyecto 
del diputado Acostó, que propicia la unión de las 
Provincias y la instalación de « un supremo poder 
ejecutivo general » . 

Funes, en las discusiones en que interviene con los 
diputados Julián Segundo de Agüero, José Valentín 
Gómez y Juan José Paso, sostiene concretamente: (Jue 
lu unión de las provincias es un hecho // no es me- 
nester un nuevo pacto; que los provincias deben regirse 

por SUS propios instituciones hasta tonto se sanc/oue 

la Constitución; que la representación en el exterior 

debe confiarse a ¡lítenos Aires y que el ( 'onij reso debe 

« crear en el plaza de dos meses el poder ejecutivo en 
propiedad » . 

Pero cuando esto ocurre 1/ el Congreso elige presi- 
dente a Rivadavia, estallo la guerra civil en los pro- 
vincias, con /¡us/os n la Cabeza. Córdoba rec liaza la 
elección 1/ Funes, su representante, que había cotudo 

por Rivadavia, queda desautorizado; esto trae, como 
consecuencia inmediata, su rompimiento definitivo con 
el caudillo. 



XXXV — 

Las últimas esperanzas de organización y de //a:, 
se descanecen y una larga etapa se cumple bajo el signo 
de la ambición y la discordia . 

A través de tan larga actuación pública, el deán 
Funes desempeña gestiones diplomáticas rumo repre- 
sentante de Bolivia y Colombia frente a nuestro go- 
bierno, manteniendo, por esa. causa, correspondencia 
con Bolívar y Sucre. Sobre estas gestiones de Funes 
se han emitido los juicios más dice/sos. Es claro que 
analizadas con un criterio de actualidad, resultarían 
ciertamente censurables, definido como está hoy el 
contorno político de los países y el sentimiento de la 
nacionalidad. Pero aquellos tiempos eran otros: y las 
ideas relativas a la futura organización de la América 
independiente no estallan definidas; muchos pensaban, 
conquistados por una idea romántica, que su futuro 
/nutría ser el de una gran confederación de Estados. 

De esta idea participan Bolívar y Funes y alrededor 
de ella gira toda la gestión de éste en el Río de la 
Plata. Trabajan sin descanso y llevan muí ociosa cuenta 
de todo lo que ocurre y puede interesa/' a sus proyectos. 
Bolívar tiene en sus /nanos los tenues hilos de la polí- 
tica y los mueve con acierto, mostrando admirable 



XXXVI — 

capacidad y genio de estadista; instruye a su amigo 
y agente, con sutiles y precisas indicaciones. 

En le escribe participándole sus temores de 

que el Alto Perú desea «declararse independiente y 
constituir una república separada » 

El enemigo, pora ellos, no está en este partido más 
O menos ambicioso O en aquel ¡tais más o menos rebelde: 
está allá lejos, del otro halo del unir, y el venezolano, 
siempre atento, enfila hasta sus menores movimientos 
e intuye sus más secretas intenciones. 

«Si Chile no ocupa inmediatamente a Ckiloe — le 
dice — los españoles entregan aquella isla a alguna 
ponencia de Europa y nos hará mucho daño después». 
Ocúpese de este importante asunto, insista ante su 

gobiemO a fin de que Chile «obre árticamente saine 

aquella isla» que no debemos perder; «el Gobno. de 
Hílenos Aires es muy amigo del de Chile, puede ser 
nula con más confianza, seguido con más docilidad. Yo 

lama na a Chilar; pr/a na lo laujo par na ersilur reía 
entre las Chilenos que temen mi influencia en sus nego- 

cios domésticos» á ". 

,S'// plan de federalizar los estadas americanos e& muí 
alen fija que lo desvela e inspira todos sus actos. « La 



— XXXVII — 

federación de Méjico, Guatemala, Colombia y el 
Perú, se ha verificado y sus diputados deben estar en el 
ismo de Panamá en el ates de Jimio. Lograda esta 
asamblea, macho debemos adelantar en la cansa co- 
mún » 88 . 

Hat/ macho y man importante que hacer: consalle 
nía opinión del ájente Británico, en esa capital sobre 
el modo con t/ae recibiría la Inglaterra ana guerra <lei 
Brazil con nosotros»; dígale t d. t/ue yo deseo consal- 
tar a su gobierno sobre este negocio; « Yo sé muy bien 
que no hay guerra buena y que la Inglaterra, que vive 
del Comercio, no puede desear sino la paz de sus mer- 
cados» 29 . 

De esta suerte de ideas, reflexiones y comentarios, 
están llenas las carias de los dos amigos y al servicio 
de tales propósitos trabajó Funes, en el Río de la Piala, 
con perseverante dedicación y fervor patriótico, con- 
vencido de que estaba al servicio de una causa noble. 

Hombre de acción tan múltiple y espíritu dotado 
de tan diversas facultades, su intensa y larga actividad 
despertó grandes pasiones en su torno. Forjó amista- 
des y creó rencores; la falsa alabanza no conquistó 
con el reclamo su fino instinto de zorro viejo; conoce- 



— XXXVIII — 

dor profundo del corazón humano, el elogio, cuando 
sincero, le inspira un secreto e íntimo goce, cuando 
intencionado o falso, una desdeñosa indiferencia; el 
ataque, lejos de enervarlo, estimula su fibra de lucha- 
dor; la diatriba o la calumnia, no ensombrecieron 
su corazón; vivió largo y trabajó mucho; su virtud 
anís bella fué una invencible tenacidad que resista') 
/odas las pruebas y i¡ae. en el ocaso de su vida le de- 
fendió del desaliento, manteniendo rica la llama de la 
ilusión ; perdida su fortuna, sin rentas, separado de la 
política y de toda o ira actividad, cauto un joven que 

acaba de obtener su titulo, se presenta a la Cámara de 
Justicia y solicita permiso para ejercer la profesión 
de abogado; para entrar « por el camino harta escabroso 
de los negocios forenses ; para no estar en « desamparo 
absoluto, cu el seno de esa misma patria que Ct'eyo 
acreedora d sus serc/ems y que ha sala la ocasión. SÍ no 

la causa de todos sus infortunios» w . 

Pero son ya sus últimos esfuerzos. Las (/densidades 

de la patria, envuelta cu la anarquía, y el comprobar 
cómo se esfuman las esperanzas forjadas en suporve- 

uir. lo sumen cu una tediosa melancolía; y una tarde. 

mientras pasea con algunos amigos poi el u Parque 



— XXXIX — 

Argentino» M , y miro los árboles y el cielo, la muerte 
lo sorprende sin dolor y apaga la llama de esa ruin 
que ardió con lauta intensidad . 

* 

* * 

De todo lo que (« abamos de exponer se deduce lo 
importancia de la obra del deán doctor Gregorio Funes 
en la historia americana y, /n ina/talmente, en lo nues- 
tra. El rostro de suacciónyel, de los proceres que actua- 
ron ron él, está indeleble en los papeles del archivo i¡ne 
reunió en su larga vida, con celo y minuciosidad real- 
mente providenciales. 

Advirtiendo esta circunstancia el Director de la 
Biblioteca Nacional, docto/- Gustavo Martínez Zuviría, 
dispuso que se publicasen en forma completo tan im- 
f loriantes papeles, que se conservan en la institución, 
gracias a la patriótica generosidad de su donante él 
doctor Miguel Olaguer Feliú '-. Esta publicación, que 
aparece con el título de Archivo del Doctor Gregorio 
Funes, comprenderá cinco tomos clasificados en la 
siguiente forma: Tomos I y II : Documentos RELATIVOS 
al deáx Fines. Correspondencia particular y bo- 



rradores. Tomos ni y iv : Correspondencia oficial. 

NOTAS Y BORRADORES. Tomo V." PAPELES VARIOS. 

El volumen que hoy aparece comprende parte de 
los documentos particulares que corven de 177 1 a 1806. 
Son en su mayoría cartas escritas por Funes o red- 
imías por él, borradores y otros documentos comple- 
mentarios, como tu información sobre limpieza de sangre 
y el título de abogado. Seincluyen además, tres opúscu- 
los impresos, la Oración Fúnebre pronunciada en la 
Iglesia Caled val de Córdoba, ron motivo de las exe- 
quias del fíe// Cavíos ///, la Carta crítica y la Auto- 
biografía, todos en estrecha relación con los documentas 
de este volumen ; y siendo como son estos impresos 
piezas ral ísimas y de importancia inestimable para el 

esludai de la personalidad del procer, la Dirección de 

la II ild lotera Nacional, ha creído útil reproducirlos. 
Consecuente con una práctica establecida por nuestro 

Director, corresponde manifestar que la delicada // 
fatigosa larra de priparar el material ', redactar pa- 
peletas, investigar antecedentes, corregir pruebas y 

Ordenar i mines, preña a toda publicación, ha sido 
realizada por los empleados seiiorita María Teresa 

Martineau y doctor Héctor olmedo Cortes, con ún- 



— XLJ — 



guiar competencia y responsabilidad. Resulta grato 
apresarlo públicamente^ contó un motivo de satisfac- 
ción personal y de estímalo a su labor. 

Raúl Quintana 



/. — Biografía [autobiografía] del doctor Don Gregorio Funes, 
"Escrita por un Are/entino Amigo de los servidores de la Patria». 
B. Aires (Imprenta Bonaerense ), 1856. I foll. 21 pp. 

2.— Los antecedentes relacionados con la Carta crítica son los si- 
guientes: El coronel Cabello, Director del Telégrafo Mercantil, Rural, 
Político, Económico e Historiógrafo, con el propósito de reunir 
material para su periódico, solicitó al Cabildo de Córdoba una noti- 
cia sobre dicha ciudad. Éste le envió una Relación histórica de la 
ciudad de Córdoba del Tucutnán, firmada por el escribano Barto- 
lomé Matos de Azevedo. Su verdadero autor era el deán doctor Nicolás 
Yidela del Pino, obispo del Paraguay. En dicha Relación se formu- 
laban apreciaciones equivocadas con respecto a la historia y geografía 
de la ciudad y se ofendía la reputación de su obispo, monseñor Mos- 
coso. Funes «salió en su defensa con un opúsculo que dió al público 



XL1I 



bajo el nombre de Patricio Salían o», Ululado Carta critica sobre la 
Relación histórica, que apareció en el mismo periódico (T° IV, nú- 
mero 8, junio 20 de 1 802). En su escrito, que turo mucha repercusión . 
Funes rectificó en forma terminante a Videla del Pino y mostró no- 
tables condiciones de polemista, y de historiador erudito y ameno. 
Se ocuparon de la Carla, Manuel .losé de Larurdén. José Joaquín de 
Araujo, Juan Manuel Perdriel. contemporáneos del autor, en sendas 
cartas cuyos originales se conservan en la Biblioteca Nacional; Sar- 
miento en Recuerdos do Provincia (Ed. Santiago, 1850, p. 77) y 
Zinny en la Efemeridografía Argirometropolitana (Kil. ¡i Aires. 
1869, p. 2:¡9). 

Por referencias no muí/ claras, formuladas por be Angelis y por 
el mismo Funes, se ha supuesto (¡ue, aparte de la edición del Telé- 
grafo, apareció otra. Éste en su Autobiografía dice que la Carta 
Crítica "Corre impresa » , advertencia que lo mismo puede referirse 

al Telégrafo o a otra edición. De Angelis, en su Colección de obras 
impresas y manuscritas, que tratan principalmente del Río de la 
Plata ( li. Aires, 1853, p. 18), es nuis explícito pero no >nús claro y 
da la siguiente noticia: Carla critica sobre la relación histórica de 
la ciudad de Córdova, publicada en el «Telégrafo». Córdova, 1802 
en 4 o . 

Esta es la referencia que lia dado pie a que se piense en la e.ris- 
tencia de otra edición de la Carta crítica. .1 nuestro juicio la cita 
de De Angelis no se refiere a una edición desconocida del trabajo de 
Funes i¡ ramos a aplicarnos. ¿<jué nos induce a pensar en la exis- 
tencia de ella y ¿ Fl formato en í°? A'o, ciertamente, pues cueste 
mismo formato aparecía el Telégrafo. ¿Fu la mención Córdova, 
1802, >'"c lo cual habría querido indicarse etpie de impréntadel fo- 
lleto desconocido :' Tampoco, /<"< cuanto no había imprenta Córdoba 

por aquellos años. Resulta por demás sugestivo, que habiéndose dis- 
tribuido el opúsculo con mucho cuidado, como se desprende de la co- 
rrespondencia de Funes con Araujo. no nos haya lleipido ningún 
ejemplar. ¿So es carioso también que. habiéndole dado Funes y sus 



— XUII — 



amigos lanía trascendencia a dicho trabajo no se encuentre ana sola 
referencia a la supuesta publicación? Por una carta de Araujo, fe- 
chada en Hacaos Aires, el 20 de junio de 1802, sabemos coa toda 

certidumbre que Fuñe*, aprovechando la composición del Telégrafo, 
hizo tirar por lo menos 200 ejemplares de la Carla, que son los que 
aquél le carió a Córdoba desde Hacaos Ai íes. No otra cosa surge del 
siguiente párrafo de Araujo: «Asi mismo me ha facilitado la remesa 
del cajoncito donde irán los 200 exemplares de la Carta crítica <>. 
Estos ejemplares fueron por cácala de Fanes, i/a que no es admisible 
que Araujo le enriara casi toda la edición del Telégrafo (constaba 
esta de 2 SO a 300), dejando a los lectores de Buenos Aires sin su 
correspondiente ejemplar, que la mayoría de los cuales, por ser 
suscriplores, habían adquirido con anticipación. Diremos para termi- 
nar que la Carta Crítica ocupa totalmente el numero del Telégrafo 
en que se publicó. ¿Puede entonces hablarse de una « separata >'! 
('recatos decididamente que no. Lo que sin duda ocurrió es que, en 
lugar de imprimir los trescientos ejemplares de que constaba la edi- 
ción del Telégrafo, se imprimieron doscientos más por cuenta del 
autor. 

3. — VieyteSj Juan Hipólito. - Carla a Funes. B. Aires, 2(t de julio 
de IS02- Biblioteca Nacional. Serrina Manuscritos. Documento nu- 
mero 3.093. 

A.- -Moreno, Mariano. - Carta a Funes. B. Aires, 27 de octubre 
de 1810. Biblioteca Nacional. Sección Manuscritos. Documento nu- 
mero 3.764. 

o. — [Autobiografía]..., etc., cit.. p. 12. 

6. —lbid,p. 18. 

7. — Vedia y Mitre, Mariano de. - El Deán Funes en la Historia 
Argentina. Segunda edición. B. Aires (Moen), 1910, p. 36. 



XIJV 



8. — Martínez Paz, Enrique. - Introducción, en Bio-biblingrafía 
del Deán Funes, por Guillermo Fürlong Gardiff, S.J. Córdoba (Uni- 
cersidad Nacional), 1939, p. tv. 

9. —Ibid., p. v. 

10. — Lavardkn, Manuel de. - Carta a Funes. B. Aires, 26 de junio 
de 1802. Biblioteca Nacional. Sección Manuscritos. Documento nú- 
mero 3.688. 

11. — Martínez Paz, Enrique. - Introducción..., etc., cit., p. vn. 

12. — Furlong Cardiff, Guillermo. - Bio-biblíografia del Deán Fu- 
nes. Córdoba (Universidad Nacional). 1939. p. 208. 

13. — Fi nes, Gregorio. - Ensayo de la Historia civil del Paraguay, 
Buenos Aires y Tucumán. Tomos primero y segundo. B Aires (Gan- 
darillas), 1816- Tomo tercero. B. Aires (Bcnaientc), 1817. 3. vols. 

ti. — Martínez Paz, Enrióle - Introducción .., cit.. pág. xn. 

15. — [Autobiografía]. ., etc., cit., p. 6 y 7. 

/ 6'. —[Autobiografía] ... cit. p. 7. 

17. — Vkdía y Mitre, Mariano. - El Deán Funes en la Historia 
Argentina .., etc., cit , p. 43. 

18. — Bolívar, Simún. - Carla a Funes. Lima, 16 de marzo de 1825, 
en Revista de la Biblioteca .Nacional, Buenos Aires. 1937, t. i, pá- 
gina 172. 

19. — Vedia y Mitre, Mariano. - Curso de Derecho Político. Bue- 
nos Aires (Arúe), 1938. t. n, p. 130. 

20. - lbid., p. 128. 

21 ■— Vedia y Mu re, Mariano. - El Deán Funes en la Historia Ar- 
gentina..., etc., cit.. p. 106. 

22. — lbid . p. 128. 

23. — Constitución de las Provincias Unidas en Sud América, 
sancionada y mandada publicar por el Soberano Congreso General 



Constituyente en 22 de abril de Inio. Buenos-Ayres (Imprenta In- 
dependencia), ISI9, p. 46. 

2i.—lbid ,p.71. 

25 - Vedia v Mitre, Mariano. - El Deán Funes en l;i Historia Ar- 
gentina..., etc., cit. pp. 117 y 1 18. 

26 — Bolín \h, Simón. - Carta a Funes. Arequipa, 2S de mayo de 
1823, en Kevista de la Biblioteca Nacional. H Aires, 1937. i. i, 
j). 174. 

■>l.—lbhl, ¡,. 174.. 

$8.—Ibid., p. 17 í. 

29. -lbid . p. 173. 

30. — Vedia y Mitre, Mariano. - El Deán Funes en la Historia Ar- 
gentina..., ele , cit., p. 255. 

31 — El Parque Argentino era conocido también por Vauxhall 
entre la colonia inglesa de Hítenos Aires. Fué fundado por una so- 
ciedad con un capital de 20 000 libras, a la que pertenecían muchos 
residentes ingleses. Estaba sitaado entre las calles que hoy llevan los 
nombres de Viamonte, Córdoba, Uruguay y Paraná. Contaba con un 
gran parque y preciosos jardines; un hotel francés atendido por los 
sefwres Porch y Bcvnard; salones de baile; circo con capacidad para 
1 .500 personas, donde trabajó la Compañía Ecuestre Americana de 
Smith, la ile Chiarini, etc. Tenia además un pequeíw escenario donde 
actuaban actores del teatro Argentino y el célebre Casacuberta. Se 
escuchaba banda y se exhibían fieras. La propiedad pertenecía a don 
Santiago Spencer Wilde, padre del doctor José Antonio Wilde y tío 
del doctor Eduardo Wilde. lum Santiago adquirió, poco después de 
la fundación , todas las instalaciones y quedó como único dueño. 
Funes era amigo del señor Wilde y solía visitarlo de tarde en larde. 
En una de esas visitas y en circunstancias en que conversaban en el 
jardín, Funes sufrió un desvanecimiento que terminó con su vida- 
El doctor José Antonio \\ ilde, hijo de don Santiago, en su inicie- 



— XLVI — 



santísima evocación Rueños Aires desde setenta años atrás, hace ana 
minuciosa descripción del Parque Argentino y don Ernesto Morales, 
en su elegante Historia del Teatro Argentino, suministra interesantes 
detalles sobre el mismo. 

32. — Esta valiosa donación de libros y manuscritos la hizo a la 
Biblioteca Nacional, el doctor Miguel Olaguer Feliú en el año 1881 
siendo recibida por el director Manuel Ricardo Trelles, en tres reme- 
sas La primera el 20 de febrero, la segunda el S de marzo y la ter- 
cera poco después. 

33. — a reproducii este opúsculo hemos utilizado el ejemplar que 
se con ser ra en la Biblioteca Nacional, bajo el )i° 31.067. Como se 
trata de un ejemplar incompleto, el texto que se reproduce ka sido 
completado gracias a la gentileza de don Antonio Santamarina que 
nos facilito el que posee. Se han añadido, además, alíjanos párrafos 
suprimidos en la edición «a causa de la incuria de los impresores» 
que se transcriben entre corchetes y cuerpo menor, con las debidas 
notas aclaratorias. Los bibliógrafos no han podido establecer la fecha 
cierta en que Funes pronunció su célebre oración en la Iglesia Cate- 
dral de Córdoba. El padre Furlong Cardiff supone que fué al cum- 
plirse el primer anirersario de la muerte del Bey. esto es el 22 de 
febrero de 111)0. he la oración fúnebre se ocuparon, con elogio, di- 
versas personalidades, entre ellas Lavar dén, principalmente en la 
caria que se guarda en la Biblioteca Nacional (Sección Manuscritos), 

documento n° 3.688 y Sarmiento en sus Recuerdos do provincia 
(lid. San/Hago, 1850, p. ~7). Sarmiento manifiesta que este discurso 

debía acrecentar aún más el prestigio de Funes, que se muestra «rico 
de erudición en las más célebres obras de los autores franceses que 
el sulo poseía, i lleno de ideas de otro jénero que las limitadas (¡ne 
circulaban en las Colonias». Si el investigador desea conocer todos 
lus antecedentes de esta publicación , nada mejor que consultar la 
erudita y completísima critica que de ella hace el padre Furlong Car- 
diff. en su notable Bio-bibliografía del deán Funes (F.d. 1939, 
pp. §0-64). 



FACSÍMILES DE FIRMAS: 



/).' Gregorio Funes - Sixto Funes - Ambrosio Funes 
Juan Manuel Peni riel - Juan Hipólito Vieytes 
Pedro f(/."" de \r:e - Mariano Serapio Funes 
.lna</." Juan de Flores - Balthasar Santos Maldonado 
José Joaq." de Araujo 



[I. — DOCUMENTOS RELATIVOS AL DEÁN 
FUNES.] 



1. — [Autobiografía del deán doctor Gregorio Funes, firmada 
por "Un amigo de los servidores de la patria" y publicada 
bajo ese seudónimo.] 

[1856] 

/Biografía /del /Doctor Don Gregorio Funes, /Escrita [Portada] 
por un Argentino /Amigo de los servidores de la Patria, 
/[viñeta] /Buenos Aires, / [bigote] /Imprenta Bonaeren- 
se, calle del Perú Num. 171. /1856. 

[p. 2 en 
blanco] 

/Biografia Gfc 3 1 

del 

Doctor Don Gregorio Funes. 



D. Gregorio Funes nació en Córdoba de América, el 25 
de Mayo de 1740. Fueron sus padres D. Juan José Funes 
y Lud[u]eña, y D. a María Josefa Bustos de Lara, ambos 
de familias patricias y fundadoras, los Funes en la ciudad 
de Córdoba con el gobernador D. Gerónimo Luis de 
Cabrera ; los Bustos en el reino de Chile, de los que una 
rama pasó á Córdoba ; habiendo obtenido estas familias 
los cargos mas honoríficos de la República. 

Habiendo fallecido de improviso D. Juan José Funes, 
dejando en una edad infantil tres hijos, que fueron, 
D. Gregorio, el mayor, de nueve años ; D. Ambrosio y D. 
Domingo; su madre, D. a María Josefa, (mujer de una 



[Avch. Deán Funes 



— Tomo I 1 ? 



1] 



— 2 — 



virtud eminente y cuyo elojio fúnebre hecho por su con- 
fesor, corre impreso) cuidó con grande esmero de su 
educación. 

Se habían hecho célebres por aquellos tiempos, dos 
establecimientos literarios erijidos en Córdoba, y dirigi- 
dos esclusivamente por les antiguos profesores de la 
Compañía de Jesús; á saber: la Universidad, y el Cole- 
jio de Monserrat. Las ciencias y disciplina que en ellos 
se enseñaban, pueden verse en la obra escrita por el Sr. 
Funes bajo el título "Ensayo Histórico", constando de 
todo, que ya habían empezado a desaparecer las tinieblas 
del peripato, y el mal gusto de los estudios. No parecerá 
estraña esta noticia, si se sabe que el cuerpo jesuítico, 
de que se habla, era también por estos tiempos el más 
célebre que había en toda la América meridional, notable 
por sus riquezas, por la austeridad de su vida, por su 
crecido número, los mas de ellos venidos de Europa, y 
por la vasta estension de su mando sobre las célebres 
misiones, de Mojos, Chiquitos, Paraguay, y las demás 
casas relijiosas de estas provincias circunvecinas. Há 
sido preciso dar esta idea, para que se sepa el teatro en 
que el jóven Funes hizo una de las carreras literarias. 

Instruido en la latinidad, tomó por orden de su Sra. 
madre, en 21 de Setiembre de 1764, la beca en el refe- 
rido Colejio de Monserrat. Al año siguiente abrió su 
curso de filosofía en la universidad el jesuita Ramón 
Bospígliori, oriundo de la Ciudad de Buenos Aires, inge- 
nio de primer órden, capaz, sin duda, de grandes pro- 
gresos en las ciencias, si hubiese tenido la suerte de nacer 
en época menos desgraciada. Fué uno de sus discípulos 
el joven Funes, y en prueba de su aprovechamiento, 
mereció (pie, evacuado el examen de lójica, primero del 
curso, se le asignase para que en compañía de otro con- 
discípulo suyo, 1). Pedro Vicente Cañete, paraguayo, 
tuviese un acto público de esta facultad, 
[p] 4 /A la mitad del segundo año del curso, que era el de 

física universal y particular, sucedió la espulsion de los 



— 3 — 



jesuítas, los que habiendo sido reemplazados interina- 
mente por los lelijiosos de S. Francisco, continuaron la 
enseñanza del joven Funes, hasta la conclusión de su 
carrera de teolojía en esta Universidad, recibiendo la 
I orla de Doctor, el 10 de Agosto de 1774. No fué menos 
distinguido el aprecio que de él hicieron sus nuevos pre- 
ceptores. Con otro acto público de toda la filosofía y 
otro de teolojía que le encomendaron, quisieron hacer 
ver los progresos que se hacían en aquella Universidad, 
bajo su réjimen ; y en un certificado que dieron en 19 
de Abril de 177Ó, Fray Pedro Nolasco Barrientes, rector 
y cancelario de la Universidad de Córdoba, con mas los 
catedráticos de ella, aseguran que, á mas de la teolojía 
escolástica y dogmática, estudió el Dr. Funes sagrados 
cañones, escritura, é historia eclesiástica, señalándose 
entre sus compañeros como el mas aventajado. 

Aun no concluida su carrera de estudios, se ordenó 
de presbítero el año de 1773, y concluida, ejerció los 
empleos de Rector del Real Colejio Conciliar de Loreto, 
de colector general de rentas eclesiásticas, y de cura 
escusador del beneficio de la Punida. 

El anhelo por estender sus conocimientos literarios, 
fué siempre la pasión dominante del Dr. Funes. A fin 
de conseguirlo, pasó á España el año de 1775, y empren- 
dió la carrera de la jurisprudencia en la Universidad 
de Alcalá de Henares, donde en 1778, recibió el grado 
de bachiller en derecho civil. 

Pasó inmediatamente á la Corte á seguir la práctica de 
la abogacía, donde á mas de su asistencia diaria al estu- 
dio de un profesor de crédito, se alistó en la academia 
teórico-civil y canónica de S. Agustín en la casa de S. 
Felipe Neri, y en la junta de jurisprudencia teórico- 
práctica en la casa de clérigos menores del Espíritu San- 
to, desempeñando en ellas con mucha esactitud y general 
aprobación, los ejercicios que le fueron encomendados. 

Mientras que seguía su carrera, á consulta de la Cáma- 
ra de Indias de 1778, le concedió el Rey Carlos 3 9 una 



eanongía de gracia, en la Catedral de Córdoba, su patria. 
Con este motivo, no teniendo aun concluidos los cuatro 
años de práctica, pidió dispensa de los que le faltaban, 
ofreciéndose á sufrir un examen riguroso, lo que, conce- 
dido y practicado así, se recibió de abogado de los reales 
consejos en 1779. 

Regresó después á esta América en compañía de Fray 
José Antonio de S. Alberto, Obispo electo de la misma 
Catedral de Córdoba, y tomó posesión de su eanongía 
el 30' de Octubre de 1780. 

No hubo empleo en su carrera eclesiástica que después 
no obtuviese. El de Juez mayor de diezmos, y el de 
examinador sinodial los ejerció por dilatado tiempo. El 
obispo S. Alberto aprovechó de sus luces, en [sic] cuan- 
tos asuntos graves le ocurrieron. 

El 11 de Noviembre de 1787 fué así mismo nombrado 
por el venerable Dean y Cabildo Eclesiástico por Juez 
de concurso, para que por sí solo dispusiese, dividiese 
y proveyese los beneficios vacantes. 

Habiéndosele comisionado para que en las exequias 
que celebró la ciudad de Córdoba por el alma del Rey 
Cárlos 3" predicase la oración fúnebre, desempeñó este 
encargo. Esta oración corre impresa, y tiene el singular 
mérito de que su autor se adelantó á poner la primera 
piedra de la revolución, reconociendo la existencia del 
contrato social. 

A consulta de la Cámara de 14 de Febrero de 1791, 
se sirvió el Rey nombrarlo para la dignidad de Maestre 
Escuela de la Catedral de Buenos Aires. Por varias 
justas razones hizo renuncia de ella, la que /apoyó el 
obispo de Tncnman, D. Angel Mariano Moscoso, mani- 
festando que atendido el cabal desempeño de cuanto se 
le encomendaba, iba á nombrarlo su provisor y vicario 
general; pero que esta provisión había desconcertado su 
plan; y que contemplando por ser necesario el Sr. Funes 
en aquella Iglesia, esperaba fuese de la real aprobación 
la renuncia que hacia, y se le concediese el consuelo de 



dejarle en su iglesia un sujeto de tanta aptitud para 
ayudarle á llevar las tareas de su pastoral ministerio. 
Fué en realidad suma mente provechoso el influjo del 
Sr. Funes para el acierto de su ministerio, pues le sacó 
en hombros en las graves competencias de jurisdicción 
que tuvo con el Gobernador marques de Sobre-Monte. 

No es de omitir el servicio que le hizo en el informe 
que trabajó y dirijió este prelado al Rey, sobre lo mate- 
rial y formal del obispado de Tucuman, que entonces 
abrazaba también el de Salta. De muchos años atrás, 
se hallaba espedida una real cédula mandando que los 
prelados de América cumpliesen con este informe la obli- 
gación en que estaban de hacer su visita ad lemina Apos- 
tolorum, y hacer este informe á la Silla apostólica. Nin- 
guno hasta entonces había dado cumplimiento á esta 
cédula : por lo que, haciendo el Rey, en real cédula, un 
gran aplauso de este informe, le dió las gracias al 
prelado. 

No fueron éstas las únicas ocasiones que se desempeñó 
completamente. Ofendida la reputación del prelado en 
una pieza que se dió en el Telégrafo, periódico, salió en 
su defensa con un opúsculo que dió al público, bajo el 
nombre de Patricio Saliano. Esta pieza corre impresa, 
y dá mucha luz sobre las producciones naturales de 
Córdoba. 

Después de haber desempeñado varios cargos de menos 
importancia fué nombrado en 1793, por el mismo obispo 
Moscoso, provisor y vicario general del obispado. 

En 28 de Julio del mismo año, fué promovido a la dig- 
nidad de arcediano de la misma iglesia, y en 24 de Enero 
de 1804 al Deanato. 

Murió en Córdoba el obispo Moscoso, y pronunció su 
oración fúnebre el Sr. Funes, así por inmortalizar la 
memoria de este prelado, como por dar una prueba de 
su reconocimiento. Corre impresa esta oración fúnebre. 

Consta por varios documentos auténticos, que los gober- 
nadores de Salta, Córdoba, y el vir[r]ey de Buenes [sic] 



— 6 — 



Aires, informando al Rey de España las calidades del 
Dean Funes, han recomendado altamente su erudición, 
su beneficencia pública espresada con muchos rasgos de 
generosidad, su prudencia y demás virtudes, pidiendo 
fuese atendido en su carrera. Fué consultado para el 
obispado de Salta. 

Consta también que por el fallecimiento del obispo Mos- 
coso, fué nombrado por gobernador y vicario general 
del obispado en 11 de Octubre de 1804. En su gobierno 
eclesiástico hizo conocer del modo mas auténtico su inco- 
rruptibilidad para la provisión de beneficios, sin que nin- 
gún interés humano fuese capaz de moverlo. 

Desde la espulsacion del Cuerpo Jesuítico, habia orde- 
nado el Rey de España, por varias cédulas, que el Clero 
Secular los reemplazase en las Cátedras de la Universi- 
dad de Córdoba, el único establecimiento literario de 
estas provincias con facultad de dar grados. Apesar de 
lo terminante de estas disposiciones, ellas habían sido 
echadas al olvido, ya por la intriga, ya por el favor 
que gozaban los regulares de San Francisco, en el ánimo 
de los Virreyes, del Obispo San Alberto, y del Goberna- 
dor de Córdoba, Marques de Sobre-Monte. El Clero se 
producía en amargas quejas por esta postergación, pero 
sin aliento para reclamar sus derechos, la sufría pacien- 
ta.] 6 temente. Debe creerse que en el Sr. Funes, /eran aun 
mas vivas las impresiones de sentimiento que le causaba 
esa injusticia, pues desde su regreso de España, sin que lo 
amedrentase el poder ni los respetos mas altos, promovió 
la causa del Clero del modo mas enérjico. Es muy digno 
de consideración el célebre memorial que, con poderes del 
mismo clero, dirijió al Vir[r]ey Marques de Aviles, pi- 
diendo el cumplimiento de las reales cédulas. Fué preciso 
bacer jugar en esta ocasión todos los resortes de la intriga, 
para que esta pieza no produjese todo su efecto. Dándose 
por irresistibles las razones en que fué apoyada, resolvió 
el Virrey que aun no era tiempo oportuno para que se Le 
confiase al Clero la enseñanza. El Sr. Funes no desmayó 



en su empresa, y elevó las quejas del clero ;í los oídos 
del Rey de España, en su Consejo de las ludias. Al 
cabo de un prolongado litijio de muchos: años, que por 
su apoderado sostuvo á sus espensas en la corte, triunfó 
en fin aun mas de lo que pensaba, mandando el Rey 
en cédula de 1,800, que tuvieran cumplimiento sus ante- 
riores resoluciones, y que la Universidad de Córdoba, con 
el título de San Cárlcs, fuese elevada al orden de las 
mayores, como las de Lima y Méjico. 

Apesar de esle completo triunfo, él tuvo que sufrir 
todas las injurias de [sic] los déspotas subalternos de la 
América, á que estaban dispuestas las providencias de la 
corte. Siete años corrieron estas de que se habla, sin 
que las instancias del Sr. Funes mereciesen otra res- 
puesta que un insultante silencio. Por fin, reiteradas 
estas en 1807, tiempo en que se hallaba el mando de estas 
provincias en manos del Brigadier D. Santiago Liniers, 
francés de nación, al servicio de España, fueron man- 
dadas llevar á ejecución. 

Una de estas reales órdenes, era referente al Colejio 
de Monserrat, el que, sacado de las manos de los regu- 
lares de San Francisco, se mandaba incorporar á la nueva 
real Universidad. Por consiguiente, en ocasión el Virrey 
de nombrarle un Rector, que lo rijiera, elijió para este 
empleo el Sr. Funes, en 23 de Noviembre de 1807. 

A virtud de las anteriores reales órdenes y nuevas 
providencias, debia procederse por un claustro pleno, 
á la elección de Rector de la Universidad, presidido por 
el Gobernador político y militar de la provincia. D. Juan 
Gutiérrez de la Concha, que obtenia este cargo, convocó 
este claustro, y por unanimidad de sufragios recayó la 
elección en el Sr. Funes, en 11 de Enero de 1808. 

Ya se ha dicho que el amor al estudio y el empeño 
de [sic] estender la esfera de sus conocimientos, habian 
sido siempre los objetos de su predilección. Aquí era, 
pues, donde debían conocerse sus aprovechamientos, y 
donde, guiado de ellos mismos, debia abrir otros cimien- 
tos mas sólidos á la instrucción pública. 



— 8 — 



En efecto sucedió así ; pero esto fué porque aun no 
habia salido de las aulas el Sr. Funes, cuando por un 
sentimiento de una alma, naturalmente inclinado á lo 
sólido y á lo verdadero, llegó á penetrarse de lo mucho 
que tenia que retroceder del camino andado para tomar 
otra senda nueva, y formarse una educación literaria que 
solo se la debiese á sí mismo. Al efecto, procuró con 
suma diligencia, cuanto lo permitían sus cortos medios y 
las circunstancias de los tiempos, hacerse de una biblio- 
teca de obras amenas, y de aquellas que sobre mejores 
principios, habían tratado las obras sérias á que se apli- 
caba. Con estos auxilios emprendió la reforma de los 
dos establecimientos literarios que estaban á su cargo ; 
á saber : el Colejio de Monserrat y la Universidad : en 
el primero, después de aflojar un tanto, la severidad de 
su rejimen monacal, haciendo que sus alumnos adquirie- 
[p.] 7 ran el conocimiento de la lengua france/sa, la geogra- 
fía, y empleasen las horas de recreación, en la música y 
en la esgrima : en el segundo procurando desterrar el 
estilo bárbaro del ergotismo, y sobre todo dando al enten- 
dimiento un estilo laudable por medio de un nuevo 
método de estudios que si no lo acercaba al punto en que 
pudiese ejercer con ventaja todas las facultades intelec- 
tuales ; á lo menos lo sacaba del círculo oscuro á que 
se veía reducido, y lo hacia entrar en la atmósfera de 
la razón sobre los objetos de su enseñanza. 

El conocimiento de que sin el estudio de las ciencias 
exactas no podia darse un paso acertado en las fisico- 
matemáticas, lo obligó á un esfuerzo propio de su génio, 
y fundó una cátedra de matemáticas, aritmética, geogra- 
fía y álgebra, ilutándola en diez mil pesos de sus propios 
fondos, cuyo crédito de quinientos anuales era la asigna- 
ción del catedrático. Las propiedades del Sr. Funes se 
hallaban por entonces repartidas en distintas manos, 
por lo que, no siéndole posible bacer de pronto la exhi- 
bición del principal, cedió á beneficio del catedrático los 
quinientos pesos que le tenían asignados por el rectorado 



— O — 



del Colegio de Monserrat, y se dió principio á la instruc- 
ción de este ramo con tal esmero y aplicación que pronto 
fué la admiración de todos. No habia entrado segura- 
mente en su cálculo los movimientos convulsivos, ni el 
curso prolongado de una revolución como la de las Pro- 
vincias Unidas del Río de la Plata, cpie habian de sumer- 
gir completamente su fortuna. En efecto ellos lo desti- 
tuyeron de todos sus bienes y no le permitieron gozar 
el placer de realizar su fundación predilecta; sin embargo, 
le es deudor de este ramo de instrucción el estableci- 
miento, por que conocidas sus ventajas, continúa costea- 
do por la Universidad. 

En medio de estas atenciones que ocupaban al Sr. 
Funes, se vio en la precisión de hacer un viaje á Bue- 
nos Aires en 1809 á fin de prevenir el tiro que le habia 
preparado en la corte un rival suyo lleno de la malicia 
mas depravada. Se hallaba ya muy acreditada por estos 
tiempos la reputación del Sr. Funes para que dejase de 
recojer respetos y buenos miramientos de todos. En 
efecto, el Vir[r]ey Liniers, cuya gratitud deseaba dársela 
á conocer, por la oración gratulatoria que habia produ- 
cido en Córdoba, con ocasión del rechazo de los ingleses, 
de cuya acción fué aquel el héroe, como por sus impor- 
tantes servicios á favor de la causa pública, le hizo la 
hospitalidad mas comedida. Por el mismo estilo lo hon- 
raron también les oidores de la Real Academia Pretorial, 
que evacuaron su asunto de un modo muy satisfactorio á 
su crédito y justicia. 

Los tiempos que nos ocupan eran precisamente aque- 
llos en que iba susurrando el ruido sordo de ese volcan 
cuya esplosion habia de arruinar los tiranos del Nuevo 
Mundo, y establecer un orden político de nueva crea- 
ción. 

Es bien conocido el suceso a que nos referimos. Aun- 
que de un modo vago y confuso se hablaba de este cam- 
bio, eran bien pocos los que por una lectura profunda 



— 10 — 



y reflexiva, se hallaban prevenidos para ejecutarlo, y 
mucho menos para sostenerlo. 

Entre estos es preciso contar al Sr. Funes, que desde 
bien lejos habia ido nutriendo su espíritu con la lectura 
de Platón, Aristóteles, Pufendorf, Condillac, Mably, 
Rousseau, Reinal y otros, furtivamente escapados de la 
vijilancia de los gefes. Su venida á Buenos Aires, le 
proporcionó la ocasión de familiarizarse con Don Manuel 
Belgrano y el Sr. Casteli, á quienes por la primera vez 
abrió su pecho, y como ellos eran los coriféos en quienes 
con mas calor se iba alimentando la revolución, fué por 
su conducto que el Sr. Fnnes supo todo su estado actual, 
[p] 8 y con los que quedó acorda/da, aunque sin un plan defi- 
nitivamente concertado. 

El Sr. Funes regresó á Córdoba el mismo año 1809, 
y se entregó á las tareas de sus multiplicados empleos. 
En estos se hallaba entretenido cuando el año diez fué 
el primero que allí supo el sacudimiento memorable del 
25 de Mayo, acaecido en la capital, y la primera junta 
gubernativa que se creó. Debe recordarse que ya por 
este tiempo habiendo sucedido á Liniers el Vir[r]ey Cis- 
neros, se hallaba retirado aquel en Córdoba. Depuesto 
('isneros del mando por la revolución, echó la vista al 
mismo Liniers y al Gobernador de Córdoba Concha, y les 
despachó al joven Labin, haciéndoles saber lo ocurrido, 
y la resolución en que se hallaba de trasladarse á Cór- 
doba si le fuese posible, y recuperar allí el mando per- 
dido. Hacia muy poco que el joven Labin, siendo uno 
de los alumnos del Lector Funes en el colegio de Mon- 
serrat, habia dejado su carrera retirándose á Montevideo 
su patria. Los sentimientos respetuosos y tiernos que en 
almas sensibles engendra la educación, lo arrastraron con 
preferencia, á pesar de toda otra consideración á la mora- 
da de su antiguo Rector. Por él supo el Sr. Funes lo 
sucedido en Buenos Aires, y las instrucciones que traía 
del Virfrjey Cisneros. Aquí puede decirse que principal- 
mente empieza la vida pública del Sr. Funes, porque él 



— 11 — 



supo unirla de tal modo con la revolución, que su historia 
hace una parte de este suceso memorable. 

Apenas concluyó su relación el joven Labin, cuando 
incontinente lo presentó al general Liniers y al Goberna- 
dor Concha, para que se informasen del acontecimiento. 
El deseo de vengarlo y la sorpresa se disputaron su cora- 
zón. Retirados á sus posadas el Sr. Funes y Labin, se 
reunieron en casa de Concha, Liniers y los que les eran 
mas allegados, de cuya conferencia resultó que el dia 
siguiente citase á una junta. El objeto de ella era delibe- 
rar sobre el partido que debía tomarse en este acto : pero 
nada se definió, esperando que llegase el correo. Arribó 
éste el 4 de Junio ; y se restableció la junta, en la que 
el Gobernador espuso lo sucedido, y pidió dictamen, 
añadiendo que el suyo era: — se resistiese á la Capital. 
Liniers tomó tras de él la palabra ; y empleó toda la fecun- 
didad de su génio en apoyo de este parecer. Ninguno 
de los concurrentes se atrevió á rebatirlo, á escepcion 
del Sr. Funes. Sin detenerlo el peso de estas autorida- 
des, el odio que iba á concitarse, y los peligros á que 
exponía su vida, fué de dictamen que debian seguirse 
las huellas de la capital [a] . Es preciso convenir que 
este hecho es el mas señalado de la historia. Pondérese 
lo que se quiera la heroicidad de los que dieron el primer 
grito en la capital, siempre hay mucha diferencia de un 
proceder al otro. Aquellos lo dieron cuando sabían que 
los cuerpos militares, principalmente el de patricios, 
salían por garantes de su existencia. Este dió el suyo 
en Córdoba sin otro apoyo que la bondad de la causa, 
y á ciencia cierta que de pronto iba á luchar por sí solo 
contra las olas de esta tempestad. 

Luego que se hizo público el parecer de la junta, aun- 
que el Sr. Funes tuvo la sólida complacencia de ver que 



[a] Este parecer corre impreso, en el 2o tomo de las gace- 
tas de Buenos Aires, y con algún encomio se halla también 
en el periódico que escribía en Londres el español Blanco. 



— 12 — 



el pueblo cordobés se adhirió á su dictamen, no dejaba 
de conocer que cada momento de su vida era un favor 
de la fortuna. La fuerza, la autoridad y el partido de los 
españoles europeos con otros patricios irreflexivos, ani- 
mados de un entusiasmo ilimitado, estaban en manos 
de sus contrarios, y podían aniquilarlo. Las providen- 
cias mas ejecutivas se dieron por el Gobernador Con- 
[p.] 9 cha para reunir las milicias cívicas, y urbanas, cu/yos 
cuerpos se hallaban ya formados de antemano ; y por 
Liniers, que debía ponerse al frente de ellas, se discu- 
rrieron arbitrios los mas extraordinarios. 

Entre tanto que esto sucedía, se avivaba por momentos 
la voz de las serias disposiciones que tomaba la Junta 
Gubernativa para llevar adelante la revolución, y que 
una de ellas era mandar á los pueblos una división auxi- 
liadora de su libertad. Aunque los gefes de Córdoba, 
animados por Liniers, quien contaba por suya esa misma 
tropa que se preparaba, habiendo sido ella misma poco 
hacia compañera de sus triunfos en el rechazo de los 
ingleses, no le daban mucha importancia ; sin embargo, 
para asegurarse de los movimientos de la capital, man- 
daron un emisario oculto que se informase de todo. 
Este cumplió exactamente su encargo, y les aseguró del 
sin ejemplar entusiasmo de la capital, de la resolución 
de la Junta de llevar adelante á todo trance lo empezado, 
de lo efectivo que era el envío de la espedicion, y de 
que corría ya en el pueblo con mucho aplauso el dicta- 
men de Sr. Funes, [b] 

De día en dia llegaba la noticia de que la espedicion 
estaba en camino, compuesta de hombres aguerridos al 
mando del Coronel D. Francisco Antonio Ortiz Ocampo, 



[b] Una copia de este dictamen se la había mandado con- 
fidencialmente el Sr Funes á su apoderado D. Francisco 
Letamendi; quien bajo la misma confidencia se la pasó al 
Sr. Moreno, Secretario y Ministro de la Junta, y de aquí se 
fué divulgando hasta que se hizo público. 



— 13 — 



on consorcio de D. Hipólito Vieytes, comisionado por 
la Junta. Pero aun mas convencida La familia respe- 
table de los Sres. trigoyen del peligro que corria la vida 
del Gobernador Concha, casado con una hermana de 
ellos, dama de toda recomendación, le mandaron á 
Córdoba uno de sus hermanos políticos que lo hiciese 
desistir de su empeño. Nada, de esto influía en el áni- 
mo de estos «jefes para reformar sus ideas. Liniers 
creía que esta era la ocasión mas brillante que se le 
presentaba para remover las sospechas de connivencia 
con Napoleón, que á esfuerzos de sus émulos tanto habían 
contribuido á su caida, y Concha creía hallarse bajo el 
imperioso deber de seguir el partido de los marinos á 
cuyo cuerpo perte [ne] cia. Sin embargo, sus peligros 
se acercaban, y el'os iban á ver su desengaño. 

A distancia de bastantes leguas resolvieron los gefes 
de la expedición auxiliadora destacar contra ellos una 
partida de doscientos hombres al mando del Coronel D. 
Antonio Balcarce. Aqui fué donde empezaron á sen- 
tirse flaquezas y lo quimérico de su proyecto. En la 
incapacidad de poderse sostener en Córdoba, salieron 
con [sic] todas las tropas y tomaron el camino del Perú; 
pero el crédito del Sr. Funes, y el patriotismo de los 
Cordobeses las habían ya minado y no podían dar un 
paso sin esperimentar una gran deserción. El Obispo 
Orellana que salió con ellos, aprovechó el primer mo- 
mento para hacerle el agravio al Sr. Funes, de despo- 
jarlo del provisorato. Mientras hacían esta marcha 
triste, llegó á Córdoba Balcarce con sus doscientos 
hombres, los que alojados, se dirijió á la habitación del 
Sr. Funes á tomar su consejo, y dictar las providencias 
que demandaba el caso. A beneficio de los patriotas 
Cordobeses, halló este gefe preparado un gran número 
de caballos que le facilitaron la prosecución de su 
empresa. Con ellos aceleró su marcha á tiempo que, 
hallándose casi solos los gefes de Córdoba, no les quedó 
mas recurso que dispersarse, con su comitiva, tomando 



— 14 — 



cada cual el rumbo que le preparaba su suerte. Toda 
diligencia les fué inútil para escapar. Balcarce cayó 
sobre ellos, y tomando prisioneros á Liniers, Concha, 
el Obispo Orellana, el Coronel Allende, el Asesor Rodrí- 
guez, el Ministro Moreno, y el Canónigo Llanos, los 
detuvo /en su poder, menos á este último, que remitió 
á Córdoba. 

Mientras que se hacían estas prisiones, llegó á Cór- 
doba el resto de la espedicion auxiliadora, cuyos gefes 
llenos de gratitud hacia el Sr. Funes por sus importan- 
tes servicios, le dieron las pruebas mas escesivas de su 
aprecio. Siempre ocupado el Sr. Funes con los asuntos 
de la patria y persuadido que los prisioneros debían con- 
ducirse á la capital temía que si á su tránsito eran 
introducidos en Córdoba, pudiese haber alguna reacción. 
Este temor era fundado, pues era constante que hallán- 
dose el Coronel Allende y el Asesor Rodríguez relacio- 
nados con las principales familias del pueblo, y no siendo 
menos fuertes las consideraciones que por su crédito y 
sus empleos se concitaban Liniers, Concha y el Obispo, 
su mala suerte interesaba á muchos. Ocupado de esta 
idea el Sr. Funes, se acercó al comisionado Vieytes y le 
espuso su temor. Este, que estaba en los secretos del 
Gobierno, le dijo entonces que se tranquilizase, pues la 
comisión tenia repetidas órdenes positivas para que inme- 
diatamente después de su aprensión fuesen todos, sin 
esceptuar al Obispo, pása los por las armas. El Sr. Funes 
no pudo oir sin estremecerse una resolución tan cruel 
como impolítica, pues que á su juicio ella iba á dar á la 
revolución un carácter de atrocidad y de impiedad. La 
rebatió cuanto pudo, pero por entonces sin fruto, y se 
retiró todo pensativo y lleno de confusión. Al anochecer 
de ese mismo dia supo por su hermano D. Ambrosio Funes, 
que ya había caminado la orden para que al dia siguien- 
te fuesen ejecutados los presos, pero que convenia inter- 
pusiese sus súplicas para (pie fuese revocada hasta otra 
nueva, pues habiéndole rebatido él mismo ante el Coman- 



— 15 — 



dante Ocampo, no estaba distante de liacerlo así, siem- 
pre que su compañero Vieytes accediese á ello. Impuesto 
de esta disposición el Sr. Funes, no malogró instantes: 
atacó con nuevas razones al Sr. Vieytes, y logró que se 
mandasen suspender los suplicios, y se diese orden para 
que fuesen conducidos los reos á la capital. 

La Junta Gubernativa fué informada por la comisión 
militar de todo lo ocurrido, mas lejos de aprobar la 
suspensión, la reprobó y tomado de nuevo en conside- 
ración el asunto, dictó otras medidas para que se ejecu- 
tase el fallo, solo con la circunstancia, de que no com- 
prendiese el Obispo, como sucedió. 

Por lo acordado en la instalación del nuevo Gobier- 
no, debía proeederse en los pueblos á la elección, de 
diputados para el futuro congreso, con calidad que estos 
se incorporarían á la Junta Gubernativa, entre tanto 
que este se abriese. Córdoba procedió á esta elección 
del suyo por una reunión popular bien numerosa de 
todos aquellos vecinos en quienes se reconociera [sic] 
un juicio propio sobre materia tan importante. Por una 
notoriedad pública era conocida la justicia del Sr. Funes : 
nadie hubo que le pudiese disputar ni remotamente el 
puesto: uniformemente fué electo el 17 de Agosto de 
1810. 

Antes de partir para la capital evacuó una consulta 
que le hizo la Junta Gubernativa sobre el ejercicio del 
real patronato. Este fué un asunto que el Sr. Funes des- 
empeñó con suma delicadeza. Puede verse en la gaceta 
extraordinaria de Buenos Aires, martes 2 de Octubre 
de 1810. 

En mareba el Señor Funes para Buenos Aires, recibió 
por el correo ordinario una carta, que desde la ciudad 
de Jujuy le escribía el Dr. D. Juan Ignacio Gorriti, 
incluyéndole otra del intendente de Potosí Sauz, al Gober- 
nador Concha de Córdoba. Merecen estas alguna men- 
ción para que se vean los riesgos á que el Sr. Funes 
aventuró su vida con motivo de la revolución. 



— 16 — 



[p.] 11 Se ha dicho ya que el Sr. Funes contra/jo con el Doc- 
tor D. Pedro Vicente Cañete una de aquellas tiernas y 
estrechas amistades, que comunmente engendra en los 
estudios el aprendizage simultáneo de la primera edad. 
Ambos la conservaron siempre, sin que el tiempo que 
habia corrido, y la distaneia [sic] de sus destinos (a) hu- 
biese podido aflojarla. En una de las ocasiones de su 
correspondencia, le comunicó su amigo desde Potosí, el 
nuevo camino de prosperidades que le habría la fortuna, 
llamándolo el Vir[r]ey Cisneros para colocarlo en la ase- 
soría general del Vir[r]eynato. Era este precisamente el 
tiempo en que los autores de la revolución trabajaban 
con empeño á fin de barrenar los cimientos del edificio 
gótico. Ocupado de esta idea el Sr. Funes, le contestó 
diciendo que el gran coloso iba á caer, y que era lástima 
se prostituyese á los pies de unos hombres que en breve 
implorarían su socorro. Por esta vez el Sr. Cañete trai- 
cionó los deberes de la amistad, comunicando esta carta 
confidencialmente á su gefe el intendente Saez [sic], que 
haciendo alarde de su fidelidad al Rey, le escribió al 
Gobernador Concha en estos términos. — "Hasta aquí 
habíamos tenido en gran concepto al Dean Funes, pero 
mi compadre Cañete me ha mostrado una carta suya 
por la que se vé que está metido en una revolución que 
se fragua en Buenos Aires, por lo que conviene velar 
mucho sobre sus pasos." Si esta carta hubiese llegado 
á manos de Concha cuando estaba en todo su auge la 
autoridad de los mandatarios reales, probablemente el 
Sr. Funes hubiese sido víctima de su furor, pero quiso 
su suerte que cuando llegó el correo que la conducía, ya 
se habia desplomado el edificio, y oprimido en sus ruinas 
á los que lo habitaban. 



[a] El Sr. Cañete se hallaba empleado en la asesoría de 
Potosí, y condecorado con los honores de oidor de la audien- 
cia de Charcas. 



— 17 — 



El Señor Funes arribó á Buenos Ayres, en Octubre 
del año diez, y presentó sus credenciales á la Junta 
Gubernativa, quien Le dio muchas gracias por sus servi- 
cios distinguidos. No pocos cuerpos militares lo cumpli- 
mentaron con sus músicas, y el pueblo se aplaudía de 
tener un sugeto que ya liabia señalado su saber y su 
patriotismo de un modo clásico. Entretanto que entraba 
en ejercicio, ocupaba su tiempo en la lectura de aquellas 
materias que eran mas análogas al nueve [sic] orden de 
cosas que había principiado. En esto se bailaba cuando el 
secretario de la junta Doctor D. Manuel [sic] Moreno, 
que redactaba la «aceta ministerial, lo exitó para que die- 
se un vuelo á su pluma resolviendo varias cuestiones polí- 
ticas de la mayor importancia y (pie precisamente debían 
ser las semillas que fructificasen esas sanas doctrinas, 
que han afianzado en los pueblos el convencimiento de 
su independencia y libertad. No se negó el Sr. Funes á 
esta invitación, y lo bizo en las tres cartas que le dirijió 
bajo el nombre de el Ciudadano, las mismas que corren 
impresas en el primer tomo de «acetas ordinarias y estra- 
ordinarias. 

Los diputados de las provincias fueron arrivando suce- 
sivamente sin que diese disposición la Junta para que, 
según lo acordado, se incorporasen á su seno. Por desgra- 
cia liabia ya entrado la discordia entre sus miembros, y 
esta se propagaba por todas las clases del pueblo. En 
esta situación el partido mas numeroso, y mas sano cla- 
maba por la incorporación de los diputados á la Junta ; 
y no pudiendo resistirse á este clamor, se incorporaron 
el 22 de Diciembre de 1810. El secretario Moreno con su 
partido era el que babia estado mas en oposición de este, 
cambio : no aviniéndose á él solicitó se le autorizase para 
pasar á Londres con la plenipotencia de este Gobierno, 
y la junta accedió á su solicitud. 

El Señor Funes no podia dejar de tener una influen- 
cia muy positiva en este cuerpo y trabajar con aquella 
contracción que era /tan propia de su celo. En efecto, á 12 



[Arch. Deán Funes — Tomo H 



2] 



— 18 — 



el se le confiaron la mayor parte de las proclamas, car- 
tas y manifiestos de la Junta. La Gaceta ministerial era 
el único papel público por donde se difundían las luces, 
y se satisfacía la curiosidad de los pueblos. Ella, puede 
decirse, que incluyendo los escritos de los SS. Funes, 
Castelli, Paso, Moreno, Belgrano, había formado la opi- 
nión pública, ese muro irresistible donde vinieron á estre- 
llarse los esfuerzos de la España. El Señor Funes se hizo 
cargo de este periódico por orden de la Junta, luego que 
se separó de ella el secretario Moreno, y lo redactó él 
solo escribiendo cuanto podia recomendar un papel 
público. 

Teniendo por este tiempo que hacer frente el Gobierno 
al vir[r]ey Elío, puesto por la Junta Central, y apoderado 
de Montevideo con los marinos, como también al parri- 
cida Goyeneche, después de la derrota del ejército de la 
patria en el Desaguadero, era ciertamente muy espino- 
sa su situación. Aunque rechazada la pretensión de Elío 
sobre que se le conociese por vir[r]ey, quiso tentar las 
vias pacíficas, y abrir una negociación, pidiendo se remi- 
tiesen comisionados al intento. La Junta adhirió á este 
pensamiento, y el Señor Funes con otros compañeros de su 
gremio tuvieron orden de embarcarse en la fragata ingle- 
sa La Nereus poniéndose luego en la bahia de Montevi- 
deo. Así lo hicieron, pero nada se efectuó, porque exi- 
giendo los comisionados de la Junta que Elio mandase 
los suyos á bordo de La A7r< ns para abrir las conferen- 
cias, no quiso hacerlo. Otra legación de esta clase llevó 
también el Sr. Funes con otros compañeros suyos al mismo 
Montevideo, por el sitio que se hacia á esta plaza ; la que 
tampoco dió ningún resultado, porque aunque el Vir[r]ey 
Elio mandó al campo sus comisionados, vinieron estos con 
proposiciones del todo inadmisibles. 

Antes de esta última legación ya se habían ido des- 
atando las furias de la discordia, las que, dando el pri- 
mer ejemplo de las revoluciones intestinas, habían de 
engendrar las subsiguientes (pie devorasen á estas repú- 



— 19 — 



blicas, La negra calumnia Imputaba á la Junta el cri- 
men de que trataba vender el Estado al Portugués. 
Esto se quería dar ;í entender al mismo tiempo que ella 
empleaba la pluma del Sr. Funes en una proclama incen- 
diaria del Brasil, la misma de que se quejaron aquellas 
autoridades (a). A pesar de esto las detracciones conti- 
nuaban, y produjeron la revolución de 5 y 6 de Abril 
del año 11 que fué sofocada. 

El Señor Punes siempre había estado persuadido que 
una autoridad no contenida por la atención de varios aso- 
ciados, rara vez deja de corromperse. Penetrado de esta 
idea propuso para las Provincias el Gobierno de Juntas, 
y la Gubernativa las mandó establecer. 

No menos persuadido el Señor Funes que la libertad 
de la prensa era el derecho mas caro al hombre, y el 
dique mas incontrastable de los malos gobiernos, influyó 
para que se estableciese por la primera vez, y así se hizo. 
En su apología escribió un discurso que corre impreso. 

Mientras que así se lisonjeaba la Junta que iba dando 
al Estado mejoras y progresos, súpose la derrota del ejér- 
cito de la Patria en el Desaguadero, y que el alto Perú 
se había abierto de nuevo al dominio Español. Este con- 
tra! iempo no desalentó á aquella, que encargando al Señor 
Funes la redacción de una proclama en que les recorda- 
ba á los puehlos que el Senado Romano dió las gracias 
al Cónsul Varron por no haber desesperado de la repú- 
blica después de la derrota de Canes, consiguió con ella 
generosos esfuerzos. 

/La Junta no estaba contenta con la forma de su go- [p.] 13 
bienio : "Fuese por precipitación, dice el Sr. Funes en 
su bosquejo, fuese por artificio, fuese en fin porque se 
creyó, que el periodo de la primera seria muy limitado, 



[a] La proclama era bien merecida, porque los portugue- 
ses hacían sus tentativas de apoderarse de este Estado. Se 
puso en los dos idiomas, español y portugués, y se introdujo 
por la Banda Oriental y Matogroso. 



— 20 — 



lo cierto es que, dando á todos los diputados una parte 
activa en el Gobierno, fué desterrado de su seno el secreto 
de los negocios, la celeridad de la acción, y el vigor de 
su temperamento." En remedio de estos males propuso 
el Sr. Punes la división de poderes en legislativo, (en un 
sentido lato) y ejecutivo, revistiendo con aquel á la 
Junta bajo el título de Conservadora, y con este al 
Gobierno. La Junta adoptó este pensamiento, y creó un 
Gobierno de tres sujetos. Por un gusto de poder abso- 
luto, los nombrados miraron el reglamento que dió la 
Junta, redactado por el Sr. Funes, como un código que 
precipitaba la patria á su entera ruina, y haciendo en 
consecuencia una revolución, quedó el Sr. Funes con los 
demás diputados fuera de todo puesto público en Diciem- 
bre de 1811. 

Retirado el Señor Funes, se entregó al laborioso empe- 
ño de escribir su Ensayo Histórico. Leida esta obra con 
atención, nadie podrá dejar de conocer que el objeto 
principal de su autor es poner á la vista el cuadro mas 
fiel de la tiranía de España, y hacer la apología mas aca- 
bada de la revolución. 

En medio de estas tareas se encontraba, cuando sus 
afanes patrióticos recibieron en recompensa la mas negra 
de las ingratitudes. La revolución de Diciembre de 1811 
dejó precisamente al pueblo de Buenos Aires en aquel 
estado borrascoso que hacen tomar las pasiones cuando 
llegan al último grado de efervescencia. Los mas del 
partido caído apelaron á una contrarrevolución, pero no 
eran sino los mas incautos los que la promovían. Fué 
por esto, que descubierta cayeron en prisión. Su proceso 
se seguia con todo aquel aparato lúgubre que hacia divi- 
sar el último suplicio. El que resultaba mas criminal era 
precisamente un ilegítimo (pie estaba en relación de paren- 
tesco con uno de los señores del mando. De esta circuns- 
tancia se valió la parentela para interesar al mandón en 
la desgracia del procesado. Aquí fué donde aquel usando 
de toda la perfidia de su carácter, les dijo ¡ que el único 



— 21 — 



medio de libertarlo era mezclando en la conjuración per- 
sonas respetables, como el Señor Funes y otros, y les acon- 
sejó que así lo luciese el reo. ¿ Cómo podia dejar este de 
aprovecharse de una cabala tan favorable á su existen- 
cia? Inmediatamente hizo en sus declaraciones cómplice 
al Señor Funes, de su proyecto revolucionario. De orden 
del Gobierno fué preso el Señor Funes, y llevado á la 
Fortaleza, donde se le puso por custodia una guardia de 
25 granaderos con un centinela de vista ; se clavaron las 
puertas de la pieza menos una, y se abrió su proceso. 
El secretario de Gobierno D. Bernardino Kivadavia que 
lo presidía, llamó á un careo al Sr. Funes con el reo, en 
cuyo acto no pudo este, apesar de todo su descaro sos- 
tener la presencia del Señor Funes, ni rebatir la fuerza 
de sus razones. 

La causa pasó á otro comisionado, quien en su curso 
descubrió mucha parte del artificio maligno con que se 
había hecho cómplice al Señor Funes, y á otros sujetos 
que por ser militares no se prendieron. Sin embargo de 
esta manifestación, no dándose la causa por concluida, 
el Señor Funes trabajó su defensa que corre impresa, y 
siguió sufriendo su prisión por espacio de algunos meses 
hasta que, resfriado el calor de sus perseguidores, se le 
puso en libertad, y no se cuidó mas de la finalización 
de su proceso. 

El Sr. Funes se dedicó entonces con mas tranquilidad 
de espíritu á la pesada tarea de su Ensayo Histórico, 
sepultándose /en los archivos con el fin de recoger mate- [p.] i* 
ríales, principalmente desde aquella época á que no habían 
alcanzado sus predecesores. Esta contracción pacífica fué 
un calmante de las pasiones de sus émulos, con que fué 
viendo renacer de nuevo su antiguo aprecio del público. 
Por estos tiempos, establecida ya de antemano la Asam- 
blea Constituyente, le fué encomendado por el Cabildo 
la oración patriótica que acostumbraba pronunciarse en 
el aniversario del 25 de Mayo, la que desempeñó á satis- 
facción del público. 



— 22 — 



Una desorganización política se siente de nuevo en el 
Estado, el mes de Abril del año de 1815, en la que envuel- 
ta la Asamblea Constituyente con el Director, queda 
aquella disuelta, y esta sin mando. Elegido otro en su 
lugar, y puesto otro suplente por su ausencia, el temor 
de que sin un contrapeso que balancease su poder, lo hicie- 
se inclinarse al despotismo, hizo que se formase un insti- 
tuto provisorio, por el que fué creada una junta de obser- 
vación, cuyo destino era celar su puntual observancia. 
Por desgracia este estatuto dio una medida demasiado 
desahogada á la libertad, dejando casi en esqueleto al 
poder ejecutivo. No pudiendo sufrir este tanta limita- 
ción de poder, apeló al pueblo, pidiendo una reforma de 
esta ley constitucional. El pueblo dócil acojió esta pre- 
tensión, y por una votación directa nombró al Sr. Funes 
entre otros colegas para esta reforma. 

El Estado no estaba contento sin un cuerpo que lo 
representase, y con un poder ejecutivo de orijen parcial 
como el que se conocía. Convencidos los pueblos de estas 
necesidades, eligieron sus diputados, y se abrió el Sobe- 
rano Congreso en la ciudad del Tucuman el 25 de Marzo 
de 1816. La ciudad de Córdoba no pudiendo ignorar el 
honor que se bacía, y el bien qxie debia esperar la nación, 
haciendo que la representase su antiguo compatriota, el 
Señor Funes, lo eligió en efecto; pero hallándose en lo 
mas laborioso de su Ensayo, cuyo primer tomo estaba 
al concluirse, y siendo muy probable que con esta inte- 
rrupción quedaría el público defraudado de los conoci- 
mientos de esta su obra, renunció el cargo. 

No parecía sino que la patria estaba destinada á ser 
el teatro lúgubre de las disenciones intestinas. Por todas 
partes no se veian sino los relámpagos de las pasiones. 
La ciudad de Santa Fé era una de las que mas se distin- 
guía en esta contienda de opiniones, y contra la cual se 
había armado la capilal de Buenos Aires. El nuevo 
Director puesto por el Congreso, señaló los primeros 
pasos llamando á los pueblos á la concordia, y á fin de 



— 23 — 



verla realizada, luego que llegó á la capital, diputó al 
Sr. Funes en 26 de Agosto de 1816, para que poniéndose 
en dicha ciudad de Santa Pé, tratase con su gobierno las 
medidas de la mas pronta reconciliación. El Gobernador 
y el Cabildo le dieron la mas grata acogida, pero infa- 
tuada la tropa con las ideas que le había sugerido el proto 
anarquista Artigas, y persuadida de que iba á efectuarse 
una amigable transacion, hizo una noche un movimiento 
convulsivo, que felizmente quedó sin efecto, pero atravesó 
el plan que estaba á concluirse. El Sr. Funes regresó á 
Buenos Aires, y no fué sino estraviando caminos (pie 
pudo escapar de una emboscada que le habían puesto 
otros amotinados. 

Se sabía que el Congreso pretendía trasladarse á la 
capital ; pero como esta no presentaba sino una hoguera, 
que como en los demás pueblos no era menos activo el 
fuego, estimó el Supremo Director mandarle una diputa- 
ción que le informase detalladamente el estado de la 
República, y en especial, para que le espusiese que todo 
se arriesgaba con la premeditada traslación. /El Señor 
Punes -con otro colega fueron encargados de esta misión, 
la (pie ejecutaron emprendiendo un dilatado viage de 
mas de 328 leguas. El Congreso se informó de todo lo 
que ocurría, pero no llegó el caso de darles una respuesta 
positiva, porque mientras pendía la resolución, tomaron 
otro semblante las cosas en la capital, y los comisionados 
tuvieron orden del Director, para desistir de su objeto. 

De regreso el Señor Funes con su socio, llegaron á la 
ciudad de Córdoba. Mandaba esta Provincia un herma- 
no del Señor Funes, quien les clió hospedage en su pro- 
pia casa. No fué sin un contratiempo que aquí sufrieron 
por un nuevo motin de la tropa, en que fué preso el 
Gobernador, y saqueada su casa con el equipaje de los 
huéspedes, que pudieron continuar su marcha hasta la 
capital. 

En lo restante del año 16, acabó el Sr. Funes el segun- 
do tomo de su Ensayo histórico y lo dió al público. En 



— 24 — 



el año 17 publicó el tercer tomo. En el del 18 y princi- 
pios del 19 se presentó una escena de que es preciso 
hacer mérito. Aunque por este tiempo ya habia publicado 
los tres tomos de su Ensayo, solo los dos primeros habian 
llegado á manos del Sr. D. Bernardido [sic] Rivadavia, 
plenipotenciario de este Gobierno cerca del Rey de la Gran 
Bretaña. Con fecha 13 de Septiembre de 1818 le escri- 
bió al Sr. Funes desde Paris la siguiente carta: 

"Señor Doctor Don Gregorio Funes. — Paris 13 de 
Septiembre de 1818. — Muy Señor mió, y estimado com- 
patriota : — El haber leído los dos primeros tomos de 
su interesante Ensayo es sin duda un título suficiente 
para aspirar al honor de escribirle. Yo creo ademas que 
esto induce á todos sus conciudadanos la dulce obliga- 
ción de rendirle un tributo de gratitud y respeto. El 
empleo de sus luces y talentos no puede haber sido ni 
mas útil ni mas digno. El haber verdaderamente creado 
la historia de nuestro origen ; pues es preciso decirlo, que 
sin el mérito de su composición, él hubiera quedado á 
merced de la imaginación de nuestros poetas, formando 
en mas ó menos líneas aquel Generis vago que sirve 
de introducción á las historias nacionales. No me permitiré 
por ahora entrar en detalles, porque espero con ansiosa 
inquietud el tomo tercero. En el ínterin creo deber gus- 
tar esclusivamente de la elevada satisfacción de felicitar 
al que ha sabido dar un brillante principio á nuestra 
historia, y al catálogo de nuestros historiadores. Otro 
objeto dobla el mérito de esta, y me he permitido creer 
que sea de su agrado. Luego que hube leido los dos tomos 
precitados, los comuniqué á varios sabios de esta capital. 
Uno de ellos, cuyo nombre es bien conocido, en especial 
por su filantropía universal y religiosa, y por su moral 
valiente y uniforme, el Sr. Gregoire, antiguo Obispo de 
Blois, me manifestó la impresión dolorosa que le habia 
causado al ver, que en esta obra se sostuviese la impu- 
tación dolorosa al inmortal Las-Casas, de que él hubiese 
sido el que dió la idea, y promovió la introducción en 



— 25 — 



América del comercio y esclavitud de los negros. Este 
Sr. me dió á entender, que todos los historiadores que 
hasta el dia, habían mas bien repetido que confirmando 
[sic | la imputación predicha, no hacían en este punto la 
mitad del crédito que las calidades y circunstancias del res- 
petable autor del Ensayo demandaban. Me aseguró que él 
estaba en la convicción de haber depurado la gloria de 
Las-Casas de una nota tan injusta como atroz. En com- 
probación de ello, me hizo ver una memoria que habia 
leido en el instituto de Francia, y se halla inserta en el 
tomo cuarto de la clase de las ciencias morales de dicho 
establecimiento. Creí de mi deber entonces, darle una 
justa idea de los /principios que forman su noble carác- [ p .] 16 
ter : esto le ha animado á interesarse en saber si ha teni- 
do conocimiento de dicha memoria, y en caso que no, á 
suplicar el que lo adquiera, y se digne comunicar su 
juicio del modo que estime mas conforme á la justicia 
que reclama la venerable memoria del virtuoso Las-Casas. 
Como de la indicada pieza no existe ningún impreso 
separado, el referido Señor ha tomado el trabajo de hacer 
copiar lo mas importante, y me lo ha entregado para que 
se lo remita. Tengo el honor de acompañarlo, sin embargo 
de que creo que en la biblioteca de esa capital se hallará el 
tomo indicado. La traducción al francés de los dos pri- 
meros tomos está ya adelantada, y luego que me llegase 
el tercero, se acelerará para publicarla lo mas pronto posi- 
ble : y la impresión llevará al frente el retrato del autor, 
tirando de las copias que los SS. Hullet de Londres han 
tenido la bondad de proporcionarme. Ruego á Vd. se 
digne admitir el ofrecimiento sin reserva de mis servicios, 
y los sentimientos de consideración y afecto con que me 
honro de ser su afectísimo servidor Q. S. M. B. — Ber- 
nardino Rivadavia." 

El Sr. Funes contestó á esta carta del modo mas urbano, 
y lleno de atenciones. En su consecuencia trajo á un 
examen mas severo la cuestión á que le provocaba S. S. 
el Sr. Gregoire, y después de profundas meditaciones 



— 26 — 



hechas sobre los nuevos descubrimientos que había hecho 
en la historia, mas firme ahora en su opinión, le dirijió 
á dicho Señor una memoria en forma de carta, donde se 
disputan á un tiempo su consideración hácia este sabio 
y la fuerza de sus razones (a). 

Con fecha 9 de Octubre de 1820 escribe el Sr. Gre- 
goire al Sr. Funes. En esta carta acusa el recibo de 
esta memoria, aplaude al autor por el mérito de ella, 
le dice que el Sr. Llórente preparaba una historia com- 
pleta de Las-Casas, donde al fin él pondría su apología, 
y la memoria del Sr. Funes, para que el público diese 
su juicio ; por último le ratifica su amistad del modo 
mas espresivo. El Sr. Llórente cumplió su compromiso. 
Al fin del segundo tomo de su obra intitulada Obras de 
Las Cusas, se hallan los espresados opúsculos, una memo- 
ria del Doctor Mier, y un apéndice del Sr. Llórente, en 
que espresa su dictamen ; puede verse allí á que parte 
se inclina. 

La traslación del Congreso constituyente á la capital 
de Buenos Aires el año 18, y las vacantes que dejaron 
dos diputados de este cuerpo, dieron ocasión á que el Sr. 
Funes ocupase una de estas plazas en representación de 
la ciudad de Tucuman. En este Congreso, á mas de los 
trabajos comunes, á que concurrió con la misma aplica- 
ción, dirijió por comisión del mismo el periódico el Rela- 
tor, cuyo objeto era dar una noticia exacta de lo que 
contenía sus actas. A la finalización de la constitución 
que dió este Congreso, le fué encomendado un manifiesto 
que se aprobó, y corre impreso con la misma Constitución. 

Conformándose el Congreso con el artículo 18 de la 



[a] Desde el año 20 corre impresa una colección de pape- 
les, en la que aparece la carta del Sr. Rivadavia, la respuesta 
del Sr. Funes, la apolojía de Las-Casas, Obispo de Chiapa, por 
el ciudadano Gregoire, la traducción de un artículo que se 
encuentra sobre el Sr. Gregoire, en la biografía moderna y 
la memoria del Sr. Funes. 



— 27 — 



Constitución, había espedido sus órdenes para que los Ca- 
bildos eclesiásticos procediesen ;'i la elección de los Sena- 
dores; pero no resultando la pluralidad de número que 
correspondiese á los tres del territorio libre, procedió el 
Congreso en sesión de 22 de Enero de 1820 á verificar la 
elección entre los propuestos que previene el artículo 18 
de la Constitución, y recayó en el Sr. Funes por unani- 
midad de sufragios. 

Se creia que esta Ley constitucional sería /el corree- [,,.] 17 
tivo de las pasiones estra viadas, y así debía ser; pero la 
esperieneia hizo ver que los mismos medios que se emplea- 
ban para doeil izarlos, las hacían mas intratables. La 
revolución del año 20 la echó por tierra juntamente 
con el Congreso que la había establecido. Los anarquis- 
tas que triunfaron no se contentaron con dar este golpe ; 
su rabia los llevó hasta el estremo de poner en prisiones 
á los congrégales, cuya calamidad tocó también al Sr. 
Funes, y de difamarlos con los epítetos mas groseros. 
A ruego de algunos congresales dió al público el Sr. 
Funes una manifestación titulada El grito de la razón. 

A virtud de esta caída quedó el señor Funes rodeado 
de la mas estrecha indigencia. Ya hacía tiempo que el 
curso de la revolución había sumergido su antigua y prós- 
pera fortuna, sin que le quedase otro apoyo que la escasa 
renta de su beneficio, y esta reducida á una porción muy 
pequeña, así por las depredaciones de los anarquistas, 
como por la usurpación de las Juntas provinciales en que 
se dividió el Estado. El sueldo de la diputación lo sos- 
tenía ; perdida esta, quedó en clase casi de mendigo. 

Mas las adversidades no parece sino que soplaban la 
llama de su patriotismo. Es muy justo hacer memoria 
de la respuesta enérgica, y llena de sentido, que el 22 de 
Septiembre de 1820, dió al embajador de España cerca 
de la corte del Brasil. Por un error sin escusa dirijió 
el rey de España un manifiesto á los ayuntamientos de 
América manifestándoles sus vivos anhelos de promover 
la felicidad de esta nación, bajo el sistema constitucional. 



— 28 — 



El señor Funes ya no tenía ningún carácter público, sin 
embargo el embajador le acompañó una copia interesán- 
dole en que la hiciese publicar. Mas el señor Funes en 
su respuesta, no solo se dá por ofendido de que lo qui- 
siese hacer instrumento de un proceder anti-nacional, sino 
que exhorta á sus compatriotas á mirar con horror un 
manifiesto, cuyo objeto es volvernos con halagos fingidos 
al antiguo yugo. Corre impresa esta carta. 

Las atenciones del señor Funes no solo se estendían á 
sostener con su pluma la libertad de la América, sino 
también los derechos que los nuevos estados se habían 
adquirido después de su emancipación. Dio ocasión á 
que la ejercitase sobre esta materia el procedimiento de 
un religioso Franciscano, que asegurando tener en su 
poder las cédulas de su promoción al obispado de Salta 
en calidad de auxiliar, lo anunció á todos los Cabildos 
del Estado. Aunque no dejaba de sospechar el señor 
Funes la falsedad del hecho, [en cuya virtud propuso al 
Gobierno el medio de esclarecerlo, en la imposibilidad 
de conseguirlo por la aserción del religioso] dándolo 
por asentado, soltó su pluma, y atacó de frente la usur- 
pación de los derechos nacionales que el rey hacía en 
esta clase de promociones. Corre impresa esta disertación. 

No menos celoso el señor Funes por afirmar los dere- 
chos de los ciudadanos, se felicitó de que, hallándose en 
el ministerio de Gobierno don Bernardino Rivadavia, le 
exitase á la grata ocupación de dar una traducción del 
Ensayo de las garantías individuales del sabio Daunou. 
El señor Funes desempeñó este encargo y sin limitarse 
á la clase de un mero traductor, dió al público la obra el 
año 22 con 19 notas originales, de las que, en la octava, 
tiene el singular mérito de ser el primer escritor que 
en este Estado ha promovido la libertad de cultos. 

El deseo del Gobierno de Buenos Aires por dar un mejo- 
ramiento sensilile á todos los ramos de la administración, 
le hizo en 1822 echar una vista cuidadosa sobre el clero 
regular, y no la separó sin dolor de un objeto tan des- 



— 29 — 



agradable. Otros puntos á mas de este, que pertenecían 
al clero secular, llamaban también su aten/cion, y lo con- &»•] 18 
vencieron de que era necesaria una reforma, en la (pie 
debía entrar la supresión de los conventos. Con este moti- 
vo se estableció un periódico con el nombre del Centinela, 
en el que con otros conciudadanos se asoció el señor Fu- 
nes, tomando de su cuenta la parte científica, y seria del 
periódico. El señor Funes en sus artículos procuró hacer 
ver, que si bien las instituciones monacales fueron útiles 
en los tiempos de su creación, y dieron copiosos frutos 
de santidad y letras ; atendida la relajación que las habia 
retirado á una distancia inmensa de sus reglas en esta 
capttal [sic], sin una esperanza fundada de volver á su 
observancia, una razón de Estado exigía su abolición. Para 
mayor comprobación de su aserto hizo también mérito de 
que en general estas instituciones estaban en oposición 
al espíritu del siglo, en términos que ni aun por medio 
de un enganche artificioso se podia conseguir un solo 
novicio. En oposición al Centinela salió otro periódico, 
el Oficial de dia, y entre sus editores se travo una disputa 
literaria muy interesante y agradable, en que se vertieron 
oportunamente conocimientos de la historia, de las anti- 
güedades, de la política, y de los Gobiernos eclesiástico 
y profano. 

Siempre con el objeto de promover la ilustración de la 
Provincia de Buenos Aires, se hallaba establecida á influjo 
del gobierno una Sociedad Literaria, en que se procuró 
dar lugar á prof eseres [sic] acreditados por sus conoci- 
mientos. El señor Funes fué introducido en ella, en 
1822, y se dedicó á los objetos de su instituto. A cargo 
de la Sociedad estaba le [sic] edición de un periódico 
intitulado la Aveja Argentina, cuya redacción turnaba 
entre tres de sus miembros. Son del señor Funes varios 
artículos de este periódico. 

Corría también, como de la Sociedad, el periódico inti- 
tulado el Argos, pero este no se alternaba entre los Socios, 
porque estaba afecto á solo tres de ellos, que lo redac- 



— 30 — 



taban. Habiéndolo dejado estos, vino por último á enco- 
mendárselo la Soeiedad [sic] á solo el señor Funes, quien 
lo admitió, y lo redactó todo el año 23, así por bacer este 
servicio á la patria, como por dar un auxilio á sus ne- 
cesidades. 

Por este tiempo arribó á Buenos Aires el Sr. Mosquera, 
plenipotenciario de Colombia cerca de este Gobierno. 
Fuese por una conformidad de carácter, fuese por que 
mutuamente se encontrasen con aquel mérito que hace la 
base de la verdadera amistad, ellos se unieron con este 
lazo inestimable. Aunque la Junta habia ya dado á cono- 
cer al general Bolívar como el primer guerrero, en cuyas 
manos estaban los destinos de la América, el Sr. Mosquera 
instruyó con muchos documentos mas á fondo al Señor 
Funes sobre el mérito de este hombre prodijioso. En su 
vista el señor Funes, se creyó en un deber sagrado de 
consagrarle con su pluma un tributo de reconocimiento, 
y lo hizo así hablando de él con encomio en su periódico 
el Argos. 

Puesto de regreso el Sr. Mosquera en la ciudad de 
Lima, después de haber conseguido un tratado de amistad 
y alianza perpetua con este Gobierno, usando de sus 
facultades extraordinarias con fecha 16 de Octubre de 
1 82*?, le libró al señor Funes su despacho de Agente de 
Negocios de Colombia cerca de) Gobierno de Buenos Aires. 
En su consecuencia, registrado este despacho, se recibió 
el señor Funes de la Agencia, el 2 de Enero de 1S"24. 

En 21 de Septiembre del mismo año le avisó al señor 
Funes el Ministro de Relaciones Esteriores de Colombia, 
que el Gobierno previa la aprobación del Senado, había 
confirmado el aombramiehto de Agente de Negocios hecho 
por el señor Mosquera ¡ y en la duda de s¡ eslas Provin- 
cias habían salido de su antiguo aislamiento, le acom- 
/paño dos netas, de las <pie solo debía entregar la (pie 
estuviese en relación con el estado actual de cosas. Así 
lo hizo el señor Funes, pero exigiéndole indebidamente 
el señor ministro de Relaciones Esteriores un nuevo des- 



— 31 — 



pacho estendido en toda forma, y no teniéndolo, quedó 
entonces sin efecto su recepción pública, bien que hacien- 
do de su parte privadamente lo que correspondía en 
beneficio de aquella República. 

En los intervalos que por estos tiempos le dejaban al 
señor Funes sus atenciones á otros objetos, se dedicó á 
examinar la Constitución religiosa para el clero, y que 
debía ser parte de la civil que formasen los nuevos Esta- 
dos, dada á luz en clase de editor por el señor Llórente. 
Este exámen le hizo conocer, que así esta obra como la 
apología que de ella hizo este sabio, estaban impregna- 
das de doctrinas anticatólicas, y de novedades de la dis- 
ciplina contrarias al espíritu de la iglesia. En su virtud, 
sin acobardarlo el peso de unos años que tocaban á los 
76 de su edad, emprendió impugnarla, y en 1825 dio á 
luz su Exámen crítico en un tomo en cuarto. Su lectura 
hará ver, como lo dijo él mismo, que aunque hay mucho 
de su trabajo propio, no quiso grangearse la reputación 
de autor, sino preservar á los incautos y amantes de no- 
vedades de los errores á que los conducía por medio de 
una esposicion de lo mejor que habían producido los auto- 
res clásicos. 

Le fué muy grato recibir después de su amigo el señor 
Gregoire un artículo en que había combatido la misma 
obra. 

Entre tanto cansadas las provincias de su largo aisla- 
miento, consintieron en renovar su pacto social, insta- 
lando un Congreso Nacional, que se abrió en Diciembre 
de 1824. El señor Funes entró también en este Congreso 
en representación de la provincia de Córdoba ; pero car- 
gado de años y de esperiencia, procuraba alejarse de un 
teatro, que mas de una vez le había sido funesto, y en 
el que presagiaba un combate de vivas pasiones. Feliz- 
mente era este el tiempo en que el señor Funes se hallaba 
en correspondencia con los Exmos. señores el Libertador 
Presidente Bolívar, y el Gran Mariscal de Ayacucho, 
General Sucre, quienes informados á fondo de lo que 



— 32 — 



había trabajado sin treguas en todo el curso de la revo- 
lución ; de la ingratitud con que lo había tratado la 
suerte, arrebatándole todos sus bienes ; de que la escasa 
renta de su beneficio nunca le proporcionaría una subsis- 
tencia decente para sostener los últimos años de su can- 
sada edad ; en fin, de la atención que merecían sus servi- 
cios á favor de la causa de Colombia, le brindaron gene- 
rosamente con el Deanato de la Catedral de la Paz en 
la república de Bolivia. El señor Funes lo aceptó, y 
por su apoderado tomó posesión de él. 

Dió mérito para que no se le exigiese su comparecen- 
cia personal, el que habiéndosele ratificado nuevamente la 
Agencia de Colombia cerca de este Gobierno, se hallaba 
en actual ejercicio de ella. 

Varios escritores, así de la Europa como de América, 
han hablado con honor del señor Funes ; pero puede ase- 
gurarse sin equivocación, que este juicio lo ha mirado 
como un puro favor, y que por mucho que lo hubiesen elo- 
jiado, nada ha lisongeado tanto su vanidad, como la pro- 
ducción de un escritor, que recojiendo cuantos improperios 
y sarcasmos pueden difamar á un hombre, se propuso 
robarle la reputación. Así lo hizo el Marques de Casares 
en un panfleto que dió á luz en el Janeiro, luego que arribó 
allí en compañía del Señor ex-Vir[r]ey Abascal, después 
que por el general San Martin fueron espelidos de Lima. 
Como al que lea esta pieza, no podrá ocultársele que el 
oríjen de esos agravios es el constante anhelo con que el 
s< ñor Funes lia sostenido la causa de su patria, fué por 
[p.] 20 eso /que tanto como eran ofensivos, tanto mas bien creyó 
(pie habían sido logradas sus tareas. A este escrito con- 
testó el señor Funes en una carta dirijida al mismo, y 
escrita en estilo joco-sério, que corre impresa. 

A esta época se hallaba ya el Sr. Funes en una edad 
octogenaria, y cuando en ella debia justamente gozar con 
tranquilidad los últimos dias que le restaban, entonces 
fué cuando dió la mas fuerte señal de su conformidad á 
los trabajos, y hacer concer á todos que amó y sirvió 



— 33 — 



siempre á la patria sin esperar recompensas. En esta 
edad se vio desnudo de todo título, después de haber 
ejercido los mas altos empleos en toda su carrera: no 
se halló para él una sola pensión que suministrase á su 
existencia, conforme él habia sido uno de los primeros 
que animaron la de su patria. Así se hallaba á los 80 
años el sabio y benemérito Doctor D. Gregorio Funes, 
poniendo á todos en admiración sus virtudes y patrio- 
tismo. En medio de esta fatalidad de su suerte, siempre 
fué superior á sus desgracias, y satisfecho de haber hecho 
los* servicios que le fueron posibles, no pensó ya mas que 
en esperar con placer ver venir los frutos que debia 
recojer su patria, de una paz honrosa que acababa de 
celebrarse con el Imperio del Brasil. Como el honor y 
progreso de su pais, habían siempre ocasionado sus des- 
velos, miró estos tratados como uno de los primeros mo- 
numentos que coronaban de gloria á la República. Olvi- 
dándose de sí mismo y de la situación triste en que se 
hallaba, supo elevar su alma al nivel del nuevo lustre que 
habia adquirido su pais : con esto veia ya sus últimos dias 
felices, desde que esperó ver á esta República continuar 
en las aspiraciones de su mayor gloria. Así pues, el Sr. 
Funes ya no deseaba mas que cerrar sus ojos, dejando á 
su pais en el estado mas floreciente. Retirado ya de todo 
género de velaciones, y destituido de todo recurso para 
una corta y frugal subsistencia como la que habia tenido 
en sus últimos años, pensaba volver á su pais nativo de 
Córdoba, que hacia sobre 16 años que no veia. Allí espe- 
raba al lado de su familia tener un asilo para los cortos 
dias que le restaban. Debia esperar de ella la mejor es- 
presion de sus sentimientos, como una familia bien unida, 
y compuesta de personas virtuosas y que siempre reci- 
bieron sus consejos y como una autoridad agradable y 
reconocida ; y como que jamás desconoció á ninguno, en 
el centro de su prosperidad. Allá en medio de sus pa- 



[Arch. Deán Funes — Tomo I« 



3] 



— 34 — 



rientes, estaba dispuesto á formar sus íüthnas contempla- 
ciones recordando la memoria de sus ascendientes como 
un deber que inspira ternura y respeto. Esperaba tam- 
bién considerar entre sus amigos y paisanos, las faltas 
que hubiese tenido como hombre público y privado, y reco- 
cer de todos una indulgencia general para purificar su 
espíritu, y pasar tranquilo al retiro que se destinaba y 
había de formar su completa dicha. Así estaba prepan- 
rado el señor Funes para endulzar el resto de sus infor- 
tunados dias, que ya pesaban demasiado, cuando el dia 
fatal del 1" de Diciembre, dia de triste recordación, le 
arrebató de un golpe el único consuelo que su patriotis- 
mo le había suministrado, pai*a cerrar sus ojos, dejando á 
su pais en la prosperidad que se hallaba. Sumergida ya 
toda la República en tinieblas, empezó á desfallecer el 
espíritu del señor Funes. Desde aquel dia de horror ya 
vió también frustrado todo su plan que había dispuesto 
para pasar á Córdaba [sic], desde que perdió el punto 
principal donde arrancaba el sistema que se había for- 
mado. Un silencio profundo ya empezó á asomar en el 
genio que babía sobrellevado todo género de infortunios. 
El que supo ver á su pais en sus reveses siempre con 
[p.] 21 esperanzas, en esta vez ya no encontró consuelo. /Su 
físico se quebrantaba cada vez mas, y una meditación 
profunda y fúnebre enseñaba su semblante. Sus amigos 
á la vez distraían su melancólica imaginación, y algunas 
ocasiones consiguieron una ligera idea de restablecer su 
espíritu. Pero llegó también el dia en que se selló la revo- 
lución con la sangre inocente del Gobernador D. Manuel 
Dorrego, y toda esperanza se desvaneció de los que cui- 
daban la recuperación del ánimo del señor Funes. El 
señor Funes quedó por su puesto abandonado á sí mismo 
porque sus amigos ya deseaban para sí mismo su ánimo 
y disposición, á no sobrevivir el llanto, luto, y sangre 
americana que á torrentes se veia venir por todo el suelo 



— 35 — 



argentino C). Desde ese paso inaudito ya se conocía 
de un modo cierto la segunda víctima ilustre de la revolu- 
ción. El señor Funes ya no pudo sobrevivir desde este 
día, á las desgracias de su pais. No cabían en su imagi- 
nación los males (pie divisaba, desde que vió dar la muerte 
de un modo violento, por orden del gefe de la insurrec- 
ción, al magistrado que acababa de llenar de esplendor á 
la República Argentina, con la paz bonrosa que firmó, 
y que adquirió á esfuerzos de sus desvelos que hábilmente 
supo preparar y fortificar los elementos con que debía 
amenazar, en caso contrario. Cuando consideraba el señor 
Funes derrocadas todas las leyes, y que todo el territorio 
iba á anegarse en sangre Argentina, su físico ya no vege- 
taba, y las sombras del sepulcro le rodeaban. El señor 
Funes que veía ya con sumo convencimiento que no podía 
existir, se despidió de algunos amigos, y dejó á todos 
consejos perfeccionados por el espíritu de su patriotismo. 
En medio de esta decisión y conformidad inalterable para 
esperar su última hora, el dia 10 de Enero de 1829 á las 
5 de la tarde le animaron algunos amigos á pasear por 
primera vez el Jardín Argentino distante 9 cuadras de 
su casa morada. Cuando animado de la idea de ver el 
progreso de la naturaleza en los arbustos que se le pre- 
sentaron, comparó al mismo tiempo el retroceso de las 
glorias de su patria, esto solo sirvió para que una sofo- 
cación violenta que le sobrevino en aquel instante, aho- 
gase el último pensamiento de meditar ya mas en su 
patria. A las siete y media de la misma noche perdió 
Córdoba y la República entera un hijo digno de las con- 
sideraciones de un verdadero argentino. Vió desaparecer 
á un ilustre americano cual nos describen sus anteriores 
servicios que se han referido. 

Buenos Aires hizo en su muerte las demostraciones 



C 1 ] No se engañaron, si recordamos las víctimas de las 
Viscacheras, Tablada de Córdoba, Laguna Larga, Mendoza y 
Catamarca. 



— 36 — 



mas vivas de su sentimiento : en sus funerales, en que 
dos de sus amigos hicieron el duelo, concurrió una gran 
parte de este pueblo agradecido : el Senado Eclesiástico 
en forma ceremonial, se presentó todo él en las exequias 
fúnebres que se celebraron en la Iglesia Catedral el 30 
del mismo mes. El Gobierno se prepara hoy por su parte, 
á levantar un monumento en el cementerio donde se 
hallan sus cenizas, digno del mérito que corresponde á 
tan virtuoso y respetable argentino. Es de esperarse que 
de igual modo todos los ciudadanos, á porfía, cultivemos 
la memoria de tan distinguido compatriota, con aquella 
elevación y entusiasmo cual llaman los esclarecidos ser- 
vicios y patriotismo que nos demuestra su biografía, que 
acaba de publicarse por 

Un amigo de los servidores de la Patria. 

[Biblioteca Xaciona'. — Sección Manuscritos. — Documento N* 0347. — Im- 
preso a dos columnas; papel común, formato de la- composición 20 6c 12% 
cm., formato de la hoja 25x16% cm.; interlínea 5 mm. ; conservación 
buena. Está encuadernado en un tomo cuyo rótulo dice: "Gregorio Funes — 
Diplomacia Colombia - Itoliria — 1823 - 1828"'.] 



— 37 — 



2. — [Información sobre limpieza de sangre del presbítero 
doctor Gregorio Funes.] 

[Córdoba, 24, 26, 28 de noviembre, le y 2 de diciembre de 1774] 



n 

Un real. 

Sello tercero, vn real, años de mil setecientos y sesen- 
ta y dos, y sesenta y tres. 

Señor Acalde de segundo Voto. 

El D.™" D. n Gregorio Funes Presbitero Domiciliario 
de este Obispado premiso lo en dro* 1 necesario ante 
Vmd* parezco, y digo, que para hacer constar (siem- 
pre que combenga) en qualesquiera partes y Lugares 
por don(77e) transite, ó resida, mi calidad, y pureza 
de Sangre pretendo producir información bastante, 
que la justifique, para cuio efecto se hade servir la 
integridad de Vmd* recibirme dha* información exa- 
minando los testigos, que presentare por el thenor si- 
guiente. 

1. Primeram te por el conocim. to délas partes, y Gener.' 
déla Ley. 

2 Ytn. Si les consta, y sauen de publico, y notorio soy 
hijo legitimo de legal Matrimonio de d. n Juan Jph* 
Funes, y de d- a Maria Jpha* Bustos. 

3 Ytn Si sauen, que mi Padre fue hijo legitimo, y de 
legitimo Matrimonio de el Sargento Maior d." Vicente 
Funes, y Lud ,a , y de D. n Juana Nabarro mis Abuelos. 

4. Ytn. Si saben q. e mi Madre fue hija legitima de d. u 
Fran 00 Bustos de Lara, y de d. a Maria Cabanillas. 

5. Ytn. Si les consta si d. n Vicente Funes, y Ludueña 
mi A/buelo por parte Paterna fue hijo legitimo de d. n 
Xptbal Funes y Ludueña, y de d. a Cathalina Losa. 



[f. i] 



[Hay un sello 
con un escu- 
do real quo 

dice:] 
«Carolus III. 
D. G. Hispa- 
niar. Rex.» 

Para los años 
de 1771 i 
1772. 
1774, 
[Hay una 
rúbrica] 



[f. 1 vta.] 



1.— Los asteriscos que se encuentran en los documentos de 
esta obra se han puesto para indicar las palabras que en el 
original llevan sigla. 



— 38 — 



6 Ytn. Si D. a Juana Nabarro por parte Paterna fue 
hija legitima de d. n Juan Rodríguez Nauarro, y de 
d. a Sabina Sanches de Loria. 

7 Ytn si D. n Fran c0 Bustos mi Abuelo por parte Ma- 
terna fue hijo legitimo de d. n Pedro Bustos y de d. a 
Juana Gaete. 

8 Ytn Si d. a María Cabanillas mi Abuela por parte 
materna fue hija legitima de d" Antonio Cabanillas, 
y de d* María Zeballos, y Quebedo. 

9 Ytn Si saben, y les consta de cierto, publico, y noto- 
rio publica voz, y fama que los mensionados mis 
Ascendientes han sido, y son vezinos de esta Ciudad, 
Christianos Viejos, limpios de toda mala rasa de Mo- 
ros, Judios, Penitenciados, Mulatos, Negros, ni recien 
combertidos á nra* Santa fee, ni otra mala Secta re- 
probada, y que no han sido castigados ni penitencia- 
dos por ningún tribunal de Ynquisicion. Si se han 
tenido, tienen y reputan por hijosdalgos hauidos, y 
alistados por tales esceptos de contribución q' 9 perju- 
dique su notoria Nobleza. Si han obtenido los ofic. s 
mas honoríficos de esta República, y militado ásu 
mancion, y Costa en las campañas q e se han ofrecido 
con el enemigo infiel : por tanto. 

A Vmd* pido, y suplico se sirba recibirme dha in- 
formación con citación deel Sindico Procurador /Ge- 
ner. 1 examinándose los testigos q. e presentare por el 
thenor de este Pedim. t0 y fha* q" sea se servirá la 
justificación de Vmd mandar seme entregue Original 
interponiendo su authoridad, y judicial decreto, para 
lo dual juro in berbo sacerdotis lo necesario en dro 

/>.'' D." Gregorio Funes y Ludueña 

Se ha por presentado con el interrogatorio q. c expresa 
á cuyo thenor juren y declaren los testigos que presen- 
tase con citasion del Pro<\ or de la Ciudad : assi lo pro- 
veyó mandó, y firmó el S. or Mre* de Cmpo actual déla 
Plaza, y All.° ordinario de segundo Votto. En esta Ciu- 



— 39 — 



dad de Oordova en Veinte y quatro dias del mes de 
Nobre* de mili setecientos setenta, y quatro anos de que 
doy feé= 

Ordeñes Antemi 

Martin de Arrascaeta 
ess."" pp.™ y de Cav- do 

Enel mismo dia liize sauer el decreto q. ; " antecede al 
Ale. 0 maior Prov. 1 D." Alexandro Echenique Procurador 
Gral* de Ciudad deello doy fee= 

Alexandro Echenique Arrascaeta 

ess. 110 pp. co 

En vein/te y cinco dias de dho mes y Año hice [t. 2 vta.] 
otra notifieaz." al d. r d." Gregorio funes en su Per- 
sona deello doy fee= 

D. r Gregorio Funes Arrascaeta 

ess. no pp.* 0 



En la ciudad de Cordova, á veinte y seis 
de Noviembre, de mil, settecientos, setenta y 
quatro años : Ante Sumerssed dho* Señor Al- 
calde, compareció D. 11 Josseph Molina Garay, 
vezino de esta dha.* Ciudad, de quien por ante 
mi el presente Escrivano resibio Juram. t0 Que 
lo hizo y celebró según forma de Dro.* por 
Dios Nuestro Señor, y vna señal de Cruz, so 
cargo del qúal prometió decir verdad de lo> q. e 
supiere, y se le fuere preguntando ; Y siéndolo 
al thenor del ántesedente Interrogatorio : 
1. a ,, A la primera pregunta, Dijo: Que conoce á 

las Partes, y q. p con ninguna le tocan las ge- 
nerales de la Ley ; y resp- tle 
" 2. a Ytt.„ A la Segunda pregunta, Dixo : Que sabe, y le 
consta, q* el suplicante D. r D. n Gregorio Fu- 



— 40 — 



nez y Ludueña, es hijo legitimo, y de legi- 
[f. 3] /timo matrimonio de D. n Juan Josseph Funez, 

y de Doña Maria Josseplia Bustos, y resp. de 

3. a ,, Ytt„ A la terzera pregunta, dixo : Que ássimismo 

sabe, y le consta, que el dicho D. n Juan Josseph 
Funez fue hijo legitimo, y de legitimo Matri- 
monio del Sargento Mayor D. 11 Vicente Funez, 
y Ludueña, y de D. ;1 Juana Navarro, y res- de 

4. a ,, Ytt. A la quarta, dixo : Que assi mismo conoció á 

D. u Francisco Bustos de Lara, y D. a Maria 
Cabanillas, Padre legítimos de D. a Maria Jos- 
sepha Bustos, y responde 

5. a ,, Ytt.„ A la quinta, Dixo : Que ássi mismo conoció a 

D. n Vicente Funez y Ludueña, Abuelo del 
suplicante, hijo legitimo de D. n Christobal Fu- 
nez y Ludueña, y de D. a Cathalina Losa, y 
resp. <le 

6. *,, Ytt.., A la sexta, Dixo: Que ássi mismo há conocido 

a D. a Juana Navarro, Abuela del suplicante, 
y q. ; ' fue hija legitima de D." Juan Rodríguez 
Navarro, y de D. a Savina Sánchez de Loria ; 
y resp. <le 

7. a Ytt.,, A la séptima pregunta, Dixo : Que también 

conoció á D. n Francisco Bustos, Abuelo del 
suplicante, hijo legitimo de D. n Pedro Bustos, 
y de Doña Juana Gaéte, y resp. de „ 

8. a ,, Ytt.,, A la octaba, Dixo: Que en la propria confor- 
ta 3 vta .] midad conoció á D. a Maria Cavanillas, Abue- 
la del suplicante, hija legitima, y de legitimo 
matrimonio de D." Antonio Cabanillas, y de 
D. a Maria Zevallos y Quevedo ; y responde — 

9. a ,, Ytt. A la nona pregunta, dixo: Que sabe, y le 

consta de publico y notorio, publica voz y 
fama, q. e los mencionados ascendientes del 
suplicante D. r D. n Gregorio Funez, han sido, y 
son vezinos todos de esta dha.* Ciudad, Chris- 
tianos viejos, limpios de Sangre, de toda mala 



— 41 — 



raza, de Moros, -ludios, Penitenciados, mula- 
tos, Negros, ni recien combertidos á nuestra 
Santa Pee Catholica Apostólica Romana, y de 
otra mala secta reprovada; cpie no han sido 
castigados ni penitenciados por ningún Tri- 
bunal de la Santa Inquisición: Que han sido 
hávidos, tenidos, y reputados por hijos Dalgos, 
y alistados por tales ece(m)ptos de contribu- 
ción, q. e pueda perjudicar su notoria Nobleza; 
que han obtenido los Oficios mas honoríficos 
de esta República, y militado á su costa, y 
mención en las Campañas, y combates, que se 
han ofrecido contra el Enemigo Ynfiel, que 
continuamente ha imbadido, é imbaden, las 

Fronteras de esta ciudad, y resp dc 

1. Que es la verdad de lo q* sabe, y se le ha pre- 

guntado en cargo del Juramento, que fho.* tie- 
ne, en que se afirma, y ratifica : Y leidosele 
esta su Declaración, Dixo estar vien escripia, 
q. e no tiene, que añadir ni quitar /que es de [ f - 4 1 
hedad de setenta y qúatro años, y lo firmo con 
sumerssed, de que doy feé= 
Juan Tiburcio de Ordoñez 

Joseph de rnolina garai 

Ante mi 

Martin de Arrascaeta 
ess.™ pp. co y de Cav- do 

En el dicho dia, mes y año : Sumerssed el 
Señor Alcalde ordinario de Segundo voto, 
pasó á la casa y morada del Señor (decano) 
Regidor D. n Josseph Moyano Oscaris, de quien 
por ante mi el presente Escrivano, resibio 
Juramento, que lo hizo y celebró por Dios 
Nuestro Señor, y vna Señal de Cruz seg." 
forma de Derecho so cargo del qúal prometió 



— 42 — 



decir verdad de lo que supiere, y se le fuere 
preguntado, y siéndolo por el thenor del Yn- 
terrogatorio de la Parte, suplicante á la pri- 

1. a ,, mera pregunta, Dixo : Que conoce al supli- 

cante, Doctor D." Gregorio Funez, con quien 
no le tocan las generales de la Ley, y resp. dp — 

2. a ,, Ytt.„ A la segunda pregunta, Dixo: Que sabe, y 

le consta, y es publico y notorio, q. e el refe- 
rido, es Hijo legitimo, y de legitimo matri- 
monio de D. n Juan Josseph Funez y Ludue- 
ña, y de D. a Maria Jossepha Bustos de Lara, 
y responde 

3. a Ytt.„ A la terzera, Dixo : Que dicho D. n Juan Jossepli 

Funez de Ludueña, fue assi mismo, hijo legi- 
timo del Sargento Mayor D." Vicente Funez, 
y Ludueña. y de IV .luana Navarro, Abuelos 

del suplicante; y resp. a " 

[f. 4 vta.] /4„ Ytt„ A la qúarta, Dixo : Que también sabe q. e D. a 
.Maria Jossepha Bustos de Lara, Madre del 
suplicante, es hija legitima de D. n Francisco 
Bustos de Lara, y de D. a Maria Cavanillas, y 
resp,* 

5. a Ytt„ A la quinta pregunta Dixo: Que también le 

es constante, (pie I)." Vicente Funez y Ludue- 
ña, Abuelo del suplicante por parte Paterna, 
fue hijo legitimo de D." Christoval Funez y 
Ludueña, y de Doña Cathalina Losa, y resp. de 

6. a ,, Ytt.„ A la sexta, Dixo: Que también es cierto, q. e 

D. a Juana Navarro Abuela del suplicante, por 
parte Paterna, fue hija legitima de D. n Juan 
Rodríguez Navarro, y de Doña Sabina Sanche/, 
de Loria; y resp.* ■ 

7. a ,, Ytt.„ A la séptima pregunta, Dixo : Que assi mismo, 

D. n Francisco Bustos, Abuelo del suplicante 



— 43 — 



Por parte Materna, fue hijo legitimo de D. n 
Pedio Bustos, y de Doña Juana Gaete, y 
responde 

8*„ Ytt.„ A La oetaba, Dixo: Que assi mismo, Doña 
María Cavanilla, Abuela del suplicante, por 
parte Materna, fue hija legitima de D. n Anto- 
nio Cavanillas, y de Doña Maria Zevallos, y 
Quevedo ; y resp. d ' 

/9. a ,,. ..Ytt. A la nona pregunta, Dixo: Que sabe, y le [f. 5] 
consta de cierto, publico, y notorio, publica 
voz y fama : Que los mencionados ascendientes 
del dicho Doctor D." Gregorio Funez, y Lu- 
dueña, han sido, y son vezinos de esta dha.* 
Ciudad, Christianos viejos, limpios de sangre 
de toda mala raza de Moros, Judíos, Peni- 
tenciados, mulatos, Negros y recien conver- 
tidos á nuestra Santa Feé, y otra mala Secta, 
reprovada ; y q. e no han sido castigados, ni 
Penitenciados por ningún Tribunal de la San- 
ta Ynquisision, antes si, han sido hávidos, te- 
nidos, y reputados por hijos Da^gos, y alistados 
por tales en sus respectibas compañías de los 
Nobles, y ecemptos de toda contribución ; y 
que los dichos ante pasados del suplicante, 
han obtenido en esta Ciudad los Empleos 
honoríficos, Políticos, y Militares, sirviendo 
á su costa, y mención en las continuas guerras, 
que se han ofrecido contra el Enemigo Ynfiel ; 
y responde, q. e esta es la verdad de lo que sabe, 
y se le ha preguntado en cargo del Juramen- 
to, q. e fho.* tiene en que se afirma, y ratifica : 
Y leidasele esta su Declara/cion, Dixo : estar [f. 5 v 
vien escripia, q. e 110 tiene q.° añadir, ni quitar, 
q. e es de hedad de ochenta y dos años, y lo fir- 



— 44 — 



mó con Sumerssed, de q. s doy fee— entre 
reng." deeano= Vale= 

Juan Tíburcio de Ordeñes 
D n Josseph Moya/no Oscaris 

Ante mi 
Martin de Arrascaeta 
ess. n0 pp. co y de Cav- do 

Luego immediatamente ; en prosecución de 
esta Ynf ormacion ; Sumerssed el Señor Alcal- 
de ordinario de segundo voto, se traslado á la 
casa y morada de D." Pedro Villafañe, vezino 
de esta sobre dicha Ciudad ; á quien por ante 
mi el presente Eserivano, le resibio Juramen- 
to, que lo hizo y celebro, según forma de De- 
recho, por Dios Nuestro Señor, y una Señal 
de Cruz, so cuyo cargo prometió decir verdad 
de lo q. e supiere, y se Le fuere preguntado : 
Y siéndolo al thenor del Yuterrogatorio de la 

1. a ,. parte Postulante: á la Primera pregunta, 

Dixo : Que conoce á las partes, y que con nin- 
guna le comprehenden las generales de la Ley, 
y responde ■ 

2. a ,, Ytt.,, A la segunda pregunta, Dixo: Que le consta, 

que el suplicante Doctor D." Gregorio Funez, 
por quien es presentado, es hijo legitimo, y de 
legitimo Matrimonio Matrimonio [sic] de D." 
Juan Josseph Funez, y Ludueña, y de Doña 
Maria Jossepha Bustos de Lara, y responde — 
/3 *„ Ytt.,. A la terzera pregunta, Dixo : Que del mismo 
modo sabe, y le consta, que el referido D. n 
.Juan Josseph Funez, y Ludueña, fue hijo lexi- 
timo, y de legitimo Matrimonio del Sargento 
Mayor D." Vicente Funez, y Ludueña, y de 
Doña Juana Navarro, y resp.* 1 ',, 



— 45 — 



á.*„ Ytt. A la qüarta, Dixo: Que también conoció á 
D." Francisco Bustos de Lara, y á Doña Ma- 
na Cavanillas, Padres legítimos de la suso 
dicha Doña María Jossepha Bustos de Lara, 
Madre del suplicante ; y resp.*,, 

5. a ,, Ytt.„ A la quinta Pregunta, Dixo : Que ássi mismo 

conoció á D." Vicente Funez, y Ludueña, Abue- 
lo del suplicante, é hijo legitimo de D. n Chris- 
tobal Funes, y Ludueña, y de Doña Cathalina 
Losa ; y resp. d '„ 

6. a ,, Ytt. A la sexta pregunta, Dixo : Que del mismo 

modo conoció á Doña Juana Navarro, Abuela 
del suplicante, y que fue hija legitima de D. n 
Juan Rodríguez Navarro, y de Doña Savina 
Sánchez de Loria ; y responde 

7. a ,, Ytt.,, A la séptima pregunta, Dixo : Que también 

conoció á D." Francisco Bustos, Abuelo del 
suplicante, é hijo legitimo de D. n Pedro Bus- 
tos, y de Doña Juana Gaete ; y resp. de 

8. a ,, Ytt.,, A la octava pregunta, Dixo : Que en la propia 

conformidad conoció á Doña Maria Cavanillas, 
Abuela del suplicante, é hija /legitima, y de [f. 6 vta.i 
legitimo Matrimonio, de D. n Antonio Cavani- 
llas, y de Doña Maria Zevallos, y Quevedo, 
y responde 

9. a ,, Ytt.,, A la nona pregunta, Dixo, Que, de publico, y 

notorio, sabe, y le consta, de publica voz, y 
fama, Que los mencionados ascendientes del 
suplicante Doctor D. n Gregorio Funez, han 
sido, y son vezinos todos de esta dicha Ciudad, 
Christianos viejos, limpios de sangre, de toda 
mala raza de Moros, Judios, Penitenciados, 
mulatos, Negros, ni recien convertidos á nues- 
tra Santa Fee Catholica Apostólica Romana, 
y de otra mala secta reprovaba : Que no han 
sido castigados, ni Penitenciados por ningún 
Tribunal de la Santa Inquisision; Que han 



— 46 — 



sido, havidos, tenidos, y reputados por Hijos 
Dalgos, y alistados por tales, éeemptos de toda 
contribución, que pueda perjudicar su noto- 
ria Nobleza ; Que han obtenido los oficios mas 
honoríficos de esta República, y militado á su 
costa, y mención, en las campañas, y combates, 
tf 7] que se han ofrecido contra el Bárbaro /Ene- 

migo, Infiel, que, de continuo ha imbadido, é 
Imbade las Fronteras de esta Ciudad, y res- 
ponde, que esta es la verdad de lo que sabe, y 
se le há preguntado, en cargo del Juramento, 
que fecho tiene, en que se afirma, y ratifica ; 
Y haviendosele leido esta su Declaración, Dixo 
estar vien escripia, q. 6 no tiene que añadir, 
ni quitar, que es de hedad, de ochenta y nuebe 
años poco mas, 6 menos, no firmo por hallarse 
gravemente enfermo en cama, firmólo Su- 
merssed, de que yo el presente Escrivano, doy 
fee= 

Juan Tiburcio de Ordoñez 
Ante mi 

Martin <lc Arrascai la 
ess. no pp.°° y de Cav-* 10 

En la Ciudad de Cordova. en veinte y ocho 
dias del mes de Noviembre, de mil. setecien- 
tos, setenta y qüatro años; en continuación 
de esta Información, presentó la Parte postu- 
lante, por Testigo, á D. n Gil Moyano, vezino 
morador de esta dicha Ciudad; a quien Su- 
merssed el Señor Alcalde Ordinario de Segun- 
[f- 7 vta.] do Voto, por ante /mi el presente Escrivano, 

le resibio Juramento, q.* lo hizo, y celebró por 
Dios Nuestro Señor, y vha Señal de Cruz, se- 
gún forma de Derecho, vajo del qúal prome- 



— 47 — 



tio decir verdad de lo que supiere, y se le fuere 
preguntado : Y siéndolo por el Interrogatorio 

1. a „ presentado por la parte: A la primera Pre- 

gunta, Dixo : Que conoce á las partes, y q.° 
con ninguna le tocan las generales de la Ley ; 
y responde ■ 

2. a ,, Ytt.„ A la Segunda pregunta, dixo: Que sabe, y le 

consta, que el suplicante Doctor D. n Gregorio 
Funez, (por quien es presentado) es hijo le- 
gitimo, y de legitimo Matrimonio de D. n Juan 
Josseph Funez y Ludueña, y de Doña Maria 
Jossepha Bustos de Lara ; y resp. d3 

3. a ., Ytt.„ A la terzera pregunta, dixo : Que en la misma 

conformidad es sabedor, que el mencionado D. n 
Juan Jossep[h] Funez y Ludueña, fue hijo le- 
gitimo, y de legitimo Matrimonio, del Sargento 
Mayor D. n Vicente Funez y Ludueña, y de 
Doña Juana Navarro, y resp. di ' 

4. a ,, Ytt.„ A la qúarta, Dixo : Que ássi mismo conoció 

á D. n Francisco Bustos de Lara, y á Doña 
Maria Cavanillas, Padres legítimos de la men- 
cionada Doña Maria Jossepha Bustos de Lara, 
Madre del suplicante ; y responde ■ 

5. a ,, Ytt.,, A la quinta pregunta, Dixo : Que también co- 

noció á Don Vicente Funez, y Ludueña, Abue- 
lo /del suplicante, e Hijo legitimo de D. n 
Christobal Funez y Ludueña, y de Doña Ca- 
thalina Losa ; y responde 

6. a ,, Ytt.,, A la sexta pregunta, dixo : Que ássi mismo 

conoció á Doña Juana Navarro, Abuela del 
suplicante, y que fue hija legitima de D. n Juan 
Rodríguez Navarro, y de Doña Sabina Sán- 
chez de Loria ; y resp. a ' 

7. a ,, Ytt.,, A la séptima pregunta, dixo : Que también 

conoció á D. n Francisco Bustos, Abuelo del 
suplicante, e hijo legitimo ele D. u Pedro Bus- 
tos, y de Doña Juana Gaete ; y responde 



— 48 — 



8. a ,, Ytt.„ A la octava pregunta, Dixo : Que del misino 

modo conoció á Doña Maria Cavanillas, Abue- 
la del suplicante, é hija legitima, y de legitimo 
matrimonio, de D. n Antonio Cavanillas, y de 
Doña Maria Zevallos, y Quevedo ; y resp/ 1 *-' — 

9. a ,, Ytt.„ A la nona, Dixo : Que, de publico, y notorio 

sabe, y le consta de publica voz, y fama ; Que 
los mencionados ascendientes del suplicante, 
Doctor D. n Gregorio Funez, y Ludueña, hán 
sido, y son vezinos todos de esta dicha Ciudad, 
Christianos viejos, limpios de sangre, de toda 
mala raza de Moros, Judíos, Penitenciados, 
Mulatos, Negros, ni reciexi convertidos á nues- 
tra Santa Feé Catholica, Apostólica Romana, 
y de otra mala secta reprovada : Que no han 
sido castigados, ni Penitenciados por ningún 
Tribunal de la Santa Inquisición; Que hán 
U. 8 vta.] sido /havidos, tenidos, y reputados por Hijos 

Dalgos, y alistados por tales, ecemptos de toda 
contribución, que pueda perjudicar su notoria 
Nobleza : Que hán obtenido los Oficios mas 
honoríficos de esta República, y militado á su 
costa, y mención, en las Campañas, y comba- 
tes, que se hán ofrecido contra los Ynfieles 
Barbaros Enemigos, q* continuamente Imba- 
den. y han imbadido las Fronteras de esta re- 
ferida Ciudad; y responde, q. B esta es la ver- 
dad de lo que sabe, y se le ha preguntado, 
en cargo del Juramento q. e tiene prestado, en 
<].'' se afirma, y ratifica; V haviendosele leido 
esta su declaración, Dixo, estar vien escripia, 
q." no tiene que añadir, ni quitar, q.° es de 
hedad de setenta y siete años poco mas, ó me- 
nos, no firmó, á causa del accidente q.° padece 



— 49 — 

de Perlecia, lo firmó Sumerssed, de q. e yo el 
presente Escrivano doy fee= 

Juan Tiburcio de Ordom ■ 

Ante mi 
Martin de Arrascaeta 
ess. n0 pp.°° y de Cav- do 

En el dicho día, mes y año presentó la 

parte / ante por Testigo, á D. n t £ - 9 J 

Feliz de Cabrera, vezino morador de esta dha.* 
Ciudad, de quien Sumerssed el Señor Maestre 
de cpo.* actual, y Alcalde Ordinario de Segun- 
do voto, por ante mi el presente Escrivano, le 
resibio Juramento, que lo hizo y celebró por 
Dios Nuestro Señor, y vna Señal de Cruz 
según forma de Derecho, so cargo del qúal 
prometió decir verdad de lo que supiere, y 
se le fuere preguntado : Y siéndolo al thenor 
de las Preguntas insertas en el Pedimento del 

1. a .,, suplicante : A la primera, Dixo : Que conoce 

á las Partes, y que con ninguna le compre- 
henden las generales de la Ley, y resp. de 

2. a ,. Ytt.„ A la segunda pregunta, Dixo : Que sabe, y le 

consta, que el suplicante, Doctor D. n Gregorio 
Funez y Ludueña, (por quien es presentado) 
es hijo legitimo, y de legitimo Matrimonio, de 
D. n Juan Josseph Funez y Ludueña, y de 
Doña Maria Jossepha Bustos de Lara, y resp. 1 * 

3. a ,, Ytt.,, A la terzera pregunta, Dixo : Que ássi mismo 

le consta, que el mencionado D. n Juan Josseph 

/Funez y Ludueña, mo [f. 9 vta.] 

matrimonio, del 

Vicente Funez y Ludueña 

Navarro, y responde 

4. a ,, Ytt.„ A la qúarta, Dixo : Que a 

D. n Francisco Bustos de .... 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



4] 



— 50 — 



ria Cavanillas, Padres 

legítimos de Doña María Jossepha Bustos de 
Lara, Madre del suplicante ; y resp.*,, 

5. a ,, Ytt.,, A la quinta pregunta, Dixo : Que también 

conoció á D. n Vicente Funez, y Ludueña, 
Abuelo del suplicante, é hijo legitimo de D. n 
Christoval Funez, y Ludueña, y de Doña Ca- 
thalina Losa ; y resp. de ,, 

6. a ,, Ytt.,, A la sexta, Dixo : Que ássi mismo conoció, á 

Doña Juana Navarro, Abuela del suplicante, 
é Hija legitima de D. n Juan Rodríguez Nava- 
rro, y de Doña Savina Sánchez de Loria ; y 
responde.., 

7. a ,, Ytt.,, A la séptima pregunta, Dixo: Que también 

conoció á D. n Francisco Bustos, Abuelo del 
Suplicante e Hijo legitimo de D. n Pedro Bus- 
tos, y de Doña Juana Gaete, y responde. 

8. a ,, Ytt.,, A la octava pregunta, Dixo: Que ássi mismo 

conoció á Doña Maria Cavanillas, Abuela del 
suplicante, é hija legitima, y de legitimo /. . . 

Antonio Cavanillas, y de 

Doña Maria Zevallos, y 

Quevedo; y resp. d ' 

pregunta, Dixo; Que de 

publico, y a 

voz y fama, sabe, que los 

ascendientes de dho.* suplicante, Doctor 

D. n Gregorio Funez y Ludueña, han sido, y 
son vezinos todos de esta sobre dicha Ciudad, 
Christianos viejos, limpios de Sangre, de toda 
mala Kaza, de Moros, Judíos, Penitenciados, 
Mulatos, Negros, ni recien convertidos á nues- 
tra Santa Fee Catholica Apostólica Romana, 
y de otra mala zecta reprobada : Que no han 
sido castigados, ni Penitenciados por ningún 
Tribunal de la Santa Inquisición : Que han 
sido havidos, tenidos, y reputados, por Hijos 



— 51 — 



Dallos, y alistados por tales, écemptos de toda 
contribución, que pueda perjudicar su noto- 
ria Nobleza : Que hán obtenido los Oficios mas 
honoríficos de esta República, y militado á 
su costa, y mención en las Campañas, y com- 
bates, que se han ofrecido contra los Ynfieles 
Barbaros Enemigos, que de continuo han im- 
badido, é Ymbaden las Fronteras de esta Ciu- 
dad ; Y responde que todo lo que lleba dicho 
y declarado, es la verdad de lo que sabe, y se 
le ha preguntado en cargo del Juramento /que [ f - 10 vta.] 

fecho tiene y 

ratifica : Y leidosele esta su Declaración, Dijo, 
estar vien escripia, que no tiene, que añadir, 
ni quitar, que es de hedad de sesenta y seis 
años, y lo firmo con Sumerssed, de q. e yo el 
pressente Escrivano, doy Feé= 

Juan Tiburcio de Ordoñez Félix de Cabrera 



Ante mi 
Martin de Arrascaeta 
ess. no pp. 00 y de Cav-^ 



Cordova, y 



Diz. e 1» de 1774. 



Vista la Ynformac." q. e ántesede, corra en 
traslado al Procurador Gen. 1 de Ciudad= 
Assi lo Proveyó, y firmo Sumd.* de q. e doy 
Feé= 



Ordoñez 



Ante mi 
Arrascaeta 



ess. no 



PP- 



co 



— 52 — 



Enel dho dia mes, y año di el traslado 
mandado= 

Arrascaeta 
ess.» 10 pp. co 

[f- ni / Ale. e de Segundo Voto 

El Alcalde mayor Provinzial, y Procurador 
General de la Ciudad D. n Juan Alejandro 
Echenique, respondiendo al traslado, que vmd* 
se siruio mandarle dar déla imformazion pro- 
ducida por el D r on Gregorio Funes y Ludueña, 
Presvitero, sobre su lexitimidad, y desús assen- 
dientes, y demás, que de ella resulta : como 
mas haia lugar en dro* ante vmd* parece, y 
Dice : Que hallándose contextes las deposisio- 
nes délos Testigos : no puede menos, que adhe- 
rir a que la Justifieaz. n de vmd* se sirva apro- 
barla interponiendo para ello su authoridad, 
y Decretto Judicial ordinario, que asi lo exije 
el Procurador en cumplimiento desu obliga- 
zion= Cordova y Diziembre I o de 1774= 

Alcxandro Echenique 



to de apro-| En ]a ciudad de Cordova, á dos de Diciem- 

bac.n ) 

bre de mil, setteoientos, setenta y qúatro años: 
El Señor Mre.* de cpo.* actual, y Alcalde ór- 
din." de Seg. do Voto D. n Juan Tibureio de 
Órdoñez : haviendo visto la Ynformacion, q. e 
de estas foxas consta, con lo en su vista dedu- 
cido por el Procurador General de Ciudad : 

[f. n vta.] Dixo Sumerssed, /que la debia 

endo para 

olio 

dizial ordinario, y 

nal á la parte p 

combengan, con lo 



— 53 



lo que se le hará 

rador General, y lo firmo Sumerssed, de que 
doy fee= 

Juan T ib urdo de Ordoñez 

Ante mi 
Martin de Arrascaeta 
ess. n0 pp.™ y de Cav- do 



Enel dho dia hize sauer el auto, que ante- 
cede al Procurador Gral* de Ciudad deello doy 
fee= 

Arrascaeta 
ess. n(> pp. co 



Enel mismo dia hize otra igual notificaz- n 
al d. r d. n Gregorio Funes en su Persona de 
ello doy fee= 

Arrascaeta 
pp. 



[Bib'inteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N* 348. — Origi- 
na' manuscrito ; papel sellado, formato de lu hoja 30 x 21 cm.; letra inclinada, 
interlíneas 10 « 13 mm.; conservación mala: está detriorado por la poli- 
Va. y la humedad; lo indicado entre paréntesis ( ) y bastardilla está inter- 
calado; lo entre paréntesis ( ) asi se halla en el original; los puntos 
suspensivos señalan la parte rota del documento.} 



— 54 — 



T 

. igitinirurss Y qi'ateutaf qnatrcmr». 

/íS^^K\ Sello primero . aviNXER* . 

KÍM^aRffií TOS V CbV ARESSTA V aVATRO 

3i f é¿ mftAvems. aso deivhl sc- 

jUátc,Bt oUalUxca. de éSéviUa, . de 0*¿e¿ux * <**■ ¿ 
ie Gx^ a . áe ^tu^ota, de Saen. áe 

^ec¿x^. ¿e ÜxoUasr, de la* &Uur ¿e <W""«->&* 

<« Y de ^VUtM^, Conde. 3e ^y«*Q t * ^W~,<^. 
y Jtj&Ttcelcrricu , d&ñar Je, fiÁcayvu,y de /¿Un* ^ 
^ jmvm* ¿evos £**nJ» 2eA?l,<u¿ A*íi**" 

[H.ÍPUO.HCC.ÓN EACSIMILAK DEL TÍTULO DE ABOGADO DEL DEAN 
FUNES. - BIBLIOTECA NACIONAL. - SECCIÓN MANUSCRITOS. - 
DOCUMENTO JC9 349. - VEASE COIMA EN PÁGINA 60.] 



— 55 — 

y elcctv -(efrrvoTTj'gc)* de /ct> vjgfaa'ct* ¿cutcchuJl d¿. Púa, 
32 

fTncu>í , líe fue h-cu ¿tec/vo ^tz/u&r&n*c> , cfiAt e/n ditAr 



4/ xAvciicnctcu.' e c^Uc«,. Y vis** 

Csx t. /cunera &yi rrvi Gm^rc^o de Icló 1 Oí- 
•Ur, am* ¿o ^ mi vfcoctl, Al 



— 56 — 



38 

, ¡v, pjszx, facultas 



— 58 — 



35 



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— 59 — 





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— 60 — 



[Carpeta] [3. — ] Cam.-a — Título de Abogado del S.or Dean Juvilado de 
la Ciudad de Cordova D.r Dn Gregorio Funes. 

[Hay una lúbrica] 
[San Lorenzo, noviembre 5 de 1779] 

[t l] /| 

Quinientos y quarcnta y quatro mrs. 

Sello primero, qvinientos y qvarenta y qvatro maravedís, 
año de mil setecientos y setenta y nveve. 

D. n Carlos por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de 
León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalem, de Na- 
varra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de 
Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, 
de Murcia, de Jaén, de los Algavves, de Algecira, de Gi- 
braltar, de las Is'as de Canaria, de las Indias, Islas, y 
Tierra-firme del Mar Occeano, Archiduque de Austria, 
Duque de Borgoña, de Brabante y de Milán, Conde de 
Abspurg, de Flandes, Tirol, y Barcelona, Señor de Vis- 
cava, y de Molina &-•= Por parte de vos D. r D. n Grego- 
[f. i vta.] rio de Funes Presbítero /y electo Canónigo de la Iglesia 
Catedral de Tucumán, se me ha hecho presente, que en 
diez y siete de Mayo vltimo, fuisteis recivido de abogado 
de mis Reales Consejos, por el de Castilla, según consta 
por la certificación que aveis exibido, suplicando me digne 
expediros igual Titulo de Abogado de mis Reales Audien- 
cias de America. Y vista esta instancia en mi Consejo 
de las Indias, con lo que clixo mi Fiscal, hé venido en 
[f. 2] condescender á ella, con /la circunstancia de que solo 
podáis abogar en los casos que lo permiten á los Eclesiás- 
ticos las Leyes de estos, y aquellos mis Reynos; En cuya 
consecuencia mando á mis Virreyes, Presidentes, Oidores, 
Governadores, Corregidores, Alcaldes mayores, y demás 
.Ministros, y Justicias de los Expresados Reynos de las 
Indias, os hayan recivan, y tengan por tal Abogado en 
todos sus distritos, sin impediros el vso de esta facultad 



— 61 — 



/y os guarden, y hagan guardar las lmnrras, prerrogati- 
vas, é inmunidades que por esta razón debéis gozar, y 
os deben ser guardadas bien y cumplidamente. Y de este 
Titulo se tomará razón en las Contadurías generales de 
Valores, y Distribución de mi Real Hazienda, y en la de 
mi Consejo de las Indias, dentro de dos meses de su data, 
expresándose por la primera quedar satisfecho lo corres- 
pondiente al /derecho de la Media- Annata por esta gra- 
cia, y no executandose asi quedará nula. Dado en S. n 
Lorenzo el R 1 a cinco de Noviembre de mil setecientos 
setenta y nueve = 

Yo el Bey. 

Yo Mi» 1 de S 11 Mrn* Cueto, Sec. 1 * 0 del Rey, uro* S. 0 ' lo 
luce escriuir por su mandado [Hay una rúbrica] 

Refrend. ta y Secret.™ 

sesenta r. s de p. ta [Hay una rúbrica] 

Titulo de abogado de las Reales Audiencias, y demás 
Tribunales de las Indias al D. r D. u Gregorio de Funes, 
Presbítero. 



/Felipe de Arco 

Manuel Lanz de Casafonda 

Tomóse razón en las Cont. as 
g. os de valores, y Distribud. 1 
de la R. 1 Hac. da y en la de 
Valores consta áp. s cinco déla 
Comis. a de Ind. as deeste Año, 
haberse pagado al dro* dem. a 
an. ta treze mil ciento diez 
mrs* V. 11 por el motibo que 
refiere este desp. 0 M. d y Nq- 
v. nB nuebe demil setez- tos set. ta 
y nuebe. 



D. n Juan González Bustillo 

Tomóse Razón en la Con- 
taduría gral.* délas Indias : 
Madrid diez de Nov.* 3 
de mil setes. s Setenta 
y nueve. 

Por ocupaz. n del s. tíT 
Cont. or g. 1 

Pedro de Gallarreta 



— 62 — 



Por indispos. n del S 00 " Cont. r 
g. 1 de Valor.® 

Leandro Borbon 
Joseph Rosa 

Rex. d0 

Juan Ang} de Cerain Then. te de Gran Can- 

ciller 

Juan Ang. 1 de Cerain 

Dros.* diez r. s de p. ta 
[Hay una rúbrica] 

Dros.* Deofiz. ,es "| 
Seis r. s de plata j 

[Hay una rúbrica] dros.* doze r. s deplata 

[Hay una rúbrica] 

Dros q ,T0 R s p t!1 | 
[Hay una rúbrica] 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nt 349. — 
Carpeta: Afwnuffcrita ; papel con filigrana, formato de la hoja 30Vi x 21 cm.; 
letra inclinada, interlínea 8 mm.; conservación regular, está deteriorada por 
la polilla. Documento: Original manuscrito ; papel sellado, formato de la 
hoja 30 x 20 cm. ; letra redonda, interlíneas 20 a 22 mm.; conservación regu-. 
lar. está nniji deteriorado por la polilla.] 



— 63 — 



4. — [Certificado expedido por el escribano de la Excma. Cá- 
mara de Justicia, don José García, sobre la autorización con- 
cedida al Deán Funes para el ejercicio de la abogacía, con 
cargo de presentar el título habilitante y posterior devolución 
de éste, previo archivo de su testimonio.] 
[Buenos Aires, octubre 3 de 1821] 

i 



/Tres reales. 



[f. i] 



libertad, mil ochocientos veinte, y mil ochocientos vein- 



Sello tercero para los años undécimo y duodécimo de la t Ha y un /ello 

con escuao ar- 
gentino que 
dice:] «Sup. 

te V UllO Poder Execut. 

J d. las Prov. 

Unidas del Rio 
de 1. Plata 
1813.» 



D. n Jcssé García 
Justicia 



Escribano de la Exma* Cámara de 



Certifico que el S. r D. r D. n /Gregorio Funes se 
presento á ella solicitando se le havilite en el ejercicio de 
Abogacía, y /con Audiencia del Ministerio Fiscal se pro- 
veyó en seis de Julio del corriente año, lo que sigue = 
Vistos; con lo expuesto por el Ministerio Fiscal, se havi- 
lita al Señor Dean Jubilado de la Iglesia Catedral de 
Cordova para el exercicio déla Abogacia en el distrito de 
este Tribunal en todo genero de Causas Civiles, y en de- 
fensa de los reos en las Criminales, con la calidad de 
hacer presente el Titulo de tal Abogado del Consejo dentro 
del termino de dos meses = Hay tres rúbricas = En cuya 
virtud haviendo manifestado el que antecede se decreto 
con fecha quince de Septiembre próximo pasado el decre- 
to siguiente = Vistos ; por Cumplido, y quedando testi- 
monio devuelbasele el original = Hay tres rúbricas = 
Y en ( [virtud] ) (cunp. t0 ) de lo mandado firmo la presen- 
te en Buenos Aires a tres de Octubre de mil ochocientos 
veinte y vno = 



[f. 1 vta.] 



[f. 2] 



en su cumplim t0 =: v. e 



D n Jossé Garda 



— 64 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 350. — Origi- 
nal manuscrito; papel sellado, formato de la hoja 30% x 21 cm.; letra de 
José García, interlíneas 8 ai 10 mm. ; conservación regular, está deteriorado 
por la polil'a ; lo indicado entre paréntesis ([ ]) se haüa testado; lo entre 
paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado.'] 



[II. — CORRESPONDENCIA PARTICULAR. 
CARTAS Y BORRADORES.] 



5. — [Gregorio Funes al gobernador intendente, Ramón García 
Pizarro. — Ha leído con complacencia el relato de su dilatado 
viaje de Guayaquil a Potosí, que resultará de mucha utilidad 
para la historia por el inmenso caudal de noticias, siendo de 
gran importancia que publique su diario para hacer conocer 
América a los europeos; cita párrafos de varios escritores 
célebres, de distintas naciones europeas, los cuales tienen 
un conocimiento erróneo de este país.] 
[Salta, abril 24 de 1792] 

l f - i] /Señor Gobern. or Yu. te 

lío leido con mucha complacencia su dilatado biage 
([que emprendió]) (de) V.S. desde la remota ( [Pr] ) 
Probincia de Guayaquil asta ([esta Capital de Salta]) 
(la famosa Villa de Potoci.) El inmenso caudal de noti- 
cias escogidas, que contiene, liara, (siempre mui) estima- 
ble ([en todos tiempos] ) la diestra mano (<lc V. 8), que 
ha sabido recogerlas. Su misma elección supone un .inicio 
exacto, un conocimiento estendido, un gusto nada vulgal, 
[sic] y una diligencia (sostenida) de que solo son capases 
( [los que no conocen otro descanso, que aquel sentimiento 
de placer, que en medio de las tareas deja el descubri- 
miento de la verdad] ) (los genios ([escrutadores]) escu- 
driñadores.) Como estos no conosen otro descanso, que 
aquel placer, que en medio de las fatigas, deja el descu- 
[f. i vt».] brimiento de la verdad, por eso /es que V.S. ocupando los 
instantes, en que menos dominio tiene el hombre, se ha 



— 65 — 



dedicado al proligo examen de cosas tan barias, tan curio- 
sas, y tan útiles á la ( [sociedad] ) (causa publica.) Quan- 
do yo ( [echo la vista sobre] ) sigo sus pasos, y lo obserbo 
en toda su ruta, me imagino ver á una alma siempre en 
acción ; y si me fuera licito enmendar el rotólo de este 
diario pondría (en su lugar-.) El biage continuo de la 
( [raz n ] ) razón &. 

Todo esto siempre seria poco en el concepto de V.S. 
si de sus tareas no resultase una publica utilidad. Esta 
es bien notoria por poco que se dilate la refleccion. El 
Mundo, ([como dice Platón,]) tiene sus edades, y es 
suseptible de la sanidad, y la dolencia. Su historia rela- 
tiba á estas diversas cituaciones es mui interesante. 
([Ella pone en estado al Gobierno de dar dictar la 
ley, q. 9 dicta exige el momento, y la nececidad.] ) 

/Ella pone ([en estado]), á los q. e preciden nuestras [f. 2] 
acciones, (en estado) de dictar la ley conbeniente, que exi- 
ge el momento, la nesecidad: Ella descubre las partes de 
la negociasion, y hace que se fortales( [z] )ca este lazo pri- 
mitibo de toda la sociedad: Ella en fin es un testigo 
fiel que, describiendo ( [la cultura] ) (el carácter moral) 
de cada pueblo, ( [pone de ma] ) (no por imaginación, y 
capricho, sino por sus luces, sus virtudes, y sus bicios) 
nos denota el grado que le corresponde en el orden del 
Vniverzo político. Respecto de nuestra America, seria 
casi ( [ocioso] ) (inútil) en el clia recurrir para todo esto á 
los Herreras, á los Gomaras, á los Eamuszos, á los Pie- 
draitas. ( [Los diversos usos, y opiniones han echo des- 
aparecer la Americ] ) . Las plumas de estos eruditos á 
penas alcansaron la infancia del ( [estos Reinos] ) nuebo 
Mundo; y oy (ya) se alia en la adolescencia. ¿De quanto 
probecho pues /puede serbir el presente viage para ( [for- [f. 2 vta.] 
mar]) (lebantar) la cosmographia ([del si]) de su siste- 
ma actual ; para ([formar]) (crear) proyectos útiles, ([y 
apretar mas, y mal el nudo de] ) (á) la Metrópoli ( [con] ) 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



5] 



— 6G — 



(y á) sus Colonias ; ( [y de estas entre si] ) y para formar 
de la Ame.rica el justo consepto, que se merese? 

Es cierto, q.' e en la época presente se ha echo la Ame- 
rica el teatro (de la especulación) de los Sabios europeos 
pero si ( [adbsers] ) refleecionamos en las inadbertencias, 
( [°J ) en qué caen continuamente por dar demaciado cré- 
dito a ([1]) relacicnes embusteras, cresera mas, y mas 
la estimación de la presente. V.S. no dejara de oir con 

Mst. nat. t. 5 admiración, que bajo la pluma (de) Monsieur ( [Conde 
de Ma™. Pr ' de] ) Bufón ( [llamado por antonomacia con razón el 
Plinio de la Francia]), la America no sea otra cosa, que 
un grupo de montes inaccesibles c inabitables, que no 
[f. 3] dejan por consiguiente, sino unos pequeños espacios /a 
propocito para ser abitados, y cultibados. ¡Quien se per- 
suadiria, que (la vista) del genio de la Francia acostum- 
brada a descubrir los mas; ocultos secretos de la natura- 
leza, padesca sus eclipses quando se trata de ver á un 
mundo por su exterior! M. Pavvi, selebre ([el]) alemán 

re ies P Amer¡- ur P or su erudición, y su elocuencia, nos dice que la Ame- 
cains. r ¡ ca es un continente ( [degradado] ) donde la naturaleza 
se alia degradada por un frecuentado catacrismo. Creo 
que es nesesario recurrir A los fastos de los sueños para 
encontrar esta preciosa anécdota, ([de este alemán es- 
trangero] ) . 

Defendiendo a cosas mas particulares, veo. que el famo- 
so Cfaíusóle tratando del miebo Reyno de Granada dice 
con mucha sencilles: in (¡uesto no c'e'cosa memorabile. 
(á serca de esto nada se de memorable. La ignorancia 
is demasiado grocera, pero) es de sclebrar la humildad 
del autor. ([Mon. la Martiniere en su grand dictionairc 
[f. 3 vta.] gcografi(¡uc, ct /critique \ ) Ofréceseme después de este 
un [ngles con su diccionario intitulado en la traducción 
italiana, // Cazzeticre Americano, quien en la palabra 
Caracas dice asi: Caracas, Metrópoli della Provincia di 
Venezuela, é di tuta la tena ferma. ([ Esta facultad de 
hacer erigir en Metrópolis los lugares dependientes] ) Aqui 
vemos que este estrangero usurpa al soberano la facultad 



— 67 — 



de eregir en Metrópoli un lugar totalmente dependiente; 
pero contentémonos con saber, (pie esta usurpación es 
ideal. 

Estos pocos ejemplares, que he podido referir alián- 
dome a distancia de mis libros, conbensera á V.S. por 
mas que su modestia lo repugne la suma importancia de 
su diario. Todo hombre sensato mirara ( [lo] ) los mate- 
riales que contiene, no como ripio inútil sino como exe- 
lentes piedras, que entre las manos de un artífice perito, 
pueden serbir para la construcción de un magnifico 
edificio. 

/Yo reconbendre en todos tiempos á V.S. por la pala- [ f - 4 3 
bra, que me ha dado de hacerme participante en lo res- 
tante del viage. Mi instrucción se interesa demaciado 
en su lectura, y es digna de que se le perdone esta lau- 
dable ( [codicia] ) anbicion. 

D. s gue * á V.S. M. s a. s Salta 24. de Abril de 1792. 

B.L.M. de V.S. 
Su mas reconocido Capellán 

S. r G. OT Intendente D. r Ramón García Pisarro. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito.*. — Documento Nv 3685. — Bo- 
rrador manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21*4 x 15% cm. ; 
letra de Funes, interlíneas 7 o 10 mm.; conservación regular, tiene monchas 
de humedad; lo indicado entre paréntesis ([ ]) se halla testado, lo entre 
paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado ; lo que ¿e encuentra entre 
paréntesis ([ ]) y bastardilla está intercalado y tentado; lo en bastardilla 
está subrayado en el original.] 



— 68 — 



6. — [Francisco a Gregorio Funes; se congratula del ascenso 
a dignidades de esa Iglesia y el que correspondió a éste. — Le 
envió algunos libros entre ellos "Las noches del Young"; 
dice que ha visto una colección de Pastorales de Obispos anti- 
constitucionales, y elogia la del Obispo de Nancy; que ha 
leído dos cartas de los Obispos de Oleron y Perpignan, pero 
que no puede decidir cual de los dos partidos prueba mejor 
su acertó. — Apreciaciones sobre la situación política de 

Europa.] 
[Madrid, abril 15 de 1794] 

[f. i] /Madrid 15 de Ab. 1 de 1794. á Cordova 

Mi apreciable amigo : Dos cartas me ha conducido el 
Correo [d]el Rey mui retardadas; pero de todos modos 
me son spre* apreciables las finas letras de V. Por ellas 
veo q.° le ocupaba algún cuidado el ascenso de Dignidades 
de esa Iglesia, y sea en horabuena la q. e á V.'bá tocado, no 
obstante, de que veo postergado el mérito, como he tenido 
el gusto de espresarlo alg. a vez. 

Celebro q. e hayan agradado al buen paladar de V. los 
vltimos libros remitidos. El vnico tomo q. e lia salido de- 
las nocbes del Young, fue el q. e embie ; pues su tra- 
ductor no ha publicado otro, y creo se halla en Roma. 
De aquella Capital he visto tina colección de Pastorales 
de muchos Obispos anticonstitucionales, q. e puedo asegu- 
rar son Gefes de obra en su genero, y con especialidad 
la del Obispo de Nanci. Es regular siga la ediccion : aun- 
que aqui no se permite publicar, y tampoco ingresar, 
pues el vnico egemplar q. e tengo visto, es el q.° se halla 
en la Biblioteca R. 1 también he leydo estos dias dos car- 
[f. i rta.] tas délos Obispos constitucionales de Oleron /y Perpig- 
nan. He tratado al prim. 0 en Pan siendo Benedictino de 
S. n Vanes, y superior de aquel Colegio. No me atrevo 
a decidir qual délos dos partidos prueba mejor su aserto; 
pero encuentro no se que divina comviccion en estos q. e 
solo se denominan Obispos por Ja Divina misericordia, 
y cida comunión déla Iglesia Romana; pero repito á 
V. q. e no determino mi concepto, porq.* la materia es tan 



— 69 — 



embarazosa, q/ necesita consultar toda la Disciplina anti- 
gua déla Iglesia, y en la q. p se apoyan ambos partidos. 

Da principio la campaña, y ya comienzan las hostili- 
dades en el Rosellon. Los enemigos han puesto un millón 
de hombres sobre las Armas, y veremos el Plan de ataque 
q. e forma nro* General Conde déla Vnion. Para esta de- 
terminación se repitieron varias juntas de Estados, siendo 
la vltima tan turbulenta, q. e de ella salió desterrado el 
S. or Aranda ala Ciudad de Jaén. Este noble Español, 
exemto de lisonjas, y pequeñezes, con su natural sinceri- 
dad sé esforzó á provar, q. e quanto mas, deviamos soste- 
ner una guerra defensiva, y sin pensar en agresión hostil 
contra aquella Potencia, pues no era regular, q. e se sacri- 
ficase la Nación por sostener una rama de Borbon, yá 
efimera, y marchita. 

La diabólica comvinacion délos Franceses, ha /logrado ir. 2j 
dividir el poder déla coalición ; es decir, q. e la Puerta ha 
declarado la Guerra ala Rusia, y ofreze sostener ala Polo- 
nia para embarazar su deí¿membram. to Este pensamiento 
ha sido muy rameado, y aqui tiene V. el norte alarmado 
por sostener sus nuebas adquisiciones en aquel despeda- 
zado Reyno, y sin mas dro* q. e la razón del mas fuerte 
para haver procedido á una operación tan inopinada, y 
tan estraña. Muchas reflexiones se me vienen en tropel ; 
pero V. hágalas, y en el entretanto crea q.° la Francia 
con sus virtudes cívicas sera republicana. Me cita V. el 
plan de Mabli con sus objecciones ; si este sabio hoy vivie- 
ra, y quantos Publicistas le han precedido, seguram. te sé 
avergonzarían al ver dibujados los dros* del hombre por 
muchos miembros déla Comvencion. Entre estos sobresale 
el Cicerón déla Francia Barreré, y Robespierre, q. e tienen 
el secreto de extraher la imaginación fuera de su esfera. 
Parece q. e oigo a V. acusarme de entusiasta, y amante 
déla novedad ; pero no es asi, mi amado ; cinco años de 
lectura, y discernim. t0 al lado de hombres sabios, viendo 
quanto la Europa ha escrito en pro, y contra de esta 
buversion [sic], me han fijado en este concepto. Inci- 



— 70 — 



dentera. te he visto con este motivo qu. t0 se ha dho* sobre 
■ ] Sparta, Grecia, y Athenas, y todo /es nada, junto á esta 
Roma moderna. Conosco q." combato la razón de V., supe- 
rior ala mia, y nunca puedo darle una prueba mas decidi- 
da de mi franqueza, q. e quando persisto en mi opinión : 
asi le pido q. e sepulte mis borrones, pues no son para todos 
por la diversidad de principios. 

El S. r d. n Ambrosio tendrá esta por suia con todos 
mis afectos, y espresele V. q. e tengo encargada la pin- 
tura q. p me pide, y q. ? procurare sea de algún buen 
Mro*, como igualm. te le encaminare las estampas con 
el prim.° q. e se presente. No he olvidado las siete 
palabras q. e me pidió, y también gustara de tocar el 
Himno délos Marselleses q.° puede ladearse con los mejo- 
res compositores Italianos. 

Mi partido es tomado, y creo tener el gusto de resti- 
tuirme ami casa afines del año q. e corre, y mis letras le 
serán á V. continuas lita* q. e lo verifique, y á Dios amigo 
q. e gue* a V. y q. e es todo suio, y S. M. B. 

Fran. co 

S. r D. r D. n Gregorio Funes 

[Biblioteca Nacional. — Sección 3íanuscritos. — Documento A : » 3686. — Origi- 
nal ynanuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 21 x 14% em.¡ letra 
de FrancUco, interlíneas 6 n 8 mm.; conservación buena; lo en basturdilla 
está subrayado en el original. ] 



— 71 — 



7. — [Rafael Antonio Viderique a Gregorio Funes, anuncián- 
dole haber sido promovido a la Real Audiencia de México 
y ofreciéndole sus servicios en su estada en Madrid, donde 
hará escala prolongada antes de llegar a México.] 

[Buenos Aires, diciembre 26 de 1796] 

/Muy S." r mió y de mi mas justo aprecio: hace tantos [f. i] 
dias q. e deseo escrivir a V que son ya años los que cuenta 
esta intención dentro de mi pecho: pero como era buena 
se quedo en proyecto, que es en lo que vienen a parar 
los propósitos délos malos. 

Esta carta, tan proyectada como retenida, indica que 
va á realisar la buena obra meditada; pero ni aun esto 
es cierto : por que en el mismo papel en que doy prin- 
cipio á nuestra correspondencia va á tener su triste 
fin, despidiéndome de V. para la Ciudad de México, á 
cuya R. 1 Aud. a acabo de ser promovido. Esto ha sido 
imitar a aquellos desventurados pecadores que reservan 
su conver/cion para la hora déla muerte. Sin embargo, [f. i vta.] 
yo puedo asegurar á V que mi contrición es verdadera, 
y que quisiera desquitar el tiempo perdido por mi omi- 
sión y cortedad, á cualquiera costa. 

No lo habré perdido todo si con la oeacion de ir yo 
antes á Madrid en fuerza de una R. 1 Orden que me permi- 
te hacer esta escala para llegar á México, tiene V la bon- 
dad de ocuparme en este destino, donde me detendré algo 
mas que lo q. e suelen detenerse los pasageros. 

Pero quando yo no tenga esta fortuna, habré desaho- 
gado toda mi inclinación á V, y trivutado este respete á 
su extraordinario mérito con haberle dicho á la despe- 
dida todo mi amor á su persona y todos mis /deseos de [f. 2] 
conocerla para servirlo y servirme yo también á mi. 

Muchos testigos pudiera citar á V de esta verdad, 
por que muchos son los sugetos con quienes he hablado 
de V: pero valga por todos el limo* Señor Moscoso á 
quien fue esta conversación una délas primeras que le 
movi. 

Vea V pues si estos afectos y ofrecimientos le pueden 



— 72 — 



ser de algún provecho, y sírvase de ellos con toda la fran- 
quesa que pudiera hacerlo después de una larga y bien 
provada amistad ; suponiendo que esta recide en el cora- 
zón, y que por lo mismo no he necesitado yo del exercisio 
déla pluma ni del trato para tenérsela á V muy ver- 
dadera. 

Hágame V. la justicia de dar crédito á mis expreciones, 
[f. 2 vta] mandando /con segura confianza á quien de veras lo 
aprecia y ruega á Dios gue* su vida m. s a. 9 

B. s ay. s 26 de Dic. re de 1796. 

Blm.° de V. su mas apas. do 
atento servidor y am.° 

Rafael Antonio Viderique 

S. or D. r D. n Greg. 0 Funes— 

Cordova. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento lf> 3687. — Origi- 
nal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20x14^ cm.; 
letra de Rafael A. Tiderique, interlíneas 608 mm.¡ conservación buena.] 



8. — [Gregorio Funes a un amigo. — Reparos de éste sobre un 
sermón a Santa Teresa. — Conceptos sobre estilo y oratoria.] 

[1802?] 

[f. i] /([Amigo, entre las muchas enorabuenas, que con que 

me ha onrado este pueblo he recibido de este pueblo 
por el Sermón de S. ta Teresa, que dige antes de ayer,] ) 
Amigo, acaban de decirme los reparos, que V. noto al 
oir mi Sermón de S. ta Teresa, y en los que, el afecto, 
que ([le]) me profesa, le hacen desear verme reparado. 
([Confieso á] ) Aseguro á V. con toda ingenuidad, que 
aprecio mucho mas una adberteneia ( [á la que deba 



— 73 — 



Verme libre] ) que me instruya, que quantos aplausos 
berdaderos, ó falsos se prodigalisan en estas ocaciones. 
([Acaso]) (Quisas) esta es la causa de que se afirme el 
mal gusto (entre nosotros), y estemos tan atrasados en 
materia de elocuencia : tarde, ó nunca se abandonan los 
defectos, que siempre encuentran adoradores. Por eso es, 
que yo prefiero ([un buen sensor]) como Cicerón las eo- 
recciones de un fiel /Atico, a las lisonjas de un pérfido [f. i vta.] 
Dolabela V. me ha echo el bien de ser mi Sensor pero, 
para que yo me aprobedle de sus documentos, es pre- 
ciso que me los dé ( [mas] ) un poco mas desenrrolla- 
dos. ( [La adb.] ) 

La adbertencia de mas entidad, ( [que V. me ha echo] ) 
(según se esplico el amigo de quien V. se valió) es, que 
procure en otra ocacion no ser tan sublime en mi estilo: 
Confieso, que he trabajado algunos ratos en buscar ( [la 
utilidad] ) (el sentido rasonable) de este presepto ; pero 
Amigo, tan lejos estoi de encontrarlo, que solo doi con 
(un) clacico desatino. ([Lo Sublime, dise Longino, es 
en lo que constituye la cxelencia, y Soberana perfec- 
ción del discurzo.]) La poltronería de mi discurso no 
rebaja nada á su presepto; pero pues trata V. ( [d.] ) 
de instruirme, tómese la molestia /de esplicar ( [me] ) que [f. 2] 
quiere decir el selebre Longino, quando afirma, que lo 
Sublime es en lo que conciste la exelencia, y Soberana 
perfección del discurzo. Ya ve V. que estando al voto 
de este gentil, todo orador debe aspirar á ser Sublime ; 
y el que toca en el idtimo grado nada tiene que desear. 
¿Como es pues que V. álla reprencible ([un]) (el) don 
([que tan]) (mas) recomendable de este genero? Es- 
taba por concentir que V. me habia elogiado ; quando 
procuraba vituperarme; ([pero])Q/ qu [a] Iquicra) sos- 
pecha (ría), que V. tiene de lo Sublime una noción mui 
contraria á la de Longino. ¿ Entenderá V. acaso por estilo 
Sublime una locución mohada, altisonante, y un hijo 
de exprecion opuesto á la Sencilla naturaleza ? ¡ Santo 
D. s que garafal ! lejos de un preseptor un pensamiento, 



— 74 — 



que degradaría al mas pedante. V. Sabe mui bien, que 
aquello del génesis : hágase la lus, y se hizo la luz : y 
[f 2 vta.] aquello de /Bosuet : todo era D. s exep[t]o D. s mismo: 
son dos rasgos de grandi-locuencia, que nada deben a las 
palabras: ([Seguramente V. entiende por Sublime otra 
cosa, que tea compatible con lo bicioso. Esto es precisa- 
mente lo que yo no aleanso, y (lo que) deseo saber de aun- 
que sea á costa de mi humillación] ) luego no puede V. 
entender por Sublime una ponpa de palabras vacias de 
sentido. ¡¡ Que es pues lo q. a entiende por Sublime recto, 
y sublime vicioso V. lo sabrá: esto es precisamente lo 
que yo no aleanso, y espero conseg[u]ir de su delicado 
tino, y fino dicernimiento. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 547 2. — Bo- 
rrador manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21% x 15 ; letra 
de Funes, interlineas 9 y 10 mm.¡ consecución buena ; lo indicado entre 
paréntesis ([ ]) se háP.a testado; lo entre pnrénte is ( ) y bastardilla , 
extá intercalado; lo en bastardilla se encuentra subrayado en el original.] 



9. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. — Opiniones 
surgidas con motivo de su "Carta crítica"; aboga por la 
libertad de pensamiento.] 

[Córdoba, junio 15 de 1802] 

[f. i] /Cordova 13. de Junio de 1802. 

Estimadísimo amigo: (íquando]) (aunque) mi carta 
critica no me ( [hubiera] ) produ( [cido] ) (sga) otra satis- 
faxion, que la de ( [tener] ) (haber adquirí ( [rme] )do) un 
amigo de sus talentos, y su mérito, doi por mui bien 
empleadas mis tareas. Su fina, y delicada carta confirma 
la idea bentajosa, que tenia de su Perzona; (y) si alguna 
cosa hubiese de yo de ([reformar]) (moderar) en ella se- 
ria (mis aplausos, y) su modestia. Ella le obliga á V.d. á 
persuadirse, que mi correspondencia puede aumentar sus 
luces: Ojala, que mi insuficiencia no contradigese i [su]) 
(esta) esperanza. ([Sea como fuese]) La verdadera amis- 



— 75 — 



tad exige lina comunidad de bienes, empegando por los 
déla alma en quanto pueden ser comunicables. Tal qual 
sean los míos V.d. tiene la propiedad ; y el mejor descu- 
brimiento cesaría de agradarme desde el momento, que 
yo solo hubiese de «osarlo. 

/Esíoi ¡llenamente satisfeclio del buen éxito, que ha [f. i vta.] 
tenido mi carta critica; en cuyo beneficio reconosco el 
influjo de su benebolencia. Ya habrá visto V.d. que no 
fueron baños mis temores ; y D. s quiera que á la ora 
de esta no haya descubierto V.d. alguna enboscada. No 
estraño los reparos del S. r Censor : ellos son una conse- 
cuencia del yugo, que las letras no han acabado de sacu- 
dir entre nosotros. ¡ Quando llegara á conbenserse bien 
esta Nación, que las ciencias no prosperan sino con la 
libertad de pensar ! No ablo, ya se ve, de aquella libertad 
pbilosofica que es el oprobio de la razón, y por la que 
los ciglos benideros le formaran ( [su procezo] ) al nues- 
tro (su procezo) ; pero si de aquella, que sin sugecion á 
formalidades, y miramientos escrupulosos permite á el 
alma que se esplique con toda su energía natural. 

Es verdad, que es cuerpo respetable contra quien se 
dirige la critica : /pero si este Cuerpo prostituye sus [f. 2] 
respetos á las ([debilidades]) (flaquesas) de su passion 
¿sera bien, que lo adoremos? Fuera de que, mi critica 
no se dirige á ese cuerpo en calidad de Ayuntamiento : 
sino en calidad de Autor de una piesa despreciable. ([Y 
ya]) (Ya) sabe V.d. ([que en]) (quan celoza es de la 
igualdad) la República de las letras ([solo el mérito dis- 
tribuye los puestos]) (y que si tiene su (jerarquía, es la 
que ha formado el mérito) ([Quiero]) (Voi a) acordarle 
a V.d. ( [la espesie del] ) (un pasage de la historia anti- 
gua ■. el) tirano Dionicio, ([quando metedo á quiso]) 
(cayo en la tentación de ser) poeta y ( [hizo] ) (compuso) 
unos mui malos verzos : un ( [Poeta] ) (Profesor) demerito 
los censuro : fue condenado á muerte : se interesaron sus 
amigos por su vida ; y conciguieron se rebocase la centen- 
cia ([con tal q. & los]) (á condición de) aproba( [se] )- 



— 76 — 



(ríos) : puesto el Reo en presencia del Tirano le pregunto 
su centir: la respuesta fue: (Señor), que me lleben ([a la 
cárcel]) (al suplicio.) O! dichosa libertad la del sabio! 
Yo sin serlo aria lo mismo ( [en un caso igual] ) con tal 
de no ([retractar]) (enmendar) mi censura. Con todo, 
[f. 2 vta.] s i h a ciclo presisa al/guna enmienda, que no toque en la 
substancia, ni desfigure los pensamientos, pasare mui gus- 
toso por ella. 

Me dice V.d. que el S. r editor del Telégrafo remitía á 
este S.* Ill. mo * la contestación de la que le escribió este 
Ayuntamiento ; y que después de tiradas las pruebas de 
la imprenta se desaprovo. Efectibamente he visto esta 
contestación; y no puedo desconocerla; por que toda ella 
es la misma posdata de mi carta critica. De aqui infiero 
que V.d ignoraba este echo y que dicha posdata no sale 
al publico. En parte no me p[e]sa ; y me conformo con la 
ley que nos impone la necesidad. 

El costo de la imprenta es mui equitativo ; y no 
devemos pararnos en nada de esto. Apruebo desde 
luego su resolución de que queden en esa docientos exem- 
plares, remitiéndome los restantes. En fin V.d. es dueño 
absoluto de todo, y puede distribuirlos como gustase, obse- 
quiando con ellos á las Perzonas que fuesen de su agrado. 
Yo quiciera hacer lo mismo con los amigos, que tengo en 
[f. 3] esa ; pero me /retrae la necesidad de guardar consecuen- 
cia en la reserba; no obstante de que ya muchos se obs- 
tinan en atribuirme la obra. Vno de ellos es el amigo 
Labarden ; a quien en la ocacion le escribo agradecién- 
dole sus buenos oficios; pero ([sin descubrirme entera- 
mente. En fin en otra ocacion oportunidad me deci- 
diré sobre lo que deba hacerse. Entretanto mande V.d. 
a]) en términos, que mire su concepto como obra de su 
discurzo, y no de ( [se] ) mi confecion. Si V.d encuen- 
tra arbitrio de repartir unos exemplares (á este) al amigo 
Homero, Vivar, y el escribano Pedriel, puede hacerlo. 

No seso de bendecir ( [mi] ) (la) suerte que me ha cabi- 
do en un Amigo como V.d. Mi dicha la are concistir en 



— 77 — 



tratarlo en adelante con aquella amable concilles, y fran- 
qu[e]za, ele que renunciaron los hombres desde que qui- 
cieron ser cultos. Espero q. e V.d. haga lo mismo, y que 
mande á este su mejor amigo Q. S. M. B. 

S. r D. r Josef Joaquín de Araujo. 

[liiblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N'-' 3697. — Bo- 
rrador manuscrito; papil con filigrana, formato de ia hoja 21x15% cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación regular, tiene manchas 
de humedad y un poco deteriorado por la polilla; lo indicado entre parén- 
tesis ([ ]) se ha'la testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está inter- 
calado; lo entre paréntesis ([])!/ bastardilla está intercalado y testado.] 



10. — [Gregorio Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Le 
explica el motivo por el cual nombró a Francisco Manuel 
Bedoya su apoderado; que éste ya habrá salido de Monte- 
video para ésa. — Lamenta no haberse enterado de sus 
buenos oficios practicados en su favor para el ascenso al 
deanato y demuestra deseos de que él reemplace a Bedoya, 
pero expresa que debe dejar al arbitrio de éste su sustitu- 
ción. — Goitián aprovechó la muerte de Rivera para atribuirse 
el triunfo en el asunto de la Universidad.] 
[Córdoba, junio 15 de 1802] 

/Cordova 15. de Junio de 180'2. [f- U 

Muí S. r mío, y de mi mayor aprecio, liase año y me/dio, [f ' 1 vta - 
que deseaba con las mas vivas impaciencias ([la que]) 
recibir la que he tenido de V. d. con fecha 13. de Febrero 
de este presente año. Seguramente hacia tiempo que 
había muerto su Patrón de V. d. y mi amigo y ( [y] ) 
apoderado el S. r Ribera, quando por mi parte no sesaba 
([en]) (de) escribirle, deseando tener noticias suyas y 
saber de mis asumtos. Su profundo cilencio en ocaciones 
que era inebitable escribiese me hizo sospechar algún 
fracaso. Sali en fin de la duda por una que recibió este 
Cabildo ecleciastico de un tal Sapata, pidiéndole sus 
poderes, y los de sus individuos en particular, cuyo apo- 



— 78 — 



derado hubiese sido dicho S. r Rivera, quien acia poco 
había fallecido. 

Esta fatal noticia bino con la que de cierto se supo 
aliarse promobido á la mitra del Paraguai el Dean de 
esta Iglecia D. n Nicolás Videla. ([Esto]) Ya ve V. d. 
quan sencible me seria este accidente en coyontura tan 
critica. Con todo me quedaba el recurzo de esperar que 
ó bien hubiese antes de morir sostituido mi po- 
der, ó á lo menos encomendado mis asumios á algún 
sugeto ; y que este practicaría las diligencias que exigía 
la consecución del Deanato. Esta esperanza tan fun- 
dada, y racional la creia enteramente desbanecida, obser- 
bando posteriormente, que benian los abiscs unos tras de 
otros sin que por ningún conducto se me abisase, no digo, 
aliarse encargado alguno de mis asumtos, pero ni aun la 
muerte del S. r Ribera. Por aqui conosera V. d. quan 
distante he estado de recibir las que V. d. me cita, y 
los temores de perder mi asenso en que me dejaba este 
cilencio, suponiendo enteramente desamparada mi pre- 
tencion. 

Luego que supe la muerte de mi apoderado, fue mi 
primer cuidadado [sic] nombrar otro; no obstante que 
me presumía no llegasen á tiempo mis poderes. Puede 
V. d. creer, que sobre este punto me alie sumamente 
enbarazado por falta de conexiones, y conocimientos en 
esa Corte. Acordándome de la antigua amistad que tube 
en Alcalá con D." ( [JoseJ ) Juaquin de Flores le conferí 
á este mi poder con clausula de que lo sostituyese en 
alguno de los Agentes de numero remitiéndole al mismo 
tiempo quinientos p. s f. R Me /salió ([del todo] ) {ente- 
ramente) desgraciado este paso; por que habiendo ca- 
minado todo en el correo marítimo la Cantabria le com- 
prendió su infelis suerte. 

Yo me hubiera consolado en algún modo si entre tanto 
hubiese recibido alguna carta de V. d. ó del amigo Flo- 
res; principalmente habiendo sobrado tiempo para que 
este contestase, siquiera á la que me dice V. d. puso en 



sus manos. En tanto desamparo erei perdida mi espe- 
ranza; pero echando la mira á lo suxesibo, y creyendo 
no poder estar en esa corte sin apoderado ([le]) di mi 
poder á D. n Fran.'" Manuel Bedoya depocitario general 
de temporalidades ; el que supongo habrá ya caminado 
de Montevideo á principios de este Mes. 

En este estado se aliaban mis cosas (piando recibí la 
citada de V. d. de 15. de Febrero, y con ella la plaucible 
noticia de haberse dignado el Rey conferirme el Deanato 
de esta Iglecia. No puedo cignificarle á V. d. debida- 
mente mi gratitud por los buenos oficios que ha practi- 
cado á mi fabor. Dichoso el hombre que se alia en citua- 
eiou de hacer bien á sus semejantes. 

Nada mas debido que la solicitud de V. d. en quanto á 
que le confiriese mis poderes ; pues quando todo otro 
motibo me faltara, bastaría para ello haber sido depen- 
diente de mi amado Rivera, cuya muerte sentiré mientras 
viva ; y haberse mostrado tan fino en la consecución de 
mi asenso ; pero por executibas que sean estas ( [notibos] ) 
causas vienen á tiempo que ya no me es decoroso quitár- 
selos al sugeto áquien los tengo conferido. Vn medio 
se me ofrese como conciliar estas cosas ; y desde luego 
me aprobedlo de /el. Dicho S. r Bedoya se ve en la nese- 
sidad de sostituir mi poder en uno de los Agentes del 
numero. Acaso sabiendo que V. d. practico las diligen- 
cias de costumbre, y que me ha remitido los despacho?, 
tomara por si mismo la resolución de hacer en V. d. esta 
sostitucion. Para el ebento contrario y que ella tenga 
lugar, le escribo con esta fecha que asi lo haga ; pero 
dejándolo todo a su arbitrio. 

Lo que si le digo de poeitibo es page k V. d. los costos 
que hubiesen causado mis despachos, y le obsequie con 
una gratificación correspondiente á sus importantes dili- 
gencias; como tanbien satisfaga el alcanse de 877. reales 
vellón, que me multa á fabor de la testamentaria de 
Ribera; no obstante de no haber recibido la ([par]) 



— 80 — 



música, que condujo D. n Joaquín de Soto ( [raa] ) Mayor, 
ni saber del paradero de este sugeto. 

El Fraile Goitian se apro(&ec/io) de la muerte de mies- 
tro Ribera para atribuirse el triunfo en el negocio de la 
Vnibercidad, después de baber salido derrotado el mismo. 
Dándose por autor de lo resuelto en el Consejo mando la 
gedula. Esta se alia sin cumplimiento en la Secretaria del 
Virreinato ; no por que el Virrei no lo desee ; sino por 
que el Fiscal no la despaeba. Bueno seria sacar una real 
orden para este efecto. 

Selebro esta ocacion de ofreserme á la dispocision de 
V. d. como su mas atento capellán 

[f- 3] /Q. S. M. B. 

S. r D." Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A'9 556. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31 x 20 ] /i cm.; letra 
redonda, interlíneas 10 y 11 mm.; conservación buena; lo indicado entre 
varéntesis ([ ]) se halla, testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla 
está intercaludo.] 



— 81 — 



11. — [José Joaquín de Araujo a Gregorio Funes. — Referencias 
sobre la vida de Araujo. — Apreciaciones sobre la "Carta 
crítica"; enmiendas introducidas a ésta y gastos efectua- 
dos. — Noticias del Obispado del Paraguay y de D. Diego 
de la Vega, contador mayor del Virreynato; visita de éste a 
Buenos Aires. — Separación de los contadores mayores D. 
Pedro Ballesteros y D. Juan Andrés de Arroyo. — Muerte del 
Virrey Arredondo y del Sr. Campomanes.] 
[Buenos Aires, junio 26 de 1802] 

/Buenos-aires Junio 26„ de 1802. [f. i] 

Mi estimado amigo y S : or Los encomios con que VS. 
se sirve aplaudirme en .su Carta de 15 del corr. te no han 
tenido otro obgeto que conducirme al extremo de una 
profunda humillación. Le debo á Dios el particular be- 
neficio déla despreocupación, con la que conozco que estos 
elogios dimanan de su fina política, y que en mi no hay 
todo el talento y mérito con que VS. me distingue. Que 
feliz fuera yo si aquel se encontrase en mi, para poder 
contextar dignam. te á sus sabias Cartas. Es verdad que 
en mi pubertad algo aprobeché con las luces de un docto 
Maestro que me preparó la suerte ; pero reinando ya en 
mi entonces cierto pundonor, desfalleció mi animo por 
el desaire que se me infirió p. r el S.* D. r Maciel, enton- 
ces Cancelario de estos R. s Estudios, quitándome el Acto 
gral* de toda la Filosofía, para darlo á un aijado suyo 
que iba á ser Guardia Marina. 

Desde entonces solté las riendas á la libertad, y aban- 
donando el fruto de aquellos dichosos dias, todos mis 
pensam. toB no se redugeron á otro fin que á una vida 
licenciosa, hasta que una larga y penosa enfermedad de 
cinco años me hizo abrir los ojos á la luz déla razón, y 
conocer mis desvarios. Entonces fue quando recorriendo 
en la imaginación el funesto estado á que me habían estos 
reducido, recordé que Plinio habia dicho, que el Estudio 
era toda su diversión y consuelo ; que no habia cosa p. r 
molesta que fuese que no la suavizase por este medio, 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



6] 



— 82 — 



y que le hacia llebar los males con menos amargura. 
Entonces fue quando también recordé que las Letras nos 
consuelan en las desgracias, y que nos hacen mas huma- 
nos, mas generosos, mas justos; y entonces finalm. te fue 
quando estos felices recuerdos bolvieron á renovar en mi 
una constante aplicación alas Letras en aquellos cortos 
ratos que me permiten mis diarias tareas; pero con que 
diferencia : en aquella edad disfrutaba de un entendi- 
miento despejado, y de una memoria feliz ; y en el tiem- 
,J po /presente es todo muy al contrario. 

Aqui tiene VS. detallado el talento q. e tanto elogia ; 
pobre de letras, y rico de ignorancia; por lo qual com- 
prehenderá VS. quan amable y apreciable me será su 
corresponda para q.< 9 con las luces que en ella me comu- 
nique, se cultive de nuevo mi entendimiento, en el que 
habia nacido la semilla de la negligencia. Recuerdo ahora 
haber leido un discurso del Numen de Inglaterra Mr 
Pitt, pronunciado en la Cámara de los Pares, en el que 
entre otras cosas expuso, que el acierto en sus disposiciones 
ministeriales las debia á las sabias y acertadas máximas 
del Conde de Florida blanca. Dichoso yo si con el tiempo 
puedo decir, q. e el todo de mi ilustración lo debo á la 
fina correspond. a con el S. OT D. r D. n Gregorio Funes. 

No he dejado de adquirir alguna en la Carta critica 
que se acaba de imprimir : vuelan tras ella los encomios de 
varios Eruditos que la han leido, y á una vos dicen, que 
en Cordova solo puede ser su autor el D. r Funes ; pero 
mi limitado talento comprehende que esta obra no con- 
tiene todo el completo de sus luces, sino que es uno de 
aquellos desperdicios á que se entrega la ociosidad de 
un hombre sabio. Ya dige a VS. en mi anterior, que habia 
sido aprobada p. r el S. r Campuzaro, quien solam.* e texto 
dos expresiones, poniendo en lugar de ridiculo, inexacto, 
y falta de sinceridad en el do fondo de malicia. Con la 
orden de VS. quite yo El Nuevo Diccionario de Alcedo, y 
sobstitui. El l'. e Guevara y Rui-Dios siguen las mismas 
huellas, poniendo igualm.' 0 las citas correspond Mucho 



— 83 — 



mas les hubiera textado el S. r Regente, por que con su 
aire <le autoridad se há empeñado en executar esto en 
varios papeles que se le han pasado para la censura, lo 
qual ha retraído á muchos criollos de escribir por q. e es 
intolerable el que se le prive al alma la libertad de pro- 
ducir sus sentimientos en algunas materias : Hablo de 
aquella libertad que VS. me manifiesta en su ultima 
Carta ; pero no déla filosófica que al mismo tiempo vitu- 
pera con tanta razón, y cada dia me admiro mas de ver 
correr las Cartas /sobre la Economia política de nro* í { - 2 1 
Sabio Foronda. 

Por el Correo van 20 exemplares que me há facilitado 
Letamendi su conducción sin costo alguno : Este me há 
entregado 160 p. s bajo recivo : De estos se han gastado 
153,, con 6 r. s en la forma que manifiesta el adjunto 
apunte. Bochornoso me es el referir este gasto, por que 
habiendo advertido á VS. que 125 p. s serian suficientes, 
experimente todo lo contrario, pues en la ultima semana 
me manifestaron los Compositores no podian concluir 
para el dia señalado : Recon vengólos con su palabra : se 
encogen de hombros : Busco á Cabello : Este lo primero 
que me pregunta es, si les habia prometido gratificarlos : 
le digo q e no; y me añade que sino lo executo nos deja- 
rán burlados, por q. e ellos al instante dan en rostro con 
decir, q. e no hán contratado mas q. e los dos Pliegos 
Semanales : á esto contexté que sino se les pagaba el 
aum : t0 me respondió que ignoraba la gente con q. e me 
habia metido ; que ya lo tenían aburrido, y que si 
quería que no lo hechasemos a perder, que inmediatam. te 
fuese á ofrecerles dha gratif icaz : on asi lo executé, ofre- 
ciéndoles 20 p. s á cada uno, y no hán quedado con- 
tentos : aun asi no cesaron mis temores, hasta ver el 
Sábado anterior concluida la obra, y tener los Exem- 
plares en esta su Casa. 

He repartido á los SS. Romero, Labarden, Vivar y 
Perdriel los que VS. me ordena, quienes le dan las debi- 
das gracias; y el expresado Vivar me há enseñado la 



— 84 — 



factura de los tres Cajones, que ya están en esta Aduana, 
con las Colgaduras, Pinturas &. a para esa Iglesia, que 
ha hecho traer de España ese Ilt. e Prelado, y caminarán 
brehe. Asi mismo me ha facilitado la remesa del cajon- 
cito donde irán los 200 exemplares de la Carta critica. 

Ya VS. sabe q. e el S. or Videla es Obispo del Paraguay : 
Chantre el S. or Moral, y Canónigo de gracia el D. r Men- 
diolaza. Creo q s VS no necesitará de Agente para con- 
seguir el Deanato, pues el Rey lo será, por que en el dia 
está muy zeloso de las Medias-annatas. 

Ha llegado el S. r D. n Diego déla Vega, contador de 
/de resultas q. e fue del Tral* de Cuentas de Lima, de 
Contador mayor decano del de este Virreynato, con la 
Visita de todas las rentas de él : Tube el honor de tra- 
tarlo quando paso por esta Capital para la Peninsula. 
Las resultas de su visita serán muy funestas, sus facul- 
tades son tan amplias, que sus provid.* 8 no tienen otro 
recurso que al Rey, y estamos en la intelig." de que todas 
serán con acierto, p. r concurrir en el, talento, desinterés, 
entereza, y mucho favor. 

Igualm.* 6 ha llegado el proceso déla Canonización de 
los dos Contadores mayores D. n Pedro Ballesteros, y d. n 
Juan Andrés de Arroyo, quienes quedan separados de 
sus empleos, con 2 Ü p. s por ahora, y hasta las resultas 
déla visita. Aun no se ha comunicado á esta Tesor." gral* 
el R. 1 decreto, y luego (pie se execute, mandare á VS. 
copia de él, para q. e se imponga de sus heroicas virtudes, 
igual suerte correrán casi todos los Subalternos del cita- 
do Tribunal de Cuentas, q.° mejor seria denominarlo Tri- 
bunal déla sangre, p. r q* el miserable q.° allí entraba 
con desvergüenza lo desollaban. En una palabra: Yo, 
Señor, no se hablar mas q. e el idioma de la verdad : aque- 
lla Casa q.*' debía ser modelo de justicia y desinterés, 
conversa est in spelunca latronum. Para después diré á 
VS. mucho mas. 



— 85 — 



El P." NYgrele esta en el Campo: luego q. p llegue en- 
tregare la Carta de VS. 

Murió el S. (,r Arredondo Virrey <(."' fue de estas Prov. as 
y juntamente el S. or Campomanes — 

Otras muchas novedades corren, q. e hasta q.° no se 
realicen no las comunico a VS. de quien queda su mas 
fino y atento amigo y Serv.'"" que 

B. S. M. 
José Joaq. " de Ara ajo 
S. 0T D. r D." Gregorio Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A"? 545. — Origi- 
nul manuscrito; popel con filigrana, formato de la hoja 25x 20 fin. ; tetro de, 
José Joaquín de Araujo, interlineas 6 y 7 rnm.; conservación regular, tiene 
manchas de humedad ; lo en bastardilla está subrayado en el oriffinal.~\ 



— 86 — 



2¿. 

¿He ta fíLvomciZcí ?e U 9- 2e <í-<dd Ji*** 1 ?* lk~t*>u*P y» 
jf^Ao^ 2>e f ^ (e <&z«¿ere e* el *at*> ¿* «*•'•« ..y. «** 
/« I*c*ura ,w*j<t ?£ los Ú~s fi¿ t*.'*t*$W<* J?. " 

fufe o* 1Z S- tett'a ocupa* <d vatio, j- «■ ¿">-5* , 

y c*Ju^+ a. yih tc yneyal ta. PeJgi a<^.eJ>"- t.u¿+.> *^- 

sOlazi-c!; 

/•■£■>-» U-$. reL/Z-meJ f": aJ a.iC2 o m *_í>> &*< ntyet Or/t**~2a^ : 

■XM. tn-elen ¿es pucilc-i fa-h} fn.ee*- /xJ c*¿lf>u¿ ¿*t> u¿J ¿« AvAr^i. 
t/h-aJ a.1 jLijl let tytvwcio» d¿ l<*¿ lcty<i¿ ^«^«a el c*ry*cr 
c-to 2* taj etlryíaJ t y ta. e>c***o» >e A.cl frcJ**'t<*2o 2 S 

<j In traJlexets» l\S « ***** y^leMt*. 

Si í-añ-cry ai*. PraU.t¿ fnxcLn' Oe. Carlos 3* //<e*¿> fT,?-T*J-*¿ 

duar Su /•>«•>*> f*-»y teretXo j>. tKOAu.fcJte—' Tnj ay, a- 

[reproducción facsimtlar te UNA carta de lavardex al deán 

FUNES. RIHLIOTECA NACIONAL. — SECCIÓN MANUSCRITOS. — 

DOCUMENTO N<? 3.688. VÉASE COIMA EN PÁGINA 90.] 



— 87 — 



pa*an / q/>>\&Y' la. t>rac<on ¿el i* $' 1 fo , f^ifatc íf.Áfí- 

l¡e-t¿3* e¿Cyt" í¡> /una i*nf> mci c* ¿•f" , fSri rt 

ce»teyuÁ" el fin ?e t*» y* e* "/ te f*r^¿}n> ¿> ? 

?'' U ir Cii>9uM> V Cito ÍC uti >u.¿^ d^¿//fio, 

ip. CyCí py-efoúoie*' pepene- a f-o*e*a. viffr* Pí* >>\¿cy 3>/i <" / 

_ 3" Veda »BoetKÍ<*.,s. /¿* ow2>l}«- 

2<*3 <¿iuz* r-vr<* ?e Caerte* ■>■ f ' 

pu* *u.*r,e. a *** *' r ' 

J>*i?e *nie»c*J yo Áe ca^ia^e * yu-pr t**e ¿~ ? W 
petrel ?e Ice frUc^cc »i£~n*,y ^ »— i<x*i-u~tr>S ¿& 
iv-JtA- p>t>"ÍC^u>,eJw*.a' ™ eJ. >r^cJf^" ****** 2'i<<^fu.m 
p« c>u>¿e* y* /« l*e¿*,y tet *~l-e¿ c¿>* *ly*¿ 2" 
?y^> cu±Ur, 7o ***** ^**«- t* ech^cc U ¿ett*r* ¿>e¿ 

, e -v - /„ /i? ¡Ave}"* <¿>l»¿ d aAun¿* 2>¿ 

pf>el,y' se Vínico o. ta A- w 

Ca,<¿¿>* »uty7*.c-, y euM*2>o <dca*ce ejM Cif ecífice, cenad-* M 
j}€ co^-u-í a2eta*¿e- la )¿ lt* C<**t<* Ct^t fr.ea . 



— 88 — 



u - tu>¿' 1 3>t ? C Pirv<Z C-a- 



, 

2c Ji~i*r, ict^e^e^o 



— 89 — 



y- h^cty a VÍ f y -M> faitee*- y e*t>. 

7n-i ¡*^o e t^uaJ Cx2 • 

yc-c^a l" ?<p*<'?<*2 ?£l i-htttry ¿K* Ji*J,U ¿4 ¿* Sy* (,4*2*.^ ha 
^ e pe*t~t'hi> nxvJ«" le ^" <¿o~ t*e*<t* ¡ ^ 

t(~c*~Ocl'x"0 x nujAe>>^ de 1" f u lío*. Cl *rfic->y.e4^h> p >C 

e~ J o/i*,, f.ruit" y" « em- 

diexr^ J>*u*la / f**'át* f el Kfouv**, ?e Ca - 

ello, dt^e.yt Amáur y 

Y o ***** ™~ — " ***** p * ™ 



— 90 — 



12. — [Manuel de Lavarden a Gregorio Funes. — Oración fúne- 
bre de Carlos III, conceptos elogiosos sobre esta pieza oratoria 
y la Carta crítica.] 

[Buenos Aires, junio 26 de 1802] 

[f. i] /S. r D. r D. n Greg. 0 Funes. Cordova. 

B. s A. s 26„ de Junio de 1802,, 

Muy S. r mió, y de mi m. r respeto ; ¡ con q. t0 alborozo he 
recibido la favorecida de V.S. de 15„ del pres. te ! Teniendo 
pruebas practicas de q. 6 mas se adquiere en el trato de 
los sabios, q. e en la lectura privada de los libros fué gran- 
de mi alegria q. do supe q* V.S. debia ocupar el vacio, q. e 
dexó a ntra* literatura, y abun a ntra* moral la desgra- 
ciada muerte del D. r Maziel; pero V.S. tubo razones p. a 
abandonarnos en ntra* orfandad ¡ asi suelen los pueblos 
satisfacer las culpas de sus cabezas. Mas al fin la inven- 
ción de las letras proporciona el comercio de las almas, 
y la ocasión se me lia presentado de adquirir p. T su medio 
parte de las ventaxas, con q. e me lisongeaba la traslación 
de V.S. a esta Yglesia. 

Si Señor. La Oración fúnebre de Carlos 3.° llenó todas 
las ideas de mi gusto, qualq. ra q. e sea. Yo no tengo voto 
p. a graduar su mentó; pero tengo derecho p. a mani- 
[f. i vta.] festar mi agra/do, y ahun p. a dar razón de el. No faltó 
aqui q." quisiese parangonar la oración del S. r S. n Alberto : 
yo sostube q. e habiendo elegido SS.Y una proposición im- 
probable, no podría conseguir el fin de un orador, q. e 
es el de persuadir lo q. c propone. P. r el contrario el Ora- 
dor de Córdoba probó todo lo q* propuso, y esto de un 
modo tan maravilloso, como q. e su proposición pareció a 
primera vista de muy difícil prueba, p. r estar el A\idi- 
torio prevenido contra la felicidad guerrera de Carlos 3 o . 
Todos obgetaban la perdida de la Habana en su interior; 
pero qual fué su admirac." al ver refutada, y desvanecida 
esta obgecion ! Nadie pudo resistirse a esta demonstra- 



— 91 — 



cion del Gran Genio, q.° liabia ordenado tan admirable 
pieza. 

Desde entonces yo lie cuidado de recoger todo lo q. e 
me parece de la misma mano, y tengo mis barruntos de 
buen podenco, ahunq. 6 no es menester mucho discernim. 10 
p. a conocer q. e la leche, y la miel son obras de un mismo 
autor. Yo receto contra la ectiricia la lectura del papel, 
q. e £e dirigió a la K. 1 Aud.' a sobre el asunto de la cauda 
magna, y quando no alcance este especifico, añadiré de 
aquí adelante la de la Carta critica. 

/Pero mientras unos sacudan con ella su melancolía, [f. 2] 
yo me recogeré profundam. te a estudiar el arte de su orga- 
nisacion. Oh q. e desdicha ! Su estudio me será inútil ? 
Como he de imitar yo esa facilidad, esa ligereza, esa opor- 
tunidad de la introducción solam. te ? De adonde se fué 
V.S. a acordar de la protesta del Telegrafista, p. a enca- 
denarla con la Relación Critica, y dexar caer su propo- 
sición sin rodeos impertinentes? De q. e me sirve conocer 
estos primores sino he de poder imitarlos? Los olmos 
nunca darán peras. No obstante spre* me es lisongero el 
poder distinguir lo q. e muchos no advierten. Y de donde 
le vino a V.S. tan a cuento el cuento de la Yglesia lon- 
gitudinal? Muy oportunos son los cuentos de Juan de 
la Encina; pero ninguno viene tan quadrado, como el 
de la quadratura de la Yglesia p. a el quadro del estan- 
que. Yo discurro q. e ese cuento dio origen a la expre- 
sión vulgar de q. e no quadra una cosa, cuando parece 
disforme. Como si digeramos q. e no le quadra al Y.C. 
la calidad de Autor, careciendo de los conocim. tos nece- 
sarios p. a esta investidura. 

No me detengo mas en un catecismo de preguntas, q. e 
/tenia q. e hacer á V.S. p. r no parecer lisongero. Dios me [f 2 vta 
libre de semejante lepra. Daré a V.S. una prueba de mi 
ingenuidad. 

El Comisionado Arauxo lleno del justo respeto, q. e 
merecía la dignidad del Autor, (no hablo de la Preben- 
da) no me permitió mudar una letra. Lo siento, p. T q. e 



— 92 — 



de buena gana hubiera borrado las palabras nacer 
y criarse del ( [tere] ) Octavo renglón de la f° ]50„ El ar- 
gumento q. e se forma de las fechas en q. e se abrió la 
Vniversidad, y en q. p León Tinelo habia ya dado a luz su 
vasta erudición prueba q. e no era posible q. e en el dis- 
curso de catorce años hubiese cursado, y adquirido tanta 
doctrina, y q. e p. r consig. te no la debió a aq. 1 Gremio ; 
pero no q. e en ellos debiese haber nacido, y criadose. 

Vea aqui V.S. a lo q. e dá lugar su demasiada urbani- 
dad. Con todo no se arrepienta V.S. de favorecerme, pues 
yo cuento como uno de los premios de mis tareas, el 
haberme p. r ellas proporcionado el gusto de acercarme 
a V.S. Alguna vez puede ser mas real mi aproximac. n 
entonces mi solicitud, mi gesto mismo, darán mexor a 
conocer a V.S. q. t0 le aprecia, y venera su mas ap- do serv. r 
q. s. m. b. 

Man. 1 de Lavanlcn 

[Biblioteca Xacional. — Sección Manuscritos. — Documoito Xv 3688. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21x15 cm.; 
letra de Manuel de La> arden, interlíneas 9 a 11 mm.; conservación bue- 
na; lo en bastardilla está subrayado en el original; lo entre paréntesis 
así se halla en el original; lo indicado entre paréntesis ([ ]) se halla 
testado.] 



13. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo, sobre ataques 
a su "Carta crítica"; precio del papel para la impresión y 
error cometido en la misma. — Promoción del señor Videla 
al Obispado del Paraguay. — Aspiración de Funes al deanato.] 

[Córdoba, julio 15 de 1802] 

[f. i] /Córdoba 15. de Ju( [n] ) (Z)io de 1802. 

Estimadissimo amigo : lleno del mas cincero reconoci- 
miento tomo la pluma para confesarme ( [su deudor] ) 
por un perpetuo deudor suyo. A nada menos me conci- 
dero obligado en fuerza de los cerbicios, que con tanta 
generocidad ha exercido con migo. No quiero decir por 



— 93 — 



eso, que hago animo á no satisfacerlos; sino que sus 
beneficios ( [no son] ) (los conddero como) un capital, que 
V.d. lia puesto en mi á réditos, para que, quedando la 
deuda ciempre en pie, le page sus intereses. Aci lo are; 
debiendo V.d. estar ( [si J ) acegurado, que tengo mas 
complacencia en reconocer su fab[o]r, que aun en re- 
cibirlo. 

Los rasgos de ingenuidad, que adbierto en su carta, 
me lo hacen amar mas. Las almas tienen tanto en su 
fisonomía como los cuerpos, y ... /ella echo de ver, [f. i vta.] 
que las nuestras son mui parecidas. Esos aplausos con 
que, según me dice V.d. ha recibido el publico mi carta 
critica, lejos de enbanecerme, me ( [humillan] ) (aberguen- 
san) ; por que los miro mas como efectos de la sorpresa, 
que del mérito. Después de los primeros mobimientos 
entra la reflexión, y no es cosa rara el que esta haga 
bariar el consepto. Que sallemos lo que ( [sucederá] ) (se- 
ra) después. A lo memos [sic] yo puedo asegurarle, que 
( [todo el] ) la buena opinión que le meres( [g] ) (c)o se la 
debo á la distancia, y que tratado de cerca me sucedería 
lo que á las pinturas echas para ver (se ) de lejos. 

Las cartas, que han benido de por alia están de acuer- 
do con la de V.d. en quanto á la buena acogida del 
Publico : menos una en que se dice, que un tal D. r Gegena 
censuraba mi obrita en las conberzaciones. Conosco mu- 
cho á este sugeto : es un pobre aturdido, mas digno de 
compacion, que de temérmele. Fuera de /que, siendo Lf. 2] 
uno de los mas acuchillados en la critica, no es mucho 
resuelle por las eridas : Como capitular electibo de este 
Cabildo ( [fir su...]) (firmo) la relación histórica. Vea 
V.d. si puede ser mui imparcial su juicio. Es precico, 
que V.d. lo cepa todo. El berdadero autor de la relación 
histórica es el nuebo obispo electo del Paraguaí ; quien por 
este medio quiso bengar sus recentimientos, y dar algún 
desaogo á sus paciones : La mayor parte de los capitulares, 
entrando dicho Gegena, eran de su ([faxion]) (partido,) 
y quicieron complacerlo ([firmando la relación]) (ha- 



— 94 — 



riendo suyo) este papel. No sera mucho, que. toda esta 
parcialidad, ( [entrando de] ) (con sus) auciliares los Frai- 
les, medite alguna cabala contra la critica. ( [Si esta se 
redugese a impugnarla] ) El medio mas onrrado era im- 
pugnarla; y yo seria el primero en suscribir ([la]) (su 
juicio) siempre que me manifestasen mis errores. El S. r 
Cabello editor del Telégrafo escribe á este S. r Obispo, que 
párese pretendían /se proibiese por el gobierno ([la car- 
ta critica] ) : Medio ruin, y villano, que debería acredi- 
tarla mas, en juicio de los berdaderos apreciadores de la 
berdad. Estemos prebenidos para todo, sirbiendose V.d. 
comunicarme lo que ocurra. Por aqui se ha aplaudido 
mucho la critica ; pero á muchos tanbien ha puesto de 
ocíeos. 

Me aberguenza V.d. creyendo, que pueda parecerme 
execibo el costo de la imprecion. Realmente no lo es ; sino 
mui equitatibo ; y quando lo fuera, tengo demaciado 
desprendimiento á esta clace de bienes, que ( [por cimis- 
mos no nos mejoran, para que me merescan una] ) jamas 
me han costado un deseo, para que pueda detenerme en 
ellos. Lo que hubiéramos querido es, q. e los impresores 
fuesen mas exactos en su oficio. Si V.d. ha leido la carta 
después de impresa, necesariamente hab[r]a notado el 
gran yerro, que /se ha cometido en la pagina 141. ; habien- 
do suprimido ciete renglones desde la palabra porq. c si 
ellas (exclusibe) y habiéndose unido al contexto una nota, 
que debió estar ceparada; co(h) lo que ha quedado este 
lugar monstruoso por falta de centido. En los egenplares, 
que V.d, me remitió he corregido estos defecto (s) ; po- 
niendo al fin de la carta los ( [lineas] ) (renglones) que le 
faltan, y tirando una linea que separe la nota del texto; 
aunque cueste algo esta diligencia cirbase V.d. practicarla 
por medio de algún escribiente, en los egemplares que 
retiene en su poder. 

Conbengo ( [á lo que me dice V.d. en la suya de]) 
que nos hubiera costado mucho teniendo que lidear con 
el sugeto de quien me abla en la suya : (por que) vivo per- 



— 95 — 



Suadido, que no hai cosa mas insufrible, que un necio 
afortunado: al fin no fue poca dicha libertarnos ([del]) 
de sus majaderías. 

V.d. me pide otras produxiones ; y yo no se como sa- 
carlas de una /tierra tan estéril. (Con todo) en otra comu- i f - 3 
nicare á V.d. los planes literarios, que de antemano tenia 
trasados, no por adquirir la gloria de escritor ; sino por 
([m]) mantener una llama, q. e en mi no puede estar 
cin alimento. Cuento para esto con sus aucilios ; por mas, 
que su modestia me imponga un cilencio, que obcerbo 
con ( [disgusto] ) trabajo. 

La promoción del S. r Videla al Paraguai nos ha puesto 
en espectatiba sobre el Deanato. Detesto (igualmente) esa 
cecta orgullosa de los estoicos ; por la que se creian incen- 
cibles ([á los bienes y]) á los males; como la conducta 
incensata de los que se dejan arrebatar á un golme [sic] 
de fortuna. No son las dignidades el obgeto de mi anbi- 
cion ; pero tampoco soi indiferente sobre mi suerte : con 
esto digo á V.d. que si logro el Deanato me alegrare ; que 
si lo pierdo lo centire : y que en ninguna de estas citua- 
ciotes [sic] hede tocar en los extremos. 

Al pasar /por aqui el S. r Vega tube tanbien el onor [f. 4] 
de tratarlo ; y me pareció ( [m] ) mui bueno para amigo 
de los hombres de bien. Por la adjunta, que V.d. se ser- 
bira poner en sus manos, le doi la enorabuena. 

Estimo las demás noticias, y espero me comunique 
otras, que ocurran, como el que ([M] mande á su mas 
caro amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Josef Joaquín de Araujo. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Uocumento Nv 3737. — Bo- 
rrador manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21x15 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 a 10 mm.; conservación regular, tiene man- 
chas de humedad; lo indicado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo 
entre paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado ; los puntos suspensivos 
señalan lo ilegible; lo indicado entre paréntesis ([]) y bastardilla está 
intercalado y testado.} 



— 96 — 



14. — [Juan Manuel Perdriel a Gregorio Funes, agradece los 
ejemplares recibidos de la "Carta crítica"; la elogia y formula 
observaciones sobre lo relativo a la fundación de Salta. — 
Anuncia la publicación por Vieytes del "Semanario de Agri- 
cultura, Industria y Comercio" y le ruega que le proporcione 
su apoyo y suscritores. — Misión del Visitador General de 
Rentas. — Funes y el obispado del Paraguay.] 
[Buenos Aires, julio 25 de 1802] 

/Buenos Ayr. s y Julio 25 de 1802,, 

S. r y mi Amigo estimadísimo : Si yo poseiera otras pala- 
bras mas significatibas con q* manifestar á V. mi amis- 
tad, y mi gratitud, de las q. e me é valido en otras ocacio- 
nes, las vsaría desde luego p. a decirle, quanto le agradezco, 
la exprecion de los exemplares de su Carta Critica, q. e 
anombre de V. me pasó mi amigo Araujo : Las produ- 
cidles de V. tienen en mi estimación el primer lugar, y 
aunq. 18 me falten principios, p. a distinguir todafs] sus ve- 
llas qualidades, no me puede faltar el gusto, tiene todo 
hombre al oir una buena mucica, 6 al veer un edificio 
decorado con toda la armonía del Arte, y esto aunque 
no conosca la menor de su regla ; pero como V. sabe des- 
pues de cumplir tan exactam. te con todas las que dictaron 
los nitros* retóricos, ermosear sus escritos con muy tinas 
sales q.» no pueden poseer, sino p* gracia natural; es 
por esto. q.° se liaran siempre a preciables de todos, de- 
jando {>.•' los inteligentes mucho q.* aprender, en la pre- 
sieion de rus voces, la energia de sus convencim.* 08 el 
ceñido numero, y valen tia de la exprecion, la pureza, 
y hermosura del estilo, la verdad de sus ret'leceiones, el 
orden, y un celoso Patriotismo p- r los intereses de su 
Patria: Ya dije a Y. q. e solo la falta de su trato, podía 
hacerme menos grata mi total separación de essa Ciudad; 
mucho me hubiera aprovechado, y p. T tanto mi perdida 
es irreparable. 

Confieso á V. q. e al leer el Acuerdo, q* ó llamase rela- 
ción histórica, q. e ha dado mérito ésu Carta Critica me 



— 97 — 



sonrogé de modo, q. e hasta senti haver vivido tantos años 
en essa, no podia acomodarme acreér, q.° el M.Y. autor 
hubiera prostituido sus respetos de vn modo tan vergon- 
soso, y tan despreciable : ni orden, ni verdad, ni estilo, 
ni nada q. e no fuese detextable ¿pero aquien se le ha 
ofrecido formar vna relación histórica en forma de Acuer- 
do de Ayuntamiento? pobres hombres son dignos de 
lastima : se habla con bariedad sobre su Autor, yo me 
alegraría saberlo p. a empeñar mi compacion. 

Me hubiera alegrado hallarme en esa p- a haver echo 
á V. una advertencia sobre la Fundación de Salta. Yo 
estoy cierto haver leido en /Guebara q. e Salta la fundó í { - 2 1 
Hernando de Lerma y q. e á los seis meses áun les havia 
dado Titularse . . . Patrón todo es creible de aquel de 
pravado, y perverso hombre. Lerma fue sucesor de Gon- 
zalo Abreu de Fjgueroa, y este de D. n Gerónimo Luis de 
Cabrera, por este orden cronológico se aleja vn Gobierno 
mas la fundación de Salta de la de Cordova : hasta nues- 
tros dias conserbó Salta, ó el Valle en q. e esta cituada el 
apelativo de su perverso Fundador. 

Don Juan Pablo [sic : Hipólito] Vieites ha publicado 
un prospe[c]to, p. a publicar un Semanario de Agricul- 
tura industria, y Comercio, es vn Paysano aprovechado 
y sus deceos p. r el bien de la Patria exigen la Protección 
de los Literatos, y pudientes. Yo le é asegurado que deve 
contar con el favor de V. y p. r tanto le suplico q. e su 
contextacion sea venebola, no dudo q. e la opinión de V. le 
proporcione subscriptores, y q. e le remitirán las noticias, 
y papeles que le puedan ser útiles ala America. Mis 
Paysanos están empeñados en protegerle, auxilio que 
negaron á Cabello p. r q. e este pudo conseguir lo q. 6 aun 
Patricio le fué negado, y en todas circunstancias es bue- 
na /. . .lacioil. [f. 2 vta.] 

Aqui nos hallamos con el S. r Vicitador Gral.* de Ren- 
tas, cuyas facultades aun no havian conocido las Ame- 
ricas, dár, y quitar empleos y rentas asu arbitrio, mu- 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



7] 



— 98 — 



dar deunas oficinas á otras los individuos, q. e le pa- 
rezcan convenientes, despedir los empleados viciosos, 6 
ignorantes, y esto sin mas q. e noticiarlo al Rey p. r la 
via reservada; ya vé V. quanto comprehende. El Rey 
retiro del Servicio á los Contadores mayores Balleste- 
ros, y Arroyo, se espera q. e el Visitador haga muchas 
cosas, y ala verdad que tiene Paño en que cortar sin 
hacer injusticia, pero que será de perjuicio á muchas 
familias; aun no se á mostrado, y á empesado la vicita 
p. r el Tribunal mayor de Cuentas. 

Sea muy enorahuena Obispo del Paraguay, en el mo- 
mento que lo supe créame V. q* me llene de alegria : 
feliz Provincia ; es presiso que su nuebo Prelado lleve 
un gran repuesto de Paz, y de concordia de todo él 
acopio' q. e ha echo de la de su Patria, aunque esos vezi- 
nos tengan que reaserse de este benéfico alimento p- a 
[f. 3] q.e ¡es/era obstáculo el tal S. or . Yo veo ya tranquilo el ani- 
mo de los mas, aunque algunos pobrecillos sentirán la fal- 
ta de aquella sombra, q. e les dispensaba acosta de chis- 
mes imbentibas y calumnias, Y podría yo precindir del 
beneficio que le resulta á V. ? no p. r la subcesion, p. r q. e 
el filosofo sabe en todas circunstancias buscar su feli- 
cidad, y q. e el desprecio de las comodidades sirban de 
roedor á sus ribales. La refleccion de que pudiera volber, 
es la única que puede mortificar. 

Deceo á Vmd. toda felicidad, y que recibiendo ex- 
preciones de Pepita, y Juana, mande como puede, y le 
de la gana á su mejor Amigo Q. S. M. B. 

Juan Manuel Perdriel 

P.D. 

El sugeto en quien se supucieron reparos ala Carta 
critica, que pudieran obstar asu imprecion, es un Pane- 
girista de su oración fúnebre, lo sé p. r mi hermano, y 
íio creo q-* se hubiera opuesto ala dicha imprecion, ut 
supra= 



— 99 — 



[fíiblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N<> 3095. — Origi- 
nal manuscrito; papel con lineas de agua, fórmalo de la hoja 21x15 
cm. ; letra- de Juan Manuel Perdriel, interlineas 9 y 10 mm. ; conserva- 
ción regular, tiene manchas de humedad y un, poco deteriorado por la 
polilla; los ¡/untos suspensivos señalan lo ilegible por deterioro del docu- 
mento. ] 

15. — [José Joaquín de Araujo a Gregorio Funes. — Referen- 
cias a la "Carta crítica'. — El Obispo del Paraguay autor 
de la "Relación Histórica". — Juicios sobre el doctor Gijena. — 
Noticia sobre la crítica del ex jesuita Iturri al cronista Muñoz. 
— Envío de libros, entre ellos el "Semanario de Agricultura".] 
[Buenos Aires, julio 26 de 1802] 

/Buenos-aires Julio 26„ de 1802,, [f- i] 

Estimadísimo amigo y S : or Yo soy el que cada dia 
me reconozco mas obligado á los favores que VS, me 
dispensa. Los servicios á que VS. se considera recono- 
cido, son muy débiles en comparación de los que VS. me- 
rece p. r sus qualidades y talento ; y yo me conceptúo 
suficientemente remunerado con solo el honor de haber 
adquirido su amistad, y fina correspondencia. Aqui tie- 
ne VS. el premio á que yo aspiraba mucho tiempo ha, y 
desde luego me lisongeo de haberlo conseguido. 

A las almas grandes jamas la agovia el peso con q. e 
pretende oprimirlos la emulación de sus rivales ; antes 
estos se envilecen mas con los tiros que les acestan, y 
p. r su desgracia no conocen. Los de la Relación histó- 
rica pretendieron ufanos adquirirse con ella una gloria 
inmortal ; y la Carta critica ha desvanecido sus espe- 
ranzas, llenándolos de oprobio, que precisam. te y á pesar 
suyo habrán conocido, por haber manifestado al Publi- 
co tanto desatino contra su propria Patria, los que se 
denominaban Padres de ella; pero que mucho, si pre- 
cisamente estos hombres estaban ciegos y obstinados en 
su pasión, y no se necesita de mas comprob.* 6 que el de 
dar p. r autor de tan despreciable obra á ese pobre atur- 
dido del D. r Gigena, según VS. me expone, y con lo q. 9 



— 100 — 



en mi concepto acredita mas la escasez de sus luces, p. r 
q. e si las tubiera, debia estar muy distante de querer 
atribuirse fama tan odiosa. 

Conozco á este Zoylo con motivo de haber estado en 
esta Tesorería á satisfacer el derecho de Media-annata de 
su recepción de Abogado habrá quatro meses. No habia 
visto, ni oido en mi vida a esta fantasma. Mientras se 
le sentaba la partida de entero, fue tal el torrente de 
disparates que produjo con su estilo turgente, que á to- 
dos nos tubo en expectación ; pero quando le oi decir 
que era Doctor en ocho facultades, quise replicarle, para 
q. e conociese q. a no eran tan idiotas como el los que alli 
estaban ; pero no io executé, acordándome que no se 
debe contextar al necio, sino dejarlo en su necedad, y 
• ] con /el fin también de q. e en otras partes se diese á 
conocer con tan deyectas producciones. 

Ya habia llegado á mi noticia ser el Nuevo Prelado 
del Paraguay el autor de la Relaz. on histórica ; ni me- 
nos ignoraba que habia estado en la Secret. 3 del Illmo* 
S. or Moscoso á dar satisfacción de que no habia tenido 
parte en tal papel, y con este motivo se q. e le batieron 
el cobre, y q. e salió lleno de confusión. 

No se de donde haya deducido Cabello q. e el Govierno 
pretende prohibir la Carta Critica ; sin duda este es uno 
de sus muchos delirios; pues como ya he dicho á VS. se 
há recivido con general aplauso: Solo el único ribal que 
aquí se encuentra es Sulivan ; pero este, aunque Frayle, 
me parece un enemigo mny débil, mayoral.* 0 quando 
se halla aturdido con haber dispuesto el Rey pase esa 
Vniversidad ¿i los Clérigos, cuyas R. s Cédulas lie loido 
en la Secret." de Caín.* y p. r la delicadeza de su Se- 
cret. 0 D." Man. 1 Gallego no he podido conseguir copias 
p. 1 * remitirlas á VS. 

Muy sensible me há sido la noticia de la iniquidad de 
los Compositores, que asi se debe llamar, y no error; 
p. r q. e habiéndome pas. do las pruebas de este Pliego 
para su corrección, les note este defecto, y se los en- 



— 101 — 



mendé; pero ellos muy distantes de executarlo, asi lo 
han dejado correr. Ahora conocerá VS. mejor la clase 
de gente q. ie es, como le expuse en mi anterior ; y ya he 
acordado con Cahello q. e en el Telégrafo de 1.° de Ag. t0 
se ponga una Nota insertando todo lo q. e falta; y yo 
lo haré en los Exemplares q.* me hán quedado, y he 
repartido, no pudiéndolo practicar en los demás, p. r 
q.° ya caminaron para entregarlos á VS. en la tropa 
de un tal Maza, y al cargo de este, y de quien se debe- 
rá recoger el Cajón en que van acomodados. 

Espero con ansia los Planes literarios : El Correo lleba 
un Pliego p.* a VS. con cuya conduz. 011 ha corrido Leta- 
mendi p. m q. e no tenga costo alguno. En el le incluyo un 
juego de Estampas p. ra la obra del Evangelio en Triunfo: 
Vn compendio de los exercicios y obligaciones de los 
Monges de la Trapa, y fundaz. on en España: La ora- 
ción fúnebre del V. P. Fr. Diego de Cádiz predicada 
en Granada; y el Semanario de Agricultura &'. a Obra 
de un Criollo amigo y Coetáneo mió: Espero que VS. 
me remita algunos rasgos sobre el particular, pues es 
preciso fomentarlo p. r las expresadas razones, para q.° 
no le suceda lo que al /Telégrafo, que ya se halla con [f. 21 
todos los Sacram. tos esperando p. r horas su fallecimiento. 

La gran prudencia de VS. me dispensará esta pe- 
queña dadiva, que no tiene otro obgeto que una prueba 
de mi afecto. Luego que llegue la fúnebre de Sevilla : 
El retrato de este Apostólico varón, que debió ser in- 
mortal, y juntam. te otro q. e lo representa en los últi- 
mos instantes de su vida, los remitiré á VS, con una 
descripción de su muerte, y la délos tres soles que se 
vieron en Zaragoza quando se despidió de esta Ciudad, 
todo lo qual me ha prometido el sugeto á quien le vie- 
nen. También espera la colección de todas sus Obras. 

No puedo pasár en silencio su gran resignaz. 011 en 
orn* al Deanato : de esta suerte proceden las almas no- 
bles, pues para las viles y cobardes se queda ese des- 
medido ardor p. r los empleos y dignidades. 



— 102 — 



Dígame VS á buelta de Correo si tiene la critica del 
celebre Ex-Jesuita Iturri contra el Cronista Muñoz pa- 
ra hacérsela copiar, p. ra lo qual estamos de acuerdo 
con Perdriel. 

Felicité al S. or Vega, como VS me lo ordenó : Le da 
las debidas gracias por su atenz. an y le ofrece su em- 
pleo y facultades, para que disponga de todo, como fue- 
re de su agrado. Aun no ha empezado su visita ; pero 
se mantiene encerrado toda la mañana en el Tral* de 
Cuentas, dias ha, y esperamos ver el resultado de estas 
absconditas operaciones. 

Si acaso p. r aqui ( [r] ) (s)aliese alg. a impugnaz. on contra 
la Carta Critica, y si de esa viniese alg. a cuidaré ( [r] ) (s)e 
saque copia immediatamente, y aunq. e sea p. r los aires 
la remitiré. 

De Europa nada hay, ni aqui tampoco hay cosa par- 
ticular que poder comunicar á VS : van las adjuntas 
orns* y despachos del S. or Vega. 

Páselo VS bien, y mande como puede al mas fino 
de sus amigos que 

B. S. M. 
José Joaq. n de Araujo 

S. or D. r D. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento V? 546. — Origi- 
nal manuscrito; popel con filigrana, formato de la hoja 25 x 20; letra de 
José Joaquín de Araujo, interlíneas C a 7 mm.; conservación regular, 
tiene un poco deteriorado los bordes; lo indicado entre paréntesis ([ ]) 
se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado.] 



— 103 — 



16. — [Juan Hipólito Vieytes a Gregorio Funes, le pide coope- 
ración para el "Semanario de Agricultura, Industria y Comer- 
cio" de cuya edición se ha encargado.] 

[Buenos Aires, julio 26 de 1802] 

/Buenos Ayres 26 de Julio de 1802. [f. i] 

Muy S. or mió de mi mayor respeto : Quando me pro- 
puse encargarme de la edición del Semanario de Agri- 
cultura, Industria y comercio, cuyo prospecto tengo el 
honor de acompañar á V.S. siempre conté con el inme- 
diato auxilio de los Americanos ilustrados, y con el am- 
paro y protección de los que se distinguen con el ilus- 
tre nombre de sabios, y ocupando V.S. un preeminen- 
te lugar entre los individuos que componen esta cla- 
se ; no creo haverme equivocado si cuento con la pro- 
tección que V.S. sabe dispensar á los q. |e se ocupan con 
provecho, y con q. e me impartirá sus singulares y es- 
quisitos conocimientos p. a la estabilidad y crédito de 
un periódico que /solo tiene p* objeto, el mejorar en lo [f. i vta.] 
posible la suerte de nuestra America. 

Dios gue* á V.S. m. s a. s Buenos Ayres 26 de Julio 
de 1802. 

B. L. M. de V.S. su mas atento seguro 
serv. or 

Juan Hipólito Vieytes. 
S. or d. r d. n Gregorio Punes. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 3693. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20x15 cm.; 
letra de Juan Hipólito Vieytes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena.] 



— 104 — 



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%y $ ÍKÍo,y »¿f*»*rec*> y U2* W 9ti *á~ 

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US. eck* »*»ts' etftudlct ¡zucJleJ Se t<vu*>at- f 

n'**.tft*+ %A**'*4¡* 

[REPRODUCCIÓN FACSIMtLAR DE UNA CARTA DE LAVARDEN AL DEÁN 

FUNES. BIBLIOTECA NACIONAL. SECCIÓN MANUSCRITOS. — 

DOCUMENTO IW 3691. VÉASE COPIA EN PÁGINA 109.] 



— 105 — 



}\l /«. cct^yej p p n.¡> l** 2eJ££> pf e»fn re 'cimentes •i"¿>-€ 

/« le/ida- ba¿e ?e /« iy)u-*ei2>(*. c/erdeá, cc^f-e* ^tx*Oo ca?<x¿'*i<? 

■¿C 9vC ftVvar-tt'Pj ? <xC¿tW tU f<?cJ? 7¡<JU-^0 ¿/€^í<£ ct ¿r-fS'CcQrio 
Pe /u¿ H K*' • 

íutt¿¿ fe**** v¿>e>'~ *e*+c*. 
pxcU H y e U arfado c<» ?■ ~* - 

H u» ~ hc+* <r~¿* » M 



1¿ee t ttyes d»*^,* <*■ ¿* ***** y e Xii* ?e ñr* 

J<*tí«. »«<cA<>r Uc*bt X 7e V<*- ^ '« <* 
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— 107 — 



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C-^vtxyx j ¿)o>*J}<t f e*iSt<J"*- cey&r u+ratj Jafry-po*^ 1 QAc <yt . yeco - 
> Amre. r*¿> ú ti?, el *'« v 4 ^"*" f **< 

picd, y yt^a*Coo corve s u>h^ ctÁera-, u*. vi<*to fe.ct> , >~¿- 
f^áUt* {<* vUtkiUic* Pe ¿<* l<*i*«,yA~Ü~ J>* ******* 
ceyu«du.v<ti. Cok y* plf*" <* **■ /¿c&*,*¿ 

w p« ¡** * r f **** 

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— 108 — 



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— 109 — 



17. — [Manuel de Lavarden a Gregorio Funes, discurre sobre 
los títulos de amigo y sabio, que le ha dado el doctor Funes 
en una carta anterior.] 

[Buenos Aires, julio 27 de 1802] 

/S. r D. r D. n Greg. 0 Funes Cordova [f. i] 

B. s A. s Julio 27 de 1802,, 

Muy S. r mió, y mi favoreced. r la de V.S. del dia 15„ 
tanto me lisongea, q. e llega al extremo de ruborizarme. 
Me eleva V.S. a la clase de su am.° y me distingue con 
el nre* de sabio. Si lo primero es una generosidad, es- 
totro es una equivocac. n de las q. e suele producir la 
ilusoria distancia. P. a poder acetar la investidura de 
amigo de V.S. echo menos aquella igualdad de circunst. as 
q. e los observadores de la naturaleza pusieron p. T base de 
la amistad. Asi Homero hizo en Aquiles, y Patroclo dos 
amigos de dos Generales, Virgilio en Niso, y Eurialo los 
hizo de dos Capitanes, y los anteriores Poetas Filósofos 
en Hercules, y Teseo de dos Héroes, ó semidioses, . y en 
Orestes, y Pilades de dos Principes. Verdad es q. e Alexan- 
dro contando mas con su grandeza de alma, q. e con la 
pureza de la expresión llamó a Ephestion amigo a boca 
llena, pero Ephestion se guardaría muy mucho /de abu- t f - 1 vta -] 
sar de esta magnanimidad usurpando un titulo. q. e solo 
ad honorem podia dársele. 

Baxo este supuesto deseando yo conservar el favor de 
la corresponda de V.S. deseo q. 16 esta se cimente sobre 
la solida base de la apurada verdad, conservando cada 
uno el lugar, en q. e la suerte le ha puesto. Sea V.S. enho- 
rabuena mi Alexandro, yo no seré mas q. e Ephestion. 
Quiero decir q. e habré de contentarme con el agradable 
titulo de su favorito ¿Y acaso es poco? Quando llegue 
a merecerlo de justicia . . . 

Sublimi feriam sidera vértice 
P. r tanto pues no tome V. S. a desayre, q. e le suplique, 
p. a q. e yo pueda mostrar sus sabias cartas, q. e me escuse 



— 110 — 



el empacho de manifestar q. c he acetado un titulo q. 16 
no me compete. Mi querido Lavarden vea aqui V.S. lo 
q. e me debe de justicia en retribución del alto aprecio 
q. e he hecho de V.S. largo tpo* há. P. r lo demás ni mi dig- 
nidad, ni mis haberes, ni mis letras pueden tanto elevar- 
me, a no ser q. e quiera correr el riesgo de la Rana de la 
Fábula. 

lt 2 1 Ni mis letras, he dicho con razón, y aqui entro al ca/pi- 

tulo de sabio. Q. e bien hacen los Poetas en no referirse a 
Herces inmediatos ! Eligen spre* un personage, q. e vivió 
diez, ó doce siglos antes, ó a lo menos q. e diste de nra* 
residencia muchos cientos de leguas. Asi se engrandece 
la ilusión y se pueden pintar no como fueron, sino como 
debieron ser. Esto le ha sucedido a V.S! conmigo á 
merced de la dist. a . No negaré, q. 19 en mi educac. n tube 
la Fortuna de q. e se me diesen grandes principios ; pero 
reducido repentinam.* 3 a la mendicidad, antes de sazo- 
narse el fruto de mi enseñanza puedo decir lo q. e dixo 
Candámo. 

El tronco q. e Vra* Alteza 
p. a estatua habia elegido 
descortezarle, y dexarle 
destruicion fué, no principio. 

Mi amor propio (con todo q. p es un Señor q. e me hace 
mucha merced) jamas me lia condecorado con mas hon*»- 
res q. e los de Hombre discreto. Hasta aqui llega mi va- 
nidad ; pero quando se me saluda p. r sabio, no teniendo 
la disculpa q.° V.S. se me figura q. e estoy en las Juntas 
de los Palanganas de Lima en donde apreendio ntro* Te- 
legrafista esa porción de frases huecas. V.S. pues modere 
[f. 2 vta.] su concepto, no sea q. e /yo tenga el gusto de tratarle, 
pase p. r el rubor de notar en su aspecto la frialdad, q. e 
le causará no hallar ni agraz, donde pensaba coger uvas. 
Pámpanos eso si: recogerá V.S. quanta hojarasca necesi- 
te p. a refrescar la cabeza. Yo liare re ir á V.S. el dia de 
Finados. Ayúdame p. a ello mi Eigurilla Bacanal. Yo soy 
un odre con sombrero de tres picos, y quando corre, como 



— 111 — 



ahora, un viento seco, se me facilita la volubilidad de la 
lengua, y hablo p. r todas las coyunturas. Con todo, no 
golpeo a nadie en el pecho, ni le tiro de los botones, con 
lo q. 8 me bago mas llevadero, q. e ese D. n Fran. co Antonio 
Gonzales, q. e anda p. r ahi según dicen, ahunq.° a mi me 
parece q. e ahun no es ido. 

Con estas armas, y la munición de consonantes, me 
tendrá V.S. puesto á su lado, y resuelto á acometer al 
mas descomunal Gigante de esos, q. e feridos de punta de 
sandez, quieran mancillar la su discreción. De ella ha 
dado V.S. una prueba en haber testado las dos palabras 
q. e osé notar ; pero ahunq. 6 hubieran quedado, servirían 
de prueba de o/ aquella obra se escribió sin demasiada 
atención, p. r no merecérsela a V.S. el ... q. e queria comba- 
tir. Nunca mas gracioso Cervantes /q. e cuando se le notó [ f - 3 ] 
el descuido, de q. e robado el Rucio de Sancho volvia a 
parecer en la escena, sin saberse como lo habia recuperado. 
Respondió q. e habia sido error de imprenta. E£ectivam. te 
Cervantes escribió con descuido su primera parte del 
Quixote ; pero quando advirtió los aplausos q. e habia 
merecido, clavó su atención p. a dar la segunda, y pro- 
duxo esa invención incomparable, la mayor q. e ha pro- 
ducido el genero humano. 

Aqui me iba á entrar en otra materia p. a llenar otras 
quatro caras. No me puedo contener, o sea p. r charla- 
tanería, ó bien p. r q. e figurándoseme q. e hablo p. r V.S. 
me sale el gozo p. T las yemas de los dedos. Créalo V.S. 
asi, y dígnese contarme cada vez con mas ansia, entre 
sus mas ap. dos serv. ras . 

Blm. 0 de V.S. 

Man. 1 de Lavarden 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N"> 3691. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21x15 cm.; 
letra de Manuel de Lacarden, interlíneas 9 y 10 mrn.; conservación regular, 
tiene manchas de humedad y está deteriorado por la polilla; los puntos 
suspensivos señalan lo ilegible por deterioro del documento.] 



— 112 — 



18. — [Gregorio Funes a Juan Hipólito Vieytes; acusa recibo 
del prospecto "Semanario de Agricultura, Industria y Comer- 
cio"; conceptos elogiosos sobre la dirección de Vieytes.] 

[Córdoba, agosto 15 de 1802] 

t f - « /( [Cordova 15. de Agosto de 1802] ) 

Mui S. r mió, el pi'ospecto, ( [que V.d. ha tenido la bou- 
dad de remitirme] ) para el semanario de agricultura 
industria y comercio, que (V.d.) se ha propuesto dar al 
Publico, es un testimonio irrefragable de su patriotis- 
mo, y de su capacidad ( [para] ) (en) desempeñarlo. Mas 
debe la Sociedad á los Inbentores de las artes pacificas, 
que á sus eroes gerreros. V.d. biene sobfe sus pasos, y 
pretende hacer tributario el reconocimiento de la Nación. 
Felis el dia, que ( [veamos a los Americanos reunidos los 
Americanos como las abejas los veamos trabajar de con- 
cierto : por el bien publico: Mas] ) (veamos á los Ameri- 
ca[nos] trabajar de concierto como las Abejas: Aun 
mas) felis ([aun el]) (aquel en) que ([logren recoger]) 
(recojan) los frutos con que les brindan sus afanes. Yo 
[f. i vta.] soi el mas inútil de la Nación ; pero no el /menos inte- 
resado en sus glorias. 

Tal qual sean mis luces tendré ;i mucho onor, que pue- 
dan serbir á V.d. de algún probecho. 

D. s G.« á V.d. M. s a. 8 Cordova 15 de Agosto de 1802. 

I!. L. M. de V.d. su mas alentó Capellán, y Servidor 

D. r Gregorio Funes. 

S. r D. r Juan Ipolito Vieytes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito». — Documento Xi 3694. — Bo- 
rrador manuscrito con firma, papel con filii/rana, formato de la hoja 21% X 
15% cm.; letra de Funes, interlíneas 9 y 10 mi».; conservación buena; 
lo indicado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis 
( ) y bastardilla está intercalado.] 



— 113 — 

19. — f Carta reservada de Gregorio Funes a Juan Manuel Per- 
driel; se refiere a las censuras hechas a su "Carta crítica"; 
defensa de Funes. — Referencias a la fundación de Salta y 
Catamarca. — Anuncia que vuelve el padre Sullivan.] 

[Córdoba, agosto 15 de 1802] 

/Cordova 15. de Agosto de 1802. 

Recerbada. 



Mi estimadissimo Perdriel: es un injuria la que V.d. 
me hace, esforsandose en buscar nuebas expreciones con 
que asegurarme su cariño. Devia V.d. estar ya mui per- 
suadido, que la quieta, y pacifica posecion de su finissima 
amistad es una de mis mas completas satisfaxiones. Con 
esta veo el placer, que le ha causado ( [á V.d.] ) mi carta 
critica ; y si no estubiera cierto de que V.d. se preocupa 
quando abla á mi favor, su voto seria parami mui lison- 
gero. Con todo, esa misma preocupación es una razón 
mas con que me obliga. 

Desea V.d saber quien es el autor de la relación his- 
tórica: y yo ([quiciera tener con V.d. uno de aquellos 
nuestros ratos pasados, no solo para descubrírselo, sino 
también para decifrarle los fines iniquos, que se pro- 
puso] ) no se como ([V.d.]) pueda dudarlo sabiendo, 
que es obra de maldad. ¿ Se ha /olbidado V.d. de aquel 
que pasa la mitad del año con arte y engaño ; y ( [lo] ) 
la otra parte con engaño, y arte? Nombrándole yo á 
Videla, ya debe arrepentirse de ( [su] ) no haberme pre- 
benido esta noticia. No dude V.d. que este nuebo mitra- 
do tubo la villanía de asestarle á nuestro Prelado sus 
tiros por el medio indirecto de hacer una relación, en 
que solo el, y los de su pandilla fuesen los eroes de ( [esta 
República] ) su historia. 

Es indecible el rencor que le ha causado la critica : 
bajo una exterior serenidad todo lo (ha) conmobido para 
desacreditarla. Se nos ha asegurado, que la estaba im- 
pugnando en prosa, y en verzo : de esto no tenemos tanta 



[Arch. Deán Funes — Tomo H 



8] 



— 114 — 



certesa como de que por su influjo se alia escribiendo 
contra ella el Fraile Elias Pereira, alias Mongota. Oy 
( [mismo] ) me acaba de decir un Amigo, que el mismo 
le leyó la primera foja de su impugnación ; añadiéndo- 
me, que tres reparos le habia cignificado contra mi obri- 
[f. 2] ta: El primero sobre el Fundador de Salta; el /segundo 
sobre el origen de Catbamarca, y el tercero sobre el 
calculo de los tegidos. 

A la berdad, que si á esto solo estubiese reducida la 
impugnación habrian conseguido poca victoria ; por que 
tres equibocaciones sobre puntos obscuros no pueden pe- 
sar tanto como beinte y quatro errores garrafales, de que 
los acuse. Fuera de que, examinemos mis yerros, y cesa- 
ran de pareserlo. En quanto al Fundador de Salta (digan 
lo que quiera Gebara, la argentina, y otros baríes) á mi 
fabor esta el libro de fundación de esta Ciudad ; en donde 
consta que ausentándose ([de la Prov] ) D. n Gonsalo 
Abreu y Figueroa con el decignio de ir á fundar la 
Ciudad de Salta, dejo en la Provincia por su Teniente 
á D. n Lorenzo Suares de Figneroa. D. n Cosme bueno 
dice lo mismo ; y añade que Salta se fundo en el Valle 
de Siancas, en el Pu[e]blo viejo, ocho leguas distante del 
citio adonde la traslado Lerma. Estas son muchas cir- 
cunstancias para jusgarse, que lo dijo al aire. Tengo 
[f. 2 vta.] pedido á Salta documentos ori/ginales de que á su ti(e)m- 
po echare mano. Por lo tocante á Catamarca ( [y al] ) 
no estoi ([desp]) tampoco desprobeido de razones. El 
punto de tegidos ha dado alguna comeson á los comercian- 
tes de la campaña : estos le han suministrado á Elias 
sus especies para que haga ver la equibocacion de mi 
calculo; pero todo homb(re) de juicio lo encuentra exac- 
to ; y yo liare ver en lo que se fundan. 

Tengo mucha complacencia en saber su amistad con el 
amigo Araujo, cuyas exelentes partidas no podian me- 
nos de cautiharle su estimación. Ya le escribo sobre estas 



— 115 — 



impugnaciones ; y le hede estimar á V.d. se vea con el, 
y discurran con toda cautela los arbitrios para que no 
se den al publico entretanto se me de tiempo de rebatirlas. 

Se dijo también, que el Fraile Pacheco de S. n Fran., co 
era otro impugnador, y aun acaba de asegurárseme que 
ha remitido ya su papel. Por si acaso dígaselo V.d. al 
amigo Araujo para que lo aberigue: bien que creo ser 
falso. 

/Si la buena ó mala suerte de las Iglecias pudiera sernos [f- 3] 
indiferente deberíamos selebral la colocación del nuebo 
Mitrado. A la verdad, ello([s]) nos liberta de una pes- 
te, que ha cido por muchos años la desolación de este 
Pueblo. Me dirá V.d. que de Iglecia a Iglecia nos debe 
ser preferible el bien de la nuestra : no hai duda ; pero 
tampoco la hai en que el mal debe ser mucho mayor don- 
de la maldad se alie en el Trono. D. s mire por la Igl[e]- 
cia del Paragua[y], como ha mirado por la nuestra. 

Corre por cierta la buelta del Fraile Suliban. Si esto 
es asi, nuestros asuntos de vnibercidad volaveriint. 

¡ Quando sera el dia que pueda darle un abrazo este 
su mas fino amigo Q. S. M. B. 

D. r Gregorio Funes 

S. r D. Juan Manuel Pedriel. 

/P.D. Le contexto en esta ocacion al S. r Vieytes ; y [f. 3 vta.] 
liare quanto pueda por contribuir á su laudable empresa. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV9 3696. — Bo- 
rrador manuscrito con firma, papel con filigrana, formato de la hoja 
21 1 /¿xl5% cm.; letra de ¡Funes, interlíneas 7 a 9 mm.; conservación 
buena; lo indicado entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre parén- 
tesis ( ) y bastardilla está intercalado; lo entre paréntesis ([ ]) y bastar- 
dilla está intercalado y testado; lo en bastardilla está subrayado en el 
original.'] 



— 116 — 



20. — [Gregorio Funes a Manuel de Lavarden contestando su 
carta de julio 27 p.pdo., en la que refuta las opiniones de éste 
sobre la amistad y le expresa las suyas.] 

[Córdoba, agosto 15 de 1S02] 

£ f - « /Cordova 15. de Agosto de 1802. 

Estimadissimo Amigo, solo un exeso de ([respeto]) 
(miramiento) pudo dictarle á V.d. la máxima desconsola- 
dora, de que la amistad tiene por baza una igualdad cibil 
de condiciones. En onor de la que le profeso permítame 
V.d. que ( [por] ) esta ocacion sea su contrario. Es de- 
maciado exelente el don de la amistad para que nos venga 
de otras manos, que las de la Naturaleza. ([Si ella pide 
una igualdad es la de genio, el espíritu, y el centimien- 
to.]) Ella, ([es cierto]) pide, es cierto, la igualdad; 
pero no busquemos otra, que la que pone algunas veses 
de hombre á hombre. ([Sabia, que el amar habia de ser 
una de las primeras, y más urgentes necesidades del cora- 
[f. i vta.] zon humano]). . . ., el espirito, igual. . . /la igualdad so- 
bre la que se forman los Amigos aun al nacer. Leyendo 
el banquete de Platón, donde ( [seis sabios] ) disputan seis 
sabios (ele la (1 recia) sobre la naturaleza, y los efectos 
de la amistad, me enamora sobremanera el discurzo de 
Aristófanes, por que aunque mesclado de mil errores 
( [sobre] ) (í'-h quanto) al origen de los hombres, ([expli- 
ca la amistad]) (nos la da á conocer) por la fixion ([mas 
mui] ) (mas) expreeiba : en su cisterna cada individuo 
es una mitad de su ser, que busca á unirse con la otra 
mitad ( [es] ) esto es ( [el amigo] ) el sugeto que mas se le 
asemeja, y ([el que]) con quien trabada ([la amistad]), 
viene ([la naturaleza)) á restablecerse en su antigua 
( [perf exion] ) (integridad) . El Pbilosofo pudo engañarse 
á serca de las causas; pero si ( [atendemos] ) (consulta- 
mos) los efectos esta es la primera ves que la verdad es 
deudora á la ilucion. Aora se comprende mejor lo que 
comunmente se dice, (pie el amigo es otro yo; y que se- 
[f. 2] güimos a nuestro gusto /quando preferimos el suyo. 



— 117 — 



Todo lo dicho esta en contradixion ( [de] ) (con) su prin- 
cipio. Que importa, (pie la Naturaleza se ( [ef ] ) esfuerse 
á ( [formar] ) (estrechar) esos nudos de una afición reci- 
proca, ([si]) (pie hacen las delicias ([del corazón huma- 
no] ) (de la humanidad); si una fortuna, muchas veses 
ciega, repartiendo los ( [puestos] ) (empleos), hade tener 
poder prara [sic] ( [frustrarlos] ) (aflojarlas). No Amigo; 
(seria cosa mui funesta no poderse conciliar las ventajas 
di un puesto con las derechos dt la amistad.) Aunque 
sea cierto que los hombres ([los]) han procurado des- 
truirlos ([esa esta obra de la Naturaleza]) con esas sus 
distinciones; siempre serán ( [obedecidos] ) (respetados) 
por lo[s] (pie tengan un corazón ([bien formado echo á 
su modelo mas conforme á su modelo, bien formado el 
mió.]) (bien organizado.) Por lo que ami toca, yo me 
conduelo de esos necios afortunados, que creen, que les 
basta con que ellos solos se amen, y desprecian un bien, 
que nada puede recompensarlo. (El que ... a onrada 
sobradas pruebas da de qS no la mcrese.) No me mida 
V.d. por una regla tan pequeña ; y viva persu/adido, [f. 2 vta.] 
que nunuca [sic] me concidere mas ( [grande] ) (felis), 
que quando ([bajo de mi puesto lugar para ponerme 
a nibel de un buen amigo. Ya no] ) (se me jusga digno de 
la amistad.) A V. d. (i/a) no puede serle equiboca ([mi 
amistad] ) (la mia) supuesto que ([perorando por sus 
derechos se peroro por V.d. mismo]) (V.d. mismo es todo 
el interés de mi defensa). ¿Quiere V.d. otra prueba mas? 
Pues voi á dársela : accepto desde luego el dulce trata- 
miento de mi querido Labardcn : pero para que sea mu- 
tua nuestra satisfaxion ([es preciso que V.d. olbide] ) 
(debe olvidar V.d.) ese tratamiento, (de ([fastuo]) faus- 
to) con que, creyendo onrrarme, ([V.d.]) me mortifica. 
Vun [sic] amigo con V.S. no es en mi concepto otra cosa 
que un ( [chi] ) quimera con onores. 

Es preciso condesender con su modestia abstenién- 
dome de llamarle sabio. Después de esta mi deferencia 
ya ve V.d. que quedaria yo mui /desairado si ([después [ f - 



— 118 — 



de una lexion tan sabia] ) (no supiese aprobech) arme de 
su([s]) lexion ( [es] ). Ella debe serbirnos á los dos; 
y esto es lo que ([bede merecer de su cariño]) (de mi 
parte le suplico). No se alucine V.d. con lo que de mi 
oye á lo lejos ; y crea firmemente, que los Rios, que hacen 
mas ruido, son los que lleban menos agua. 

No tengo mas tiempo : ámeme V.d. tanto como yo : Su 

D. r Funes 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 3692. — Bo- 
rrador manvscrito con firma; papel con filigrana, formato de la hoja 
21% x 15 cm.; letra de Funes, interlíneas 8 y 9 mm. ; conservación 
mala, está manchado por la humedad y deteriorado por la polilla; lo 
indicado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ([]) 
y bastardilla está intercalado y testudo; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado; los puntos suspensivos! señalan lo ilegible.^ 



21. — [Baltasar Santos Maldonado a Gregorio Funes, en la 
que le anuncia el fallecimiento del apoderado de éste en Madrid, 
don Nicolás Fernández Rivera, y se ofrece en su reemplazo 
para continuar las gestiones de su ascenso. — La consecución 
del deanato; gastos efectuados. — Entrega de la Universidad 
de Córdoba al clero.] 
[Madrid, febrero 13 de 1803] 

[f. i] /-j- 

Dup." 3 * 

Muí S. or mió de mi mayor estimación. Por el Mensal 
de Febrero del Año próximo pasado noticie a Vm* el 
fallecimiento de mi Amado Patrón, y su Apoderado de 
Vm* D. Nicolás Fernandez Rivera, acaecido en 26. de 
Enero anterior. Por el de Abril de dho año remiti el 
Duplicado, y añadi que S.M. se havia servido, conferir- 
me la misma Plaza de Agente del Numero de Indias que 
vacó por dho fallecim. 10 por constar alos Señores de la 
Cámara que me propusieron en primer lugar en la con- 



— 119 — 



sulla, mi exactitud, y vigilancia enel /mucho tiempo que lt i vta.] 
estuve al lado del difunto, cuidando de los asuntos, y 
negocios importantes, que tenia a su cargo y suplique a 
\ ni* se dignase conferirme su nuevo Poder para la conti- 
nuación de la solicitud de sus Ascensos y en el Ínterin 
quedava con el cuidado de hacer las gestiones comven. tes 
en la primera oportunidad. 

En efecto vino noticia de la vacante de ese Deanato, 
presenté Memorial a nombre de Vm*, visitéalos Señores 
Camaristas antes de hacerse la consulta, se le dio a Vm* 
el primer lugar en ella, y ha vajado resu[e]lta por S.M. 
en este dia concediéndole a Vm* dho Deanato de que le 
/'doy la mas completa enhorabuena. [f. 2] 

Luego que se publique en el consejo, mandaré esten- 
der los correspondientes Despachos, y sin embargo que en 
poder del difunto no existia dinero alguno de la pertenen- 
cia de Vm*, con el mayor gusto estoy pronto á anticipar 
todos los costos q e causan, y son indispensables, para 
su avilitacion, y remitiré a Vm* el Pral* por el próximo 
Mensal con razón expresiva de todos ellos. 

Como se sirviese Vm* prevenir al difunto en su carta 
de 16. de Diciembre de 793. se aplicase p. a si por sus 
Agencias, y honorario en la consecución del Arcedianato 
/los Quatro mil Quinientos treinta r. s y catorce mrs* v. n [f. 2 vta.] 
q. e resultaron de Alcance a favor de Vm* en la cuenta q. e 
remitió en 10. de Agosto del mismo Año ; es Vm* deudor 
ala Testamentaria de Quinientos Setenta y ocho r. s veinte 
y siete mrs* importe de las obras de Música que remitió 
el difunto de orden de Vm* a D. Pedro Diaz Vivar de 
Buenos Ayres en Agosto de 94„ en la Fragata correo de 
Pizarro, ciento treinta y quatro por las que llebo D. 
Joaq. n de Soto mayor, y ciento sesenta y cinco r. s paga- 
dos por los portes de cartas que juntas dhas tres parti- 
das componen ochocientos setenta y siete r. s q. e servirá 
a Vm* de govierno, y con su /aviso entregaré á la S. ra [f . 3J 
Viuda, y Heredera para q. e conste la solvencia de Vm* 



— 120 — 



con la Testamentaria, ó me dirá lo que guste en el Par- 
ticular. 

En el mes de Dic. re ultimo recivi la que Vm* se sirvió 
escrivir al difunto en 15 de Enero del Año próximo 
pasado, con las cartas que la acompañavan, y se entre- 
garon en propia mano al S. or Conde de Montarco y S. or 
Florez, pues el primero es el propio que Vm* se presume, 
y no nos puede dañar para lo subcesivo, siempre que 
haga Memoria de Vm*. 

Efectivamente se dirigió al S. or Virrey la orden corres- 
[f. 3 vta.] pondiente /para q. e hiciese entregar la Vnibersidad de 
esa Ciudad al clero, y dándole reglas del nuevo estable- 
cimiento, y Vms* liarán (pie ponga en execucion lo man- 
dado por el consejo. 

Me repito ala oved. a de Vm* deseoso de complacerle, 
y que nro* S. or gue* su vida los m. s a. s que le suplico 
como sus mas at.*° seg.™ Q. B. S. M. 

BaWuisur Scmtos Máldonado 

Mad. d 13 de Febrero, de 1803. 

S. or d. Gregorio de Funes 

[Iiiblioleea Nacional. — Sección Manuscritos. — Documertto A'? 3G99. — Du- 
plicado manuscrito, papel con filigrana, formato de la hoja 20V& x 15 ni.; 
letra de. Baltasar Santón Máldonado, interlínea» 10 ¡/ 11 mm.; conser- 
vación buena.] 



22. — [Baltasar Santos Máldonado a Gregorio Funes. — Le 
remite los despachos del deanato. — Adjunta razón de los gas- 
tos erogados con motivo del ascenso.] 
[Madrid, abril 6 de 1803] 

i] /Muy S. 0 ** mió de mi mayor estimación. La que antecede 

dirigí a Vm*. por las vias de Cádiz y la Coruña paraq. 8 
la condugese el primer Barco Mercante que saliese de 
uno, y otro Puerto, pues no quise aguardar a esta fha* 



— 121 — 



el noticiar á Vm* su Ascenso al Deanato, para que á la 
mayor brevedad tuviese esta satisfacción, como tan inte- 
resante, cumpliendo /con lo que por dha mi anterior ofre- V- i vta.] 
eia á Vm*, acompaño Pral* del Titulo del referido Dea- 
nato para que ala mayor brevedad pueda posesionarse, 
y entibiarme el correspondiente documento, que lo acre- 
dicte para aumentar este Ascenso ala Relación de sus 
Méritos, y hacer de ella el huso devido en las ocasiones 
oportunas q. fi se presenten. 

El Duplicado de dho titulo se encaminara, de Oficio 
en el siguiente Mensal por la SSria* según estilo. 

Accmpaño tamvien razón expresiva, de los gastos ero- 
gados con motivo del Ascenso de Vm*, y avilitacion de 
los Despachos, por la que se servirá reconocer importan 
Tres mil ciento /Veinte y ocho r. s veinte y nueve mrs* [f. 2] 
v. n sin incluir cosa alguna por Agencia, y demás soli- 
citudes, echas, que esto lo dejo al arvitrio, y voluntad 
de Vm*, por q. p desde aora me conformo, y quedo satis- 
fecho, con lo que Vm* se sirva aumentar por esta razón 
adha suma. 

El S." r Florez ha reeivido carta de Vm*, pero no ha 
llegado asus manos la que en ella le insinúa le dirigió, 
con sus poderes, es mi Amigo, y me ha dho escrive a Vm* 
largo ccn esta fha* por lo que no soy mas dilatado en 
la mia. 

Me repito ala oved.* de Vm* deseoso de complacerle 
como /su mas at. to seg. ro serv.™" Q. B. S. M. [f. 2 vta.] 

Balthasar Santos Maldonado 

Mad. d 6. de Abril de 1803. 
S. or D. Gregorio de Funes 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento V? 3701. — Oiigi- 
nal manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 20 x 15 cm.; letra de 
Baltasar Santos Maldonado, interlíneas 10 a 12 nun. ; conservación buena.'] 



— 122 — 



[Razón de los gastos realizados por cuenta de Funes.] 

[Madrid, abril 6 de 1803] 

[f. i] /Razón délos gastos ocasionados anombre del D. or D. n 

Gregorio de Funes, Dignidad de Arcediano déla s. ta Igle- 
sia de Cordova del Tucuman enla obtención del titulo de 
Dean déla misma S. ta Iglesia aque ha sido ascendido. 



Primeramente alos Porteros déla via 

reservada quando me trageron la not. a 

de haber vajado la gracia en dicho S. or . . . .„ Ü320. 

Alos Pages de Bolsa del Exmo* S. or Gov. or 

del Consejo por su propina de Estilo „ 0320. 

Al Portero déla Presidencia „ Ü040. 

Alos cinco Pages de otros tantos seño- 
res Camaristas que asistieron el dia de- 
la Consulta á 80 r. s cada uno „ Ü400. 

Por dos pliegos depapel del sello l 9 para 

el titulo por duplicado „ Ü064. 

Por dros* del titulo enla Secretaria ,, 1Ü367..17 

Propina al escriviente déla mesa ,, Ü160. 



80671. .17 

Al paje de Bolsa del s. r Srio* por la 

[f. i vta.] /suya según estilo „ Ü120. 

Ala Librea dedho S. or „ Ü04O 

Alos Porteros déla Secretaria „ Ü040 

Porlas Copias paralas tomas derazon, 

y sello incluso papel sellado „ Ü062. .12 

Por la toma derazon enla Contad* de 

la Distribución „ Ü054. 

Id enla de Indias „ Ü053. 

Por dros* delsello „ Ü088.„ 



3Ü128.29. 



Importan dbas* partidas tres mil ciento veinte y ocho r. 8 
y dies [sic: veinte] y nuebe mrs* vellón sin incluir cosa 



— 123 — 



alguna por la Agencia, y solicitudes dedho* ascenso por 
dejarlo al arvitrio, y voluntad del S. r Interesado. Madrid 
6 de Abril de 1803. 

Balthasar Santos Maldonado 

[Hiblioteca Nacional. — Sicción Manuscritos. — Documento N? 3702. — Oiiui- 
nal manuscrito; papel con filigrana, ¡o, mato de la hoja 20% X 15 cm.; 
letra inclinada; interlíneas !) y 10 mm.; conservación buena.] 



23. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, le dice no 
haber recibido el poder que le anuncia. — Que ha quedado 
en lugar de su apoderado Rivera, el escribiente principal de 
éste, Baltasar Santos Maldonado, a quien elogia y al que reco- 
mienda como apoderado.] 
[Madrid, abril 6 de 1803] 

/f 

Mad. d 6 de Ab. 1 de 1803. 

Mi mas estim. 0 comp. 0 y am.° Desp. s de escrita con 
esta fha. mi contestas. 11 á su favorecida de 15 de En. 0 del 
año ant. or he recivido otra de Vd. de 15 de Nov. e en q. e 
me habla de sus pretensiones y negocios, y de un poder 
q. € dice haverme remitido p. a continuar el cuidado de 
sus encargos p. r el fallecim. 10 de Riv. a Sobre lo qual 
debo manifestar á Vd. q. e aunq* no ha llegado á mis 
manos tal poder ni otra carta é instrucción, q. e me diese 
á conocer el estado de sus asuntos, y su modo de pensar 
acerca de ellos, he preguntado á la viuda del mismo 
Riv. 51 y he sabido q. e su escriviente pral.* d. n Baltasar 
Santos Maldonado, q. e ya es Ag. t3 del Num.° de Ind. s 
p. r los buenos oficios de la propia S. a en conseq. a de su 
activid. d y honradez, no solo ha practicado en favor de 
Vd. las dilig. aiS oportunas ; sino q. e ha anticipado din.° 
p> sacar y remitir á Vd. los desp. as de su nueva Digni- 
dad de Dean de esa Santa Iglesia. 



— 124 — 



[f. i vta.] /Esto acredita q. e p. r fortuna de Vd. no han quedado 
sus negocios desamparados de resultas déla muerte de 
Riv. a á q.™ también tengo entendido es Vd. deudor de 
un pequeño alcance, liquidadas cuentas p. r su testamen- 
taria. Y sabiendo yo yá la confianza q. e le merezco en 
la elección de su apoderado, aunq. e sin la circunstancia 
de baver recivido el docum. to conveniente, puede Vd. 
estar seg.° q.° el mismo d. n Baltasar continuará sus 
oficios en lo q. e se ofrezca p. r influxo y dirección mia, 
mientras no parece el poder, p. s asi lo exige nra.* ant. a 
y buena amistad. 

Los encargos q. e Vd. me hace en posdata sre* el método 
de templar un clave perpetuara. ta ó p. r mucho tpo*. anun- 
ciado en la gazeta, y sre.* el arte de escrivir con la misma 
prontitud q* se babla, son mui dificiles de desempeñar 
con brevedad y á satisfacción de Vd. porq. 0 en q. to al l 9 
no tengo noticia haya venido á Esp. a ningún escrito sobre 
el particular ; y en q. to al 2? .solo conservo especie de 
haverse publicado aqui un ligero ensayo con vista de 
cierta obra francesa del proprio argum. 4 " Sin embargo 
[f - 2] haré dilig. as /de averiguar uno y otro, y avisaré del 
resultado, quedando entretanto de Vd. como spre.* su 
a f ,»o y se „ o am o q g m. B. 

Joaq. n Juan de Flores 

S. or D." Greg.° Funes. 



[Biblioteca Nacional, — Sección Manurcritox. — Dorumenlo A'9 Í1705. — Ori- 
ginal numUterUo ; papel con lineas de agua, formato de la hoja 20 x 15 fin.; 
tetra de J. J. de Floren, interlinea» 7 a «.) mm.; conner ración blMM.] 



— 125 — 



24. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, agradecién- 
dole sus conceptos bondadosos acerca de sus poesías y pro- 
metiéndole el envío de otras producciones literarias de que 
es autor. — Le hace saber, también, los cargos públicos que 
ocupa en España.] 
[Madrid, abril 6 de 1803] 

/t V. i] 

Mad. d 6 de Ab. 1 de 1803. 

Mi q. do am.° y comp. 0 Por mano de mi S. a d. a Jpha*. 
Ruano Calvo, viuda de d." Nicolás de Riv® á la qual 
he tratado intimam. te y estimado como merece desde la 
ed. d de quince años, recivi la apreciable carta de Vd. de 
15 de En. 0 del año prox.° pas. do y si yo no conociera á 
fondo, y sin afectas." de una modestia verdaderam. te 
orgullosa, los grados de mi talento y literatura, crea Vd. 
q. e me huviera engreído y hecho formar de mí un altí- 
simo concepto la pintura lisongera con q. e Vd. me honra, 
llenando todo el vacio la bond. d de su corazón y la fineza 
de su sincera amistad. En efecto al ver este retrato, q. e 
á pesar suyo y sin advertirlo ha salido tan infiel y dese- 
mejante, no he podido menos de desconocerme, y solo 
la persuasión de q. e el afecto es una lente prodigiosa, q. e 
abulta extraordinariam. tc los obgetos, contribuyendo á 
aumentar sus grados la distancia p. T un orden inverso 
del q. e ¡se observa en las cosas físicas, ha podido disipar 
mis justos recelos de q. e la carta, dirigida según su con- 
texto á un héroe literario, ha venido á mis manos equi- 
vocadam. te si tal /es el espíritu con q. e se dictó. [f. i vts 

¿ Será creíble q. e á un hombre de los escogidos estudios 
de Vd. de sus luces, y de tan buena lógica y sindéresis 
fuesen capaces de deslumhrar y preocupar unos sonetos, 
destituidos de mérito poético, como fruto inmaturo délos 
años juveniles, y q. e fueron impresos p. T el autor de la 
Biblioteca española del reynado de Carlos 3 o sin mi cono- 
cim. t0 ni anuencia, y lo q. e es mas, sin darle yo la lima 



— 126 — 



q. e necesitan, y exige el respeto del publico literario? 
Pero tal es el lenguage q. e inspira una noble pasión, 
exaltada p. r un impulso todavía mas noble y generoso. 
Ni es esta la única vez q. e he tenido la desgracia de 
verme expuesto á la censura publica sin culpa mia ; p. r 
q. e haviendo escrito una epístola satírica p. a leer en una 
Acad* de poesía, en q. e fui admitido, me hallé con la 
novedad inesperada de verla impresa furtivam.* 8 p. r un 
colector de opúsculos de esta clase, acaso p. r haverme 
hecho como Vd. demasiado honor un am.° q. e abusó en 
daño mió de la confianza de nras.* estrechas relac. nc,s 

Sin embargo, no paraq. e Vd. prostituya el sublime 
nombre del inimitable Pindaro, sino paraq. e exercite su 
corazón en los sentina.* 08 de placer, q. e tanto llenan y 
transportan la imagi /nac. 0 " spre.* risueña délos verdad. 08 
am. os le dirigiré en otra ocasión una copia de dba*. epís- 
tola, aunq. e no podrá Vd. entender en gran parte sus 
alusiones, p. r referirse á vicios y puerilidades délos escri- 
tores proletarios y de los poetas de mal gusto, q. e lian 
inundado en estos últimos tpos*. con papeles periódicos 
el mejor teatro déla ilustrac." nacional. También acom- 
pañaré un exemplar impreso de unos versos endecasíla- 
bos q. e hice con oeas. n del nacim. t0 , délos dos Infantes 
gemelos Carlos y Felipe aora veinte años, los quales no 
tienen otro mérito q. e el haver sido escritos en algunos 
momentos de ocio en casa de una ninfa, á q. n yo honraba 
á la sazón con mi soberana amistad é inclinac. n Vlti- 
mam, te enviaré á Vd. asimismo otro exemplar impreso 
de un discurso q. e pronuncié el año de 86 en el acto 
de tomar posesión del encargo de Protector del Colegio 
académico de primeras letras de esta corte, el qual fue 
trabajado en veintiquatro horas precisas y sobre materia 
p. a mi la mas exótica y peregrina. 

En lo q. e Vd. no se equivoca ciertam.* 8 antes me hace 
toda just* es en creer q. e ni puede haver tenido parte 
la voluntad en un silencio de tantos años, q. r lia produ- 
cido la enorme distancia y la incertidumbre de uro*, res- 



— 127 — 



pectivo cTestino; ni yo soy capaz de mostrarme indiferen- 
te á las tier/nas y puras expresiones de su amistad, y [í - 2v 
A sus deseos de renovar aquella antigua y tan dulce 
relac." de cariño y correspond." q.° nos unió en otro 
tiempo, en q. e se imprimen las cosas tenazm. t0 y son 
semilla fecunda de sensaciones mas útiles y agradables 
p.® la socied.' 1 Asi puede Vd. contar con la misma bene- 
volencia y disposic." en mí p. a emplearme en su obsequio, 
q. e cuando divertíamos nros*. ocios nocturnos con el ino- 
cente pasatpo*. de la casa del Pror*. Palomares; p. s las 
vicisitudes déla fortuna y el carácter modificado ó varia- 
do délas ideas é inclinac. ncs délas diferentes épocas déla 
vida, no pueden romper jamas un lazo indisoluble, q. e 
formó la unid. d de principios, mantuvo la reciproca 
confianza y afecto, y lia consolidado la razón. 

Voy aora á satisfacer su curiosid. d de Vd. acerca de 
mis progresos civiles y literarios, p. s en todo se interesa, 
como tan buen am.° Yo hace unos nueve años con corta 
diferencia que me hallo de Auditor de grra*. del Exercito 
y Prov. a de Castilla la Nueva ; con los honores de Oidor 
déla R. 1 Aud. a de Sevilla : destino tanto mas apreciable 
p. a mi, q. to sigo en mi carrera las huellas de mi difunto 
tio, á q. n solo en estes accidentes puedo imitar, ya q. e 
no me es dado hacerlo /en sus vastos y profundos cono- [f. 3] 
cim. tos en su bien organizada cabeza, y en su gracia y 
eloquente facilid. d de hablar y de escrivir. Por lo q. e 
respecta á títulos científicos, q. ie como Vd. observa jui- 
ciosam. te solo adornan al hombre dotado de un verdadero 
mérito, tengo el de Académico de Num.° de la R. 1 Aca- 
demia Española y de la de la Hist.. a en la qual acaban 
de conferirme el empleo de Secret. 0 perpetuo, q. 6 también 
obtuvo mi tio p. r mas de 20 años h. ta q. e falleció de Alc. e 
de Casa y Corte. Soy igualm.* 6 individuo déla R. 1 Acad. a 
de Buenas Letras de Sev. a y déla Socied. d Económica de 
Madrid, y en todos los cuerpos, sin excluir tres Acad. as 
de Dro*. publico y español, q. e aunq. e de un orden inferior 
no dexan de ser recomendables, he trabajado memorias 



— 128 — 



y discursos, los caíales nunca han correspondido á mis 
deseos de hacer lo mejor, pero sí á mi zelo, de q. e he 
dado testim. 08 nada equívocos. 

De Vd. solo sabia yo q. e havia conseguido una canon- 
gia en esa Igl. a pero no del Arcedianato y Provisorato, 
de q. e me alegro sobremanera, y mucho mas de su mere- 
cido ascenso á la silla de Dean, cuya noticia leí en la 
gazeta con gran placer mío, p. r lo qual le doy afectuo- 
sísimas enhorabuenas, y cele/braré q. e con una mitra 
acalle de completar su satisfacción en justo honor de su 
distinguido mérito. 

Por mi p.** en qualq. a situac." tendrá Vd. pruebas de 
q. es y será spre*. su fino y verdad. 0 ara." Q. S. M. B. 

Joaq' 1 J uan de Flores 

S. or d. n Greg." Funes. 



[Biblioteca Xacionat. — Sección Manuscritos. — Documento \'> 3706. — Ori- 
ginal manuscrito ; papel con filiyrana, formulo de la. hoja 20% x 15 cm.; 
letra de J. J. de Flores, interlíneas 5 y 6 mm. ; conservación buena; lo 
en bastardilla está subrayado rn el oriyina!.] 



25. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
Pérdida del correo "Cantabria" con dinero y poder para obte- 
ner el deanato. — Nueva remesa de dinero.] 

[Córdoba, abril 15 de 1803] 

[f. i] /Cuad[e]rno 1. 

Borrador de Cartas 
Año de 180.?. 

Cordova 1."). de Ablil [ .s íV ] de 1803. 

Estimado Amigo, por el extraordinario que acaba de 
llegar se nos ha confirmado la desgraciada suerte del 
correo la Cantabria. Esta me ha comprendido ([ami]) 



— 129 — 



cu bastante parte; pues á mas de haber perdido quinien- 
tos y mas p. s que remitía á Madrid para gastos comunes 
de mi preterición al Deanato; supongo tanbien perdido 
el nuebo poder, que conferia á D. n Jos[e]f de Flores, por 
muerte de D." Nicolás Fernandes de Ribera antiguo apo- 
derado mió. Las criticas circunstancias de esta preten- 
cion me hacen bastante sencible este acaecimiento, pues 
aliándome en el dia sin apoderado es mui de temer 
se me postergue. 

Para reparar en lo pocible estos contratiempos remito 
a V. d. con el cituadista D." Ramón Sarabia seicientos 
ochenta p. s f. s de los que separara V. d. ciento y cin- 
cuenta, para reenbolsarse los ciento ([los ciento]) beinte 
y dos p. s que según su carta ha suplido ( [para mis encar- 
gos] ) y para ot(r)os gastillos que ocurran; remitiendo 
el liquido de los quinientos trei[n]ta p. s restantes á D. n 
Fran. eo Manuel de Bedoya, depocitario g. 1 de tempora- 
lidades, recidente en Madrid. /Espero en primera opor- [£. i vta.] 
tunidad el relox compuesto y el para-agua; dando á V. d. 
gracias por sus fabores, y pidiéndole soporte mis imper- 
tinencias. Soi todo suyo Q. S. M. B. 

S. r D. r ([N]) Fran. co Antonio de Letamendi. 

[Biblioteca Nacional. — ¿Sección Manuscritos. — Documento X? 548.- — Borrar 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja. 31x20%; letra 
de Funes, interlineas 9 y 10 mm.; lo indicado entre paréntesis ([]) se 
halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está interca'ado ; con- 
servación mala, está quemado por la tinta.'] 



[Arch. Deán Funes — 



Tomo H 



0] 



— 130 — 



26. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Le refiere 
sus inquietudes por el abandono en que quedaron sus asuntos 
en España después del fallecimiento de su apoderado Nicolás 
Fernández Rivera; posible pérdida por el naufragio del buque 
Cantabria del nuevo poder y dinero enviados a Joaquín Juan 
de Flores; ante tal contingencia y por no tener noticias de 
éste, envía a Bedoya nuevo poder y otra suma de dinero, por 
indicación de su hermano Vicente Bedoya; le recomienda cui- 
dado en la elección del agente de número para sustituir el 
poder, teniendo en cuenta especialmente su enemistad con el 
Arzobispo de La Plata y Obispo del Paraguay. — Preocupación 
de Funes por las vacancias del deanato y Comisaría de Cru- 
zada, a las que aspira.] 
[Córdoba, abril 15 de 1803] 



/Cordova 15. de Abril de 1803. 



Muí S. r mió, una felis casualidad (en medio de algu- 
nos infortunios) me proporciona la satisfaxion de abrir 
con V. d. esta correspondencia. Aliándome en esa Corte 
por los años de 76 : conferi mi poder general á D. n Nico- 
] las Fernandes de Ribera, con quien segui asta su falle- 
cimiento. Habiendo muerto este sugeto en tiempo que 
por la guerra se aliaba interrumpida la correspondencia, 
no pude saber de ([alia]) (este suseso) asta muebo des- 
pués. Quando llego á mi noticia fue á tiempo mismo de 
saber quedaba bacante el Deanato de esta Iglecia por 
asenso del que lo obtenía á la mitra del Paraguai. Esta 
circunstancia unida al ( [dej ) culpable descuido de la 
casa de Rivera en no comunicarme su fallecimiento, ni en 

tuir mi poder en otro, me obligo á que sin perder 

instantes lo confiriese al Licenciado D. n Josef Joaquín de 
Flores, concolega amigo, y compañero de posada el 
ti[e]mpo que cursamos en Alcalá. Dicbo poder, con el 
liquido de quinientos cincuenta p. s f. s se enbarcaron en 
B. s Ayres en el Correo la Cantabria que salió de Mon- 
tevideo el 29. de Agosto del año anterior. Ya sabrá 
V. d. el desastrado paradero de este buque ¡ y por consi- 
guiente (inferirá) la critica situación de mis asumtos 



— 131 — 



en esa Corte. En efecto, aliándome sin apoderado, quien 
presente los memoriales de costumbre, y de los demás 
pasos conducentes, ¿ que estraño sera se me postergue 
á pesar de mi mayor antigüedad, y de obtener la digni- 
dad de Arsedeano inmediata al Deanato? 

A fin de reparar ([estos contrati]) en lo pocible estos 
contratiempos, pense como parecía consiguiente reiterar 
mi poder al mismo S. r Flores; pero aun para esto me 
ocurrían motibos, que hacían dudosa mi resolución. Estos 
se reducían á ignorar la existencia de dicho S. r pues no 
habiendo tenido respuesta suya á dos que le dirigí con 
fecha antei-ior á la de mi poder, era de reselar 6 que 
hubiese muerto, 6 que no recidiese en la Corte. ( [A la 
verdad, la naturaleza misma de mis asumtos exige] ) En 
esta concideracion, y (en) la de que mis asumtos en el 
dia exigen resoluciones mas aseguradas, pensaba mandar 
mi poder á otro, de cuya recidencia en esa corte estubie.se 
cierto. Esta fue la cituacion en que por dicha mía me vi 
con su hermano de V. d. el S. r D. n Vicente, y de /quien [f. 2] 
logre la satisfaxion, que me ofr[e] cíese el fabor de V. d 
para que egerciese mi personería en esa. Para acceptar 
esta, propuesta solo me ocurrió de pronto un reparo que 
se lo expuse á dicho su hermano ; y fue, que acaso el S. r 
Flores habría á la ora de esta personadose por mi en la 
Cámara; ó en birtud de mi poder, ([que]) habiéndose 
salbado la correspondencia de la Cantabria ; ó en el de 
algunos de ( [n] ) las cartas, que posteriormente le tengo 
escritas. Para conciliar estos extremos combenimos se le 
otorgase á V. d. mi poder, prebiniendole en nuestras 
cartas se abstubiese de hacer uso de el (en el) ebento 
expresado. Asi lo hago en la ocacion remitiéndole dicho 
poder, con mas el liquido de quinientos trei[n]ta p. s f. a 
que doi orden se enbarquen á mi apoderado (en B. s Ayr. s ) 
D. n Fran. (CO Antonio Letamendi ( [de o] ) por cuyo con- 
ducto recibirá V. d. el conocimiento ; los mismos que, ó 
pasara á dicho S. r Flores, 6 empleara V. d. por si mismo 
en gastos comunes de mis pretenciones, según la ocurren- 



— 132 — 



cia de casos; eiempre que tenga V. d. la bondad, como 
se lo suplico ([Me hago cargo, q. e ] ) de acceptar esta 
comisión, y exercer á fabor mió todo su influjo. 

Me bago cargo, que en razón de su empleo se vera 
V. d. en la nesecidad de sostitnir mi poder en alguno de 
los Agentes de numero : esta elexion debe gobernarla su 
prudencia, y conocimientos: y seria mas acertado que 
no fuese ninguno de los que tienen poderes de este Coro, 
ni de los Obispos del Paraguai, Cordova. y el Arzobispo 
de la Plata. Ya no debe V. d. ignorar, que este ultimo, y 
el del Paraguai, que es un D. r D. n Nicolás Yidela, son 
de mucho tiempo ( [no] ) ha mis declarados ribales, quie- 
nes están empeñados en enbarasar mis asensos, y aun 
causarme todo el mal que puedan. El adjunto impreso 
que ([que]) (poco ha) di á lus en B. 6 Aires (bajo un 
nombre supu-esto) dará a V. d. alguna idea del estado 
de esta rivalidad ; sabiendo al mismo tiempo, que á quien 
[f. 2 vta.] se impugna en la realidad es al S. r Vi/dela como berda- 
dero autor de la relación histórica, que habia salido poco 
antes á nombre de este Ayuntamiento. 

El Obispado de este sugeto es todo el obra del Arso- 
bispo de Charcas el S. r S. n Alberto; y ambos se alian 
unidos de intención con el Chantre de esta Iglecia el 
Mtro* D. n Miguel del Moral. La falta de mi poder ([y 
acaso] ) el poderoso influjo de sus protectores, y acaso 
sus informes pribados. les han persuadido de todo con- 
beneimiento, que el Deanato se lo lleba Morales. Xo lo 
estrañare, y solo me quedara en satLsfaxion. que una 
vida la mas ocupada en beneficio publico por espasio de 
bei[n]te y dos años, que entre á este coro, no lo desme- 
recía ; principalmente en concurzo de un pobrissimo hom- 
bre mui inferior en antigüedad, ([de coro]) aunque de 
edad mui aba[n]sada. 

Habia prebenido al S. r Flores, y lo reitero á V. d. 
recoja de poder de la Viuda de Ribera toda mi corres- 
pondencia; y en caso de no estar agregados á mi relación 



— 133 — 



de méritos mis últimos serbicios, incluso el provisorato, 
y vicario general, que hacen mas de dies años exerso 
se tirase una nueba relación, ([de méritos.]) Aun yo 
mismo ignoro .«-i le he remitido documentos de todos ellos: 
Si lo permitiese el tiempo, irán en este correo, ó en el 
siguiente. 

Estudiando ( [lo]) en Alcalá me dio las primeras lexio- 
nes de instituía un tal D. r Eros, que caso con !a Mar- 
quesa de Someruelos, y á quien después supe habian 
echo Secretario del Consejo de estado. Aunq. e en esta 
elebacion de fortuna no era de esperar hiciese algún 
aprecio de aquella pequeña relación ; con todo le escribi 
la que acompaño en duplicado, habiéndose predido [sic] 
el principal en la Cantabria, para que si á V. d. le pare- 
ciese la entregue, después de ponerle sus berdaderos 
títulos. 

Por asenso de Videla á la mitra del Paraguai, queda 
también bacante la Comisa/Ha de Crusada con doscientos [f. 3] 
pesos anuales : por la real ordenansa de Intendentes debe 
recaer en un [a] Dignidad. Mis continuados serbicios, y 
mi mayor antigüedad párese que me dan derecho á este 
empleo, que lo da el Rey á propuesta de este Intendente, 
y del Virrei de Buenos Ayres. No esperando me pro- 
pusiese el primero, por que esta interesado por el q. e aora 
es Magistral, y que en la inmediata promoción es regular 
acienda á Chantre, recurrí al Segundo con el memorial, 
cuya copia acompaño. Tengo esperansas mui fundadas 
que el Virrei atienda mi mérito, y me proponga en pri- 
mer lugar luego que Videla haga dimicion del empleo, 
que sera dentro de dos Meses, pues aun no se ha consa- 
grado, prosediendo consiguiente al informe que poco ha 
me dio S. Ex. a y cuya copia acompaño. 

Yo ([viviré]) (qu[e]do) plenamente satis ( [fe] ) fecho 
con haber depocitado mi confianza en V. d. y contando 
con su favor lo reconosco por legitimo acreedor á mi 



— 134 — 



eterno reconocimiento, y á la boluntad con que soi su 
mas aff. mo Serbidor y Capellán Q. S. M. B. 

S5 D. n Fran. eo Manuel Bedoya Nota, se le escribió 

con esta fecba otra 
reserbada. 

[Biblioteca Xacicnal. — Sección ifanuscrito:-. — Documento -V? 550. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21; letra 
de Funrs, interlíneas 6 a 9 RHIt.; conservación regular, está deteriorado 
por la tinta, que ha quemado el paprl ; lo indicado entre paréntesis ([ ]) 
se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado ; 
los puntos suspensivos señalan lo ilegible.] 



27. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. — Pérdida 
del buque "Cantabria" con los poderes y dinero enviados por 
aquél. — Permanencia en Córdoba del Obispo electo del Para- 
guay; pide noticias sobre el prelado esperado en Córdoba.] 

[Córdoba, abril 15 de 1803] 

[f. i] /Cordova 15. de Abril de 1803. 

Estimadissimo amigo, por esta ocacion seré mui corto 
pues las funciones de Semana Santa, y de pasquas nos 
absorbieron el tiempo de despacbar el correo, que pararui 
es arto pesado en el dia, con ocacion de la perdida de la 
Cantabria; en que perecieron mis poderes, y 500. y 
mas p. s que iban de mi cuenta. Vea V. d. con que des- 
gracia corren mis asuntos, y la poca esperanza que debe 
quedarme al deanato, cuya consulta estaba en vísperas, 
[f. i vta.] /Remito en esta ocacion al amigo Letamendi el dinero 
suplido para La copia, cuyo primer tomo espero tener 
en brebe, según lo que Y. d. me dise en su carta. 

Creemos tener por aqui mui en brebe á ese S. r Obispo; 
pues el del ([el]) Paragua[i], usando de sus mañas 
ordinarias aun no piensa consagrarse con el fin de apro- 
becbar dos rentas todo el tiempo que pueda. Desearia 
que V. d. reserbadamente rae diese una idea antissipada 



— 135 — 



de ese S. r Obispo, la que puede conducirme para el mane- 
jo que debo obserbar con el. 

Mande V. d. á su mas constante amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Josef Joaquín de Araujo. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 551. — Bo- 
rrador manuscrito, papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm. ; 
letra de Funes, interlíneas 6 a 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado.'] 



28. — [Gregorio Funes a Joaquín Juan de Flores. — Pérdida 
del correo "Cantabria". — Asunto deanato. — Envío de dinero 
y de un poder a Francisco Manuel Bedoya.] 

[Córdoba, abril 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Abril de 1803. 

Compañero, y Amigo, quando con la mayor impaciencia 
esperaba carta suya en respuesta á las que le dirigi con 
fecha de ([de]) 15. de Junio, y Julio ([me]) del año 
anterior, solo be podido saber por cartas de otros la 
infausta noticia de haberse perdido el correo la Canta- 
bria, quien conducía mi poder, y los quinientos y mas p. s 
que le remiti para gastos comunes de mi pretencion al 
Deanato. Ya puede V. d. conciderar lo sencible que me 
habrá sido este acaecimiento ; no tanto por la perdida del 
dinero, quanto por el desamparo de mi pretencion, en 
([un]) tiemp[o], que mas nesecitaba de acistencia. Vn 
orden de susesos tan contrarios no me deja lugar para 
esperar prosperidades. No es ( [la primera ves] ) cosa tan 
estraña ( [esta cía] ) una postergación de esta clase, aun 
quando nada falta de los comunes apoyos : mucho menos 
debe serlo para quien como yo carese en el dia de todos 
ellos. Sabemos por aqui, que se presentaban ya memo- 
riales para el Deanato ¿ Que puedo esperar yo no habien- 
do nadie quien pida por mi ? Todo lo concidero perdido ; 



— 136 — 



sino es que habiendo llegado á sus manos alguna de las 
muchas, que posteriormente le tengo escritas á V. d. se 
haya resuelto á hacer uso de ella, manifestándose parte. 

No es este ( [solo] ) el único resultado de la falta de su 
correspondencia. Quando puse la mira en V. d. para 
conferirle mi poder, no tenia mas ([noticia de]) funda- 
mento ( [para creer] ) que me persuadiese su existencia 
en esa corte, sino el saber su profecion, y haber encon- 
[t. i vta ] trado un papel publico de aora años que /hacia men- 
ción de V. d. pero como mil causas á que está sugeta 
nuestra suerte pueden haber influido en su destino, jus- 
tamente entro en la duda de si existe V. d. ó no. Se 
allega á esto, que con fechas anteriores á las que llebo 
citadas tenia escrito a V. d. otras dos, de que tampoco 
he recibido contestación. La critica circunstancia de mis 
asumtos no permite proseder á tanta contingencia : en 
esta virtud me resolbi desde luego á conferir nueba- 
mente mi poder á otro sugeto, de cuya recidencia en esa 
Corte estoi cierto. Este es D. n Fran. co Manuel de Bedoya 
depocitario (general) de temporalidades, á quien por este 
mismo correo se lo dirijo ; pribiniendole en la que le 
escribo, no haga uso ninguno de el sino en el caso, que 
V. d. no se haya personado por mi en el consejo; ya que 
no en fuerza de mi poder, á lo menos en el de mis cartas 
subsecuentes. También le remito al mismo S. r Bedoya, 
el liquido de quinientos trei[n]ta pesos fuertes, como 
constara del conocimiento ; que le dirigirá de Buenos 
Ayres mi Apoderado D. n Fran. 00 Antonio Letamendi, 
encargado de registrarlos : los mismos que se serbira 
recoger V. d. en el cazo de haber echo ([p])á mi fabor 
las gestiones incinuadas. 

No ocurre por aora otra cosa : mande V. d. á su aff . mo 
Compañero, y amigo Q. S. M. B. 

S. r Licenciado D." Josef Joaquín de Flores. 



— L37 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 549. — Horra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, foimato de la hoja 31x21 cm. ; 
letra de Funes, interlineas 8 ;/ !) aun.; conservación regular, Cltá que- 
mado por la tinta; lo indicado entre paréntesis ( \ ]) se hulla testudo; 
lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está ¡ni creulndo.] 



29. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio Letamendi. — 
Envío de 680 pesos fuertes con destino a la Corte. — Propuesto 
en primer lugar para el deanato.] 

[Córdoba, mayo 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Mayo de 1803. 

Estimadissimo amigo, qu[e]do enterado de haber reci- 
bido V. d. el conocimiento de 680. p. s f. s los mismos, que 
condujo el cituadista D." Ramón Sarabia. Por noticias, 
que he adquirido posteriormente debían salir para Espa- 
ña dos abisos, el uno á fines de este, y el otro á principios 
de Junio. Es regular que V. d. enbarque el dinero con- 
sabido en la primera ocacion segura que se presente, 
como me lo promete en su ultima carta. 

Aora mas que nunca se hace presiso este dinero en la 
Corte. Sin embargo de no haber tenido carta ninguna 
en el ultimo abiso, por motivo de las perdidas y estrabios 
de mis cartas, y poder, hemos sabido por la que le dirigió 
su Apoderado á /Magistral de esta Iglecia el D. r Rodri- 
gues, haberse echo la consulta del Deanato, llebando yo 
el primer lugal [sic], el Segundo el Chantre, y el tercero 
dicho Magistral. Si esto es berdad, la cosa se ha echo 
de puro oficio, pues nadie se ha personado por mi. Tene- 
mos aora el escollo, que si se me hase la gracia, se demo- 
rara la expedición de los despachos, no habiendo quien 
los costee. 

Supuesto, que las cartas de este correo alcansan al 
primer abiso que saldrá, le incluyo á V. d. este pliegecito, 
que es el duplicado de mis poderes para que lo dirija por 
otra via, que no sea ( [en la] ) por la que va el principal, 
remitido por mi en el correo anterior. 



I 



— 138 — 

Aguardo ( [con] ) en primera oeacion el relox conpues- 
to, y el paragua, como el que mande á su aff. mo amigo 
Q. S. M. B. 

S. r D. n Fran. co Antonio Letaraendi. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N9 552. — Borra- 
dor manuscrito; papel con fi igrana, formato de la hoja 31x21 cm. ; 
letra de Funrs, interlineas 9 y 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([ ]) re halla testado.~[ 



30. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Se queja 
de no recibir carta de su amigo Flores; indirectamente se 
entera que estaba hecha la consulta del deanato.] 

[Córdoba, mayo 15 de 1803] 

[f. i] /Cordova 15. Mayo. 

Estimadissimo amigo, y S. r poco tengo que añadir á 
Las dos, (pie le dirigí con fecha del 15. del Mes pasado; 
las que contemplo detenidas en Buenos Ayres, y (pie con 
esta conducirá un mismo Abiso. 

([Esperaba]) Deseaba con impaciencia la llegada del 
de España, esperando aunque remotamente, que saltase 
alguna carta parami en contestación á tantas como ten- 
go escritas al Amigo Flores: pero ha sido en baño; por- 
que habiendo llegado el abiso de Febrero, me encontré 
sin carta de esa península, y en la incertiduubre que 
era consiguiente. En este estailo recurrí á tomar noticias 
de las cartas que á los Compañeros de coro escribían sus 
Apoderados: En efecto por una de ellas, que fue de un 
D. n F. Nabarro al Magistral de esta Iglecia D. r D. n Juan 
Justro [sic] Rod[r]igues, supimos, que estaba echa la 
consulta del Deanato. y «pie llevaba (yo) el primer lugar. 
La experiencia <|ue tengo á serca de estos asumios, me 
adbertia que no era de despreciar esta noticia, ni tampoco 



— 139 — 



. de hacer mucho caso de ella ; asi por que podia ser falzo, 
como por que aun si[e]ndo cierta la propuesta podia no 
surtir efecto faborable. De aqui puede V. d. colegir la 
espectatiba en que nos tiene el ciguiente abiso, donde 
es regular venga la decisiva. 

En el caso de habérseme echo la gracia, tropesamos en 
el escollo, q.° no teniendo asta aqui Apoderado en esa 
/no habrá quien saque los despachos ; menos mal es este [f. i vta.] 
principalmente caminando ya el dinero que le remito á 
V. d. para estos costos. Hace pocos dias me digo este mi 
Obispo, que conciderando el desamparo de mi poder le 
habia prebenido al dicho D. n Josef Nabarro apoderado 
suyo, sacase mis despachos, y los remitiese en caso de ser 
promovido. Si haci lo ha echo á la ora- de esta no omitirá 
V. d. pagarle su legitimo costo, y hacerle aquella grati- 
ficación, que jusgase proporcionada á su diligencia. 

Son frecuentes las conferencias que tenemos aqui con 
su buen hermano, á quien no seso de darle gr[a]cias por 
haberme proporcionado el consuelo de tener á V. d. por 
mi apoderado. Le suplico á V. d. que me ocupe, y me 
facilite las ocaciones de darle á conocer mi reconocimien- 
to, y la voluntad con que soi su mas afecto amigo 
Q. S. M. B. 

S. r D. n Frailé 0 Manuel Bedoya. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento X? 554. — Borra- 
dor manuscrito; papel con fi'igrana, formato de la hoja 31x20% cm.; 
letra de Funes, interlineas 9 y 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo indicado entre paréntesis 
( ) y bastardilla está intercalado.] 



— 140 — 



31. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya, anuncián- 
dole que le ha escrito con fecha 15 de mayo incluyéndole poder.] 

[Córdoba, mayo 15 de 1803] 

C f - « /Cordova 15, de Mayo de 1803. 

Estimadissimo amigo, y Señor, con fecha de 15. del 
pasado escribí á V. d. largamente incluyéndole mi poder. 
Por las noticias, que he adquirido posteriormente me per- 
suado, que aun no habrán salido de Montevideo estas 
Cartas; por lo que temiendo no suseda, que por una sola 
via baya el principal y duplicado, le dirijo es 4 a á mi 
Apoderado en I>. s Ayres para que la encamine en pro- 
porción distinta ; refiriéndome en lo demás á lo que le 
tengo escrito de antemano, y á lo que le digo en otra de 
esta mi.sma fecha, 
[f. i vta] /Mande V. d. á su aff. m " amigo Q. S. M. B. 

S. r D." Fran.'" Manuel Bedoya. 

[Biblioteca Nacional. — Sicciún lílituuetUos. — Documento Xv 553. — Borra- 
dor manuscrito ; papel opn filigrana, formato de la hoja .11x21 cm.; 
letia de Funes, interlineas 9 y 10 mm.; conservación, buena.] 



32. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Letamendi, en 
que manifiesta haber recibido noticias de su ascenso al dea- 
nato en carta de 13 de febrero, del escribiente Baltasar Santos 
Maldonado. — Le agradece el envío de la Gaceta que motivó 
gran regocijo entre los demás agraciados. — Envío de dinero 
a la Corte. — Consagración del Obispo Lúe y honores que se 
le rindieron en Córdoba.] 

[Córdoba, junio 15 de 1803] 

[f. i] /Cordova 15. de Junio de 1803. 

E.< tiinadissimo amigo, lleno del mas cinsero reconoci- 
miento tomo la pluma para contestar (fl])á las dos suyas 
de 26, y 2S. del pasado .Mayo. Aunque al recibo de la 



— 141 — 



ultima (que llego dos oras después del correo ordinario) 
ya halda tenido noticia de mi asenso al deanato, esto en 
manera alguna disminuye el mérito de su oportuna dili- 
gencia, ni La obligación en que debo estarle por sus gene- 
rosos procedimientos. 

Después de un largo periodo de inaxion por parte de 
los Apoderados de Madrid, a que corr/espondian por la [f. i vta.] 
mia mil dudas y confuciones, resollo en fin uno de ellos, 
que fue el escribiente del finado Ribera. Este en carta 
de 13. de Febrero me dise, que practicadas las comunes 
diligencias por el mismo á falta de sugeto que obtu- 
biese mi poder, se balda conseguido en aquel mismo dia 
la referida gracia ; ofreciéndose al mismo tiempo á remi- 
tirme los despachos en el siguiente ([s...]) Mensual. 
Aunque esta noticia exigía nuestro asenso por su misma 
berocimilitud, conciderandó que benia de un sugeto parami 
desconocido, y que ([faltaban los despachos]) aun no 
la A eia autorisada por un documento publico, era presiso 
que (no causase) en nosotros todo el ([efecto]) regocijo 
de que eramos suseptibles. Esto mismo consigicmos [sic] 
( [V. d. remidiéndome la gaseta] ) por medio de la gaseta, 
que se sirbio V. d. remitirme ; de cuya diligencia doi á 
V. d. las mas cinseras gracia [s] . 

No cumpliría con los deberes de hombre de bien si no 
( [reconocise] ) (contes[t]asc) empeñado (en su obsequio) 
todo mi reconocimiento ; y asi, quando le ofresco este 
nuebo empleo á que me ha elebado la piedad del Rey, 
hágame V. d. la justicia de creer, que este no es un 
ofrecimiento de estilo, sino de cinceridad : ( [Quando V. d. 
yo dijo] ) en fin, quando V. d. tenga la bondad de ocu- 
parme conocerá asta donde se estiende mi deseo de 
serbirlo. 

La oportuna diligencia de remitir V. d. la gaseta pro- 
dujo tanbien el buen efecto de hacer comunes los rego- 
cijos públicos. En mi citada carta de Madrid solo se 
daba noticia de mi acomodo ; y como los demás agracia- 
dos no tubieron cartas de sus apoderados, quedaron inde- 



— 142 — 



cisos sobre su suerte. Yo la hise pasar inmediatamente á 
todos con noticia del conducto por donde la habia recibido. 

Recibí por mano del amigo Senabilla los encages para 
pulcillos; que desde luego son mui de mi gusto, y mui 
aparentes para el obgeto á q. e se destinan. Con ellos vinie- 
ron los impresos del amigo Ara/ujo, sobre cuyo particu- 
lar le ablo en la que le escribo con esta fecha. 

Qu[e]do enterado de que ([1]) iba V. d. á registrar 
para Madrid los pesos de que able en mis antesedentes, 
y que tenia ya V. d. en su poder con la llegada del 
cituadista D. n Ramón Sarabia. Deseo que lleguen quanto 
antes, por que con motibo de la guerra no pude hacer 
remeta alguna de dinero, y este es nesesario para el cos- 
teo de mis despachos. Es mui buen arbitrio el que V.d. 
me apunta para hacer un uso anticipado de este dinero ; 
y es regular que use de el mi nuebo apoderado. 

Pienso hacer una remesa algo conciderable de dinero 
liara Madrid, que puede llegar asta cinco mil p. s los que 
acaso irán a poder de V. d. en el próximo cituado. Yo 
no quisiera abenturar á todo riesgo este dinero, sino que 
fuese asegurado. V. d. me dirá los arbitrios, que para 
esto se hande tomar, y aun desde aora puede ponerlos 
en execucion ; bien q. e no puedo asegurar aun la cantidad 
fija de esta remesa. 

El dia 4. de este regreso para esa el S. r Lúe; aquien 
consagro este Prelado, sirbiendole nuestro cabildo de 
Padrino á representación del de esa Iglecia. Ra mui 
complacido de las demostraciones, que se le han echo. 
Nuestro Obispo se lia desempeñado con onor; nosotros 
costeamos toda la función de Iglecia. y le regalamos los 
dos frascos y las dos bandejas todo de plata, que cirbie- 
í'on á la ofrenda. Me lia dado á íiii en particular pruebas 
mui exprecibas de mi aprecio. 

Repito mi agradecimiento y pido á V. d. no tenga sin 
exercisio la fina boluntad con que soi su aff. mo Capellán 
Q. S. M. B. 



— 143 — 



I Nota, que se le able sobre la comisaria. 
Otra. Se le mando un conocimiento, de 230 
onsas de oro, y 14CO. p. s para que remitiese 
i á España : el conocimiento lo firmo D. Juan 
Trigo. 

S. r D. n Fran. 10 Antonio de Letamendi. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 555. — Borra- 
dor man uecrito; papel con filigrana, ¡o.maiu de ta hoja 31x21 crn.; 
letra de Funes, interlíneas 8 a 10 mm. ; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y 
bastardilla está intercalado ¡ los puntos suspensivos señalan lo ilegible.] 



33. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Su desig- 
nación para el deanato; las gestiones realizadas en su favor 
por el escribiente de Rivera, don Baltasar Santos Maldonado, 
a quien, no obstante su indebido silencio, le está reconocido y 
manda gratificar. — La comisaría de cruzada. — Gestiones en 
favor de Don Felipe González para conseguir el indulto de 
cargos concejiles. — Consagración del Obispo de Buenos Aires.] 
[Córdoba, junio 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Junio de 1803. [f. i] 

Muí S. r mió, y de mi mayor aprecio : apenas habrian 
salido de Montevideo dos ó tres que tengo escritas á V. d. 
quando un acaecimiento para mi poco esperado me pone 
en la nesecidad de repetir esta. Ya sabe V. d. que el 
Rey se cirbio conferirme el deanato tan deseado de esta 
Iglecia. Tube esta noticia por carta de D. a Baltasar San- 
tos Maldonado ([escrita en esa corte]) su fecha 13. de 
Febrero, ([de 1803.]) que condujo un barco mercante 
por la via de Cádiz ; y consecutibamente se me remitió 
de Buenos Ayres la gaseta en que se anuncia. Estamos 
pues por esta parte fuera de los temores, que nos inspi- 
raba una postergación ignominiosa. 



— 144 — 



Dicho Maklonado es ssin duda el escribiente del finado 
Ribera, cuya plasa de Agente me asegura el mismo habér- 
sele dado por el Rey. Estas circunstancias, y la de haber 
queda ( [en] ) (do) por recomendación de dicho finado 
con las agencias de su Patrón, lo ponian en la nesecidad 
no solo de comunicarme aquel fallecimiento, sino tanbien 
de practicar las diligencias condusentes á la consecución 
del deanato. En efecto asi me lo asegura en su citada 
carta, sitándome otras dos que me tenia escritas. 

No me queda duda alguna de que, sabida la bacante 
del deanato, puso memorial á el, y practico las demás 
diligencias de, estilo : pero me es algo repugnante persua- 
dirme, que por dos ocaciones me comunico la muerte de 
•J Ribera, y que estaba /á la mira de mis asumios. Lo cierto 
es que de España ningún barco se ha perdido ; y quando 
las cartas hubiesen padecido algún estravio, siquiera algu- 
na llegaría á mis manos. Mas, me dise, que fui consul- 
tado al deanato : esta era la ocacion mas oportuna de 
escribirme comunicándome una noticia, que debia supo- 
ner no me fuese indiferente : con todo no lo hizo así, 
pues lo digera, y me dejo fluctuando en mil confusiones. 

Quando hago estas reflexiones no pretendo minorar la 
obligación á que se alia reatado mi reconocimiento. Soi 
hombre de onor, y no puedo dispensarme de serle agra- 
decido. En esta virtud deseo que no solo le satisfaga 
V. d. el costo de (fmis|) (ios) despachos que me prome- 
te ; sino tanbien le haga una competente gratificación. 

En la carta (pie le cito a V. d. me dice, que por las 
dos antesedentes me suplicaba le confiriese mis poderes. 
A esto le contesto, (pie desde luego hubiera axedido ( [a 
el] ) á no tenérselos dado a V. d. pero que debiendo V. d. 
sostituirlos en un agente del numero le incinuaba lo pre- 
firiese en concideracion de aliarse inst(r)uido en mis 
asumios, y del mérito (pie contrajo en la consecución del 
deanato: entendiéndose esto habiendo lugar, y siendo 
enteramente de su agrado ; pues en V. d. he depocitado 
toda mi confianza y no tengo motibo para separarla. En 



— 145 — 



esta inteligencia arbitre V. el. como gustare debiendo estar 
mui asegurado, que sera de mi total agrado quanto V. d. 
([ag]) haga, asi en este particular como en qualesquier 
otro. 

( [Dige á V. d. que remitiría cinco mil pesos £. s y boi 
á berificarlo en el primer cituado que pase por esta 
Ciudad para la de Buenos Aires; donde /lie anticipado t f - 2 ] 
esta noticia para que se aseguren, pues no quiero espo- 
nerlos á las contingencias de la mar. 

Me remito á mis antesedentes en quanto á mis preteri- 
ciones ; y espero que teniendo un protector de su dili- 
gencia, y sagacidad no puedo quedar desairado.] ) 

Es mui regular, que el Virrei haga aora la propuesta 
para la comisaria de crusada de este Obispado, y que yo 
Uebe algún lugar. Se lo prebengo á V. d. para que obre 
según mis instruxiones antesedentes. 

( [En el dia no hai ninguna Iglecia bacante en el Reyno 
á no ser que se aya berificado la renuncia del Obispo de 
Arequipa. En este caso también mas que nunca que V. d. 
aplique todo su esfuerzo, asi por lograr .... ultimo 
acomodo, como por ebitar los males que me amenasan 

siempre que mis ... los concigan Para el 

caso que no haiga llegado á tiempo el dinero que ofresco, 
se baldra V. d. del de su hermano, y mi amigo ; y 
quando este no bastare, recurrirá V. d. á D. n Guillermo 
Buisen comerciante de Cádiz ; quien esta abisado fran- 
quee á V. d. el dinero que se nesecite para el logro de 
mis pretenciones.] ) 

Me clise Maldonado en su carta, que se entregaron en 
propia mano las que dirigi al S. r Conde de Montarco, y 
á mi concolega Flores. Ni uno ni otro me ha contestado ; 
de que es visto, que poco podemos esperar de su me- 
diación. 

D. n Phelipe Gonsales becino de esta ciudad es intimo 
amigo mió. Da orden en esta ocacion para que un becino 
de Buenos Ayres sostituya en V. d. un poder que le tenia 
conferido, y le remita los documentos ([que]) relatibos 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



10] 



— 146 — 



á su preterición. Esta se redase á conseguir del Rey 
( [1° 8'] ) e l indulto de cargos consegiles en atención á 
ser Capitán reformado de milicias, y Mayordomo mayor 
de esta Iglecia catliedral. Concidero que en esto pueden 
[f. 2 vta.] /gastarse de docientos á trecientos pesos fuertes : gáste- 
los V. d. de lo mió, y en caso nesesario recurra V. d. a 
dicho Buisen primo del mencionado Gonsales, quien los 
exibira prontamente. Recomiendo á V. d. mucho esta 
solicitud ; pues deseo verlo libre de las incomodidades, 
y enrredos que traen estos cargos. 

Acaba de consagrarse en esta el Obispo de Buenos 
Ayres : le debo un consepto, que realmente no lo meresco. 

Sufra V. d. con paciencia mis impertinencias, y mande 
á su mejor ayjado Capellán Q. S. M. B. 

P. D. no omita V. d. pagar el alcanse que me resulta 
á fabor de Ribera, que según carta de Maldonado aeiende 
á ochocientos setenta y ciete reales vellón. 

La sostitucion de poder de que he ablado en esta, y 
mis antesedentes es sin perjuicio del que debe quedarle 
á V. d. y solo para aquellos actos, que V. d. no puede 
practicar por si mismo= Nota se le escribió carta reser- 
bada dándole noticia que se le remitía ([n]) el liquido de 
230. onsas de oro, y 1400. p» f. s 

S. r D." Fran. co Manuel Bedoya. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito*. — Documento A'? 557. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 9 ;/ 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([]) se hal'a testado; lo entre paréntesis ( ) V 
bastardilla está intercalado ; los puntos suspensivos señalan lo ilegible.'] 



— 147 — 



34. — [Gregorio Funes a Guillermo Buisen. — Obtención del 
deanato. — Le pide facilite dinero a Francisco Manuel Bedoya, 
si éste llega a precisarlo.] 

[Córdoba, junio 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Junio de 1803. « 

Estimadissimo amigo, no pretendo comunicar á V. d. 
la noticia de mi asenso al deanato de esta Iglecia, de q. e 
estará bien instruido por la gaseta ; sino ofreserle este 
nuebo empleo con toda la cinseridad de que es capas mi 
berdadero afecto. A la verdad tube esta noticia por un 
barco mercante de Cadis, quando menos la esperaba ; cuya 
circunstancia, imita á otras, ([que no]) lia contribuido 
á bacerla mas plaucible. 

Con la muerte de mi antiguo Apoderado D. n Nicolás 
Fernandes de Ribera, me lia sido presiso conferir nueba- 
mente /mi poder á D. n Fran. c0 Manuel Bedoya depocita- [f. 2] 
rio general de temporalidades en Madrid. Le tengo de 
antemano remitido á este sugeto por la via, que habrá 
elegido mi apoderado en Buenos Ayres el dinero nese- 
sario para la pretencion del deanato ; que á aquella sason 
se aliaba en pie ; y boi ( [lia] ) á hacerle otra remesa 
mas conciderable y proporcionada á mas altos fines. Si 
por todo acontecimiento llegase dicho Bedoya á nesecitar 
de algún dinero antes de recibir el que boi á mandarle, 
ó 110 le bastase este, le ede mereser á su cariño le fran- 
quee asta dos mil fuertes. 

Reitero la fina boluntad con que soi su mas afecto 
Capellán Q. S. M. B. 

S. r D. n Guillermo Buisen. ' 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento No 558. — Borra- 
dor manuscrito; papel con füigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 9 y 10 mm. • conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado.'] 



1 



— 148 — 



35. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. — Aprecia- 
ciones elogiosas sobre un ejemplar de la guía que le remite 
con Lucas Olmedo.] 

[Córdoba, junio 15 de 1803] 
t f - « /Cordova 15. de Junio de 1803. 

Estimadissimo amigo, contemplo á V.d. ( [á] ) con la 
pluma en la mano para darme las enorabuenas del dea- 
nato. El afecto que á V.d. le debo cumplió primero q. e 
su pluma: tan persuadido (estoi) de su amistad, que lo 
con ( [templo] ) (eidero) lleno de regocijo. El principal 
que á mi me resulta es poder ofrecer á V.d. esto mas á su 
serbicio. La serie de infortunios pasados hacia bacilar 
mucho mi esperanza ; y esto mismo ha contribuido á mi 
mayor satisfaxion. 

Lucas Olmedo me entrego el exemplar de la guia, que 
V.d. se cirbio remitirme. V.d. conoee demaciado mi 
cihseridad, para que pueda creer, que mis aplausos son 
hijos de la lisonja. Sin este miedo digo de esta obrita, 
que ella sola puede afiansar la reputación de un literato 
critico laborioso, y exacto. El discurzo preliminar tiene 
razgos de una pluma maestra, y aquella rápidos que 
tanto recomienda al Salustio : lo he leido dos veses, y 
no he notado mas, que aqufc]lla comparación que se 
hace de Buenos Aires citiada con Jerusalen; por pare- 
serme que no hai una debida proporción entre los estra- 
gos de un fuerte, ( [y] ) con los de la Capital de la Judea. 
[f. i vta.] /([No puedo menos que culparlo por no]) ¿De quando 
acá se introdujo la manía de lucir á costa agena? Nadie 
habrá tan osado, que se atreba á presentarse ( [en publi- 
co] ) con un bestido que no le es propio; ¿y por q. e tan- 
tos á la frente de obras que no trabajaron? Sin duda que 
estos Señores jusgan que los sabios hacen menos aprecio 
de su caudal que un triste Sapatero. Yo buscaba su 
nombre al principio de la guia, y á pena(s) lo encontré 
■en un lugar mui inferior á su mérito. 



— 149 — 



No puedo menos de culpar a V.d. por no haberme remi- 
tido los exemplares que prometió : ácausa de estos á penas 
me puedo juntar con el mió. Pretendo leerlo mui des- 
pacio para satisfacer al precepto que V.d. me ha impues- 
to. Tanbien añadiré los echos principales de los Obispos. 

Agradesco á V.d. mucho los impresos que se cirbio 
remitirme por mano de Letamendi. Los pocos instantes 
que nos deja( [n] ) libre este octabario de corpus es presiso 
empléa[r]Ios en el despacho de los negocios, que están 
á mi cargo. No he podido aun leerlos. 

Las repetidas protestas de gratitud que nos ha echo, y 
principalmente á mi ese S. r Obispo, nos persuade, que 
va lleno del mas cincero reconocimiento. Asi debia ser 
respecto ([la]) á la cumplida hospitalidad que se le ha 
echo. 

Cuidado con el ( fp] capitulo de esta carta, que exige 
reserba. Soi de V.d. su fino amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Josef Joaquín de Araujo. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 5G0. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 9 y 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y 
bastardilla está intercalado.] 



— 150 — 



36. — [Gregorio Funes a Juan Manuel Perdriel. — Enumera los 
sucesos desagradables que siguieron a la muerte de su apo- 
derado Rivera y la inesperada y muy agradable noticia de su 
ascenso al deanato. — Agasajos y obsequios a Fray Julián 
durante su estada en Córdoba.] 
[Córdoba, junio 15 de 1803] 

[*. i] /Cordova 15. de Junio de 1803. 

([n])(iV)o hai circunstancia, ni nuebo acaecimiento 
que de dia en dia no me haga mas insufrible la pribacion 
de su amable trato. Mis penas serian menores con V.d. 
y sin V.d. mis dichas no son completas. Vn orden de 
susesos infaustos, como fueron la muerte de mi antiguo 
apoderado Ribera, el descuido del que quedo encargado 
de ([lo]) sus negocios, el cilencio de otros á quiene(s) 
no sesaba de escribir, la perdí [d] a de mis nuebos pode- 
res, y de 500 p. s en la Cantabria ; todo esto, digo, sino 
me anunci[a]ba una postergación manifiesta en el dea- 
nato, á lo menos no eran mui buenos antesedentes para 
esperarlo. Con todo, ya sabe V.d. que me bino, y que 
tengo esto mas, que ofrecer á su serbicio. No son de 
omitir las circu( /instancias en que recibi esta noticia. 
Aliábame de vierta en el quarto de nuestro Frai Julián 
todo engolfado en una amena conbersacion, que habíamos 
sucitado entre el, y nuestro consocio Nabamuel ; quando 
[f. i vta.] me llama/ron á la puerta y me entregaron una carta en 
cuyo sobre escrito se anunciaba mi asenso : entre de pron- 
to y se la entregue á Frai Julián : el la abrió, la leyó á 
precencia de ( [nosotros] ) (ambos) , y tube la singular 
complacencia de recibir con los mas cordiales abrasos las 
primeras enorabuenas de estos dos ([amigos]) sugetos 
tan dignos de mi amistad. Vna obligación de etiqueta me 
presiso á separarme de ellos para comunicar la noticia á 
mi Prelado. Asta aora ciento el placer de q. e me pribo 
este axidente, interrumpiendo nuestro entretenimiento. 
Todo se habia conseguido, dando por concluido el asumto 
de mi acomodo al aca[ba]r de leer la carta, y proseguir 



— 151 — 



la conbersacion ¿pero quien es enteramente felis si otro 
tiene derecho sobre sus momentos? 

Yo culpo á esta tirana constitución los muchos ratos 
que me ha([n]) pribado de tratar con Frai Julián. A 
mas del placer con (pie este bello genio hace interesante 
su trato, tenia yo muchas cofas que prebenirle: pero la 
rapides con que lo he visto, no me ha dado lugar para 
nada. Le hize presente su libranza, y aun le suplique 
reiteradas veses hiciese uso de ([la cinceridad d]) mis 
ofertas; pero nada lia querido admitir. Si esto es efec- 
to de una ([nimia]) (escrupulosa) moderación, conose 
poco la cinceridad de mi ( [trato] ) afecto. 

Yo me ( [co] ) lleno de complacencia quando obserbo 
la justa estimación que de el hace ese S. r Obispo, el que 
conose el mérito esta en dispocision de premiarlo. Si asi 
lo hiciese cumplirá con los deberes de hombre de bien. 

Dicho Prelado ba mui satisfecho de nuestros Cordo- 
veses. Se le han echo todas las atenciones, que pedia la 
onrosa hospitalidad correspondiende [sic] á su digni- 
dad. Nuestro Cabildo fue el Padrino ; y se le regalaron 
los dos frascos de plata y las dos bandejas de lo mismo 
que sirbieron a la ofrenda. 

Lo demás dirá á V.d. nu[e]stro Frai Julián quando 
lo vea. 

Desde aora le recomiendo á V.d con mucho encareci- 
miento á D. n Mariano Nabamuel ; quando V.d. /trate [f. 2] 
( [de] ) (de serca) á este sugeto hade conocer bien la 
justicia de esta recomendación. Es una buena alma ador- 
nada de mui finos conocimientos. 

Memorias á Pepa y Juanita. Mande V.d. a su mejor 
amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Juan Manuel Pedriel. 

[Biblioteca, Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento iV? 559. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 9 y 10 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar' 
dilla está inter calado. 1 



— 152 — 



37. — [Gregorio Funes a Diego de la Vega, rogándole interce- 
da con el Virrey para su propuesta de comisario de cruzada.] 

[Córdoba, julio 15 de 1803] 

Lf. i] /Cordova 15. de Julio de 1803. 

Muí Señor mió, y de todo mi respeto, por asenso del 
S. r Dean, que fue de esta Iglecia D. r D. n Nicolás Videla 
á la mitra del Paraguai, debió quedar bacante la comi- 
saria de crusada de este Obispado. Aliándome en dispo- 
[f. i vta.] sicion de obtener /esta plaza, que por ([reales]) reso- 
lución del Rey debe recaer en una de las Dignidades 
(de este coro), puse memorial en Meses pasados al Ex. mo 
S. r Virrei, suplicándole se dignase proponerme en primer 
lugar. Los ( [razones] ) (motibos) en que apoye esta mi 
justa solicitud se redasen á ([la mayor antigüedad que 
he ganado)] ser el mas antiguo en razón de capitular; 
el de mayor dignidad; y el mérito de bei[n]te y tres 
años de contin uados serbicios habiendo exercido todos 
los empleos onerosos de esta carrera. La acreditada rec- 
titud de S. Ex. a sostiene mi esperanza, persuadiéndome 
se dignara acceder á ella : Con todo, queriendo dar mas 
balor á mis serbicios, suplico á V. S. encarecidamente 
tenga la bondad de ([hacer]) interponer sus altos res- 
petos para con dicho S. r Ex. mo á fin de ( [que tenga 
efecto]) (hacer efectiva) dicha mi suplica; informando 
al mismo al Rey, si lo tubiese ( [ V.d.] ) por conbeniente. 

Si no conociese por experiencia la natural benignidad 
de V. S. temería haber ([me exdido exedido en]) incu- 
rrido en un exeso de atrebimiento : ella me salba, y me 
proporciona la ocacion de reiterarle la fina boluntad 
con que soi su mas seguro serbidor, y capellán Q. S. M. B. 

S. r Vicitador D. n Diego de la Bega. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 562. — Borra- 
dor vianuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 8 a 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([ ]) *<• halla testado; lo entri paréntesis ( ) y 
bastardilla está intercalado.^ 



— 153 — 



38. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Letamendi ex- 
presándole que se halla en vísperas de recibirse de deán. — 
Los riesgos, motivados por la guerra, de enviar dinero.] 

[Córdoba, julio 15 de 1803] 



/Cordova 15. de Julio de 1803. 

Estimadissimo amigo, estrechado dentro de los presi- 
sos quinse dias, que me con.sede la sedula, me alio en 
víspera de recibirme en el deanato. Asi por no tener yo 
mas que selebrar, como por condesender con mis gentes, 
y amigos se ha dispuesto una función, que tiene toda 
embullada esta su casa, y a mi sin el sosiego para tratar 
nuestros asumios. 

Recien liasen quatro 6 cinco dias, que salió de esta el 
conductor de los doblo ( [r] ) (n) es y la plata, cuyo cono- 
cimiento me dice V.d. tener en su poder. En el estremo 
de no haber arbitrio de asegurarse este caudal, no nos 
queda otro arbitrio que el que V.d. propone de repartir 
los riesgos en diferentes barcos. Lo peor de todo es la 
guerra que V.d. indica, pues ya estoi escarmentado ( [s 
en] ) con dos partidas que he perdido en las guerras 
con la Francia, y con Inglaterra. Sobre este particular 
no puedo decirle á V.d. otra cosa, sino que p[r]ocure 
informarse á fondo de este asumto, y retener, ó embarcar 
ese dinero según lo que le pareciere mas oportuno ; pues 
V.d. á nada queda responsable. 

Si no se ha comprado el clarín, no lo compre V.d. pues 
ya echamos mano de lo primero que se encont(?-)o para 
salir del apuro. Si lo ha comprado, mándelo V.d. que 
no faltara destino que darle. 

Quicieramos tener á V.d. por aqui para que nos acom- 
pañase en nuestros regocijos; pues estos ciempre son 
incompletos sin la participación de los amigo [s]. Yo lo 
soi de V.d. asta mas alia de la muerte ; y asi puede V.d. 
mandarme como á su mas apacionado Q. S. M. B. 

S. r D. n Fran. co Antonio Letamendi. 



— 154 — 



{Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JT» 561. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas I > 8 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.} 



39. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, ratificándole 
la carta de 4 de junio referente al extravío del poder y dinero 
enviados por éste.] 

[Madrid, agosto 6 de 1803] 

[f. i] /t 
Mad. d 6 de Ag. to de 1803. 

Mi mas estimado eomp. 0 y am.° Con fha. 4 de Junio 
próximo dixe á Vd. lo que sigue : "El antecedí dup.° de 
mis cartas de 6 de Abril próximo sirve de contestas." á la 
m.° ,r p. te de quanto Vd. me dice en su apreciable de 15 
de En." de este año. y solo puedo añadir q. e ni el poder 
ni los 500 pesos, q. e tengo entendido remitía Vd. p." 
sus negocios, han llegado á tsta fha. porq* segnn noti- 
cias, se han perdido las embarcas."* 8 en q. e venia uno y 
otro. Por lo mismo se hace preciso q. e dé Vd. disposi- 
ción de habilitar nuevo docum.* 0 y nueva remesa de din. 0 
á vista de tan desgraciado suceso, q. e me es mas sensible 
p. r el perjuicio q. e alcanza á Vd.= Acerca déla Comisa- 
ria de Cruzada de ese Obispado tengo prevenido al Ag. tJ 
d." Baltasar Santos Maldonado me averigüe si ha venido 
la propuesta de este aviso, y en qué términos, y con la 
[f. i vta.] noticia de ello practicaré (plantas /gestiones considere 
oportunas con miram. os p. a q. p logre la satisfacción á 
q.° aspira ; aunq. e no me lisongéo vanam. t0 del buen éxito 
p. r las dificultades q."' presenta el estado de las cosas." 

Y no ocurriendo otra cosa q. e decirle á Vd. le rati- 
fico mievam.*' mis buenos deseos de servirle como su 
af. M, ° am.° y eomp. 0 Q. S. M. B. 
• Joaq:" Juan de 

Flores 

S. or d." Greg.° Punes. 



— 155 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 3707. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21 x cm.; 
letra de Joaquín Juan de Floren, interlineas 7 a 11 mm.¡ conservación 



40. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Le 
agradece las diligencias practicadas en favor de su ascenso 
al deanato. — Tomó posesión de la Silla el 18 de julio de 
1803. — Pago de los honorarios y los gastos ocasionados por 
las diligencias. — Sustitución del poder conferido a Bedoya. — 
Noticias de su amigo Flores.] 
[Córdoba, agosto 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Agosto de 1803. [f. i] 

Muí Señor mió y amigo : con fecha 15. de Junio 
conteste á la faboreeida de V.d. de 13. de Febrero, signi- 
ficándole mi reconocimiento por las diligencias que 
había practicado referentes á la consecución del deanato. 
Al mismo tiempo le decia, que no aliando arbitrio para 
rebocar el poder, que por un orden inesperado de suce- 
sos había conferido á D. n Fran[cis]co Manuel Bedoya, 
seria mui de mi agrado lo substituyese este en V.d. 

Posteriormente recibí otra suya con fecha 6. de Abril, 
á la que me acompaña el despacho del referido deanato ; 
en cuya virtud tome posesión de esta Silla el 18. del 
pasado Julio, como lo acredita el sertificado, que V.d. 
me insinúa le re/mita, y que obrando con la debida con- [f. i vta.] 
secuencia lo encamino por el conducto del S. r Bedoya : e 
igualmente la cuenta de los gastos causados en razón 
de su ( [Con esta misma fecha contesto á la que con inde- 
cible consuelo mío recibí del amigo y S. r Flores] ) expe- 
dición, que reconocida acienden á tres mil ciento veinte 
y ocho reales, veinte y nuebe mar. 8 v. B sin contar con 
el onorario de su agencia, q. e V.d deja á mi disposición. 
En la que anteriormente tenia escrito al Amigo Bedoya 
le habia ya prebenido satisfaciese los que se hubiesen 
impendido con este motibo ; y reconpensase a V.d. con 



— 156 — 



una competente gratificación, como tan debida á sus 
oportunas diligencias. Nuebamente le reitero ( [este] ) 
esta orden, encareciéndole mucho la sostitucion de mi 
poder en V.d. 

Con esta misma fecha ([contesto]) (respondo) á la 
que con indecible consuelo mió recibi de mi amigo, y 
compañero el S. r Flores. Las continuas ocupaciones de 
este amigo sin duda fueron el principal motibo de haber 
demorado mi contestación : pero ello es cierto que de 
aqui han probenido tantas perpl(e)glidades [si-c] en mi 
espíritu, ([que el mismo hubiera procurado ebitar á]) 
y tantos errados conseptos, de que aora estoi ( [arrepen- 
tido] ) conbencido. Sera mi primer cuidado cultibar 
([un]) esta amistad, que prefiero a ([cualquiera otra 
dicha]) todo lo demás: pues me acuerda unas sensacio- 
nes tan agradable [s], que el tiempo no ha hecho mas que 
afirmar. Selebro mucho que V.d. lo trate con intimidad. 

Soi de V.d. su mas atento, y fino Capellán Q. S. M. B. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento .Y? 563. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, inteilíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([]) se ha'la testado; lo entre paréntesis ( ) y 
bastardilla está intercalado.'] 



— 157 — 



41. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
Envío de dinero a España. — Carta de Joaquín Juan de Flo- 
res, auditor de guerra en la Capitanía general de Castilla; 
valora su amistad y piensa obsequiarle con un tejo de oro de 
16 onzas. — Proyecta comprar un órgano para su iglesia.] 
[Córdoba, agosto 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Agosto de 1803. 

Estimadissimo amigo, en esta ocaeion contesto á dos 
suyas, la una de 4. de Julio, y la otra de 26. del mismo. 
La primera me la entrego el amigo Sabalia juntamente 
con la encomiendita de 6. varas de clarín superior, y 
treinta pliegos de papel rayado. Doi á V.d. muchas gra- 
cias, pues todo esta mui bueno. El clarín tiene mucho 
aficionado ; pero yo me lo he reserbado para otros usos. 
Siento no haber pedido mas papel rayado : si se propor- 
ciona ocasión mándeme otros treinta pliegos. 

Quedo enterado de haber entregado á V.d. D. n Juan 
Trigo los docientos treinta doblóles [sic] de oro sellado, 
y los mil quatrocientos pesos plata doble. Por el contexto 
de sus cartas, y por el echo mismo de no haberme man- 
dado conocimiento alguno de dinero registrado echo de 
ver, que aun no se han remitido á España los quinientos, 
y mas pesos, que le mande independiente de las dos ante- 
riores partidas. Siendo como dichos quinientos pesos des- 
tinados á pagar el costo de mis despachos, es visto lo 
que executa ( [la] ) (su) remicion pero á pesar de todo 
debemos proceder con la mas escrupulosa ( [cautela 
aten] ) circunspexion, atendido el estado peligroso de 
las cosas. Para satisfaxion de los sugetos de la corte 
basta con que sepan que el dinero está pronto en el 
puerto, como asi se los escribo, y no omitirá V.d. de hacer 
lo mismo con el S. r Bedoya. 

Casi todas las noticias están contextes, quando no en 
un próximo rompimiento de guerra á lo menos en que 
los mares están peligrosos. Por mi dictamen seria mejor 
no arri[e]sgar nada: principalmente no habiendo en el 



— 158 — 



dia un motibo tan urgente que nos obligue á probocar 
los riesgos. Con todo yo me sugeto á lo que V.d. haga ; 
pues debiendo estar mas impuesto ( [que] ) es consiguien- 
te prebalesca su dictamen ; principalmente quando á nada 
queda responsable. 

Entre las cartas que tube de España fue una de D. n 
Joaquín Juan de Flores auditor de guerra en la Capita- 
nía general de Castilla la nueba, ( [con or] ) y oidor ono- 
rario de Sebilla. Mis intimas relaciones de amistad, con- 
dicipulo, y compañero de podada en Alcalá, me determi- 
naron á conferirle mi poder luego que supe la muerte de 
Ribera. Este poder, y los quinientos pesos que le remiti 
perecieron en la Cantabria. Su cilencio á otras que le 
vta -l tenia escritas, y el deseo de asegurar mi poder fue/ron 
causa de que nuebamente lo diera á D. n Fran.™ Manuel 
Bedoya. En esta cituaeion tan critica me veo en la nese- 
cidad de contentar á todos, y por ningún modo perder 
la amistad y protexion del S. r Flores. Ya escribo a la 
corte el arbitrio que se hade tomar: pero en quanto á 
este amigo me veo en la nesecidad dé hacerle \m obsequio. 
Para esto he encargado ya al Perú se me remita un tegito 
de oro de dies y seis onsas, y sin falta alguna bendra mui 
en brebe. Bajo este firme supuesto se lo oferto ya á dicho 
Señor Flores; y para hacerle mas persuacible la oferta 
le digo que está ya en Buenos Ayres; pero que los rese- 
los de guerra acaso retardaran algo su embio. llágame 
V.d. fabor de ponerle quatro letras dirigidas á Madrid, 
diciendole, que no ha querido V.d. abenturar este tejo 
por la razón incimiada ; pero que lo ara ( [en] ) luego 
que calillen un poco nías los reselos: entre tanto bendra 
de arriba, y queramos [sic] bien. 

Hace algún tiempo que estoi con el pensamiento de dar 
un órgano á la Iglecia, y un organista. Esto ultimo es- 
pero realisarlo luego que acabe de aprender música un 
esclabito que la esta apreendiendo. En quanto al órgano 
pensaba remitir mil y docientos pesos á Sebilla para que 
alli se construyese uno, que aunque no fuese mui grande, 



— 159 — 



tubiese competentes voses. Este pensamiento mió lo ha 
traslucido este Obispo, y pareeiendole, que sera mui de- 
moroso traerlo de España, me ha incinuado sera mejor 
hacer benir de esa ciudad á un maestro ( [Fran]) franses, 
que disen los hace mui bu [e] nos. Ya tenia yo noticia 
de esto ; pero también sabia, que es mui carero, y que sus 
obras se descomponen luego. Por ver lo que esto produse 
me ade hacer V.d. el fabor de ablar con dicho franses, 
y aberiguar de el lo primero, si con los mil y docientos 
(y aunque sean quatrocientos) y lo que pueda aprobe- 
charse de un órgano bastante grande, que mando hacer 
el S. r San Alberto, ([que]) y que por su mala cons- 
truxion ha quedado sin uso, podra costearse un regu- 
lar órgano, que aunque no tenga([n]) muchos registros, 
si /no los principales, pueda ser agradable y desente t f - 2 1 
para esta Iglecia: lo segundo, si se resolbera á benir 
con este obgeto ; teniendo entendido que según juicio 
mió no le faltaran otras obras, en fuerza de que no hai 
ninguna Igl[e]cia en esta Ciudad, que no caresca de 
este instrumento tan nesesario ; pues los que tienen son 
malissimos ; y aunque estas Iglecias son pobres, ellas se 
esforsaran á mandar hacer unos órganos acomodados á 
sus facultades, como acaban de hacerlo con sus campanas 
por haber venido por aqui un campanero. Prebengo á 
V.d. que la carta en que me responda áserca de esto no 
trate de otro asumto ; pues sera nesesario enseñarla ; y 
que benga en términos, que se acredite que si no se logra 
el pensamiento es por falta de artif ise, y no mia : pues 
yo mas me inclino a que se haga en España. No es pre- 
siso, que la respuesta benga á vuelta de correo. 

La naturalesa misma de los asumios á exigido dila- 
tarme mucho en esta carta : me acojo á su bondad, y le 
suplico mande á su mejor amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Fran.* 0 Antonio Letamendi. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N? 565. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 



— 160 — 



letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado."] 



42. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Le 
anuncia que recibió de Baltasar Santos Maldonado los despa- 
chos del deanato, y que tomó posesión de la Silla el 18 de julio 
de 18C3. — Joaquín Juan de Flores le propone a Maldonado 
como apoderado.] 
[Córdoba, agosto 15 de 1S03] 

[ f - « /Cordova 15. de Agosto de 1803. 

Muí Señor mió y Amigo : por otra de 15. de Junio 
participe á V.d. haber recibido carta de D. n Baltasar 
Santos Maldonado comunicándome la inesperada noticia 
i vta.] ( } e m j asenso al dea/nado [sic] de esta Iglecia. Posterior- 
mente tube otra del mismo sugeto incluyéndome los reales 
despachos; en cuya virtud tome posecion de esta ([el]) 
cilla el 18. del Mes anterior, según ([que lo]) (se) acre- 
dita (por) el certificado, que acompaño sin otro obgeto 
que el de que se agreg[u]e á mi relación de méritos. 

En esta misma ocacion tube también (dos) cartas de 
mi amigo, y compañero el S. r D. n Joaquín Juan de Flores 
contestando ( [me] ) á dos mias. En una de ellas se hace 
cargo de cierto poder mió, que le digo haberle conferido, 
estrañando no hubiese llegado a, sus manos. Esta carta 
se escribió ([sin duda]) (Ó la cuenta) sin tener antece- 
dente alguno de que el referido poder ( [de que ablo] ) 
pereció en la desgraciadla Cantabria ; y no dudando ó 
recibilo después, ó que le reiteraría otro, me propone al 
referido Maldonado como sugeto muí adequado para la 
sostitucion que debía hacer,' estando ciempre el á la mira 
para dirigirlo en qualquier asnmto que ocurriese. 

Confieso á V.d que me ha sido mui embarazosa la ci- 
tuacion en que me puso esta Carta. Las antiguas, y caras 
relaciones con este amigo, revividas por las mas finas 



— 161 — 



expreeiones de su berdadero afecto ; su poderoso influxo 
sostenido del crédito, y la autoridad ; el onor de mi pala- 
bra en cierto modo comprometida á llebar adelante mi 
primer empeño ([todo esto;]) el mérito contraído por 
Maldonado en la consecución del deanato ¡ la recomen- 
dable circunstancia de haber sido dependiente de mi fino 
Ribera : todo esto ya ve V.d.- que debía hacerme desear 
un medio onrroso de conciliar la obligación en que me 
ponen unos títulos tan fuertes con la que he contraído 
respecto de V.d. Mi inquietud ( [seria] ) llegaría á los 
extremos si en su misma prudencia no encontrase el 
remedio de quedar airoso con todos. Dige á V.d. en mi 
antesedente, que me parecía justo sostituyese mi poder 
en dicho Maldonado, como de nesesidad debía hacerlo en 
otro Agente de los del numero. Este pensamiento mió 
lo reputo nesesario ( [por] ) y único para la consecución 
de los fines incinuados : pues á mas de dejar intactas 
las facultades que he dado á V.d. y que me persuado habrá 
tenido la bondad de acceptar, producirá el efecto de afian- 
sar la protexion del amigo -Flores ; /á quien sera mui t £ - 2 1 
justo le consulte el estado de mis pretenciones, para que 
por su parte coadyube, según que asi ( [nos] ) generosa- 
mente me lo promete. Yo quedo confiado de que V.d. me 
hade sacar ( [un onroso] ) (airoso) en este asumto. ( [como 
de que mandara á este su mas atento y fino Capellán Q 
S. M. B.J) 

Vna de mis primeras atenciones en el dia ( [S. r D. n 
Fran.^ 0 Manuel Bedoya] ) es promober el mas desente 
culto de esta Iglecia, cuyo cuidado me pertenece como ca- 
beza de su coro. Boi ya estableciendo la música, de que 
tanto car ( [cia] )ecia. A este efecto es mui indispensable, 
que V.d. me re( [n] )mita -las compocisiones en música, 
que comprende la adjunta nota. En esto de remisión 
de música se suelen padeser muchos chascos ; pues á 
titulo de que los encargados no son inteligentes les hacen 
tomar muchas piesas incipidas, y de mal gusto. Tenga 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



11] 



— 162 — 



V.d. la precaución de balerse de alguno de los Maestros 
de Capilla mas acreditados, como el de las Señoras de la 
Encarnación, ó el de las descalsas reales. 

Se([r]) lian destinado dos esclabitos de la Iglecia 
para que toquen el Oboe. Entre tanto que se ban instru- 
yendo en la mussica, se serbira V.d. mandarme dos Oboe- 
ses, que sean buenos á juicio de un inteligente ; como 
también una buena porción de pajuelas de uso de dicbos 
instrumentos ; pues aqui no bai quien las haga. 

Espero, que Maldonado quede contento con la grati- 
ficación que le haga por su agencia. Me mando la cuenta 
de los gastos sin entrar su onorario ; y asiende á tres mil 
ciento veinte y ocho reales, veinte y nuebe mar. s v. n los 
mismos, que le satisfará prontamente. 

( [Por] ) Soi de V.d. su mas reconocido, y afecto Ayjado 
Capellán Q. S. M B. 

S. r D." Fran.' 0 Manuel Bedoya. 

Nota se le escribió otra reserbada dándole cuenta de 
la bacante de S.'-" 1 Cruz. ([Por otra posdata se le reco- 
mendó le]) por posdata se le dijo, que se le franquease 
algún poco de dinero al apoderado del Coronel Allende. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento .V* 564. — Borrar 
dor manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 ero.; 
letra de Funes, interlineas 6 a 9 mm. ; conservación buena; lo itidicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.] 



— 163 — 



43. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Naufragio 
del "Cantabria", y con ese motivo pérdida del dinero, poder 
y papeles enviados a Flores. — Nombramiento de un nuevo 
apoderado, a la muerte de Rivera, que recae sobre Francisco 
Manuel Bedoya; el Deán reconoce el error de este nombra- 
miento cuando le anuncian su ascenso al deanato por diligencias 
de Baltasar Santos Maldonado. — Pondera la amistad que los 
une; le envía su "Carta Crítica" atacando al Obispo del Para- 
guay, Videla, y le habla de otros escritos suyos. — Le obsequia 
un tejo de oro de diez y seis onzas; recelos para enviarlo 
por la amenaza de guerra. — Le ofrece sus servicios como 
Deán, habiendo tomado posesión de la Silla el 18 de julio 

pasado.] 
[Córdoba, agosto 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Agosto de 1803. [f. U 

Estimadissimo amigo, y compañero : quando menos lo 
esperaba he recibido aun mismo tiempo dos cartas de V.d. 
con fecha de 6. de Abril del presente año. El singular 
gusto de haberlas recibido me hubiera recompensado el 
sentimiento de haberlas {inútilmente) deseado ([inútil- 
mente]) por tanto tiempo ([inútilmente]), si en ellas 
mismas no reconociera un error mió, áque dio causa el 
orden {inesperado) de los susesos. 

Luego que supe la muerte de mi apoderado Ribera me 
eche á los brazos de V.d. lleno de aquella confianza, á 
que creia darme derecho la amistad mas berdadera : le 
conferi mi poder ; le remiti por de pronto 500 p. s f . s y 
consecutibamente le reitere tres o quatro cartas instruc- 
tibas a serca de mis pretenciones, prometiendo al mismo 
tiem/po otra remesa mas conciderable de dinero. Vna [f. i vta.] 
idea mui risueña entretenía mis esperansas quando sin 
saberlo la habia ya ( [desbaratado] ) {dicipado) la adbersa 
suerte. Inprobisamente se dibulgo aqui la noticia de 
haber naufragado en alta mar el ([corr]) abiso Canta- 
bria. Registre entonces los borradores de mis cartas, y las 
que tenia del puerto, de cuya diligencia saque por con- 
clucion que mi nuebo poder, mis papeles, y mi dinero 
todo habia ido á pique. 



— 164 — 



Para que V.d. forme idea de la consternación q. e me 
causo este suseso es presiso reflexione, que esto acaeció, 
quando suponía el deanato bacante en la bigilia de pro- 
beerse, y (piando por no tener carta alguna de la Viuda 
de E ibera, ni del encargado de sus asumptos, me contem- 
plaba en el el mas absoluto desamparo. En efecto mi sor- 
presa fue grande, y llena de aquel orror que podia cau- 
sarme una bergonsosa postergación. 

Era presiso que sin perdida de tiempo tirase á reparar 
el daño : pero aqui mis dificultades. ¿ A quien conferia 
mi poder? Al encargado de los negocios por muerte de 
Ribera no podia ser; por que no habiendo tenido carta 
suya ignoraba quien fuese ; y aun debia suponer no lo 
quisiese supuesta su inaxion en solicitarlo, á pesar de 
haberse repetido los abisos por el beneficio de la paz. Mi 
afecto me inclinaba siempre á V.d. pero no eran de menor 
bulto los estorbos que me salian al encuentro. Con fechas 
[f. 2] /( [con fechas] ) anteriores á la que pereció en la cantabria, 
había escrito á V.d. dos cartas, de las que no tenia con- 
testación alguna ; y aun conputando los tiempos sacaba, 
que habia el ( [pas] ) bastante para que me ( [contestase] ) 
(hubiese contestado) a otra, que le escribí con fecha pos- 
terior. Que podia yo deducir de este cilencio, sino, ( [que] ) 
ó que habia V.d. ya pagado el tributo de nuestra morta- 
lidad, 6 que se aliaba á distancia ([de no poder] ) inco- 
dusente para el efecto que lo deseaba. La critica cituacion 
de mis asumtos exigía también de mi parte una resolu- 
ción segura, que me puciese a cubierto de (no) ser como 
asta entonces el juguete de la([s contingencias] ) (fortu- 
na.) Fluctuando entre estas dudas, tube una casual con- 
bersacion con el Contador de diesmos de este Obispado D. n 
Bicente Bedoya; y lastimándose de mi suerte me propuso 
confiriese mi poder á un hermano suyo recidente en esa 
Corte llamado D. M Fran.™ Manuel Bedoya depocitario de 
temporalidades. Mui poseído de mis lúgubres ideas, cr[e]i 
que el cielo me deparaba este acaso para bien mío. Asi 
lo hize; remitiéndole mi nuebo poder, con los documen- 



— 165 — 



tos, y el dinero que jusgue nesesario para la saca de ([d]) 
mis despachos por si acaso me hubiese tocado la buena 
suerte de q. e casi desesperaba. 

Habrían ya corrido como dos Meses de este suseso, 
quando fuera de toda esperanza me alio con una carta (di- 
rigida por un barco mercante de Cádiz) de D. 11 Baltasar 
Santos Maidonado, encargado de los negocios por muerte 
de Ribera, comu/nicandome la noticia de habérseme echo lt 2 vta.] 
la gracia del deanato ; como el de haber puesto en manos 
de V.d. la que con fecha de ló. de Enero le dirigí bajo 
cubierta de Ribera. Puedo asegurar á V.d. que el cinsabor 
de haber mudado de apoderado me robo mucha parte del 
regocijo ; y en el rubor de que me cubría este error mió, 
no tenia otro recurzo, que quejarme de su cilencio, y del 
de Maidonado. Este se descarga con decir, que me tenia 
escritas dos cartas anteriormente : lo que no alcanzo como 
pudieron extrabiarse ambas. 

Con la pocible brebedad bolbi á escribirle a Bedoya, 
que supuesto se beia en la nesecidacl de sostituir mi poder 
en alguno de los Agentes de numero lo hiciese en Maido- 
nado ; en quien concurría ( [n] ) no solo la recomendación 
de haberse actuado en mis asumtos bajo la dependencia 
de mi amado Ribera ; sino tanbien el mérito de las ulti- 
mas diligencias, que practico para la consecución del 
Deanato. No puedo saber que efecto haya producido esta 
orden mia; y sentiré no se berifique según mis deseos. 

Si la carta de Maidonado me hizo tan sencible el error 
de mis conseptos, jusgue V.d. ( [de mi consternación quan- 
do recibí]) (quanto lo harian) las dos suyas á que con- 
testo. Nuestras antiguas y caras relaciones revividas 
( [acaso con tanta mayor fuerza, quanto ha sido largo 
el periodo de nuestra distraxion] ), (con todos sus dere- 
chos,) me ponían á la vista de que no habi([endo]) (an) 
echo mas que mudar de obgeto ; sostituyendose los asum- 
tcs grabes de la edad madura en ( [los] ) lugar de los de 
poca monta; que ocupa ( [n] ) (ron) los años /jubeniles. tf- 3] 
Ya esto era mucho, para que dejase de conoser quanto me 



— 166 — 



importaba su protexion. ( [El onor de mi palabra] ) No 
encuentro resquisio (alguno) para conciliar el onor de 
mi palabra con otra nueba alteración de poder. Ni creo 
que sea nesesaria, quando corriendo el que he dado al 
S. r Bedoya, y sostituyendolo este en D. n Baltasar Mal- 
donado, estamos en el caso que V.d. mismo me propone. 
Ambos consultaran á V.d. y yo sabré que todo lo debo 
á las influjos de su benebolencia. 

Mucho me promete esta en los rasgos inflamados de su 
expreciba, (eloquente) y fina carta; y mas quando su 
crédito unido á su poder pueden realisar á fabor mió 
([el ma] ) las mas arduas preterición 8 ; pero hágame 
V.d. la justicia de creer, que ( [prefiero á] ) de todas 
las ( [bienes] ) (ddchas) que puedo recibir de su liberal 
mano, me ( [est] ) es tanto mas preferible el placer de 
su correspondencia, ([y amistad]) quanto ([ella sola]) 
interesa ella sola toda la sencibilidad de mi corazón. Ciem- 
pre he juagado, que la amistad es el mayor de los bienes 
que puede disfrutar un mortal. A fabor de la de V.d. no 
hai titulo, que no me decida de un modo irrecistible. V.d. 
(en la carta que me escribe) adbierte toda([s]) su([s]) 
fuerza [s] en el propio lenguaje de la passion; (y) yo 
[f. 3 vta.] añado, que /no es de menos ([interés]) importancia el 
interés de mi instruxion. 

Yo me lleno de rubor, quando, uniendo las dos épocas 
del periodo, (pie lia corrido desde q° ( [y] ) empesamos 
nuestra carrera en Aléala, obserbo á V.d. tan abansado en 
conocimientos, ([quan]) al paso que aun no he salido yo 
de la infancia. ( [No es esta una preocupación de mi afec- 
to asia V.d. sino un oonbencimiento de su berdadero mérito 
literario. Los cuerpos literarios]) Si este consepto ([fue- 
se]) (es) una ([una]) p (r)eoeupacion de mi afecto como 
V.d. dice, yo me ratific( [aria] ) (o) en ella, viendo que 
mi error ([era]) (es) común ¡i los (ilustres) cuerpos (de) 
litera ( ( rios] ) (tos) que a V.d. onran, y son onrados por 
V.d. Es cierto que el cariño se asemeja á la([s]) len- 
te ( [s] ), que ( [de] ) aumenta ( [n] ) los obgetos; pero tam- 



— 167 — 



bien lo es, que la modestia equibale á la([s]) que á pro- 
porción los disminuye ( [n] ) . V.d. se mira por este lado, 
y conciste su mayor ( [grandesa] ) (mérito) en que cono- 
ciéndolo ([los demás] ) (todos,) solo V.d. sea quien lo 
ignore. 

Deseo con ancia tener en mis manos los artículos de 
su delicada pluma, que liberalmente me ofrese. Se dise 
comunmente, que el primer paso del aprobechamiento es 
gustar de lo bueno. Yo no he salido de aqui ; y doi gra- 
cias de haberlo conseguido, quando se ( [ofresen] ) (pre- 
sentan) á mi paladar unos frutos tan sasonados. 

¿•Que podre yo ( [of] ) presentar á V.d. en recompensa? 
Nada otra cosa que las ([menguadas]) (inci pidas) produ- 
xiones de un terreno mal cultibado. Para que V.d. /se [f- <*] 
conduela de mi suerte, y me proporcione los remedios, ban 
esos papeles. Ellos ofenderán sus oidos ; pero le dejaran 
¡i Los menos el placer de corregirlos. La carta critica (s<dio 
en un periódico de Buenos Ayres, y) lleba el nombre de 
un supuesto autor ; por que asi lo pedían ( [sus] ) las 
circunstancias. ([El discurzo oratorio lo trabage en dias 
pasados]) No es la menor ser dirigida contra mi fiero 
antagonista el nuebo Obispo del Paraguai ; quien con 
mano asesina procuro erirnos en el miserable papel ( [que 
se impugna] ) sobre que recae la critica. En una vida la 
mas laboriosa, y siempre bajo el yugo de la pluma, puede 
V.d. contemplar, que habré escrito otros muchos papeles : 
en efecto, sermones, papeles en derecho, representaciones, 
ofi[ci]os, cartas, consultas son todo el campo, que he reco- 
rrido. Nada de esto merese leerse, ni aun referirse ; sino 
á quien como V.d. debe saberlo todo para acreditar su 
mediación en el animo de los Señores Ministros : pues 
estos trabajos si caresen de mérito literario, tienen á lo 
menos el de un insesante anelo por la utilidad publica. 
Hase pocos Meses, que el Apoderado de este obispo un 
tal D. n Josf Nabarro le dirigió la vista fiscal sobre una 
relación histórica del estado de esta Iglecia, q. e trabage 
yo, y presento dicho Prelado al Rey ; como tanbien una 



— 168 — 



[f. 4 vta.] sedula de gracias en razón de haber ebacn/ado este real 
encargo : Ambos documentos hacen mucho onor á este 
papel ; pero yo no me alucino : &i no fuera tan dilatado 
se lo mandaría á V.d. 

Los buenos libros son mi único recurzo en un pais 
como este desprobeido de los ( [de] ) demás aucilios, que 
exige ([la]) una completa instruxion : Pero aun les 
buenos libros ¡ quan raros son por estas partes ! Yo he 
procurado hacerme de una regular viblioteca: con todo, 
falta mucho para que (esta) llegue, no digo á lo que 
se estiende mi deseo ; pero ni aun á formar un conpetente 
capital de luces y conocimientos. Sera una de mis pri- 
meras atenciones remitirle á V.d algunos pesos para que 
se tome la molestia de probeerme aquellos que sean ( [de 
su juiciosa y delicada elexion] ) á elexion de su esquisito 
y delicado tacto. 

Sus progresos literarios los miro con una noble embi- 
dia; pero los que ha echo V.d. en la carrei*a de la magis- 
tratura son el obgeto mas dulce de ( [mi] ) toda mi com- 
placencia. ( [Que se yo] ) El mérito solo es el que le ha 
allanado ([á V.d.]) esta senda difícil, y el que en brebe 
lo llebara serca del solio. Que se yo si en ([en]) este 
deseo mío tiene alguna parte ( [mi] ) (el) amor propio. El 
cariño que ([V.d.]) me protesta me hace creer, q. e su 
misma elebacion es el camino mas brebe para ser ([y]) 
mas de lo que soi. V.d. sabrá si yo me engaño, y si tiene 
algo de exesibo este rasgo de confianza. Por lo que á mi 
toca solo digo, que ( [mucho de] ) deseo deberle mucho, 
por tener mucho que pagar, 
[f. 5] /En estos dias pasados se me proporciono una ocacion 

segura para Buenos Ayres; y remití á mi Apoderado 
en este puerto un tegito de oro con peso de dies y seis 
onsas; cuyo destino es, que V.d. lo disfrute en mi nom- 
bre mandándose hacer un puño de espadín. ( [Tengo] ) 
Los ([d]) reselos de nueba guerra, que en estos mismos 
diiis han puesto en consternación ;il Reino con la heñida 
de una Fragata de Cádiz, y de un Falucho ([con plij) 



— 169 — 



que solo trajo pliegos para el gobierno, me hace reselar, 
que dicho Apoderado no quiera embarcar ningún dinero 
mió; pues sin rcselos tan fundados me ([1]) habia ya 
consultado lo que aria con el que se alia en su poder. Yo 
le respondo, que tomo el partido que le paresca mas 
oportuno á juicio de los mas inteligentes. Sentiré se 
retarden mis remesas. 

El 18. del pasado Julio tome posesión de mi deanato: 
siento que sea tan poca cosa, por no poderle ofreser á 
V.d. algo de mas importancia. De qualquier modo que 
sea ( [esta á su dis] ) lo pongo á su disposision con la 
mas fina noluntad, que le profesa este su mejor amigo, 
y Compañero Q. S. M. B. 

Nota: se le recomendó la pretencion de Allende. 
S. r D. n ( [ Josef ] ) Joaquín Juan de Flores. 

IBiblioteca Nacional. — Sección Manuscrito*. — Documento NI 3708. — Bo- 
rrador manuscrito, papel con filigrana, formato de la hoja 25x15 cm. ; 
letra de Funrs, interlíneas 7 a 9 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado: lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado."] 



44. — [El Deán Funes a José Joaquín de Araujo. — Le anuncia 
que Videla se consagra el 21 y hace apreciaciones desfavora- 
bles sobre éste. — Le comunica que ha tomado posesión del 
deanato el 18 de julio. — Efecto que produjo el discurso ora- 
torio al elogiar el cuerpo militar; versos contra Funes, que 
atribuye a Videla.] 
[Córdoba, agosto 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Agosto de 1803. [f. i] 

Estimadissimo amigo, me han serbido de mucha cons- 
ternación los padecimientos de V.d. por causa de su que- 
brantada salud. D. s quiera remediarlos, y que quanto 
antes tenga el consuelo de saber se alla( [n] ) restablecido. 
Quando los achaques no se rinden á la medicina, suele 



— 170 — 



ser el mejor expediente mudar de temperamento. Si V.d. 
abrasase este medio ( [podría yo prometerme el singular 
gusto de haber conseguido una gran dicha] ) (habría yo 
sacado un y ra» partido) del mal mismo. 

En efecto me contesto el S. r Vicitador en términos mui 
corrientes. La carta de V.d. me cirbe de gobierno para 
formar el juicio que corresponde ( [á] ) de esta mera 
lf. i vta.] urbanidad. Sea como fuese, me con/tentare con que, sin 
hacer esfuerzo alguno, le recuerde la especie á S. Ex. a 
para que no olbide el memorial que le dirigí meses ha, y 
en que con arte, y dicimulo fundafa [sic] mi derecho. 

Videla se consagra el 21. de este ; pero no hai forma 
de dejar la comisaria de crusada, que por ley debia ya 
estar provista interinamente. La dimisión de este empleo 
sera el suplicio mas bergonsoso de este malbado. El lo 
ve ya de serca ; y este es todo el obgeto de sus cuidados. 
Según cuenta mui exacta se ha robado de este ramo, solo 
en medias anatas del Coro mas de cinco mil pesos. Es 
inaberiguable a lo (pie asi[e]nda el robo por lo tocante á 
mesadas de Curas en dos concurzos, que se han selebra- 
do en su tiempo. Con la misma desberguenza se ha tra- 
gado 18. testamentarias, de que lia sido Albasea, cuyos 
interesados claman en el dia sin consuelo. Tiene otras 
muchissima deudas á particulares ; y por el tiempo que 
fue Rector del Colegio de Loreto le resulta un cargo de 
mas de quatro mil pesos, sin contar con otras partidas, 
que por no haberlas comprobado lian quedado en suspenso. 
A mi juicio debe mas de treinta mil pesos; y es tal su 
descrédito, é insolbencia, que no encuentra quien le fie 
un real. Infiera V.d. aqui (pie mui onrado debe ser el 
hombre, que tiene á este picaro por enemigo. En mucha 
confianza me enseño en dias pasados el Contador Losano 
un oficio, que le dirigia al S. x Vicitador sobre el mal 
estado del ramo de Crusada. Supongo (pie nada habrá 
producido. VA paradero de Alfaro es el que le conbenia. 

El 18. del pasado tome posesión de mi deanato. Ha 
sido presisa esta ocacion para que yo llegase a conoser 



— 171 — 



( [quan] ) mi dominio sobre la afición de mis conciuda- 
danos. Los amigos á porfía me han dado festejos en sus 
casas. Dio la casualidad, q. e en esos mismos dias salió mi 
discurzo oratorio en elogio del Cuerpo militar; y se creyó 
este en obligación de onrrarme con una solemne ( [fes- 
tejo] ) (fundón) en casa de su Coronel Allende. Imagí- 
nese V.d. aora el osico que pondría la embidia atada á 
una cadena como perro rabioso. Ya no pudo contenerse ; 
y á los dos dias de esta función salieron unos desdicha- 
dos' verzos, que tirando á desacreditarme, lebantaron mi 
nombre mucho mas arriba de mi mérito. De común acuer- 
do se atribuyer/on á Videla, contra quien se ha echado [f. 2] 
encima todo este pueblo, y se alia el infelios [s*c] opri- 
mido con muchos ([poesías]) (papeles), que aunque care- 
sen de mérito poético, han dado á conoser bien su indig- 
nación, y lo pintan peor que á Barrabas. Me hubiera 
tenido por delinquente si hubiese contestado al anónimo 
en otro lenguage que el desprecio; ([En no me]) prin- 
cipalmente quando 110 me tocaba ( [de] ) al pelo de la 
ropa, y dejaba intacto el tal qual merido [sic] de mi dis- 
curzo. Si su atrebimiento lo hubiese encaminado á poner 
falta á esta piesa, entonces si, que me hubiera resuelto 
á bolberlo á hacer montar ([en el]) el burro en que con 
mi carta critica lo hize pasear por todo el reino. No digo 
por esto que el discurzo no tenga mucho defecto, sino 
que el no es capas de notárselos. Para que V.d. se entre- 
tenga un instante se lo incluyo. 

Llegaron los quarenta y dos exemplares de las guias ; 
de las que tomando la que V.d. me destina, y de que doi 
mas devidas gracias, y habiendo entregado la otra al 
amigo Rodrigues, se ban despachando las demás en casa 
de D. n Phelipe Gonsales. 

Páselo V.d. bien, y mande á su mejor amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Josef Joaquín de Araujo. 



— 172 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento IV* 566. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y S mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se hala testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.] 



45. — [El Ceán Funes a Francisco Antonio de Letamendi sobre 
precauciones tomadas con el dinero enviado a España para 
pago de sus despachos del deanato.] 

[Córdoba, setiembre 16 de 1803] 

[f. i] /Cord. a y Sept. e 16 de 1803. 

Estimado amigo : He recibido el conoeim.* 0 q. e V. me 
incluye de cantidad de treinta doblones de oro de a diez 
y seis f. s firmado p. r d. Juan Pomuzeno Donesteves, ca- 
pitán y Maestre de la Corbeta Correo d. Fran. 00 de Paula 
p. a entregar en Madrid a d. Fran.™ Man. 1 de Vedolla : Con 
el quedo fuera del cuidado en que me tenia esta remeza 
la que siendo p." pagar mis despachos del Deanato exijia 
prontitud. 

Atendiendo, q.* no han sesado los recelos déla guerra 
fué mui prudente la resolución de Vd de no enbarcar mas 
dinero; principalm.'- estando cierto, que con las noticias 
[f. 2] anticipadas se habrá conceguido asegurar /el concepto de 
aquellos Señores. Esto no obstante siempre le prevengo 
á Vd no malogre ocacion segura, procediendo vajo los 
términos expuestos en mis antecedentes. 

El vorrador déla carta p. a el S. r Flores está mui bueno, 
y no omitiré arreglarme a el p. a q* vamos acordes. 

Son muchas las ocultaciones, que en el dia me sercan ; 
y ellas me privan el gusto de estenderme mas: con todo 
nunca puedo omitir el suplicarle tolere con paciencia 
vnas inpertinencias de que ha querido hacerse cargo solo 
p. r vn efecto de su bondad. Sabe Vd. que soi todo suyo, 
y que puede mandar con entera satisfacción a este su me- 
jor amigo Q. S. M. B. 

S. r d. 11 Fran. 00 (Ant.°) Letamendi. 



— 173 — 



([P. D. Ya tengo en mi poder el texo de oro de diez y 
seis onzas p. a el S. r Flores, y caminara en primera oca- 
cion segura.] ) 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 567. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra inclinada, interlíneas 8 y 9 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) te halla testado; lo entre paréntesis y bastárdala 
está intercalado.} 



46. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes sobre diligencias 
realizadas para el ascenso al deanato. — Le anuncia que le 
ha dicho a Bedoya que sustituya su poder en Baltasar Santos 
Maldonado.] 

[Madrid, octubre 5 de 1803] 

/t Lt. i] 

Mad. d 5 de Oct. e de 1803. 
S. or d. n Greg. 0 Funes. 

Mi estim. do comp. 0 y am.° Por mano de d. n Fran. co 
Manuel de Bedoj-a reeivi la de Vd. de 15 de Abril de este 
año ; á cuyo tenor tengo contestado en las mías de 6 del 
propio mes, duplicadas en 1 de Junio, y en la de esta 
ultima fha. desp. da en 6 de Ag. t0 p. a satisfacer completam. te 
á las únicas q. e he recivido de Vd. de 15 de En. 0 y 15 de 
Nov. e del año ant. or y 15 de En. 0 del presente. 

A su contexto solo tengo q. e añadir : haberme entre- 
gado Bedoya endosado á mi orn*. el conocim,* 0 déla can- 
tidad de pesos q. e le ha remitido su apoderado de Vd. 
en Buenos-Ayres, luego q. e por un papel mió se instruyó 
de q. e yo /tenia aceptado con anticipas. 11 el encargo y l£ ± vta ] 
poder de Vd. y en conseq. 3 habia dado las disposiciones 
convenientes asi p. a hacerle dirigir los despachos de Dean 
supliendo el din.° cl. n Baltasar Santos Maldonado, como 
paraq. e este practicase todas las dilig. as neces. as y opor- 



— 174 — 



tunas en favor de Vd. sre*. dha*. pretensión, y la q. e 
posteriorm. 4 * me ha manifestado en sus cartas. 

De paso le digo al mismo Bedoya cousig. t? á una insi- 
núas." suya, q. e substituya el poder en el expresado d. n 
Baltas. r como persona de mi confianza, y de q. n me he 
de valer p. a q. to se ofrezca ; y no dudo q* así lo veri- 
ficará. 

No haga Vd. tanto el of.° de plañidera en vista de su 
buena suerte y de tan buenos corresponsales, y cuente 
spre*. con el cariño de su ap. do am.° y comp. 0 

Joaq." Juan de Flores 

[Biblioteca Xacional.- — Sección Manuscritos. — documento X? 3709. Origi- 
nal manuscrito; papel cotí lincas de agua, formato de la hoja 20^x14% 
cm.; letra de Flores, interlineas 1 a 9 mm.; conservación buena.'] 



47. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
Temor de mandar el dinero a España por la inseguridad que 
representaría la guerra entre Francia e Inglaterra, a pesar de 
que ésta se ha propuesto observar una neutralidad estricta con 
España. — El tejo de oro de diez y seis onzas para el señor 
Flores. — Plazas de músicos para el coro.] 
[Córdoba, octubre 7 de 1S03] 

t f - 11 /Cordova 7. de Octubre de 1803. 

Estimado amigo y Dueño, no puedo menos de confe- 
sar, que es bastante delicado el presente estado de las 
cosas. Las experiencias pasadas abonan este juicio, y 
desde luego tomaría la resolución de no hacer enbarcar 
ningún dinero mió, si otras concidcraciones no me obli- 
gase á este partido. Las mismas razones que se tienen 
presentes para congcrurar [sic] que no ([sera seguro]) 
(nos asegura en el dia) la neutralidad de la España, 
obran con mas fuerza para creer, que menos seguridad 
abra en lo suxesibo después que la guerra se haiga ensen- 



— 175 — 



dido, y q. n le sea á la Francia mas nesesario el que la 
España la acompa/ñe. Y asi, discurriéndose que esta í f - 1 vt; 
guerra sera de Larga duración, seria presiso (|ue el dinero 
estubiese detenido en esa mucho tiempo en grabe per- 
juicio de mis preteneiones. A mas de esto he visto car- 
tas de .Madrid de sujetos de bastantes conocimientos en 
que aseguran, que el Ingles se ha propuesto obserbar 
religiosam. te la neutralidad de España; lo que se com- 
prueba con el hecho de q. e habiendo encontrado vna flo- 
tilla de Lima interezada en doze millones no solo la dexó 
libre, sino que le ofreció viveres, y combollarla hasta los 
puertos : lo mismo se dice con los barcos, q. 6 han salido 
de Montevideo. Estos hechos dan bastante lus p. a per- 
suardise, que el Ingles procura no darle motivo á España 
con que pretextar su rompimiento. 

En fuerza de todo lo dicho he tomado la resolución 
de que Vd haga enbarcar el dinero mió, q. e se halla en 
su poder, repartiendo los riesgos en los barcos mas acre- 
ditados, según, y como teníamos tratado en nuestras ante- 
riores contestaciones. 

Para facilitar el texo de oro de diez y seis onzas des- 
tinado al S. r Flores se me ha precentado la coyuntura 
de que se le entregue á Yd. en esa p. r mano de d. n Manuel 
Obligado aquien en esta misma ocacion le escribe d. Josef 
Ant.° Barzena mi Sobrino, quedando ya a satisfacerle 
aqui su importe luego q. e Vd. me abise el que sea. Reci- 
bido Vd. de dicho tejo de oro lo hará quintar p. a que 
nos libertemos del riesgo, que correrla sin este requisito. 

Ha salido mui oportuna la diligencia del organista ; 
y habiéndole yo leido la carta de Vd a este S. r Obispo 
tubo mucho que selebrar sus sagaces adbertencias. Espe- 
ro, q. e Vd. lo verifique asi como lo promete. 

Desde luego era mui de decear tubiese/mos aqui la Lf. 22 
Orquesta de músicos, que su buen deceo nos intenta faci- 
litar ; p.° este es vn proyecto solo p. a deceado : pues 
auuque se hallanase la dificultad, que ocurre p. r parte 
del administrador de misiones; siempre estaría en pie 



— 176 — 



la de que esta Igleeia no tiene absolutamente fondos, no 
digo p a dotarlos p.° ni aun p. a subministrarles su pre- 
cisa subcistencia. Son tres vnicas las plazas de músicos, 
que tiene este coro, y todas tres se bailan ocupadas ha- 
biéndosele dado vna de ellas al padre dominico, quien la 
desempeña mui bien, y está enceñando algunos esclabos 
déla Igleeia. 

Recibí el tafetán carmesí, que desde luego está mui 
bueno, de que doi a Vd. las gracias, como déla paciencia 
con que sufre mis impertinencias. Mande V. asu afectí- 
simo amigo Q B. S. M. 

Xota, que por posdata se le dijo en el duplicado soli- 
citase la mejor consulta del Virrei para la Comisaria. 

S. r d. Fran. co Ant.° Letaniendi= 

[Biblioteca Xacional. — Sección Manuscritos. — Documento X<> 568. — Bo.-io- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21% cm.; 
letras de Funes e inclinada, interlíneas 8 y 9 mm.; conservación buena; 
lo indicado entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) 
y bastardilla está intercalado.'] 



48. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado sobre pago 
de honorarios y otros gastos en las diligencias realizadas para 
el ascenso al deanato. — La Comisaría de Cruzada; es un 
hecho escandaloso que la ocupe todavía, el Obispo del Para- 
guay, Videla.] 
[Córdoba, octubre 15 de 1803] 

/Cordova 15. de Octubre de 1803. 

Mui S. r mió. y de todo mi aprecio, por el Abiso de 
Junio recibí la que V.d. se sirbio dirigirme con fecba 4. 
del mismo. En las que anteriormente tengo escritas á 
V.d. llebo ebacuada la contestación de la presente. Repi- 
to que sera mui de mi agrado baya el S. r Bedoya sosti- 
tuido en V.d. mi poder; lo que creo baci lo habrá beri- 



— 177 — 



ficado, aliándose serciorado de las diligencias que V.d. 
practico á mi benefic[i]o, de que vivo mui reconocido; y 
que habrá no solo cubierto los costos, sino también contri- 
buidole con el correspondiente onorario. Todo ( [concu- 
rre] ) me estimula á quedar ([con V.d.]) airoso con V.d. 
y si ( [dic] ) en dicha contribución ([sin]) no se hubiese 
prosedido como de?:eo, sera de mi cuenta suplir qual- 
quiera omicion. 

No es mucho, que V.d. no hubiese encontrado la pro- 
puesta sobre comisaria de crusada, quando aun la cirbe 
el nuebo obispo del Paraguai no obstante de aliarse ya 
consagrado. Este es un echo bien escandaloso ; asi por 
el abandono con que este Prelado mira su Diócesis, á la 
que párese no tiene animo de retirarse pronto ; como por 
que /prebiniendo las leyes que la comisaria la cirba un [ f - 1 Tta -3 
individuo del coro la retiene usurpada uno que no es de 
su gremio. Yo espongo al amigo y S. r Flores las causas 
de esta mostruosa conducta y le apunto que seria conbe- 
niente solicitar la comisaria del mismo S. r Comisario G. 1 
aun sin esperar la propuesta ; como se dise que lo ha( [n] ) 
echo uno de los opocitores. 

Por lo demás, aguardo noticias ciertas de lo que hayan 
producido mis anteriores cartas para hacerle las preben- 
ciones correspondientes á otros asumtos mios. El de la 
unibercidad se alia empatado, y asi lo estara mientras 
el Rey no se cirba tomar otras serias providencias, que 
fruste las intrigas de los Frailes. Ojala que V.d. se pre- 
sentase exponiendo esto mismo, y pidiendo lo que mas 
conbenga. Quedo entre tanto con los mas vivos deseos 
de serbirlo como su mas afecto Capellán Q. S. M. B. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV? 570. — Borra- 
dor manuscrito ¡ papel con filigrana, formato de la hoja 31 x 21 cm.; 
letra ole Funes, interlíneas 7 a 9 mm.,- conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado.] 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



12] 



— 178 — 



49. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Recelos 
de enviar cinco mil pesos fuertes a Madrid, por la declara- 
ción de la guerra entre Francia e Inglaterra y posibilidad de 
que no se respete la neutralidad de España. — Empleo de 
Comisario de Cruzada que retiene, sin derecho, el Obispo del 
Paraguay, Videla, queriendo encubrir la quiebra de los cauda- 
les. — Posible división del Obispado y creación del de Salta.] 

[Córdoba, octubre 15 de 1803] 

[ f - « /Cordova 15. de Octubre de 1803. 

Muí Señor inio y ini Dueño, dige á V.d. en mi ante- 
sedente aliarse en Buenos Ayres en poder de mi apode- 
rado cinco mil p. s f. s mas que menos con destino á pasarlo 
á sus manos para los fines que expuse en mis anteseden- 
tes. Los reselos de una guerra próxima han entorpecido 
esta remesa. Habiéndome consultado el Apoderado lo 
que aria en vista de saberse la guerra entre Inglaterra, 
y Francia, y suponer, que nuestra neutralidad no sera 
respetada ¡ le escribo en términos pocitibos berifique dicha 
remesa, dibidiendo los riesgos en las enbarcaciones mas 
acreditadas ; pues de lo contrario nos exponemos á que, 
mezclada la Nación en lo([s]) suxecibo en las querellas 
de los demás, nos aliemos en Madrid sin el dinero en las 
ocasiones que mas se nesecite. Supongo que asi lo ara. 

En el correo Marítimo de Junio tube carta del S. r 
Flores y de Maldonado; á las que contexto ratificándome 
U. i vta ] en lo que /anteriormente les tenia escrito. Como uno de 
mis encargos á dicho Señor (antes de dar a V.d. mi 
poder) Eue la comisaria de crusada, me dice, que aun no 
había llegado la propuesta que debe hacer el ( [r] ) Vi- 
rrei. No es estraño esto pues el nuebo Obispo del Para- 
guai ([r]) retiene este empleo aun aliándose ya consa- 
grado. ¿Como se le permite la retención de un empleo, 
que por leyes debe exerserlo un individuo de este coro? 
es cosa que yo no lo entiendo, ni menos como no se le 
obliga á recidir en su Diócesis. Lo que si es mui inteli- 
gible son los motibos de hacerse fuerte con la comisaria, 



— 179 — 



y de demorar su biage. En quanto á lo primero es claro, 
que habiéndose aprobecbado de los caudales de crusada, 
debe retardar lo pocible la dimicion del empleo para 
que no aparezca la quiebra. Se dice que ba este fin se ha 
entablado solicitud, con informe de dicho Obispo, ante 
el S. r Comisario G.' para que recaiga en el Chantre de 
esta Iglecia D. r D. n Juan Justo Rodrigu[e]s, intimo ami- 
go suyo, de quien espera encubrirá el alcanse mientras 
pueda satisfacerlo con las rentas del Paraguai. La espe- 
cie es mui creíble. V.d. lo que me parece que debe hacer 
es aberiguarlo todo, y si pocible es, conseguirme dicha 
comisaria de dicho S. r Comisario aun sin esperar la pro- 
puesta de estos gobiernos. 

El otro motibo de detenerse aqui este S. r es la espec- 
tatiba en que ha estado de que promobido mi Obispo á 
la Igl[e]cia de Arequipa por renuncia del ( [ql ) pro- 
pietario, habia de calsar en esta Iglecia. Pero este pen- 
samiento párese absurdo, lo primero por que me aseguran 
que hai una real cédula especial para el Paraguai, man- 
dando que ningún Obispo suyo sea promovido mientras 
no haya tomado posecion : lo segundo por que en el correo 
que acaba de venir de españa se sabe, que el Obispo de 
Arequipa no habia echo tal renuncia ; y se cree que ya 
no la ara. 

También emos sabido que se agita con vivesa la dibi- 
cion de este Obispado, y la creación del de Salta. A la 
cuenta ya están ebacuados todos los informes que se 
pidieron á estos tribunales; pues se comunica, que 
el expedien/te se aliaba á informe de la Contaduría gene- [f. 2] 
ral. Es muí factible que esta dibicion se berifique en 
brebe ; principalmente habiéndose ya ( [ta] ) adaptado 
por la Corte el cisterna juicioso de fundar Catedrales sin 
canónigos. ( [Por] ) Con este motibo recuerdo á V.d. lo 
que le tengo prebenido en mis antesedentes; pues de los 
obispados pequeños este me acomoda mas. Aun sera bien 
que V.d. procure se concluya del todo este negocio; y 
( [pro] ) no se descuide en dar áconoser ( [n] ) el mérito 



— 180 — 



q* he contraído en esto mismo ; como en todos los pape- 
les, q. e ha remitido a la Corte este Obispo del Tucnman ; 
que todos todos son obras mias, como tengo expuesto á 
V.d. Yo no pretendo en esto robarle el mérito que tenga 
dicho Prelado ; pero es muí justo el que solicite, que 
tampoco quede sepultado el mió. En lo que el S. r Flores 
pueda contribuir espero que lo haga de buena boluntad. 
V.d. trátelo, y procure ganarle su confianza. 

Soi todo suyo ( [lo] ) con la boluntad de su mas cincero 
amigo Q. S. M. B. 

S. r D. 11 Fran. co Manuel Bedoya. 

Por posdata se le dijo, que por parte de este gobierno 
se proponía a Rodrig[u]es para Comisario de crusada, y 
que asi lo solicitase con eficacia. También se le gijo [sic] 
que Cañete me recomendaba a D. n Senon Alonso oficial 
primero de la Covachuela de gracia y justicia. &. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito.-. — Documenta \'9 571. — Borra- 
dor manuitcrito; papel con filigiuna, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 8 y 9 aim.; conservación buena; lo indicado 
catre paréntesis ([ ]) se lutlla tentado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está inicrcalado.] 



50. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Nuevo 
envío de dinero y papeles por extravío del anterior. — Recelos 
de enviar el obsequio del tejo de oro de diez y seis onzas por 
saberse la declaración de la guerra entre Francia e Inglate- 
rra. — Opiniones poco conceptuosas sobre el Obispo del Para- 
guay, Videla, por la retención del empleo de Comisario de 

Cruzada.] 

[Córdoba, octubre 15 de 1S03] 

[f. i] /Cordova 1."). de Octubre de 1803. 

Estimado amigo, y Compañero en el correo marítimo, 
que hace poco arribo a Montebideo, recibi la mui fabore- 
cida de V.d. de 4. de Junio de este presente año, con la 



— 181 — 



que me duplica sus dos anteriores, á que tengo ya res- 
pondido. Por difluís mis contestaciones estara V.d. ins- 
truido de las nuevas providencias, que me fue forsozo 
tomar en consecuencia de haberse perdido el barco que 
conducía mi poder, y el dinero que habia remitido. Quie- 
ra mi fortuna haya tenido mejor suerte la nueba remesa 
de papeles y dinero, que se berifico ( [co] ) posteriormen- 
te, y que con/templo ya al otro lado del Mar. [f. i vta.] 

Expuse á V.d. en mi antesedente los reselos, que einba- 
rasaban á mi apoderado en Buenos Ayres para embarcar 
el tejo de oro de dies y seis onsas, que destine para V.d. 
En la que acabo de recibir esfuerza mucho mas sus temo-- 
pes a pretexto de saberse la declaración de la guerra entre 
Inglaterra y Francia, y creer que nuestra neutralidad no 
nos pondrá a cubierto de las piraterías inglesas. Discu- 
rriendo bajo de otros principios le he dado nuebamente 
ordenes pocilibas para que remita dicho tejo, y el dinero 
mió, que se alia en su poder. Supongo, que asi lo beri- 
ficara. 

No es estraño que aun no hubiese llegado á la corte 
la propuesta, que este Virrei debe hacer para la comi- 
saria de crusada : pues contra todo el orden de las cosas, 
y no sin escándalo de quien lo permite, el nuebo Obispo 
del Paraguai, aun estando ya consagrado, retiene este 
enpleo, sin pensar en retirarse á su Diócesis. Dos causas 
se encuentran para esta conducta tan estraña : la una es, 
que habiéndose aprobechado de los caudales de crusada, 
hace todo lo pocible por retardar el conocimiento de su 
quiebra ; y aun se ha propuesto ocultarla ( [ha] ) solici- 
tando recaiga la Comisaria en el Chantre de esta Igle- 
cia D. n Juan Justo Rodrigues intimo amigo suyo; para 
esto se dice, que ( [ha infor] ) el Obispo del Paraguai 
lia informado por el al S. r Comisario G. 1 y esperan una 
resolución faborable. Este es un pensamiento que tiene 
mucha probabilidad ; y acaso si el S. r Maldonado hubiese 
( [aberiguado] ) dado sus pasos por este tribunal, hubiese 
adquirido alguna luz. La otra causa es por q. e está con 



— 182 — 



la espectatiba, que trasladado este Obispo á Arequipa 
hade tener promoción á esta Iglecia: pero se sabe que 
/á la salida del abiso de Junio nada habia en la Corte 
sobre renuncia del Obispo de Arequipa. A mi me párese 
que mi Apoderado seria bueno solicitase esta comisaria 
del S. r Comisario G. 1 sin esperar la propuesta del Virrei : 
pues yo no encuentro la real orden que exige esta pro- 
puesta. 

La firme persuacion en que vivo de su afecto, me ase- 
gura el efecto de su protexiou asi para este negocio como 
para otros de mas cathegoria. 

Yo esperaba los artículos de su delicada pluma, que 
se cirbio Vd. ofrecerme; pero no he tenido el gusto de 
recibirlos. 

Los papeles del Coronel Allende no son asumpto que 
deba distraer la bien ocupada atención de V.d. No sera 
poco fabor, que V.d. los recomiende al Amigo Maldona- 
do. A esto solo se dirige mi recomendación. Mande V.d. 
á su mejor amigo y compañero Q. S. M. B. 

S. r D. n Joaquin Juan de Flores. 

[Biblioteca Nacional. — Sicción Manuscritos. — Documento X<> 569. — borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; consercación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado.] 



51. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi, sobre 
empleo de Comisaría de Cruzada.] 

[Córdoba, noviembre 17 de 1803] 

[f. i] /Cord. a 17 de Nov. p de 1803.— 

Con D. Fulano Fernandes alias, pan redondo, y con 
d. Silbestre Martines escribí a V. dos en dias pasados 
cuyos contestos se reducen a prebenirle lo que debe exe- 
cutarse en orden ala remeza del dinero, y ala concocucion 



— 183 — 



[sic] de la comisaria de Cruzada. En q. ia a esto vltimo 
será preciso, que v. no dexe resorte p. r mover : pues con 
el nuebo arreglo que /ha hecho el S. r Visitador ha tomado [f. 2] 
esta Plaza bastante increm. t0 Si hubiese proporción le 
estimaré me mande vnas varas de lila imperial p. a man- 
teo y Sotana, pues aqui no se encuentra vna bara, y es 
lo vnico de que puedo vestirme en el verano. 
Mande V. asu afmo amigo Q. S. B. M. 

S. r d. Fran.™ Ant,° de Letamendi. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento V? 572. — Borra- 
dor manuscrito; pap:l con filis/rana, formato de la hoja 31x21 eui.¡ 
letra inclinada, interlíneas 7 y 8 ni.; conservación buena.'] 



52. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Rendición de 
cuentas. — Remisión del tejo de oro. — Envío de un tratado 
de taquigrafía.] 

[Madrid, diciembre 7 de 1803] 

/f [f. i] 

Mad. d 7 de Diz. re de 1803. 

S. or d." Greg. 0 Funes. 

Mi mas estimado am.° y comp. 0 Consig. te á lo q. e mani- 
festé á Vd. en mi carta de 5 de Ot. 1 * 5 dup.* 1 * en esta fha*. 
he reeivido p. r liquido del conocim. to de 30 onzas de oro, 
q. e me entregó d. n Fran. 00 Man. 1 de Bedoya, 9026 r. s y 17 
mrs*. de cuya cantid. d he pagado á la testament. a de Ribe- 
ra el importe de la cuenta adjunta, q. e asciende á 2377 r. s 
1 y 27 mrs*. y quedan en mi poder 6648 con 24. 

Al agente d. n Baltasar Santos Maldonado no le he 
reintegrado desu suplem. t!1 y honorario, porq. e habiendo 
remitido á Vd. la cuenta, espera su determinas." sre*. el 
pago ; y si Vd. me previene q. e lo verifique, será inme- 
diatam. te satisfecho. 



— 184 — 



Su apoderado de Vd. en Buenos-Ayres d. n Fran. co Ant.° 
de Letamendi me escribió con fha. de 26 de Ag. t0 q. e 
Vd. le ha dirigido un texito de oro de cosa de 16 onzas, 
p. a q. e me le remita en la 1. a ocas. n seg. a manifestándome 
q. e p. r los rumores de grra*. con los ingleses propagados 
[f. i vta.] a iij habia suspendido su envío en la corbeta correo /de 
S.M. nombrada Mercurio. Y yo le contesto en esta fha. 
q. e respecto haberse desvanecido aquellos temores, p. s se 
aseg. a con firmeza q. e se ha ajustado un tratado de neu- 
tralid. d y p. r lo mismo no aparecen indicios de rompim.* 0 
alg.° puede disponer la remesa en la prim. a ocas." favora- 
ble que se le presente, p. a dar á dho*. texo el destino q. e 
Vd. tenga á bien prevenirme. 

Buscaré proporción de remitir á Vd. p. r la Coruña 
consignado á su Apoderado en Buenos-Ayres el tratado 
de Taquigrafía, ó arte de escribir con la velocid. d q. e 
se habla, de cuya enseñanza seha establecido una cátedra 
en esta Corte. 

Y no ocurriendo p. r aora otra cosa, mande Vd. como 
puede á su af. mo y constante am.° 

Joaq. n Juan de Flores 

P. D. 

Tiene Vd. de Gov. or del Cons. 0 de Cast. a al Colegial 
verde de Alcalá Ileros, á q. n Vd. conocería, el qual tituló 
desp. s de su casam. ,;> con la viuda de Someruelos, y se 
llama Conde de Montarco. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento .V? 3710. — Oii- 
pinnf manuscrito ; papel con filigrana, formato de ta hoja 20U¿ s 14^ cm. ; 
letra de Flores, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena. Hay duplicado. J 



— 185 — 



53. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
La Comisaría de Cruzada. — La neutralidad de España. — El 
tejo de oro para Flores. — Dinero para España.] 

[Córdoba, diciembre 16 de 1803] 

/Cord." 16 de Diciembre de 803. [f. i] 

Estimado amigo, quando nuestro difunto Castellanos 
veia algún asumto embrollado, decia que era una fiesta. 
Asi me párese el de Comisaria. Me escribió el Virrey 
diciendome que tendría presen' e mi mérito en el informe 
que hade hacer al Rey, sin tocar /una palabra sobre [f. 2] 
compromiso que tenga echo con el Arzobispo ; pero ya 
yo lo entiendo que es asi ; aunque no alcanso que sobre 
el derecho ageno pueda nadie comprometerse. Me dice 
también (pie no podia quitarle el interinato al D. r 
Rodrigues por estar ya puesto en posecion ; y en efecto 
el esta exerciendo ya este empleo. Por ultimo me dise 
que este Gobernador traia orden para hacer la propuesta 
que hade ir al Rey. En efecto ya la hace en este correo; 
y á pesar del infierno mismo boi yo en primer lugar, 
Moral en segundo, y Rodrigues en, tercero. Me resta aora 
saber ¿como se aparta de ella el Virrei, y con que cau- 
sas? Haga S. Ex. a lo que quisiere en su informe, que de 
mi parte ni de la de V.d. no quiero que se le able sobre 
este particular. Si el informe del Virrei no me fuese 
faborable, ya doi mis prebenciones á la corte pax*a que 
se atienda mi justicia. Ha sido capital el golpe del G. aT 
y sobre las cabesas de todos los que lo rodean. 

Recibí el planecito de nuestras cuentas, que me párese 
esta arreglado. Se dice que sigue nuestra neutralidad.- 
Dios quiera que dure siquiera mientras pueda escapar 
nuestro dinero; el que hace mucha falta en la corte. 
Esta muí bien, que remita V.d. en el abiso la mitad, y 
la otra baya en la primera ocacion que se presentase. El 
tegito de oro hade ir en ([el]) (este) correo marítimo 
([inmediato]), como se lo escribo á Flores: su importe 
se lo remitiré á V.d. luego que me abise el que sea, sin 



— 186 — 



desfalcarlo de la cantidad que áde caminar para españa ; 
y si le urgiese la remeda de dicho ( [le] ) importe echara 
mano de lo que produgese el jabón remitido por el Jaona, 
cuyo total producto me lo abonara ( [a] ) en mi nueba 
cuenta; según hemo[s] quedado con dicho Jaona. 

Con fecha posterior á la de V.d. me escribió el amigo 
Cañete, refiriéndome la historia de sus susesos. Le ede 
estimar á V.d. que lo vieite, y le de de quantos consuelos 
pendan de su mano. 

Soi de V.d. como siempre su mas reconocido amigo 
Q. S. M. B. 

S. r D. n Fran. co Antonio Letamendi. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento \9 574. — Borra- 
dor manuscrito; pape! con fili/irana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlinean 7 y H mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado y lo en bastardilla está subrayado en el original.] 



54. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Dimi- 
sión del Obispo del Paraguay, Videla, a la Comisaría de Cru- 
zada, interinamente ocupada por el chantre Juan Justo Rodrí- 
guez; memorial de Funes dirigido al Virrey; contestación de 
éste. — Informa del Gobernador al Rey, recomendando a Funes 
Funes para los obispados vacantes; influencias de éste en 

la Corte.] 
[Córdoba, diciembre 16 de 1803] 

[f. i] /Cordova 16. de Diciembre de 1803. 

Estimadissimo amigo ; ( [es] ) berifico al fin la dimi- 
cion de la comisaria de crusada el Obispo del Paraguai. 
En su consecuencia el teniente de Governador D. n Nico- 
lás Peres del Viso ([la]) intimo amigo de([l O]) dicho 
Obispo la puso interinamente en el Chantre IV D." .luán 
Justo Rodrigues, tanbien de la misma faxion, dando 
cuenta de todo al S. r Virrei de Buenos Ayres. Si[e]ndo 
yo sabedor de todo esto le dirigí al Virrei el memorial 



— 187 — 



cuya copia acompaño. Su Ex. a me contesta que tendrá 
presente mi mérito en el informe que hade hacer al Rey, 
que con ocacion de arribar á esta Provincia su Goberna- 
dor D. r Gonsales, el ebacuara la propuesta en tres dig- 
nidades ; y que el interinato no puede quitárselo al 
Chantre una ves que ya se lo habia dado el Teniente. 
En efecto llego aqui dicho Governador, y tomo posecion 
de su empleo. Este, á pesar de las fuertes sugestiones 
de los que le rodean hace por este correo su propuesta, 
poniéndome á mi en primer lugar, en segundo al Arce- 
diano Morales, y en tercero al Chantre Rodrigues. Es-toi 
asegurado que el informe del Virrei hade ser á fabor 
del que va en segundo lugar ; por que para ello esta 
empeñado por el Arsobispo de Charcas, quien acaba de 
darle ([una]) á un hijo ([del Virrei]) (suyo) una 
sacristía que tiene de renta mas de tres mil pesos. Estas 
noticias serbiran á V.d. para saber las medidas que ade 
tomar. La tal comisaria es un empleo de una renta mui 
corta, pues no pasara de docientos sincuenta pesos f. s 
( [por lo que] ) al año : esta prebencion serbira para 
que vea V.d. asta donde deve estenderse en los gastos 
de pretencion : bien que interbiene también el interés 
de que no salgan mis émulos con la gloria de haberme 
echo este desaire. 

No ha estado menos generoso con migo el nuebo Gover- 
nador en el informe que me ha dado para el Rey; el 
mismo que contiene el adjunto pliego, que después de 
leido, y sacado copia si le párese, entregara á quien 
/corresponda. (Otro igual camina por la via reserbada.) [{. i v ta.] 
Ya vera V.d. que en dicho informe se recomienda mi 
mérito para los Obispados, y principalmente para el de 
Salta, ciempre que se divida el actual. Yo obserbo por 
aqui que todo se ha puesto en mobimiento con la noticia 
de estar próxima la divicion. El Obispo del ParagUai 
hará quanto pueda por salir del destino que le ha toca- 
do, que á la verdad no es mui apetecible. El Dean de 
Buenos Ayres también lo solicita ; pero está mui cono- 



— 188 — 



cida su incapacidad para que pueda entrar en el gremio 
Episcopal. El Arcedeano Morales también se nombra 
entre los Candidatos apoyado según se dice de la pro- 
texion del S. r S. n Alberto, y de nuestro Obispo: setenta 
y cinco años á la verdad no es edad sino para pensar en 
la sepultura. Yo espero que V.d. nada omitirá que con- 
dusga al buen éxito de mis pretenciones. 

Camina en este abiso parte del dinero que esta dete- 
nido en Buenos Ayres, y el resto irá en la primera oca- 
cion que se presente ; cuyo arbitrio se ha tomado á fin 
de dividir los riesgos. D. s quiera que siga nuestra neu- 
tralidad, y que no tengamos algún fracaso. 

En estos dias ha corrido por aqui mui de cierto que 
á un clérigo Gallego que fue sacristán en Chile, y paso 
á España lo han eolio ( [aucili] ) Obispo auciliar de 
enstos [sic] cinco Obispados conbecinos para que reco- 
rra las luiciones de Indios que tienen. Esto á la berdad 
es un fenómeno moral, que no lo comprendo. Digame 
V.d. lo que hai en esto, y de donde sale la renta de 
este raro mitrado. 

Conbiene muchísimo que el apoderado de este mi Obis- 
po, que es D." Josef Nabarro no llegue á entender el 
informe, que hace á mi fabor el Governador. (Si los 
tiempos, las distancias, y las fot-tunas no mudase el cora- 
zón de los hombres; yo debia contar en esa corte tres 
grandes protectores. Ya le escribí á V.d. las relaciones, 
que fubc con el S. r Eros mi Maestro y con el Señor 
Flores mi concolega y compañero, pues no eran menores 
con el Señor Serdan, y Pontero áqui ([aun]) han dado 
la fiscalía del Consejo. Por lo que hace al S. r Flores no 
tengo que dudar: pero en ordi n á los oíros es parami mas 
probable que miren con indiferencia mis asumios. Pero 
[í. 2] /no ignora V.d que el medio de interesarlos es el ínteres 
mismo: y asi pareciendole ([que p]) á V.d. que puede 
ser fructuoso este medio, no omita en hacerles un obse- 
qnito de mi parte á dicho S. r Eros y al Fiscal; pues á 
Flores ya se lo hago remitiéndole un dobloncito de oro de 



— 189 — 



dies y seis otisas. Al S. r Fiscal no fñe he atrebido á 
escribirle; pero nada deseo lauto como tener correspon- 
dencia abierta con el. Procure V.d. franquearme esta 
satisfacción ; ó quando no con alguno de los Señores de 
la Cámara.) 

/Deseo su mejor salud, y que mande V.d. á su mejor [f. i vta.] 
aijado Capellán y amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Fran.°° Manuel Bedoya. 



[Bihlioteca Nacional. — Sección Manuscrito*. — Documento A"? 573. — liona- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 em.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis (J ]) te hulla testudo: lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dillu está intercalado; lo entie paréntesis ([ ]) y bastardilla está intei- 

etUado y listado.] 



55. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Dificultades 
surgidas por la guerra para enviarle el tejo de oro, prometi- 
do. — Propuesta para la Comisaría de Cruzada y recomenda- 
ción del Gobernador para los obispados vacantes.] 

[Córdoba, diciembre 16 de 1803] 
/Cordova 16. de Diciembre de 1803. [ f - 11 

Estimadísimo amigo (y compañero) aunque su apre- 
ciable carta de seis de Agosto no me suministra materia, 
por haber ya contestado á la que me duplica, dirijo á 
V.d. esta solo por no interrumpir el dulce placer de su 
correspondencia. La guerra entre Franseses, y Ingleses 
ha llenado de sustos á todo el comercio de Buenos Ayres ; 
de que ha resultado retardarse la remesa del tegito de 
oro, que ha/se tiempos esta en poder de mi apoderado. [f. i vta.] 
Ya le doi orden serrada para que lo dirija en el presente 
abiso ; y asi espero lo egecute. 

Aunque han sido fuertes los empeños para la comisaria 
de crusada, llebo el primer lugar en la propuesta que 



— 190 — 



hace este G. or ([que ante de tomar]) Este empleo no 
es niui apetecible por la cortedad de su renta, que no pa. c a 
de docientos cincuenta pesos al año; pero me alegrare 
conseguirlo ; asi por corresponderme de justicia ; como 
por que no tengan efecto las cabalas de que se han balido 
mis émulos. Hede mereser á su cariño me faboresca con 
su influjo. 

En este mismo correo dirige este G. or al Rey por la 
via reserbada, y por la Cámara un informe á mi fabor 
bastante exprecibo, recomendando mi mérito, y exponién- 
dole la proporción en que me alio para los Obispados 
del Reino, pero con especialidad para el de Salta, beri- 
ficada la divicion. No es poco condusente este paso si 
como espero adelanta los demás el fabor que á V.d. 
meresco. 

Reitero á V.d. mi cincera amistad, y le suplico mande 
á su mejor amigo, y compañero Q. S. M. B. 

S. r D. n Joaquín Juan de Flores. 

[Biblioteca Xacional. — Sección Mantisa itos. — Documento A'9 575. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre ¡aréntesic ( ) y basta -dilla, 
está intercalado.] 



56. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Elogios a 
la "Oración fúnebre de Carlos III" y "Carta crítica". — Le 
adjunta algunos escritos. — Encargo de papeles de música. — 
Pago y gratificación a Maldonado. — Dice que le acompaña 
duplicado de la cuenta de la testamentaria de Rivera.] 
[Madrid, 1804] 

[f. 11 /f 
de 1804. 

Mi q. do am.° y comp.° La apreciable carta de Vd. de 15 
de Ag.** próximo, dictada con el mismo entusiasmo q. e 



— 191 — 



las anteriores, me confunde y abisma de tal modo, q. e yo 
no acierto á explicar mi gratitud p. r tantas honrras, con 
q.° dá un altísimo valor á cosas verdaderam. te destituidas 
de un mérito solido. Quien escribe unos papeles como 
los q. e Vd. me ha remitido p. a muestra de sus rápidos 
progresos en la difícil carrera délos conocim. tos humanes, 
¿que puede envidiar al q. c solo se ha distinguido p. r su 
amor á la literatura y á la buena filosofial He leido 
con sumo placer los tres opúsculos y prescindiendo del 
panegirico del difunto rey, en q.® era neces. 0 sacrificar 
en cierto modo la verdad á la razón de estado, disfra- 
zándola con el arte ingenioso déla eloquencia; he visto 
en la carta critica un testim. 0 irrefragable del circuns- 
pecto y atinado juicio de Vd. en la materia q. e es obgeto 
déla controversia, no menos q. e déla erudición histórica 
q. e le adorna, y de la novedad y gracia en el decir, q. e 
pide esta clase de trabajos, dificiles de desempeñar á 
gusto délos severisimos Catones déla república literaria 
. . . am.° mío, no tiene Vd. motivo alg.° p. a ... los frutos 
desagradables y no bien sazonados. . . pobre y desaliñado 
ingenio; ni p. a exercer ... /emulas." con mi escaso C f - 1 vta.] 
caudal . . . endo una mina tan abund. te y es ... elo ; ni fi- 
nalm. te p* deprimir el mérito . . . cienes con una modestia 
singular y bien ... las gentes de letras, las quales creen 
poner spre* . . . obras el sello déla perfección y déla infa- 
libilidad. 

Si yo me preocupo en este juicio, será ciertam. te una 
justa retribus. 11 del modo q. e Vd. ha adoptado p. a observar 
y calificar el valor de mis cosas ; p.° estoy bien seguro 
de q. e ni la amistad ni la pasión tienen p. te alg* en seme- 
jante concepto, porq. e soy tan inflexible en esta materia, 
y tan ciegam. te decidido p. r el amor déla verdad, q. e los 
vínculos mas sagrados los he pospuesto spre*. á la defensa 
de sus dros*. inviolables. Tal es la regla de mi conducta 
literaria y moral, y tal es la q. e yo quiero q. e Vd. siga 
religiosam. t? al examinar el adjunto discurso impreso, 
q.' 9 como ya tengo dho*. á Vd. fue escrito precipitada- 



— 192 — 



m. 4 ' 3 y en 24 horas : el romance endecasílabo también 
impreso délos Infantes gemelos, compuesto en años juve- 
niles y en pocos momentos : la oras." pronunciada en 
la Acad. a déla IIist. a q. e es un pequeño quadro de imá- 
genes harto mas importantes : algunas traducciones délas 
muchas q. e hice délas Odas de Horacio, siendo pasante 
de Abogado, en ratos perdidos ; y varias poesias origi- 
nales criticas y amorosas p. a dulcificar de algún modo 
el fastidio de tantas palabras vanas, q. e exprimidas p. r 
alquitara solo ... oducir un capul mortuum, p. r mas q. e 
[f - 2] se ... pesar de todo, si no soy un literato de q. n /Vd. ... deba 
aprender cosa alg. a me lisongéo en cambio, de ser un 
buen am.° q. e contribuirá p. r todos los medios posibles 
á su mayor instrucción ; ya sea facilitándole la parti- 
cipas." de mis escasas luces, si las considera oportunas 
al intento, ó proporcionándole p. a enrriquecer su biblio- 
teca y su razón, los libros escogidos q. e yo conozca útiles 
en los ramos de su particular gusto y afición. Pero 
en tal caso convendrá q. tí Vd. me remita el catalogo 
délos q. e ha adquirido h. ta aora, p. a no multiplicar obras 
inntilm. b - y completar los artic. 05 de q. e conste su librería. 

Ni se contenta solo con esta prueba mi sincera amistad ; 
sino q. e también emplearé todos mis oficios y recursos 
paraq. e Vd. obtenga en su carrera la bonorifica recom- 
pensa á q. (> le contemplo acreedor: pudiendo decir con 
verd. d q* me he anticipado á sus deseos é insinúas. 1 ^ p. s 
he aprovechado aun antes de saber su modo de pensar, 
las ocasiones q. e se me han presentado de preparar el ani- 
mo délos q.° pueden influir en la consecus. n déla gracia. Si 
bien quisiera q. B Vd. me dixese con toda franqueza á q. e 
mitras se ha de poner con preferencia la mira, por q. e no 
todas son iguahn. 1? apreciable.s p* el pais ó p. r la clase 
y producto de mis reñías. 

Tratemos ya de cosas económicas y encargos particu- 
lares. Por mis cartas anteced. UB habrá visto como seha 
salido del compromiso en q. e se cree con el poder otor- 
[f. 2 vta.] gado en favor de Bedoya, el qual no se /me envió el 



— 193 — 



conoeim.* 0 y demás . . . ultimam.* 8 me ha pasado los del 
capitán D." . . . zalez, trasladándome al propio tiempo va- 
nos capítulos délas cartas de Vd. de 15 de Junio y 15 de 
Ag.*° y en consequeneia de todo lie dispuesto q. 6 Maldo- 
nado haga el recurso oportuno á nre*. de dho*. capitán, 
y practique las dilig. as neces. as acerca délas pretensiones 
del otro recomendado de Vd. d. n Sant. 0 Allende, á q." 
contesto en esta fha. lo q. e me ha parecido conveniente. 

También he prevenido al mismo Ag. t0 disponga la 
reías." de méritos p. s el fin consabido, y creo q. e sela 
remitirá á Vd. en minuta p. r este aviso, con el obgeto 
de q. e estando á su gusto, se pueda formalizar é imprimir 
á la m. or breved.' 1 El encargo de los papeles de música 
eelo he hecho al P. Organista délos Carmelitas calzados, 
q. 9 ademas de su notoria habilid. d en el instrum. to de su 
egercicio, reúne la calid. d de compositor acreditado ; sin 
perjuicio de contar igualm. te con el mro*. de música del 
teatro déla Opera en lo q. e respecta á las piezas de su 
clase, y con otros profesores de conocim. to y buen gusto. 

En conseq. a délo q. e Vd. manifiesta á Bedoya en sus 
cartas he pagado á Maldonado los 3128 r. s y 29 mrs*. de 
su cuenta de gastos, y le he gratificado con 3 Ü r. s p. r 
aora; p. s á la verd. d no considero suficiente esta recom- 
pensa p. a el serv. 0 q. e ha hecho á Vd. á pesar de sus 
dudas en la materia : p.° no me he atrevido á extender- 
me mas, sin saber antes quales son sus ideas en el par- 
ticular. Parece que por la /dignid. d de Arcediano hizo U. 3] 
Vd. al difunto Ribera la gratificas. 11 de 1500 r. s y con 
esta proporción, si fuese de su beneplácito y no le inco- 
modase, podría ampliarse la remuneras. 11 h. 4 * 6 Ü r. s sre*. 
lo qual espero q. e Vd. me diga con toda sincerid. d lo 
q.® sienta, porq. e acerca de intereses ágenos soy sumam. te 
delicado, y no quiero proceder p. r mi, sin consultar antes 
la voluntad y las facultades y medios délos mismos agra- 
ciados. 

Acompaño á Vd. el dup.° déla cuenta déla testament." 



[Arch. Deán Funes — Tomo lv 



13] 



— 194 — 



de Rib. a á cuya viuda satisfize su importe, como tengo 
ya escrito á Vd. Y ultimam.* 3 le doy las mas expresivas 
gracias p. r el tejito de oro q. e ha destinado p. a mi, 
aunq. e á costa de desayrar la generosid. d de mis oficios 
de justa benevolencia, y de avergonzarme con un testim. 0 
de reconocim.* 0 p. r finezas q. e no ha recibido todavía, 
y con las quales hubiera deseado sorprenderle de ante- 
mano. Sin embargo es Vd. mi ant.° y buen amigo, y 
acepto el don p. r el noble origen de q. e procede, deseando 
corresponder en todos tpos*. á su bondad, como merece, 
su invariable y fino apasionado 

Joaq. n Juan de Flores 

P. D. 

[£. 3 vta.] He preguntado p. r el método /de templar el clave 
perpetuam. te ó p. r largo tpo*. q. e Vd. me pidió, como 
anunciado en un capit. 0 de gazeta copiado délas extran- 
geras, y no me han dado razón de semejante escrito, 
ni aun del invento sre* q.« trata. 

[f. 3] /S. or d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento BT» 3711. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con lineas de agua, formato de la hoja 20x14% 
cm.; letra, de Joaquín Juan de Flores, interlineas 6 y 7 mm. ; con- 
servación regular, tiene manchas de humedad y roturas en los bordes; 
lo en bastardi'la está subrayado en el original; los puntos suspensivos 
señalan la parte rota drl documento.] 



— 195 — 



57. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
Agradece el envío del tejo de oro para su amigo Flores. — 
Desea que se pueda conservar la neutralidad. — Nuevo 
Gobernador.] 

[Córdoba, enero 16 de 1804] 

/Córdoba 16 de En. 0 de 1804. [*• i] 

Año de 1804 

Estimadísimo amigo : Doile á Vd. las debidas gracias 
p. r la remesa q. e ha echo del tegito de oro p. a el amigo 
Flores, y del otro dinero, cuyos conocimientos firmados 
p. r d. 11 Ramón Romay me incluye: como también p. r su 
generosidad en no descalfar de estas cantidades el impor- 
te de dho* tegito de oro. 

Sino se encontrase la lila imperial podra Vd mandar- 
me qualquiera otro genero q. e equibalga pues aqui nada 
tenemos de provecho. 

Me hago cargo de la cituacion de Vd, y lo peligroso 
q. 16 seria visitar con mucha frecuencia al amigo Cañete. 
Yo estoi muy satisfecho de su honrrades y buena amis- 
tad p.* 1 q. e dege de ponerme de parte de la razón. 

Dios quiera continué nuestra neutra/lidad, si quiera [ £ - 2 1 
entre tanto podamos poner en saibó ntros* cortos inte- 
reces. 

Parece q* ese Pueblo se abrasa en disenciones : no 
quisiera q. e a Vd* le tocase ninguna chispa. Por aqui lo 
pasamos bien con ntro* nuevo Governador, a q. n tenemos 
mui propicio. Mande vd a su afino* amigo q. 16 B. S. M. 

¡g r j) n ;p r an. e<> de Letamendi. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 576. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 era.; 
letra inclinada, interlíneas 6 y 7 mm. ; conservación buena.'} 



— 196 — 



58. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes, sobre compra 
de algodón. — Inconvenientes con sus parientes, los Acuña, 
por el asunto Cabrera.] 

[Catamarca, febrero 5 de 1804] 

/S. or Prov. or D. OJ D." Gregorio Funes 

Catham* Feb.° 5. de 1804. 

Mi mui apreciado Señor, y dueño de toda mi estimación : 
por vn exprofeso escrivi a Vd avisando la dificultad 
de encontrar el algodón hize las mas eficases dilig. s entre 
todos los sujete s q en la sitada nombre, y solo se hallo 
en poder de D." Nicolás Soza y Soria carga, y inedia ; 
y viendo q no se remedia con esto lo dexe. y propuse á 
este Cavallero del algodón nuevo, por ser de mui buena 
conducta, y el mejor en ascendado en essa especie de 
lavranzaS: me prometió, (pie en todo el Abril venidero 
(si no huviesse plagas) me vendería de su Hacienda 
asta 300 arrobas ensacadas al precio de dos p. s cada 
arrova. sin (pie pudiesen mis advitrios hacer, q va jase, 
1 ó moderase esse precio : /quedamos en que daría aviso 
al Amigo q me lo encarga sin nombrar sujeto alguno, 
y con su aviso se hacentaria el trato. 

El principio de esta cobecha pinta bien por la calidad, 
y abundancia, si no siguen Las lluvias con la avundancia 
q asta el presente, o viene la plaga de langostas; q en 
livrandose de estos dos males se puede comprar en algu- 
nas manos al precio de dies, y doce r. s arrova ; pero 
con el peligro de algunas trampillas, q tomando el dinero 
anticipado, de cierto es, q no las escusan ; por q á este 
precio, se halla tan solam. 1 ' en los de chacras cortas, y 
en los necesitados, y á estos se Les dá el dinero con anti- 
cipación, q solo de esse modo lo venden p. a el socorro 
de sus urgencias: Vs. deterininai'a si combiene q se haga 
essa compra, con el bien entendido, q en todo Abril, ó 
parte de Mayo se hará la remesa echando todo el 



— 197 — 



eefu/erzo en el recojo del algodón, y los preparativos de U. 2] 
la tropa q hade conducirlo. 

Toda la cassa de los Acuñas mis parientes se me han 
declarado adversos h causa del asunto de Cavrera, y por 
vii exped.* 8 q haora nuevam.-*-' he criado contra D. n Gre- 
gorio Buzo, q lo remito en este Correo á SS.I. para su 
resolución : este Ruzo no quiere entregar vn Testam. to 
en que se interesa la quarta canónica, q corre ami cargo 
exigir : es mi compadre del primer hijo, esta casado con 
mi sobrina hija de mi pariente afinico D. n Fran.*" 0 Acuña; 
y como estos me han jugado de antemano algunas man- 
ganetas, piensan, q esta exeeucion se dirige á vengar 
agravios, q no lo penze, ni de ningún modo me ocurrie- 
ron ala Imaginación, y de aqui es, q me han tomado a 
su cargo, y aun se ruge, q han informado en mi contra, * 
q no lo creo, ni hai materia p. a ello ; pero por lo que es 
vivir /con los recelos, q me son justos, le comunico á Vs. [f. 2vt».] 
p. a q en lo pocible este ala mira, y revata alguna maquina 
q se formase contra mi honor : yo creo le pasaran á Vs. 
el tal exped. te , ó lo menos se consultara el caso, y alli 
vera, q todo ha sido suavidad, sin embargo de que Ruzo ■ 
por su notoria tenacidad merecía aplicarle toda pena 
q le haga sentir, como es devido asus graves delitos, q son 
notorios en toda la Provincia. 

Deseo se mantenga sin novedad la mui importante 
salud de Vs. Y que mande asu apacionado con toda 
satisf." seguro de mi fina voluntad con la que ruego á 
Dios le gue* m. B a. s 

De Vs. su aff. mo , y atiento Capell." Q. S. M. B. 

El Mro* Pedro Ign.° de Arze 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento .V? 3780. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la roja 21 x ll'á cm.; 
letra de Pedro Ignacio de Ai ze, inte.lini as 10 a 12 mm.; conservación 
buena.] 



— 198 — 



59. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, sobre Comisa- 
ría de Cruzada. — Recomendación en favor del Coronel 

Allende.] 

[Madrid, febrero 8 de 1804] 
[f. l] /f 
Mad. d 8 de Feb.» de 1804 

Mi mas estimado am.° y comp. 0 Desp. 8 de cerrada 
la q. e escribo á Vd. con esta fha. he recibido la suya de 
15 de Oct. e ult.° y como ya estarán en su poder mis 
anteriores, escuso molestarle de nuevo con una contestas." 
prolija, é inútil en el dia. 

Quedo enterado de q. to Vd. me dice en orn*. á la soli- 
citud déla Comis. 3 de Cruzada, y en conseq. 8 haré que 
Maldonado practique las dilig." 6 oportunas p. a averiguar 
lo*q. e haya en el particular, y presente el mem. 1 conve- 
niente al Comis. 0 Gral*. á fin de obtener la gracia, si no 
se ofrece embarazo alg.° p. r el defecto de propuesta del 
Virrey, concurriendo yo con mis oficios al mejor éxito. 

Los papeles ofrecidos van p. r este mismo correo; p.° 
temo mucho q. e p. T secos é insipidos den un mal rato al 
delicado paladar de Vd. 

He entendido desde luego el espíritu déla recomendas." 
de Vd. en fav. r del Coronel Allende, y asi he hecho lo 
mismo q.° aora me propone. 

Vd. sabe q. e puede mandar con toda libertad á su mas 
fino am.° y comp.° 

Joaq. n Juan de Flores 

S.™ 1 d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional, — Sección Manuncrítos. — Documento No 3712. — Orí- 
pina! manuscrito; papel con linean de agua ; formato de la hoja 20 l /¿ x 14% 
cm.; letra de Joaquín Juan de Flores, interlíneas 5 y 6 mm. ; conservación 
buena.] 



— 199 — 



60. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi, se 
congratula de que la neutralidad se haya consolidado. — 
Lamenta el encarecimiento de los artículos.] 

[Córdoba, febrero 15 de 1804] 

/Cordova 15. de Febrero de 1804. [f. i] 

Estimadissimo amigo, por la faborecida de V.d. del 
anterior correo, quedo enterado remitirá en el próximo 
abiso el resto de la cantidad incinuada. Según las noti- 
cias que se nos comunican, párese que estas ( [noticia] ) 
remesas lleban mas seguridad; pues se ( [q] ) cree, que 
nuestra neutralidad se ha consolidado mejor. D. B lo quie- 
ra para que salgamos de cuidados, y tomen las cosas 
una estabilidad, que á todos nos hace cuenta. 

Me párese bien la compra del grano de oro ; y espero 
este genero ( [con] ) en la primera ocacion q. e se presen- 
te : pues aqui nada se encuentra de provecho, y todo 
mui caro. Yo entendía que la abundancia de los efectos, 
y la falta del numerario eran dos causas de bajar el 
precio de las ( [of ] ) cosas: pero obserbo lo contario; 
pues estos perseberan altos y el numerario mui escaso. 

Estoi esperando al amigo Cañete, qui[e]n creo buelbe 
mui desengañado con las lexiones que le ha dado ese 
gran Mundo. Felis el hombre que es superior á sus 
caprichos. 

Mande V.d. á su aff. mo amigo Q. S. M. B. 
S. r D. n Fran. co Antonio Letamendi. 

[Biblioteca Nacional. — Secciin Manuscritos. — Documento N" 579. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; le- 
tra de Funes, interlíneas 7 y 8 ram.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se. hulla testado.] 



— 200 — 



61. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Retri- 
bución a Maldonado. — La renuncia del Obispo de Arequipa; 
maniobras del de Paraguay. — Se lamenta que los beneficios 
de la vacuna lleguen aquí tan tarde.] 

[Córdoba, febrero 15 de 1804] 

[ £ - Ú /Cordova 15. de Febrero de 1804. 

Estimadissimo amigo, con no pequeña eomplaseneia 
mia he recibido la faboreeida de V.d. de 5. de ([S]) 
Octubre del año anterior. Por ella veo la buena dispo- 
cision de V.d. para proteger mis asumios, y contribuir 
con su influjo á mis satisfaxiones ; de que le doi las 
mas debidas gracias, protestándole un eterno recono- 
cimiento. 

Ya ha visto V.d. que por un orden inesperado de 
susesos ha ( [ve] ) benido mi poder á manos que ( [acaso] ) 
no podra V.d. manejar ( [con] ) (con) aquella libertad 
que yo quisiera, y que acaso conbendria mas á mis decig- 
nios. Pero pues que esto no nos liga á los prosederes 
extrajudiciales, ni tiene parte en nuestras confiansas pri- 
badas, seguirán estas con tanta mayor satisfaxion mia, 
qnanto es ([el]) cumplido el consepto de legalidad, y 
onrades, que me ha echo formar (de V.d.) su citada carta. 

Por una de mis antesedente [s] habia prebenido á V.d. 
que satisfaciese los costos de mi sedula de deán y pagase 
el correspondiente onorario á Maldonado por los pasos 
dados en esta consecución. Conciderando el corto traba- 
jo de este, me imaginaba quedase á fabor mió en poder 
de V.d. algún reciduo; ([pero]) de los primeros quinien- 
tos pesos que le remiti ; pero supuesto que V.d. endoso 
el conocimiento á fabor del S. r Flores, es nesesario con- 
ciderar esta cantidad íntegra insumida en dicho asumto. 
Dicho S. r Flores me escribe, y no me expresa la distri- 
bución ([de este dinero]) que hubiese echo. 

Quedo muí prebenido á no remitir á otras manos que 
á las de V.d. cantidad alguna de dinero; y asi lo boi 
berificando; habiendo caminado ya á su poder los dos 



— 201 — 



mil y quinientos pesos de que able en mis antesedentes : 
como tanbien los ([que irán]) otros dos mil y quinien- 
tos que irán eu este abiso, según lo que me escribe el 
apoderado de Buenos Ayres. 

Aunque por este medio quedan desde luego aseguradas 
estas remesas, no dejo de consebir bastante embarasado 
el giro de mis pretenciones ; porque V.d. mismo debe 
reflexionar, que sin dinero ( [em] ) 6 con poco en poder 
de Flores, y Maldonado debe ser 6 mui lento, 6 ninguno 
su /influjo. Yo le aseguro á V.d que no le alio buena U- i vta.] 
salida á esta dificultad ; y solo digo, que prefiriendo la 
seguridad del dinero, me remito á lo que V.d. dispusiere : 
pues teniendo la cosa presente sabrá si le hade entregar 
á Flores alguna cantidad, 6 no, quando se aserque el 
tiempo de alguna pretencion, 6 se este en ella. 

Por las ultimas noticias que binieron de esa Corte se 
sabe que estaba berificada la renuncia del de Arequipa. 
Pero se abla sobre este asumto con bariedad. Vnos disen 
que esta es una renuncia política, y que el mismo renun- 
ciante hace empeños por que no se le admita. Si en el 
dia no esta concluido este negocio abiseme V.d. lo que 
bai en esto. Si esta concluido, y han promobido á 
este Obispo, según su pretencion, me resta el sumo cui- 
dado de si acaso promoberan á este obispado al de el 
Paraguai que también lo solicita con desmedido empeño ; 
sin haberse querido mober de aqui á pesar de hacer cosa 
de seis Meses que se consagro. 

Este Obispo tiene en esa Corte un primo suyo llamado 
Chabarria, natural del Paraguafy], que paso alia con no 
se que pretenciones aora dos o tres años, han esparcido 
por aqui la vos que lo protege el Principe de la Pas ; y 
se espera con mucho fundamento que por sus diligencias 
conseguirá el Primo la translación. Abiseme V.d. de rais 
lo que bai en esto. 

He leido con gusto el exemplar sobre la bacuna. Esta 
es una de las inbenciones mas benéficas ala humanidas 
[sic], y que ara época en la historia de los selebrcs des- 



— 202 — 



cubrimientos. Por lo mismo no puedo dejarme de lamen- 
tar de que nos llegue aqui tan tarde el beneficio ; pues 
debiendo concluir la expedición en Buenos Ayres es pre- 
siso que pasen muchos años. 

Los documentos sobre mi relación de méritos caminaron 
ya. Mande V.d. á su mas reconocido amigo Q. S. M. B. 

( [P. D. le ede estimar á V.d. me remita con la mayor 
brevedad la historia de Cbarlebois del paraguai ; si como 
se anuncia esta traducida en castellano, y con las notras 
del Jesuíta Muriel ; pues de otro modo no la quiero por 
que en franses la tengo aqui.] ) 

S. r D. n Fran.* 0 Manuel Bedoya. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A'? 577. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filiiirana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 7 y 8 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.] 



62. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores sobre sustitu- 
ción del poder de Baltasar Santos Maldonado. — Necesidad 
de extender nueva relación de méritos. — Le anuncia que está 
haciendo un ensayo sobre la historia del Paraguay, Río de la 
Plata y Tucumán.] 

[Córdoba, febrero 15 de 1804] 
[f. i] /Cordova 15. de Febrero de 1804. 

Estimadissimo amigo, y compañero, contestando á su 
mui apreciable carta de 5. de Octubre del año anterior, 
([veo por ell] ) digo que quedo enterado haber el Amigo 
Bedoya endosado á fabor de V.d. el conocimiento de los 
quinientos y mas pesos que remití, como asi mismo estar 
pronto dicho amigo á sostituir el poder en D. n Baltasar 
Santos Maldonado, según que haci se lo tenia prebenido. 

Se hace preciso prebenga V.d. á D." Baltasar se tire 



— 203 — 



quanto antes mi nueba relación de méritos con los docu- 
mentos, que en uno de los anteriores correos remití al 
S. r Bedoya ; los que supongo habrá pasado ya á su poder. 

/Me persuado tanbien habrá ya V.d. recibido el cono- [f. 2] 
cimiento de los quinientos pesos, que le remitió el Coro- 
nel Allende para sus pretenciones, cuyas resultas quicie- 
ramos saber : pues es amigo á quien estimo. 

Me alio mui entretenido forjando un ensayo sobre la 
historia del Paraguai, Rio de la Plata, y Tucuman. Con- 
cluida que sea se la remitiré á V.d. para que la revea, 
y corrija sus muchos defectos. 

Mande V.d. á su mejor amigo y compañero y Capellán 
Q. S. M. B. 

S. r D. n Joaquín Juan de Flores. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JT' 578. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado.] 



63. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. — Le refiere 
las incidencias del pleito sobre el alumbre en que interviene 
Cabrera y le expone sus quejas por el proceder de éste. — 
Gestiones realizadas para la percepción de los diezmos.] 

[Catamarca, marzo 8 de 1804] 

/S* Dean, y Prov. or D. or D. n Gregorio Funes [f. i] 

Catham. ca Marzo 8. de 1804. 

Mi venerado Señor, y dueño de toda mi atención : Recivi 
la mui favoresida de V S inclusas ladel mro* Herrera, 
y el Alcalde : he suspendido la entrega de estas, porq no 
estando aqui los autos con nueva Prov. a , me temo mayo- 
res enrredos. 

En el dia 9. del próximo Enero pronuncio la Sentencia 



— 204 — 



el Ale.* 16 en el Litis del Alumbre de Cavrera ; este inter- 
puso apelación al Trivunal de su Altesa, y alos quantos 
días se presento ante el Diputado del Consulado pidien- 
do se arrastre essa Causa, y conosiendola por sus trami- 
tes, le administre Just. a : paso su oficio el diputado, 
pidiendo al Alc. de los autos, y este se los negó ; y estando 
[f. i vta.] principiando á sacarse el testimonio, q /antes pidió Cavre- 
ra, se fue este al Eseriv.* 3 y le dixo q no prosiga porq no 
tenia conque pagarlo : Ya vera V S. el estado de este 
asunto ; y me párese, que el Alc. de ya devia declarar por 
decierta la apelación de Cabrera. 

Sobre todo he discurrido la inclusa representación ; 
estando cierto, que no cominando á Cabrera con suspen- 
cion in Sacris, y vna vigorosa Cárcel en esta Recoleta ; 
no sera fácil, salir de este asunto : estoy informado, q 
aun sus amigos le han afeado sus procedimientos, y se 
pasea tan satisfecho, como si no huviesse quevrado vna 
paja. 

La masa esta entre el viejo Acuña, y tu hijo cura 
Int. 0 ; estos creo, í-e han dedicado á proporcionarme qto* 
mal puedan; y no viniendo la Prov. a terminante, y cruel, 
nada se aventurara, y quedaremos como antes. Alcavo 
[ f - 2 ] se hade ver en el alumbre, lo que suce/dio en el Oro, y 
piñas que remitió de Guandacol p* este pagam. t0 ; q 
viniendo de alia con el pretesto de vender, y pagarme, 
todo lo jugo, y assi lo tengo expuesto en los Autos. 

Remito el expediente q contra Barreda se inicio, p. a 
que vea q no me he descuidado cu la cobranca diesmos; 
y con el Rematador de la Piedrablanca estuve en térmi- 
nos de proceder con mayores ejecuciones: En este correo 
caminan los livram.* 06 , y asu vuelta con el aviso del Con- 
tador, se les exigirá puntualm. 1 por d resto, y se remi- 
tirá a la mayor vrevedad pocible. La escases de plata 
tiene a estos hombres consumidos, no siendo fácil vender 
aquí sus frutos, como se facilitara en tiempo de Guerras. 

Los autos del pleito de Leiva con Vera he tenido á 
bien remitir p. a el mejor acierto: yo estuve resuelto á 



— 205 — 



mandar embargar ganados, y /subastados ]>. a qto le toca 
de costas, se le pacen á Vera, lo que le adeuda; y me 
be contenido por el parentesco, q expone, q nunca movió 
mi intención á faltar en lo q sea de just. a 

Remito estos asuntos por vn exprofeso q ba por vna 
dispensa, que me persuado lo despacharan vreve, y esti- 
mare, q este asunto de Cabrera, se sirva VS. remitirme, 
antes q tome otro peor semblante. 

Deseo, q VS. lo pase sin novedad, Y que mande asu inti- 
mo, y attento Capell." Q. S. M. B. 

El Mro* Pedro Ign.° de Arze 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito*. — Documento JV? 3730. — Ori- 
ginal manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 20V¿ x 15 cm.; 
letra de Arze, interlineas 6 a 8 rnm.; conservación buena.] 



64. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Sobre Comi- 
saría de Cruzada. — Le anuncia que recibió aviso del tejo 
de oro que le destina. — Papeles de música encargados al 
Padre organista del Carmen; su costo elevado por no existir 
allí imprentas de música.] 
[Madrid, abril 7 de 1804] 

/t [t i] 

Dup. d ° 

Mad. d 7 de Abril de 1804. 



Mi mas estimado am.° y comp. 0 Contesto á la apreciable 
de Vd. de 16 de Diz. ft ult.° diciendo : q. e aunq. e se han 
practicado dilig. as en solicitud déla Comis. a de Cruzada, 
ning. a puede ser mas útil y oportuna q. 15 la q. e se funda 
en la ventajosa propuesta, q* ha merecido ( [á] ) Vd. á ese 
Gov. OT Asi no se omitirá paso ni oficio q. e conduzca á 
su completa satisfacción, en q. e tanto me intereso. 

He recivido p. r este aviso el conocim. to del texito de 



— 206 — 



oro q. e Vd. me destina, y viene registrado en el mismo ; 
p.° ya tenía en mi poder el dup. do q. e llegó antes p. r 
una frag. to particular, en fuerza déla activid. d de su 
apoderado de Buenos- Ayres. 

Los papeles de música q. e Vd. tiene encargados, y yo 
he puesto al cuidado del P. Organista del Carmen, ascen- 
derán, según este me informa, de 18 á 20 Ü r. s p. r lo qual 
he mandado suspender p. r aora su adquisición h. te q. e 
instruido /Vd. del particular, me comunique ordenes posi- 
tivas ; p. s me ha parecido cantid. d exorbitante, aunq. e p. r 
su naturaleza es este un artic. 0 mui caro, especialm. te no 
habiendo aqui imprentas de música. 

Celebro mucho la noticia del informe hecho en favor 
de Vd. p. r ese Gov. op y sabiendo yá q. e le acomoda la 
mitra de Salta, verificada la división, no perderé moni.* 0 
p. a preparar el terreno, y coger á su tpo*. el fruto 
deseado. 

En todo cuente Vd. spre*. con la fina amistad y cariño 
de su af. mo 

Flores 

S.<* d. n Greg. 0 Funes. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 3713. — Dur 
plicado manuscrito; papel con filigrana; formato de la hoja 20x15 cm.; 
letra de Flores, interlineas 8 y 9 mm. ; conservación buena ; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado.~i 



— 207 — 



65. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Noti- 
cia de la sustitución del poder; le ruega retire todos los docu- 
mentos que se encuentran en poder del señor Bedoya para 
extender su nueva relación de méritos. — Aspiración a una 
Prelatura del Reino. — Pretensión al obispado de Tucumán; 
las aspiraciones del Obispo Videla. — Remesas de músicas y 
oboes para su Iglesia. — La Universidad de Córdoba.] 
[Córdoba, abril 15 de 1804] 

/Cordova 15. de Abril de 1804. C f - « 

Amigo y mui S. r mió: por carta que he recibido de 
mi amado compañero el S. r Flores, quedo enterado haber- 
se sostituido en V.d. mi poder, según mis deseos, y con- 
tinuadas ordenes. Yo espero que el tiempo me ara ber 
los aciertos de esta premeditada elexion. 

Como astaqui no tenia noticia de haberse berificado 
esta sostitucion, ha sido preciso continuar mi correspon- 
/dencia con el S. r Bedoya. A este le dirigi todos los [f. i v ta.] 
nuebos documentos con que debia formarse mi nueba 
relación de méritos, incluso el que acredita la toma de 
posecion del Deanato. Sirbase V.d. recogerlos, y que 
quanto antes se me tire la relación, de que me mandara 
un exemplar. 

Del puesto en que me alio yo no puedo aspirar á otra 
cosa que alguna de las Prelaturas de este Reyno. Si V.d. 
reflexiona sobre lo dilatado de mi carrera, y que en ella 
he acumulado un no pequeño caudal de serbicios, hade 
conbenir con migo, que ( [es] ) por un orden regular esta 
es una pretencion mui asequible. Años, puestos, serbi- 
cios, y los demás medios que pueden facilitar este empe- 
ño, están puestos de mi parte ; de la de V.d. y mi pro- 
tector el S. r Flores corre hacerlos baler con su mas opor- 
tuna diligencia. Para que nada falte han concurrido 
también los informes de este Prelado diocesano en uno 
reserbado que dirigió al Rey ; otro que hiso el Virrei 
de Buenos Ayres, cuya copia dirigi á Bedoya; y el que 
por triplicado hace este Gobernador Intendente, y que 



— 208 — 



incluyó al S. r Flores. Es mui del caso hacer entender 
á los Señores Camaristas (aunque con mucha reserba) 
que quantos papeles ha dirigido al Rey este obispo Mos- 
coso, todos han sido trabajados por mi. Esto es tanto 
mas nesesario, quanto sabemos que han sido bien recibi- 
dos en el consejo, y que á ellos debe el buen crédito que 
se ha grangeado. 

Dicho S. r Moscoso solicita el Obispado de Arequipa su 
patria. D. n Joseí Xabarro su apoderado en esa le ase- 
gura, que esta en mui buen estado su pretencion. Si lo 
consigue, queda bacante este del Tucuman; y este es el 
caso en que debemos apurar todos los recurzos ; por q. e 
nada me acomoda mas que este destino 

También es un fuerte pretendiente á este Obispado el 
S. r Videla Obispo del Paraguai. Seria la ultima desdicha 
que me pudiera sobrevenir si lo conciguiera este ; por 
que es mi enemigo mas irreconcil( [11] )iable. Esta tan 
esperansado de ello, que con escándalo de todo el mundo 
no hai poder humano que lo haga salir de aqui á serbir su 
Obispado ; no obstante que hace ¡«erca de año que se 
consagro. Es mui conbeniente que V.d. haga correr esta 
noticia ; por que estara mui creída ( [el C] ) la Cámara 
que tomo posecion de su Obispado, y no sera tan difícil 
pro( [b] ) (m)oberlos. La Igl[e]cia del Paraguai tiene una 
sedula para que ningim Obispo suyo sea promobido ¡-in 
haber tomado posecion. 

Al S. r Bedoya le encargue una remesa de mucica para 
esta Iglecia, según una nota que le dirigi, como también 
dos oboeses para unos esclabos de la misma Iglecia. Vea 
V.d. si la lia remitido, y si no lo ha echo recoja ( [lo] )la, 
y berifiqueme la remesa con el dinero que le suministrace 
el S. r Flores. 

El a^umto de Vnibercidad sigue empatado como ciem- 
pre; y párese que este fuera su destino inebitable creí 
que pudiera concistir en la pesades del Fiscal de Buenos 
Aires; pero este ha llebado fuertes reprenciones de la 
[f- 2] corte por ([este]) el atraso de los /negocios: esta despa- 



— 200 — 



chando mucho; poro el de la Vnibersidad en un ser; 
por lo que creo, que esta ([de]) demora es con estudio. 
Mande V.d. á su mejor amigo Q. S. M. B. 

S. r D." Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A' 9 582. — Borra- 
dor manuscrito; papel con füigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
Utra ile Funes, interlineas 6 y 7 rnm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis/ ([ ]) se halla testado; lo indicado entre paiéntesis v 
bastardilla está intercalado.] 



66. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi, se 
sorprende por el proceder de Bedoya, que le ha servido para 
cambiar de corresponsal en Madrid. — Sobre negocios y com- 
pra de una negrita.] 

[Córdoba, abril 15 de 1804] 

/Cordova 15. de Abril de 1804. [f. « 

Estimado Amigo, he recibido la carta que V.d. me 
incluye del S. r Bedoya, la que no ha dejado de sorpren- 
derme reflexionando tan irregular modo de proceder, y 
con tanta inconsecuencia a la que recibi suya en el abiso 
pasado. Esto me ha serbido de oca([cl])cion para bariar 
de corresponsal, contrayendome a mi apoderado el S. r 
Flores, á quien doi orden se la pase el dinero remitido. , 
Le escribo también á Bedoya, á quien omitirá V.d. escri- 
birle en esta ocacion. 

El situado no párese. A si por esto como por no handar 
con ([nuebas]) (distintas) cuentas, sera bien, que V.d. 
abone á la mia todo el producto de la negociación del 
gabon que remitió Chabarria. Toda esta partida es mia; 
por que habiendo suplido su importe á unas pobres muge- 
res pagaron en esta especie ; y no hallando modo de 
salir aqui de el lo remití á Buenos Ayres por mano de 
Chabarria. ([Sin embargo de esto, están prontos ciento 



[Arch. Deán Funes — Tomo I« 



14] 



— 210 — 



y cincuenta p. s para que los condusga el cituado, con 
cuyas dos partidas me persuado podra V.d. reintegrarse 
de sus suplementos y comprar la negrita que le encargue 
para la S. ra Josefita. Por la quenta que V.d. me remitió 
quedaron á mi fabor] ) . 

Supongo q. e ' con esto tiene Vd sobrado p- a el encargue 
de la negrita, ó deno me lo abisará en el Correo p. a 
( [remitírselos p. r el] ) tomar otra providencia. Algo han 
calmado mis cuidados con la noticia de la neutralidad, 
Dios quiera q. e asi £ea, y q. e no tengamos otro descala- 
bro. No sé q. do tendremos el gusto de verlo a Vd p. r 
aquí. Mande vd asu afino, amigo Q. B. S. M. 

S. r d. Fran.' co Ant.° Letamendi. 

[Biblioteca Xacional. — Sección Manuscritos.- — Documento A r ? 583. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm,; 
letra de Funes y a partir del párrafo que (m;ieza con la palabra "Supongo" 
hasta el final es letra inclinada, interlíneas 7 a 9 mm.; conservación 
buena; lo indicado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre parén- 
tesis ( ) y bastardilla está intercalado.'] 



67. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya, se de- 
muestra condolido de la actitud de éste, al no haber contes- 
tado sus cartas y que indirectamente supo que no habia 
querido hacerlo; le da cuenta de un dinero que recibirá para 
que se lo entregue al señor Joaquín Juan de Flores y le 
agradece todas sus atenciones.] 
[Córdoba, abril 15 de 1804] 

[f. i] /Cord[o]va 15. Abril de 1804. 

Muí S. r mío, con no pequeña sorpresa mía ha llegado 
el abiso de Diciembre sin haber tenido carta de V.d. en 
contestación á las que le tengo escritas con fecha 15. de 
Junio, y 15. de Agosto del año anterior. Al principio 
atribuí esta falta á que podía haber algún estrabio de 
cartas; pero enterado de lo que V.d. le dice al amigo 
[f. i vta.] d.™ Phelipe Gonsales, echo de ver que con acuerdo /deli- 



— 211 — 



bei-ado no quiso V.d contestarme á mis citadas. D. n 
Fran. 00 de Letamendi mi apoderado en Buenos Aires me 
remitió la qarta original, que V.d. le escribió por el mis- 
mo abiso de Diciembre, diciendole me escribiese, no remi- 
tiese mas dinero á España, pues con lo remitido tenia 
sobrado, para mis asumios. La reunión de estas circuns- 
tancias bien estrañas, me ha echo consebir, que procura 
V.d. desaserse de mi correspondencia. No me pesaría 
tanto de esto, quanto el haberle dado motibo. Estoi segu- 
ro, que mis procederes han ido ajustados á las leyes de 
la mas estrecha onrades. Por lo demás V.d. es libre 
para obrar como gustare. Como no me fue pocible pre- 
veer ([el]) esta nobedad, tampoco pude ebitar el remi- 
tirle á V.d. el dinero que habia ofrecido. Este, según 
los conocimientos que me ha mandado dicho Letamendi 
(Sin contar con los tr[e]inta doblones de oro de á 16 p." 
f. s cuyo liquido me escribió V.d. haber entregado á mi 
apoderado,) es de dos mil y quinientos p. s fuertes, que 
condujo D. n Ramón Rumai comandante de la Corveta 
correo el Infante D. n Carlos ; y otra tanta cantidad en 
la misma espesie de moneda, que condujo D. n Baltasar 
Vnquira comandante de la Corveta correo la Fuerte. Se 
serbira V.d. entregar el liquido de estas cantidades al 
S. r D. n Joaquín Juan de Flores Auditor de Guerra de 
la capitanía g. 1 de Castilla la nueba recidente en esa 
corte. Yo siento haber molestado la atención de V.d. y 
viviré ciempre agradecido a sus fabores. Mande V.d. á 
su atento amigo y capellán Q. S. M. B. 
S. r D. n Fran. co Manuel de Bedoya. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 580. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 8 « 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y 
bastardilla está intercalado.} 



— 212 — 



68. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Sobre el 
obsequio del tejo de oro. — Rendición de cuentas. — Le 
indica que Maldonado debe recoger de Bedoya todos los docu- 
mentos de sus servicios, juntamente con el de la toma de 
posesión del deanato. — Que tiene fe en su protección para 
que mediante su influencia pueda conseguir alguna Prelatura 
del Reino. — Pretensión al Obispado del Tucumán. — Le noti- 
cia que le incluye el informe que hace en su favor a la Cámara 
de Indias el Gobernador Intendente y que el Virrey de Buenos 
Aires hizo otro aunque no tan expresivo. — Comisaría de 
Cruzada. — Tentativas de Funes de reanudar relaciones con 
su antiguo maestro Heros. — Espera conocer por los efectos 
la buena sombra a que se ha acogido.] 
[Córdoba, abril 15 de 1804] 

[f. i] /Cordova 15. de Abril de 1804. 

Estimadísimo amigo, y Compañero, en el correo marí- 
timo que acaba de llegar, be recibido dos de V.d. la una 
duplicada con feclia ó. octubre del año anterior, y la 
otra, con fecha 7. de Diciembre del mismo año. En esta 
ultima me dise V.d. que le escribía Letamendi con fecba 
[f - 2] 26. de Agosto iba á remitirle de mi or/den un tegito de 
oro con peso de l(i. onsas poco mas ó menos, ygnorando 
V.d. su destino. Este modo de expresarse V.d. me con- 
bense no haber recibido mi carta 15. de Agosto; pues 
en ella le decía remitirle á V.d. dicho tegito de oro, para 
que en mi nombre Lo disfrutase en un buen puño de espa- 
dín. Esto mismo Le repetí en otras cuya contestación 
espero, no menos (pie el que V.d. accepte esta señal de 
mi bu[e]n afecto. Posteriormente me ha escrito dicho Leta- 
mendi haberlo ya remitido, mandándome el conocimiento 
firmado por D." Ramón Rumai([n]) comandante de la 
corbeta Infante D." Carlos; por lo que creo, que ya lo 
habrá V.d. recibido. 

Mi confucion esta ¿como pudo V.d. recibir la carta de 
Letamendi de 20. de Agosto, sin recibir la mía de 15. del 
mismo Mes, siendo asi que el correo ordinario que tran- 
cita para Luchos Ayres llega ciempre á esta ciudad el 



— 213 — 



22. Espero con impaciencia el siguiente abiso para saber 
si se ha perdido esta caria mia ¡ lo que sentiré por que 
contenia asumtos de importancia. 

Quedo enterado por la citada de V.d. haberle entre- 
gado de mi cuenta el S. r Bedoya 9026. r. s y 17. mara- 
bedis; como de que, habiendo pagado á la viuda de Ribe- 
ra 2377. r. s y 27. marabedis por el alcanse que me hizo, 
y consta de su cuenta q. e he recibido, quedan en poder 
de V.d. á fabor mió 6648. r. s y 24. marabedies. 

En una que anteriormente escribi al S.. r Bedoya le 
decia pagase al Amigo Maldonado los 3128. r.* 29. mara- 
bedis, á que acienden según su cuenta los gastos de mis 
despacho |s] del deanato ; como también su onorario en 
razón de sus diligencias. Esto le decia yo al S. r Bedcya en 
carta de 15. de Agosto, de que aun no he tenido contesta- 
ción. Pero supuesto, que este sugeto paso á V.d. el dine- 
ro mió que tenia por entonses en su poder, es de presu- 
mir no lo haya berificado ; por lo que se serbira V.d. 
hacerlo asi. ([El]) Me párese conbeniente que á dicho 
amigo Maldonado le demos cien p. s f. s por su agencia. 
Si esta cantidad le pareciere á V.d. poca podra añadir 
proporcionalmente lo que V.d. gustare ; pues deseo tener- 
lo contento. 

Los pasados extrabios de mis cartas, y poderes dieron 
* mérito para que mis remesas de dinero las hiciese á manos 
de dicho Señor Bedoya. Amas de la remesa de los 30. 
doblones, se le han remitido las partidas siguientes : dos 
mil y quinientos p. s f. s que según consta de conocimiento 
(su fecha 12. de Diciembre de 1803.), condujo D." Ramón 
Romay comandande [sic] de la corbeta correo el Infan- 
te D. n Carlos: Otra tanta cantidad (en la misma especie 
de dinero), que condujo D." Baltasar Vnquera /coman- [ f . 2 vta.] 
dante de la Corveta correo nombrada la Fuerte ; cuyo 
conocimiento es de 15. de Febrero de 1804. Por esta mi 
carta se serbira V.d. recibir de mano de dicho S. r Bedoya 
el liquido de las dos referidas cantidades ; estando pre- 
benido que con esta misma fecha le escribo lo berifique asi. 



— 214 — 



Al amigo Maldonado le digo recoja del mismo Bedoya 
todos los documentos de mis serbicios, juntamente con el 
de toma de posesión, y que inmediatamente se forme una 
nueba relación. Procure V.d. que hasi se haga. 

En mis antesedentes le he cignificado á V.d. todas mis 
miras ; y V.d. no nesecita que se las especifique. Deseo 
vivamente salir de este estado de subordinación ; porque 
no hai paciencia para sufrir á tanto majadero como por 
lo común ( [su] ) se nos pone encima. Seria mas que 
desdicha mia que no consiguiese alguna de las Prelaturas 
del Reino. Después de una carrera tan larga, y de aliarme 
con todos los medios y proporciones para facilitar este 
empeño. Sobre todo fio yo en su protexion ; por que me 
párese impocible que mediando sus respetos á serca de 
una cosa tan en su lugar no se conciga. 

En el dia esta bacante el Obispado de S. ta Cruz ; y aun 
q. e se ha echo poco apetecible, pero no por esto es de 
despreciar. Sabemos que esta admitida la renuncia del 
de Ariquipa [sic], y que este Obispo del Tucuman solicita 
aquel Obispado con mucha fuerza, y con muchas espe- 
ransas. Si llega á colocarse en el, queda este bacante. 
Para este caso es preciso que V.d. apure todos los recur- 
sos de su fabor á fin de que se me de á mi. Este V.d. 
prebenido que lo solicita con desmedido empeño el Obispo 
del Paraguai mi mas fiero enemigo. Seria la ultima infe- 
licidad mia si se lo diesen. 

Los adjuntos pliegos son dos informes de un mismo 
tenor por triplicado, que este G. or Intendente hase á mi 
fabor á la cámara de Indias, y á la via reserbada. El 
principal y duplicado caminaron antes por mano de Bedo- 
ya. Impóngase V.d. en su contenido, y que serrados se 
[f. 3] entreguen. El Virrei de Buenos Aires /hizo poco antes 
otro, aunque no tan exprecibo, cuya copia remiti á Bedo- 
ya. Todo esto se hade expresar en la relación. 

Espero en brebe resultas de la comisaria de cr usada. 
Se de cierto que el Virrei Pino informo para este empleo 



— 215 — 



por el Arsedeado Morales á influjo del Arzobispo de 
Charcas. 

Me ha llenado de asombro lo colocación de nuestro 
Ileros en la primera magistratura de la Nación. Es mui 
elebado este puesto paraque pueda distinguirnos á los 
que estamos tan abajo. El amigo Maldonado me escribió 
haber (le) entregado la que en tiempos pasados le dirigí 
acordándole ( [las] ) nuestras antiguas relaciones. El echo 
mismo de no haberme contestado indica su desbio. Pos- 
teriormente le duplique la misma por mano de ( [M] ) 
Bedoya, quien me dice, no haberla querido entregar, por 
conciderar mui pequeña la relación de Maestro mió ; 
pues de el recibí las primeras lexiones de instituta en 
calidad de pasante, por recomendación de su concolega 
Serdad Pontero, de quien sabemos que es muerto. Nada 
quería decir que no me contestase, como tubiese á bien 
aplicar á fabor mío una pequeña pai'te de su poderoso 
influjo. Me acuerdo que es de bellicima índole, y no pue- 
do consebir, que los onores, y las dichas hayan mudado 
su corazón. En este consepto le buelho á dirigir la adjun- 
ta á toda bentura ; para que si á V.d. le pareciere con- 
beniente se la entregue V.d. (ablo ciempre saibó el peligro 
de todo desaire) 6 la haga entregar por nuestro Mal- 
donado. 

En carta que le escribo á este sugeto le hago algunas 
prebenciones sobre barios encargos que ( [v] ) le tenia 
echos á Bedoya para que en caso de no estar ebacuados, 
los berifique, franqueándole V.d. el dinero nesesario. 

Tengo presente lo que V.d. me dice en una de sus 
cartas; que teniendo yo tan buenos protectores no debo 
tomar el oficio de plañidera. ( [A V.d. toca acreditar la 
berdad] ) Yo espero conoser por los efectos la buena 
sombra á que me he acogido. Mande V.d. á su mas afecto 
amigo y compañero Q. S. M. B. 

S. r D. n Joaquín Juan de Flores. 



— 216 — 



[Bibliotrea Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento iV» 581. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 6 y 7 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testudo; lo ent.e paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está interealado.~¡ 



69. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Agradece 
el tejo de oro. — Le anuncia que se ha conferido la Comisaría 
de Cruzada al Chantre de esa Iglesia. — Correspondencia de 
Baltasar Santos Maldonado. — Trabajos históricos de Funes.] 
[Madrid, junio 6 de 1804] 

[f. i] /f 

Mad. d 6 de Junio de 1804. 

Mi mas estimado eomp. 0 y am.° Quanto en contestas." á 
la de Vd. de 15 de Feb.° debo manifestarle mi cordial 
reconocim. to p. r el texito de oro q. e recibí y aprecio so- 
bremanera, tengo el disgusto de comunicarle la noticia 
de haberse conferido al Chantre de esa Igl. a la Comis. 0 
de Cruzada contra el orden seguido constantem. 1 ' en estas 
provisiones de hacerlas en el q. e obtiene el primer lug. r 
en la propuesta. Sin duda ha habido alg." mano oculta, 
q. e ha podido lograr el triunfo de trastornar tan racio- 
nal y justa practica en detrim. t0 del distinguido mérito 
y carácter de Vd. p.° yo le aseguro q. e haré (plantos 
esfuerzos quepan en mis facultades y buenos deseos p. a 
reparar el agravio p. r otra vía con conocidas ventajas. 

D. n Baltasar envió á Vd. p. r el correo de Abril un 
egemplar déla nueva reías." de méritos, según me ha dicho, 
y también ha avisado al Coronel Allende el recibo del 
liquido délos 500 p.* desp. s de haberse negado á entre- 
garlos el comerciante de Cádiz, y haber tenido q. e salir 
[f. i vta.] /garante sre*. el particular p. r medio de su comisionado 
p* el percibo. Asimismo le ha escrito acerca del estado 
desús pretensiones y negocios, p. r lo qual omito molestar 
á Vd. con repeticiones inútiles, una vez q* ya tendrá 
las noticias de todo con exactitud. 



— 217 — 



Me parece muy bien q/ Vd. ocupe tan dignam. te el 
tiempo, y celebraré ver una nueva prueba de su laborio- 
sid. d y literatura en el ensayo sre*. la hist. a del Paraguay ; 
p.° no puedo remitirle la del Jesuíta Charlevois en los 
term. ()S q. p la pide, p. r no ser cierto q. e se haya traducido 
en castellano con notas de Muriel ni sin ellas. 

Queda de Vd. como spre*. su af. m '° comp. 0 y am.° de 
corazón 

Flores 

S. or d. n Greg.° Funes. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV? 3714. — Ori- 
ginal manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 20 ^3 x 15 01».; 
Irtra de Flores, interlineas 8 y 9 mm.; conservación buena.] 



— 218 — 



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los **S . W' ''* * !' <» ¿fl*<¿»'«y <*¿ Je . On^-M. Co-n~o ^>x.ja~». ¿¿s 

Jiery** fcxJ- S. 

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¿y*, el y^2o eLcte í¿™*o- Je ¡)JU. Ote !V ¡*i~¿ A^t S-t*tis e ,j é . 

ir» fp- ■* ¿> 0»r *K*~ .ieetv^m. i fush 'A ct* el írmele í»vi)i^ l^í Je/t*J<*~ 

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e~t- e^x^s brt t¡ --^-o^.oj-A n lf r r J i iT ' 1 '1 1 it — v^r— r~ ■ 1 ' ' -* 

11» ■ J'rí -\ - ^ V' *■ "\ r*^— - *- - ■ L - ■ - j»<««-<'*><.-/uf ndl miiihi r 

~¡ e .'. r '.-'cír - 'g W . pey+u* crtre.'e' íÁitw J mium i. Jd 

Mi***/ Je í*Id% ylt intevJ '■ Ox* pre^ü». a-rrJt áJ-m* ->**.■ U c*'H* f*m» ¿ . 

& TtnZjr-'l- ; ^- e>x~)/cur* ese¿>ei,2*. , w Jn¿Jt~>~2o <i>»vfl«V»».eM?¿> J<1 £¿_ 

1,4*1 .1*1 b ?J w+* ifJe¿% lut^yx. Je L Ae b Ji '»™¿A 1 .s 

/t*J luces V l*s tv^tito/ it e*m-'<jt**Jc % it ¡hlUttee* ■ fi*a~J¿> tfht *f J>ecc 

yv^exj )ese*"l*s** s+}e Xi^x^h^c l>J*a. i>/ Lhj>J í< ■/< csrye^"; be-* este 

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y.t > . te^»» »>• " i%i£*-e 

w. ^ X/ <>v»^*.a/ ^ 1 ' ' T*" ¿* y ■ * A ¿L te Ji Jt~*-t.< c xj¡ 
le ?r* ente c* ¿ Je . 



/te* 



[reproducción facsimilau de una página borrador del deán 

funes. — biblioteca nacional. — sección manuscritos. 

documento «f9 584. — véase copia en página 221.] 



— 219 — 



70. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores, se congra- 
tula del recibo de sus cartas. — Razón de sus pretensiones a 
mitras. — Ha escrito al Señor Conde de Montarco y desearía 
su protección. — Bedoya debe entregarle, por indicación suya, 
cinco mil pesos fuertes, que éste tenía para diligencias y que 
ha concluido todo compromiso con él. — Comisaría de Cruzada, 
ocupada por el Arcediano de la Iglesia de Córdoba, don Mi- 
guel del Moral; que la provisión de este empleo se ha hecho 
en forma inusitada. — Recibe y agradece sus escritos, elogia 
entusiasmado su erudición y elocuencia. — Pronta termina- 
ción de un ensayo histórico sobre Paraguay, Buenos Aires y 
Tucumán, que lo enviará para que lo corrija.] 
[Córdoba, junio 15 de 1804] 

/Cord[o]va 15. de Junio de 1804. [f. i] 

Estimadissimo amigo, y compañero, por el correo ma- 
rítimo he reci/bido aun tiempo tres cartas suya[s] ]a [f. i vta.] 
primera de 7. de Diciembre del año anterior, y las otras 
dos de 8. de Febrero del presente. Las dulces sensacio- 
nes que causo en mi el contexto de estas cartas son mas 
para gustadas, que para ([expresarse]) dichas por mi 
tarda exprecion. Todo ha concurrido para alagarme en 
el presente correo ; pero de tantos obgetos que interesan 
mi corazón lleba la preferencia el de su fina amistad. 
Bien asegurado como lo estoi de este fabor, puedo decir 
que todo me sobra. Yo bendigo los instantes que me la 
prepararon desde lejos para que recogiese ( [después] ) 
{algún dia) el fruto mas sasonado. 

La confiansa á que esto me da derecho se estiende á 
hacerlo depocitario aun de mis propias debilidades. Por 
tal tengo la solicitud á las Mitras, quando mido mis fuer- 
sas con sus obligaciones. Pero para entrar en esta pre- 
tencion no me faltan razones de bastante peso. Miro mi 
( [amor] ) (anelo) al bien general, y si no me engaña mi 
amor propio, estoi firmemente persuadido, que promobe- 
ria sus derechos con mucho mas ([anelo]) (empeño), que 
otros á quienes se alian confiados. A mas de esto, en la 
actual constitución de las cosas se me ha echo forsosa 



— 220 — 



esta solicitud, como un presiso medio de prebenir las 
vejaciones de que me veo amenasado, y que experimen- 
taría sin duda siempre que fuese trasladado á esta Iglecia 
mi implacable enemigo el actual Obispo del Paraguai. 
Pero quando escapase de este ¿ como podre ebitar los ca- 
prichos y sinrrazones de los que por lo común se nos 
ponen sobre nuestras cabesas? Confieso á V.d. inge- 
nuamente amigo mió, que no bai suplicio mas duro para 
([un hombre de pundonor] ) (mi) como el de sufrir á 
un necio afortunado. Ya estoi cansado de esto, y todos 
los trabajos juntos me serian mas soportables, que esta 
bagesa. A todos he serbido con mis cortas luces, y la 
recompe[n]sa ha sido grangearme con ellos mismos los 
peores émulos de mi mérito. 

No me queda duda, que con toda anticipación habrá 
ido V.d. disponiendo les ánimos de los que pueden 
influir en la consecución de esta gracia ¡ como ni tam- 
poco, que nada omitirá de quanto condusga al mismo 
fin. Me pregunta Vd. á (pie Obispadas se hande poner 
las miras con preferencia. Respondo á esto, que parami 
seria preferible á todos este del Tucuman; por que aun 
que ni £U renta ni las qualidades del pais son mui ape- 
tecibles; pero tiene la recomendación del patrio suelo, 
y la dulce recompensa de derramar los beneficias en el 
ceno de sus compatriotas. Ya digc á V.d. en mi ante- 
sedente el estado en que se aliaba la promocios [sic] de 
este Obispo. A la ora de esta /concidero ebacuado este 
asumto, y puestas cu planta las solicitudes de los can- 
didatos á esta bacante, ([en h\\) (como el) que, confiado 
en su fabor, ([espero de])(hede) sacar algún partido. 
Todos los demás obispados sos \sic] buenos á excepción 
del Paraguai; pero los principales son Arequipa, (Chi- 
le) Cusco, Guamanga, Paz. El Paraguai mismo no lo 
despreciaría siempre (pie fuese medio de ebitar una 
bioleneia. 

En el correo pasado incluyi á V.d. el informe por 
triplicado que hizo á fabor mió este Governador. Sin 



— 221 — 



solicitud alguna m ia me alio q.° de ([de]) nuebo ha 
echo otro informe pidiéndome para obispo de esta I^ile- 
cia en caso de vacante, cuya copia incluyo á V.d. Con- 
fieso que aunque esta demostración ha exitado mi reco- 
nocimiento, no me ha parecido mui bien ; ( [y] ) temiendo 
infunda sospechas en La Corte de que yo soi un preten- 
diente acalorado á unos empleos (pie deben ser respe- 
tados desde lejos. 

Mi liueba relación de méritos debe estar ya tirada, 
sin que sea presiso se 'me consulte el borrador ; pues 
esto traeria una demora que podia ser perjudicial. 

Estoi con deseo de saber que efecto ha producido mi 
carta al S. r Conde de Montaren. Si su Ex. a quisiera pro- 
tegernos mucho pudiéramos adelantar. ([Sin este auci- 
lio] ) sin este, aucilio, no faltaran á V.d. resortes pode- 
rosos que hacer mober oportunamente. 

En el mismo correo á que contexto bino noticia de 
aliarse consultado el Obispado de S. ,a Crus de la cierra. 
Esíe es uno de los Obispados menos apetecibles ; pero 
hubiera sido satisfaxion mia haber llebado algunos votos, 
que eirbiesen ele preparación á otras consultas. 

Me alegro de haber salido del compromiso con Bedo- 
ya. En el correo tube carta suya á que le contesto con- 
siguiente á lo que expuse á V.d. en mi anterior. Ya es 
tiempo de que hayan llegado á sus manos los sinco mil 
p. s f. s que le remití; si no es que ( [h] ) hubiésemos 
tenido alguna desgracia con los Corsarios I[n]gleses, de 
quienes ^e escribe que estaban en el canal de la Mancha 
esperando patentes, para el caso que Inglaterra no axe- 
diese á la neutralidad. Ya he dicho á V.d. que recoja 
este dinero de Bedoya. 

Deseo vivamente tener contento al Amigo Maldonado, 
a quien V.d. podrá pasarle por gratificación los seis 
mil reales vellón, que me indica. Asi se lo escribo en esta 
ocacion, animándolo con gratificaciones mucho mas con- 
ciderables siempre que consigamos nuestro intento. 

Ya me parece que dige á V.d. en otra era mui del 



— 222 — 



caso se hiciese entender á los Señores de la Cámara la 
parte que he tenido en todas las buenas empresas de 
este Obispo. Esto pide tino y sagacidad ; pero todo le 
sobra á V.d. para conseguir el fruto de este importante 
[f. 2 vta.] paso. /Ya no tenemos que acordarnos de la comisaria 
de Crusada, cuyo empleo se ha dado al Arcedeano de 
esta Iglecia Mtro* D. n Miguel del Moral. Este es un echo 
extraordinario : pues sin esperar la propuesta que por 
ley debia hacer el Intendente de eíta Provincia, como en 
efecto la hizo llebando yo el primer lugar, se ha proce- 
dido á esta provicion. Todo ha sido obra del Carmelita 
el Arsobispo de Charcas ; y no falta quien asegure con 
fundamento que también lo es de este mi Prelado. Estos 
son los dos ( [hombres] ) (sugetos) á quienes mas he ser- 
bido : mire V.d. como pagan los hombres. 

Dicho Arsobispo murió ya. Con s\i muerte deja una 
bacante mui apetecida, que causara una rebolucion en las" 
mitras, sino es que el nuebo electo benga de alia. Esté 
V.d. prebenido de este suseso, q. e me párese mui oportuno 
á nuestro intento. 

Ablemos aora de cosas mas amenas. Recibí las deli- 
cadas produxiones de su pluma. El deleite ([que ha 
producido en mi] ) (de) su lectura justifica el anelo con 
que las deseaba. En sus obras poéticas (busca V.d. a) la 
Naturaleza : ( [se presenta con todo su decoro. Dirigida 
su pluma por un] ) (por eso ella se muestra agradecida 
inspirándole esc) brio poético, ([encuentra fácilmente y] ) 
(esas nobles) imagines, ([nobles y grandiosas] ) (y esa 
culta exprecion) con que la presenta en todo su decoro. 
Dice V.d. que yo me entuciasmo quando ablo de sus 
([obras produxiones.]) (escritos.) Dice V.d. bien; por 
que este es el efecto ( [de la lectura] ) de unas obras tan 
llenas de calor y de interés. Era presiso (mientras las 
([y]) leyese) poner á mi alma tras (de) la cilla para 
q. e no la arrastrase la vibacidad de tanto insendio. Pero 
sobre todo, lo que ha igualado ( [todos] ) los números de 
mi gusto es el discurso sobre la historia. Este es un 



— 223 — 



quadro el mas bien trasado donde su autor supo juntar 
([las gracias de la lengua] ) (el mérito de la elocuencia), 
la erudición mas escogida, un profundo conocimiento del 
corazón humano, y todo quanto podia guiar á un profe- 
sor de la ciencia legal por la cenda del buen gusto y de 
la razón. Yo lo he leido muchas veses y ciempre con nobe- 
dad lo he dado á leer á mis amigos, y sera mi ( [d] ) (m)o- 
delo del bien decir. 

Agradesco sobremanera ([su])(Za) generocidad ([en 
f ] ) con que me franquea sus luces y los medios de enrri- 
queser mi ([bl]) biblioteca. Quando este un poco mas 
desembarasado remitiré lista de los libros de que se com- 
pone ; pero esto no quita que entre tamto me dirija alguna 
obrita digna de su esquicito paladar. Estoi en el arduo 
empeño de concluir un ensayo ( [sobre] ) histórico sobre 
estas tres Provincias Paraguai Buenos Ayres y Tucuman : 
llebo ya concluido el primer libro, y parte del segundo. 
Deseo que quanto antes llegue á sus manos para que la 
corrija, y la de al publico si á juicio de V.d. lo mereciese. 

Quedo como siempre su afectissimo amigo y compa- 
/nero Q. S. M. B. [f. 3] 

S. r D. n Joaquín Juan de Flores 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 584. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm. ; 
letra de Funes, interlíneas 6 y 7 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado; lo que se encuentra entre paréntesis ([ ]) y 
bastardilla está intercalado y testado.] 



— 224 — 



71. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya sobre la 
revocación de poderes y entrega de dinero a Flores.] 

[Córdoba, junio 21 de 1804] 

/Cordova 21. de Junio de 1804. 

Muí S. t mió, á la llegada del correo ordinario, que 
trajo la correspondencia de España, bolbi á encontrarme 
sin carta de V.d. lo que me confirmo en el pensamiento 
de que procuraba V.d. desprenderse de mi corresponden- 
cia. Sobre este principio reitere mis ordenes, y las repito 
aora para que mi compañero el S. r Flores recoja de V.d. 
los cinco mil p. s f. s que se le han remitido por diferen- 
tes ocaciones. Yo ciento haber molestado á V.d. cuya 
vida g. e D. s m. s a. s B. L. M. de V.d. su mas atento Ca- 
pellán. 

S. r D. n Fran. co Manuel de Bedoya. 

[Biblioteca Xacional. — Sección Manuscritos. — Documento W* 586. — Borra- 
dor manuscrito; ¡apil con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, intei lineas 6 y 7 mm.; conservación buena.} 



72. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, se de- 
muestra complacido que se haya sustituido su poder en él; 
gratificación de seis mil reales vellón por sus distinguidos 
servicios referentes al deanato. — Relación de méritos del 
Deán Funes. — Sobre vacantes de Obispados.] 
[Córdoba, junio 22 de 1804] 

[«. i] /Cordova 22. de Junio de 1804. 

Estimado dueño y amigo, en constestacion á la que he 
recibido suya con fecha 8. de Febrero de este presente 
año, debo decir'e. que estoi sumamente complacido de 
que se baya sostitnido mi poder en V.d. haci por las 
distinguidas recomendaciones de sus onrrados procederes, 



— 225 — 



como por ser esto conforme á las iucinuaciones de mi 
amigo, y compañero el S. r Flores. 

En la (pie aora le escribo á este amigo le digo, que 
puede adelantar la gratificación á fabor de V.d. por la 
consecución del deauato asta seis mil reales vellón, como 
el mismo me lo indica: pues nada deseo mas que tener 
á V.d. complacido en recompensa de sus distinguidos 
fabores. ( [Soi hombre de] ) {Tengo) onor y miro el agra- 
decimiento como la suprema ley de los hombres de bien. 
Sera de mi cuenta recompensarle en adelante sus serbi- 
cios de un modo ( [correspondiente á] ) {digno de) estas 
obligaciones. 

([El Amigo]) El compañero instruirá á V.d. mui por 
menor en mis designios, esperando de su actibidad y 
diligencia, que nada me quedara que desear. Para el 
caso de conseguir el intento cuente V.d. con una grati- 
ficación, (pie ( [me] ) dege mui bien desempeñado mi 
punto de onor, y satisfechos sus importante [s] serbicios. 

Espero recibir en breve un tanto de la nueba relación 
de mérito que se haiga tirado con agregación á los docu- 
mento [s] que remití por modo de Bedoya; los que no 
me dice V.d. si se los han pasado á exepcion del docu- 
mento que acredita mi posecion del deanato. 

Ha bacado aora el Arzobispado de Charcas; y si se 
promuebe al gnu Obispo del Reino como es regular, tene- 
mos una plaza digna de toda nuestra solicitud, princi- 
palmente si esta de Cordova. Esta tanbien puede bacar 
por asenso al de Arequipa, y en este caso debe entrar 
el mismo empeño de V.d. 

Actualmente ha corrido una noticia ([h]) a que no 
he dado el mas lebe asenso ; qual es de que estaba pro- 
/ximo ha crearse un Obispado en la Ciudad de Mendosa, £ f - 1 vta -l 
el que se me daba ami. Esto lo ha escrito el Apoderado 
del Cabildo de dicha ciudad de Mendosa. Por falza que 
sea esta noticia me alegraría saber que origuen tubo; 
por que si es tener algún consepto en los Señores de la 



[Arch. Deán Funes — Tomo I« 



15] 



— 226 — 



Cámara, basta para satisfaxion mía. Yo espero que V.d. 
recoja quantas noticias condusgan á darme un cabal 
cons[e]pto de las cosa[s], y de los Señores de quienes 
podemos prometernos fabor. 

No hai que pensar ya en la comisaria de Crusada, la 
que ya se ha dado aun sin esperar la propuesta de este 
G. or en la que llebava yo el primer lugar. Acaso pudiera 
esto mismo serbirnos para alegarse por perjuicio. 

Quedo como ciempre su mas aff. mo amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 585. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Fuñe-; interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado.'] 



73. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes, que se siente 
tentado de ir a Córdoba, si llega a recaudar todo el ramo de 
diezmos; poco interés en obtener ascenso. — Se queja de la 
conducta de su sobrino, el doctor Gardel. — Que los diezmos 
se hallan detenidos hasta que se le nombre Alguacil. — Liqui- 
dación de cuentas e intereses. — Pide consejos sobre desem- 
peño de ese cargo. — Le da noticias de asuntos de Gardel, 
Francisco Acuña y Cabrera.] 
[Catamarca, julio 8 de 1804] 

»• i] /Catham. 0 » Julio 8. de 1804. 

Mi muí estimado Señor, y dueño de toda mi atención: 
la favorecida de V S. con mi chasque me lleno de tanto 
Juvilo, que no hallo como explicarme; conciderando 
(como efecto cierto) que ya lo veo con la Mitra, según 
los resortes, (pie me comunica. Dios nos conceda tan de- 
seada gloria en esta vida, y algunos años p. a el goze de 
las honrras, q de ello devenios esperar. 



— 227 — 



Ya veo q la caridad, y nobleza de VS. se estiende aun 
á querer levantar muertos : yo por tal me concidero por 
la avansada edad de 61 años en que liando, y los pocos 
méritos p." la pretencion de asenzo. Años pasan desde 
q varios amigos, y aun los q no lo son me han tentado 
por esse camino ; y siempre respondi, q mi descanzo 
quiero, y no estar sujeto al toque de la campana. Bien 
conosco q mas hace VS. en descubrir ami invariable amis- 
tad tan delicados asuntos, q yo en decirle con igual sigilo, 
que (en) este concurzo próximo pasado se me franquearon 
en Palacio informes p. a la Corte : los estime, y di las 
gracias, q eran devidas, prometiendo volver en otra oca- 
cion aque se verifiquen ; y como poco aspire á ello, no 
se me ha echo camino p. a mi vuelta; pe/ro confieso á 
VS. q en el dia me hallo gravem. te tentado, y con los 
pensam. tos de dar vn salto á essa por Agosto, ó Sepvre.*, 
si tengo la felicidad de recaudar todo el ramo de Dies- 
mos, q lo concidero mui dificultoso por muchos quevran- 
tos q se me vienen ala vista. 

Previsto tengo por otra parte, q muchos son solicitan- 
tes de estos asensos, q han remitido dineros á España, q 
tienen méritos sobre q fundar sus pretenciones, y se ban 
envesiendo* con sola la esperanza : esto no me deve aco- 
modar por mi avansada edad, y sera quiza fundam. t0 
vastante p* apartarme de todo pensam. to alegre, q es 
el de acompañarle en su Iglecia, que p. a otra ni pensarlo, 
respecto aque solo el amor á VS. me puede mover ala tal 
pretencion. 

Diré á VS. con toda ingenuidad, q mas contento estaría 
en su IgL* de sacristán, q en otra de Dean, y vajo de 
este pie puede echar sus medidas. Yo estoi mui repar- 
tido en mis intereses por blando de corazón dificultosam. te 
me juntare con la mitad de lo que me deven, y no se 
quanta cantidad sea necesaria p. a el primer embiste ; este, 
y la remisión de dineros á España me párese q no se 
deve pensar asta acopiar méritos. Incluyo reservadam. te 
la del D. 01, Bazan, por q no contiene cosa alguna q le 



— 228 — 



pueda ser perjudicante en vida, ni en muerte, y servirá 
t f - 2 ] á VS. p. a instruirle, q estuvo pronto ala satisf. n /de los 
500 p. s , q tengo livrados ; Y juntam.* 9 en .... sindicado 
al D. 0T Gardel, q todos generalm. te lo hablan con el adi- 
tam. t0 q se admiran de q, su Ill. mia le haia tolerado contra 
toda ¡just." : ello es, q aqui se halla de todos odiado, á 
exepcion de tres, ó cuatro, y estos parientes por lo intré- 
pido q es en (sus) acciones de govierno, p. r mui tirano en 
los dros* Parroq. 45 , y que nunca quiso salir a las conf. s de 
moribundos aun en la distancia de tres quadras. Corre 
aqui de que informaron á su S. I. en essos pocos tiempos 
de su partida, q yo estuve en mis Haciendas de la cam- 
paña lugar de Copacavana distante de esta ciudad 80. 
leguas. 

El secretario me escrive en este correo, y pone por 
ultimo capitulo: avise Vm. q hai del D. or Gardel, y mande 
con la devida satisf.™ asu afecto servid/ &. Yo pienso q 
sil S. I. quiere determinar de este curato, y no siendo 
con la oblig." de dar cuenta á Gardel de las obenciones 
yo me sujetaría a servirlo, y creo no lo baria tan mal 
como el Prop. 0 y su sobstituto, q aunq es mi sobrino, digo, 
q es niño, y como tal se ha portado mui mal, y el querer 
referir en q, seria minea acavar ; pero no omitiré el insi- 
nuar a VS. q desde el principio me ha mortificado hacién- 
dome punta (como dice el vulgar) aun en asuntos graves 
de mi jurisd.' 1 , y con visos de atraer voluntades para 
darme guerra, q no le fue fácil, porq están todos entera- 
ir. 2 vta.] dos de mi conducta; y por vltimo en estos /dias .... 

Juan se avanzo a decirle .... Notario q me echaria de 
su Ighv 1 a patadas, hablando sobre las función. 6 clasi- 
cas y de tabla, q no son obencionales, de que se disputa 
si me tocan en qto a sus selevraciones : todo he omitido, 
y callado, esperando de VS. su vltima resolución p. a dar 
cuenta a su S. I. 

Sobre los asuntos de Diezmos digo, q se hallan parados 
asta q se me nombre Alguasil, y si la elecion del Gov. or 
es en algún postema, q mas me de q hacer me dirá VS. 



— 229 — 



si hedc repetir a este (Jefe, ó essa Junta. En este Correo 
le pase oficio, haciendo relación de q se me havia comuni- 
cado de essa judicatura Principal p. a dho nombrara.* 0 , y 
pidiendo so haga en la Persona de D." Andrés Portilla 
vecino estable en esta Ciudad, y de las calidades q se 
requieren p. a hacer las exeeuciones q fuesen necesarias, 
y devo esperar las resultas en el 15. de Agosto. 

Por no dilatar el caudal de la renta asta el dho nom- 
bram. t0 de Alg. 1 y las residías de los algodones de Barre- 
da, y de Navarro, q siempre se banda escusando este, 
sin pareser siquiera por estas inmediaciones ; be suplido 
mas de mil p. s de mi volsa, y remito en esta ocacion los 
livram. tos p. a que se baga esse entero, q incluyéndose el 
sobrante de la negociación de Barreda en cuenta del vlti- 
mo año del vienio pasado de 1801. á 1803 ; aqui se le 
avonara en cuenta del año 1" vencido del presente vienio, 
y pue/de sobrar algún dinero de que me dará aviso el [f. 3] 
Licenciado Martínez, q. n liquidara mis cuentas con el con- 
tador, y me remitirá el corresp. te recivo ; y sirvase 
VS. tener presente los catorse p. s del chasque q me oca- 
ciono Barreda con la apelación que hizo á este Alc. de 
ordinario. 

Mucho me alegró el recurso al trivunal, q assi se hará 
respetable esta Judicatura, y no darán q hacer los deu- 
dores, porq no havra quien la perturve : yo bien contem- 
plaba, q VS. no permitiría q salgan sus costos de mi vol- 
cico, porq mi solicitud se dirige á veneficio de la renta, 
y por evitar reparos me sujete asu avono afin de atajar 
en lo sucesivo lanzes de esta naturaleza. 

Barreda se aflixe mucho por lo q toca á este año ven- 
cido, sin embargo q cuenta q cuenta [sic] q su 111. a le ha 
escrito compadecido de sus travajos, y que ha savido q los 
señores de la junta providenciaron sobre el particular, 
pero q a sus resultas mediara por su alivio. Ya les mande 
intimar vn auto á todos los Deudores, y por defecto de 
estos a sus fiadores, q dentro del termino de la Ley den 
y pagen el importe de este año vencido, y con todo nin- 



— 230 — 



guno ha parecido á entregar el dinero, y solo noticias 
tengo de sus aflixiones. 

Me dirá VS. si ( [a] ) los embargues, arrestos y subastas 
solo el Alguasil hade executar sin presenciar yo á cosa nin- 
[f. 3 vta.] guna de estas; y si hubiera / . . . bueno seria q me pasara 
instrucción de todo lo que pueda ocurrir, p. a no errar. 
Este Alg. 1 devenios saver si tiene sueldo, y los dros q le 
pertenesen en las actuaciones, y salidas ala campaña, 
si fuere necesario. 

Volviendo alo primero de esta ; seria mérito de alguna 
atención los títulos del mismo obispo, si se resolviese de- 
terminar de este Curato, q assi lo presumo ; porq es 
verdad, q Gardel compro vnas casas de llegado a Jujui, 
paso alos meses ala Puna alli se estuvo algún tiempo, 
y volviendo á Jujui se puso á componer las tales casas : 
venian las noticias, q luego pasaria á este su curato : 
escrivio por Dvre* del año pasado, q en la quaresma ó 
Pasqua estaría aqui, y después creo no ha escrito anin- 
guno de sus confidentes, ni parientes ; y por vltimo haora 
corre la noticia que se ha vuelto p. a la Puna en este Abril, 
sin escrivir vna letra á Persona alguna en mas de sinco 
correos, de que todos opinan q no viene, haciendo algu- 
nos promesas p. a q no se le havra el camino, y q piense 
de otro modo. 

D. n Fran. co Acuña esta próximo á salir p. a essa, camin. do 
p. a B. s Ayres, es regular q llegue asta el 20 de este mes, 
y si algo llegase á persevir echaría fuerza de velas con 
[í. 4] el /sino, y otros afín de que se mantenga este . . . cura, 
y en tal caso al pronto dexaria la vicaria pues no rae 
devo exponer á lanzes pueriles con que este se maneja. 
Hace tres, ó quatro dias q vino vn Religioso Dominico 
Sambrana, o Manbran, dicen q banda desmembrado de 
la Religión, no me ha visto, y vive en casa particular, 
ya se vería con este cura, y le franquearía la Igl. a pul- 
pito y Conf. 0 como lo ha ecbo con otros, aun de la Prov. a 
de Chile, sin ver Usencias, como por auto sircular esta 
mandado p. r su 1. a alos vicarios, q no se permitan con 



— 231 — 



pena de 25 p. s de multa, con las mas de su advitrio. Me 
párese vochornoso proceder contra este muchacho, y essa 
es la causa, q hace tantos desatinos. Ya savria VS. q. era 
vna cassa, que tengo mucho gastado con ellos, y q. to se 
les ofrecía determinaban de mis substancias como de cosa 
propia : estando en esta reciproca amistad me jugo el 
vi jo Acuña algunas manitos, q me tenían algo destempla- 
do interiorm.^ sin mostrar en lo exterior, ni producir cosa 
alguna ; y quando en el asunto q tengo con Cabrera le 
hizo el intempestivo oficio á Herrera comisionado de VS., 
y después fue, y le hizo la respuesta al Ale. 4 * y me entor- 
pecieron mi demanda ; de allí fue, que mude todo siste- 
ma, y muchos sujetos desinteresados me han dho, q á 
costa, de 500, 6 mil p. s devia solitar tiempos ha esta des- 
avenencia p. a la quietud /de mi espíritu y el saneamento [f. 4 vta.i 
de mis intereses. Ya devo descubrir vnicam. te á Vs todos 
mis secretos, estando seguro en los suyos q no soi capaz de 
dar el mas mínimo indicio. Queme la carta que me encar- 
ga con sentim. t0 , porq me divertía en mis ratos solitarios. 
Sobre todo digo q estoy reconosido de sus favores, dando 
las devidas gracias á tan particulares venéficas intencio- 
nes con que VS quiere distinguirme. 

Por este conducto q es vnpropio con la muger de D. n 
Fran. co Fernandes puede VS comunicarme q. t0 guste- ha- 
ciendo igualm. te la remisión de autos volum[in]osos, q no 
conbiene enel correo : tendrá alli de demora quatro ó 5. 
dias, y encargo q lo vean á VS. p.' a su regreso, q lo hará 
dho Fernandes, ó mi Sobrino Barros, q si conciguio orde- 
nes digo, q venga en esta ocacion. Si estuviera de cura, 
y Vic.°en esta ciudad faciliataria de cavildo, y otros em- 
pleados los informes á medida del deseo. 

Si la ineinuacion de Comerciante me viniera de Pala- 
cio no la dexaria en blanco, y veríamos como salía el inso- 
lente Barreda q obra picaram. te sin reconosim. to de mu- 
chos favores q le tengo echos, ala semejanza de Cabrera, 
q todabia esta dando q hacer, de q clare aviso en otra 
ocacion ; pues q no hai lugar en la presente. La adjunta 



— 232 — 



como eonbenga asu titulo, si estuviese vivo, que verda- 
deram. te medio golpe la noticia de su enfermedad. 

Deseo lo pase VS. sin novedad, y (pie mande con la 
satisf." q es devida a quien tanto le ama, y estima, QS. 
M.B. 

Mro* Pedro Ign.° de Arzc 

[Biblioteca Nacional. — Sección Mantisa itos.— Documento A r 9 3731. — Origi- 
na' manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 21x25 cm.; letra 
de Pedro Ignacio de Arze, interlíneas 5 y 6 mm. ; conservación regular, 
tiene unas pequeñas roturas en los boldes superiores ; lo entre paréntesis 
([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) ;/ bastardilla está intercalado; 
los puntos susprnsiros señalan la parte rota del documento.] 



74. — [Baltasar Santos Maldonado al Deán Funes. — Títulos 
del Deán Funes para el ascenso. — El Obispo Moscoso fué 
propuesto por la Cámara para el Obispado de Arequipa. — 
Ascenso del Fiscal de Buenos Aires a Oidor de la misma 
audiencia. — Fallecimiento del Arzobispo de Chuquisaca. — 
"La Oración Fúnebre de Carlos III", incluida en la nueva 
relación de méritos.] 
[Madrid, agosto 8 de 1804] 

[f. U /f 

Mui S. or mió de mi mayor estimación. En el día 17 del 
próximo pasado Julio recivi la muy apreciable de V. d 
de 15 de Abril, y en contextacion a todo su contenido 
digo: que con mis anteriores teugo remitido a V. d Exem- 
plares de su nueba relación de méritos q. e hice adiccionar 
enla Secretaría, y espero q, 8 en vista de ella se sirba 
bacerme las prebencioues que tenga por oportunas. 

No ay duda alguna en que el puesto en que V. d se 
baila, su dilatada y sobresaliente Carrera con los notorios 
servicios, y desembolsos que tiene echos, son acreedores 
a un pronto ascenso, pues ya no queda a V. d otra cosa 
tf. i vta] que apetecer; por lo qual el S. or Flores echará /el resto 
en todas las ocasiones oportunas, y Yo le ayudaré, y con- 
tribuiré por mi parte en q.*° tenga arbitrio y me sea 



— 233 — 



posible sin perdonar paso ni diligencia (pie para ello 
contemplemos nos pueda ser útil. 

A consequencia déla renuncia del 111.° S. r Obispo de 
Arequipa se consultó enel 11 de Junio y fue propuesto 
por la Cámara en primer lugar ese R. Obispo el S. or 
Moscoso, pero lita* aora no sabemos si será el agraciado, ni 
tampoco el de S.'' 1 Cruz déla Sierra q.'' se consultó enel 
mismo dia. 

Si dho S.'" r Moscoso saliese p. a Arequipa no dude V. d 
liaremos quantos esfuerzos sean imaginables afabor de 
V. d asi enla Cámara como enla via rcserbada, parael de 
esa S. ta Iglesia como mas p. r menor instruie a V/ 1 el 
S. or Flores. 

La remesa de Música q. e V. d encargo al S. r Bedoya, 
practicamos el S. r Flores y /Yo varias diligencias en su [f. a] 
busca, y escribió largamente sre* el particular dho S. or 
y hasta q. e V. d sesirba contextar aello no podemos hacer 
cosa alguna. 

Ya se hallará V. d instruido déla traslación del S. r Fis- 
cal de Buenos Ayres, á Oydor déla misma Audencia, y 
por lo mismo creo este despachado por el nuevo, el asunto 
de Universid. d 

En efecto vino la noticia del fallescimiento del S. r Arzo- 
bispo de Chuquisaca, y veremos si para la resulta pode- 
mos adelantar algo, pues es regular salga para el algún 
Obispo de esa Península. 

Ya habrá V d visto que enla nueva Relación se expresa 
la Oración Fúnebre de Carlos 3" q. e V. d apetece se incluya. 
. El triplicado del Imforme de e( [st] ) (s)e -&. or Gov. or 
que V. d remitió al S. r Flores, está entregado al S. or Minis- 
tro, y enla Cámara /según V d le previno, y no nos dañára [f. 2 vta.j 
en las actuales circuiist. as 

Que és quanto puedo decir a V. d en vista de su citada 
muy apreciable, en atención aq. e el S. r Flores, contexta 
á la q. e también recibió, y habla a V. d sre* los particulares 
q. e le previene de remesa de dinero y documentos a 
Bedoya. 



— 234 — 



Deseo ocas. 68 enq. e poder acreditar a V. d el buen af. to 
q. e le profeso, qued. dt> spre* asu disp. on como su mas at.° 
seg.° serv." Q B S M. Mad. d 8 de Ag. t0 de 1804. 

[Baltasar Sanios Maldonado] 

{Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 3703. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20% x 15 cm.; 
letra de Ma'donado, interlineas 9 a 11 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastardilla 
está intercalado.'] 



75. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Obispado 
de Santa Cruz de la Sierra otorgado a un Canónigo de Gero- 
na sin votos en la consulta. — Se refiere a las vacantes de 
los Obispados de Charcas y Arequipa, le ruega que haga las 
diligencias necesarias y le adjunta informe hecho a su favor 
por el Intendente de Córdoba. — Le pide el envío de músicas.] 

[Córdoba, agosto 15 de 1804] 
[f. i] /Cordova 15. de Agosto de 1804. 

Estimadísimo amigo y compañero, por el correo mari- 
timo he recibido ([las]) en duplicado las dos que me 
dirigió en el anterior, y otra con fecha 7. de Ab( [rli] ) ril. 
La extencion con que expme mis miras en ([1]) mis dos 
antesedentes me aorran el trabajo de inculcar sobre estos 
asumtos. Tengo la satisfaxion de que manejadas mis 
cosas por una mano tan maestra y diligente no nesecito 
hacer un detalle prolijo de ([in]) instruxiones ; princi- 
palmente quando debe saber V.d. que quanto haga ( [de- 
be] ) hade ser de mi absoluta aprobación. 

Las gasetas nos instruyen que se dio el Obispado de 
S. to Crus (de la cierra) á un Canónigo de Gerona, que 
no llebaba ni un boto en la consulta. Este echo nos prebie- 
ne para lo que puede suseder en nuestros asuptos [sic]. 
[f. 2] /Xos suponemos con fundamento que haiga mucha rebo- 
lucion en las mitras con ocacion de las bacantes de Char- 
cas y de Arequipa. Entre los motibos de selebrar alguna 



— 235 — 



suerte contaría por principal el que esta se conciguiese 
sin influencia ele este mi Prelado. Después- que lo he 
sacado de los mas hondos senagales, y le he dado cele- 
bridad con mis papeles, se maneja con migo con la mas 
negra ingratitud. Nace esto de un principio de elación, 
y amor propio, por el que cree que lo humilla la misma 
reputación, que cirbiendolo me he adquirido. Póngase 
V.d. en mi lugar y vea si tengo razón. Me consta por 
un conducto mui reserbado, que este Prelado (como todos 
(los) de este Reyno) recibió un pliego del Rey bajo 
(de) tres cubiertas, ( [p] ) mandándosele que con la mayor 
reserba informe sobre los sugetos de su Diócesis que sean 
aptos para los Obispados. A pesar de toda la confiansa 
que exigía nuestro familiar trato y mis serbicios, obserba 
con migo en este punto el mas profundo cilencio. Estoi 
cierto que el no se alegraría de ninguna satisfaxion mía; 
y por lo mismo me sospecho que acaso no me haga en su 
informe la justicia debida. Por lo mismo pues me seria 
de las mas completa satisfaxion qualquier dicha. Esto 
debe moberlo á V.d. á redoblar sus esfuersos, y darle 
á conocer que no ha sido tan nesesario su influjo. 

Ba en este correo el duplicado del ([informe]) segun- 
do informe hecho á mi fabor por este Intendente. 

Ha sido prudentissima la determinación de V.d. en 
quanto á que se suspenda el acopio de la música que 
pedi. Yo me bali par [a] estender esta nota de un Fraile 
mucico que tengo aqui en casa ; pero mui inadbertido, 
quien á la cuenta fue poniendo quanto le vino á la cabe- 
sa, sin hacer calculo de su balor. Veo que se ha([bia]) 
exedido mucho de mis intenciones, y hubiera sido un mal 
irreparable haberla dejado correr : pues á mas de un 
costo tan ingente, no seria pocible aliar aqui quien la 
egecutase. Mi intención fue que se gastasen en esta muci- 
ca cien p. s f. s poco mas ó menos. En este supuesto le 
hede mereser, que me mande dos misas de á tres 6 quatro 
voses, unas visperas, algún otro ( [hi] ) imno de la vir- 
gen, y unas quatro ó cinco arias profanas entre ellas 



— 236 — 



algunos duetos (procurando que no sean obras largas y 
cansadas.) En tiempo de Ribera se me remitió un cajon- 
cito de mucica mui selecta y no paso su importe de 
beinte y cinco f. s Todo lo que diesen de si los cien duros 
puede V.d. emplearlo en este ramo y remitírmelo. No 
incluyo en esta cuenta los oboeses, que también me remi- 
tirá V.d. pues para esto se echara mano de lo demás, 
cuida [n] do yo de remitir su importe como lo are : pues no 
qui/ero debilitar el principal que esta destinado á otros 
fines. 

S. r D." Joaquín Juan de Flores. 



[Biblioteca Xacionnl. — Sección Manuscritos. — Documento X<> 587. — Borra- 
dor manuscrito ; pap ¡ con filitj.ana, fot mato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, xntirlineas 6 y 7 mm.; conservación buena; lo itidicado 
intre paréntesis ([]) se liarla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.'] 



76. — [El Deán Funes a Guillermo Buisen, le agradece la 
felicitación por su ascenso al deanato. — Le encarga que le 
mande un juego de instrumentos para hacer flores artificiales.] 

[Córdoba, agosto 16 de 1804] 

[ f - U /Cord. a y Agosto 16 de 1804. 

Estimadísimo amigo: recibí su mui apreciable carta 
de 17 de Abril de este precente año agradeciendo como 
debo la benorabuena que meda p. r mi acenso al Deanato 
de esta Iglecia el (pie quisiera fuese de mayor importan- 
cia p. a ofrecerle alguna cosa digna de Vd. 

Ya no hai nececidad de que Vd baga el Supiera.' 0 que 
concideré fuese acaso necesario p. a mis asumios pues en 
el dia se ha remediado esta nececidad p. T otra via. Sin 
embargo agradesco a Vd su buena voluntad. 

Por la vltima cuenta q. e me remitió quedaban ami favor 
vnos 14, ó 15 p. s f. s los mismos que le hede merecer me 



- 237 -- 



los emplee con otros que remitiré a Vd, en mandarme 
vn juego de instrumentos p." hacer flores artificiales de 
manos, inclusa en estos la prenza que según entiendo es 
absolutam. te necesaria. Concidero que el costo total de 
estas erramientas y la prenza ascienda a 50 p. s f. s poco 
mas, ó menos, en cuya virtud le doi orden p. r este correo 
ami apoderado en B. s Ayres d. Fran. co Ant.° de Letamen- 
di p. a q. e le remita á Vd el exeso. Estimaré berifique 
Vd este mi encargo con la pocible brebedad mandando 
el eajonsito a dho* Letamendi. 

Soi de Vd su mas afecto Serv. r Q B. S M. 

S- r d. Guillermo Buisen. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N<! 588. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de ¡a hoja 31x21 cm. ; 
letra inclinada, interlíneas 6 y 7 mm.; conservación buena. 1 



77. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, remitién- 
dole copia del informe hecho por el Gobernador Intendente 
de Córdoba, don José González, para que lo presente a la 
Secretaria de Cámara; que no se descuide en sus diligencias 
porque supone que están en vísperas de consultarse el Obis- 
pado de Tucumán y el Arzobispado de Charcas. — No es opor- 
tuno hacer ninguna representación por parte del Clero, rela- 
tiva a la Universidad, porque el Prelado la mira con indife- 
rencia y el Virrey, Marqués de Sobremonte, le fué adverso 
en otro tiempo.] 
[Córdoba, agosto 17 de 1804] 

/Cord. a y Agosto 17 de 1804. [f. i] 

Amigo y mui S* mió : recibi la mui apreciable de Vd, 
su fha 7 de Abril de este precente año juntam. te con 
vn exemplar déla nueba relación de méritos q. e se ha 
tirado en la Secretaria ; la que desde luego está arre- 
glada, y conforme a los documentos que remití. Solo falta 
el imforme a su favor q. e hizo el S. r Virrei de B. s Ayres 



— 238 — 



d. Juan José de Vertís, y otros dos posteriores q. e igualm. te 
ha hecho el actual Gov. r Intend.' 3 de esta Provincia d. 
Josef Gonzales. En este precente Correo va el duplicado 
de este vltimo informe de que he hablado, y cuya copia 
simple le remiti en el Correo pasado ámi compañero el 
S. T Flores. Si fuese pocible le estimaré á Vd.* que aun- 
que sea de letra de mano se agreguen estos informes p. r 
la Secretaria. 

Ya estará Vd instruido en lo acaecido con la Comisa- 
ria de Cruzada, y no teniendo que esperar este acomodo 
no parece fuera del caso, que se agregase ala relación la 
propuesta que Uebé con exprecion del motivo p. r q. e no 
se me dio. 

Estoi con deceos de saver el efecto, que ha surtido mi 
carta al S. r Gov. r del concejo de Castilla, quien si se ha 
declarado en nuestro favor tendríamos mucho q. e esperar. 

Supongo en vísperas de consultarse este Obispado del 
Tucuman, y el Arzobispado de Charcas con sus resultas. 
No se descuide Vd en practicar las diligencias, que mas 
hagan a nuestro proposito, comunicando al S. r Flores 
quantas noticias puedan conducir 

No están p. r aqui las cosas en estado de que se pueda 
hacer ninguna reprecentacion p. r parte del Clero en orden 
a Vnivercidad ; p. r que este Prelado mira con indiferen- 
cia esta cansa, y el Virrey actual Marques de Sobremonte 
le fue contrario en otro tiempo. Esperamos (pie en brebe 
acaben estos Goviernos y entonces se liaran las reprecen- 
taciones correspondientes si acaso Vd no tiene arbitrio 
de hacer, que p. r el Concejo se mande vna exitativa, p. B 
que se le de curso en B. s Ayres a la vltima Zedilla, 
[f. i vta.] No ocurre p. r haora /otra cosa sino el suplicarle a Vd 
atienda mis asuntos con la mas escrupulosa diligencia 
seguro de mi reconocimiento, y de que será completam. <u 
gratificado, y recompensado. Mande Vd asu afmo* amigo 
y aijado Q. B. S. M. 

S. r d. Baltazar Santos Maldonado 



— 239 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 590. — Borrar 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.¡ 
letra inclinada, interlíneas 6 y 7 mm.; conservación buena.} 



78. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Le pide 
que los dos mil quinientos pesos fuertes recibidos se los pase a 
su amigo Flores y que haga lo mismo con otra remesa que 
posiblemente le llegará.] 

[Córdoba, agosto 17 de 1804] 

/Cord. a y Agosto 17 de 1804. [f. i] 

Muí S. r mió p. r la favorecida de Vd 11 de Abril de 
este precente año quedo enterado haber recibido los dos 
mil, y quinientos p. s f. R que le dirigió de mi orden d. 
Fran. co Ant.° de Letamendi en el correo Infante d. n Car- 
los los mismos q. e se servirá Vd pasarlos ami amigo, y 
compañero d. Joaquín Juan de Flores en concecuencia 
délo que anteriorm. te tengo escrito a Vd ; executando lo 
mkmo con otra igual remeza, que supongo habrá Vd 
ya recibido. 

El concepto de ingenuidad q. e Vd me /merece me hace [f. 2j 
crer lo mismo que me expresa en su citada en orden aque 
no tiene proporciones p a promover mis asuntos, y p. r lo 
mismo ha sido preciso tomar esta resolución libertándolo 
de esta pesada molestia. Agradesco como debo sus buenos 
oficios, y espero me mande con la entera satisfacción de 
vn buen amigo Q. B. S M. 

S. r d. Fran co Man. 1 Bedoya. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nt 589. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra inclinada, interlíneas 7 y 8 mm. ; conservación buena.} 



— 240 — 



79. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Letamendi. — 
Le encarga un rosario y unos aros para obsequiar a una 

sobrina.] 

[Córdoba, agosto 19 de 1804] 

Cordova 19. de Agosto de 1804. 

Estimadissimo amigo ; por la carta de Chabarria quedo 
enterado haberme abonado el resultado del jabón. &. 

En el cituado que ba a salir le remitiré cien p. s los 40. 
remitirá Vd. a Cadis a D. n Guillermo Buisen. Con 20 
restante me remitirá V.d. un rosarito de oro para el 
cuello, y unos aros de piedras con que quiero obsequiar 
á una sobrina mia, que ba a tomar estado. &. 
S. r D. n Fran. c0 Letamendi. 

[Biblioteca Xacional. — Sección Manuscritos. — Documento N<! 591. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 6 y 7 mm.; conservación buena.] 



80. — [Baltasar Santos Maldonado al Deán Funes. — Le anun- 
cia que la provisión del Obispado de Arequipa no recayó en 
el señor Moscoso, sino en Luis de la Encina, Arcediano de la 
Iglesia de Canarias; el Obispado de Santa Cruz de la Sierra 
en fray Antonio de San Fermín, Provincial de Carmelitas en 
México; y el Arzobispado de Chuquisaca en el Auxiliar de 
Mechoacan en Nueva España, don Benito María de Moxó. — 
Nueva relación de méritos del Deán Funes. — Posible crea- 
ción del Obispado en Salta. — Solicitud dirigida al vicario 
general en Roma, del Grado de Maestro para el Prior del 
Convento de Predicadores.] 

[Madrid, octubre 6 de 1804] 

[ f i] /Mui S. or mió de mi mayor estimación. Ratificando el 

contenido de mi anterior contexto ala muy apreciable de 
V. d de 22 de Junio diciendo: Que inmediatamente me 
entrego nuestro S. r Flores los tres mil r. 6 v." que V. d se 
[f. 2] sirbe ordenarle me adelantase sre* los otros tres /mil q. e 
me dio quando me satisfizo el importe demi Cuentecita 



— 241 — 



délos Suplementos que hice enla consecución del Deanato, 
y doy a V.' 1 las mas expresivas gracias por su generosidad, 
y quedo obligado cada dia mas, y mas a serbir a V. d 
enq. t0 tenga arbitrio. 

Ya manifesté a V. (1 en mi ant. or q. e esperábamos las 
resultas déla Provisión del Obispado de Arequipa para 
esforzarnos el S. or Flores y Yo quanto nos fuese posible 
si obtubiese el S. or Moscoso, pero asi este, como nosotros 
nos llebamos chasco, pues fuera de consulta se dio a un 
Cura natural déla Mancha en este Arzobispado de Toledo 
llamado d° Vicente Robles, y haviendo echo renuncia 
sin aguardar nueba consulta, sedió por otro decreto, a 
D. n Luis déla Encina electo Arcediano de la S. ta Yglesia 
de Cananas. 

El Obispado de S. ta Cruz déla Sierra tanbien se dio 
fuera de consulta a Fr Antonio /de S. n Fermín Provincial tf. 2 vta.] 
de Carmelitas en México. 

Se hizo la consulta del Arzobispado de Chuquisaca, 
fueron propuestos para el difer.* 98 Obispos de esa Penín- 
sula, y ron mejor proporción que otro alguno, por llebar 
Cámara en primer lugar él Obispo de Cuzco, y tampoco 
se hizo caso de ella p.' a la Provisión, pues se ha dado al 
Auxiliar de Mechoacan en Nueva España d." Benito Maria 
de Moxó, todo lo qual noticio a V. d para que le sirba de 
instrucción y govierno y sre* q.'' con mas extensión escribe 
a V. d el S."" Flores, pero por eso no hay que desmayar. 

Espero con ansia me contexte V. d á la que escribí en 
Abril con remisión del Exemplar desu nueba relación de 
méritos q. e hice formar con aumento desu ascenso al Dea- 
nato, y demás documentos q. e por ella habrá V. d visto, 
p. a que se sirba decirme qua/les quiera defecto q. e en ella t f - 3 ] 
note, y inmediatamente adiccionarla agregando el Inifor- 
me vltimo de ese S. r Governador, hasta cuio tiempo he 
suspendido hacerle aumentar de acuerdo con el S. or Flores. 

En quanto á loque V. d se sirbe prevenirme de creación 
de Obispado en Mendoza 110 he podido adquirir noticia 



[Arch. Deán Funes — Tomo I<? 



16] 



— 242 — 



alguna deque pueda nacer semejante especie, pues aquí 
no hay nada sre* el particular, y la creación que hace 
dias se trata es de Salta, pero esto bá muy despacio, y 
spre* q* llegue a realizarse nos esforzaremos el S. or Flores 
y Yo quanto nos sea posible afabor de V. d como en las 
demás ocasiones que se presenten. 

D. n Fran.™ Manuel de Bedoya me entregó la que V. d 
se sirbio incluirle del Prior de ese Convento de Predica- 
dores para el Vicario General en Roma, por la q. e solicita 
[f. 3 vta.] e i /Grado de Maestro, y me instruyó al mismo tpo* le 
prevenía V. d gastase en su consecución hasta 100 duros 
que era la orden q. e V. d tenía de dho* Religioso, cuia 
carta tengo dirigida a Roma a dho* Vicario General, con 
prevención deq. e me remita a mi la Gracia p. a solicitar el 
Pase del Consejo, y reintegrarle délos costos q. e me diga 
ha tenido y luego q. le me contexte el recibo avisaré a V. d 
loq. e me diga p. a q.° instruía de ello al Interesado. 

Quedo de V. d como spre* con el mas fino af. to y deseos 
de complazerle, como su mas atento seg.° serv. 01 Q B. S. M. 

Balthasar Santos Maldonado 

Mad d 6 de Oct. re "i 
de 1804 / 

S. or D." Greg." de Funes 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 3704. — Origi- 
nal manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 20% x 15 cm.; letra 
inclinada, interlíneas 8 a 10 mm. ; conservación bueno.] 



— 243 — 



81. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, le anuncia la 
provisión de mitras vacantes y lamenta no haber tenido éxito 
en sus diligencias; perseverará en las gestiones a su favor. — 
La carta para el Conde de Montarco. — Le aconseja la forma 
en que debe gratificar, en adelante, a Baltasar Santos Maldo- 
nado. — Le dice que la pretensión de Allende tiene sus difi- 
cultades.] 
[Madrid, octubre 6 de 1804] 

/f « 

Mad. d 6 de Oct. c de 1804. 

Mi mas q. fl " am.° y comp. 0 Por la apreciable de Vd. de 
15 de Junio veo no solo las justas y solidas razones q. e 
le mueven á empeñarse en la pretcnsión consabida ; sino 
también los motivos de preferencia acia ciertas mitras, 
en q. e considera tener mejor proporción de egercitar su 
beneficencia y patriotismo. Pero q. do yo esperaba la ocas. n 
oportuna de acreditar á Vd. la eficacia de mis deseos y 
de mis oficios, y me prometía una completa satisfacción 
supuesto el interés q. e he hecho tomar á uno délos S. ree q. e 
tienen mas partido en la cam. a se ha frustrado p. r aora 
mi plan p. r un efecto del desorden q. e reyna en todo, y 
especialm. te en las provisiones civiles y eccas.* Asi és que 
los obispados vacantes ( se han dado fuera de consulta : el 
de Arequipa prim.° al Cura párroco de Domingo Pérez, 
lugar inmediato á Yepes, y desp. s p. r su renuncia al Arce- 
diano titular de Canarias, q. e parece há poco tpo.* fue 
provisto en esta dignidad : el de S.* a Cruz al Provincial 
de Carmelitas Descalzos de México, el qual creen q. e le 
renunciará ; y el arzobispado de Charcas, en cuya con- 
sulta llevaba tres votos en 2 1 ? lug. r su Prelado de Vd. al 
Auxiliar de Mechoacan, llamado Moxó y Francolí. Ni 
ha parado en esto solo ; sino q. e habiéndose recibido noti- 
cia p. r el ult.° correo de Nueva Esp. a déla muerte del 
obispo de Mechoacán, ha sido provista esta mitra inme- 
diatam. 4 ® y sin dar lugar á la consulta, en un Inquisidor 
de Cartagena de Ind. s llamado /Zafrilla. Sin embargo t f - 1 vta -l 



— 244 — 



de esto no dcsesp. 0 de poder obtener con el tpo.* un buen 
partido en favor de Vd. p.° soy de su misma opinión en 
q. to á la repetís." délos informes de ese Gob. or Intend. te 
porq. e pueden persuadirse estas gentes q. e son solicitados 
y movidos con grande empeño p. r Vd. y acaso perjudi- 
caría p. a nras.* miras semejante concepto. Lo demás queda 
á mi cargo, y no dude Vd. q. e so aprovecbará toda ocas." 
de hacer valer su mérito aun en los trabajos q. e ha dis- 
puesto privadam. te y bajo la firma de otros, paraq. 6 se 
engalanen con plumas agenas. 

En mi ant. 0 " de 8 de Ag. to manifesté á Vd. las razón. 5 
q. e he tenido p. a no entregar su carta á Montarco, las qua- 
les creo le convencerán déla just. a de mi determinas. 51 y 
también dixe á Vd. haber recibido de Bedoya p. r liquido 
de los 5 Ü duros 90 Ü 620 r. s v. on q. e tengo abonados á 
Vd. en nra.* cuenta. 

Al Ag. te d. n Baltasar Santos Maldonado le he entreg. do 
los 3 Ü r. s h. ta el complem. to délos 6 Ü de gratificas." q. e 
me previene Vd. en su carta; p.° siento mucho (hablando 
con mi acostumbrada franqueza) q. e le haya escrito nada 
sre.* el particular, porq. e mi designio era retenérselos h. te 
ver si con su activid. d en q. t0 le encargo relativo á las 
cosas de Vd. se hacia mas acreedor á esta recompensa. 
Por buenos q. e sean los Agentes, . es menester usar con 
ellos de ciertas precauciones, y tenerlos sugetos y pen- 
dientes de las esperanzas de un premio extraordin. 0 p. a 
q. e se muevan eficazm."" en los negocios. Por otra p. te yo 
no le necesito mas q. c p. a el simple mecanismo de prac- 
ticar alg. s dilig.* 8 q. e á mi no me seria decente hacer p. r 
Lf. 2] mi mismo, y de averiguar/me á tpo.* la noticia délas 
vacantes y otras q. e puedan ser útiles; p. 8 lo pral.* q.° 
hay q. 1 ' hacer en el caso, ni él lo ha de executar aunq. do 
tuviera proporciones, estando yo interesado en ello ; ni 
quiero q. e lo sepa. Sírvale á Vd. esta advertencia q. e me 
tomo la libertad de hacerle, p. a saber como se ha de con- 
ducir con él en la correspond." y no franquearse tanto, 



— 245 — 



ni prometer gratificas." 68 de q. (> pueda abusar, aunq. e le 
tengo p. 1 muí honrrado. 

La pretensión de Allende tiene sus dificultades, y lo 
peor es, q. (> el Ministro no se dá á partido, ni sele conocen 
resortes: p.'" lo mkmo no me comprometo en el neg.° y 
lo dexo á cargo del Ag. ,e Vd. sin embargo podrá cumplir 
con él del modo q." le parezca mas suave y prudente. 

Continúe Vd. tranquilam.* 8 sus tareas sre.* el ensayo 
histórico del Paraguay, y mande como pueda á su af. rao 
am.° y comp. 0 

Joaq. n Juan de Flores 

S. 0T d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento .V? 3715. — Ori- 
ginal manuscrito; pape! con filigrana, formato de la hoja 20% x 15 cm.; 
Utra de Joaquín Juan de Flores, interlineas 5 a 7 mm.; conservación buena.] 



82. — [Anotación del Deán Funes, dejando constancia que en 
la fecha escribió a Francisco Antonio de Letamendi.] 

[Córdoba, 15 de octubre de 1804] 

/Cordova 15. de Octubre de 1804. [f. i] 

Con esta fecha se le escribió á Letamendi abisandole 
el recibo de la encomiendita. 

S. n D. n Fran. co Antonio Letamendi. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A'9 595. — Ano- 
tación manuscrita; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlínea 7 mm.; conservación buena.] 



— 246 — 



83. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Sobre 
vacante del Obispado.] 

[Córdoba, octubre 15 de 1804] 

[ f - n /Cordova 15. de Octubre de 1804. 

Con esta fecha se le escribió á Santos Maldonado abi- 
sandose la bacante del Obispado, y prebiniendole hiciese 
agregar á mi relación de méritos mi relexion como tan- 
bien el informe del Cabildo secular. Que me instruyese 
en todos los pasos que se daban en la pret[e]neion, y del 
consepto q. e hubiese adquirido con los Camaristas, y de 
quien se podia esperar fabor &. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A'? 594. — Extrac- 
to manuscrito ; papel con filigrana, formato d-e la hoja 31 x 21 cm.; letra 
de Funes, interlíneas 6 y 7 mm. ; conservación regular, tiene una pe- 
queña rotura; lo indicado entre corchetes [] está agregado y no existe 
en el original.'] 



84. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. — Acusa 
recibo de su carta de 6 de junio ppdo.] 

[Córdoba, octubre 15 de 1804] 

[f. i] /Cordova 15. de Octubre de 1804. 

Amigo y mui S. r mió : se le acuso el recibo de su carta 
6. de Junio, diciendole quedaba enterado recogeria los 
últimos mil y quinientos p. s fuertes que le remitió Leta- 
mendi en el Correo el Fuerte. &. 

S. r D. n Fran. 00 Manuel Bedoya. 

[Biblioteca Nacional. — Sección ^fanuscritos. — Documento Xv 593. — Extrac- 
to manuscrito, papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; letra 
de Funes, interlineas 6 y 7 mm.; conservación regular, tiene- una pe- 
queña rotura.] 



— 247 — 



85. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Muerte del 
Obispo de Tucumán, Angel Mariano Moscoso, ocurrida el 4 de 
octubre. — Petición del Cabildo Secular al Rey, en favor de 
Funes. — Reelección del Deán de Vicario Capitular y Gober- 
nador del Obispado. — Aspiración al Obispado de Tucumán, 
que también lo pretende el Obispo del Paraguay; pone a su 
disposición el dinero necesario.] 
[Córdoba, octubre 15 de 1804] 

/Cordova 15. de octubre de 1804. [f. i] 

Amadissimo compañero mió y amigo de toda mi con- 
fiansa : esta es la ocacion en que adbierto todo el precio 
de su amistad. Mi corazón se dilata ablando con V.d. y 
mis espcransas ([ande]) (aunque terminadas á un nego- 
cio tan conting u ) adquieren aquel grado de certidumbre de 
que ( [es] ) (son) suseptiblcs. A todo esto me dan lugar sus 
an' esedentes ( [y] ) cartas, y principalmente las dos que 
recibí en el ultimo abisos [sic], sus fechas 7. de Abril 
y 6. de Junio de este presente año. 

Amigo mió, puedo decir que casi de la noche á la maña- 
na nos aliamos con la inesperada nobedad de haber muer- 
to nuestro Obispo Moscoso de resultas de una fiebre ca- 
tarral el 4. de este mismo Mes. Cansado de serbir en 
un grado subalterno por espacio de 14. años que manejo 
sin interrupción los bastos asuptos de este Obispado 
hise mis esfuersos por que recayese en otro el Gobierno ; 
pero todo me salió frustrado : por una elexion canónica, 
y uniforme se me religio ([p]) Vicario Capitular y G. or 
del Obispado, según que se informara V.d. por el adjunto 
documento el mismo que se lo pasara á Maldonado para 
que se agreg[u]e á mi relación de méritos. ([La satisfa- 
xion que me deja esta relexion] ) /Esta relexion la pedia [f. 2 
el publico por una uniforme aclamación. El cabildo ecle- 
ciastico escucho la vos publica, y nos dio (en) este raro 
exemplar un testimonio de su desinterés. Este ( [al] ) 
suseso al paso que me ha confundido me ha llenado de 
satisfaxion ; por lo que es una prueba sin replica del 



— 248 — 



buen consepto que les meresio á todos. No ha sido esta 
la única que se me ha dado. Sin haber puesto de mi 
parte la mas pequeña diligencia se junto el Cabildo secu- 
lar, y acordó pedirme al Rey por suxesor del Obispo 
difunto con un informe bien exprecibo que actualmente 
dirige, y cuya copia incluyo á V.d. Si yo hubiera tenido 
alguna lus de lo que se meditaba acaso lo hubiera impe- 
dido, no con otro fin sino el de precaber en la corte el 
consepto de que yo solicito estos informes. Lo supe des- 
pués que la cosa estaba echa. 

¿Que nos resta aora, sino que V.d. acredite con los 
susesos el afecto que le profesa á este su buen amigo? 
La cosa no puede venir mas rodada ni haberse puesto en 
mejor dispocision. Este Obispado es todo lo que puede 
llenar mis deseos, pues á ello concurren quantas sircuns- 
tancias pueden hacérmelo apetecible. 

Si el S. r G. or del consejo (de Castilla) ha prestado á 
mi suplica una audiencia fabo-rabie es mui pequeño este 
asumto para que se recista a su alto poder. Bien que 
en mi consepto V.d. ¡solo me basta. 

Contemplando que acaso no tendría V.d. el dinero nese- 
sario para bencer la.s dificultades que ocurran, y no 
pudiendo en el dia hacerle ( [á V.d.]) una r. mesa con la 
seleridad que exige el asumto, solicite quien me (lo) 
f a ( [ 1 i ] )cilitase en La corte, ([algún dinero y Lo]) La 
heredera y albasea del finado Obispo me franqu[elo tres 
mil p. s f. s en poder de D." ( [Josef ] ) (Miguel) Nabarro 
apoderado de dicho S. r pero ha sido bajo la condición de 
que estos se entreguen á V.d. conseguida que sea la soli- 
citud ([NI) de este Obispado ó de otro de los bacantes. 
(como el que solo debe durar asta fines del año siguiente.) 
No lo he podido conseguir de otro modo. Ba el adjunto 
libramiento de que hará V.d. uso como conbenga. Si V.d. 
encuentra arbitro para ([que se le] ) sacar la misma can- 
tidad de pesos aunque sea á intereses, en caso de que salga 
fallida la libransa, ó de que nesecite este dinero antes 



— 249 — 



de conseguida la gracia, saquela V.d. bajo el firme con- 
cepto que la remitiré eon la mas exacta puntualidad. 

Prebengo á V.d. que por parte del Obispo del Paraguai 
se hacen muchos esfuerzos en el dia ; ([pero]) y si lo 
consigue sera el ultimo eomprovantes [sic] de lo que 
puede faborecer la distancia para cometer un gran yero. 
La memoria de este suge/to debia borrars? [de] este pue- IX 2 vta.] 
blo para siempre. 

Por mi parte he echo quanto debia. Lo demás queda 
de cuenta de V.d. 

No eche V.d. en olbido la remesa de la mucica, y de los 
oboeses, pues hacen falta. 

Deseo con ansias sus cartas y que mande á su finissimo 
compañero y amigo. 

S. r D." Juaquin Juan de Flores. 

P. D. Aora es la ocacion de abivar á los Señores la 
memoria de quanto ha trabajado, pues todo quanto se 
diga se ve justificado con mi relexion. 

Se le dijo que Bedoya me escribía con fecha 6. de Junio 
haber llegado los últimos 2500 p s f. s 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N9 592. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 6 »/ 7 mm.; conservación regular, tiene una 
pequeña rotura; lo indicado entre paréntesis ([]) se halla testado; lo 
entre paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado ; lo indicado entre 
paréntesis ([]) y bastardilla está intercalado y testado; lo entre corche- 
tes [ ] está agregado, por no existir en el original.] 



— 250 — 



86. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Pretensión 
a la mitra de Arequipa. — Se demuestra indignado por el pro- 
ceder del Cabildo secular recomendando a la Corte al Obispo 
del Paraguay; requiere de Flores diligencias para contrarres- 
tar esa influencia. — Discrepancias para proveer la silla magis- 
tral vacante, en la Iglesia de Córdoba, quedando empatada la 
votación entre Pedro Bazán, Cura Rector de esa Catedral y 
don Vicente Anastacio Isasmendi, Cura Rector de Salta; el 
Deán dió término a su amistad con Allende por este asunto.] 
[Córdoba, diciembre 15 de 1804] 

[f- i] /Cordova 15. de Diciembre de 1804. 

Estimadissimo amigo y compañero, contesto á la fabo- 
recida de V.d de 8. de Agosto, reiterando el agradeci- 
miento á que me obligan sus finesas, y la buena dispoci- 
gion de serbirme en que se alia. La bentajosa propuesta 
que llebo nuestro finado Obispo para la mitra de Are- 
quipa, y la proximidad en que se aliaba esta promoción á 
la salida del correo, acaso hayan impedido los buenos 
efectos que podían causar los documentos que remití a, 
V.d. en el correo anterior, y que repito en segunda via. 
Pero si la mitra de Arequipa no se le dio al S. r Hoscoso, 
como pudo suseder, babran llegado á buen tiempo. 

Del correo pasado aqui han ocurrido algunos susesos 
dignos de que V.d. no los ignore como tan interesado en 
mis asumios. Haci mi relexion en el Provisorato como 
el informe que dio á mi fabor el Cabildo Secular, causa- 
ron mortales inquietudes á los apacionados del Obispo 
del Paraguai, de quien dige á V.d. solicitaba este Obis- 
pado con un esfuerso desmedido. Ya sabe V.d. la gente 
de que se componen estos Cabildos; y asi no estrañara 
que este hubiese caido en la debilidad de hacer otro infor- 
me pidiendo al Obispo del Paraguai. el mismo q. e ba en 
este correo. 

Parami me ha cido muí indiferente este pueril proceder, 
por que estoi persuadido del poco apresifo] que en la 
Corte se hace de estos cuerpos y de sus peticiones. Lo 
que si me ha parecido de mucha consecuencia es que en 



— 251 — 



dicho informe se aleg[u]en por serbicios ([si]) entre mil 
cosas falsas, algunas criminalidades bien grabes del Obis- 
po del Paraguai ; como por egemplo el que ha sedido al 
Colegio Seminario quatro mil p. s y al de Huérfanos una 
finca que bale 6. mil. siendo haci que estos dos colegios 
tienen causas pendientes contra el, el primero por serea 
de 7. mil p. s q. e le robo siendo su R. r y el otro por 2800. 
que le cogió, y se los ha comido. 

Asi por hacer ver al consejo la picardía del Cabildo, 
como por reparal [sic] el daño que están sufriendo estos 
colegios, he tomado la resolución de dirigir al Rei la 
consulta que le hago con los mismos expedientes; sin 
mencionar por ésto el informe del Cabildo. Yo hede 
mereser á V.d. que si sus grabissimas ocupaciones se lo 
permites [sic] dé una vista sobre mi representación, que 
es mui corta ; y aliándola arreglada la haga presentar 
por mano de nuestro Maldonado. No me queda duda que 
los documento [s] con que la acompaño hande dar á los 
Señores una /idea mui abatida de este Prelado, y acaso [í. i vta.] 
nos libertaran de los sustos en que está todo hombre de 
bien, ( [por] ) temiendo su translación á esta Iglecia. 

Dándole curso á mi consulta ( (que solo sera en el caso 
de no estar dicho Prelado echo Obisto [sic] de esta Dió- 
cesis) ) conbcndra que el Agente este á la mira de que 
tenga un éxito faborable ; informando á los Señores Cama- 
ristas al mismo tiempo lo que resulta ele estas causas, 
quando se trate de probeer esta mitra del Tucuman. 

En esta misma ocacion informa este G. 0 * Intendente 
mui reserbadamente al S. r Ministro de gracia y justicia 
sobre la ( [falsedad] ) ligeresa y falcedad con que prosede 
este cabildo en el sobredicho informe. Incluyo á V.d. 
copia, la que sera preciso romperla inmediatamente. Asi 
con este paso mui oportuno, como el que doi remitiendo 
los expedientes 'relacionados, creo poderse embarasar la 
solicitud del Obispo del Parajuai. 

Apruebo que V.d. no hubiese dado curzo á la carta 
que le escribí al S. r Eros, y mucho mas la ingenuidad 



— 252 — 



con que me abla en orden á sus defectos. ( [De] ) (en) 
estas distancias es preciso que salgan errados nuestros 
conseptos; y ([di f ] ) el que ([puede]) logra tener quien 
se los corrija debe aplaudir este beneficio. Yo en todo 
me sugeto á su juicio como tan discreto y asertado. 

Remito por duplicado el libramiento de los tres mil p. s 
contra Nabarro. Me aseguran que ( [es efectibo] ) (no 
habrá falencia;) pero ([lo]) yo lo hubiera querido dn 
las limitaciones que contiene. Hago diligencias por rem- 
plasarlos con dinero efectibo. 

Deseamos con ancias el correo por saber los resultados 
sobre las mitras consultadas. 

Antes de la muerte de mi Obispo habían ya empesado 
los exercisios para la cilla Magistral bacante en esta Igle- 
eia. Concluidos estos entramos á la votación; la que ha 
salido empatada en el primer lugar; pues de quatro 
capitulares que somos, el Arcedeano y yo dimos el voto 
á D. n Pedro Basan Cura R. or de esta Catbedral ; y el 
Chantre con el Canónigo de merced a D." Vicente Anas- 
tacio Isasmendi Cura R. or de la Ciudad de Salta. Este 
asumto ha sido mui ruidoso; por que á pesar de la noto- 
ria justicia de Basan, se lebanto aquí un bando de secu- 
lares, quienes á fuersa de mil maldades han logrado poner 
el asumto en el estado que be dicho. Está á fabor de 
Basan el pareser del Teólogo puesto por el ( [real ] ) Vice 
Patrón real. Con todo, creo que la pierda Basan; por 
que está en esa Corte un hermano de Isasmendi, hombre 
[f. 2] rico, quien hará el ultimo esfuerso por el herma/no. Dicho 
opoeitor Isasmendi es un pobrissinio hombre en materia 
de literatura. Hago á V.d. esta expocision por si le binie- 
se a la mano influir á fabor del primero, y acreditar mi 
integridad ([en]) (con) este mismo suseso. El Coronel 
Allende lia sido el principal autor ele estas desabeneucias ; 
Por que constituido gefe de partido pretendió hacer 
triunfar á su ([ha]) aijado Isasmendi. Nuestra amistad 
acabo ya, por que yo no la tengo con quien ( [pretende] ) 
exija de mi que le ayude á cometer una injusticia. 



— 253 — 



(No nos acordemos mas de Comisaria ; pues aun la 
futura se ha dado al Chantre de esta Iglecia.) 

Qu[e]do enterado haber recibido de mano de Bedoya 
90 Ü 620. r. s los mismos que me tiene abonados en cuenta. 

No se ofrese por aora otra cosa, sino que mande V.d. 
a su buen amigo, y compañero Q. B. S. M. 

S. r D." Joaquín Juan de Flores. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 596. — Borra- 
dor manuscrito ; papel con filigrana, formato de la hoja 31 X 21 cm.; 
letra de Funes, interlineas ñ y 7 non,.; conservación regular, tiene unas 
pequeñas rolaras; lo indicado entre paréntesis ([]) se Italia testado; 
lo entre paréntesis ( ) y bastardilla está intercalado ; lo indicado con 
dos paréntesis (( )) y bastardilla está entre paréntesis e intercalado; 
lo indicado entre corchetes [ ] está agregado y no se encuentra en el 
original.] 



87. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Desea 
saber el resultado de la consulta que se hizo para la mitra de 
Arequipa. — Le ruega que practique diligencias para que los 
señores de la Cámara y del Consejo conozcan el mal proceder 
del Obispo del Paraguay. — Mantiénese el statu quo en el 
asunto de la Universidad. — Aguarda la remesa de música.] 

[Córdoba, diciembre 15 de 1804] 
/Cordova 15. de Diciembre de 1804. [f. i] 

Amigo y Dueño mió, su apreciable carta de 8. de Agos- 
to me ratifica el consepto en que estaba de que propen- 
derá con toda eficacia á mis adelantamientos y satisfa- 
xiones. Doi á V.d. las mas debidas gracias, y puede estar 
asegurado de mi mas cincero reconocimiento. 

Aunque no sea mas que por saber la suerte que nos 
to[c]ara en el Prelado que se diese á esta Iglecia, espera- 
mos con ancias las resultas de la consulta que se hizo 
para la mitra de Arequipa. Muclio puedo esperar yo en 
la protexion del amigo y Compañero el S. r Flores, y en 
las oportunas diligencias de V.d. esta confiansa me hace 



— 254 — 



reposar con tranquilidad. ( [Dos cosas nesecitamos] ) Mi 
solicitud no se limita á ([mi]) (la) colocación ([de]) 
(en) esta Iglecia, ú otra; sino también á que mientras 
yo no salga de este coro, no sea trasladado aqui mi fiero 
perseguidor el Obispo del Paraguai. Por un proceder 
mui pueril, y en contradixion de si mismo acaba de infor- 
mar este Cabildo secular pidiéndolo por Prelado. El 
amigo y S. r Flores le instruirá á V.cl. en el paso que he 
dado para atajar los efectos de esta maldad. Le hede 
[f. i vtu.i estimar á V.d. practique las mas vivas dili/gencias para 
que los Señores del Consejo y Cámara conoscan quien 
es el Obispo del Paraguai, y para que se conciga una 
resolución que me haga onor, y cirba á resarcir sus latro- 
cinios. Esto debe practicarse con mucha sagacidad á 
fin de no dar á conocer que el obgeto que me he pro- 
puesto en mi consulta ha sido desmentir el informe del 
Cabildo Secular, sino el de dar bado á las causas pen- 
dientes. 

El asumto de Vnibercidad se alia en el mismo estado, 
y con el Virrei Sobremonte no me párese prudencia 
agitarlo. 

Aguardo la remesa de mucica y los oboeses en los ter- 
mino» que expuse posteriormente. 

Mande V.d. á su aff. mo Aijado Q. S. M. B. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. . 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 597. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 6 o 9 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se hal'a testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado.'] 



— 255 — 



88. — [Manuel José de Leaniz a Gregorio Funes. — Cobro de 

cuenta.] 

[Córdoba, enero 8 de 1805] 

/t 

S. r Dean D. r D. n Greg.° Funes. 

Sírvase V.S abonar en cuenta al cont. r maior de Diezmos 
de essa capital D. n Viz. te Antonio de Bedoya la cant. d de 
Tresc. s p. s q. e en carta de 4 del mes corr. te me habisa revio* 
de D. n Ant.° de la Quintana, en virtud del librami. t0 q e 
le passe al efecto, el q. e prevengo en esta ocasión á Dho. 
S. or Quintana, selo debuelba á V.S. Jujui 28 de Sep. w 
de 1804. 

D. r Manuel José de Leaniz 

Son 300 p. s dob. s 



Cord. a y En. 0 8. de 1805 — 

R. V1 los trescientos p. s expresados en la antz. te Libr. za 

Bedoya 



{Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV? 5701. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21% 
cm. ; letras de Manuel J. de Leaniz y de Bedoya, interlíneas 10 y 11 
mm.; conservación buena.] 



89. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. — Des- 
pacho de los autos de concurso para la Silla Magistral vacan- 
te. — Paradero de Severo Isasmendi, apresado por los ingleses.] 

[Córdoba, febrero 15 de 1805] 

/Cordova 15. de Febrero de 1805. [f. u 

Estimado amigo y dueño, con el aprecio que ciempre 
recibo la faborecida de V.d. de 6. de Octubre. Me ha 



— 256 — 



sorpreendido el suseso inesperado de las provieiones de 
las mitras. Los que vivimos á esta distancia nunca podre- 
mos asertar ( [los] ) con las verdaderas causas. Sea lo 
que fuere estamos recignados á todo. 

En este corr[e]o marítimo creo que despachara el 
Virrey los autos de concurso á la cilla magistral vacante. 
Tiene este asumto un incidente que me toca ami en espe- 
cial. Le ede mereser á V.d. que examine con mucha 
diligencia si el apoderado del Canónigo Mendiolasa lo 
agita para salir á mi defensa, comunicándoselo al amigo 
S. r Flores, á quien por ser cosa de poco momento ( [lo] ) 
no le (he) querido decir nada. 

La provicion de esta cano[n]gia hade dar algo que 
hacer por que habiendo ido empatada la votación, se ade 
agitar por ambas partes con mucho calor, principalmente 
si esta en esa D. n Sebero Isasmendi hermano de uno de 
los opocitores. Se sabe que á este sugeto lo apresaron 
los Ingleses en las quatro fragatas que tomaron. Procure 
V.d. aberiguarlo todo, y dígame lo ocurrido. 

Quedo de V.d. con las mejores dispoeisiones de que me 
ocupe, como su mejor amigo Q. S. M. B. 

S. r D." Baltasar Santos Maldonado. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito». — Documenta Ni 599. — Borra- 
dor manuscrito; papd con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlinea 9 a 14 mm. ; conservación buena; lo indicado 
entre paiéntesis ([ ]) se halla testado, lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado.] 



— 257 — 



90. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Demuestra 
sorpresa por los acontecimientos inesperados referentes a las 
mitras vacantes. — Los informes que dieron, nuevamente, 
el Gobernador y Cabildo Secular a esa Cámara, él los igno- 
raba. — Desea que el Consejo y la Cámara conozcan el mal 
proceder del Obispo del Paraguay, encarnizado pretendiente al 
Obispado de Tucumán, protegido por el Virrey de Buenos 
Aires, Marqués de Sobremonte.] 
[Córdoba, febrero 15 de 1805] 

/Cordova 15. de Febrero de 1805. [f. i] 

Estimadissimo amigo y compañero, contesto ala mui 
faborecida de V.d. de 6. de Octubre del año anterior; la 
que be recibido con tanta mayor complacencia mía, quan- 
to es mayor el conbencimiento que me dejan de su amis- 
tad cincera sus consiguientes demostraciones. 

No be podido menos de sorprenderme al ver los susesos 
inesperados en orden á las mitras vacantes. Si este sis- 
tema sigue en adelante no bai principio sobre que poda- 
mos calcular los susesos benideros, ni mucho menos sobre 
que fundar probabilidad, (en nn[e]stras esperansas.) 
V.D. tiene todas las cosas presentes, y es regular alcanse 
lo que se escapa á mi compreencion : asi podrá V.d. salir 
á los atajos de esta suerte fugitiba. ( [La cosa párese 
que esta en eslado de que las consultas de la Cámara ya 
son perjudiciales. En fin V.d. sabrá como se ade 
manejar.] ) 

Tengo por faborable el que no se diese el Obispado 
de Arequipa al S. r Moscoso, por que habiendo su muerte 
dejado la misma bacante, nos ha dado tiempo aquel suseso 
para disponer mejor las cosas ; según /habrá V.d. visto [*. 2] 
por los documentos nuebos que le remití. Debe ser aora 
mas efectibo el libramiento de los tres mil p. s contra 
Nabarro ; por que no habiendo tenido nesecidad de hacer 
desenbolsos para la saca de bulas del S. r Moscoso, ( [debe] ) 
(hade) retener en su poder mas cantidad de dinero. Esto 
mismo se me ha dicho por los que dieron dicho libramiento. 



[Arch. Deán Funes — Tomo 19 



17] 



— 258 — 



Si mal me pareció el que este G. or informase por mi 
nuebamente, mucho peor crei que era el que este Cabildo 
secular lo hiciese ; principalmente habiendo después obra- 
do con tanta inconsecuencia pero en estas cosas no soi cul- 
pado ; pues todo se ha echo á espaldas mias. 

Sera una de mis felicidades el que el Consejo y la 
Cámara conoscan el Carácter criminoso del Obispo del 
Paraguai. Toda la confiansa que á V.d. debo no basta 
para descubrirle los delitos de este hombre por que orrori- 
san á la pluma. Con todo, no hay pretendiente mas encar- 
nisado (que el) á este Obispado; y lo peor es que puede 
conseguirlo según la felicidad con que camina, aliándose 
protegida su pretencion por el actual Virrei de Buenos 
Aires intimo amigo y compadre suyo. 

Este es el Marq. s de Sobremonte, que fue G. 01 " de esta 
Provincia, uno de los hombres á quien mas he serbido, 
y a quien mas temo por sus intrigas y sus dobleses. Co» 
mi Obispo Moscoso tubo f[u]ertes choques en los que 
salió bien humillado : es de persuadirse quiera bengarse 
con migo. Sirbale á V.d. esto de gobierno para infor- 
ma [r] lo á los Señores. 

Yo me alegraría mucho que el S. r Camarista que V.d. 
se ha ganado fuese el S. r Escobedo : pues este S. r es 
( [uno de los] ) (con el) que mas cuentan mis ribales, y 
nos dicen por aqui que tiene mucho influjo en la Cámara. 

Creyendo complacer á V.d. hize del Agente maldonado 
toda la confiansa, y la generocidad que V.d. me nota. 
Quedo adbertido en el manejo que debo tener con el, 
[f. 2 vta ] /suplicándole a V.d. dispense mis inadbertencias, y se 
tome la libertad de adbertirme francamente lo que debo 
hacer en todos mis asumios. 

Páselo V.d. bien y mande á su mas fiel amigo y com- 
pañero. 

S. r D. n Joaquín Juan de Flores. 



— 259 — 



en P. D. le remití la carta de D.' 1 Juan Antonio Peres 
de Lastra, el mismo que escribió al Cabildo de Salta &. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 598. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 7 y 8 mm.; conservación buena'; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado. ] 



91. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, anunciándole 
haberse provisto, fuera de consulta, las vacantes de los Obis- 
pados de Tucumán, Cuenca y el de Nueva Segovia en Filipi- 
nas. — Nuevamente se ven defraudadas sus diligencias en el 
logro de las miras del Deán. — Adjunta copia de la consulta 
del Obispado de Córdoba. — Exoneración del Gobernador del 
Consejo, Conde de Montarco. — La pretensión del Coronel 
Allende. — Próximo envío de las piezas de música.] 
[Madrid, abril 6 de 1805] 

/+ [f. l] 

Mad. d 6 de Abril de 1805. 

Mi estimadísimo am.° y comp. 0 Luego q. e recibí la de Vd. 
de 15 de Oct. e ult.° tomé todas las medidas conveniente 
p. a q. e se reimprimiese al instante, como se verificó, la 
relas. n de méritos con las nuevas adición. 8 tan important. s 
al logro de nros.* deseos, y p. n facilitar q. e si se consultaba 
el obispado del Tueuman y el de Cuenca á la sazón vac. te 
pudiese Vd. llevar una mem. a honrosa, q. e agregada á la 
representas. 11 de ese cabildo secular y á sus distinguidos 
serv os f ue£e capaz de lisongear mis esperanzas. Mas p. r 
desgracia nada ha bastado p. a sacar el buen partido q. e 
yo me prometía en tan feliz coyuntura; porq. e aunq. 9 
conseguí q. e en la consulta de esa mitra llevase "Vd. un 
voto en prim. r lugar y otro en tercero, y ademas previne 
á los am. os déla Secret. a á fin de proporcionar una resolus. n 
favorable, se ha provisto fuera de consulta, como igualm. te 



— 260 — 



el obispado de Cuenca, y el de Nueva-Segovia en Fili- 
pinas, q. e estaba consultado de antemano. 

El I o so ha conferido al mro.* Orellana, catedrático 
de la Universid. d de Valladolid y Gral.* déla orn.* de 
Premostratenses, herm. 0 de un Ministro togado del Cons. 0 
de grra.* p.° me persuado q. e no le admitirá, porq. e habien- 
1 vta.] (j 0 consultado varias veces en mi/tras déla Peninsula 
con cam. a plena, no fue atendido ; p. r lo qual abandonó 
su herm. 0 esta pretensión, desesperanzado de poder sacar 
partido del Ministro de gracia y justicia. Ademas ente- 
rado el provisto délas circunstancias de esa diócesis p. r 
ciertos -informes de otro clérigo reglar de su orn.* q. e 
parece obtuvo la misma mitra ha manifestado no acomo- 
darle ; y si asi fuese, veremos lo q. e se puede adelantar 
en la materia. El obisp. do de Cuenca se ha dado al Dean 
déla Concepción de Chile y el de Nueva-Segovia al Prior 
del conv. to de Dominicos de México, llamado el P. Pallás, 
ning." délos quales fue consultado, como tampoco el P. 
Orellana, según verá Vd. p. r la adjunta copia déla con- 
sulta del de Córdoba. 

Con tales resultas, q. e son muy conformes al orn.* actual 
de las cosas, según dixe á Vd. en mi carta de 8 de Diz. 6 
y otras anteriores, podrá inferir con fundam.* 0 qual babrá 
sido mi disgusto y quebranto al ver frustrados mis buenos 
deseos y oficios en la ocas." mas oportuna p. a llenar com- 
pletam. te sus miras de Vd. Sin embargo no dexaré piedra 
p. r mover en todos los casos q. e se presenten, á fin de 
lograr el buen suceso á q* aspiramos, p. s no conviene 
desmayar en la empresa p. r una ú otra provisión malo- 
grada : tanto mas siendo Vd. muy conocido en la Cam.° 
p. r s\i mérito y serv. os señalados. 

Esperando el desp. 0 déla consulta no hize uso alg.° déla 
[f. 2] libranza q. e Vd. me dirigió; p.° si lo contemplase /neces. 0 
en adelante y h.'" la fha. á q. e se extiende, la presentaré 
á la persona á q " viene consignada, y en todo acontecim. to 
me valdré del medio q. e Vd. me propone. 

El Gob. or del Cons. 0 conde de Montarco ha sido exo- 



— 261 — 

aerado de sa empleo, lo q. 1 confirma mis congeturas ante- 
riores sre.* su valim.'" é influxo, y la resolus." q. e tomé 
con esta previsión de no entregarle la carta de Vd. 

Ya tengo avisada reiteradam.* 9 la entrega q. e me hizo 
Bedoya del líquido délos 5 Ü p. s f. s q* Vd. le remitió. 

Quedo enterado délo q.° me previene acerca de la pre- 
tensión del Coronel Allende, déla q. 1 me instruyó el Ag. te 
Santos Maldonado, quien se halla á la sazón enfermo y 
acaso no podrá escrihir á Vd. este correo. 

Las piezas de música se están acabando de disponer, y 
á la m. 01 " breved. d posible las remitiré ; sin embargo q. e 
la grra.* actual con Inglaterra presenta trabas y obstácu- 
los p. a poder hacerlo con la celerid. d q. e Vd. desea. 

Por aora no se ofrece otra cosa sino q. e Vd. viva con- 
fiado en la sincera voluntad de su af. n, ° coinp. 0 y fino am.° 

Flores 

Sí" 0 * d. n Greg. 0 Fuues. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV9 3716. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20% x 14% cm.; 
letra de Flores, interlineas 6 a 8 mm.; conservación regular, tiene manchas 
de humedad.] 



[Consulta para la provisión del Obispado de Córdoba del 
Tucumán; ubicación de los candidatos, adjunta en la carta 



anterior.] 

[Madrid, abril 6 de 1805] 

/•f [f. l] 

Córdoba del Tucuman. 

Primer lug. r 

El Provisor de Caracas 1 

El Magistral de Lima 2 

El Obispo Auxiliar de S> Cruz 2 

El Dean del Tucuman, Funes 1 



— 262 — 



Seg. do lugar. 
El Penitenciario délas Salesas nuevas 



de Mad. d 1 

Aranzuri, de Arequipa 1 

El Penitenciario de Charcas 3 

El Auxiliar de S. te Cruz 1 

Tercer lug. r 

El Penitenciario déla Encarnas. 11 

de Mad. d Gago 1 

Ruiz, de Quito 1 

Mesas, déla Hav. a 1 

Funes, de Córdoba 1 

Miranda, de Quito 1 

El Tesor.° de Charcas, Terrazas .... 1 



[Bibliote ca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento A'9 3717. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con lineas de agua; formato de la hoja 20x14% 
cm. ; letra de Fiores, interlinea 7 y 8 mm.; conservación regular, tiene 
manchas de humedad; lo en bastardilla está subrayado en el original.] 



92. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, desea 
saber si se le ha enviado la remesa de música, solicitada.] 

[Córdoba, abril 15 de 18,05] 

[f. i] /Cordova 15. de Abril de 1805. 

Estimado amigo y Dueño, la tardansa del abiso de 
Diciembre no me deja asumto que contestar. Mucho me 
temo que haigan caido en mano de los I[n]gleses los 
abisos que salieron de aqui por ( [ag] ) Diciembre y Febre- 
ro. Lo sentiré mucho por que era interesante la corres- 
pondencia de estos Meses, 
[f. i vta.] Abiseme V.d. en primera oportuni/dad ( [quien es un 
tal D." Juan Antonio Peres de la Lastra. Hago esta pre- 
gunta, por q. e este sugeto ha escrito al Cabildo de Salta 



— 263 — 



pidiéndole los poderes para agitar el asumto de la dibi- 
cion de este Obispado. Yo concibo mni mal de este Caba- 
llero (que según párese es oficial en la Contaduría de 
Indias) por que no caben en un juicio sano tantas san- 
des:s y disparates como vierte de buenas á primeras. 
Párese que resentido Bedoya se ha balido de el para 
hacerme algún tiro. V.d. sondee las cosas con cautela, 
y prebengasela al Amigo el S. r Flores siendo nesesario : 
pues yo de intento no le he querido dicir nada, por el 
desprecio con que miro este asumto.]) (si se ha echo la 
remesa de la mu cica.) 

Páselo V.d. bien y mande á su aff. m '° Amigo Q. S. M. B. 

S. r D. n Baltasar Santos Maldonado. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 601. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, fot-mato de la hoja 31x21 cm.; 
letia de Funes, interlíneas 7 a 10 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado,] 



93. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. — Sobre 
división del Obispado y petición del Gobernador Intendente 
de Salta para que se confiera a Funes el de esa ciudad.] 

[Córdoba, abril 15 de 1805] 

/Cordova 15. de Abril de 1805. [f. i] 

Estimado Amigo y compañero, la tardansa del abiso 
de Diciembre, que asta aora no ha llegado, sin duda ó 
por que no salió á su tiempo, ó por que ha sido apresado 
de los Ingleses, me deja sin asumto particular para seguir 
nuestra amable correspondencia. 

Las cosas, perseberan en el mismo estado que expuse en 
mis antesedentes ; sino es q. e formando de mi un consepto 
superior á mi mérito el G. or Intendente de Salta (D. n 
Rafael de la Lus) me abisa un sugeto de aquella capital, 



— 264 — 



dirigió al Rey en el correo pasado un informe solicitando 
se berifique quanto antes la dibicion del Obispado, y se 
me confiera ami el de aquella Provincia. Podra V.d. 
colegir, quan ageno estaba de este suseso, sabiendo que 
([por parte de]) dicbo Intendente no se me ha dado 
(asta aora) por entendido (con migo). Lo mismo ha 
susedido con el Precidente de Charcas. V.d. hará de 
estos informes el uso conbeniente. 

Aqui tiene á todos en consternación la guerra, que 
aunque asía aora no £e ha publicado, se experimentan 
sus efectos. Para mi es de mucha consecuencia q. e nos 
interrumpa nuestra comunicación. 

Páselo V.d. bien y mande á su aff." 10 amigo &. 

S. r D. n Joaquin Juan de Flores. 

[Biblioteca Naciotial. — Sección Manuscrito». — Documento Nv 600. — Borra- 
dor manuscrito ; papel con liliyrana, formato de la hoja 31 x 21 cm,; 
letra de Funes, interlineas 6 y 7 mm,; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([ ]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bas- 
tardilla está intercalado."} 



94. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Presentación 
del pliego de la consulta del Deán; testimonios de los escritos 
del apoderado del Obispo del Paraguay. — La consulta por la 
Silla Magistral. — La creación del Obispado de Salta. — ■ 
Rechazo de la renuncia del Obispo Orellana y designación por 
éste de Funes para gobernador de la Diócesis.] 
[Madrid, junio 8 de 1805] 

[f. i] /f 
Mad. d 8 de Junio de 1805. 

Mi mas estim.° ani." y comp.° Por mano del Ag.*" recibi 
la de Vd. de 15 de Diz. re ult.° con todos los docum. tos y 
papeles q. e me incluye, y habiendo examinado la consulta 
q. e Vd. hace oportunam.' 0 y los datos en q. v la apoya, he 



— 265 — 



disp. t0 se presente el pliego, y q. e Maklonado esté á la 
mira del neg.° facilitando se pase á uno de los Agentes- 
fiscales q. 0 yo conozco y es de mayor confianza, p. a pro- 
porcionar un éxito feliz ; p. s me parece legal y conforme 
á las circunstancias el modo de pensar y proceder de 
Vd. en la materia. 

Los testim. 0,s délos escritos del apoderado del obpo.* del 
Paraguay selos he entregado al Ag. te paraq. e si el encar- 
gado de sus negocios en esta corte compareciese á hacer 
algún recurso ó gestión, los presente á fin de q. e se unan 
ál exped. te p> el debido conojim. to del tribunal, y en el 
caso contrario,' no haga uso alg.° de ellos. 

En q. t0 á la consulta déla magistral de esa Igl* de q. e 
Vd. me habla, no tengo p. r conveniente se practique dilig. a 
alg. a p. r nra.* p. te en favor del Cura d. n Pedro Bazan: 
lo l 9 porq. e se atribuiría á una oficiosidad agena déla 
imparcialid. d délos jueces del concurso, y particularm. 16 
de los q. e le han dado su voto; y lo 2 ,} porq. e teniendo 
este opositor el del teólogo asistente real, me persuado 
q. e obtendrá la prebenda con preferencia al otro, según 
se acostumbra en casos semejantes de empate en la votas. n 

/Quedo enterado délo q. e Vd. me dice acerca déla [f. i vta.] 
erección del nuevo obisp. do en Salta, si se decreta la divis. n 
del de Córdoba, y del informe q. e se ha dado en el par- 
ticular p. r la Presid. 3 de Charcas; y he prevenido á 
Maklonado q. € cuide de averiguar el estado del exped. te 
y me avise p. a ver lo q. e conviene hacer en el asunto. 

También aprovecharé oportunam. te la noticia q. e Vd. 
me dá en la esquela separada, la q. 1 contribuye p. r una 
p. te á confirmar mis ideas, al paso q. e ofrece p. r otra 
campo bastante al logro de las de Vd. p. r un medio indi- 
recto, p.° mui eficaz y seg.° 

Acerca déla provisión délos obispados vac te(s ya he dho.* 
á Vd. lo q. e basta en mi ultima de 6 de Ab. 1 q. e dup. 00 
en esta fha.* y solo debo añadirle : q. e el mro.* Orellana 
renunció el obispado de Córdoba, como yo recelaba con 
fundam. to p.° no se le admitió la escusa q. e propuso : q. e 



— 2G6 — 



sin embargo de haberle aceptado á conseq. a déla orn.* del 
Rey, no piensa su herm. 0 q. e vaya á servirle, p. s con mo- 
tivo de haber cegado el Ministro de Gracia y Just. a y 
esperarse de un mom. to á otro q. e sele nombre sucesor, 
confia mejorar de suerte ; y q. e entretanto he consegui- 
do q. e el nuevo obispo le nombre á Vd. Gob. or de la Dió- 
cesis, como lo verá p. r su carta misma, q. e recibirá pro- 
bablem. te q. do la mia. 

Si sucediese lo q. e espera su herm. 0 y mi am.° y tengo 
la fortuna de q. e se nombre Ministro mas accesible y de 
[£. 2] algunas relaciones conocidas, ha/ré el ult.° esfuerzo p. a 
conseguir lo q. e Vd. merece p. r tantos titulos ; y entre 
tanto mande Vd. como puede á su mas af.° am.° y comp.° 

Flores 

P. D. 

Desp. s de escrita esta me dice el Consejero Orellana q. e 
su herm. 0 nada le manifiesta de dirigir papel alg.° de 
donde infiere q.° piensa dexar las cosas en el estado q. e 
tienen, y q. e q. do escriba, cree no hará noved. d alg. a en 
q. t0 á Vd. de q. n ha adquirido muy buenas noticias. 

S. r d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscrito*. — Documento N<> 3718. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja. 20x14 cm.; letra 
de Flores, interlínea* 5 a 7 mm.; conservación regular, tiene manchas de 
humedad. Hay duplicado ; muy deteriorado.'] 



95. — [Copia de los párrafos relativos al dictamen contra el 
Obispo del Paraguay, don Nicolás Videla.] 

[Madrid, junio 29 de 1805] 

[f. i] /Según esta exposición comprobada al parecer con los 

documentos originales que acompaña el Previsor sede 
vacante de Cordova del Tucuman, el R. Obispo del Pa- 



— 267 — 



raguay D." Nicolás Videla no ha procedido en los tres 
puntos á q* se contrahe con las circunspección que exige 
su carácter estando en todos ellos en grandes descubier- 
tos que no deben permitirse aun quando no se atienda a 
la calidad privilegiada délos interesados de que abla 
en 1« y 2 9 lugar, y son el Colegio Seminario, y el de 
Niñas huérfanas del Tucuman, proporcionando algún me- 
dio para que progresando los Expedientes respectibamen- 
te incohados se determine en cada uno de ellos lo que 
corresponde en justicia. 

Pero desde luego se hace notable que el Provisor solo 
por rezelos délas excepciones dilatorias que pueda opo- 
ner el R. Obispo haya dirigido este recurso, pues lo pri- 
mero que parecía regular era reconbenirle, quiza daria la 
contextacion que requiere cada asunto, y délo contrario 
en declinando la jurisdicion del Provisor seria el tiempo 
oportuno de tratar de vencer los fundam.^ y reparos 
que opusiera. 

Mas para facilitar el progreso délos asuntos referidos, 
al Fiscal parece que no ay necesidad de entrar en la 
disputa de qual deba /ser el fuero délos Obispos, tanto [f. i T ta.] 
en materias cibiles como Criminales respecto á que los 
tres asuntos referidos traen origen desde quando el R. 
Videla no tenia el carácter de Obispo y de consiguiente 
la declaración del fuero debe retrotraerse al tiempo de 
contraer la obligación y responsabilidad en cada caso. 

A mas de esto debe tenerse en consideración la calidad 
y privilegio délos asuntos y respectivos interesados, y 
que por tanto se está enel caso de que asi como los Obis- 
pos y Cavildos sede vacante exercen á veces la juris- 
dicion delegada del Papa se ejecute lo mismo en el pre- 
sente, procediendo el Provisor auxiliado déla facultad 
que se le delegue por C. M. 6 el Consejo que asi lo declare 
previniéndole que según el estado, y naturaleza de cada 
uno, proceda conforme á derecho a dar las providencias 
que corresponden con el fin deque lleguen a verificarse 
los respectibos reintegros, que esta determinación se avi- 



— 268 — 



se al mismo Ií. Obispo, para q. a sin escusa, ni pretexto 
coníexte por Apoderado en Tucuman, con quien se en- 
tiendan las diligencias que ocurran, concurriendo por 
su parte a q. e tengan fin unos negocios tan atrasados, 
sin • dar lugar a estrépitos judiciales poco decorosos á 
su Dign. d y carácter, dando á esta Super. d aviso de quedar 
enterado, y el Vicario Capitular délo q. e se vaia adelan- 
tando en él seguim. lü délos 3 negocios, de qualq. a resulta 
que lo exija. 

El Consejo se serbira acordarlo asi, ó determinará lo 
mas conbeniente. Mad. d 29 de Junio de 1805. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manitxcritos. — Documento A"? 604. — Copia 
maniiHciita; papel con fiiii/rana, formato de la hoja 30x 20 cm.; letra 
inclinada, interlínea 10 mm.; conservación buena. Hay duplicado.] 



96. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, sobre las acu- 
saciones al Obispo del Paraguay. — Tiene listo el cajón de 
música, pero no lo envía por la guerra; lo hará si sale alguna 
persona de confianza en barco neutral. — Ministro de Gracia 
y Justicia: operación de las cataratas.] 
[Madrid, agosto 7 de 1805] 

[f. i] /f 
Mad. d 7 de Ag. t0 de 1805. 

Mi mas estimado comp. 0 y am.° Por las adjuntas co- 
pias se enterará Vd. déla resp. ta fiscal dada en vista 
déla consulta q. e Vd. dirigió (q. e creo no le desagrade), 
y déla pretensión hecha p. T el apoderado del obpo* del 
Paraguay, á q.° se ha deferido, con reserva del dictamen 
de aquel ministro, mientras toma el exped. te y expone 
lo q. e crea convenirle. Para rebatirlo todo con conocim.' 0 
he dispuesto se pida. q.° se nos comunique á su tpo.* y no 
dudo q. e el Fiscal, prescindiendo de incidentes y solici- 



— 269 — 



tudes importunas, y acaso personales, sostendrá el jui- 
cio q. e ha formado y propuesto al Cons. 0 

Tengo ya en mi poder el caxon déla música con su 
nota correspond. ,e p.° no me atrevo á aventurar su re- 
mesa durante la gira.* á no ser q. e salga alg. a persona 
de confianza en barco neutral p* la via de Lisboa /con [f. i vta.] 
dirección á Buenos-Ayres ; en cuyo caso aprovecharé la 
ocasión, y lo dirigiré á su apoderado de Vd. Letamendi. 

Al Ministro de Gracia y Just.» le han extraído las 
cataratas con la mayor felieid. d p.° debiendo quedar en 
suma debilidad la vista p. a entregarse al penoso trabajo 
de despachar tanto y con tanta premura como exige la 
ealid. d délos negocios, se duda todavía si volverá á tomar 
la bolsa, ó en que tpo.* podrá estar en disposición de 
hacerlo. 

Y no ocurriendo p. r aora otra cosa mande Vd. q.*° 
guste á su ant.° y buen am.° 

Flores 

S. or d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento V? 606. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filiijrana, formato de la hoja 20x14% cm.; 
btra de Flores, interlíneas 7 a 10 mm.; conservación buena.] 



97. — [Anotaciones del Deán Funes dejando constancia de 
haber escrito a Flores y a Maldonado.] 

[Córdoba, setiembre 15 y octubre 15 de 1805] 

/Cordova 15. de Septiembre de 1805. [£. i] 

Con esta fecha le escribí á Flores remitiéndole mi 
recurso al Consejo sobre sacristía. Lo in[s]trui en todos 
los acontecimientos le dige que Ambrocio le escribía á 
D. n Narciso Losano pidiéndole suministrase para este 



— 270 — 



recurso mil y quinientos pesos : le incluí tanto del ca- 
bildo en que consta mi secion de mil pesos para el órgano. 



Cordova 15. de Septiembre de 1805. 

Con esta fecha le escribi á Maldonado sobre lo mismo 
q. e la carta antesedente. 



Cordova ([15]) 15. de Octubre de 1805. 

Con esta fecha escribi á Flores mandándole duplicado 
del recurso sobre Sacristía : le aumente otros mas docu- 
mentos : le incluí tres pliegos en blanco con mi firma, 
por si fuesen necesarios: le mande el duplicado de la 
[f. 2] causa /contra el Obispo del Paraguai : le di noticia de la 
ida de Muñus [sic], y del recurso que sabia hacia con- 
trami este cabildo : le dige que si podia sacase á intereses 
dos mil pesos, y los librase contra Letamendi : le di 
noticia de lo que habia corrido de mi consulta á este 
Obispado. 

[Biblioteca Naciona'. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 602. — Ex- 
tractos manusciitos; papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 9 y 10 mm.; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntisis ([ ]) se halla testado.'} 



98. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. — Tiene ciertos 
escrúpulos de renunciar a la Vicaria, como era su deseo, por 
el vehemente pedido de los vecinos al enterarse de la preten- 
sión a ese empleo del cura doctor Bernabé Aguilar.] 

[Catamarca, febrero 6 de 1806] 

[f. i] /En concideracion délas sircunstancias precedentes, devo 
á Vs. representar, que mis instancias echas en solicitud 
de livertarme del peso de esta vic. a For. a , me han puesto 



— 271 — 



en gravissimos escrúpulos, por la responsavilidad ante 
la D. na Prov." que amenasa. Es el caso, que haviendosé 
traslucido entre estas Gentes dha mi solicitud, y con las 
noticias que este cura D. r D. n Bernabé Aguilar pretende 
este empleo : se me han avocado muchos vecinos de todos 
estados diciendome, que se ardería este Pueblo, si tal 
aconteciera ; respecto aque los procedimientos geniales 
de este hombre no eran p. a menos'; y que ya tiene pro- 
feridas algunas protestas de amenasos [sic] para llegado 
esse caso, que lo espera. 

Non recuso lavorcm, consultando /tan solam. te la tran- u. i vta.] 
quilidad, y bien del Publico : en cuya virtud determinara 
Vs. lo que fuere de su superior agrado. 

Dios gue* á Vs. m. s a. s Catham. 08 y Feb.° 6. de 1806. 

Mro* Pedro Ign.° ele Arze 
S. or Dean Prov. r y Gov. r del Obpdo D. 1 " D. n Greg. 01 Funes. 



[Biblioteca Nacional. — Sección ^[anuscritos. — Documento Ni 3733. — Ori- 
ginal manuscrito ; papel con líneas de agua, formato de la hoja 20% x 
15 cm. ; letra de Pedro Ignacio de Arze, interlíneas 8 a 10 mm.; conser- 
vación buena; lo en bastardilla está subrayado en el original^] 



99. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Obispado del 
Cuzco, concedido al Arcediano de aquella Iglesia fuera de con- 
sulta. — Fallecimiento del Obispo de la Concepción de Chile. 
— Que continuará sus oficios para que se repita su nombre 
en esta mitra o en la de Salta. — Todavía no ha podido enviar 
el cajón de música.] 
[Madrid, febrero 8 de 1806] 

/t Eí- i] 

Dup. d0 

Mad. d 8 de Feb.° de 1806. 

Mi mas estimado am.° y comp. 0 Nada tengo q. e añadir 
al dup. do déla de 7 de Diz. e q. e vá p. r este aviso, sino q. e 



— 272 — 



el obispado del Cuzco se dio al Arcediano de aquella Igl. a 
fuera de consulta, y q. e habiendo fallecido el obpo.* de 
la Concepción de Chile, trataré de continuar mis oficios 
p. a q. e en la de esta mitra ó en la de Salta, la prim. a q. e 
se presente en buena sazón, se repita el nre,* de Vd. y su 
eco en los oidos del Ministro. 

El caxon de música no ha podido llegar á tpo.* de q. e 
le llevase el Fiscal de Buenos-Ayres Caspe, y el Oidor 
Bazo se ignora todavía q. do saldrá. Por esta razón pienso 
recogerle de Granada, adonde le dirigí, y buscar otra 
coyunt. 8 favorable p.° su remesa. 

Hoy mismo q. e parte el corréo, recibí la de Vd. de 15 
de Oct. e próximo, y apenas he tenido un mom. to de lugar 
p* leerla p. r mis ocupas." <s del dia. Me enteraré de su 
contexto y délos papeles q. e la acompañan, y crea Vd. q. e 
nada omitirá p. a su satisfacción y tranquilidad su ant.° 
y buen am.° 

Flores 

S. or d. n Greg. 0 Funes. 

[Iiiblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N<> 3721. — Dw- 
p'icado manuscrito; papel con lineas de agua; formato de la hoja 
20% x 13% em.¡ letra de Ftores, interlíneas 6 a 9 mm. ; conservación 
regular, tiene manchas de humedad.'i 



1C0. — [Anotación del Deán Funes dejando constancia de haber 
escrito a Joaquín Juan de Flores. — Causa del mal éxito de 
la consulta.] 

[Córdoba, febrero 15 de 1806] 

[f. i] /Cordova 15. de Febrero de 1806. 

Con esta fecha escribí á Flores comunicándole lo acae- 
cido después de haberme presentado Ferreira la real pre- 
sentación, y no haberle dado la colación por no querer 
el Cabildo entregar los autos. 



— 273 — 



Se le clise que Letamendi le mandaría una libransa de 
1500. p. s f. s con un 25. por ciento de premio, y que si el 
saco alguna plata a intereses, ó se la entrego Losano, se 
hande pagar estos débitos con los pesos de esta libransa 
asta donde alcanse. En postdata se le contexto á las 
cartas que nuevamente vinieron, quejándome del mal 
éxito que habia tenido la consulta, lo que atribuía á no 
hacer uso del dinero. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento JV? 603. — Extrac- 
to manuscrito: papel con filigrana, formato de la hoja 31x21 cm.; 
letra de Funes, interlineas 8 y 9 mm. ; conservación regular, está deteriorado 
por la polilla.] 



101. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. — Conceptos 
desfavorables sobre el comportamiento del doctor Bernabé 
Aguilar; pretensión de éste a la Vicaría. — Arribo del Dr. 

Ocampo.] 

[Catamarca, marzo 5 de 1806] 

/Catham.™ y Marzo 5 de 1806. [f. i] 

.AI i mui Estimado Señor: no devo omitir la noticia, que 
el D. M Aguilar llegó á mostrar aviertam. te lo que tuvo 
encuvierto en el pecho : estamos sin vernos, ni oírnos en 
serca de vn mes; yo me alegro, que se huviesse descu- 
vierto (lo que es) en tan vreve tiempo; porq en conci- 
deracion de las incinuaciones de VS., y la mónita de este, 
con la voluntad que tuve de entablar vna gran amistad, 
pudiera ser, que se huviesse obrado vn mostruo, que des- 
pués me huviesse amargado. Es el hombre inconstante, 
presuntuoso, nada verídico en lo que trata, mui fácil de 
manifestar su pecho á toda clase de gentes, tenaz, venga- 
tivo, y nada fiel asus amigos, como lo ha mostrado con 
el cura Interino de Aneaste D. n Fra. co Solano Cara- 
bajal /que lo sirvió mucho q. do paso por alli ; y haora [f. i vta.] 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



18] 



— 274 — 



por vn casam. t0 (q los dros* devian ser de Caraba jal) le 
ha tentado á discordia, y creo se quedara con los dros.* 
Me avrio vna carta q escrivi p. a fuera de esta Ciudad, 
sin licencia, y creo lo hizo con fantacia q no se le tendría 
á mal de mi parte ni de la otra aquien se dirigía serrada, 
y bien acondiciona [da] . Estoy en las dilig. s de aclarar lo 
que conbiene sobre este particular. 

El oficio q incluyo se me quedo en el correo pasado : 
todo lo q contiene es cierto, y es con la intención de que 
puede servir p. a q VS. revata sus pretenciones q tiene 
echas ante el Virrey, que en el correo pasado se divulgo 
por mui vajo, que estaba en dispocision el Señor V. de 
pasar vn exorto á VS. p. a que reúna esta Vic. a en este 
cura : este tira por la fuerza, y me párese q bá enga- 
ñado. No ex sujeto q la merese por todos títulos; y assi 
es preciso q VS. se tenga fuerte, p. s de ello se originarían 
mil incombenientes. Se oyó q havia tenido carta del S. r 
Virrey en el sitado correo, y no savemos si fue cierto. 
[ f - 2 3 De esta fecha en tres, ó /quatro dias esta aqui el D. r 

Ocampo, que viene á medicinarse. Yo saldré amis Ha- 
ciendas de la Jurisd." el 13 de Abril en q volverá este 
Correo, y por la facultad q VS. concede en el titulo, 
dexare esta vic* á dho D. or Ocampo, siendo del agrado 
de VS. No puede faltar eu este correo el nombram.* 0 p. a 
director de esta obra publica, creo vendrá á parte de 
VS. si remitió la representación del Procurador, de D. n 
Bernardino Geres, y de las Señoras Villagranes. 

Ya represente por el caudal de las vacantes á favor 
de esta Igl. a y .si hai facultad p. a conceder, espero favo- 
rable, pues apuro con muchos causales costantes, sitando 
él articulo de la nueva Orden/' En este correo escrivo 
al Trivunal de Lima. Nada se dice del Aviso, y es regu- 
lar q allí venga la noticia cierta de Obpo.*, y con motivo 
délas Guerras devenios esperar se verifique aquellas vozes 
q corrieron en B. s A. 9 . 

En el Correo de Abril puedo remitir las dilig. 8 de 
cobranzas p. a esse seminario, que volví las del cura de 



— 275 — 



Velen por mal ob/radas, y creo vendrán asta esse tiempo. [f- 2 vta.] 

Deseo lo pase VS. sin novedad, y mande con toda satisf. n 
asu aff. mo y atiento Capellán Q.S.M.B. 

Pedro Ign.° de Arze 
S. or Dean Prov. r y Gov. r del Obpdo D. r D. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos!. — Documento Nv 3732. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con líneas de agua; formato de la hoja 21x15 
cm.; letra de Arze, interlíneas 8 a 10 mm.; conservación buena.] 

f 
I 

! 

102. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. — Noticiándole 
que le incluye oficio sobre el asunto con el Alcalde Busta- 

mante.] 

[Catamarca, abril 5 de 1806] 

Catham. ea y Abril 5. de 1806. U- i] 

Mi mui Estimado Señor : por vn chasque de D. n Ant.° 
Gonzales q salió ayer antisipe á VS. la precisa preparación 
délos délos [sic] Autos originales sobre el asunto con el 
Alc. de Bustam.* 2 q los pide la R. 1 Aud. a . Con los dias tan 
ocupados no he tenido mas lugar, que para disponer el 
Incluso oficio, al que acompañando los expresados origi- 
nales, q se hallasen en su poder le pondrá la cuvierta con 
el titulo á D. n Fran. eo Antonio Ocampo aquien le escrivo 
con esta fecha para que practique esto mismo con los q 
tuviese en su poder, y pase el pliego al Trivunal. Me pá- 
rese q era bueno el embio del oficio de parte de la Aud. a , 
que remití á VS., para que enterado mejor, determine alia 
como conbenga. Yo creo q esta ignorando de este oficio, 
pues no me apuntó cosa alguna en la que me escrivio por 
el correo. 

Sobre el D. or Aguilar dexo para decir quanto pasa en 
otra q escrivire en esta semana de Pasqua en q saldrá p. a 
essa vn cavallero de toda mi satisf. 11 



— 276 — 



Deseo lo pase bien VS. y que mande en qto* guste a su 
aff. mo y atiento Capellán Q. S.M.B. 

Miro* Pedro Ign.° de Arze 

S. or Dean, Prov. r Vio. 0 Gen. 1 y Gov. r del Obpdo* D. or D. n 
Gregorio Funes 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 3734. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana; formato de la hoja 21x15 cm.¡ 
letra de Arze, interlíneas 5 y 6 mm. ; conservación bueno.] 



103. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Se ha ente- 
rado con pesar de la nueva ocurrencia con el Virrey, sobre 
el negocio de la sacristía vacante de esa Iglesia. — Provisión 
sin consulta de las vacantes de los Obispados de Concepción 
de Chile, Cartagena de Indias y el de Santo Domingo. — No 
necesita nueva remesa de dinero.] 
[Madrid, abril 12 de 1806] 

[f. l] /f 

Mad. d 12 de Abril de 1806. 

S. r d.° Greg. 0 Funes. 

Mi mas estimado eomp.° y am.° No seré largo en la con- 
testas. 11 á la de Vd. de 15 de Oct.* próximo, p. r q. e habien- 
do padecido unas calenturas catarrales q.° me han te- 
nido en cama desde el miércoles santo h. te el domingo de 
pasqua inclusive, he quedado snmara. tc delicado déla ca- 
beza, y no me es posible dedicarme sin quebranto á es- 
cribir y trabajar. 

Me he enterado particularm.* 6 déla nueva ocurrencia 
con el Virrey sre.* el negocio déla sacristía vacante en 
esa Igl. a y crea Vd. q. e siento infinito semejantes nove- 
dades en el tpo* critico en q.° trato de proporcionar á 
Yd. la satisfacción á q. e aspira : porq. e p. r una p. te es muy 
temible enemigo un Gefe de tanta consideras." y autorid. d 



— 277 — 



y puede destruir con un solo golpe de mano quanto yo 
procuro edificar, aprovechando los momentos; y p. r otra 
no dexa de ser expuesto q. e los mismos camaristas, atri- 
buyendo á un espíritu de orgullo y de intriga lo q. e pro- 
cede de un zelo recto y puro, muden de opinión acerca 
délas miras y pretensiones de Vd. 

Sin embargo de esto, se presentaron los pape/les, y [f. i vta.] 
no se ha dado c. to de ellos ni se dará h. to q. e vengan los 
autos Íntegros, ó el Virrey avise o consulte de oficio, lo 
qual no ha executado todavía. Si se pudiesen facilitar 
las copias q. e Vd. me dice, sele remitirán, estando en- 
cargado particu'arm.' 0 de ello Maldonado. 

El Obispado déla Concepción de Chile se dió fuera de 
consulta á d. n Diego Ant.° Navarro Martin de Villodres, 
Canónigo de Córdoba, y el de Cartagena de Ind. s en 
cuya consulta llevo Vd. el voto de Muñoz déla Torre en 
2 V lugar, á Fr. Custodio Diaz, del orn* de S. to Dom.° en 
la ciud. d de Cuenca, q. e no fue consultado. 

Por lo q. e mira á nueva remesa de din.° no tiene Vd. 
p. r aora q. e fatigarse ; y délos papeles con firma en blan- 
co haré el uso conveniente en caso neces.° 

Tranquilizese Vd. tenga un poco de espera, evite si 
puede iguales contestas. 11 "* y no dude déla amistad de 
su af. mo y comp. 0 

Flores 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 3722. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20% x 14% cm.; 
tetra de Flores, interlineas 6 o 8 mm.; conservación regular, tiene manchas 
de humedad.'} 



— 278 — 



104. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. — Carácter dís- 
colo y conducta indeseable del cura doctor Bernabé Aguilar; 
ataques de éste al doctor Ocampo. — Sobre ascenso del doctor 
Isasmendi y división de Obispado; noticia difundida por Agui- 
lar. — Autos sobre nulidad de matrimonio; facultades acor- 
dadas a Arze para celebración de matrimonios.] 
[Catamarca, abril 16 de 1806] 

[f. U /Catham. 0 » y Abril 16. de 1806. 

Mi estimado Señor : muchas son mis ocupaciones, que no 
me permiten el tiempo, que necesitaba p. a pintar á VS. 
lo que havia sido Aguilar: es hombre este insociable, sus 
efectos, ó producciones pueriles, y p. a mejor decir de 
vn loco, loco tal. Entro en este Pueblo con piel de vn 
corderito, y en el dia se halla revestido con la de vn 
fiero León. 

Llego á esta el D. or Ocampo, y no se digno de vna ur- 
vana visita, ni saludarle en parte alguna ; y lo que es 
mas, que haviendole encontrado en cassa de Acuña en 
cumplim. to de Pasquas; le hizo vna mui reverente salu- 
tación, y sin levantarse de la silla en que se hallaba sen- 
tado, no solo se negó á saludarle, pero ni aun se toco el 
sombrero de la caveza, y á poco se levanto, y tomo la 
calle. El dia que llego Ocampo á esta, se dedico con mu- 
chos esfuerzos á que le negasen la posada en la cassa des- 
tinada p. a Huérfanas, donde siempre paro en otras oca- 
ciones. Toda su idea es de hacer pandilla, llevándome 
la contraria, y al que no halla aderido a sus pensamien- 
tf. i vta.] tos, lo avo/mina sin reserva alguna. Todo quanto acaese 
entre nosotros, sobre el govierno y distribución. 8 de ambos 
ministerios, lo esparse con mil añadidos aun entre las 
mugeres; y en vna palabra, dula ponderación es poca lo 
que havia sido este hombre. 

Remito a VS. los autos q tratan sobre nulidad de ma- 
trimonio, para q resuelva en quanto ala respuesta de Me- 
dina, que solo en sn tupido capricho podría hallarse tan 
gentil disparate. Se dice que esta solicitando volver asa 



— 279 — 



curato, y no sera dable se autorise con essa vicaria en 
que cometió muchos errores revestido de essa autoridad. 

Remito igualm. te sin dilig." judicial los autos, que han 
sido preciso travajar sobre la apertura de vn pliego, 
dirigido á Carabajal, que puede servir p. a agregar quan- 
do sea necesario a la q conduscan al conocim.* 0 de este 
buen hombre, q ha causado un gran escándalo á todos 
los q han savido de este echo. Si VS. conciderase Comb. te 
poner alguna Prov. a , y hace falta la dilig. 9 de su re- 
misión, se pondrá esta, según me la instruyese. 

Comunique al D. or Ocampo el Capitulo de la carta 
que en este correo próximo me escrivio, y se ha visto 
confeso sin aliar sobre que se le pueda votar ; y con ver- 
dad diré que es falso quanto se haia dicho por alia de 
este ecle.™ que /desde que llego a esta, se ha manejado [f. 2] 
con mucho silencio en todo qto* ha ocurrido, y prome- 
diando en suavisar los insultos de Aguilar. 

Se cuenta, q ha venido en Gaceta el Ascenso del D. or 
Isasmendi, y qae esta efectuada la división de este obis- 
pado, contándolo en vna parte provisto á este D.™*, y que 
su hermano D. n Severo ha travado gran amistad con el 
Premostratense : todas estas noticias han salido de Agui- 
lar, p. a hacer ver, que se halla auciliado de todo quanto 
podia apeteser. 

En el titulo de Vic.° conferido por VS., como igualm. te 
en el q se me paso en tiempo del finado Ill. mo es costante 
el punto siguiente. Podra hacer informa. 11 de soltura, y 
livertad p. a la celevracion del matrimonio, sin exceptuar 
las de los vltra marinos. Con este motivo se travajo la 
información de D. n Man. 1 Figueroa, y percivio sus dros* 
el Not.°; pero siendo voluntad de VS se los pediré, y re- 
mitiré en otra ocasión con los quatro p. s de la dispensa, 
y otros tantos q me vinieron ami, q no devo reparar en 
ellos ; y no lo hago al preeente, porque devo atrivuir que 
por olvido de esta facultad, q me concedió, ha provi- 
denciado en los términos q me vino el despacho. 

/Deseo que VS. lo pase con las mayores satisfacciones [f. 2 vta.] 



— 280 — 



de su agrado, mandando en qto guste a su af£. mo y atiento 
Capell. n Q.S.M.B. 

El Mtro* Pedro Ign.° de Arze 

El portador de esta es el Licenciado Correa moso, que 
lo quiero, y aprecio de corazón por sus buenos procede- 
res, y los de su Padre q es un buen vecino : hágalo pre- 
cente p. a que sea atendido en sus justas pretenzas. 

S. or Dean, Prov. 1 ' Vic.° Gen. 1 y Gov. T del Obpdo D. r D. n 
Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 3735. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 20%xl5 cm.; 
letra de Arze; interlíneas 7 a 9 mm. ; conservación buena; lo en bas- 
tardilla está subrayado en el original.'] 



105. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Erección 
del Obispado de Salta; nombramiento del Obispo del Para- 
guay, Videla. — Arribo de los autos de oposición a la Sacris- 
tía. — Conceptos elogiosos del Obispo Orellana sobre el Deán.] 

[Madrid, octubre 8 de 1806] 

[f. i] /-j- Dup.° 

Mad- d 8 de Oct, e de 1806. 

Mi mas estimado am.° Apenas vinieron las bulas p. a la 
erección del nuevo obispado de Salta, dio c. ta al Rey la 
Caín* p. a saber si había de hacer consulta, y á poco tpo.* 
de habérsela contestado q. p quedaba enterado S.M. se ha 
conferido la mitra al obpo.* del Paraguay, sin dar lugar 
á otra cosa: con lo qual hornos sido completam. t0 burla- 
dos todos los q. e teníamos miras fundadas sre* el par- 
ticular= Llegaron los autos de la oposición á la Sacris- 
tía, y p. r aora ha pedido el Fiscal q. e se una al exped. te 
la r. 1 cédula en q. e funda el Virrey sus procedim. ,os p* 



— 281 — 



tener esta m. or instrucción ; y luego q. c vuelva á su poder, 
haré el mayor esfuerzo posible, como ya he empezado á 
verificarlo, á fin de conseguir una resp. ,a y decisión hon- 
rosa y satisfactoria, si lo permite la naturaleza déla cosa= 
La carta q. e Vd. me dirigió p. a entregarla al Prior de 
S. to Tomás, q. e en el dia es provincial, sela envié á Ovie- 
do, donde se halla ausente á la sazón p. r algún tpo*= La 
otra p." el obpo* Orellana scla remitió su herm.° á Valla- 
dolid, y aora con motivo de haber venido aqui le he vi- 
sitado p* hablarle de Vd. y sus cosas larga|m. te Celebró 
mucho q. e yo le diese tan ventajosa y practica idea de 
sus luces y conocim. tQS de su carácter, energia, probid. d y 
me aseguró q. e desde luego puede Vd. contar con £U 
afecto y confianza. 

/Añadió q. e luego q. ,e recibió las bulas confirmó á Vd. if. i vta.] 
en el Gobierno déla Diócesis, p. a q. e le egerza á su nre.* 
aunq. e todavía no ha tenido contestas. 11 de su carta, y q. e 
p. r la incertidumbre déla salida y segurid. d délos correos 
no escribe á Vd. en este con vista déla suya. Dixome p. w 
ult.° q. e á nadie interesa mas q. e á él tener en la Igl. a un 
Dean de tan recomendables prendas, y se manifestó per- 
fectam. te instruido de q. to Vd. le ha escrito sre.* el estado 
délas cosas, y sus contestas. nes con el Virrey= De todo 
quedó mui complacido, y Vd. puede estarlo de este paso 
oportuno mui conforme á los buenos deseos de su af. mo 
am.° y comp.° 

Flores 

S. or d. n Greg. 0 Funes. 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nq 3723. — Du- 
plicado manuscrito; papel con filigrana; formato de la hoja. 20x14% cm.; 
letra de Flores, interlíneas 5 re 7 mm. ; conservación buena."} 



— 282 — 



106. — [El Deán Funes a Francisco Paula Moscoso, autori- 
zándolo para que tome su defensa contra el Cabildo secu- 
lar sobre discusión de sus poderes de Gobernador del Obispa- 
do. — Relata las enemistades contraídas con motivo de las 
incidencias ocurridas por la inclusión en la terna, de un sobri- 
no suyo, Felipe Funes, en el concurso de los curatos y sacris- 
tía mayor, vacantes, de la Catedral de Córdoba, y la exclusión 
del doctor Ferreyra, protegido del Chantre, Juan Justo Rodrí- 
guez, y del Virrey, Marqués de Sobremonte. — La temeridad 
del Cabildo tendría que ser castigada con las costas del re- 
curso. — Desea la mayor celeridad en este asunto para no 
dar tiempo al Virrey a mezclarse en él.] 
[Córdoba, noviembre 3 de 1806] 

l f - H /Cord[o]va ([15]) 3. de Noviembre de 1806. 

Muí S. r mió y de todo mi afecto : me es seucible ( [que 
nuestra correspondencia]) abrir reta correspondencia por 
la necesidad de dar á V.d. un( [a molestia] ) enfado. Pero 
V.d. es discredo, y deve dispensarme que sin (feo]) co- 
nosei'lo me tome ([esta]) (una) satisfaxion, que solo es 
efecto del buen consepto que me merese. 

En el correo anterior que vino de B. s Ayres se reci- 
bieron aqui los poderes el 111. mo * S. r D. n Rodrigo An- 
tonio de Orellana Obispo de esta Dieeesis del Tucuman. 
Como vera V.d. por la copia que acompaño ellos están 
consebidos en términos que no admiten la mas leve duda 
razonable. Dice 8.S.I. que lo(s) con( [b] ) (/) iere al Dean 
de esta Iglecia ( [cumplido el de de derecho se requiere] ), y 
por su vacante al Prccidente del Cavildo, y al G. OT ó G. 01 "* 
que hubiese para que los tres juntos, ó como les paresiese 
los administre (w). Esta es la substancia de la clausula, 
[f. i vta.] /De dos sentidos es suseptible. O quiere decir que se 
le confieren al Dean con exclucion de los demás, á quie- 
nes solo nombra en caso de su vacante, ó al Dean en 
consorcio del G. or o Governadores que bubiese nombrados. 
( [en la sede vecante] ). De qualquier modo que se tome al 
mismo tiro sale. En el primero esta de manifiesto: lo mis- 
mo en el segundo ; porque si [e] ndo yo el único G. or en sede 



— 283 — 



vacante, se reunieron en mi solo las dos calidades que 
apetese el poder. Aunque me ([el]) era mas faborable la 
primera asepcion he preferido la segunda ; asi por que me 
párese mas conforme: á la mente del S. r Otorgante, como 
por hacerle el onor de creer, que lleno del mas político 
miramiento quiso onrar la primera dignidad, sin desairar 
al que governase. 

Aunque no podia dudar que un cabildo como el de 
esta Igl[e]cia compuesto de tres sugetos, cuyas injustas 
ribalidades me eran bien conocidas, deseaba las ocaciones 
de mortificarme y engrandeserse á mis expensas, no me 
pareció /por esta ves fuese tan temerario, que por dar U- 2] 
gusto á sus passiones, quisiese atropellar los respetos 
del Obispo, los que se merese el publico sosiego, y aun 
los de su buen nombre. A pesar de todo asi lo ha echo, 
formándome una ([abierta]) (arbit[r]aria) contradixion. 
Si no me engaño, ( [V.d.] ) á V.d. le sera tan difícil como á 
mi llegar a consebir fuese capas de un echo tan arrojado. 
En parte lo he selebrado mucho. Al paso que con el ha 
puesto de mi parte á los mas indiferentes, nada otra cosa 
ha ganado asta aqui, que concitarse un odio publico á que 
sus mas enemigos no podria aspirar. 

Tirando á poner á cubierto mis axiones ( [es] ) rebatí 
por un oficio los fribolos alegatos del Cabildo, y le forme 
la competencia, citándolo para aníe ese S. r Jues Metropo- 
litano á quien corresponde la decisión de este asumto, 
como vera V.d. por ([los]) el expediente en testimonio 
que acompaño. 

Mis pocas conexiones con los sugetos de esa Metrópoli, 
y el buen consepto que me ha echo formar de V.d. el 
intimo /(trato) de tantos años con el finado S. T Obispo [f. 2 vta.] 
Moscoso y su respetable familia, devieron fijar mis espe- 
ransas en V.d. Este es el motibo de haverle conferido 
mis poderes, como lo he echo : los mismos que le suplico 
á V.d. tinga la bondad de acceptar. 

Como las clausulas del poder del Ill. mo * S. r Orellana 
asocian al Dean el G. oir elegido en la sedevacante, ha cido 



— 284 — 



el primer empeño del Cabildo acreditar que también lo era. 
Un publico como este que astaqui no habia conocido mas 
G. m del Obispado que yo, quedo sorpreendido al oir por la 
primera ves que el Cabildo se apropiaba este titulo. 

Pero mayor sorpresa deve causar al que cotege esta 
pretencion con la acta capitular en que fui elegido. Enton- 
ses nadie podra dispensarse de creer ó que estos Señores 
están ciegos, ó que se han propuesto representar una 
scena cómica y quijotesca. La citada acta depone á mi 
iabor que se me eligió por vicario capitular, y G. or del 
Obispado, sin reserbarse mas facultad (el Cabildo) que la 
de dar dimisorias para ordenes. Aun sobre esta reserba 
vera (V.d.) las reflexiones con que bago palpar su igno- 
rancia. 

[f. 3i Alega también que se alia en actual exerci/sio de prover 

los curatos, ocultando incidiosamente los puntos mas ca- 
pitales de este (raro) suseso. Si me fuese posible remitir á 
V.d. las piesas que con esta ocacion be trabajado ellas 
( [conbenserian á V.d.] ) (le pondrían á la vista) la eonfu- 
cion en que debieron quedar mis émulos. Pero son arto 
difusas, y la estreches del tiempo no permite copiarlas. 

En breve diré á V.d. que en vida del Ill. mo * S. r Moscoso 
habia este Prelado expedido edictos para el concurso de 
los Curatos vacantes, y de una sacristía mayor de esta 
Catedral. A uno y otro fue opocitor un Sobrino mió lla- 
mado D." Phelipe Funes D. r en Theologia de esta Vni- 
bercidad, y ealbedratico en la facultad de jurisprudencia 
con el titulo de pa.sante. Oi dia se alia este Joven en el 
Cusco, donde paso en solicitud de ordenes. Su constitu- 
ción enfermisa y delicada lo obligo á poner su principal 
mira en la expuesta Sacristía, y solo por ( [mérito] ) la- 
bra rse un nuebo mérito se opuso también á los curatos. 
Fue concurrente suyo á ( [la] ) (dicha) sacristía un Cura 
[f. 3 vta] Viejo /llamado el D. r D." Vicente Ferreira. A pesar de 
esta recomendación nada veía yo en ( [este cura] ) (el) de 
que pudiese aprovechar (se) el mejor serbicio de la Iglecia. 
Su alma espesa habia merecido que lo reprobasen en una 



— 285 — 



de sus funciones literarias, (aunque después consigio á 
fuersa de ruegos Doctorarse) y su vida criminosa mas 
proveia materia de proseso que de ( [elogio] ) (premio) . 
([P]) 



Por estos motivos no dude un punto preferir á mi 
sobrino, cuy ([a buena opinión del mejor estudiante de 
estos tiempos, y de la conducta mas irreprencible] ) (o cré- 
dito literario y de costumbres) se aliaba asegurado por 
datos de la ultima sertidumbre. 

Protegía al D. r Ferreira el Chantre de esta Chatedral 
el D. r D. n Juan Justo Rodriges su pariente bombre ren-^ 
coroso falax ( [y de un espíritu inquieto] ) (ipocrita) de 
sentimientos sórdidos y de un espiritu inquieto. No di- 
cimulare la abercion que me profesa siéndome tan on- 
rrosa su causa. Con la misma bergo([sa]) (sosa) adecion 
que s? declaro por Ferreira, lo babia ecbo poco antes 
por el miserable D. r Isasmendi opocitor ála /Magistral [ f - 4 ] 
de esta Iglecia. Me fue presiso disgustarlo negándole 
el voto que solicito de mi, y conserbar una reputación, 
que no podia sacrificarla á sus antojos. Esta era la leba- 
dura que conserbava el Chantre, y que debió producir 
su efecto al proveerse la Sacristía. 

En la terna que forme para este beneficio no le di 
lugar á Ferreira, pero si á tres sugetos del mas recono- 
cido mérito. A pesar de esto el Chantre se propuso des- 
airarme, y conseguir el acomodo de su ayjado. Faborecia 
mucho ([s]) sus intentos el que el real vicepatronato lo 
exerciese el Ex. mo S. r Marques de Sobremonte. Renuebe 
V.d. la memoria de seis causas en que, conbatiendo (este 
S. r ) con el ( [S. r ] ) (obispo) Moscoso, salió tan humillado, 
y le s:ra mui fácil presagiar ([el suseso] ) (el encono que 
me tendría) . En efecto el S. r Sobremonte no deseaba 
bengarse menos que el Chantre. ( [cuyos intereses] ) 

Influido por este y por su hermano D. a Victorino Ro- 
drigues Teniente asesor de esta Intendencia, me debolvio 



— 286 — 



la nomina de la Sacristía á pretexto (de) que mis pro- 
[f. 4 vta.] puestos no teni/an las calidades de la ley, y me ordeno le 
propusiese al D. r Ferreira. Yo estube mui distante de 
amedrentarme con este rasgo vigoroso de fiero despotismo. 
Asegurado con el unánime sufragio de los sinco examina- 
dores cinodales, quienes calificaron el mérito de mis pro- 
puestos, y principalmente de mi Sobrino sobre todos los 
demás concurrentes, (y con otros mil conbencimientos) le 
debolbi la misma nomina, acompañándola con un oficio 
en que le bise bien demostrable no estábamos en el caso 
en que las leyes lo autorisaban para recbasar mi ( [nomi- 
na]) propuesta. 

Devieron ser de bastante peso mis razones, quando lo 
obligaron, ([. .quando]) (ya que) no á mudar de intento, 
á lo menos á ( [abrirse un] ) abandonar su primera ruta, 
y abrirse una senda desconosida. ([En este]) Este era 
el estado de las cosas quando por (nuebo) influjo de los 
Rodrigos, hizo valer (el Virrey) dos reales cédulas que in- 
abilitan á los Capitulares para sufragar en los concursos 
donde ([entra]) es opocitor algún pariente suyo; y en 
su virtud me declaro con este impedimento legal, man- 
[f. 5] dando que el Cavildo reasu/miese la facultad que me 
habia conferido, y le remitiese nueba terna de la Sacristía. 

No era ya tiempo de llebar adelante mi opocision. Dic- 
taba la prudencia seder á un enemigo poderoso y absoluto, 
á quien segaba la lus misma. Contentándome con demos- 
trar al Cabildo en un papel jurídico la usurpación que 
se me hacia, y con sitarla para ante el Rey en Su Supre- 
mo consejo de Indias le entregue los autos del Concurso. 

Quando esto susedia ya se aliaban ([evacu]) provistos 
lodos los curatos del concurso según mis nominas, y pues- 
tos en posecion por mi los interesados. Note V.d. por 
este echo la mas torpe inconsecuencia. ( ( El impedimen- 
to legal si era verdadero] ) Si el parentesco inducía impe- 
dimento legal (fp]) en mi para formar la terna de la 
sacristía, devia inducirlo igualmente en orden á los cura- 
tos. Con todo, no se reputo por tal entonses. 



— 287 — 



Ferreira, como he dicho era Cura. Promovido que fue 
á esta Sacristía dejo resulta. ([Pero es eu orden á esta 
resul]) /Bolviose áora á sucitar la disputa sobre quien [f. s vt».j 
devia formar la terna, si el Cavildo o yo. El Virrey (por 
otra baja injusticia) resolbio á favor del Cavildo. A esta 
resulta se sigio la de otro Curato, y son los dos únicos so- 
bre que, por mi supuesto impedimento, ha exercido juris- 
dixion el Cabildo. Vea V.d. (aqui) el origen, y todo el 
campo de ([su]) (esa) ponderada autoridad sobre que 
funda su (ridiculo) govierno ecleciastico. 

El vulgo comunmente yerra queriendo entrar en los 
secretos de la providencia por medio de los susesos co- 
munes. ([Lo]) En los raros y extraordinarios es donde 
apárese su mano. Párese que no([s]) nos engañamos si 
( [vemos el castigo del Cielo] ) en los que acaban de sor- 
prender al Reyno vemos al vengador de toda inquidad. A 
lo menos ( [ella se complase muchas veses] ) el castigo de 
los eseleratos es una lexion con que ella se complase mu- 
chas veses instruir á los hombres. 

Por lo qu > hace á los demás fundamentos del Cabildo 
ellos ([no pasan]) son tan humildes que deben ser mi- 
rados como efectos del mas frió candor. 

En el primer oficio que me pa/so ([el Cabildo]) adber- [ £ - 6 ] 
tira V.d. que da todo su poder al S. r Obispo electo según 
la real cédula de ruego y encargo, y al apoderado que 
nombrase S.S.I. (sin contraerse á qual sea). Yo al princi- 
pio tube por inadvertencia esta produxion ; ( [por que si 
el Cabildo pretendía disputarme este derecho ¿qual era 
ese apoderado del Chispo á quien se conferia el poder?]) 
Después he sabido que esta ( [era] ) (fue) una trabesura de 
ingenio, para sacar ( [q de aqui]) (en consecuencia) q. e 
ya yo no debia governar, aun formalisada la competen- 
cia, por haber el Cabildo desprendidose de todo aquel 
derecho que ([me])(£e) correspondía, y me comunico. 
Pero no ( [se] ) (sabemos) que responderá si le pregunta- 
mos ¿como pudo ser efectiba esa renuncia siendo dudoso 
el apoderado por cuyo único medio puede el Prelado 



— 288 — 



disfrutarla? Es de tenerle lastima, que para sostener 
( [se sus desbarios] ) (unas pretericiones tan serias se vea 
en la necesidad de) recurir á las bagatelas de la([s]) 
escuela y ([se forma un ente de razón.] ) (formarse un 
apoderado con todos los caracteres de un ente de razón.) 

Me lia parecido ( [conbcniente] ) (presiso) instruir á V.d. 
en todo, para que si fuese nesesario, haga el uso que con- 
benga. No es ([pr]) nesesario advertirle que mi crédito 
• 6 vU -l se alia comprometido en /el bencimiento de esta causa. 

([Bastante se deja percibir esta]) Ella es de tal natu- 
raleza que pudiera fiarse su decisión al mas enemigo 
mió : Con todo no devemos abandonarnos á esta confian- 
sa. La diligencia y el cuidado de V.d. siempre serán 
mui recomendables. 

El amigo D. n Josef Tristan me ha franqueado su fabor 
á fin de facilitarme el dinero nesesario ([nesesario D] ) 
de que hará V.d. el uso que conbenga. Acaso llegara á esa 
un Sobrino mió que regresa del Perú. Si este tubiese pro- 
porción de sufragar á los gastos de la instancia, no habrá 
nesecidad de echar mano del dinero del amigo. 

No me párese exederme aspirando á que ( [el Cabil- 
do] ) la temeridad del Cabildo sea castigada con las cos- 
tas del recurro, y quando no con una multa, a lo menos 
con una severa repreencion. Todo esto seria mui aplau- 
dido en este Obispado, quien con motibo de este suseso 
me ha dado nuebas pruebas del buen consepto que le 
meresco. 

Escribo en esta ocacion al amigo el S. r Veos. Si fuese 
nesesario su influjo, no dudo que lo aplicara en mi be- 
neficio. 

[f. 7j Es de mucha impor/tancia el que esta causa se con- 

cluya con la mayor selcridad, á fin de no da([l])r tiem- 
po á que el Virrei tome cartas en ella. Aunque me párese 
que bastante materia tiene con las suyas para que quiera 
mésela rse en las agenas. 



— 289 — 



Reytero a V.d. mis afectos, y le suplico mande á este 
su fino serbidor Q.S.M.B. 

S. r D. r D. n Fran. 00 Paula Moscoso. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento N<> 3719. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21x15 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 a 9 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se ha'la testado; lo indicado entre paréntesis ( ) 
y bastardilla está intercalado; los puntos suspensivos señalan lo ilegible.'] 



107. — [El Deán Funes a .Santiago de Liniers. — Pidiéndole 
protección porque pretenden despojarlo de su autoridad.] 

[Córdoba, noviembre 10 de 1806] 

/Cordova 10 de Noviembre de 1806. [f. U 

Muí S. r mió, y de tocio mi apresio. El carácter de bon- 
dad con que V. se recomienda para con todos he creido 
que me da un sierto derecho á buscar su protexion aun- 
que sin mereserla. ( [Quando esto no alcanse a dispensar 
mi confiansa, deve serbir] ) El espíritu inquieto y ambi- 
sioso de estos Señores mis compañeros me ha( [n] ) susitado 
una ( [v] ) (6)orrasca ([con]) (ex) que se lisongean su- 
mergirme. ([No es una sola ves en que Pr] ) Nada 
menos pretenden que despojarme de la autoridad por 
una rebelión la mas crimin( [al] )osa, según informara á 
V. el dador de esta. No es ([la]) única la ocacion 
que las vorrascas mismas conducen á bu[e]n puerto. Yo 
me lisongeo q. e asi suseda con la presente si V. .se digna 
protegerme. Esto suplico á V. con el ultimo encaresi- 
miento, esperando tenga la bondad de disculparme esta 
confiansa, y mandar á su mas apassionado Q. S. M. B. 

S. r Coronel D. n Santiago Linier. 



[Arch. Deán Funes — Tomo I"? 



19] 



— 290 — 



[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Nv 355. — Borra- 
dor manuscrito; papel con filigrana, formato de la hoja 21x14 cm.; 
letra de Funes, interlíneas 7 y 8 mm.; conservación buena; lo indicado 
entre paréntesis ([]) se halla testado; lo entre paréntesis ( ) y bastar- 
dilla está intercalado.] 



108. — [El Deán Funes al Fiscal del Consejo. — Dudas injus- 
tas que han suscitado sus compañeros, sobre posesión del 
Obispado; le ruega intervenga.] 

[Córdoba, noviembre 11 de 1806] 

[ f - « /Cord[o]va ([2]) (11.) de Nobiembre de 1806. 

Muí S. r mió y de todos mis respetos, quando la provi- 
densia me proporciono el felis axidente de ponerme bajo 
la protexion de V.S. ( [párese que tubo por designio] ) 
sin duda estaba viendo la aflixion en que debia aliarme 
por un concurso de causas contrarias a mi onor y á mi 
quietud. El Ul. m<> * S. r Orellana Obispo electo de esta 
Diócesis (mi ) mando sus poderes para que á su nombre 
( [se] ) tomase posesión del Obispado. A pesar de estar 
estos consebidos ([á fabor mió]) en los términos mas 
desididos, no han tenido reparo mis compañeros en susi- 
tar dudas injusta [s] y faborables á su ambision. Después 
de una ruidosa contienda ha sido presiso remitir el asumto 
á esa real Audiensia. Si V.S. se dignase haser intervenir 
sus re [s] petos para (pie sea atendida mi justicia, yo saldría 
de los temores en que me pone el valimiento de mis ene- 
migos. Esto es lo (pie suplico ([á V.S.]) á la bondad 
de V.S. cuya vida ruega á D. s g.* m." s a. s este su mas 
reconosido Capellán Q.S.M.B. 

S. r Fiscal del Consejo D. r 

[Biblioteca Xa.-ional. — Sección Manuscritcs. — Documento Nv 3720. — Bo- 
rrador manuscrito; papel con linfas de at/uu; formato de la hoja 21x15 
cm.; letra de Funes, interlineas 6 a 9 m nu ; conservación buena; 
lo indicado entre paréntesis ([ ]) se haUa testado; lo entre paréntesis ( ) 
y bastardilla está intercalado.'] 



— 291 — 



109. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. — Le anuncia 
que logró respuesta favorable del Agente Fiscal en el negocio 
de oposición de la Sacristía; en ella se censuran y desaprue- 
ban los procedimientos del Virrey Sobremonte y del Cabildo. 
— Primer puesto de Funes en la consulta para el Obispado 
del Paraguay.] 
[Madrid, diciembre 10 de 1806] 

/f [f. i] 

Mad. d 10 de Diz. e de 1806. 

Mi q. tl(> ani." Aprovechando la oportunidad de ser el 
Ag. te fiscal conocido mió, y haberle en otro tpo.* servido 
en un asunto suyo de familia, he logrado en fuerza de mis 
eficac:s oficios q. e haya dado el Fiscal una resp. ta favora- 
ble en el neg.° déla oposición á la Sacristia, pintando en 
ella como mui digna de censura la conducta del Virrey 
(aora mucho mas criminal con la entrega déla ciud. d de 
Buenos- Ayres) , y asimismo la del Asesor, cuyos frequen- 
tes errores han obligado á cilio.* Ministro á pedir su se- 
paras." del empleo. 

Esta respuesta es bastante difusa ; p.° su conclusión, 
q. e es lo q. e mas interesa, se reduce á q. e no habiendo 
sido nula ni ligada la nomina, adqurieron Funes y Ba- 
rrera propuestos en ella dro.* á la elección, y esta debió 
efectuarse á favor de uno de ellos p. r el Virrey en eger- 
cicio del r. 1 patronato, usando del arbitrio de nombrar á 
Barrera, si p. r respeto al parentesco con Vd. ó p. r otro 
motivo no /tubiera p. r conveniente elegir á Funes ; y [f. i vta.] 
q. e si el Cons. 0 adoptase otras ideas, y estimase vicioso 
todo lo obrado, podrá p. a evitar las dilas. Bes perjuicios é 
inconvenientes de aguardar á un nuevo concurso, abrazar 
uno de dos temperamentos : ó el de q. e S.M. nombre p. r 
esta vez p. a la sacristia al q. c fuere de su r. 1 agrado ; ó 
el de q. e se reserve al obpo.* electo de Córdoba p. a q. do 
pase á su Diócesis, q. e instruido de los anteced. tes y demás 
extremos oportunos haga la propuesta q. e considere justa, 



— 292 — 



nombrándose en el ínterin un ecco.* apto q. e sirva la sacris- 
tía, bajo la calid. d de q. e el salario ó renta q. e se le' asigne, 
sea sin el menor gravamen déla R. 1 Hacienda. 

Omito añadir q. e en el progreso de la resp. ta se cen- 
suran y desaprueban todos los procedim. 103 del Virrey 
y del Cabildo en la materia; porq. e el resumen de la 
pretensión fiscal lo dá á conocer bien claram. te 

Se consultó el obispado del Paraguay, y he logrado q. e 
lleve Vd. el primer lugar p. r la /Cam. a con el voto del 
Gob. or y de Muñoz déla Torre; p.° si no se halla en el 
catalogo reservado délos destinados p. a obispos, es inútil 
y ociosa toda dilig. 3 y solicitud. 

Oreliana se vino á despedir p. a Valladolid y me en- 
cargó mucho le diga á Vd. en su nre* y en el mió, q. e 
si diese alg. a libranza (en cuyo caso me avisará) contra 
las rentas caidas déla mitra, espera q.° Vd. dispondrá 
pagarla puntualm. t ' p. s por este medio se propone habi- 
litarse con menos empeños. Sírvale Vd. á toda satisfac- 
ción p. r lo mucho q. e le interesa. 

R: encargo á Vd. el asunto déla viuda de Rib. a y no 
ofreciéndose otra cosa, queda suyo de corazón su af. mo am.° 

Flores 

S. 0 "" d. n Greg. 0 Funes. 

[Biblioteca Nacional. — Sección Manuscritos. — Documento Ni 3724. — Ori- 
ginal manuscrito; papel con líneas de agua, formato de la hoja 20%xl4 
cm.; letra de F'.ores, interlineas 6 a 8 mm. ; conservación buena; lo indi- 
cado entre paréntesis ( ) así se lialla en el original.'] 



III. 



DOS IMPRESOS DEL DEÁN FUNES 



Oración Fúnebre, pronunciada en la catedral de 

CÓRDOBA CON MOTIVO DE LAS EXEQUIAS DEL REY CAR- 
LOS m. 

Carta Crítica-, publicada bajo el seudónimo de pa- 
tricio saliano en el Telégrafo Mercantil, reputando 
la Relación Histórica atribuída al canónigo Nico- 
lás VIDELA. 



ORACION FUNEBRE 

QUE EN LAS EXEQUIAS 
DEL CATOLICO REY 

DON CARLOS IIL 

CELEBRADAS EN ESTA 
SANTA IGLESIA CATHEDRAL 
DE CORDOVA DEL TUCUMAN. 

DIXO 

EL DOCTOR DON 

Gregorio Funes, Canónigo 
de Merced de la misma 
Santa Iglesia. 

BUENOS-AYRES MDCCXC. 



Con el Superior permiso. En la 
Real Imprenta de los Niños 
Expósitos. 




[facsímil de la portada DE la Oración Fúnebre.] 



/[Portada con orla.] /ORACION FUNEBRE /QUE EN » 
LAS EXEQUIAS /DEL CATOLICO REY /DON CAR- 
LOS III. /CELEBRADAS EN ESTA /SANTA IGLE- 
SIA CATHEDRAL /DE CORDOVA DEL TUCUMAN. 
/DIXO /EL DOCTOR DON /GREGORIO FUNES, CA- 
NONIGO /DE MERCED DE LA MISMA /SANTA 
IGLESIA. /BUENOS- AYRES MDCCXC. /[Hay dos 
filetes] /CON EL SUPERIOR PERMISO. EN LA 
/REAL IMPRENTA DE LOS NIÑOS /EXPOSITOS. 

/Onde combiene mucho al Pueblo, que asi como en la 
vida son temidos de honrar al REY, que asi lo fagan á 
su finamiento. 

L. 19. Tit. 13. Part. 2. 

/Regnavit autem Josafat. . . Et multa Opera paravit 
in Urbibus Juda. . . Fuit Domdnus cum eo, quia ambulavit 
in viis David Patris sui primis. Paralip. 2. cap. 17. 

Fué proclamado Josafat Rey de Judea. . . Quien Obró 
cosas grandes en beneficio de sus Vasallos. . . Y á quien 
no desamparó el Señor porque andubo por los caminos 
rectos de su Padre David. 

SEÑOR, 

Yo no pienso, Señores, defraudar vuestra esperanza, 
si en el mismo dia que habéis destinado para hacer osten- 
tación de vuestros duelos por la muerte del MUY ALTO, 
MUY PODEROSO, Y MUY EXCELENTE REY DON 
CARLOS III. MONARCA DE DOS MUNDOS, me pre- 
sento en este Sagrado puesto sin designio de ponderar la 
grandeza de vuestro sentimiento. No es la lengua el ins- 
trumento mas expresivo, quando pueden hablar las accio- 
nes y los ojos ; y la mia que podria añadir á las demos- 



[p. 2] 



Pag. 3 



— 296 — 



traciones de dolor de estas lúgubres ceremonias, de ese 
Túmulo eloqüente, de esos Semblantes melancólicos, de 
esas Vestiduras de luto, ni de esas Acciones que retra- 
taron fielmente vuestra interior aflicción al oir decir: 

tp 1 4 EL REY ES /ES MUERTO, EL REY ES MUERTO? ¡ O 
dia ! ¡ O momento ! Al primer ruido de una nueva tan 
fatal, aunque todavia incierta (1) ¿Quién de nosotros 
uo vio venir sobre su Cabeza un rayo! El susto se apo- 
dera de todos ; los unos se buscan á los otros ; y antes de 
saludarse se preguntan, ¿.Señores qué hay de nuevo? 
Aquel comunica en voz baxa lo que sabe ; éste busca en 
la reflecion como entretener su esperanza ; todo lo que la 
favorece y alaga es aceptado con preferencia : pero inútil 
consolación ! Después de tres dias de esperanza, todo 
cambia al momento : Llega el Correo fatal, el Cañón true- 
na, clama la Campana, y se nos asegura que EL REY 
ES MUERTO. A esta voz hace una pausa la naturaleza: 
Enmudecida la República pierde toda su actividad, inte- 
rrúmpese el curso de [la] Vida civil, nada parece que la 
interesa, y solo se alimenta con su tristeza. El Magistrado 
dexa caer la vara de la mano, el orden Cavallero se estre- 
mece, el Soldado destempla sus Caxas, el Escolástico cierra 
sus Aulas, las Mugeres deponen sus adornos, y hasta el 
hijo no echa menos el pecho de la Madre: Cada qual se 
desea así propio, y se encuentra fuera de sí misino. El 
seno de la Providencia es el único abrigo que halla un 
espíritu desconsolado. Todos se estiman unos á otros, 
como cómplices de su desgracia; y sin mas compañero 

[p.] 5 que su dolor, corren al pie de los Al/Altares en busca de 
las misericordias del SEÑOR: El Sacerdote recoge las 
lágrimas del Pueblo, y humedeciendo á la Victima con 
las suyas, la toma entre sus manos titub[e] antes para 
ofrecerlas al Dios de consolación. 

No, ya lo dixe, no será mi propósito descubrir todo el 
fondo de vuestros sentimientos usurpando un derecho 
que solo es reserbado á los ojos; permitidme que dexando 
este oficio á las lágrimas, yo me contrahiga á la causa 



— 297 — 



que las ha merecido: ¿Y qué otra mayor que la muerte 
de un Héroe, á quien Dios previno desde la Cuna con 
todas las virtudes del Trono para que fuese las delicias 
de la humildad? ¿De un REY, cuyas acciones en bene- 
ficio de la Nación, yo no sé si se/ hallan semejantes en los 
fastos de nuestras Historias? ¿De un REY que supo 
mantener perfectamente la Magestad del Imperio con la 
sumisión al Sacerdocio? Ved á qui, como en resumen, las 
virtudes del GRAN CARLOS, y las que han de ser mate- 
ria de mi elogio. 

UN REY, que desenpeñó ccn esplendor todas las obli- 
gaciones políticas del TRONO : UN REY piadoso que 
cumplió con edificación las obligaciones que impone la 
Religión : Estos son, Señores, los dos puntos á que preci- 
samente convido vuestra atención. 

PRI-/PRIMERA PARTE. [p.] e 

SEÑOR 

Que importa que el hombre haya nacido independiente, 
Soberano, árbitro, y Juez de sus acciones? Estos privi- 
legios del genero humano en su infancia, debieron cesar 
en su adolescencia : no habiendo en este estado mas ley, 
que la que imponia el mas fuerte ¿Qué venia á ser la 
vida, el honor, y la hacienda, sino bienes contingentes de 
que podia ser privado impunemente? Para ocurrir á 
estos males fué necesario renunciar la igualdad de las 
condiciones, .y levantar por medio de un pacto social un 
personaje moral, que uniendo en sus manos, y en su espí- 
ritu la fuerza, y la razón de todos, los pusiese en estado 
de seguridad, y defensa, y mantubiese la paz terminando 
las contiendas que de Ciudadano, á Ciudadano habían de 
sucitar sus diferentes pretenciones. Y si estos son los 
fines de la Soberanía ¿Quién no ve descender del Trono 
estas dos esenciales obligaciones, defender al estado con 
la fuerza de las armas, y gobernarlo eon el imperio de la 



— 298 — 



[p.] 7 razón? Si, Señores, el Prinei-/cipe es como una roca en 
forma de Tezado, (a) por servirme del sublime emblema 
de Ysaias, donde el Vasallo está á cubierto de las tempes- 
tades, y uracanes : Es la voz viva y el alma publica que 
anima, y dirixe á la multitud. 

La vida del Héroe, á quien lloramos, es el mejor tra- 
tado practico que ha dado á luz el Siglo XVIII. sobre 
estas dos inseparables obligaciones del Reynar. 

Nacido con aquel conjunto de circunstancias que for- 
man el peculiar carácter de los Reyes : Serio sin altivez ; 
respetuoso sin ferocidad ; magnifico sin ostentación, afable 
sin baxeza ; compasivo sin debilidad entró en la carrera 
de este Mundo, y apenas supo que era hombre, quando 
ya supo que nacia para REY. Un nombre patronímico 
donde se cuentan los Héroes por las generaciones; una 
sangre nobilísima donde no so hallaría acción vital, sino 
hubiese Reynos que animar: y una pirámide de triunfos 
y victorias paterna [s] levantada ali lado de su Cuna para 
su apoyo, acostumbraron al JOVEN CARLOS á mirar 
la defensa de los Pueblos como el primer termino de su 
destino, á identificar su causa con la de su Nación, y 
areglar los sentimientos de su corazón por su desdicha, 
ó prosperidad. 

[ p .] 8 Na- /Ñapóles vio levantarse sobre su Orizonte este Astro 

brillante, (2) y Carlos encontró en los sucesos de aquel 
Iíeynado mil advertencias de los fuegos, que debia esparsir 
en el medio dia de su carrera. Sentado en este Trono, 
el sabia muy bien que era llamado á ser Xefe de una 
Nación á quien sus riquezas la han hecho en todos tiempos 
el objeto codiciado de sus circunvecinas, y que para man- 
tener la gloria de su nombre, y libertarla de las opresiones 
de los Madianitas, Samaritanos, y Filisteos, necesitaba de 
todo el valor de los Gedeones, Davides, y Josafades. 

Sabia que declarado su derecho á este Reyno, podia 
pisar algún dia aquella misma tierra, que tiñeron con su 



(a) Isaías cap. 32. 



— 299 — 



sangre los Aníbales, iScipiones, Viriatos, Pompeyos, Cesa- 
res, Cicles, y Capitanes; qne poclia presentarse en aquel 
gran Anfiteatro levantado sobre las ruinas de los Carta- 
gineses, Romanos, Vándalos, Suevos, Alanos, Moros, Go- 
dos, Alemanes; y últimamente que podia entrar en la 
cadena de los valerosos Ataúlfos, Leovigildos, Recaredos, 
Pelayos, Ramiros, Alfonsos, Yñigos, Carlos, Fernandos, 
y principalmente de los Felipes. 

Emulo de una serie tan ilustre de mayores; y atento 
mas á imitarlos que á sucederlos, solo deseaba venir á la 
execucion. El sitio de Beletri era una escena abierta ante 
sus ojos, donde á pesar de la pericia militar del /del fp-] 9 
Conde de Gages, y de los bravos de España sus Soldados, 
el número superior del enemigo, haciendo de la victoria 
un objeto desesperado iva á menguarse la gloria de Felipe, 
y servir el León de España de trofeo á su enemigo. (3) 
¿Qué baria Cárlos en esta peligrosa cituacion? ¿Preferi- 
ría la calma de su Palacio al estrépito de las Armas? En 
su mismo lecho seria asaltado de su propia reputación. 
¿Negaría sus auxilios al honor de un Padre que vacila? 
En la naturaleza hallaría un severo reprehensor. ¿Mira- 
ría con indiferencia la diminución del Patrimonio Espa- 
ñol? Esto seria concentir en sus propias perdidas. Como 
otro Josué en defensa de Gabaon resuelve socorrer á 
nuestras tropas, y hacerles conocer lo que algún día po- 
dían confiar de su valor (a). Déjase ver en el campo 
de Batalla con aquel aire de seguridad, que inspira á los 
Héroes la intrepides : Su presencia restituye á nuestro 
acero su antiguo brío, y su voz como la de otro Macabeo, 
enciende en los pechos aquel fuego, que solo se aplaca 
con el placer de las victorias. Ataca al enemigo por todas 
partes, rompe sus filas, penetra hasta su centro, y le 
arrebata de las manos un triunfo de que ya se creia 
seguro poseedor. 

¿Qué os parece, Señores, no es ésta la cam-/campaña [ P .] 10 



(a) Joane cap. 10. v. 6 & 7. 



— 300 — 



de Villa- Viciosa, donde al poder Austríaco le fue preciso 
hacer el duelo al Simulacro de su antigua gloria ? (4) La 
grande alma de Felipe el animoso, ¿no se vé aqui trans- 
migrada á uno de sus descendientes, mas digno de serlo 
por su coraje, que por su nacimiento ? ¿ Y la España no 
debe reputarse ya como el Patrimonio mas que de su san- 
gre, de su valor ? Quien lo duda ; el mundo entero le 
hace justicia, los Españoles quedan persuadidos de ser 
Cárlos el guerrero mas digno de Comandar á una Nación 
ai'diente y valerosa; y Dios aquien pertenece el derecho 
de hacer pasar las Coronas de una Cabeza á otra, ciñe su 
frente con la de España, y lo hace sentar sobre un Trono 
tan justamente merecido. (5) 

Si el sitio de Beletri fue testigo de su talento militar, 
permitidme que lo diga, el Gavinete de España me parece 
un campamento, en que ('arlos descubrió toda la brillantes 
de su genio marcial. ¡ Ah ! Que no me halle yo exercitado 
en el arte con que se meditan las empresas, se forman 
los guerreros, se presentan los combates, y se ganan las 
victorias! Asi pudiera, Señores, daros alguna idea, aun- 
que imperfecta, de lo que fue el gran Cárlos, y de lo que 
felizmente executó para hacer invencible y respetable á 
la Nación. 

[p.] n Poseedor pacífico del Trono no se dexó des- deslumhrar 

de la calma de que gozaban sus Vasallos; persuadido que 
en el curso ordinario de los sucesos humanos era la gue- 
rra inevitable, miró los trece años precedentes de paz 
como la vigilia de la hostilidad. 

Traed, Señores, á la memoria aquella Epoca fatal, en 
que roto el equilibrio político se halló Ynglaterra en 
estado de substituir a la sagrada Sanción de las (¡entes 
la arbitraria Ley de sus caprichos. Entre tanto que las 
Cortes sentadas echan mano de sus armas para castigar 
una ofensa, Inglaterra las ofende para venir á las suyas; 
duda la Cámara si ha de romper la guerra, y sus Piratas 
lo deciden, hablan en su Tribunal por las Naciones la 
equidad, y la justicia, y contexta por la gran Bretaña el 



— 301 — 



mas odioso despotismo. ¡A expensas de quantos sufri- 
mientos hubo de comprar Fernando VI. el renombre de 
pacifico! Cubierto de esta gloria reservó para Carlos la 
dicha de vengarlo. (6) 

[La infeliz suerte de unos soldados sin estímulo, la vida 
molle y afeminada, de unas tropas acostumbradas al descanso, 
las evoluciones perezosas de un grosero arte militar, un arma- 
mento inutilizado con el moho y la herrumbre, unas murallas 
desmoronadas, unos navios roídos de carcoma; ved aquí los 
objetos, a que desde el Trono extendió sus primeras miradas, 
y los que creyó debía remediar, para hacer que respirase la 
Nación y sacudiese el yugo de estos Archelaos, y Diomedes] 1 

Quando yo observo á Carlos, seriamente ocupado en 
restablecer las fuerzas de una nación, que con todas sus 
riquezas no era sino un cuerpo hidrópico, que quanto mas 
se incha está mas próximo á romperse, yo me imagino 
renacer aquel Josafad que construyendo Presidios, y ha- 
ciendo florecer la disciplina militar, se hizo respetar sobre 
la tierra: Hoque factus esi navor Domini supo- omnia 
regna terrarum quiv erant pergyrum Judá, nec au. /de- lv-1 12 
bant bellare contra Josafat (a) 

¿ Que eloquencia la mas abreviada y precisa podria refe- 
rir aun el Índice de sus providencias dirigidas á sacar á 
3a nación de ese estado de languidez, y recuperarle su 
antigua dignidad? Dad una leve mirada sobre aquellos 
medios prudentes y llenos de humanidad, con que procura 
conquistar primero al exército, que la ha de hacer Con- 
quistador; para esto solo necesitaba de su mano, y sin que 
le precediesen exemplos de sus antepasados, ni aun de 
los Reyes sus conté [m] poraneos, aumentó el sueldo del 
perpetuus miles : mira por la subsistencia aun de los que 



1. — Lo que se encuentra en cuerpo 8 y entre corchetes se ha 
copiado de la obra del P. Guillermo Fuulong Cardiff, S. J., 
Bio-bihliogrufla del Deán Funes, p. 63. Hemos creído conve- 
niente reproducir lo que los impresores habían suprimido de 
los manuscritos del Deán Funes. 



(a) Paralip. 2. cap. 17. v. 10. 



— 302 — 



concluyeron sus servicios, franquea los honores mereci- 
dos, estiende su agrado, y beneficencia sobre todos, y los 
busca hasta en la eternidad (7). Abrid, abrid sus orde- 
nanzas militares, obra de las completas de este genero, 
aun á juicio de las Naciones mas ribales (8). Abridlas y 
vedlo alli establecido. La fuerza, pie, y lugar de los 
Regimientos, explicando á cada clase sus respectivas obli- 
gaciones, enseñando el manejo de las armas, y las evolu- 
ciones del exército, y previniendo los acontecimientos mas 

inesperados dictando ¿Pero qué hago? ¿Pretendo 

hacer un inútil resumen de estas sábias ordenanzas? No 
Señores, sino deciros que el gran Cárlos puede gloriarse 
de haber si-/siclo en España el creador de la pericia mili- 
tar constituitque müitum números in ennctis Urbibus 
Judá (a) ; y que en su código dejó ál su posteridad, como 
en semilla las conquistas, los triunfos, la gloria del ven- 
cimiento, la seguridad de la Pátria, y la prosperidad del 
estado; itanuc factus cst pavor Donüni. . . . nec audcbant 
bellnre contra Josafat. 

Pero no era bastante hacer Soldados (b) : Las fortifi- 
caciones, las Armas, y Navios pedian un zelo no menos 
vigilante. j Y qué no hizo para llevarlos á su última per- 
fección ? Los Arcenales, los Diques, y los Parques sienten 
el contacto de su mano, y queda en ellos gravada su 
inmortalidad: prasidiaque disposuit in térra Judá (c). 
Las murallas, Baluartes, y Castillos reciben nueva, forma, 
y quedan puestas fuera de los acasos de la suerte. Atque 
oedificavit in Judá Domos ad instar twrrium, ürbesque 
muratas (d). La Armada real se multiplica enormemente, 
y España extiende sobre las aguas sus confines: Crevit 
ergo Josafat, tf - magnificatus cst usque in sublime (e) (9). 

Un tratado solemne celebrado entre los Principes de la 
casa de Borbon (10), por el que acogiéndose como baxo 
de un solo Pavellon, prestaron sus manos á una unión, en 
cuyo favor la naturaleza, la amistad, y la necesidad preve- 



ía) Id. v. 2. (&) v. 10. (c) v. 2. (<í.) v. 12. (e) Id. 



— 303 — 



yeron de cordeles, perficionó el /el plan de la defensa ív-1 14 
nacional, é hizo variar sus destinos al enemigo común. 
Acostumbrado éste á citar en su Tribunal á las Testas 
coronadas, y exercer sobre ellas una potestad legislativa 
semejante á la que contenia el antiquo, y uti Bogas del 
Pueblo Romano, miró los pactos de familia como un acto 
derogatorio de su poder. Aumenta use los odios envejeci- 
dos de una rivalidad nacional, atizase el fuego de la dis- 
cordia, la guerra se declara, y se halla CARLOS precisado 
á hacerse justicia por sí mismo. 

Yrritado contra una Potencia vecina (11) que abriga 
á su enemigo, resuelve escarmentarla ; mueve sus Tropas 
contra Portugal : une estas las suyas con las Británicas ; 
y este aumento de fuerzas solo sirve pare [sic] 1 aumentar 
la gloria de [sic] sus conquistas. Tras-Osmontes. y Bragan- 
za solo cuentan quince dias de operación : Sigúese Almei- 
da, Almeida aquella Plaza á quien el arte, y la diligencia 
procuraron hacer como un termino preciso, en que perece 
la impetuosidad del valor, se rinde á nuestras armas, 
dejando apricionada la esperanza de todo un Reyno, y 
España se halla á punto de recobrar una gran parte de 
su antiguo patrimonio (12) : la colonia del Sacramento, 
aquella Aduana de nuestras riquezas, en que el Lucitano 
con impunidad de sus fraudes encontró el medio de ser 
nuestro Con-Ciudadano, sin pagar la deuda del Vasallaje, 
no no pudiendo resistir al poder de su brazo, prestó el tp ] is 
debido omenaje (13). 

El Soberano de los Mares reconoció en la diminución 
de su poder, que era un idolo vano levantado por nuestras 
propias manos, y que la licencia, y despotismo de que 
habia disfrutado, no nacia sino de un consentimiento, de 
que podíamos arrepentimos. Sus mismos triunfos debidos 
á los azares de la suerte, dexaron poca materia con que 



i. — Los errores han sido señalados con la advertencia corres- 
pondiente, aun cuando, la mayoría de ellos están salvados en la 
fe de erratas. 



— 304 — 



alimentar su orgullo ; y las vidas de ocho mil Ingleses, 
que perecieron en el sitio de la Habana, son otros tantos 
testimonies de que nuestra resistencia fue tan heroica, que 
nuestros mismos Vencedores tubieron que llorar su propia 
victoria (14). 

Entretanto la paz se declara en los labios, dexando la 
guerra en el corazón ; y un soplo que la anima, nos obliga 
á sostener contra Portugal nuestras legítimas pretericiones. 

Santa Catalina, aquel Puerto de esperanza, cuya natu- 
ral situación ayudada de lo que puede dar el arte, parece 
que solo pedia en su defenza los auxilios del sexo débil, 
vió por sí misma la afrentosa huida de sus marciales; y 
hallándose desamparada se entregó humildemente al Ven- 
cedor (15). 

La Colonia del Sacramento echó de ver que su pasada 
libertad solo servia de contribuir á la gloria de volverla 
á sojuzgar ; y si el enemigo no hace intervenir los ruegos 
de una /una poderosa mediación, hubiera sentido todo el 
golpe de que se hallaban amenazadas sus mas ricas pose- 
siones. Inglaterra irritada con sus mismas desgracias 
vuelve á la escena y solo es para hacer una renuncia 
solemne del poder sobre los mares y para darnos en Pan- 
sacola y Maon fi n que enriquecer nuestro vasto patri- 
monio (16). 

No fueron los Portugueses, y los Ingleses los únicos que 
dieron materia á nuestras glorias; nuestras fuerzas marí- 
timas se hicieron reconocer mas de una vez de los sober- 
vios Africanos (17) ; el sitio de Melilla será siempre en 
sus Anales una memoria, que humille su altivez (18) ; y 
los dones de la Africa transportados á nuestro suelo ten- 
drán, como los de los Arabes y Filisteos á la Judea, mas 
de tributo, que de obsequio al respetable nombre de Car- 
los: Sed ((' Füistei Josafai muñera deferunt... Avahes 
(juoque adducebant pécora. 

Así mostró Carlos, que entendía el mérito de la guerra. 
Jamás se vió cuerpo de Tropas mas lucido ; jamas el arte 
Militar mas perfeccionado; jamás en mejor observancia 



— 305 — 



su disciplina; jamás la Armada Real mas respetable: 
jamás en tanta elevación la pericia de la Náutica; y jamás 
la Nación tan dispuesta á entrar en lid con sus competi- 
doras Crevit ergo Josa fot & magnificatus est usque in 
sublime (a). 

Pe-/Pero hay ! ¿ Qué son esos cañones, esas valas, esos [p.] n 
morteros, esas espadas ? ¿ Qué lian de ser ? Invenciones 
funestas de la ira, instrumentos de la venganza, y pon- 
zoña de la humanidad. Y el arte Militar qué otra cosa 
enseña? sino eboluciones, homicidas, modos rápidos de 
exterminar, y de hacer banbolear al universo desde sus 
mas sólidos fundamentos ¿Pues qué es lo que he hecho 
contrayendo vuestra admiración á las acciones guerreras 
de mi Héroe? ¿No he profanado mas bien, que engrande- 
cido su memoria ? ¿ Las luces del siglo presente no . nos 
hacen detestable esta manía militar, y nos avergüenzan 
refiriéndonos las Epocas, en que el arte de fabricar armas 
nos hizo olvidar las demás? ¿Y no soy yo Ministro de 
aquel Dios, que habiendo comprado con su Sangre la de 
los hombres, debo mirar su derramamiento como la pér- 
dida del mejor de sus bienes? ¿En lugar de instruir al 
Pueblo procuró arrancarle unos aplausos que mas de una 
vez han hecho nacer en el corazón de los Príncipes el 
funesto deseo de merecerlos á expensas de nosotros mis- 
mos? ¿Y en lugar de insensar á esta pasión, no debía yo 
abatirla, y llevar hasta los pies del Trono este grito uni- 
versal de la razón? 

No temáis ; bienaventurado aquel Príncipe que consi- 
gue sus justos fines, sin verse precisado á ser glorioso 
por las armas; pero no /no es menos digno de admiración Cp-3 is 
el que baña sus laureles con la sangre de su injusto 
ofensor. Quando se trata de la causa Nacional todo Vasa- 
llo es Soldado, y quando interviene la quexa de la ley 
y la razón, la guerra es sacrosanta : Hoy habéis consa- 



(a) Id. v. 11. 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



20] 



— 306 — 



grado vuestras manos al Señor (o) les decía el Caudillo 
de Israel á los que entraron en la Batalla : vuestro Pa- 
dre (b) es hombre fuerte en la guerra, le decia Chusa! 
á Absalon, hablando de aquel Rey, en cuyo corazón tuvie- 
ron la mejor acogida los sentimientos de la ternura y 
compasión : el Señor no apartó su amistad de Josafat 
quando restauraba la disciplina Militar y destruía á los 
Cyrios y Moabitas : Et fuit Dominus eum Josafat (c). 

¿ Y por qué no he de aplicar este elogio á otro Rey, que 
justamente irritado contra una Nación libre y presuntuo- 
sa, que usurpándose el poder de los mares, vino á exercer 
jurisdicción hasta baxo el cañón de España"? Con todo 
ahogó sus quexas, y sacrificó por mucho tiempo sus pro- 
pios intereses al reposo público? ¿De aquel Rey que en 
sus tratados, y monumentos de intereses recíprocos, solo 
buscaba que sus Vasallos gozasen en el seno de sus familias 
el descanso de la paz? ¿De aquel Rey que procurando 
apagar aun los incendios de \ina guerra futura ofreció su 
[p ] 19 Garantia entre Francia, é Ingla-/glaterra, exponiendo su 
honor á las violencias de un Guillermo Pit? (19) ¿De 
aquel Rey que puesta en sus manos la suerte de Francia, 
Inglaterra, y Olanda, acaba de salvar á la humanidad, 
aplacando el ánimo hostil de estas Potencias beligerantes? 
(20) ¿De aquel Rey á quien estaba reservado el privilegio 
de ganar el corazón de los Príncipes Musulmanes, y afir- 
mar en beneficio de sus Vasallos una paz tan sólida, que 
mereciesen ser beneficiados, aun antes de ser oídos (21) 1 

Sí, Señores, nunca me parece Carlos mas pío, que quan- 
do miro su semblante guerrero. Ninguno mejor que él 
estaba persuadido, que el medio de traher la abundancia 
á su Reyno era su propia reputación ; que como dice un 
sabio las lanzas sustentan los Olivos; y (jue Ceres armada 
del Yelmo de Belona haee crecer las mieses. 

Entretanto que combatía con la espada á los enemigos 
del nombre Español, miraba entre su casa otros enemigos 



(a) Ex. 32. c. 9. (b) 2. Reg. (c) Parab. 2. c. 17. v. 3. 



— 307 — 



domésticos, con quienes por desgracia nuestra hicieron 
alianza nuestros PP. y á* pesar de nuestros esfuerzos casi 
inútilmente murmuramos de su poder. La pobreza y la 
ignorancia, estos eran los grandes tiranos, que habian 
eclipsado el explendor de sus bellos dias, y abatido el 
orgullo natural de la Nación. La señora de las Gentes 
no Inicia mas (pie mendigar, y la Ate-/Atenas del siglo 
XVI. se contentaba con pedir prestadas las luces, que en 
otro tiempo pródigamente repartió. 

Carlos, aquel Carlos que á pesar de su clemencia nativa, 
por conformarse con el blazon de su Reyno, era un León 
siempre en arma contra sus injustos opresores ¿clexaria 
de deshacerlo entre sus propias uñas? Contra sus enemi- 
gos se valió de la espada ; contra la España misma usó 
de la razón. En efecto toma Carlos en su mano las rien- 
das del Imperio, y recibe España una impulsión tan viva, 
que al volver los ojos apenas se conocía, á sí misma. La 
obra lenta y perezosa de sacudir su cerviz del yugo de 
la indigencia, y la ignorancia, fue mas rápida, y mas 
universal, que la expulsión de los Judíos y Moriscos. 

Los establecimientos ventajosos, con que se hizo reco- 
nocer en Ñapóles, como el primer hombre necesario á la 
vida humana : las grandes emprezas felizmente executadas 
de hacer comparecer sobre la superficie del globo las dos 
antiguas Ciudades de Herculano y de Ponpeyo (22), (no 
es paradoxa, Señores) para que sirviesen sus bellos des- 
trozos de adorno á las nuevas Ciudades, admiración á 
la edad moderna, y estímulo al gusto del siglo presente; 
sus obras de magnificencia, (23) en que se dejo ver el 
poder Soberano acompañado de toda la dignidad de los 
Agripas y Ves-/Vespacianos, prometían á la España unos 
dias de abundancia y galanía. 

En qualquiera parte del sistema legislatibo, que con- 
sidero á Carlos se me renueva con importunidad la memo- 
ria del glorioso Reynado de Josafat, ni me fuera lícito 
perder de vista un exemplar, con cuya exacta aplicación 
hago servir en beneficio de mi Héroe los elogios del mismo 



— 308 — 



Dios: Et fuit Dominus cum Josafat. Persuadido como 
éste, que entonces descubre el Soberano su verdadero ta- 
maño, quando recoge toda su estatura para ponerse á 
nivel de !a humanidad, que gime á sus pies, medito en 
su alivio todo quanto pudo levantarla al mas alto punto 
de felicidad: & multa opera paravit in Urbibus Juda. 

España acabó de representar en este Reynado la pará- 
bola del Hijo pródigo, que por mucho tiempo habia con- 
tinuado en todas sus escenas. La tierra que no solo es 
nuestra madre por ser nuestro principio ; sino también 
por ser dueña del alimento que nos sustenta, nos vio salir 
de sus brazos cargados de una quantiosa legítima, con 
que nos habia enriquecido. Nosotros en busca de unos 
bienes ideales y de opinión, perdimos los mas sólidos : y 
quando pensábamos gozar perpetuamente de la opulencia, 
nos hallamos sitiados de la miseria. La tier[r]a retiró 
sus ricas producciones á su seno : y erizándose de abrojos 
[p] 22 para ofendernos, vengó su deserción. Nosotros/tros igno- 
rábamos el principio de nuestra decadencia, y solo sabía- 
mos, que teníamos facultad para sentirla. Carlos recon- 
cilió con sus cuidados este fatal divorcio : obligándonos 
á echar nuestros brazos, hizo que nos restituyese nuestra 
abundancia: humedecida con nuestro sudor mudó de as- 
pecto ; y la que antes nos negaba lo necesario, nos dio hasta 
lo superfino. Suéltanse entonces las travas de los gobier- 
nos antecedentes (24), las Leyes agrias dan reglas á la 
cultura del campo, los Privilegios se multiplican, los 
Pósitos se abren, las sociedades Patrióticas se establesen, 
y dexase ver La tierra reverdecida, las mieses con valor, 
animada la industria, honrado el gremio agricultor, enri- 
quecida la Nación, y extendida la vara de la fortuna 
publica, y privada: & mulla opera paravit in Urbibus 
Juda. 

Las artes mecánicas (25) participaron del vigor de la 
tierra, y de la protección del gobierno; aquella, poblando 
nuestra especie, puso en movimiento las fábricas, que por 
falta de brazos permanecían en la mas triste quietud : 



— 309 — 



éste recompensando las fatigas con los premios excitó 
aquella emulación noble, que es para el Alma lo que el 
riego para la tierra, y nos puso en estado de exceder á 
los modelos. El Extranjero vio con espauto retroceder 
sus manufacturas, y quedar casi inútiles sus fábricas: 
diputaciones de varios IIospi-/picios, juntas de amigos [ P .] 23 
del País : ved aqui las Escuelas públicas que abrió Carlos 
á la industria, y los ataques que opuso á la pobreza, y 
mendicidad: & multa opera paravit in Urbíbus Juda. 

Nada bay mas natural al hombre, que el deseo de 
engrandecerse quando lia llegado á tocar el primer esca- 
lón de su elevación. Siempre abatido con la idea de lo 
que le falta, jamas le satisface lo que obtiene. En las 
primeras adquisiciones halla nuevas urgencias: y en bre- 
ve se confunden en su corazón lo necesario, lo cómodo, 
lo superfino, y lo delicioso. Por este orden progresivo 
caminábamos á la opulencia, y sin acordarnos que el haber 
sido felices nos costó mas de un siglo de desdichas, preten- 
díamos ya que sirviesen á un nuevo achaque los mismos 
medios de la convalecencia. 1 ¡ Ah ! ¡ Quantas Leyes sun- 
tuarias han quitado al Exército la esperanza de otros 
adornos que las Coronas Cívicas, y el polvo de los con- 
bates (26) ! ¡ Quantas han minorado el aparato fastuoso de 
esos Idolos de carne que ignoran pies, sino es para subir 
á sus carrozas (27) ! ¡Y quantas nos preparaban ya la 
feliz revolución de ver al devil sexo en su estado natu- 
ral (28) ! Si á pesar de estas sabias providencias, que por 
ser humanas están en algún modo sujetas al fraude, y la 
malicia, nosotros prefiriésemos lo ridículo á lo gótico, lo 
intemperante á /á lo frugal, y viniésemos á aquel estado [ P .] 24 
de repleción y engrasamiento, á que llegó Israel con los 
beneficios del Señor: Incrasatus, impinguatus, dilata- 



1. — En la obra del P. Furlong Cardiff, S. J., Bio-bíbliografia 
del Deán Funes, p. 64, hace notar varias omisiones de la fe de 
erratas del impreso que reproducimos y entre las que figura 
el siguiente párrafo suprimido: "¿Pero Carlos que supo levan- 
tarnos, ignoraba el sistema de mantenernos?" 



— 310 — 



1us (a), no serán estos excesos de quenta de aquel Rey que 
á imitación de Dios lleno las manos de su Pueblo : & Hir- 
cos cum medidla tritici, (.(• sanguine uva bibiret meracissi- 
■nnim. A nosotros pertenece la afrenta del abuso de la 
abundancia; á los Reyes la obligación y la gloria de pro- 
curarnos por todos medios la mas solida felicidad. Esto 
hizo Carlos vivificando la agricultura, y las artes, y esto 
hizo también restituyendo al comercio de la Nación la 
elasticidad de sus resortes: & multa opera paravit in 
Urbibus Juda. 

Las pingues cosechas de la industria ahogaban al Reyno 
en su propia abundancia. Ya echa menos ese comercio, 
que pasando de unas manos á otras lo superfluo, lo útil, 
y !o necesario, viene a ser el principio hacedor de la vida 
civil, y el complemento de la pública prosperidad. Una 
correspondencia periódica se establece en los Correos Ma- 
rítimos, y Terrestres (29), que uniendo los dos emisferios, 
y haciéndonos Ciudadanos de todo el mundo, y testigos 
de los mas remotos acontecimientos, nos representa á todos 
como miembros de una familia primitiva, y nos pone en 
[p] 25 estado de socorrer nuestras recíprocas /cas urgencias. 

Nuevos emporios mercantiles se levantan en A'arias Ciuda- 
des Marítimas del Reyno (30) por donde la Metrópoli, y 
las Américas hacen circular las redundancias perjudicia- 
les que causaba la extrecbez y limitación de los primeros 
conductos. El comercio adquiere su innata libertad, y 
sacudiendo el yugo despótico de pocos, no reconocen mas 
ley las materias del tráfico, que la que puede imponer su 
variable constitución. Este mismo beneficio logran nues- 
tras Provincias con el derecho de la internación (31) á lo 
interior del Reyno Peruano, objeto inútilmente deseado 
por muchos años. Firmanse nuevos tratados de nación á 
Nación en los que recibe la industria aquella superioridad, 
y predominio, que la paz impide exercer á nuestras armas 
en el campo de las batallas (32), Se abren Bancos y 



(a) Deur. c. 12. v, 15. 



— 311 — 



Compañías nacionales (33), en los que dexa en algún modo 
Carlos de ser nuestro Soberano, por ser nuestro consorte ; 
no tanto para percibir una ganancia, que distribuye en 
obras piadosas, quanto para entrar en parte de nuestras 
pérdidas y quebrantos. Todo es actividad en el Reyno, 
todo crecimiento, todo sazón, todo abundancia, todo dicha 
y felicida[d] : & inulta opera paravit vn Urbibus Juda. 

La seria atención de este Monarca á este ramo de públi- 
ca administración tan necesario, ó mas que los primeros, 
desde que los Im-/Imperios empesaron á correr riesgo, [p.] 20 
sino se hallan fundados sobre simientos de metal Ameri- 
cano, le ponían ante su vista cómo en hilera los padeci- 
mientos, las incomodidades, las fatigas, que la fragosidad 
de los caminos, el desabrigo de las posadas, y aun las 
asechanzas de los hombres perdidos, imponian como un 
tributo á los traseuntes del Reyno ; carga quizá mas pesa- 
da para la pobre humanidad, (pie aquella con que tiene 
derecho de oprimir los lomos de sus bestias. La atención 
arrebataba los sentidos del Monarca á este objeto lastime- 
ro, la reflecion le descubría el fondo de la escena, la 
imaginación agrandaba el tamaño natural de los males, el 
juicio decidia de su naturaleza, y el discurso los hacia 
descender de principio en principio hasta sus últimas 
conseqüencias. Son tan del Príncipe los males, que afligen 
á su Pueblo, como del alma los que molestan nuestros 
cuerpos. Solo la desunión de estos admirables compuestos 
puede conceder á sus formas el privilegio de la apatía. 
Si el Principe mientras reyna no recibe las sensaciones 
desagradables de sus Vasallos, hay en él un trastorno 
moral, que formará su proceso ante el Dios, que lo puso, 
y solo puede juzgarlo. Pero ¿ á qué fin esta declamación ? 
¿Donde estamos? ¿De quién hablamos' La oportunidad 
de la ocasión puede permitirla á mi Ministerio como una 
advertencia general /ral. El carácter de Carlos sino la [ P .] 27 
necesita, la confirma. Suponed, que los Revés no deben 
ocuparse sino en la suma de las cosas, esto es, en aquellas 
de que depende esencialmente la subsistencia de la Monar- 



— 312 — 



quía : aun en este caso se hallaría abierto el seno de Carlos 
á las aflicciones de sus Vasallos : desde el punto en que 
dexase de obrar como Rey empezaría á obrar como hom- 
bre, y esto bastaba. 

Unidos en el estos dos personajes se disputaban la vic- 
toria contra los obstáculos, que para poner fin á estos 
males oponía ya la naturaleza, ya la grandeza misma de 
la empresa. Carlos como hombre sugería los arbitrios, 
Carlos como Rey disponía los medios : el hombre preten- 
día adelantar la execucion con los deseos, el Rey aspiraba 
á prevenir estos deseos con la misma execucion. Fue tan 
rápida la acción del Rey que á penas se distinguió la 
del hombre : fue tan ef icáz la acción del hombre, que 
apenas precedió la del Rey : desear y obrar fue una misma 
cosa. Una moderna via Apia atraviesa el continente de 
España (34) donde Carlos copia perfectamente la inven- 
ción de Claudio, la pericia de Graco, la delicadeza de 
Cesar, la sumptuosidad de Trajano. Un pavimento enjuto 
y bien anivelado hace olvidar aun la memoria de las 
lagunas cenagosas de los Valles : una dirección diestra 
[p.] 28 y uniforme se burla del aspecto formi-/midable, con que 
los montes nos prohibían su entrada : unos términos simé- 
tricamente colocados contienen el ímpetu de las bestias; 
que llegaron á forzar el freno : unas columnas de exácta 
dimencion nos refieren de trecho en trecho las distancias 
de nuestro destino y reunidas todas estas ventajas, hacen 
la vida del caminante apacible, suave, amena, y deliciosa. 
Las posadas se dan por intimadas de las sabias ordenan- 
zas del Gobierno, y estas tienen por objeto dar al pasagero 
un albergue y diversorio que lo persuada haber trahido 
consigo mismo su propia habitación. Cierra-Morena. . . 
¡ Ah ! ¡ Qué he dicho ! Aquellas montañas incultas en cuyos 
antros, y grutas deponían los hombres su lenidad natural, 
y se revestían de la ferocidad sanguinaria de los Osos, 
que produce para devorar á los de su especie. . . . ¡Qué! 
¿desaparecerá de nuestra vista aquel objeto de abomina- 
ción? ¿Tendrán fin las depredaciones de esa casta mal- 



— 313 — 



liechora, que en el corazón del Reyno se habia formado 
un estado aparte, que existia como fuera de la República ? 
Será uno en adelante dueño de su vida y de su hacien- 
da .' ¿Habrá fuerzas en la Monarquía para esta empresa 
digna de inmortalizar á los Romanos? Dudas injuriosas: 
¿No es Carlos quien manda? ¿Aquel Monarca mas ambi- 
cioso por agrá [n] dar la esfera de la felicidad pública, que 
Alexandro por aumentar nuestros mundos á su /su domi- [p] 29 
nación? ¿Aquel que continuamente solia repetir: guando 
se interesa el bien público no hay gasto que exceda la 
medida de lo justo (35)? Medita, calcula, executa : casi 
agotando su Erario hace levantar Pueblos famosos para 
una colonia de Alemanes, á quienes dá Leyes, idiomas, 
Patria, y sustento ; y correspondiendo la execucion á sus 
designios se complace su magnífico corazón, viendo reynar 
el orden, la decencia, y el recreo en aquel caos de 
lutos y de horrores : & multa opera paravit in Urbibus 
Jitda (36). 

Son las Monarquías muy semejantes á esas máchinas 
volum[in]osas cuyos primeros movimientos exigen gran- 
des esfuerzos en el brazo, que las rige ; pero cuyos grados 
de velocidad aumentando el vigor de su causa motriz, 
facilitan ellos mismos aquellas últimas impresiones de 
que son capaces. La agricultura, las artes mecánicas, el 
comercio empeñaron todo el brazo de Carlos, á fin de 
estimular á sus nacionales al noble pundonor que carac- 
teriza el influxo de su Cielo. Agitada ya España de un 
vuelo rápido nada le fue mas fácil que avecindarse á sus 
últimas progresiones : quiero decir á poseer aquellas tres 
Nobilísimas Artes, Arquitectura, Pintura, y Escultura, 
compañeras de la opulencia, hijas del ingenio, cortesanas 
del Trono. 

Todo concurría á este feliz hallazgo. La riqueza del 
Reyno, aquella riqueza que dá la her-/hermosura á los [p.] 30 
Estados, y el deseo de parecerlo; aquella que es el ins- 
trumento de su decencia, y muchas veces de su fausto; 
aquella que concedió á Grecia el privilegio de imbentar, 



- 314 — 

y a Roma el de imitar ; aquella que dió domicilio en Espa- 
ña á las Musas de Atenas y del Lasio, y no debiendo 
sobreviviría, las enterró en su mismo Sepulcro. Pero el 
ingenio aun tiene mas afinidad con estas bellas Artes, y 
el de los Españoles en la presente época no podia carecer 
de ellas. Sí, no lo dudemos : dar medida, y proporción á 
las cosas sin otra regla que aquella con que el alma ajusta 
sus oi^eraciones quando obra por sí misma, y cuyo secreto 
causa un delirio universal en el bulgo, no puede ser obra 
sino de la razón. Esta profesa el Arquitecto, esta cons- 
truye las murallas de nuestra defensa, esta puebla los 
Mares y nos dá seguridad entre sus riezgos, esta sigue 
el Ciudadano, y se baila pronta á obedecer la voz de su 
comodidad y su deleyte. Un Diogneto libertando á Rodas 
de los estragos del terrible Heleopolo ; un Dinocrátes 
baciendo con sus obras tan inmortal la fama de Alexan- 
dro, como lo era por sus conquistas Ctesifon mas grande 
por su Templo de Diana que la Diosa á quien se dedica. 
IlaMemos de nosotros mismos: un Juan Bautista Toledo 
que sobre su famoso Templo del Escurial se presenta 
desafiando á los autores de las siete maravillas del mundo, 
todos /dos estos comprueban que el Reynado del ingenio 
es el de esta grande Arte. 

¿Pues qué diré de la Pintura y Escultura ? Artes donde 
el ingenio tomando por Maestra á la naturaleza, sabe 
observarla de tal manera, que llega á sorprenderla en sus 
mas ocultas aperaciones [sic] : Artes que piden un genio 
creador capaz de infundir alma en los insensibles, y com- 
poner de los lienzos, los marmoles, y los bronces, una 
República de vivientes, (pie si no nos hablan, es porque 
son superfinas las palabras: Artes que poniéndoos á la 
vista los objetos mas funestos de la naturaleza, saben 
sacar de nosotros un espanto tranquilo, un terror sin soso- 
bra, un dolor dulce, una pena alagueña: Artes en fin, 
cuya perfección consiste cu instruirnos engañándonos, y 
en dar al entendimiento placer en sus mismas ilusiones. 
La Grecia, aquella Grecia donde los ingenios en algún 



— 315 — 



tiempo parece que nacían como una producion espantosa 

de mi terreno y La que en sus modelos conserva todo su 

Imperio á pesar de su caída. ¿ Es acaso mas celebre por 

sus Platones y Aristóteles que por sus Fidias, sus Zeuxis 

y Parrasios? ¿Y si estas Artes tienen tanta afinidad con 

el ingenio; como podia estar sin ellas nuestra E[s]paña, 

quando hace alarde de ingeniosa y espiritual? ¿Pues 

acaso no ha hecho ver en sus Velasquez, sus Morillos, sus 

Riberas, y Morales, que es capaz /paz de encender la [ p .] 32 

imaginación con todo aquel fuego, que le provee su clima, 

y que necesita para poseer ese entusiasmo pintoresco, que 

es el talento dominante de estas facultades? 

Pero ¿de qué sirven las riquezas, y el ingenio quando 
el Trono lejos de rendirse á la belleza de estas artes, las 
amedrenta con un semblante sañudo? La Historia de 
todos los siglos nos las representa, ó corriendo fugitivas 
ante la voz de los estragos, ó acercándose presurosas á 
la demostración de un blando alhago. En el Reynado de 
Carlos debian venir como á porfia á dar esplendor, y 
brillantez á su elevado Trono. Poseía Carlos el conoci- 
miento de estas artes ; pero de un modo digno de Carlos : 
si no aspiraba como el Emperador Adriano á competir 
con el famoso Apolodoro (37), á lo menos sabia, como un 
diestro inteligente, levantar aquella superficie de las cosas, 
que causa en los sentidos del vulgo una delectación mo- 
mentánea, y hallar en lo que se escapa á su consideración 
objetos competentes al exereicio de sus potencias. La 
corrección en las medidas, la invención feliz, la unidad 
de acción entre otras muchas subalternas, la economia 
en la armoniosa composición, el gusto, la elegancia, el 
carácter, la diversidad, la expreeion, la perspectiva, el 
colorido, estos eran los puntos de vista de sus sábias 
investigaciones, es-/estos los atractivos que arrebataban [ p .] 33 
los afectos de su alma sensible, y este el mérito verdadero, 
que hallaba en los Profesores de estas artes, digno de ser 
distinguido con su alta estimación. ¿ Qué no hizo por dar- 
les un orden decoroso en la República? Un acceso fre- 



— 216 — 



qüente á su Real Persona permitido á los mas acreditados 
Profesores de su tiempo, ecn que sin detrimento de su 
Soberanía pareeia como otro Alexandro y Poliorcetes 
respecto de Apeles y Protogenes, quererles tributar no 
sé que dependencia á sus talentos, levantó á una alta 
consideración á estas profeciones. La magnifica habita- 
ción que dio en la Corte á la Real Academia de bellas 
artes (39), las que vemos fundadas baxo de su protección 
en las Ciudades de la Península (40), los premios alar- 
gados al mérito, pero con severa distribución, la generosa 
liberalidad, con que costeo fuera del Reyno á los mas 
hábiles Académicos para que como otros Israelitas se 
aprovechasen de los despojos del Egypto, acabó de servir 
para estas bellas artes de una nueva reputación, para la 
España, de una nueva felicidad, para el Extrangero, de 
un nuevo asombro para Carlos de una gloria nueva : 
& multa opera paravit vn Urbíbus Juda. 

Poseedora la Nación de estas bellas artes nunca se halló 
mas dispuesta para entrar en mejores sentimientos sobre 
[p ] 34 sí misma. Los /Los mismos mármoles labrados por su 
mano le argüían como á otro Sócrates la necesidad de 
pulir el alma libertándola del pesado fardo de ideas absur- 
das, de que se hallaba recargada, desde que naufragas las 
ciencias se babia impuesto la dura ley de pensar por pre- 
ocupación, y costumbre. El entendimiento debía avergon- 
zarse, de que siendo tan diestro director de la mano, no 
lo fuese de sus facultades intelectuales en las obras de 
pura razón. Confesémoslo: el funesto peripato hacia sus 
últimos esfuerzos por sostenerse en nuestra España, don- 
de se hallaba como encerrado, huyendo de las sublimes 
meditaciones de los Descartes, Galileis, Neuvtones, Lokes 
y Lcibnitz [stú] ; pero conocía que ya se hallaba en la 
vejez, que sus fuerzas ivan á menos, y que apoyado el 
buen gusto, y la razón sobre los sólidos fundamentos del 
Trono, era inevitable su ruina. En efecto aquel Carlos 
no sé si diga mas semejante al Josafat de mi tema, por 
haber hecho florecer las ciencias en su Pueblo, que por 



— 317 — 



haber ocurrido á todas sus urgencias, no tardo mucho en 
moverle una guerra intestina, haciendo que las Universi- 
dades, aquellos cuerpos respetables, que contra la mages- 
fcald de su instituto no cesaban enteramente de entrete- 
nerse en puerilidades, reformasen sus métodos de estudios, 
proclamasen á la razón por Juez supremo de las Escuelas 
en todas las ma-/materias de su fuero, y fuesen Maestros CpJ 35 
titiles á la Nación: Tcrtio autem anno missit de Princi- 
pibvs suis id doserent in Civitatibus Judá (a). No fue 
necesario mas para que estos cuerpos venerables amadores 
del acierto por naturaleza, sequaces de la verdad por 
constitución, triunfadores de las dificultades por diligen- 
cia, zelosos de reputación por genio, se rindiesen á sus 
propios estímulos, y trabajasen en descubrir las huellas 
de la razón casi cegadas con el torbellino de opiniones, 
rpie debieron adoptar en unos tiempos obscuros, en que 
para ser sabio, era necesario ser fríbolo. 

Todas las ciencias, todas las facultades, todos los estados 
participaron de los influxos de Carlos. No pretendo, 
Señores, molestaros con una lista prolija de hechos peque- 
ños y comunes que al mismo tiempo, que entretienen sin 
admiración degradan en algún modo los asuntos heroycos : 
yo voy derecho á las grandes acciones y en la materia, de 
que trato, ninguna mas digna de vuestra consideración 
que aquella obra cumplida de que no tuvieron idea los 
siglos precedentes de la Monarquía, y que solo el haberla 
vosquejado puede servir de mérito á Fernando VI. para 
ocupar un lugar distinguido en los fastos piiblicos. No 
os admiréis, Señores, el Gavinete de historia natural esta 
es la obra, de que yo /yo hablo i no es de aquellas que [p.] 36 
puede abultar la lira de los Poetas, Sino de aquellas, 
cuyo nacimiento sirve para dar nombre á una Nación, y 
abrir época en la serie de los tiempos. 

En este Gavinete concibió Carlos el proyecto gigante 
de dar una misma posada á la naturaleza y al arte (41). 



(a) Id. v. 7. 



— 318 — 



¿Pudo meditarse empresa mas grandiosa? El destino se 
la reservo á Carlos. Para hospedar á toda la naturaleza 
se necesitaba de un corazón como el suyo, sin otros límites 
que los naturales. ¿Pudo executarse con mas dignidad? 
La magestad de su fábrica, el dilatado ámbito de sus 
piezas, la graciosa sencillez de su adorno, el silencio pro- 
fundo, que alli domina, el aseo y puntualidad de sus 
ceremonias, nos anticipan desde su entrada la idea de los 
tres Pernos que alli se hallan confederados. ¿Pudo abrir- 
se á los ojos del espíritu expectáeulo mas científico? La 
avara natura^za olvidando su índole feroz acopia á los 
pies de Carlos todo el capital de su grandeza y nos des- 
cubre los mágicos encantos con que hasta aqui nos había 
brindado, no tanto para satisfacernos, quanto para humi- 
llarnos. Prodiga nos enriquece de conocimientos sobre 
todos los metales que la tierra abriga entre su seno, objeto 
de nuestros deseos y materia de nuestros tormentos : bené- 
fica nos instruye en todas las virtudes de sus plantas que 
[p.] 37 pueden sa- 'sanar nuestras dolencias, ó servir al gusto 
y comodidad : accesible nos permite pasear tranquilos 
antre [sic] una dócil República de animales, como arre- 
pentidos de la rebelión á que los indujo nuestro pecado. 
Ya no tiene escusas la ignorancia ¡ este es un libro abierto, 
en (pie la naturaleza se halla reducida á sistema, y en que 
para aprovechar bastan ojos y juicio. 

¿Pero no es necesario mas que abundar en conocimion- 
tos [sic] aun que nos falte el don de la palabra? ó mas 
bien, , sin este llegaría á su último crecimiento el caudal 
de nuestras ideas? Sí, es ve [r] dad que el sistema de los 
idiomas se halla fundado sobre las operaciones interiores 
del alma, no lo es menos que entonces adquiere nuestro 
espíritu percepciones exactas, quando el idioma se las 
presenta desenvueltas en cada voz, y colocadas en orden 
analítico. No en vano abrió el autor de nuestro ser un 
comercio reciproco de la razón á la lengua, y de la lengua 
á la razón: la palabra empieza á formarse, quando nace 
el conocimiento: el conocimiento se perfecciona quando 



— 319 — 



lo recibe la palabra: su impulso es como el choque del 
eslabón, que obliga á la piedra á manifestar su fuego. 
Estas nociones tomadas de La naturaleza misma de las 
cosas nos advierten que despreciar el arte con que se 
manifiesta en sus expresiones el hombre interior, es renun- 
ciar aquella loquaci : /cidad, que concidera Cicerón como Ep-] 38 
el compensativo de las imbecilidades del hombre respecto 
de les demás animales: es carecer de aquella fuerza doma- 
dora y encantadora á un misino tiempo de los afectos: en 
una palabra es olvidarse de la mitad de si mismo. De este 
fatal olvido se hizo rea la Nación, quando después de 
haberse corrompido en las operaciones de su espíritu, fue 
necesario que la eloqüencia participase también de la mis- 
ma infección. Lo ingenioso le trajo lo ridículo, la abun- 
dancia, la superfluidad, el demasiado pulimiento, la afec- 
tación, la novedad del decir el desatino, la brillantez del 
exterior, una engañosa locución hypócritamente lizongera. 
La lengua Española, aquella lengua hija primogénita del 
dialecto de Augusto, y tan semejante al noble carácter 
ateniense, aquella que por su propia índole admite toda 
la variación del número retorico y el explendor de sus 
tropos y figuras, aquella que entre las manos de los Leo- 
nes, los Granadas, Saavedras y Solices conserva toda la 
pureza y dignidad de los Cesares Catones, Ortensios y 
Cicerones, no era mas que un lenguage voluble, frió, afe- 
minado, sobreabundante, y enfadoso. Pero este defecto 
debia repararlo aquel mismo Monarca destinado á recu- 
perar todas nuestras glorias. Ya me entendéis : mas reve- 
rente Carlos, que Tiberio pidiendo licencia al Senado 
Romano pa-/para usar de una voz extrangera (42), aplicó [p.] 39 
todos sus exfuerzos al restablecimiento de nuestro idioma, 
y cumpliendo con los votos públicos nos dio en su Reynado 
un diccionario de la lengua, donde se halla recopilada la 
pureza, y elegancia de las voces, la armonía y puntualidad 
de las fraces, la bellesa y sobriedad de las terminaciones, 
la dulzura y melodía de las inflecciones, y últimamente la 
ciencia y atinamiento de un gran número de sabios. 



— 320 — 



Si, Señores, una obra de este mérito pedia una instruc- 
ción universal en todos los ramos de la bella literatura. 
Su misma data es un testimonio bien auténtico del estado 
floreciente en que ya se hallaba España. ¡ Ah ! ¡ Qué no 
me sea posible daros una idea de ese vuelo rápido con que 
en estos tiempos ha recorrido el espíritu humano toda la 
esfera de los conocimientos! ¡Qué hombres! ¡Qué obras! 
¡ Qué critica ! ¡ Qué profundidad ! ¡ Qué delicadeza ! ¡ Qué 
abundancia! ¡Qué exactitud! ¡Qué enmienda y correc- 
ción ! Vosotras sois testigos Escuelas respetables, Acade- 
mias de sabios (43) cuyos esfuerzos no parece sino que se 
dirigen á eclipsar el siglo de Alexandro entre los Griegos 
de Augusto entre los Latinos, y de Luis entre los Galos. 
¿Y qué falta á vuestros designios? ¿No hay ya entre nos- 
otros Sócrates, Platones, Aristóteles, Demostenes, Salus- 
tios, /tios, Cicerones, Horneros, Oracios y Virgilios? ¿No 
murió Carlos coronado de ciento y cinquenta Escritores, 
que en solo este presente año han visto la luz públi- 
ca? (44) ¿Y las ciencias no se han hecho familiares aun, 
á aquel sexo demasiado delicado para meter sus manos 
entre las espinas de Parnaso y sostener las vigilias de 
Minerva (45) ? 

En el Reynado de las luces debia necesariamente res- 
plandecer la justicia. Las ciencias son la antorcha, que 
siempre va delante de la equidad. Para amarla es nece- 
sario conocerla, y este conocimiento .es el primer paso 
acia lo justo. Ved aqui, Señores, el fruto mas sazonado 
del siglo XVIII. La humanidad que antes no tenia otro 
mejor destino que acreditar el Acero de un Conquistador, 
hoy recibe el incienso de todo el (pie aspira á la heroyci- 
dad : la perfidia que antes halló títulos legales en un 
Maquiavelo y sus sequaces, hoy se avergüenza en presen- 
cia de la buena fé: el fanatismo aquel hijo espurio de 
la Religión, aquel parto avortivo de una imaginación aca- 
lorada, aquel tirano de los espíritus que sentado en el 
Capitolio solo se ocupaba en dictar estragos, hoy es cono- 
cido por un aleve. ¿ Qué debíamos esperar de esta reforma 



— 321 — 



universal, sino Jnstinianos en el Trono, Tribanianos á su 
lado, códigos en el Foro, Catones en el Tribunal ? Basta 
el Reynado de Carlos para formar la ápologia de /de su [p.] 41 
siglo. Buscadlo por el lado de Legislador y hallareis un 
Teodosio dando leyes y constituciones : un crecido número 
de Pragmáticas y reales decisiones donde hablan la madu- 
rez, y la experiencia, ha ilustrado y enriquecido nuestro 
cuerpo Diplomático. Observadlo como Soberano, y veréis 
un Constantino respetando los derechos del Sacerdocio, 
sin perder de vista los del Imperio. Nada estuvo mas 
distante de Carlos que comprometer sus fueros á una 
absurda superstición. Examinadlo como distributor de la 
justicia, y sospecbareis si acaso en en [sic] esta parte 
mejor que en otra alguna quiso que le reconociese la 
posteridad por el Josafat de su siglo. Constituitque judi- 
ces térra incuctis Civitatibus Juda (a). Ministros zeloci- 
simos, cu- cuyo [sic] crédito será siempre un resplandor 
que haga recomendable la Magestad de la Toga, ocuparon 
las Sillas Senatorias ; un Virreynato y dos Reales Audien- 
cias (46^ donde no debe respirar sino la justicia, vinieron 
á trabemos la paz de las familias, reconciliando nuestras 
comunes disenciones : Constituitque Judices terree incunc- 
tis Urbibus Juda. 

Una serie de prodigios inauditos elevó inmediatamente 
al Reyno á un punto de explendor, y grandeza, con que 
sin celos no pudo ser mirado de las Naciones sus compe- 
tidoras. Los Lugares mas pequeños se hicieron /ron con- [p.] 42 
siderables, las Ciudades trataron de su competente decoro, 
y la Corte reuniendo como en un centro común todos los 
primores esparcidos en el Reyno, se hizo el Idolo que 
llevó á sus pies la admiración de las [sic] Nacionales y 
Extrangeros. ¡ Pero en medio de esa multitud que la 
habita qué orden no trajo la creación de un Superinten- 
dente de Policía, de cuyo resorte es la bella armonía de 
las partes con el todo y consigo misma ! ¡ Qué el estable- 



(o) Id. cap. 19. v. 5. 



[Arch. Deán Funes — Tomo le 



21] 



— 322 — 



cimiento de esos Hospicios donde á imitación de los Xeno- 
doquios que celebro la antigüedad, halla sustento la pobre- 
za, y se recojen los falsos títulos, con que muchas veces se 
cubre una mendicidad pordiosera! (47) ¡Qué magnifi- 
cencia no dan esos Palacios y esos edificios donde sobre- 
sale la elegancia del arte en una Arquitectura sencilla, 
correcta, y de estilo grandioso! ¡Qué recreos honestos en 
esos prados deliciosos, en esas fuentes cristalinas (48), 
en esas estatuas colosales. ... ¡ Pero Ah ! Quid sibi volunt 
isti lapides (a)? ¿Qué nos dicen esos mármoles, y esos 
bronces? 

Después que los Israelitas vieron abrirse las aguas en 
ademan de darles libre tránsito, mandó Dios á Josué colo- 
car doce piedras para que quando su posteridad les pre- 
guntase ( qué significan estas piedras? pudiesen respon- 
[p ] 43 (j er ! defecerunt aqua ' Jordanis ante Arcam /cam foederis, 
id circo possiti sunt. . . in monumentum füiorum Israel 
usque in atemum: se dividieron las aguas del Jordán 
ante nosotros: esas piedras serán un eterno monumento 
de las misericordias del Señor. ¡Ah, Fieles Españoles! 
Baxo los auspicios de Carlos nosotros hemos podido desa- 
fiar á nuestros mas crueles enemigos la guerra, la indi- 
gencia y la ignorancia; con todo ¿será posible que nos 
bagamos reos de un olvido criminal? No lo espero de 
vuestra noble lealtad : vosotros pasareis á la mas remota 
posteridad la memoria de sus beneficios, y quando os 
pregunten vuestros hijos ¿qué significan esas grandes 
Fortalezas, esas Repúblicas enriquecidas, esos Ciudadanos 
ennoblecidos les responderéis id circo possiti sunt ... . in 
monumentum füiorum Israel usque in atemum. Estos 
nos acuerdan la memoria de un Padre común, de un Mo- 
narca bienhechor, finalmente de un Rey que desempeñó 
con explendor todas las obligaciones políticas del Trono. 
I\ in para completar su elogio yo añado que cumplió tam- 
bién con todas las obligaciones que le impone la Religión. 



(O) Jof. 4. 6. 



— 323 — 



SE SEGUNEA [sic] PARTE. [ P .] 44 

En mushas [sic] cosas es igual el Príncipe á los demás 
hombres. El titulo de Soberano lo separa de la masa 
común, y lo coloca entre Dios y sus Vasallos. Pero sin 
la virtud ¿qué biene á ser este alto Personage? No me 
habléis decia San Juan Chrisóstomo (a), no me habléis 
de ese hombre conducido en una carrosa, magnífica, rodea- 
do de una guardia numerosa, y precedido de nuncios que 
nos avisan su inmediación : yo no conozco por estas seña- 
les al Principe, sino por las que me manifiestan el estado 
de su alma. Si manda sobre su corazón y sus potencias ; 
si triunfa de sus vicios ; si arregla sus deseos, este es el 
Principe ; pero si dando la ley á los hombres, se la impo- 
nen sus pasiones ; si cargando de cadenas á la humanidad, 
arrastra con trabajo la de sus delitos ; si entre tanto que 
ordena su Reyno vive agitado entre un tumulto de apetitos 
decid ¿es este el REY? No: yo sostengo con el mismo 
Padre, que este es el subdito de los subditos, el esclavo 
de los esclavos, el cautivo de los cautivos. Quando mas 
su poder es una sombra fugáz, que muy en /en breve se 45 
dicipa, y solo dexa la memoria de haber sido. Su corona 
es un ramo de laurel, que se marchita, y se destruye entre 
las nieves del sepulcro : su gloria no pasa al otro lado de 
la eternidad. La virtud, solo la virtud puede conceder el 
privilegio del verdadero reynar ; solo ella puede hacer 
inmortal lo caduco, y que el dia de la muerte sea el dia 
de la inauguración: abiit sibi in regnum quod non depo- 
sUÜ sed mutavit decia San Ambrosio en las Exequias de 
Teodosio; y esto digo yo también en las de Carlos III. 
Un natural suave y flexible á las impresiones de la gracia 
donde la razón y la concupicencia parece que habían ter- 
minado su antigua guerra, un Padre, y unos Maestros 
siempre atentos á cortar los perniciosos renuevos que pro- 
duce un árbol tierno con tanta mayor pujanza quanto el 



(a) TU. 3. v. 337. Fid. D. 



— 324 — 



terreno en que se halla está mas bien cultivado, y final- 
mente un gusto decidido por todo aquello que llevaba el 
sello de la probidad, obligaron á sus inclinaciones á mirar- 
lo con respeto y reconocerlo por el ungido Soberano de 
si mismo. 

Pasemos en silencio su estado infantil donde el estudio 
de la Keligion hacia florecer en su alma una primavera 
de virtudes : y vengamos á ese estado de acciones adultas, 
y varoniles que es propio de la Magestad. ¡ Ah ! ¡ Qué 
situación tan espinosa para los Reyes ! ¡ Qué ocasión tan 

[ P .] 46 peligrosa para los /los Reynos ! La boca que los proclama 
por Soberanos parece que sopla el fuego de las pasiones, 
las pasiones puestas en el Trono gozan del Imperio, y 
el Imperio asistido de todo lo que puede lizongearlas está 
muy vecino al peligro de satisfacerlas. Los vicios de una 
Corte son muy artificiosos: ellos toman la librea que las 
agrada y saben el idioma de todas las condiciones. ¿Se 
permite que la vana gloria tome parte en todas les reso- 
luciones de un Trono que es necesario mantener con ex- 
plendor? ; Se acepta la copa de placeres que ofrece á los 
Reyes el deleyte como cosecha de su propio terreno ? & Se 
oyen con gusto las insinuaciones de una tropa de adula- 
dores que apoderados de la oreja del Principe, pretenden 
ganar un indulto á sus desordenes, trayéndolo á la misma 
complicidad? Luego se profana la Sagrada Magestad, 
adultérase la justicia, eclipsase el Solio, manchase la Pur- 
pura, se afea, se envilece: luego los vínculos de la socie- 
dad se aflojan, secanse las ojas del grande árbol del 
Estado, desbaratanse sus ramos, piérdese su gentileza, 
despréndese de la tierra sus raices, cae de si mismo, fene- 
ce. Begum lapsus pane Popularían (a). Depravación en 
el Príncipe, por ay empieza la ruina de un Estado: corrup- 
ción en sus Vasallos, esto la aumenta: tiranías, reveliones, 

[p.] 47 cismas, por ay acaba. Los /Los malos Reyes todo lo per- 
vierten, los buenos todo lo santifican ; aquellos todo lo 



(a) D. Amb. apolo David p. 1211. 



— 325 — 



aniquilan, estos todo lo sostienen. ¿Queréis pruebas de 
uno y otro? Tomadlas de un Enrique, de un Rodrigo, de 
un Fernando, de un Luis entre tanto que yo busco en la 
vida de Cai'los la semejanza de estos últimos junto con 
las pruevas del partido que faboreee á la virtud. . . Pero, 
Señores, quando advierto en estos Santos Reyes un modelo 
sin traheros á la memoria al piadoso Josafat ¿me he olvi- 
dado de que mi proposito es demostraros haber llenado 
Carlos todos los números de este Rey Santo de Judá? 
¿ O me falta aqui el argumento ? No por cierto, nunca 
mas en materia. Como Josafat dispuso Carlos su corazón 
para que buscase al Dios de sus Padres y sirviese de guia 
al Pueblo de quien era conductor: Eo quod . . . . prepara- 
veris cortuum ut requireres Dominum Deuni Patrum Tuo- 
rum como el mismo protegió á la Religión : Eo quod 
abstuleris lucos de térra Jiida (o). 

i Con que modestia mantuvo siempre la dignidad Real? 
Persuadido que era un sagrado deposito que Dios puso 
entre sus manos para aumentar la deuda de sus beneficios*, 
y los títulos de su dependencia, no halló jamas cerca de 
sí mismo sino motivos de humillación. La grandeza del 
puesto le exigia la de sus merecimientos, la Magestad del 
Tro-/Trono, el decoro de sus acciones, la sumisión de sus [p.] 48 
Vasallos, el homenage al común dueño. ¿ Quando se advir- 
tió en su persona ese ergüimiento de cerviz, ese pecho 
entumecido, ese ayre desdeñoso, ni otras muchas señales, 
con que se dexa acompañar todo el que vive enamorado 
de su propia dignidad ? Dueño de un Imperio cuya domi- 
nación podría apetecerse para noble materia del orgullo, 
si alguna vez fuese lícito alimentar á esta pasión, hallaba 
el punto de su gloria en conocer que nada era suyo sino 
de Dios. En medio de una Corte donde los medios de 
satisfacer al amor propio se ofrecen ellos mismos, y donde 
los hombres están mas prontos á aceptarlos que ellos á 
brindarse, nada distinguía tanto su Soberano poder, quan- 



(a) Paralip. cap. 19. v. 3. 



— 326 — 



to la facultad de repulsarlos. Eutre tanto que los Mag- 
nates debilitaban su dignidad cargándola de todos los 
adornos y afectaciones del siglo, Carlos hacia que por si 
misma resplandeciese la suya entre la simplicidad y sen- 
cillez? ¿Hubo jamas Monarca mas enemigo del fausto, 
mas modesto en su vestuario, mas distante de lo frivolo, 
mas inclinado á lo sólido mas opuesto á la lizonja. mas 
esento del vano deseo de parecer REY, y por lo mismo 
mas digno de serlo ? ¿ Pero qué nos admiramos ? La vana 
gloria es como la sombra, que solo se encuentra al lado 

[p ] 49 j os cuerpos retirados del Sol ; Carlos estuvo siem-/siempre 
situado en el medio dia de la verdad. 

A esta luz conoció también lo engañoso de los placeres, 
y aprehendió á evitar los precipicios, que no se ven desde 
lo alto de los Tronos, quando reyna la obscuridad. No 
me admiraría que los Palacios de los Reyes fuesen siempre 
el centro de los deseos criminales, si alguna vez no tuviera 
limites el dicho de San Mateo : sus habitadores, dice, viven 
infelizmente entregados en los brazos de la delicadeza y 
la blandura: Ecce qui mollibns vestiuntur in domibus 
Regwm sunt (a). La lascivia es el fruto mas agradecido 
al riesgo de los deleytes : y la tierra de que son formados 
los Reyes es la misma que se halla condenada á producirla. 
Pero ¿á quién no pasma encontrar en el siglo presente 
Palacios sin sensualidad, y Monarcas sin concupicencia ? 
¡ Oh, siglo perverso ! preparaos para la censura del veni- 
dero. Cada siglo entra en el caos de los tiempos con el 
sello de las virtudes, ó vicios que lo dominaron: nuestros 
nietos no podrán equivocarse, si según la expresión de 
Tertuliano buscan al nuestro por las cicatrices del peca- 
do: stimala peccati. Agradecidos de sus luces no cesarán 
de lamentarse por haberle pasado á sus manos tan per- 
feccionado el arte de afilar las pasiones infames, y seducir 

[p.] 50 ¿ i a inocencia : por haber /ber desterrado de la frente el 
pudor de las mugeres, qne en otro tiempo era el mejor 



(a) 11. 8. 



— 327 — 



atractivo de su sexo, y últimamente por haber dexado al 
hombre tan inclinado a seguir el instituto de sus brutales 
apetitos. Sn escándalo es verdad será grande, viendo que 
en el catálogo de sus excesos solo faltan los que no ha 
podido cometer; pero ¿quál será su sorpresa quando 
advierta que donde sobró el poder faltó el deseo de exe- 
eutarlos? Carlos caminando casi toda la carrera de su 
siglo voluptuoso (así lo llamo) no pertenece á él sino al 
de la casta continencia. 

Jamas se notaron cerca, de si esos humos, que despide 
el corazón, quando arde en llamas impuras, y que en vano 
procuraría ocultarlos la cautela en los instantes de su 
transporte. La serenidad de su semblante era el sobre 
escrito de su candor, sus palabras salieron siempre mez- 
cladas con el aliento de que vive la castidad. Sus diver- 
siones eran las mas conformes á esa constitución varonil, 
que pierde el alma en el lecho de la impureza. En su 
Palacio nunca resonaron esas cantinelas dulces pero mor- 
tíferas, que hacen perecer á muchos con un solo veneno. 
Los teatros de la licencia estuvieron siempre cerrados para 
Carlos, la opera Italiana donde hacia tristes naufragios 
la inocencia fue desterrada de los sitios Reales (49) y 
reformado el teatro Español de todo lo que podia ser /ser [ P .] 51 
insulto del pudor. ¿Y quál es eran los adornos de su Gaví- 
llete? Rara curiosidad me diréis. ¿ Pues qué parte tienen 
los adornos de una pieza con las costumbres del que la 
habita ? Pero acaso mi auditorio es el único peregrino 
de su siglo? ¿Ignora que este ha dado en los lienzos, y 
los bronces incentivos á la impureza, que no conoció Sodo- 
ma? En lugar de estos obscenos simulacros adornaban su 
Gavinete varios lienzos de la Pasión del Señor (50), don- 
de un valiente pincel hizo hablar con elegancia la voz de 
sus oprobrios [sic] y su Sangre. Aqui era donde Carlos 
se inflamaba en un amor santo de Dios, y donde (si vale 
una piadosa incredulidad) acabó de apagar las mechas 
de sus pasiones con un perpetuo voto de castidad : á lo 
menos su vida era de Angeles: todos los artificios poli- 



— 328 — 



ticos de un mundo sensual, y todo lo que el placer tiene 
de mas seductor, no fueron suficientes para traherlo á 
segundas nupcias aun quando parece que lo reprehendía 
la integridad de su complexión. 

¡ Ah, qué exemplo tan humillante para nosotros! Ya 
habéis visto, Señores, que el Trono está rodeado de mil 
objetos halagüeños, que son como una fuerte barrera, con 
que el mundo pretende separar de la virtud á los Reyes, 
y persuadirles que fuera de él no hay coronas para quien 
los posee. A pesar de estos obstáculos vemos á un gran 

[p.] 52 Rey abrir/abrirse brechas para encaminarse á la virtud. 

Después de esto ¿qué disculpa nos queda? ¿No somos 
nosotros menos tentados y mas dispuestos á copiar las 
acciones de los grandes ? ¿ Pues donde están los imita- 
dores quando la virtud dá los exemplos? 

Pero al fin hasta aqui yo no os he dado la prueba mas 
positiva de la piedad de Carlos. La virtud de la prospe- 
ridad no está á cubierto de parecer interesada, la que 
nace del calvario de la aflicción es la hija primogénita 
del Christianismo. Admirado estoy, Señor, le decia Sata- 
nás á Dios de la estimación que hacéis de vuestro Siervo 
Job. i Qué halláis en el que sea digno de tanto aprecio, 
su fidelidad? ¿Pero como no os ha de ser fiel, pues qué 
no lleva en vuestros grandes favores el salario de su amis- 
tad? Num quid Job frustra timet Deum? Su persona y 
su familia son unos bienes, que los males deben respetar 
desde lejos, vuestra mano está ocupada en bendecir sus 
posesiones, la naturaleza parece que conoce por una de 
sus leyes aumentar sn felicidad, él no distingue en voz los 
atributos del Dios terrible, sino en quanto sabe que estas 
pronto á castigar á quien le ofende, ¿queréis saber si 
deberás os ama ? Pues hazle probar la hiél de los disgus- 
tos: asi podia decir también de Carlos. ¿Vos ponderáis, 
Señor, la piedad de vuestro siervos Carlos? ¿Pero como 

[p] 53 110 os na ^ e amar Aunar 1 El vé que llevas sus designios 
al nivel de sus deseos, que la fuerza de sus armas pone 
miedo al atrevimiento, que la riqueza de su Reyno amon- 



— 329 — 



tona en sus manos todas las dichas. Ponió en medio de 
la tribulación, y si Carlos os bendice entre las penas, 
seguramente él te ama. El Señor condesciende con la prc- 
tencion de Satanás, lo entrega á su furor, hay lo tienes, 
le dice, haz lo que quieras; cae Job. ¿Pero desampara á 
Dios quándo parece que este lo abandona? No, Señores, 
de lo íntimo de su alma prorrumpe en estas expresiones 
que jamas deben faltar de la voca de los justos: Vos me 
habéis castigado, que para siempre sea tu nombre bendito. 
¿Y no le hizo sentir también á Carlos lo pesado de su 
brazo? ¿Y no mostró en esas situaciones aflictivas igual 
constancia que Job? Oid y Juzgad. 

[Escuchar la voz de la conciencia contra los mayores estímu- 
los del amor propio, cuando este puede cubrir su pretensión 
con todo el exterior de la verdad: traer aprisionado a los pies 
de la razón aquello que más se ama, y por no displacer a Dios 
constituirse verdugo de su propio corazón ¿qué os parece, seño- 
res, no es dar pruebas solemnes de amor y fidelidad? Pues 
aquí está Carlos, cuando los intereses del Estado piden que 
trate como a extraño un hermano sin duda más suyo por 
afecto que por naturaleza: Ah! qué contrariedad de afectos 
batallaron en su corazón: la carne y sangre de una parte; 
de la otra el bien de la nación: aquí la ternura; allí la con- 
ciencia: por Luis sentimientos, por Carlos riesgos; Carlos 
contra Carlos. Señor ¿qué queréis de este Rey que sólo al lado 
de este hermano podía desnudarse de las pasadas vestiduras 
del Trono, para gozar de igual a igual las delicias inocentes 
de la vida particular? ¿Qué ha de hacer Carlos contra un 
hermano, y compañero, y familiar, y amigo, y confidente, y 
buen subdito: y mejor vasallo? Su casamiento con una señora, 
aunque ilustre, pero de orden muy inferior al suyo, exige el 
divorcio de la familia real: la razón de estado lo pide, la decen- 
cia lo ordena; Dios lo manda; basta. Olvídase Carlos que era 
hermano, y sólo se acuerda que era Rey. La sentencia de su 
separación está firmada, desheredada su descendencia, y vacío 
en Palacio el lugar del caro Infante: ¡qué congojas con todo, 
cuando vuelve a sí mismo; y no le encuentra cuando lo llama 
y no le responde, cuando quisiera acercársele, y se lo estorba 
la distancia! Se contrista, se duele, se levanta... pero esto 



— 330 — 



aun es poco, acerquémonos a su persona y admiremos su fide- 
lidad entre sales más irritantes.] 1 

No hay para que ponderar la gravedad del sentimiento 
en la pérdida de los hijos. La naturaleza enemiga de su 
propia destrucción piensa agrandar su existencia, salvan- 
do aquellas vidas, que son como partes de su Ser. La 
muerte de un hijo viene á ser una muerte prematura del 
que lo engendró. ¡ Ah ! ¡ Que diluvio de amarguras derra- 
ma, Señor, vuestra Justicia sobre Carlos, haciendo trozos 
su corazón. Dos infantes que fueron los primeros frutos 
de sus castas delicias, casi unieron el dia de su muerte 
[p ] 54 con el de su naci-/cimiento ; y el placer de haberlos engen- 
drado, no se dexó sentir en su corazón, sino para dar lugar 
al sentimiento de haberlas [sic] perdido. Una tercera In- 
fanta les sucede, en quien crecen las gracias al igual de sus 
dias : Carlos mira en ella. Señor, vuestras misericordias, 
y á Vos no os agrada sino que admire vuestra justicia ; 
muere esta Infanta en el año sexto de su edad. Señor, 
aun apeteces victimas de este árbol. Pues acaba con él, 
derríbalo. No : vivirá Carlos y vivirá también su succe- 
cion, pero Dios aun no se muestra aplacado : no es la 
muerte el único instrumento de sus venganzas : nace un 
primogénito Felipe Pasqual. Ea Carlos enjuga vuestras 
lágrimas la succecion varonil no entra en el orden común 
de las misericord [i] as del Señor, ella supone una especial 
predilección ese pequeño Príncipe será sin duda una señal 
de paz y de alianza. Pero ¡ ah, como te complaces, Señor, 
en burlarte de los que por ser lieyes no han dexado de 
ser hombres ! El Principe crece y solo es para mostrarnos, 
que no nació sino para sí mismo ; porque la naturaleza, 
(pie le dio el ser, le negó aquella razón, y juicio perfecto, 
que es el primitivo ser de la Magestad. ¡ Adorables juicios 
del Señor, y qué enigmas contiene vuestra oculta provi- 



i. — Lo entre corchetes y en cuerpo 8 se ha copiado de la 
obra del P. Guiixehmo Furlonc; Caudiff, S. J., Bio-biblíografia 
del Deán Funes, pp. 63 y 64. 



— 331 — 



delicia! En fin la succesion posterior de cinco Infantes, 
y una Infanta serán otros tantos altares que ha erigido 
vues/vuestra diestra, solo para inmolar en ellos al corazón [ p .] 55 
de Car' os. Señor, suspender vuestro brazo y no te com- 
plazcas de quebrar el barro que vos mismo has formado. 

El Señor no se ha dexado de enternecer aún : el quiere 
que Carlos prepare la leña del sacrificio, y se reserva el 
derecho de elegir la victima: que tome en sus manos el 
cáliz y espere de la suya la porción de hiél que ha de 
pasar. Truena su Justicia, y caen dos de los hijos restan- 
tes juntamente con su Esposa (52). ¡Y qué Esposa! Una 
Esposa en cuyo seno depositaba Carlos sus ternuras, y 
hallaba la recompensa de de [sic] sus penas. Señor, ¿hasta 
quando has de tener levantado vuestro brazo ? ¿ Han de 
tener la misma suerte vuestros amigos que los impios pro- 
vocadores de su cólera ? Dios se hace sordo á estos clamo- 
res : después de haber destruido á una ilustre serie de 
nietos que fueron el fruto de los votos públicos : después 
de haber atormentado á Carlos con mil géneros de tribu- 
laciones: puesto ya en una edad en que el número de 
su[s] años le intimaba la sentencia de su próxima diso- 
lución : quando Carlos obediente á la voz de su destino 
caminaba presuroso á su término. ¡ Ah ! ¡ Qué espantosa 
escena se presenta á mi vista ! Carlos, Carlos improvisa- 
mente es mandado suspender : ¿ y para qué ? Para que 
sea testigo del exterminio de toda una raza de su poste- 
ridad. Un hijo, una nuera, y un nieto fueron arrebata- [p -¡ 5 
dos de un solo golpe casi en las vísperas de su fune- 
ral (53). 

Pero entre tanto, Señores, en medio de estos lúgubres 
destrozos de su Real familia, ¿quál es la situación de su 
corazón ? ¿ Murmurará Carlos ? No, Señores : como otro 
Job bendice la mano que lo aflige, y como otro Rey santo 
reconoce en sus desgracias el precio de su instrucción : 
bueno ha sido, Señor, que me castigues para que yo conoz- 
ca la justicia de tu Ley. Bonum mihi quia humiliasti me, 



— 332 — 



nt discam justificationes tuas (a). Nunca mas fiel á Dios. 
Luchando á cuerpo desnudo con los males de la vida pre- 
sente obliga á sus mismas penas á ser apologistas de su 
constancia, y pregonar una virtud que, oculta entre la 
dulce calma solo aparece en los peligros. Humillado, 
puesto el dedo sobre sus labios y rosiando la tierra con 
sus lágrimas, hizo ver que distinguía en esas mismas aflic- 
ciones el poder de donde el suyo se deriva, y que conocía 
debia imitar á Josafat no solamente disponiendo su cora- 
zón para buscar á Dios Eo quod prcparabcris cor tuiun 
ut requireres Dominum Deum Tatrum iuorum : sino tam- 
bién dilatando su Reyno y protegiendo su Religión: Eo 
quod absttderis lucos de térra Juda ( b). 

Después que la Religión Christiana quebran-/brantó 
con su paciencia el poder obstinado de los Cesares, ocu- 
pado por espacio de trescientos años en perseguir y matar, 
gano sobre las testas coronadas aquel Señorio que sujeta 
á los esclavos á la absoluta voluntad del dueño. Nunca 
mas en su lugar los Reyes dice San Agustín que quando 
dan auténticos testimonios de su servidumbre á la prime- 
ra Magestad, quando como siervos obedientes y obsequio- 
sos dilatan su Reyno, lo protegen, y defienden (o) La 
gloria de ser heredero de la fé de Constantino por una 
genealogía espiritual con este Padre de Reyes creyentes, 
está vinculada á la obligación de ser imitador de su zelo. 
Angustiado Teodosío por los peligros, que amenazan á la 
Iglesia quando no le merecen un suspiro los que van á 
destruirlo en el lecho de sus dolencias, es por donde lo 
miro San Ambrosio, para considerarlo su digno descen- 
diente. ¡ Ah, porque no reservaría Dios un Ambrosio para 
el siglo de Carlos! En su Catolicismo, su zelo, su piedad 
hallaría transmitida la fé de aquel grande hombre y pre- 



(a) Pfam. 118. v. 71. 

(b) Id. c. 19. v. 3. 

(a) D. Ambr. de obitu Tco. 



— 333 — 



parada la materia de su dulce eloqüencia : & fidem trzn¿- 
misit ad poste ros Reges (b). 

No se trataba eu España es verdad de que la Nación 
abjurase el Arrianismo. Esta fue una gloria reservada al 
inmortal Recaredo; pero si, de preservarla del veneno de 
la no-/novedad, y de las astucias, de que se vale el común fod 5S 
enemigo para sorprehender el diligente labrador. 

Hacia tiempo que una secta de incrédulos trabajaba en 
persuadir á los hombres absurdos que no podia persuadirse 
ella misma : negar á Dios su existencia, ó admitir una 
divinidad que nada tuviese que ver con los mortales : 
erigir dentro de sí un tribunal sin apelación donde las 
pasiones hallen siempre decretos favorables : quitar á los 
vicios la afrenta, con que la Religión, y las Leyes los ha- 
bian hecho ignominiosos. Estos son los errores de nuestros 
dias : errores que en sí mismos trahen la apologia de la 
verdad á quien se oponen, de que no quisiera ser respon- 
sable el Paganismo mas abatido, y que en algún modo 
disfaman á los mismos que los detestan solo con ser sus 
coetáneos. Pero que importa : poseída de este furor una 
gran parte de la Europoa [sic] ¿no pretendió que le ayu- 
dásemos á quebrantar la cadena, que en vano mordía como 
perro rabioso ? La incredulidad se esconde entre las flores 
de una política refinada : se adorna de todos los encantos 
de la ciencia del siglo, y fiada en que el hombre corrom- 
pido á favor de quien habla es quien la ha de escuchar, 
concibe el temerario designio de arrebatarnos los títulos 
domésticos de nuestra fé. Dexanse ver en España algunos 
promovedores de ese deleyte, á quien /quien crucifica el M 59 
Evangelio : espárcese un diluvio de libros impios á quienes 
recomienda un bello espíritu lleno de falacia y prestigio, 
que ofrece vicios sin freno, culpas sin remordimiento, y 
penas sin expiación; y á pesar de la vigilancia de un 
severo tribunal encomendado del campo de nuestra fé aso- 
ma la cizaña entre el buen grano, y se descubre la obra 



(a) [sic] Be Civit. Dei c. 42. 



— 334 — 



de las tinieblas. ¡ Qué escándalo ! La Inquisición truena : 
llama en su auxilio al Soberano y acude Carlos á salvar 
su Pueblo con toda la firmeza que inspira la Religión: 
de mi persona dbaxo le dice al Señor Inquisidor General, 
todo está sugeto á la jurisdicción de la fé. Las palabras 
de los Reyes tienen yo no sé que fuerza, y energía, que 
arrebatan y deciden. El error es proscripto, y obligado á 
pasar los Pirineos: los culpados castigados, y preservado 
de este escándalo un Reyno que en todos tiempos ha sido 
la mejor herencia del Señor. 

Estas escenas de escarmiento que la potestad abre de 
quando en quando á la vista del Pueblo, no son suficien- 
tes desde luego para engendrar por si solas hijos de cari- 
dad. Sino se opone á la doctrina del Evangelio reprimir 
sus enemigos, como dice San Juan Chrisóstomo (o), no 
hay cosa mas contraria al espíritu del Cristianismo, que 
fiar su propagación á unos medios, que baxo un lenguage 
Católico pueden dexar herege al co-/corazon. Constitu- 
yendo Josafat Sacerdotes, y Levitas á la frente de la 
Judea, puso á la vista de los Reyes que gozan de esta 
noble prerrogativa, el mejor modelo de crear adoradores 
del verdadero Dios: Jn Jerusalem quoque constituit Josa- 
fat Levitas & Sacerdotes (a). Carlos, bien lo sabéis, 
camina sobre estas huellas recogiendo sus exemplos. Pues 
ya lo imita : hace que quatro nuevos Pastores (54) formen 
sus rebaños de agenas dispersiones, y que entrando á la 
unidad del Sacerdocio tomen parte en la solicitud. Su 
mano viene tras la del tiempo reemplazando lo que aque- 
lla destruye : en su Reynado se conserva toda entei'a la 
cadena de la succesion : las Iglesias arrastran por cortos 
intervalos sus lutos. ¡Qué cuidado para darles nuevos 
esposos! ¡Qué desvelo para que sus qualidades correspon- 
dan al candor de la esposa y á la santidad del tratado. 
El eco de aquel aviso de San Pablo á su discípulo Timo- 



(o) Hom. 46. comen-, 80. S. Matheo. 
(a) Id. c. 19. v. 18. 



— 335 — 



teo (b) : ved bien sobre quien imponéis las manos para 
no haceros cómplices de pecados agenoSj le obligaba á pre- 
guntarse continuamense [sic] ¡i sí mismo ¿ como otro ha 
de ser el delinquente, y yo el castillado.' No: que no haya 
mas que una puerta para el Obispado, y esa sea la del 
mérito: que el favor y la lizonja no se lleven la dignidad, 
donde no puede conferirse su gracia: (pie la lepra no se 
apodere de /de la cabeza para (pie se salve lo restante [p.] 6i 
del cuerpo. Asi pensó y asi executó dexándonos en las 
obras de sus manos un fiel retrato que venerar. 

Pero ¡ Oh inmenso peso del gobierno! ¿hasta donde 
dilatas tus cuidados 1 ' Para que unos no se extravien vos 
has de dar conductor, para (pie otros vuelvan de su extra- 
vio, vos has de proveer de reducción. Los pecados que 
no destruyes los fomentas: la idolatría que no derribas 
la sostienes. Con razón decia el gran Constantino, y podia 
repetir nuestro Monarca : yo soy el Obispo exterior de 
la Iglesia. Si las atenciones del estado atan su persona al 
Trono, su espíritu se derrama por tocia la extensión de 
sus vastos continentes. Numerosas congregaciones ele Le- 
vitas (55) costeadas de su Real herario recorren nuestras 
Ciudades con el volumen de la Sagrada Ley en la mano, 
como en otro tiempo los de Judea por los cuidados de 
Josafat, Instruyen á los Pueblos, pasan hasta las extremi- 
dades de la tierra, y renuevan los prodigios del Christia- 
nismo en los dias de su triunfo : Docebant que Populum 
in Juda habente librum Domini & circuibant cunetas 
Urbes utque erudiebant Populum (a). Navega Carlos con 
ellos, con ellos transmigra, en las 'Ciudades los ampara, 
en los deciertos los acompaña, entra á su lado en los com- 
bates, y /y va á medias de las victorias. Ep-1 62 

A la grandeza del Dios de Carlos, á la sublimidad de 
sus misterios, á la santidad de sus Ministros debia corres- 
ponder la Magestad de aquel culto extesior [sic] , que 



(6) I. Tim. 5. 22. 
a) Id. c. 18. v. 9. 



— 336 — 



siendo la Teología del Pueblo, y la predicación de los 
sentidos, lleva al hombre mas carnal en busca de la divi- 
nidad y de los bienes invisibles. Tan zeloso es Dios de 
este genero de Religión que aun en aquellos tiempos en 
que la Espada se hallaba pendiente sobre las cabezas de 
sus fieles quiso que las cabernas les sirviesen de Templos, 
y supliesen por los Altares las manos de los Sacrificadores. 
Después que fue dada la paz á la Iglesia vimos por una 
prodigiosa metamorfosis que las mismas potestades del 
siglo empeñadas en ahuyentarlas á los desiertos, son las que 
mas han contribuido á su gloria y esplendor. Levantar 
Templos dotar Iglesias, condecorarlas esto ha querido de- 
cir ser REY, ser Príncipe, ser Padre de la Patria. ¡ Oh 
Carlos ! ¡ Qué glorioso es vuestro Reynado por este aspec- 
to ! Yo tengo miedo de entrar en la relación individual de 
los hechos (56) : hablad por mí, santo Templo, que hoy 
nos junta á rosiar sus cenizas con las lágrimas : tú lo habéis 
visto mejor que otro alguno tapar con una mano sus ojos 
para no ver las necesidades del Estado, entre tanto que 
alargaba la otra para adornarte y hermosearte (57). 

Y /Y si sus manos nos han dexado eternos monumentos 
de la alta idea del Numen, que adoraba, ¿su corazón se ha 
explicado de un modo menos expresivo? ¿Se reverencia- 
ha esa Deidad con mas decencia en los Templos materiales 
que en el Templo vivo de su alma ? ¡ Con qué piedad visi- 
taba el Santuario de Atocha aquel á quien rodeaba la 
Corte mas brillante! ¡Con qué humildad deponía su dig- 
nidad Real ; y confundiéndose con el Pueblo, como otro 
David acompañaba con un farol en la mano al Sagrado 
Viático aquel que tenia su Trono sobre las cabezas de los 
demás ! ¡ Con qué reconocimiento recompensaba á Dios 
el heneficio de haberlo encontrado digno de este corto 
servicio, socorriendo la necesidad de los enfermos, aquel 
por cuya vida daria la suya la Nación ! ¡ Con qué devota 
diligencia recorría las estaciones y adoraba los misterios 
de nuestra redención aquel en cuya presencia doblaban 
la rodilla los Magnates del siglo! ¡Con qué ternura hacia 



— 337 — 



testigos de su fé al Cielo y á la tierra postrándose á lavar 
los pies de doce pobres, aquel en cuyos hombros se susten- 
taba el Imperio de dos mundos! ¡Con que respeto ofrecía 
el tributo de su dependencia al Señor que adoraron los 
Magos, aquella misma mano que era depositaría del poder! 
¡ Con que sumisión escuchaba las instrucciones de los 
Ministros de la Ley, aquel (pie la daba al mundo! 

La /La regla de la virtud era la suya : ved aquí el [p-1 64 
principio de sus amorosos afectos al mas tierno objeto 
de la devoción. A María Santísima, digo, de quien como 
se explica San Ambrosio hemos de tomar la forma del 
bien vivir : Jlinc sumatis exempla vivendi (a). El mis- 
terio de su inmaculada Concepción traia á su alma como 
poseída de un entueiasmo divino: este era el centro de 
todas sus miras y el punto de donde partian todas sus 
deliveraciones. j Xecesita la Nación de un divino Protec- 
tor en cuyas manos se divinicen sus obras, y por cuya 
mediación adquiera una doble felicidad ? Pues María 
Santísima baxo el titulo de su inmaculada Concepción 
ha de ser ese Numen tutelar, que la guie, y la defienda. 
i Ha de haber en el Perno un distintivo de la suma dig- 
nidad, á que puede subir un particular? Pues sea el Real 
hábito de la Concepción de María (58). ¿Ha de tener 
recompensa el mérito de los Sabios? Pues sea baxo la 
condición de emplear todo el caudal de su saber en defen- 
sa de este misterio (59). Todo esto hizo Carlos, y nada 
quiso fiar á la posteridad. ¡ Oh Carlos ! ¡ El alma se recrea 
quando siente los fuegos que se desprehenden de la hogue- 
ra de tu corazón ! El amor á María te afirmaba en el 
amor de Dios y en el amor de tus subditos. 

Abrios pechos Españoles y leed en públi-/blico la histo- 6 5 
ria de sus beneficios. ¿ Quál es aquel en quién no se halla 
bien grabada ? El tiempo me intima ya el silencio : pero 
dexaré de referir lo que entra en el complemento de su 



(a) De Virg. I. 2. 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



22] 



— 338 — 



elogio. ¿Me olvidaré de vosotros hospitales de enfermos 
obras maestras de su cariño, donde refugiada la humani- 
dad, 6 le quitó sus triunfos á la muerte, ó hizo que hallase 
otra mejor vida (60) .' j Callaré esos montes de piedad 
levantados por las manos de Carlos, donde sobreviven los 
sueldos á los servidores, y hallan las viudas el sustento 
entre las cenizas de sus maridos (61) ? ¿Banco nacional 
de San Carlos no diré nada de tí, entre tanto que las 
vírgenes dotadas de tu fondo presentan en sus manos toda 
entera la ofrenda de su inocencia ! Colegio de San Carlos 
de Buenos-Ayres. Seminarios Conciliares (62) ¿qué car- 
gos no me haréis si teniendo mas derecho que ninguno en 
mi memoria, callo que debéis á sus larguezas el ser los 
laboratorios de la razón y de la virtud, que ha de edificar 
algún dia sobre las ruinas de la corrupción? ¿Casa de 
niñas huérfanas, cuyas ternuras hacen olvidar á nuestras 
huerfanitas las caricias del primer seno materno, y cuya 
educación se dirige á reemplazar una dote de falsos bienes 
con una herencia de gracias y virtudes? No me acuséis, 
ya lo digo, Carlos es una de las manos bienhechoras, que 
[p.] 66 te sustentan (63), ¿Y qué me vea preci-/cisado á pasar 
en silencio esos transportes de ternura al oir las calami- 
dades de esos infelices labradores, cuyas humildes diosas 
por ser humildes eran mas gratas á su atención? Esos. . . 
Yo me rindo en medio de un campo de hechos prodigiosos, 
que aun hace horizontes á la debilidad de mi vista : no 
puedo verlo, ni decirlo todo. 

Tú, compañera del tiempo, depositaría de los hechos, tú 
apologista del mérito, ccnsora del vicio, tú heredera de 
los pasados; maestra de los presentes, envajadora de los 
venideros, tú, historia no desperdicies nada de las acciones 
de Carlos: recoje hasta sus últimos despojos, ordenadlo 
todo y dad al mundo su fiel retrato: ella os hará ver, 
Señores, en todos tiempos que fue REY, y supo mantener 
inalterables los derechos de su Nación, que fue hombre y 
la libertó de todas sus cuitas : (pie conoció á Dios, y siguió 



— 339 — 



paso á paso á la virtud : que fue hijo de la Iglesia y 
desempeño plenamente este titulo. 

Después de esto ¿qué le restaba sino recibir el premio 
pagando la deuda eomum [sic] de los mortales? ¡ Ah ! 
Carlos mejor que otro alguno lo desea, y Dios misericor- 
dioso aun quando aflige, no tanto por hacerle gustar las 
amarguras de que está mezclado el trago de la muerte, 
quánto por trasladarlo al lugar de los premios inefables, 
previene los deseos de su corazón, y le avisa por medio 
de una /una calentura catarral, la proximidad de su sali- fo] 67 
da. Carlos lo entiende así, y ve á la muerte acercarse 
con tranquilidad. Para este momento no había dexado 
otro negocio que el de su salvación : acompañado de su 
propia virtud, en paz consigo mismo, y sin que lo divi- 
diese ningún cuidado, se encontró todo entero apto para 
disponer de la vida, como de cosa propia : á la muerte la 
aguarda como á un sueño dulce, y al sepulcro lo mira 
como al lugar de su reposo. Sin debilitar su constancia, 
y nunca mas REY, que quando va á dexar de serlo, pide 
á los Santos sus tutelares, no la salud de un cuerpo, que 
ya sostiene con disgusto, sino la del alma, á cuya segu- 
ridad aspira. 

Hace llamar al Príncipe heredero de su Corona, y 
mucho mas de sus afectos, y después de haber exclamado 
á Dios en términos equivalentes á los del REY DON 
FERNANDO EL GRANDE : Vuestro es, Señor el poder, 
vuestro es el mundo : vos Señor, sois sobre todos fos Reyes, 
y todo está sujeto á vuestra providencia : el Reyno que 
recibi, en vuestras manos lo restituyo. Se vuelve al Prin- 
cipe y le dice : hijo mió la parca me amenaza, y va á 
cortar los hilos de mi vida. Dios va á poner entre tus 
manos este Imperio : advierte que la gloria de reynar con- 
siste en ser fiel á Dios y útil á los Vasallos, que te ha 



i. — Las páginas 67 a 70 han sido copiadas del folleto pertene- 
ciente al señor Antonio Santamarina por faltarle esas páginas 
al existente en la Biblioteca Nacional. 



— 340 — 



dado. Tomadlos baxo de tu protección, velad sobre ellos, 
[p.] 68 /ellos, sed su Padre, y principalmente de los hombres, 
ama á tus hermanos, y diciendo esto levanto su mano 
trémula, y como otro Jacob le hecho su bendición. 

Señor, vos nos das en estos exemplos la prueba mas 
eficaz de lo que somos, y nos haces ver que solo la virtud 
puede estar en pie entre las ruinas de la muerte. Todo 
lo que no es Vos es frágil y caduco : Vos das los Imperios, 
Vos los quitas. Vos nos hiciste felices con Carlos, Vos 
quieres que lloremos en su muerte nuestra propia desdi- 
cha. Conmpadeceos [sic], Señor, de esta afligida Monar- 
quía : sobre todo conservad la preciosa vida de su digno 
Succesor : dadle un corazón tan recto, que sea una ver- 
dadera imagen del Dios que representa ; y que esa Sangre 
preciosísima que acabamos de derramar sobre esas Aras, 
sea para Carlos III un caudal, con que os pague sus deu- 
das ; para Carlos IV un mediador que le gane tus gracias ; 
y para todos nosotros un mérito, que nos haga dignos de 
vuestra eterna bendición. In nomine Patris d' Filü &~ Spi- 
ritus Sancti. AMEM. 

tpl 69 /NOTAS. 

1. El 18 de Febrero se divulgó en esta Ciudad una 
voz vaga que anunció la muerte del Rey ; pero siendo 
incierto su origen para la mayor parte del Pueblo lo dexó 
en suma perplexidad. El 22 llegó el Correo ordinario y 
se confirmó la noticia del modo mas auténtico. 

2. Carlos III conquistó á las dos Sicilias, y se coronó 
Rey de ellas estableciendo su Corte en Ñapóles en 1734. 

3. Con el fin de coronar al Infante Don Felipe en 
Parma pasó á la Italia un Exército Español baxo el man- 
do del Conde de Gages. P]l Rey vino desde Ñapóles en 
auxilio de nuestras Tropas, y tuvo una memorable acción 
en Be'etri donde el Exército se hallaba en nuevo riesgo. 

4. La batalla (pie Felipe V ganó á los Imperiales en 
Villa-Viciosa, acabó de decidir á su favor la suerte de las 
armas, y lo aseguró en su Rcynado. 



— 341 — 



5. Carlos III fue proclamado en Madrid en el año 
de 1759. 

6. La situación de las cosas unida al genio sufridor de 
Fernando VI fue causa de que en todo su Reynado expe- 
rimentase España mil desayres de parte de los Ingleses. 
Despreciando su neutralidad apricionaron estos algunas 
Embarcaciones Francesas, que se acogieron al cañón de 
España : las /las nuestras fueron registradas en alta mar [ P .] 70 
por los Corsarios Ingleses quienes robaron lo que gusta- 
ron. Este mismo insulto padeció el equipage de nuestro 
Ministro en la Corte de Dinamarca. La Capitana Almi- 
rante «pie comboyaba la flota de Nueva-España en 1757 

fue acometida de una esquadra Inglesa. Estos insultos 
tuvieron fin con la exaltación al Trono de Carlos III, 
quien entre tanto que ponía al Reyno en un buen pie de 
defenza, dio muy oportunas providencias para precaverlos. 

7. Apenas tomó Carlos III las riendas de la Monarquía 
quando manifestó su grande amor é inclinación á la Tropa. 
Aumentó el sueldo desde el grado de Coronel hasta el de 
Alférez : propuso recompenzas para los Soldados, que 
voluntariamente asentasen plaza por cinco años y á los 
que cumpliesen doble termino les concedió el goce del fue- 
ro, y una pencion por toda su vida : hecho sin exemplar. 

8. El elogio de estas excelentes Ordenanzas lo traben 
consigo mismas : fueron impresas el año de 1768. 

9. Nada prueba tanto la eficacia con que el Rey pro- 
curó poner en un pie respetable las fuerzas del Estado, 
como la simple narración de lo que hizo. El Exercito se 

ha aumentado con seis Regimientos de In-/fanteria, uno [ p j 71 
de Caballería, y veinte y seis de Milicias. Las fuerzas 
Navales crecieron con mas de cinquenta Navios de guerra, 
mas de treinta fragatas, muchos Xabeques, L T rcas, y otras 
Embarcaciones de igual, y menor co[n] sideración. Tam- 
bién es suya la creación del Cuerpo de Ingenieros de 
Marina al qual proveyó de Escuelas en Cádiz, Ferrol, y 
Cartagena para que adquiera una competente instruc- 
ción : se crió también en cada Departamento una junta ge- 



— 342 — 



neral á quien pertenece el cuidado de la co[n]stru[c]cion, 
carena, armamento de Baxeles, &c. con otros muchos esta- 
blecimientos que se dirigen al mismo objeto, y han corres- 
pondido felizmente en sus efectos. 

10. Este tratado es conocido por el titulo de pacto de 
familia: se firmó en Versalles en 1761, y se ratificó en 8 
de Septiembre siguiente : contiene 28 artículos y tiene 
por objeto general la ventaja de los Estados que poseen 
los Príncipes de la Casa de Borbon la que no puede dexar 
de resultar de su reciproca unión. 

11. España tenia bien fundada su quexa contra Por- 
tugal, quien prefiriendo la alianza de un Principe estraño 
á la de un hermano, y vecino y franqueando sus Puertos á 
aquel con notable perjuicio de este, se hizo acreedor al 
mas justo resentimiento. 

[p.] 72 12. /12. Fue grande la sorpresa de la Corte de Lisboa 
quando supo la rendición de la Plaza de Almeida, la que 
hallándose proveída de todo genero de pertrechos y muni- 
ciones, y defendida de una competente guarnición prome- 
tía seguridad á lo interior del Reyno. Esta Plaza se ganó 
el 25 de Agosto de 1762 siendo Gefe de expedición el 
Marqués de Sarria. 

13. El año de 1762 ganó á esta Plaza el Gobernador 
que era entonces de Buenos-Ayres D. Pedro Cevallos. El 
eontravando que los Portugueces hacian por la Colonia 
tenia arruinado el comercio nacional y perjudicaba enor- 
memente los Reales Derechos. 

14. La toma de la Habana fue mas gloriosa á los ven- 
cidos, que á los vencedores. El número de combatientes 
Ingleses llegó hasta veinte mil: el de la guarnición de 
la Plaza fue muy corto habiendo sido necesario aumen- 
tarlo con la Tripulación de varios Navios: su mayor de- 
fensa consistía en el Morro cuyo ataque hizo inmortal la 
memoria de Don Luis de Velasco Capitán de Altobordo, 
quien dirigió con tanto acierto sus operaciones, que los 
Ingleses hubieron de abandonar su empresa. 



— 343 — 



15. A esta Plaza también la ganó el Excelentísimo 
Señor Don Pedro Cevallos el año año de 177(¡. Habiendo 
continuado después su expedición reconquistó a la Colonia 
del Sacramento, La < i ue por via de convenio se habia cedi- 
do a los Portugueses. 

16. Las posesiones de Panzaeola y su territorio las 
ganó en la guerra pasada el Excelentísimo. Sr. D. Ber- 
nardo de Galbes siendo Gobernador de la Luiciana. Maon 
lo ganó el Excmo. Sr. Duque de Crillon. 

17. No hay quien ignore las muchas y notables accio- 
nes del Excmo. Sr. D. Antonio Barzelo contra los Africa- 
nos á cuyo valor y diligencia se debe haberlos casi deste- 
rrado del Mediterráneo. 

18. La resistencia que hizo la Plaza de Melilla el año 
de 1775 baxo el mando de D. Juan Sherlock fue muy 
memorable, quien obligó á Hamet Elgacel á rendirse con 
los suyos ofreciendo paces, comercio libre y que durante 
el Reynado de Carlos III no se cautivaría ningún Chris- 
tiano Español según las ordenes que tenia de su Soberano. 

19. Este Ministro Británico que por mucho tiempo 
dirigió los negocios de Inglaterra, tuvo un carácter intré- 
pido absoluto y despótico : lo que le hizo caer del Empleo 
baxo el Reynado de Jorge II, quien lo volvió á restablecer 
por pedirlo asi los intereses de la República. Entonces 
fue quan-/quando Carlos III ofreció su mediación para 
cortar las diferencias de Francia é Inglaterra. 

20. Las diferencias del Estatuder con la República de 
Olanda pusieron á pinito de un rompimiento á las ilacio- 
nes Inglesa, Francesa y Olandeza, el que previno Car- 
los III con su sabia y oportuna intervención. 

21. Habiendo el Enviado de España presentádose ante 
el Marroquí en solicitud de cierta concesión benéfica á los 
intereses de la Nación, usó dicho Marroquí la generosidad 
de deferir en un todo á la pretencion del Enviado sin 
querer escuchar lo que se le pedia, protestando que siendo 
pretensión de su Amado el Rey Carlos, estaba todo con- 
cedido. 



— 344 — 



22. Entre Portici y el lugar de Reciña mando el Rey 
hacer escabaciones, y se encontró un Teatro público, Casas 
magnificas, un gran número de muebles, cuyos fragmen- 
tos manifiestan ser los destrozos de la Ciudad de Hereu- 
lano de que hacen mención los Escritores del tiempo de 
Tito. A esta misma diligencia se debe el descubrimiento 
de la Ciudad Pompeyana. El Rey mandó colocar estos 
hallazgos en el Palacio que hizo construir en Portici. 

23. En Ñapóles hizo fabricar muchas obras magnificas 
[p.] 75 que exítan la curiosidad de los /los inteligentes, y hom- 
bres de buen gusto. 

24. Por pragmática de 1785 se abolieron las que po- 
nían taza al precio de los granos que habían atrasado á 
la Agricultura, y en este Reynado, se han dado otras 
muchas providencias á favor de los Labradores. 

25. Las artes mecánicas y manufacturas del Reyno se 
han adelantado notablemente á beneficio de la protección 
de Carlos III, quien ha ennoblecido á sus Profesores habi- 
litándolos ó declarando su aptitud para los Empleos hono- 
ríficos. 

26. El Rey ha dado providencias en diferentes ocasio- 
nes arreglando el uso que de los vestuarios debe hacer el 
Exercito. 

27. También se dio providencia sobre el uso de los 
Coches. 

28. En los últimos años del Reynado de Caídos parece 
que se trataba de este importante asunto. 

29. El establecimiento de Correos Marítimos para faci- 
litar la correspondencia de España con las dos Américas 
es de creación de Carlos III, quien lo estableció asi por 
Decreto de 6 de Agosto de 1764 después de haber orde- 
nado lo que pareció mas conveniente al arreglo de los de 
la Peninzula. 

[ P .] 76 30. También es debido á Carlos III el libre co-/comer- 
cio que hoy gozan las Américas con su Metrópoli para 
cuyo efecto se habilitaron varios Puertos de España como 
antes lo estaba Cádiz. 



— 345 — 



31. Son crecidas las ventajas que han adquirido las 
Provincias de Buenos-Ayres, Tucuman y Paraguay por 
medio de esta internación con el Reyno del Perú. 

32. Los últimos tratados de paz celebrados entre Espa- 
ña e Inglaterra contienen condiciones muy ventajosas al 
comercio de España. 

33. La compañía de Filipinas para el comercio con 
la China. 

34. Los principales caminos que atrabiesan el conti- 
nente de España se han hecho célebres asi por las obras 
nuevas que durante este Reynado se han emprehendido, 
como por las que han mejorado las antiguas. 

35. Esto dixo S. M. al proponerle los inmensos gastos 
que debían expenderse si se mejoraba cierto defecto que 
se notó en la Gran Puerta de Madrid llamada de Alcalá. 

36. En el año de 1767, se empezaron á realizar los 
grandes proyectos de población de Cierra Morena y demás 
tierra despoblada habiéndose fundado quince Lugares y 
veinte Aldeas habitadas de 2446 familias que componen 

10490 individuos de /de los quales 8179 son Labradores, [p.] 77 
y los 2217 Artezanos. Pons en el Prologo del Tom. 6. 

37. Habiendo Apolodoro notado un defecto al diseño 
que hizo Adriano para el famoso Templo dedicado á Roma 
y Venus, le mandó quitar la vida. 

38. D. Corrado Guiacuinto, D. Juan Bautista Tiepolo 
y Don Antonio Rafael Mengs. 

39. La Academia de San Fernando en que se cultiban 
las tres bellas artes fundada por Fernando VI, fue tras- 
ladada por orden del Rey á la célebre habitación que 
hoy tiene. 

40. Baxo la protección del Rey se fundó una Academia 
de bellas Artes en Valencia, en Sevilla, y otras Ciudades 
del Reyno. 

41. Este es el concepto que contiene la siguiente ins- 
cripción latina que compuso el Erudito y célebre Poeta 
D. Tomas de Iriarte, y se halla en la fachada de la entrada 
á dicho Gavinete : dice asi : Carolus III Rex naturam & 



— 346 — 



artcm sub uno tecto vn publicam utüitatem consociavit 
anno MDCCLXXV. Este Gavinete que le empezó á fun- 
dar Fernando el VI, se hizo público por orden del Rey 
y se halla tan enriquecido de todo genero de producciones 
[p.] 78 naturales, qne es hoy uno de los mas /mas celebres de 
la Europa. 

42. Para usar el Emperador Tiberio de la palabra 
griega Monopolio, pidió licencia al Senado Romano, y 
habiendo respondido Ateyo Capito gran letrado de aque- 
llos tiempos que ya era voz usada entre los Latinos y que 
q [lijando no lo fuese gozaria de esta prerrogativa por 
solo el hecho de valerse de ella el Emperador, le replicó 
el atrevido Gramático Pomponio Marcelo, diciendo : mien- 
te Capitón : porque tú, ó Cesar, puedes dar la Ciudadanía 
á los hombres, pero no á las palabras. 

43. Son ¡numerables los monumentos que Carlos III 
ha dexado á la posteridad de su protección á las ciencias. 
Las Academias de la Corte han logrado verse en el pie 
mas floreciente y los estudios Reales de San Tsidro se 
hallan aumentados con muchas Cátedras de ciencias úti- 
lísimas que no se enseñaban antes. 

44. Este es el número de Escritores que han anun- 
ciado las Gacetas en el (pial no están comprehendidas las 
bellas y excelentes traducciones. 

45. La Universidad de Alcalá condecoró el mérito lite- 
rario de la Excma. Señora hija del Marques de Monte- 
Alegre Conde de Oñate con la borla de Doctor. 

46. El de Buenos-Ayres su Audiencia y la del Cuzco, 
[p.] 79 47. /47. Las casas de hospicio de la Corte y otras 

Ciudades del Reyno se han establecido en este Reynado 
con grande utilidad publica pues á mas de ser benéfica 
á la Nación una gran porción de gentes que antes huyendo 
de todo trabajo se sustentaban de las limosnas, se ha logra- 
do por este medio que esta misma caridad de los Fieles 
se distribuya en común participando cada qual según su 
necesidad. 



— 347 — 



48. Puentes se lian colocado en el Prado de Madrid 
con que han hecho delicioso este paseo. 

49. Este Teatro se halla admitido en la Corte donde 
á beneficio de las sabias Providencias del Govierno no se 
experimentan los daños que dieron causa á su expulsión 
y su producto está aplicado al Hospital genrl. 

50. Pinturas al nutural [sic] de D. Rafael Mengs. 

51. La Esposa de nuestro Monarca fue Doña Maria 
Amalia de Saxonia, con quien casó el año de 1738. Tuvie- 
ron por succesion trece hijos, seis Varones y siete Muge- 
res. La Reyna murió el de 1760 ; y solo le sobrevivieron 
de los hijos el Rey nuestro Señor Don Carlos IV. El Rey 
actual de Ñapóles, el Señor Infante Don Antonio, la gran 
Duquesa de Toscana y la Señora Infanta Doña Maria 
Josefa. 

52. El Infante Don Gabriel, su Esposa Doña Maria 
Ana Victoria, Infanta de Portugal, y un hijo de ambos 
Infantes de España llamado Don Carlos Joseph, que todos 
murieron de virhuelas. 

53. El Obispado de nueva Caceres en Filipinas, el de 
nueva Cuenca en este Reyno del Perú, el de Sonora y el 
de Ibiza se establecieron en su Reynado. 

54. Las Misiones que baxo de este Reynado han pasado 
á las Américas son casi inumerábles, habiéndose logrado 
por este medio un gran fruto espiritual asi en los Pueblos 
fieles, como en los Gentiles que han entrado al gremio de 
la Iglesia. 

55. Apenas puede darse una justa idea de la libera- 
lidad del Rey en este punto. La Catedral de Lérida, el 

/el célebre Altar de la de Segovia, el Convento é Iglesia [ p .] so 
de San Pasqual en Aranjuez, el Convento é Iglesia de 
Valencia, perteneciente al orden Militar de Montesa, las 
fabricas de los Conventos de las Señoras Comendadoras 
de Santiago de Madrid en Granada, á todas estas obras 
y otras muchas ha concurrido la piedad del Rey, 6 fun- 
dándolas o mejorándolas. 



— 348 — 



56. A esta Catedral de Cordova concedió el Rey una 
donación de 12500. ps. para proveerla de varias fábricas 
y adornos necesarios á la decencia del culto Divino. 

57. En 1771 instituyo el Rey la Real y distinguida 
orden de Carlos en memoria de haberles nacido á los 
Principes un Infante. Fundó Su Magestad esta Real 
Orden baxo la protección de Maria Sma. de la Concep- 
ción ; consta de dos ordenes de Cavalleros una de grandes 
Cruces y otra de pensionados. 

58. El Rey hizo que se renovase en las universidades 
el voto de defender la inmaculada Concepción [sic] de 
Maria Santisima. 

59. Ha protexido el Rey con grandísimo zelo los Hos- 
pitales de la Corte y de las Ciudades del Reyno : y al 
que se halla fundado en esta de Cordova al cuidado de 
los Padres Bethlemitas les concedió la Casa llamada el 
Noviciado que antes fue de los ex-Jesuitas. 

60. Los Montes Pios también son fundaciones de 
este [sic] Reynado. 

61. El Colegio de San Carlos de Buenos-Ayres y otros 
muchos conciliares donde florecen las ciencias, la regula- 
ridad, y buena disciplina son fundaciones de este Rey- 
nado. 

62. Esta Casa se fundó en esta Ciudad por el Ilustri- 
simo Sr. D. Fr. Joseph Antonio de San Alverto, siendo 
Obispo de esta Diócesis, á cuyo favor tiene esta Mitra la 
pensión de 600. ps. animales y de otra tanta cantidad las 
Reales vacantes de Su Magestad. 



F I N 



FE DE ERRATAS 



Pag. 


Lin. 


Dice. 


Debe decir. 


5. 


15. 




humildad. 


humanidad. 


6. 


19. 


sncitar. 


suscitar. 


7. 


22. 


paterna. 


paternas. 


11. 


11. 


sentadas. 


sentidas. 


13. 


31. 


preveyeron. 


proveyeron. 


14. 


15. 


estas. 


esta. 


14. 


16. 


pare. 


para. 


21. 


29. 


tiera. 


tierra. 


22. 


11. 


agrias. 


agrarias. 1 


25. 


10. 


eostitueion. 


constitución. 


28. 


31. 


nuestros. 


nuevos. 


29. 


8. 


sobriedad 


sonoridad o soporidad. 2 


30. 


30. 


Escurial. 


Escorial. 


31. 


7. 


aperaciones. 


operaciones. 


35. 


3. 


doserent. 


docerent. 


37. 


3. 


antre. 


entre. 


41. 


18. 


cucuyo. 


cuyo. 


44. 


1. 


Segunea. 


Segunda. 


49. 


25. 


stimata. 


stigmata. 


52. 


25. 


voz. 


vos. 


55. 


14. 


dede sus penas. 


de sus penas. 


58. 


20. 


Europoa. 


Europa. 


62. 


5. 


extesior. 


exterior. 


68. 


2. 


hombres. 


pobres. 


69. 


1. 


Febrero. 


Marzo. 


71. 


13. 


costrucion. 


construcion. 



i y -. — Estas erratas no aparecen en el impreso pero creemos 
conveniente agregarlas porque se hallan en el manuscrito del 
Deán Funes. 

[Biblioteca Xucional. — Sección reservados. — Documento A*? 31.067. — 
Impreso manuscrito incompleto, faltan las páginas 67 a 70 y la fe de erratas; 
papel con lincas de agua y filigrana, formato de la hoja 18 % x. 13 cm.; 
formato de la composición, 14^x8% cm.; conservación regular, está un 
poco deteriorado por la polilla. Está encuadernado en un toma cuyo rótulo 
dice: "Opúsculos varios".'] 



TomJV. Fo1.*5 7^ 

TELEGRAFO MERCANTIL 

RURAL, POLITICO-ECONOMICO , E HISTORIOGRAFO 

del Rio de la Plata. 
Domingo 20 de Junio de 1802. 



DONDE T COMO SE HACE LA SVBSCRIPCION 

del Telégrafo. 

Los Vecinos de Buenos-Ayres , en osa del Lditor, a i ps. mengúale» ; los délas 
Ciudades > V rilas j y Luuarcs del Departamento de esta Administración general 
de Correos j en las respetivas Administraciones Subalternas de ella a 10 rs. y poC 
el preciso termino de 4 meses ; lo* del Virevnato del l'erü , Presidencias de Chile, 
y Charcas > en las Administraciones de la propia Real Kenti de Correos , a 5 ps. 
y pot 6 meses precuot. Adviértase que todjs han de pagaradclantada la Subscrip- 
ción j y los Forasteros prc¿isan>eQie en Ofo , o en qnalquiera otra moneda , si se 
remite por los SituaJ.istas , y recibirá! 'us Lxempl ire< irancis. Ll que cumpliere 
y no quieta conrimar straorjligadJ 1 "icve >irlo en este Despacho. 




HISTORIOGRAFO, 

CARTA CIUTICA SOBRE LA RELACION HISTORICA 
de la Ciudad de Córdoba que lino 5. M. I. Ayuntamiento , y 
se publicó en el Telégrafo Argentino N. Tom. lll. 

POR 

D. PATRICIO SALIANO. 

Al Coronel D. Francisco Antonio Cabello , y Mesa, 
Editor de este Periódico. 

SEÑOR EDITOR. 

M UY Sr. mió: Nunca mejor debe valerle el privilegio 
de no quedar responsable a las piezas - agenas , que publica 
en su Telégrafo , que qwando nos hallamos en el caso dé 
haber insertado en 01 la relación histórica de esta Ciitdad ae 



[FACSÍMIL Dte la portada del Telcgrafo Mercantil, tomo iv, 
númeko 8 en el (jue se i»ublic6 la Carta Critica DEL DEÁN 

FUNES.] 



HISTORIOGRAFO. 



CARTA CRITICA SOBRE LA RELACION 
HISTORICA 

de la Ciudad de Córdoba que hizo 8. M. I. Ayuntamiento, 
y se publicó en el Telégrafo Argentino N. 4. Tom. III. 

POR 

D. PATRICIO SALIANO. 

Al Coronel D. Francisco Antonio Cabello, y Mesa, Editor 
de este Periódico. 

SEÑOR EDITOR. 

Muy Sr. mió : Nunca mejor debe valerle el privilegio 
de no quedar responsable á las piezas agenas, que publica 
en su Telégrafo, que quando nos hallamos en el caso de 
haber insertado en él la relación histórica de esta Ciudad 
de /Córdoba, A juzgar del mérito de este papel por el [p-] 114 
respetable Cuerpo, que no solo lo dirigió á sus manos, 
sino, que también se dió por autor de él, era preciso colo- 
carlo entre los documentos más auténticos, que aseguran 
la fé pública. Pero no es la primera vez, que se ven 
grandes errores al abrigo de grandes autoridades. Sino 
me engaño, la tal relación histórica es un entretexido 
de equivocaciones crasas, inadvertencias pueriles, false- 
dades de artificio, y omisiones afectadas ; sin duda tan 
dignas de reparo, como lo peor que afirma. Usted ya 
está impacienta por Ver como lo pruebo : véalo aqui. 

La mayor antigüedad es uno de los blasones, que mas 
ha alimentado la vanidad de los Pueblos. Un inmoderado 
anhelo por retirar hasta los tiempos mas remotos la época 
de su origen, hizo inventar á muchos de ellos ridiculas 
extravagancias con que poder sostener su adorada pri- 
macía. Está de manifiesto la intemperancia de esta glo- 
ria fabulosa ; pero este mismo exceso es una prueba real 
de lo que vale una antigüedad bien averiguada en el 



— 352 — 



aprecio de los Pueblos; y de la injuria, que les hace el 
que los despoja de este titulo, sin otro apoyo que el de 
su palabra. 

El M. I. autor de la relación histórica señaló su entra- 
da con un atentado político de esta clase. De buenas á 
primeras rebaxó á Córdoba de su grado, y se burló de 
sus canas: Córdoba (asi habla) una de las mas modernas 
poblaciones de la gobernación del Tucuman, écc. Con- 
fieso á V. que al leer esta expresión no me valió toda la 
certeza, en que estaba de lo contrario, para defender mi 
opinión. No podia persuadirme, que los ilustres defen- 
sores de la Patria prodigalizasen uno de sus mejores títu- 
los ; ni mucho menos, que en la época de la emulación 
pública se diesen á conocer por un rasgo de ignorancia, 
debiendo acreditar con un esfuerzo literario la ilustración 
de los Ciudadanos. Dexando á un lado su Telégrafo 
corri en busca de mis mamotretos, los registré, y después 
de un buen examen, di gracias á mi memoria de haberla 
[p.] 115 encon- trado fiel, y de tener con que re [i] vindicar el 
honor del patrio suelo. 

Señor Editor, amigo, es falso, que Córdoba sea una de 
las mus modernas poblaciones de la gobernación del Tucm- 
man. Siete son las ciudades de esta Provincia, que hoy 
se halla dibidida en dos; y entre ellas Córdoba ocupa el 
tercer lugar, ó quaudo mas el quarto por el orden crono- 
lógico de los tiempos, (a) Este es un punto de mero 
hecho, en que el sentir de los que han manejado con 
mas tino los fastos de este Reyno, debe ser un texto 
ilesicibo, que no dexa lugar á la disputa. 

Veamos que dicen estos. Antonio Herrera. Principe 
entre los Historiadores del nuevo Mundo, describiendo 
la Provincia del Tucuman, se explica asi: los Pueblos 
de los Castellanos, que ya están poblados en esta gober- 



(o) Esto se entiende no contando las Ciudades destruidas, 
y que ya no existen como la de N. Sra. de Talabera. por otro 
nombre Esteco. 



— 353 — 



nación, son Santiago del Estero, S. Miguel del Tucuman, 
N. Señora de Talabera, y Córdoba de la nueva Andalu- 
cía. (6) No pone este historiador los años en que se 
fundaron; pero es bien claro, que en su juicio, el orden 
en que los nombra es el mismo de su nacimiento. La 
segunda Ciudad, que se pobló en esta gobernación (dice 
poco después) fui S. Miguel del Tucuman. ... El tercer 
pueblo N. Señora de Talabera, llamada en lengua propia 
Esteco.... El ultimo es Córdoba, (c) Llámalo el últi- 
mo, y con razón ; porque aun no existían hasta este 
tiempo las ciudades de Salta, Jujui, Catamarca, y Rioja, 
que con las anteriores (á excepción de la de Esteco, de 
quien solo se ven sus ruinas) componen las siete ciuda- 
des, que abrazó Ja antigua Provincia del Tucuman. No 
es este un juicio de congetura : está fundado sobre hechos 
de la ultima certidumbre. El mismo Herrera en el lugar 
poco ha citado, pone en proyecto la Ciudad de Salta, y 
ni aun noticia tuvo de las demás : de que /se infiere, que [p ] H6 
asi esta como las otras son porteriores [sic] en origen á 
la de Córdoba. 

Asegurándonos el M. I. autor de la relación, que Cór- 
doba es de las ciudades mas modernas de la Provincia, 
y llegando estas al numero de siete, forzosamente debe 
sostener, que quando mas le corresponde el quinto lugar ; 
poniendo á Salta, y Jujui, ó á Catamarca, y Rioja en 
una antigüedad preferente. Pero este es el descomunal 
anacronismo, que le notamos, y con el que ha hecho gemir 
á la Patria, y á la Historia. Al celebre Escritor Herrera 
ya lo ha visto Vm. en diametral oposición con su sentir; 
pues no la tiene menor con los demás. 

No pretendo asentar por esto, que entre ellos solo se 
obserbe una perfecta consonancia de dictámenes en orden 
á la sucesión cronológica de estas ciudades. El camino, 
que conduce á los sucesos mui remotos, siempre se halla 



(b) Decáela 8. lib. 5. cap. 8. fol. 106. (c) Ibid. cap. 9. 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



23] 



— 354 — 



casi cegado por la injuria de los tiempos. Raros son los 
hechos, que por todas partes están ahiertos á la compre- 
heneion de los que viven en las edades mas bajas. La 
conjetura tan útil á la verdad es la que biene á ser enton- 
ces el suplemento de la historia. Por eso no es de extrañar 
la divercidad de sentimientos, aun entre los mejores escu- 
driñadores de la respetable antigüedad. Lo que se obser- 
va es, que si estos yerran alguna vez, yerran como sabios, 
por que nunca dan en los precipicios, que la sagacidad, y 
la diligencia pudieron evitar. 

Yo llamo ahora la atención de Vm. para que vea veri- 
ficados estos principios en los buenos historiadores de 
estas Provincias ; y siempre con ventaja de mi proposi- 
ción. El P. Lozano (a) en la descripción del Chaco afir- 
ma, que Esteco fue fundada por D. Diego de Heredia 
en 1567: El P. Techo (6) lo niega, pretendiendo, que 
esta fué obra de D. Francisco de Aguirre, y por consi- 
guiente anterior: Charlevoix (c) en su historia del Pai*a- 
guai dice, que á San Miguel del Tucuman la trasladó 
en 1564 D. Diego de Villarroel : D. Cosme Bueno quiere, 
que este año fuese el de su primera fundación. Entre 
tanta diversidad de opiniones muchos autores están de 
acuerdo para dar a Córdoba esa preferencia de tiempo, 
que le negó el M. 1. autor, y todos para no quitársela. 
Para aquella discordancia daba sobrado mérito la misma 
obscuridad de las materias: á esta común conformidad 
solo podía oponerse una ignorancia inperdonable, de que 
estaban muy distantes. El citado Charlevoix (a) que 
aunque extrangero, tiene á su favor el sufragio de los 
Doctos, pone la fundación de Córdoba en 1573: la de 
la Kioja cerca del año de 1591. la de Salta en 1582. 
pocos años antes la de Jujui, cuya restauración, dice, 



(a) Párrafo 18. fol. 107. (b) Charlevoix lib. 3. p. 233. 
(c) fol. 131. 

(a) Tom. i. lib. 3 pag. 221. y 232 tom. 2. lib. 7. pag. 198. 



— 355 — 



fue hecha en 1 r>93. El P. Lozano (b) la de Salta en 
1582. y la reedificación de Ju.jui en 1593. pasando en 
silencio las de Catamarca, y Rioja. D. Cosme Bueno, en 
quanto á las Ciudades de Rioja, y Salta está casi con- 
forme con los anteriores dando á Córdoba la preferencia 
respecto de estas, como establecida en el de 1573. El 
Padre Guevara (c) y Rui Diaz (d) siguen las mismas 
huellas. En honor de la verdad confesaremos, que Cata- 
marca ofrece alguna duda razonable ; porque si esta es 
aquella nueva Londres erigida en honor de Maria Reyna 
de Inglaterra, muger de Felipe Segundo, como parece 
indicarlo las Reales cédulas de 12 de Noviembre de 1681. 
y 12 de Julio de 1690 en que se trata de su traslación, 
será preciso confesarle su mayor antigüedad ; pero á mas 
de que la autoridad de Herrera, que llevamos citada, no 
está conforme con este pensamiento ; que en sentir de 
Charlevoix (c) dicha Londres padeció una total destruc- 
ción, hasta no quedar vestigio alguno de ella; que en 
breve daremos otros conven- /cimientos mucho mas con- [p.] lis 
fluyentes ; y que la Londres, de que hablan las referidas 
Cédulas parece ser distinta de la antigua : nada puede 
deducirse, que perjudique nuestro intento. Pues conce- 
dida la mayor antigüedad de Catamarca, vendria á tener 
Córdoba tres Ciudades anteriores, y otras tantas poste- 
riores ; hecho de su naturaleza inconciliable con el de 
ser de las mas modernas de la Provincia. Según esto, no 
disputando á las Ciudades de Santiago, y San Miguel 
su mayor antigüedad ¿qué nos resta para suplicar al 
M. I. autor recoja su absoluta, y tenga la humildad de 
confesar lo clásico de su error? 

Pero quando la autoridad de tan respetables Escrito- 
res no mereciese esta diferencia [sic] ¿podría resistirse á 
sus propios registros depositarios de la f é pública ? Sr. Edi- 



(6) Descripción del Chaco párrafo 18. 

(c) Decda 6. part. 2. (d) En el Cap. 19. de su Argentina. 
(e) lib. 3. pag. 233. 



— 356 — 



tor V. es muy codicioso de noticias; y prefiere á las que 
corren en los libros vulgares, las que se hallan ocultas 
en los viejos, y empolvados archivos; con tal que por su 
mérito extiendan la luz de la instrucción. Yo voy á com- 
placerlo, ya que tanto conduce á mi propósito. 

El libro de la fundación de esta Ciudad es el pre[c]ioso 
tesoro de nuestras antigüedades ; y harta desgracia fue 
del M. I. autor de la relación no haberlo consultado 
como debia. Sin mas auxilio que este, hubiese alcanzado 
á conocer hasta la evidencia la mayor antigüedad de 
Córdoba. Asentemos dos cosas indisputables : la primera, 
que D. Gerónimo Luis de Cabrera fue el fundador de 
Córdoba en su gobierno : La segunda, que D. Gonzalo 
Abréu, y Figueroa lo fue de la de Salta en el suyo. 
Estos presupuestos nos inducen á creer, que si Figueroa 
fue posterior á Cabrera lo fue también la Ciudad de 
Salta ; porque mal se compone ser mas antigua la fun- 
dación, y mas moderno el fundador; pues esto mismo 
es lo que nos da demostrado el libro, que hemos citado. 
Al folio 1« se encuentra el titulo de Gobernador del 
Tucuman, que á favor de D. Gerónimo mandó expedir 
en 1571 el Virey D. Francisco de Toledo: al folio 3 Q 
esta su recepción un año después : al folio 73 se halla 
la presentación, que /hizo del suyo en 1574 el Gober- 
nador D. Gonzalo : cotejadas estas fechas resulta, que 
des años después de aquel empezó este á gobernar: luego 
es del todo cierto, que la fundación de Salta es posterior 
a La de Córdoba, supuesto que también lo es su fundador. 

Pero oiga V. otro convencimiento terminante sacado 
del mismo libro: convencimiento, que hace subir la fun- 
dación de Córdoba no solo mas arriba de la de Salta, 
sino también de Catamarca, Rioja, y Jujui. El titulo 
de Fundador de Ciudad era, por los tiempos, en que 
hablamos uno de los mas lisongeros; (y aun debió prefe- 
rirse al de Conquistador, bien entendidos los derechos 
de la humanidad) porque por el se abanzaba la carrera 
del mérito; y se llegaba á la recompenza por el camino 



— 357 — 



mas seguro. El Gobernador D. Gonzalo aspiraba á esta 
solida gloria y (puso conseguirla fundando la Ciudad de 
Salta. Para esto le fue preciso ausentarse, y conferir 
el mando á quien puediese [stc] desempeñarlo con acier- 
to. Al folio 106 del libro de fundación se halla el titulo 
de Teniente General de la Provincia, que libró D. Gon- 
zalo con estas miras á favor de D. Lorenzo Suares de 
Figueroa : oigamos como habla. E mando á los Cabildos, 
Justicias, e Regimientos de las ciudades de Santiago del 
Estero, N. Señora de Talabcra, 8. Miguel del Tucuman 
e Córdoba, e demás ciudades, que se poblaren en esta 
dicha gobernación ... . os reciban e hayan, e tengan por 
tal Teniente A v. Es fuera de duda, que aqui D. Gonzalo 
£olo hace especifica mención de las Ciudades que á la 
sazón existian ; porque si á mas de las expresadas hubie- 
ra otras, no diría : e demás ciudades, que se poblaren, 
sino : e demás ciudades pobladas, e que se poblaren. 
Siendo de lo contrario una impropiedad agena del mas 
inadvertido, hablar con las venideras descuidando de 
hacerlo asi con todas las presentes. Ahora pues, si solo 
expresa las que existen ¿quien puede negar sin temeri- 
dad, que nombrando á Córdoba y pasando en silencio á 
Salta, y Jujui, Catamarca, y Rioja llevaba aquella á estas 
la antigüedad ? Esta ya es una verdad muy de vulto para 
que /pueda ocultarse á la mas atrasada comprehencion. [p.] 120 

Diganos ahora el M. I. autor de la relación ¿sobre qué 
datos formó su calculo para sacar á Córdoba una de las 
mas modernas poblaciones del Tucuman f Al parecer 
sobre su mero antojo. Concluyamos entonces, que su sis- 
tema cronológico va muy viciado, pues hace correr los 
tiempos de atrás para adelante. 

La conclusión es legitima, pero difícil de tener cabida 
en quienes vean con ella ofendida su reputación, y mor- 
tificado su amor propio. Este es muy ingenioso, y fácil- 
mente adopta las preocupaciones mas absurdas, siempre, 
que lo exija su interés. Pero ¿qué puede discurrir para 
ebadirse del mal paso á que lo ha conducido su precipita- 



— 358 — 



cion ? ¿ Sera acaso, que quando afirma el M. I. autor de 
la relación ser Córdoba una de las mas modernas pobla- 
ciones del Tucuman no lia hecho la comparación única- 
mente con los actuales, sino también con las que dexaron 
de existir? 

Pero con esta ingeniosa trasa nada se consigue mas, 
que añadir á aun anacronismo nuevas faltas de locución. 
Qualquiera, que lea este miembro del primer periodo con 
que empieza la relación histórica : Córdoba tina de las 
mas modernas poblaciones de la gobernación del Tucu- 
man, creerá en fuerza de la expresión, y del común modo 
de hablar, que la inayor parte de las ciudades existentes 
le llevan la primaciá de origen. Discurriría, y discurriría 
bien, que teniendo por objeto principal la relación, dar 
una idea de Córdoba no como fue, sino como es, se hace 
el cotejo con las ciudades sus coexístentes, de cuya com- 
paración resulta el grado, que se juzga corresponderle. 
Pero hablando de buena fé ¿habrá alguno tan bien ave- 
nido con la falacia, que tenga por verídica la aserción, 
solo por que entrando en computo las ciudades destrui- 
das, viene Córdoba á degradarse hasta la minoridad, que 
le señala la relación ? ¿ Qué diriamos de aquel, que afir- 
mase, que un vecino de cien años era de los mas modernos 
de esta Ciudad, solo porque lo es respecto de los que 
[p] 121 dexaron /de existir desde su fundación? Diriamos que 
este tal se burla de los oidos, y de los términos. Pues 
en este caso estamos, siempre, que para salvar la menor 
antigüedad de Córdoba se adoptase el débil recurso de 
hacer comparecer en la escena la desgraciada Ciudad de 
Esteco, y si hay alguna otra, que yace baxo sus ruinas. 
Baste de cronología, hablemos de otros errores igualmente 
insostenibles. 

Las relaciones de los viajantes extrangeros por lo común 
son censuradas, á causa de la inexactitud con que hablan 
de los lugares. Pero al fin la rapides con que se ven 
forzados á examinarlos, debe poner de su parte á la equi- 
dad, para disimular algún tanto sus descuidos. Pero 



— 359 — 



¿qué disculpa tienen los que se manifiestan peregrinos 
á la Patria en que habitan, y nacieron? Ninguna. No 
hay inadvertencia en ellos, que dexe de ser capital. Pues 
oiga V. un catalogo no muy pequeño, sacado de la rela- 
ción histórica, con que se hace de Córdoba el quadro 
mas infiel. Dice pues el M. I. autor de ella, que esta 
Gilí [dad] fue trasladada al sitio en que se halla por 
Antonio Berra, de orden del Gobernador D. Gerónimo * 
Luis de Cabrera; que es de figura casi quadrada ; sus 
calles espaciosas ¡ su piso sólido : que el estanco artificial 
está cercado de un fuerte calicanto, y que ocupa en su 
buque una quadra en quadro : que la acequia de la Ciu- 
dad tiene una legua de largo, y fertiliza la tierra por 
todo este espacio ¡ que es combatida de f reqüentes, y 
furiosos vientos, especialmente en los meses de Agosto, 
y Septiembre : que las quatro estaciones del año se dis- 
tinguen muy poco : que su terreno es tan fértil, que 
puede producir todo género [de] frutos : que las quintas 
la abastecen de frutas de toda especie : que abunda de 
frutos silvestres, que facilitando la subsistencia á las 
gentes de la campaña ocasionan la poca aplicación de 
ellas al trabajo, y el que sus fértiles terrenos no reditúan 
lo mucho que piulieran por falta de cultivo : que el ren- 
glón de texidos contribuye á enriquecerla. Paremos aqui, 
y dexando para después otros, que /por ser de harta [ P .] 122 
entidad merecen ser tratados con mas examen, hagamos 
algunas breves reflexiones sobre los expresados. 

No se puede negar, que esta Ciudad fue trasladada 
un quarto de legua mas abaxo del sitio en que se fundó; 
como ni tampoco, que Antonio Berru tuviese orden de 
executar esta traslación en calidad de Teniente Gober- 
nador; pero que esta comisión le fuese dada por D. Geró- 
nimo Luis de Cabrera es una equivocación digna de en- 
mienda. Berru obró de orden del Gobernador D. Gonzalo 
Abreu, y Figueroa inmediato sucesor de D. Gerónimo ; 
consta esto al folio 24 del libro de fundación. Este es 



— 360 — 



un convencimiento, que habla á los ojos, y no dexa lugar 
á otro partido, que al de una ingenua retractación. 

El autor de la relación histórica nos asegura que Cór- 
doba es de figura casi quadrada. Saca esta notic[i]a de 
la memoria de D Cosme Bueno, que V. le remitió á fin 
de que la corrigiese : bien que aun esta parece estar equi- 
vocada : pues en las que yo tengo del mismo autor no 
' se dice tal cosa ; como ni tampoco que haiga Monasterio 
de Monjas Claras. Otras mejores guias pudo tomar para 
rectificar sus conceptos en esta parte ; y ellas demuestran 
que su figura no es casi quadrada, sino quadrilonga. 
Por muy respetable que sea la autoridad de este erudito, 
siempre ella es de un ausente, que aventura sus juicios 
al falible testimonio de la opinión agena. La del P. Loza- 
no, cuya larga residencia en este Pueblo lo puso segura- 
mente en estado de observarlo con superiores luces, debió 
sin duda preferirse. Este nos dice pues, que Córdoba 
está situada en un plano mas largo, que ancho (a) : ex- 
presión bastante clara, para conocer que en su concepto 
no era tan corto el exceso, que pudiesen confundirse estas 
distancias. Pero aun hay otras dos guias mas seguras, 
de que pudo aprovecharse con buen éxito. La una es 
la traza de Ciudad, que para su formación levantó el 
[p.] 123 año do 1577 D. Lorenzo /Suarez de Figueroa, y aceptó 
este M. I. Ayuntamiento según aparece al folio 151 del 
libro de fundación. La otra es. el estado actual de esta 
población examinado no con desidia, sino con prolixo 
cuidado, luí quanto á lo primero es demasiado impor- 
tante lo que se dice en la mencionada traza, ó plan para 
que omitamos trasuntarlo ; dice asi : esta es la traza de 
la Ciudad de Córdoba de las Provincias de la Nueva 
Andalucía. Tiene Ja dicha traza diez quadras de largo, 
y siete de ancho: tiene cada solar doscientos y veinte 
pies geométricos de frente, y otros tantos de largo; de 
manera que cada quadra time quatrocicntos y quarenta 



(a) P. Lozano historia de la Compañía lib. I. cap. 5. /. 19. 



— 361 — 



pies di frente, y quadra. Hande ser los dichos pies de á 
tercia de vara: tiene cada calle 35 pies de ancho, las 
guales dichas diez quadras de largo, y siete de ancho cedo, 
c hago merced á nombre de S. M. para que edifiquen sus 
casas los vecinos, y moradores de esta dkha Ciudad. A 
vista de esto ; ¿ podrá afirmarse con verdad, que Córdoba 
es de figura casi quadrada? Siendo como es de 10 qua- 
dras su longitud, y de 7 su latitud, hay de una dimencion 
á otra mas de una quarta parte de exceso. Y que ¿es 
este tan pequeño que pueda confundirse baxo la expre- 
sión diminutiva de un casi ? Casi contiguos se dicen los 
extremos muy vecinos; pero no es tanta la vecindad de 
7 á 10, que merezca este atributo. Si el 7 es muy cercano 
al 10; qué dexamos para el 9? No tememos nos contra- 
diga el M. I. autor, que entre estos dos extremos hay 
una distancia enorme en orden á dar, ó recibir el nume- 
rario. ¿Y por qué no habrá siquiera la necesaria quando 
se trata de distinguir lo ancho, y lo largo de una Ciudad"? 
Saquemos pues por resultado que el M. I. autor ó no vio 
el antiguo plan de Ciudad, ó no es muy escrupuloso en 
la propiedad de los términos. 

Pero no lo condena menos el estado actual de esta 
población. El plan, que tengo el honor de presentar á V. 
(a) /y que espero acepte como una curiosidad topogra- [p.] 124 
fica, manifiesta de un modo muy visible, que Córdoba 
sin contar sus quintas, tiene hoy poblados los mismos 
suelos, que le señaló su antigua traza. 

Dice la relación, que las calles de Córdoba son espa- 
ciosas. Confieso á V., que no encuentro una regla para 
fixar el verdadero significado de esta voz. Lo que para 
unos usos es espacioso, puede ser muy limitado para 
otros. Respecto de la anchura de las calles tiene sus 
observaciones la arquitectura civil, y el sentir de los 



(a) No se acompaña el Plano a este Periódido [sic], sin 
embargo de los deseos del Editor, por la falta que hay en esta 
Capital de gravadores. 



— 362 — 



facultativos, que mejor hau calculado su destino con la 
comodidad popular, parece que debe decidir, quando son 
espaciosas, y quando no. Por este principio las de Cór- 
doba no gozan de esta ventajosa prerrogativa, M. Pate 
citado, y seguido del moderno matemático D. Benito Bails 
(a) quiere, que en los climas templados (como segura- 
mente lo es el de Córdoba) basta dar á las calles de 
cinquenta á setenta pies de ancho : entendiéndose, que 
el pie de que aqui se habla es francés, ó de Rey. Por lo 
que queda asentado las de Córdoba solo tienen treinta 
y cinco de una tercia de vara, que reducidos á aquella 
medida vienen á componer treinta y uno cortos, supuesta 
la diferencia de un tres por ciento, que hai de la vara 
de Córdoba a la de Castilla (6) de que es visto, que á 
sus calles le faltan diez y nueve pies para que pueda 
aplicárseles el epitecto de espaciosas. Es verdad, que los 
autores citados dan a las calles la anchura de cinquenta 
á setenta pies con concepto á que los edificios deban ser 
de tres pisos, también lo es que por lo común los de 
Córdoba no tienen sino uno solo al plano de la calle. 
Pero a mas de (pie algunos hai de dos pisos ¿quien la 
[p.] 125 ha condenado á que en lo sucesivo no levante a aquella 
altura sus edificios? Lo cierto es. que Córdoba lleva un 
aumento muy rápido. El exceso de diez y nueve pies, 
que según aquel computo debieron tener sus calles es 
demasiado grande para que pueda recompensarse con el 
hecho de no tener mas que un piso sus edificios; y de 
aqui proviene aquella poca claridad, que se nota en las 
que como la dé Santa Catalina, y Colegio de Loreto los 
levantan a un estado algo mayor que el común: aquel 
general embarazo en la concurrencia de los carruages 



(a) Element. Math. t. 9. Part. I. pag. 26. (b) Según obser- 
vación de I). Jorge Juan una tocsa. ó seis pies franceses que es 
lo mismo, componen siete castellanos, y excediendo la vara de 
Córdoba <i la de Castilla en tres por dentó corresponden los 
referidos 31 pies cortos á los 35 de Córdoba. 



— 363 — 



estrechados de las veredas, que ocupan vara y media por 
banda : aquellos frecuentes encuentros con las esquinas, 
que ocacionan el menos cabo de algunos" edificios, en fin 
aquella absoluta preferencia, que se le da á la calle ancha 
de Santo Domingo porque teniendo cerca de un duplo 
de las otras proporciona un trafico libre, desaogo al ani- 
mo, y auxilios importantes á la salud. 

No es perceptible como pueda conciliar el autor de la 
relación la solidez del piso de Córdoba con las arenas, 
que las lluvias descuelgan de las lomas, y baxan al plano 
profundo en que está situada. Es verdad de toda expe- 
riencia, que su declive no es tan igual por todas partes 
que no las dexe empozadas en algunas, y causen la inco- 
modidad de caminar á trechos aun que cortos por una 
molleza desapasible : hubiera hablado mas correctamente 
el autor de la relación si modificando su expresión se 
contrajese á decir, que el piso por lo general es excelente 
y solido. 

¿Y? que me dirá V. de la falsedad con que se habla 
del Estanque artificial? Nos dice, que está cercado de 
un fuerte calicanto, que ocupa en su buque una quadra 
en quadro: pero estos son dos yerros mui desabrigados, 
porque ni aun si quiera tienen un casi con que cubrirse, 
y meter á baraja la proposición. Todo ese fuerte calican- 
to no tiene mas grueso, que el de media vara, y á no ser 
el terraplén que le resguarda, es imposible dexase de fil- 
trarse, estando el Estanque con toda el agua, que admite 
en su concabidad. La prueba está patente con los de 
las Norias, que siendo sus murallas mucho mas reforza- 
das, y de una /fabrica en su genero dispendiosa no es [p.] 126 
raro el que se filtra, y aun se abren en la fuerza de la 
gravitación del agua. La noticia de que tiene una quadra 
en quadro me hizo acordar, de aquel celebre ponderador, 
quien refiriendo haber visto en Roma una Iglesia de una 
legua de largo, y tirándole á ese tiempo de la ropa un 
amigo, quiso enmendarse de pronto, y lo hizo añadiendo, 
que era de un palmo de ancho : le mofaron los circuns- 



— 364 — 



tantes, pero se disculpo con decrir [si-c], que si no se le 
hubiese tirado de la ropa el la hubiera quadrado como 
correspondia. No tubo nuestro autor quien le tirase de 
la ropa, y asi no fue mucho quadrase su estanque á toda 
satisfacción. El en efecto es quadrado, pero que su exten- 
sión sea de una quadra, no lo dirá, sino el que quiera 
parecerse en algo al hombre de nuestro cuento. Todo su 
quadro no se extiende á mas, que á 130, y m. varas por 
cada lado : de donde resulta que teniendo la quadra de 
Córdoba 150 de largo, según queda asentado arriba, le 
faltan al Estanque por cada lado 9 y tres quartas para 
que sea cierto que su buque tiene una quadra en quadro. 
Para hablar asi, tengo á la vista la misma contrata, que 
en orden á la construcción de esta obra celebró el M. I. 
Ayuntamiento con quatro vecinos, á quienes se obligó á 
dar acción á el agua en recompensa de haberse hecho 
á sus expensas. No omitiré prevenir á V. que estando á 
lo que reza esta contrata aun debió tener tres varas menos 
de las que le hemos dado. Ahora dígame V. la instruc- 
ción del M. I. autor acerca de los contratos en que tanto 
se interesa el patrimonio publico ¿corresponde perfecta- 
mente al augusto titulo de Padre de la Patria? Y quien 
con tanta negligencia mira sus causas, ¿será mas prolixo 
en referir su historia? Juzgúelo V. mientras yo prosigo 
una materia tan fecunda en errores. 

Aqui tenemos otros, que solo en sueños pudieron pro- 
ferirse. Hablando del Estanque dice la relación histó- 
rica, que es un deposito común <l< las aguas <1< su azequia, 
que levantadas del ¡!i<> a distancia tl< una legua fertilizan 
[p.] 127 los tcrre-/nos de su transito. ¡ Estupenda facilidad con 
la que se desliza esta pluma circunspecta! En menos de 
dos lineas hay aqui dos resbalones con que va de bruces: 
el uno por acortar el paso, el otro por abalizarlo. La 
azequia de esta Ciudad, Señor mió, tiene legua y media 
de largo, y los terrenos que fertiliza en su transito no 
pasan de seis quadras. Todo lo entortilla, todo lo embrolla 
este autor por no haberse tomado el trabajo de averiguar 



— 365 — 



las cosas con la debida diligencia. A beneficio de ella 
sabría, que la agua de esta acequia empieza á correr por 
una profundidad desmedida, la que mirándose progresiva- 
mente viene á salir á los tres quartos de legua á la super- 
ficie de la tierra : quedando aqui el riego á poco mas de 
tres quadras en fabor del Ingeniero D. Juan Manuel 
López, no vuelve por espacio de otros tres quartos de 
legua en todo su tránsito á gozarse de este beneficio ; 
sino en otras tres quadras pertenecientes á los herederos 
de D. Pedro Lucas de Allende ¡ y en fin, que proveídas 
las fuentes públicas entra el sobrante en el Estanque, de 
donde se surten las demás quintas. No exijo su consen- 
timiento sobre mi palabra. Al fin de esta carta va por 
comprobante de esta verdad el juicio de dicho Ingeniero, 
quien habiendo corrido con estas obras á nadie debe pare- 
cer sospechoso. 

Aun es mas distante de la verdad, que Córdoba sea 
combatida con freqüencia de furiosos vientos. La idea 
que imprime en el ánimo esta expresión es una agitación 
violenta, de que está poseído aquel, que por todas partes 
amenaza, y causa estragos. Sino supiera que hablo con 
un literato, acordaría á V. esas Deidades subalternas, á 
quienes la mitología pagana dio el nombre de furias ; 
porque siempre armadas de la venganza, causaban la 
desolación de los culpados. A semejanza de esto, decimos 
furiosos todo aquello, que es espantoso, extraordinario, 
prodigioso en su género, y que lleva la calamidad hasta 
el exceso. Sin mas que estas nociones de lo furioso, nada 
aventuramos en decir, que el M. I. autor se horrorizaría 
de su proposición, siempre que mejor informado en la 

significación de los. términos, llegase á persuadirse, que [ P .] 128 
con ella hace concebir de los freqüentes vientos de Cór- 
doba toda esa funesta terribilidad. Tan cierto es que 
estos vientos no son por lo común furiosos. En efecto 
l qué Índole de furia es esa, que los mueve, que rarísima 
vez nos hace mal ? O hemos encontrado el secreto de 
amansarla? Porque ¿donde están las ruinas de casas 



— 366 — 



destruidas, arboles arrancados, ganados dispersos, y cam- 
pos asolados? ¿No dice la misma relación histórica que 
Córdoba es abastecida de todo genero de frutos? Luego 
no es tanto el desorden de sus vientos, que altere el reyno 
vegetable. ¿ No afirma que sus campos son aparentes para 
toda especie de ganados? Luego la apacible sociedad, 
que exige su procreación puede hermanarse con la vora- 
cidad de este elemento. En fin ¡ no vemos las eminencias 
de sus lomas nuevamente pobladas de débiles, y humildes 
chosas ? Luego su ímpetu es mas flaco, pues no alcanza 
á destruirlas. A todas estas implicancias está expuesta 
una pluma inadvertida. Diga la relación, que Córdoba 
es con freqüencia agitada de vientos por lo común des- 
templados, muchas ocasiones recios, y rara vez furiosos ; 
y no tendrá quien le contradiga. Pero calificar de furio- 
sos los que aqui reynan f reqüentemente ; es empezar por 
donde debió acabar, y asegurarnos un hecho falso, que 
no lo sufre ni la verdad, ni la paciencia. 

¿Y qué diremos de esa paradoxa monstruosa con que 
á todos ha aturdido asegurándose, qve en Córdoba se 
distinguen muy poco las quatro Estaciones del año? Des- 
enrollemos esta aserción, para que pueda dexarse ver con 
toda la falsedad, que contiene. Según el común modo 
de hablar, estas quatro estaciones son la Primavera, el 
Estio. ó verano, el Otoño, y el Invierno. Supuesto que 
la proximidad y el alejamiento del Sol son las causas 
ordinarias del frió, y del calor, es propia de la Primavera, 
y del Otoño la templanza, como del verano, y del Invierno 
la rigidez. Con todo sabemos, que quando prevalece el 
influxo de las causas locales, se invierte [sic] ese orden, 
y va-/rian de propiedad las estaciones. Si el M. I. autor 
nos hubiese dicho, que á causa de la variación del tem- 
peramento la Primavera, y el Otoño se distinguen muy 
poco de los extremos, á quienes sirven de tránsito, nos 
aseguraria una verdad constante. La primavera empieza 
por una degradación de frió, como el Otoño del calor; 
y haciéndose esta progresión por grados no muy sensi- 



— 367 — 



bles, nada estrano es se confundan estas dos estaciones 
con sus extremos. Pero el M. I. autor se abanza á mas; 
pues quiere que haiga muy corta diferencia entre el In- 
vierno y el Verano, y que casi se mezclan con igualdad. 
Las quatro estaciones del año, dice, se distinguen muy 
poco; pues varias veces el Invierno suele internarse en 
la Jurisdicion del Verano. Ahora bien, para que esta 
distinción sea muy corta es necesario convenir, que en 
el Verano de Córdoba son pocos mas los dias de calor, 
que los de frió ; como por el contrario en el Invierno. 
Ser una cosa muy poco mas que otra, es haber entre 
ambas muy poco exceso. ¿Y habrá un hombre tan ene- 
migo de la verdad, tan indócil á la experiencia, y tan 
opuesto al testimonio de sus propios sentidos, que se 
atreva á proferir esto? 

Señor mió : justamente nos abrasábamos de calor en 
este Pueblo quando llegó su Telégrafo con la plausible 
novedad de que las quatro estaciones se distinguen aqui 
muy poco, y que el Invierno usurpa con freqüencia su 
jurisdicción al Verano. Ya ve V. quan oportuno venia el 
auxilio en unas circunstancias en que clamando por algu- 
nos dias de frescura, hacia tiempo que el Cielo se man- 
tenía inexorable á nuestros ruegos. A pesar de nuestra 
propia experiencia, bon [da] desámente sacrificamos nues- 
tro juicio á la respetable autoridad de quien nos lo afir- 
maba. Esperamos, sufrimos, y siempre en la confianza 
de que el M. I. autor sabia bien lo que decia, y no habia 
de asegurar con ligereza una cosa de que podia arrepen- 
tirse. Pero lo que ha sucedido es, que el calor casi nos 
ha derretido, sin que el usurpador de jurisdicción agena 
nos haiga socorrido con alguno de sus dias, en que pudiese- 
/mos respirar. Entonces conocimos que los M. Ilustres [p •] 130 
pueden equivocarse como qualquiera, y que la relación 
histórica nos era inútil á no hacer de ella un abanico. 

Viva V. cierto amigo, diga lo que quiera la relación, 
que en Córdoba como en casi todos los lugares de este 
emisferio, que caen en la Zona templada, se distinguen 



— 368 — 



las quatro estaciones del año, y principalmente las de 
Invierno y Verano. Dura situación es aquella en que no 
puede sufragar la prueba de la evidencia ; porque la fal- 
sedad gana á distancia todo lo que pierde á la vista. 
Esta es la mia respecto de la materia, que tratamos. En 
su defecto vendrá bien la autoridad extrínseca de los 
Escritores ; pero para convencer á un vecino nuestro, 
que en Córdoba hace poco mas ó menos, igual frió y calor 
que en Buenos- Ayres me parece pedantería recurrir á 
los Libros ¿Y qué Libros? Libros, muchos de ellos es- 
critos por autores mas de dos mil leguas distantes de 
nosotros. No : yo renuncio este género de prueba. Para 
los que habitan en tierras muy remotas les basta el eru- 
dito Charlevoix, quien dice (a) que el frió del Tucuman 
es excesivo en algunos lugares, hasta causar la muerte á 
los animales; y que el calor tiene también sus incomo- 
didades por las muchas chinches que produce : prueba 
constante de que no es muy benigno : les basta el P. Lo- 
zano (6) quien también gradúa de rigoroso el frió de 
Córdoba : les bas*a el moderado Diccionario geográfico 
de Alcedo, quien hablando del Tucuman. afirma ser regu- 
lares las estaciones del año : en fin les basta, que cote- 
xada la relación con todos los demás Escritores, la en- 
cuentren singular en su género. 

V. tiene otras pruebas mas positivas: tales son la rela- 
ción de los frutos, que dan á esa Capital los diputados 
del Consulado; y el unánime sentir de tantos, que alli 
habitan ; y han sufrido como nosotros el rigor de estas 
estaciones. 

[p] "i /Si Señor mío: La calidad de las producciones, su es- 
pontaneidad, y su resistencia son el Termómetro inva- 
riable para conocer la índole de los climas. Bien sabe V. 
lo que dice Virgilio: quid quceque ferat regio, et quid 
quwque recuset. Unas plantas hay aunque raras, que 



(a) Historia del Part. t. I. lib. 3. fol. 227. (6) Hist. de la 
Comp. de Jesús lib. I. c, 3, pag. 19. 



— 369 — 



aman el mucho frío ; otras el mucho calor. La naturaleza 
ha puesto en casi todos los vegetables tal conformidad con 
lo templado, que por su misma abundancia, y galania 
atestiguan encontrarse co"mo en su propia región. Por 
eso cantó de Lima divinamente Vaniere (a) 

Asi gozan aquellos habitantes 
De una perpetua dulce Primavera, 
Todo el año los dias semejantes, 

Y sin que una estación de otra difiera. . . 
Tienen ellos canales construidas. 

Por donde el agua de los rios traen, 

Y á sus fértiles campos la contraen, 
Según son del Colono los cuidados, 
Para lograr sus frutos sazonados, 

En aquel mes del año, que mas quiere, 
O bien á fines de este lo difiere. 

A un propio tiempo alli se vé en el huerto 
de blancas flores un peral cubierto, 

Y otro con peras, en tan grande exceso, 
Que las ramas se encorvan con su peso: 
Manzanas siempre el labrador maduras, 
Para templar su sed, tiene seguras; 

Y arando el viñador en un cerrado, 
O podando el sarmiento prolongado, 
Ya en otras cepas dulces Uvas tiene. 

Y asi mismo le viene 
De algunas ta fragancia, 

Que entonces da su flor en abundancia. 

O ! que no sea verdadero lo mismo, que impugnamos ! 
Si las estaciones del año no se distinguieran en Córdoba 
/vea V. aqui como era este pais un bello campo, en que [p.] 132 
pudiera pasearse la fecunda Musa de otro Vaniere. Pero 
por nuestra desgracia no es asi. El Invierno comunmente 
ventoso, elado, y seco dá el tono á la naturaleza, y en 



(a) Prod. rust. lib. 6 /. 144. de la trad. cast. 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



24] 



— 370 — 



expresiones lastimeras explica esta con elocuencia su 
triste situación. Desaparecen las frutas, pierden los ar- 
boles su verdor, el campo se cubre de aridez, y solo las 
verdes espidas recompensan en parte su aflicción. Si 
alguna A-ez la lluvia restituye sus xugos á la tierra, 
y haciendo una corta tregua, el Invierno nos permite gozar 
de un calor mitigado ¡ mas son estas cosas efectos de una 
mano benévola, que de un tirano usurpador. El Invierno 
siempre es prolongado, y nada hay que altere demasiado 
su poder. La Primavera se anuncia con llubias mas fre- 
cuentes : la Naturaleza empieza entonces á respirar, y 
quiere dar á conocer en todo su alegria por la vuelta 
del astro vivificador. Pero vina perpetua alternativa de 
causas contrarias la tienen en continua zozobra: tan 
presto retioceden los frios, como se avanza el calor. H03' 
hacen infructuoso los velos todo el sudor del Labrador: 
mañana lo consuela otra mejor estación. Después de una 
cruda guerra, por fin el verano se establece, y á pesar 
de muchas plagas, gozamos con abundancia el beneficio 
de la reproducción. Si no todas las semillas son análo- 
gas á este temperamento lo son alómenos muchas de ellas. 
El calor se explica con fuerza, quando se retiran las 
lluvias; pero si estas nos asisten, lo hacen muy sopor- 
table. Estos son los dias en que una frescura apetecible 
recupera las fuerzas lánguidas de una naturaleza exA- 
lada. El Otoño llega á su tiempo, y es propio de él la 
recogida de los frutos, que el consumo dexó en pie ; la 
retirada de las lluvias, el dañoso circulo del frió al calor, 
y del calor al frió, basta, que concluido su periodo, vuel- 
ve á recomenzar su curso el duro Invierno. 

Sírvase V. Señor mió, poner en contraste este fiel re- 
trato de nuestro clima con el soñado cuento de que en 
Córdoba se distinguen muy poco las estaciones del año, 
y conocerá mas de cerca toda su ridiculez. Si esta dife- 
[p.] 133 rencia /es tan corta, ipor qué es tan grande la de las 
producciones, y tan contrarios sus efectos? ¿Por qué 
tienen tanto despacho en el Invierno las telas de mucho 



— 371 — 



abrigo, y en el Verano las que no lo son? ¿Por qué ese 
uso do los baños en el rio, muchas veces inmoderado, cesa 
dé todo punto en el Invierno? Yo quiero dar a V. inia 
prueba de quan poco idolatra soy de mis conceptos : desde 
luego estoy pronto á retractarme siempre, que el M. I. 
autor se resuelva á darnos el espectáculo de verlo tomar 
un par de baños en los meses de Junio, y Julio. Nada 
debe serle mas grato, que este refrigerio, supuesto que 
está en su mano elegir aquellas ocasiones en que el Verano 
usurpa su jurisdicción al Invierno. 

Establecido el falso principio, de que en Córdoba se 
distinguen muy poco las quatro estaciones del año ¿Qué 
debia esperarse, sino, que enriqueciese la tierra con un 
luxo de fecundidad, capaz de producir todo género de 
frutos? En efecto, asi lo dice, y añade mas: que las 
quintas la abastecen de frutos de toda especie. Pero Sr. 
mió, aunque es cierto que Córdoba poseé un prodigioso 
caudal de jugos, y puede competir con la que mas en 
ciertas dotes de fecundidad, con todo llevar el encomio 
hasta los extremos, es exponerla á que le susciten un pleyto 
los lugares privilegiados ; y hacer que represente en la esce- 
na el papel de la mona corrida ante el congreso de los ani- 
males (a). ¡Tanto puede una inconsideración! No niego 
que sin perjuicio de la verdad puede usarse de la hipérbo- 
le, para usar con mas energía la fertilidad de un suelo ; y 
decirse que es capaz de producir todo género de frutos : 
pero esto solo es permitido, quando la misma excelencia 
del terreno da derecho á este encarecimiento, y hace cono- 
cer el genuino sentido de la expresión. Asi el P. Lozano 
(por no citar á otros autores) se vale de ella celebrando 
la fertilidad de S. Miguel del Tucuman ; con todo de 
que habrá muchos frutos opuestos á su temperamento. 
Pero hasta aqui nadie ha levantado tan de punto la 
bondad de nuestros sue-/los, que los ponga en paralelo 
con los de aquella clase, y aunque el mismo autor hablan- [p.] 134 



(a) Saman, lib. 4 fab. 1. 



— 372 — 



do de esta Ciudad nos dice: que es abastecida de quanto 
tiene por necesario la vida, y aun la delicia (a), bien 
claro es, que su expresión la limita, ó á una delicia 
moderada, para la que con poco basta, ó á aquellos géne- 
ros de delicia, que pueden producir los frutos del terre- 
no. En Córdoba gozamos del excelente durasno, la deli- 
ciosa manzana, la uva encantadora, el higo provechoso, la 
pera suave, el útil membrillo, la guinda combeniente, el 
albarillo dulce, el damasco apetecido, la buena granada, 
la rica nuez : la naranja la lima, y el limón : tenemos 
para nuestras menestras el garbanzo, el poroto, la alberja, 
las hahas : nos vemos abastecidos de repollos, coles, cebo- 
l'as, lechugas, pimientos, ajos, tomates: no desconocemos 
el apio, la escarola, la coliflor, el pepino, el rábano, la 
zanahoria, la calabaza ; hacemos ostentación de nuestros 
sapallos, melónos, sandias, camotes, mais y trigo. Pero 
á mas de que algunas de estas producciones, ó son raras, 
ó no ha podido naturalizarlas el cultivo, faltan otras mu- 
chas, para que pueda llenar sus números la proposición. 
No hablo de aquellas que una mano industriosa, impelida 
de la necesidad llegase á introducir, y propagar, sino de 
aquellas, que positivamente excluye la constitución, y el 
orden fisico de estas regiones. El terreno de Córdoba dice 
la re'acion, puede producir todo (¡cuero de frutos. ¿Puede 
producir la caña dulce, la aceytuna, el cacao, la palta, la 
chirimoya, la piña, el arroz... ¿Pero adonde voi? Es 
preciso recorrer todo el reyno vegetable para que llegue 
á convencerse el M. I. autor, que es demasiado gigantesca, 
y atrevida su proposición ? ó! Amigo mió. Si este Señor 
hubiera leido (por no citar libros extranjeros ni de mu- 
cho volumen) la historia natural de Acosta, el viage de 
D. Jorge Juan, y la perla de America del expatriado An- 
[p.] 135 tonio Julián ¿que dina quando viese que por /una secreta 
simpatía buscaban las plantas, según su naturaleza, ya los 
valles, ya las alturas, ya las tierras intermedias? ¿Pues 



(a) hoz. hist. de la comp. Ub. I. cap. 5 pag. 19 



— 373 — 



que el suelo de Córdoba reúne en si solo todas las pro- 
piedades de estos climas para que pueda ser propietaria 
de todos sus frutos.' ¿Qué haria quando encontrando sus 
producciones vulgares en otras partes viese en algunas 
presentarse la naturaleza con todo su tren, y brindar so- 
bre los dones comunes, otros de su especial predilección? 
í Recurriría entonces á su algarroba, á su piquillin, á su 
chañar, á su mistol, á su molle, para hacer ver que ella 
también disfruta rarezas vegetables? 

A los menos á ellos debe recurrir para formar el Capi- 
tal de subsistencia, que dice tener en los frutos silvestres 
la gente de la campaña ; y á lo que en tono de politico, 
atribuye el atrazo de la cultura. Acuérdese V. qué dice 
asi: Abunda de frutos silvestres, que facilitando la sub- 
sistencia á las gentes de campaña, ocasiona la poca apli- 
cación de ellas al trabajo, y que sus fértiles terrenos no 
reditúen lo mucho que pudieran por falta de cxdtivo. 
Señor mió, este es un error muy indecente ; y el solo 
basta para poner la relación histórica en el último pre- 
dicamento de descrédito. Pero ¿qué habia que esperar? 
¿ Quién yerra haciendo del tamaño de una quadra el 
Estanque artificial, que está á la vista, y llama legua 
de terreno fértil, lo que en diez minutos puede andar el 
hombre mas gotoso, podia ver muy claro quando entra 
en los secretos de la ciencia económica? 

La abundancia de los frutos silvestres facilita, dice, 
la subsistencia, y ocasiona la poca aplicación á la labran- 
za. Sr. mió, ante todas cosas entendámonos : advierta V. 
que pocas lineas después dice la relación: La dificultad 
y crecidos costos de los trasportes de las producciones 
ocasionan el desprecio de otros ramos, que excluye de 
su comercio, contentándose con solo procurar lo preciso 
para el consumo. O yo tengo poca lógica, ó aqui hay una 
inexactitud de expresión ofensiva á la Patria, é inductiva 
de un error garrafal. Entre estos artículos, que los Cor- 
dobeses excluyen de su /comercio comprehende, sin duda [p ] 136 
la relación, aquello que poco antes, dijo, no redituaban 



— 374 — 



sus fértiles terrenos; y por eso añade ahora: contentán- 
dose con solo procurar lo preciso para él consumo: pero 
esto que no reditúan sus fértiles terrenos, lo atribuye alli 
a la desidia. ¿Como es, que ahora lo origina de la difi- 
cultad, y crecidos gastos de los transportes? ¿Acaso es 
porque estas causas pueden concurrir simultáneamente? 
Sea asi ; mas quando se mete á calcular como político 
sobre el atrazo de la cultura, no mencione únicamente 
como lo hace la decidía, pasando en silencio la dificultad 
del trasporte ; porque de este modo hace, que caiga toda 
la romana sobre sus compatriotas, habiendo una causa 
justa, que en parte excusa su desaliento. De la misma 
inexactitud es reprehensible quando trata del comercio; 
pues expresando la dificultad del trasporte, y tragándose 
la natural pereza de estas gentes, explica á medias el 
origen de que proviene el abandono de otros ramos, y 
tlexa bacilante la mano de donde debe emanar el remedio. 

Fuera de que ; j es tan cierto, que removida la imposi- 
bilidad del trasporte, se le daba barreno á la pereza, si 
esta es como la pinta la. relación? Mucho habría que 
dudar. Según ella, estos vecinos entregados en brazos de 
la inacción, y contentos con que su piquillin, y su alga- 
rroba, &c. hagan rebozar la medida de su subsistencia, 
casi abandonan la tierra á los abi'ojos, y privan á la Pa- 
tria lo mucho que pudiera producirle su amena fertilidad. 
Esta privación no es sin perjuicio de los mismos, que la 
causa : pues quanto menor es el consumo, tanto es mayor 
la pérdida de la ganancia, que sufre la clase cidtivadora. 
Con todo dice la relación, que esta clase mira con indife- 
rencia la privación de este lucro presente, y seguro. ¿Y 
cómo pues, es persuasible fuese mas actiba, y codiciosa 
por otro mas remoto, y contingente? Luego ó es una 
imputación de calumnia ese concepto de indolencia, que 
hace formar de sus compatriotas; ó no seria muy útil 
el medio, (pie facilitase los trasportes, 
[p.] 137 /Pero examinemos mas directamente si es verdad que 
los frutos silvestres facilitan la subsistencia á los de la 



— 375 — 



campaña, y ocasionan la poca aplicación á la labranza. 
Confieso á Y. Kr. mió, que quando vi tirada esta negra 
pincelada, y observé al mismo tiempo el profundo silencio, 
que guarda la relación en orden al ramo de agricultura, 
contentándose con dar á estos suelos una aptitud fria, 
y estéril, no pude menos que lamentar la suerte de esta 
Patria á quien cupo un historiador tan inexacto quando 
pródigo, como quando menguado. A!li me pereció [sic] su 
elogio lebantado en algún modo sobre el plan del que 
trazó de Campázas el historiador de Fr. Gerundio (a) 
quien lo hace competir con Londres, y Madrid en la posi- 
bilidad de tener suntuosos edificios. Aqui no acó mas que 
un retrato bastante parecido al que de los Pueblos salbages 
nos representa la historia en la infancia del genero hu- 
mano (&)■ 

Reducidos estos á pocas necesidades, se avenían muy 
bien con la ignorancia de sus propias dotes : su principal 
interés estaba en adquirir con que vegetar; y en habiendo 
encontrado las bellotas, y castañas no tenían porque ex- 
tender el conocimiento de su existencia mas alia del 
momento presente (c). En este estado la agricultura 
debía serles poco conocida. Este es el quadro humillante 
de la rusticidad de nuestros padres. ¿ Y me negará V. 
que el que de nuestros campesinos forma la relación, no 
es de tintas de un temple muy diverso"? Aqui tenemos 
hombres, que se alimentan con frutos peores que castañas, 
y bellotas : aqui tenemos su poca aplicación al trabajo : 
aqui tenemos el casi abandono de la agricultura. ¿Y con 
qué verdad, con qué justicia, con qué equidad se dice esto ? 

Es cierto que todas estas campañas están pobladas de 
árboles de algarroba, chañar, y piquillin ; que la Sierra 
y sus faldas abundan de los que llevan el molle ; y que 
los /valles mas fuerte [s] crian los de el mistol; pero 
al que ignora que estos frutos se malogran por lo común 



(a) Lib. I. c. I. (b) Diod. lib. I. pag. 52 Paus. 1. 8. c. 7. 
(c) Condillac. curs. de est. t. 4. c. 5. pag. 25. 



— 376 — 



¿no tendremos derecho de preguntarle donde ha nacido, 
ó á lo menos de darle la vien venida ? Pues Sr. mió, lo 
que puedo asegurarle es, que en casi veinte y dos años 
de continua residencia (sin contar otros anteriores) ape- 
nas he visto dos ó tres en que se hayan aprovechado 
generalmente estas gentiles drogas. Asi ha sucedido, y 
asi ha dehido suceder : por que concurriendo las aguas, 
y los vientos á tiempo de quajar el fruto, se lo han lle- 
vado en la misma flor. 

Pero demos asegurados estos frutos: siempre sera muy 
falso, que ellos entren en la medida de la subsistencia, 
y hagan perder de vista el cultivo de la tierra. En todo 
tiempo se ha obserbado una gran conformidad entre las 
ofrendas de los hombres, y sus manjares. Empeñados en 
hacer propicia á la Divinidad, le ofrecían en ellos una 
parte anticipada de su ser. Quando el vino no era cono- 
cido servia el agua á las libaciones: (a) en la Religión 
de nuestros Incas (&) la coca, el maiz, los cuyes, los 
pacos, y otras cosas hacian el aparato de los sacrificios : 
nuestros primeros Christiano (c) echaban mano de las 
yerbas, y de los frutos ; y progresivamente del aceyte, la 
leche, y la arina ; basta que llegando á ser los animales 
su alimento mas ordinario, aumentaron estos el numero 
de las ofrendas. Yo no juzgo que el M. I. autor sea tan 
desapiadado, que haga menos religiosos á nuestros cam- 
pesinos, que al resto de los hombres. Pues entonces ; 
¿ porque estraño suceso lian llegado estos á eximirse de 
llevar hasta las aras los frutos silvestres, que les sirven 
de sustento ? Yo no veo nuestros altares rodeados de alga- 
rroba, piquillin; chañar, mistol, ni molle; y si, los veo 
de pan, maiz, porotos, corderos, quesos, y gallinas. El 
[p.] 139 diezmo tan /umversalmente establecido, y que por un 
rigor de principios debia comprehender esos mismos fru- 
tos, generalmente los desatiende, no por otro respecto, 



(a) Teof. ap. Porf. de abst lib. 2. pag. 156. (b) Inc Com. 
t. I. cap. II. (c) Euseb. prep. Evang. lib. 1. C 9 pag. 28. 



— 377 — 



que el de su exigüidad, su menosprecio, y limitado con- 
sumo, (o) ; Con que frente dice pues el M. I. autor, 
que ellos facilitan La subsistencia, y ocasionan el atraso de 
la cultura? 

En todas partes, Señor mió, la necesidad es la maestra 
soberana de los hombres. Ella también nos ha enseñado 
por aqui la arte mas necesaria, mas útil, mas sociable, 
y mas honrosa: la agricultura. Le confesaré á V. que 
como en todas las provincias circunvecinas ella se halla 
en la infancia; pero tal qual es, le somos deudores de 
una conciderable población (fe) y de que dexe satisfechas, 
no solo las urgencias mas comunes, sino también las que 
hace contraer el deseo de lo cómodo, y aun de lo super- 
fino. El trigo, el maiz, y las demás producciones de la 
tierra son la basa de este edificio publico. En el habitan 
de cincuenta á sesenta mil almas ; y la clase agricultora, 
quien al mismo tiempo profesa el instituto de los Pueblos 
Pastores, está encargado de los cimientos. Si los que la 
componen casi abandonan la tierra por andar colgados 
en los montes ó bus-ando su fruto en quatro pies ¿Como 
ha podido esta fabrica lebantarse proporcionalmente mu- 
cho mas, que otras cuyo principal apoyo es la agricul- 
tura? No niego, que hay desidia: solo /me opongo al [p.] ho 
exceso. Convengo en que el cultivo de la tierra debe 
mejorarse ; y esto es lo que deseamos. Quisiéramos prin- 
cipalmente mas trigo, y mas maiz ; pero también su estrac- 
cion ; para que á este cuerpo politico no le suceda lo 



(a) Gobernando este Obispado el Illmo. Sr. D. Fr. Manuel 
Abad-lllana expidió un auto á solicitud de un ridiculo rema- 
tador de diezmos, declarando debían pagarse estos de los frutos 
silbestres; el que nunca tuvo efecto, (b) En la relación de lo 
material, y formal, que el Illmo. Sr. D. Pedro Miguel de Argan- 
doña hizo de este Obispado el año de 1750., se dice, que Córdoba 
solo tenia dos mil almas. Por los registros públicos tiene en el 
dia 12000. De que se colige, que de veinte en veinte años se ha 
ido doblando la población. Por los mismos registros consta, que 
su jurisdicción ó partido tiene mas de 40000 almas. 



— 378 — 



que al hidrópico, que quanto mas se hincha está mas próxi- 
mo á romperse : la abundancia sin el valor mas es carga, 
que beneficio : confesamos algún uso de los frutos silves- 
tres; pero tal, qual los Pueblos mas agricolas lo acostum- 
bran con sus castañas, y bellotas. 

La agricultura, y el comercio presentan discusiones eco- 
nómicas tan importantes á la sociedad, como difíciles de 
combinar. Sin la ciencia del orden, cuyo conocimiento se 
debe á la instrucción del siglo va qualquiera muy expuesto 
á adoptar las preocupaciones mas ruinosas. Tal me pa- 
rece aquella en que se halla el M. I. autor quando nos 
dice, que el renglón <h t exidos no contribuye menos á 
enriquecer esta poblarían, supuesto el conocimento de su 
estraño mecanismo. Les que no han profundizado, dice 
un gran político (a) el origen de las riquezas, ni el 
orden de su distribución no perciben sino el montón de 
la suma sacada del extrangero; y como si esto bastara, 
reputan por opulento aquel Reyno donde entra este ca- 
pital. Este es el caso en que estamos, quando sin otro 
examen, que el número de las piezas de texidos, que se 
extraen de este partido, y el goce de su producto procede 
el M. I. autor á calificar de pingue este ramo de nuestra 
industria, y a considerarlo como una de las fuentes de 
la riqueza patria. Anal ¡sérnoslo por los principios del 
autor, que hemos citado, y por lo (pie dicta una sana razón. 

El valor de las manufacturas no consiste en aditamento 
de sustancia, sino en la forma (pie reciben las materias 
primeras. Para llegar á esta forma es preciso causar gas- 
tos primitivos, y secundarios, los que reunidos al tiempo 
empleado en su construcción, que es apreciable al trabajo 
[p.] 141 del artesano, á su talento, y a los alimentos con-/sumidos, 
forman el valor intrínseco de la obra. 

El comercio de estas manufacturas es sin duda, una 
de las columnas mas tuertes del edificio publico; pero 
para que este repose sin peligro, es preciso que su precio 



(a) M. le Trox, de 1. ord. Soe. cap. 7. art. III. 



— 379 — 



cubra ante todas cosas esos gastos, reembolse los alimen- 
tos, recompense la pérdida del tiempo, proporcione su 
retribución al trabajo, asegure su premio á los talentos, 
y dexe un excedente con que multiplicar los talleres ; 
mejorar la suerte del artesano, facilitar el mayor con- 
sumo de los frutos, y por consiguiente dar un aumento á 
la población, (pie es la riqueza mas sólida del Estado. 

Por muy prevenido que supongamos al M. I. autor á 
favor de sus dictámenes, nunca llegará á tanto su aluci- 
namiento, que vea nacer estos beneficios del ramo de texi- 
dos. Las 40000 mil piezas (o) que hace entrar en la balan- 
za del comercio, no es una prueba real de que la ganancia 
lleve tras de sí el fiel ; porque si ellas por las guias del 
año de 1801. consta que hay un exceso enorme de las 
piezas de texidos, que anualmente se extraen de esta juris- 
dicción : su cómputo es el siguiente. 

Ponchos 71750. 

Fresadas 19820. 



Bayetas vs. . 41900. 

Xergas 11465. 

Sayales .... 00877. 



91570. 

54242. que reducidos á 
ponchos de 5 varas el 
poncho, hacen 10858. 



TOTAL 102428. 



Y se advierte que aqui no entran los texidos que salen 
para Salta, Catamarca, Eioja, ni Mendoza; ni menos los 
que salen fuera de guia. 



(o) Es visible la equivocación que aqui se padece. Porque 
si ellas cuestan al artesano tanto ó mas del precio, á que las 
dá, ese mismo fiel indicará infaliblemente su perjuicio — ■ Este 
es el cálculo que debió tirar el M. I. Autor y cuya omisión le 
hizo tener por proficuo un ramo que es la ruina de la campaña 
y el obstáculo mas insuperable de la pobla* 

Lo transcripto precedentemente en redonda es letra de Angel 
J. Carranza. Ver nota al final en página 151, del mismo, refe- 
rente a esta nota. — N. de la B. 



— 380 — 



Acaso parecerá á V. exagerada mi proposición; pero 
sera entre tanto sepa, que ese comercio de texidos es poco 
mas, ó menos otro reparto peruano : no tan campanudo 
[p.] 142 en el nombre, pero si tan desolador en sus efectos. /Hace 
pocos dias que lastimando yo la suerte de un Mercader á 
quien cogió la paz con una porción de efectos sobrecar- 
gados, me respondió con tranquilidad, no Señor pienso 
salir á la campaña, y para la campaña siempre hay guerra. 
En efecto no pudo ser mas ingenuo, ni hablar con mas 
propiedad. Ella es un teatro en que principalmente el 
comercio de géneros Europeos hace todos los estragos, que 
la guerra mas carnicera. Este se efectúa á cambio de los 
texidos ; pero no hai que buscar en el esa igualdad, ese 
equilibrio favorable, que debe haber entre las partes con- 
tratantes, y después de asegurar sus intereses recíprocos, 
dexa por resultado la prosperidad publica. Un cierto mo- 
nopolio establecido tácitamente entre los comerciantes á 
sombras de la imposibilidad de dar por otra via salida 
á las manufacturas es el tirano legislador del precio; 
quien sin respetar las propiedades, ni menos la justicia, 
lo entabla de manera, que vienen á quedar las mugeres, 
únicas fabricantes de los texidos, perpetuamente sugetas 
á una esclabitud mercantil. El comerciante siempre gana 
de un sesenta, á un sesenta, y dos por ciento libre : la 
muger fabricante siempre pierde de un docientos treinta, 
á un docientos quarenta de su principal. Si puede soste- 
nerlo su humanidad, sirvase V. examinar el siguiente 
calculo, trabajado por personas perfectamente dueñas de 
la materia, que tratamos, y cuya legalidad por si misma 
se recomienda. 

Si hay algo que reformar en este calculo será sin duda 
la partida de gastos, que se suponen causados por el Mer- 
cader en razón de sus alimentos. No lo extrañe V. Señor 
mió. Acababa de formarse este (piando me sorprendió un 
amigo, á quien no tuve embarazo alguno de manifestár- 
selo, esperando de sus luces algún esclarecimiento. A su 
primera inspección me dixo sonriendose: muy consienzu- 



— 381 — 



do debe de ser el Mercader de este calculo. Al oir esto mi 
sorpresa fue igual ;il concepto, que tenia de su veracidad. 
Supliquelc se explicase; y lo hizo añadiendo un nuevo 
enigma Ignora V. me dixo, que los mercaderes de cam- 
/ paña tienen mas privilegios, que los mismos mendicantes. [p.] 143 
¿Pues como asi.' Cómo? añadió inmediatamente, disfru- 
tando de lo mejor sin <¡ue les cueste nada. Reitérele mis 
instancias á fin de que me desembarazase de esta duda. No 
puedo hacerlo, contexto: mas á satisfacción de V. que refi- 
riendo un hecho, de que no puede dudarse por su misma 
proximidad. Fue el caso: un comerciante de esta Plaza 
destinó en meses pasados á cierto mozo de conducta para 
que hiciese en el campo un buen reparto de géneros, pa- 
gándole su trabajo. Verificada su expedición mercantil, 
regresó á esta Ciudad, y le presentó al Patrón la cuenta de 
1< s gastos : en ella estaba una partida referente á sus preci- 
sos alimentos: la misma que el Patrón no quiso pasar en 
cuenta. Instaba el mozo por su abono ; pero en vano, porque 
el Patrón, á su juicio lleno de buena fé, le replicaba : 
Sr. mió, aqui no hay práctica de abonarse estas partidas ; 
y es culpa suya ignorar, que el mercader de la campaña 
proporciona sus jornadas de manera, que siempre venga 
á cogerle el medio dia en casa de algún deudor ; quien á 
fin de evitar las molestias de una importuna exacción, 
exerce con él todos los oficios de la hospitalidad. 

A vista de esto ¿me dirá V. que en esta negociación se 
encuentra de parte de la artesana aquella porción dispo- 
nible tan justamente buscada en todo genero de comercio? 
Y si esta falta ¿cómo ese renglón de texidos contribuye á 
enriquecer la Patria? Pero aun contribuiría menos, si 
lejos de producir algún exceso sobre el valor del principal, 
ni la indemnización de los gastos induce notable perdida 
en fuerza de lo que exige el momento, y la necesidad. El 
buen precio de los efectos patricios, la comodidad de los 
artesanos, y la felicidad publica siempre buscan su nivel. 
Infiramos pues de aqui dos consecuencias ; la una es, que 
la pobreza, y la miseria son el patrimonio de nuestras 



— 382 — 



artesanas de texidos ¿Y que verdad mas acreditada de 
la experiencia ? Señáleseme alguna cuya escazes de ali- 
mentos no toque en la raya de una indigencia casi por- 
diosera, y cuyas deudas no exceden su po-/sibilidad. La 
otra, que si hay alguna causa, que retarde el progreso de 
la población, es sin disputa este mismo ramo de texidos. 
Reducidos los artesanos á privaciones rigorosas, no alcan- 
zan sus facultades á pagar sino á muy baxo precio los 
frutos de la cultura : de aqui el menor consumo, del menor 
consumo, el atraso de la agricultura, y del atraso de la 
agricultura, la falta de población. 

Mi ci-itica hasta aqui solo ha caido sobre errores, en 
que acaso no han tenido mas parte, que la ignorancia, la 
inadvertencia, y el descuido : pero Sr. mió, yo me acuerdo 
que prometi probar algo mas ; y pienso desempeñar mi 
palabra. Dige que la relación histórica contenia también 
falsedades de artificio, y omisiones afectadas tan dignas 
de reparo, como lo peor que afirma. ¡ Ah, qué no me sea 
licito levantar el velo á los misterios! Entonces conocería 
V. todo lo que obra una daga personal en manos del 
disimulo. Con todo amo demasiado la verdad, y me inte- 
reso en que la sorpresa no se burle de su buena fé. Sin 
entrar en empeños odiosos, debo decirle á V. que la rela- 
ción histórica está defectuosa en mucho de lo que dice, 
y en mucho mas de lo que omite. Al ver el retrato del 
Colegio conciliar, y de la Universidad, pudiera alguno 
decir lo que el León de la fábula, viendo en un quadro 
á otro León despedazado por un hombre (a) : . esto es 
pintar como querer, y se conoce que no fue León el pintor. 

En efecto otra pluma mas ingenua no diria sin alguna 
restricción, que el floreciente estado en que se halla dicho 
Colegio conciliar, por lo material, formal, y literario, es, 
debido al lllmo. Señor D. Fr. Joseph Antonio de San 
Alberto; por ministerio del actual Señor Dean Dr. D. 
Nicolás Videla. Dar á uno mas gloria de la que se le debe, 



(o) Saman. 1. I. fab. 6. 



— 383 — 



es una pueril, y basa lisonja: quitar callando el mérito, 
que á otro coi-responde, se acerca mucho á La detracción. 
Haremos ver uno, y otro en la clausula expresada. 

Xo se puede negar sin ofensa de la verdad histórica, 
(pie hasta los tiempos del Tilmo. Señor Alberto, el Cole- 
gio Conciliar no había llenado los fines de su piadosa 
institución. Todo necesitaba de reparo; y si algo podía 
consolar, era verlo entre las manos de un Prelado, cuyo 
zelo, y destreza en los negocios lo hacían digno de colo- 
carlo al lado de los Borromeos. El suceso correspondió 
a nuestras esperanzas. Lleno de buenos deseos emprehen- 
di3 la reforma de esta Casi, que teniendo por objeto 
preservar á la inocencia de los comunes escollos, y formar 
dignos Ministros del Santuario, no podia menos, que ocu- 
par sus pastorales desvelos. Persuadido este gran Prelado, 
que confiada la dirección de este Seminario á sujeto de 
respeto, seria mas bien execntado el plan, que se había 
propuesto, echó mano del Señor Vicíela, á la sazón Canó- 
nigo Magistral. Aqui empezó la época del renacimiento 
de este Colegio. Su obra material recibió una mejor forma, 
y se aumentó con nuevos quartos de alojamiento : su dis- 
ciplina interior se hizo mas regular por medio de provi- 
dencias justas, y oportunas : á este paso caminó también 
el cuidado, que exigía la carrera literaria. Este Colegio, 
<pie anteriormente había estado en sumo descrédito, empe- 
zó á tomar reputación ; y en breve se vio concurrido de 
Jóvenes, que buscaban su aprovechamiento. 

Tan injurioso seria contradecir este mérito, como lo es 
extenderlo hasta querer persuadir, que el estado ventajoso 
en que hoy se halla todo, es obra de aquellas manos. Asi 
lo dice la relación Señor mió ; pero V. no lo crea. Los 
establecimientos humanos están sujetos á continuas vicisi- 
tudes, y las mejores reformas siempre dexan materia con 
que pagar el tributo de nuestra flaqueza. Al Illmo. Señor 
s. Alberto le toco desmontar este fértil terreno, y ponerlo 
en estado de dar muy buenos frutos. Estaba reservado á 
otro Prelado digno de los mejores tiempos, y capaz de 



— 384 — 



sostener todo el crédito del Obispado, dar á ese terreno 
el abono, que admite, y exige la cultura. De becbo, apenas 
tomó las riendas de este Gobier-/no, nuestro actual Pre- 
lado el Illmo. Señor Dr. D. Angel Mariano Moscoso, quan- 
do se le vió convertir todos sus cuidados acia esta Casa 
de educación. Bien persuadido, que criándose en ella los 
que algún dia habían de formar las costumbres publicas, 
é influir en el destino de los Pueblos, le mereció un lugar 
muy distinguido entre los objetos de su pastoral solicitud. 
Por motivos, que á mi no me tocan indagar, echó mano 
del Dr. D. Leopoldo Allende, á fin de que reemplazase 
al Señor Videla en el empleo de Rector del Colegio. La 
buena elección de los sujetos para los ministerios á que 
se destinan, es una de las cosas en que mas se acredita 
la delicadeza del tacto político. La que acabamos de nom- 
brar hace mucho honor al elegido, y al Señor elector. 
Jamas se vieron providencias mas atinadas para el régi- 
men de esta Casa ; ni nunca mas bien executadas. Una 
suntuosa Capilla lebantada sobre las paredes de la anti- 
gua, en que se encuentra hermanado el buen gusto, y la 
inteligencia del arte; un magnifico Refectorio, obra cos- 
tosa, y recomendable por su e^va'-ion, y capacidad; otra 
pieza sobre esta del mismo largor, aunque no de la misma 
altura, destinada á otros usos combenientes ; un corredor 
de los quatro. (pío forman los ángulos del patio; y en fin 
otras varias oficinas proporcionadas á la mejor comodi- 
dad : vea V. aquí las obras con que se há decorado nueva- 
mente esta Casa, sin otro fondo, que sus cortos ingresos, 
ayudados de una prudente economía ; á cuyo beneficio 
le es deudora también de no hallarse oprimida bajo el 
insufrible peso de un alcanze angustiador. Por lo demás, 
la atildada observancia de sus estatutos, y todo quanto 
conduce á amoldar el corazón sobre buenas máximas, é 
ilustrar el alma con solidos conocimientos, nada ha dexa- 
do, (pie desear. Los Padres de ta mil ia no podían ser indi- 
ferentes sobre la elección del Colegio á que debian destinar 
su hijos. El concurso de estos ha sido mayor del que per- 



— 385 — 



mitia su capacidad ; y tal su aprovechamiento que ha 
llegado a obscurecer la gloria de Monserrat. 

/Ya V. prevee la suma displicencia, que habrá causado [p.] 147 
á todo el (pie hace aprecio de la verdad, la claúsula llena 
de fascinación, de que el floreciente estado en que actual- 
mente se halla este Colegio, por lo material y formal, le es 
debido al Illmo. Sr. 8. Alberto, y á su cooperador el 
Sr. Videla. Grosero engaño! El Sr. S. Alberto no nese- 
cita de méritos ágenos para engrandecer su persona. Harto 
copiosos son los propios para que le admiren las edades 
venideras; y a si no temo preguntar. ¿Pues que, en los 
diez y seis años que dexó este el Obispado, y en los siete 
desde la separación de aquel, han servido sus Sucesores 
por ministerio suyo.' ¿O nada se ha abalizado? ¿Y por 
qué habrá sido esto .' ; Será porque la obra ya no era 
susceptible de mayor perfección? Entonces fue descuido 
no gravar en ella el non plus ultra de las columnas de 
Hércules. ¿Será por incapacidad de los que la gobiernan? 
Pero esta no puede ser muy grande, quando sin tantos 
alcances vemos tan magníficos edificios, y tan buscada 
su enseñanza. 

Quanto mas se reflexiona sobre esta claúsula, tanto 
mas se descubre la falta de sinceridad con que en todo 
induce á error. Ella está concebida en tales términos, que 
qualquiera juzgará, ser al presente el Señor Videla Rec- 
tor del Peal Colegio Conciliar. Por una parte nos dice, 
que el floreciente estado en que actualmente se halla, se 
le debe á su ministerio : por otra nada hay que indique 
su separación. ¿Será estraño, que los que viven á dis- 
tancia, y los cpie vengan tras de nosotros, caigan incau- 
tamente en este lazo? No, Sr. mió, el Público merece 
se le trate con mas decoro, y las leyes de la Historia no 
sufren ninguna ambigüedad. Un suplemento á la rela- 
ción histórica con que quede purgada de este, y otros 
errores, se ha hecho muy necesario desde que ha sido 
elevada á la clase de documento publico. Sin él no se 



[Arch. Deán Funes — Tomo I? 



25] 



— 386 — 



hará mas que gustar de pocas verdades, fluctuar entre 
las dudas, y caer en mil errores. 

Yo no se, que juicio formar del M. I. autor. O ta rela- 
ción histórica no es ohra suya ; ó le faltan todas las 
[p ] 148 do/tes de Historiador. Los clasicos errores de que la he 
acusado, me dexan todo el derecho á salvo para ser ereido, 
quando afirmo que el párrafo encomiástico, que le dedica 
á la Universidad, y á su Rector, está organizado de fal- 
sedades, y verdades dispuestas con todo el primor del arte. 
No es de este lugar el deslindarlas. Por ahora debe bas- 
tarle á V. saber que de muchos años á esta parte hay una 
pendencia muy reñida entre el Clero, y algunos Regula- 
res de S. Francisco, sobre el principal punto á que se 
dirige el elogio. El mismo pleyto promueven varios Ma- 
gistrados, y gran parte de nuestros vecinos, ¿y no dicta 
el respeto, y la atención, que nadie se arroje á prevenir 
los juicios? 

Yo dexo á los contendores esta disputa ; y por lo que 
se interesa la Historia literaria, me contraigo únicamente 
á quexarme civil, y criminalmente ante el tribunal de V. 
contra el autor de la relación ; porque sin temor de Mi- 
nerba, ni de su conciencia literaria, ha cometido el grave 
delito de hacer hijo de esta Universidad al célebre Antonio 
León Pinelo ; suplicando al mismo tiempo se le impongan 
las penas de falsario. 

Muy exáusta de glorias verdaderas supone á esta Uni- 
versidad el *M. I. autor, quando se resuelve á trastornar 
los hechos públicos, invertir el orden de los tiempos, y des- 
mentir las Historias solo por encontrar en la persona de 
Antonio León Pinelo, con que realzar su mérito. Pero 
¿qué puede aprovecharle este lustre fementido? Si todo 
concurre á persuadirnos el engaño, la Universidad queda 
vilipendiada, y sa Orador es el instrumento de su des- 
honra. ¡Antonio León Pinelo honor de esta Universidad! 
Es entonces porque fue Estudiante suyo, cursó sus aulas, 
desempeñó sus funciones, y recibió algunos de los grados 
académicos. ¿Y donde consta esto? Sino es en los archi- 



— 387 — 



vos de la imaginación, á lo menos no lo es en los de esta 
Universidad. Pero algunos de sus primeros libros ya 
no existen. ¿Y qué hacemos en estas criticas circunstan- 
cias? /Cómo supliremos esta falta? ¿Será recurriendo 
/á la relación históri» a ? Bueno seria, sino supiésemos, [p.] 149 
que á costa del mas vil fraude nos vende esta noticia. 
Atienda V. 

Reventaba nuestro M. I. autor por dar á conocer su 
basta erudición. No podia llegar al logro de su intento, 
sino falseando la autoridad de un célebre Escritor, y 
aprovechándose en lo demás de sus noticias: cayó en la 
tentación. Con cierto fausto literario, nos dice : que esta 
Universidad es madre de muchos hijos de insigne sabi- 
duría, virtud, y prendas, como de los tiempos anteriores 
atestigua el Dr. D. Francisco Xarque, Cura Rector de la 
Imperial Villa de Potosí, y Juez Metropolitano de Char- 
cas, testigo imparcial é instruido, pues corrió toda esta 
América desde Lima á Buenos- Ay res, y adquirió un prác- 
tico conocimiento de quanto escribe: baste entre otros 
muchos nombrar uno solo el Licenciado D. Antonio León 
Tinelo, brillante antorcha de sabiduría, que después de 
haber iluminado tada [sic] esta América con sus insig- 
nes, y muchas obras, unas impresas, y otras por imprimir, 
pasó á ilustrar el Mundo antiguo, en donde redujo por 
Real encargo de 8. M. todas las Leyes de Indias á la 
forma que hoy corren en la recopilación, y murió Oidor 
de Sevilla. Al ver este raudal de noticias. ¿No juzgará 
qualquiera, que su autor las ha recogido con mil fatigas, 
desvelándose sobre muchos y "viejos pergaminos? ¿Pero 
qual será su sorpresa quando observe, que veinte lineas 
del Sabio Muriel á quien estudiosamente no cita, le hicie- 
ron todo el costo (a) ? Señor mió, acercándonos á esta 
fuente nuestro héroe literario desaparece, y solo queda un 
falso raptor. Coteje V. este párrafo de la relación con lo 
que escribe Muriel, y en todo lo encontrará puntual, me- 



ta) Fast. Nov. Orb. Pag. 303. 



— 388 — 



nos en lo que afirma de ser Pinelo honor de esta Uni- 
versidad. Esto no lo lia soñado Muriel, ni menos el Dr. 
Xarque, cuyas palabras transcribe. Ambos escritores solo 
se limitan á decir, que Pinelo es honor de Córdoba por 
haber nacido en ella. Y ya ve V. que es cosa diversa 
nacer en Córdoba, y estudiar en su Universidad. Pero no 
[p.] 150 favorecía tanto á su in-/tento, que Pinelo fuese hijo de 
Córdoba quanto de esta Universidad ; y con estas miras 
pone en boca del Dr. Xarque, no lo que él dixo, sino lo 
que quería que dixese. ¿Quiere V. mas pruebas de la 
falsedad ? Pues oiga V. una á quien debe rendirse la mas 
obstinada ceguedad. 

Sera digno de asenso á no atestiguarlo la evidencia, que 
en el limitado espacio de catorce años pueda un hombre 
nacer, criarse, adquirir una basta erudición, dar á la luz 
pública obras muy luminosas, y exercer empleos distin- 
guidos? Pues no se necesita un prodigio menos asom- 
broso para conciliar las épocas, en que Pinelo pudiese 
correr esta brillante carrera, y ser alumno de esta Uni- 
versidad. Véalo V. aqui. Esta Universidad se abrió, dice 
)a relación á principios del año de mil seiscientos catorce. 
En el de mil seiscientos veinte y uuebe ya tenia escrito 
Pinelo su gran obra de la Biblioteca Oriental, con otras 
muchas, y exercia el empleo de Relator del Consejo de 
Indias. Consta esto de las censuras, que se ludían insertas 
en el primer tomo, y de lo que dice el sabio D. Nicolás 
Antonio, (a) De una á otra fecha solo van catorce años: 
luego, ó es cierto, que en ellos corono Pinelo sus tareas, 
ó es muy falso, (pie esta Universidad lo hubiese abrigado 
en su seno. Elija el M. I. autor lo que quisiere: si lo 
primero, es un forjador de patrañas; si lo segundo, es 
un falsario de la fé histórica. 

Señor mió: conozco (pie mi carta excede sus debidos 
limites; pero el justo temor de que mi silencio se inter- 
prete por una tácita aprobación de otros muchos errores, 



(a) Bibliot. Hisp. t. I. pag. 110. 



— 3S9 — 



me obliga á tomar el partido moderado, de indicarlos, 
quando menos como con el dedo. Uno de estos es el nin- 
gún dicernimiento con que se aprueba la fabrica de la 
Iglesia Catedral. Confesaré á V. que este templo esta 
lebantado sobre un plan grandioso, elegante, y justo; 
pero muy mala idea dá de su gusto, el que celebra las 
monstruosas extravagancias de su decoración asi interior, 
co-/mo exterior. Toda ella es obra de una mano entre- [ P .] 151 
gada á los delirios de una loca fantasia, que desacreditó 
quanto pudo los aciertos de la invención. Otro, y no 
pequeño es asegurar, que este indicado templo lo concluyó 
el Illmo Señor San Alberto. Parece, que el I. autor de 
la relación, no se ha propuesto mas, que confundir las 
cosas sacándolas de su propio lugar. Al heroyco zelo del 
Sr. San Alberto se le debe haberle dado una decencia, 
y brillantez, que no tuvo en tiempos de sus ilustres pre- 
decesores. En sus dias se demolió la tosca obra del Pan- 
teón lográndose en su lugar un magestuoso Presbiterio, 
en que se celebran con dignidad las augustas funciones 
del Sacerdocio: En sus dias se trasladó el Coro al lugar 
que hoy ocupa, hermoseándose con una muy decente sille- 
ría. En sus dias se hizo la decoración del Altar mayor, 
obra ajustada á todas las leyes del arte ; en sus dias, y 
á sus expensas se traxo de Madrid un hermosísimo Qua- 
dro de la Asumpcion, que hace mucho honor á su siglo : 
En sus dias se colocó un nuevo Organo, el que si por su 
infeliz construcción ha quedado del todo inútil, sirve á 
lo menos para prueba de sus santos anhelos. En fin de 
sus dias es, y de su paternal diligencia la regia donación 
de doce mil, y quinientos ps. que á sus instancias concedió 
S. M. á beneficio de esta Iglesia: Pero valga la verdad 
¿Es esto deberle á este benemérito Prelado su entera con- 
clusión? ¿que clase de conclusión es esta, en que no se 
añade un solo ladrillo á lo substancial de la fabrica? 
Señor mió, este Templo estaba concluido mucho tiempo 
antes del Señor San Alberto, y lo que exígia por su estado 
era decencia, comodidad, y ornato. A ello contribuyó, 



— 390 — 



quanto estuvo de su parte este insigne Prelado ; pero no 
alcanzó el tiempo de su Gobierno, para que pudiese verse 
el logro de esta empresa. Faltaba mucbo, y se necesitaba 
toda la magnanimidad, zelo y exfuerso del dignísimo su- 
cesor suyo para llevarla basta sus fines. No hay objeto 
por pequeño que sea á que no se haya extendido la acti- 
vidad de nuestro vigilantisimo Pastor el Illmo. Señor 
[p.] 152 Moscoso. /Suyas son las colocaciones de las dos Capillas 
principales de este Templo, la una dedicada á Nieva, cuyo 
bulto hizo venir de Madrid á sus expensas; la otra del 
Sagrario, en que se vén derramados con profusión los 
beneficios de su liberal mano, y executadas felizmente las 
obras, en que el buen gusto exercita su bello imperio: 
suyos los dos retablos del crucero trabajados sobre el di- 
seño, que dio la Real Academia del dibujo, y cuyo mérito 
corresponde á la celebridad de aquel cuerpo : suyos los 
lienzos, que se esperan de la Corte para los referidos re- 
tablos con otros alusivos á los milagros de Nieva, también 
costeados de su peculeo, que estarían ya mucho tiempo 
ha colocados, á no haberlo impedido la guerra: suyo el 
Altar del Corazón de Jesús en uno de los costados de la 
Iglesia ; obra acabada en su linea por su elegancia, gusto, 
y novedad, suyo el famoso tabernáculo de plata, que está 
al concluirse hecho por el diseño, que dio la misma Real 
Academia ; y cuyo costo está abaluado en mas de diez 
mil ps. suyo el completo de la rica colgadura de tercio- 
pelo, y galón de oro para todo el cuerpo de la Iglesia: 
y suyas las obras del nuevo transito de la Iglesia á la 
Sacristia por un callejón de bobeda, la pieza de Notaría, 
donde se colocó bien ordenado á costa de gastos, y fati- 
gas el desgreñado archivo Eclesiástico, el patio de la Sa- 
cristia con los corredores, y quartos convenientes: suyo 
es todo esto, y otras muchas cosas, ya porque son de su 
tiempo, ya porque muchas de ellas se hallan gravadas con 
el sello de su generosidad. Y si tan suyo es este mérito 
¿por qué la relación histórica lo condena á un perpetuo 



-~ 391 — 



olvido? (a) Se há propuesto acaso, que ella le sirva 
de tumba? A lo menos su silencio es demasiado parecido 
al que reyua en los Sepulcros. Pero el tiempo se ha 
hecho cargo de perpetuar la fama de este Prelado; y 
mientras haiga entre los /hombres justos apreciadores del [p.] 153 
verdadero mérito, el los obligará en despecho de la rela- 
ción histórica á que hablen de su persona con aplauso. 
Demos lugar aqui á la superabundante dotación, que 
dice el M. I. autor haber hecho el Sr. San Alberto al 
colegio de Huérfanas. Faltan las expreciones, quando 
se entra en el empeño de celebrar dignamente al Ilustre 
Fundador de esta útilísima Casa. Su noble corazón está 
depositado en ella, y con el las facultades, que puede 
aplicar á su benficio, sin perjuicio de otras atenciones. 
Pero no crea V. Sr. mió, que un objeto tan tierno dexase 
de tocar la paternal sensibilidad del Illmo. Sr. Moscoso. 
Sin disfrutar la gloria de Fundador de este Colegio se 
ha contentado con la de ser su firme apoyo. El primer 
uso, que hizo de sus rentas fue para subministrarle el 
pan ; posteriormente se lo aseguró para siempre por me- 
dio de una donación de seis mil ps. que le hizo, con los 
que se compraron dos molinos de trigo, los que á fuerza 
de nuevos, y quantiosos gastos recibieron una mejora 
muy conciderable, y son hoy uno de sus mejores auxi- 
lios. Continuamente está su mano abierta para socorrer 
sus necesidades. Con todo en la balanza imparcial del 
M. I. autor, nada han pesado estos servicios, para que 
pudiesen merecer algún recuerdo, digno de su relación 
histórica. 

Con no menos artificio se omite que no ha ocurrido 
necesidad alguna, que este benemérito Prelado la mirase 
como agena : dando á entender asi, que conoce perfecta- 
mente las obligaciones del Obispado, y sabe satisfacerlas. 



(a) Léase el Oficio que el Sr. Coronel, y Editor de este 
Periódico escrivió al M. I. C. que se halla en la I. Nota del 
N. I de este Tomo. 



— 392 — 



No hablemos de todos los Combentos, Monasterios, y Casas 
de piedad en que se han sentido mas de una vez los 
efectos de su oficiosa caridad ; y contraigamonos única- 
mente á la Iglesia de San Roque, y á los Hospitales, 
que le son anexos. Todo el mundo lo vio, hace poco 
tiempo mas ocupado de estas necesidades, que de las pro- 
pias : su actibo zelo, y sus larguezas dispertaron la aten- 
ción común ; y animados muchos de su exemplo, concu- 
rrieron al arduo empeño de reedificar esta Casa del 
[p.] 154 Señor por la /que tanto tiempo hacia clamaba la voz 
publica : el efecto hizo ver, que no hay empresa por difí- 
cil, que sea, superior á un Santo zelo. Con utilidad de 
todos hoy lebanta en el sus manos el Pueblo, pai'a ben- 
decir al Señor y al principal instrumento de su gloria. 
El Hospital de hombres, que por una serie de sucesos 
siempre contrarios, estaba en mucha decadencia, y tenia 
casi perdida la esperanza de lograr una situación favo- 
rable a las necesidades de su instituto, vio desvanecidos 
todos los obstáculos, á la sombra de su protección, y 
quando menos lo pensaba se encontró colocado en el sitio 
de su primitivo destino, con todas las ventajas, que pro- 
metían sus circunstancias, y poilia exigir de su benéfica 
mano. A este se siguió el de mugeres reducido á una 
sala, que con la debida separación le esta agregada, y 
con el que exercita igualmente sus cuidados y atenciones. 
¿Y será posible Sr. mió, que- quando todos son testigos 
oculares de estos servicios, solo los ignore el autor de la 
relación. Si los ignora seanos licito preguntarle ¿donde 
habita. Y si los sabe (porque los calla? 

Temo haber cansado demasiado la atención de V. No 
tengo otra cosa, que ofrecerle en recompensa sino la fina 



— 393 — 



voluntad con que soi su mas apasionado servidor Q. S. 
M. B. 

Patricio Saliano 
"Dean Funes — " 1 

Córdoba 15 de Abril de 1802. 

"La nota que se lee p - 141, la copié de los papeles del 
Dean, que se conservan en la Biblioteca de la Universi- 
dad de Córdoba, en diciembre de 1865 — " 

[Hay una rúbrica de Angel J. Carranza] 



i. — Lo entre comillas hasta el final es manuscrito y letra de 
Carranza. — N. de la B. 

{Biblioteca Nacional. — ■ Sección reservados. — Telégrafo Mercantil, 
Rural, político-económico, e historiógrafo del Río de la. Plata, domingo 
20 de junio de 1802, tomo IV, número 8, pp. 113 a 154. Formato de la 
hoja 20x14; formato de la compoiñción 17x11 cm. Está encuadernado 
en un tomo cuyo rótulo dice: "Cabello — Telégrafo Argentino — 4-5 — 
A. J. 0.*'] 



I. — ÍNDICE GENERAL DEL 
TOMO PRIMERO 

[I. — Documentos relativos ai, Deán Funes 

1. _ [Autobiografía del deán doctor Gregorio Funes, 
firmada por "Un amigo de los servidores de la patria" 
y publicada bajo ese seudónimo.] _ [1856] 

2. — [Información sobre limpieza de sangre del pres- 
bítero doctor Gregorio Funes.] _ [Córdoba 24, 26, 28 
de noviembre, 1" y 2 de diciembre de 1774] 

[3._] _ Cam.-i _ Título de Abogado del S.or Dean 
Juvilado de la Ciudad de Cordova D.r D" Gregorio 
Funes. [San Lorenzo, noviembre 5 de 1779] 

4. — [Certificado expedido por el escribano de la 
Excma. Cámara de Justicia, don José García, sobre la 
autorización concedida al Deán Funes para el ejercicio 
de la abogacía, con cargo de presentar el título habi- 
litante y posterior devolución de éste, previo archivo 
de su testimonio.] _ [Buenos Aires, octubre 3 de 1821] 

[II. — Correspondencia particular, cartas 

Y BORRADORES:] 

5. — [Gregorio Funes al gobernador intendente, Ra- 
món García Pizarro. _ Ha leído con complacencia el 
relato de su dilatado viaje de Guayaquil a Potosí, que re- 
sultará de mucha utilidad para la historia por el inmen- 
so caudal de noticias, siendo de gran importancia que 
publique su diario para hacer conocer América a los eu- 
ropeos; cita párrafos de varios escritores célebres, de 
distintas naciones europeas, los cuales tienen un cono- 
cimiento erróneo de este país.] _ [Salta, abril 24 de 
1792] „ 

6. — [Francisco a Gregorio Funes; se congratula del 
ascenso a dignidades de esa Iglesia y el que correspon- 
dió a éste. _ Le envió algunos libros entre ellos "Las 
noches del Young"; dice que ha visto una colección de 
Pastorales de Obispos anticonstitucionales, y elogia la 
del Obispo de Nancy; que ha leído dos cartas de los 
Obispos de Oleron y Perpignan, pero que no puede de- 
cidir cual de los dos partidos prueba mejor su acertó. 
Apreciaciones sobre la situación política de Europa.] _ 
[Madrid, abril 15 de 1794] 



— 396 — 



Págs. 



7. — [Rafael Antonio Viderique a Gregorio Funes, 
anunciándole haber sido promovido a la Real Audien- 
cia de México y ofreciéndole sus servicios en su estada 
en Madrid, donde hará escala prolongada antes de lle- 
gar a México.] _ [Buenos Aires, diciembre 26 de 1796] 71 

8. — [Gregorio Funes a un amigo. _ Reparos de éste 
sobre un sermón a Santa Teresa. _ Conceptos sobre 
estilo y oratoria.] _ [1802?] 72 

9. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. _ 
Opiniones surgidas con motivo de su "Carta crítica"; 
aboga por la libertad de pensamiento.] _ [Córdoba, ju- 
nio 15 de 1802] 74 



10. — [Gregorio Funes a Baltasar Santos Maldona- 
do. _ Le explica el motivo por el cual nombró a Fran- 
cisco Manuel Bedoya su apoderado; que éste ya habrá 
salido de Montevideo para ésa. _ Lamenta no haberse 
enterado de sus buenos oficios practicados en su favor 
para el ascenso al deanato y demuestra deseos de que 
él reemplace a Bedoya, pero expresa que debe dejar al 
arbitrio de éste su sustitución. _ Goitián aprovechó la 
muerte de Rivera para atribuirse el triunfo en el asunto 

de la Universidad.] _ [Córdoba, junio 15 de 1802] 77 

11. — [José Joaquín de Araujo a Gregorio Funes. _ 
Referencias sobre la vida de Araujo. _ Apreciaciones 
sobre la "Carta crítica"; enmiendas introducidas a ésta 
y gastos efectuados. _ Noticias del Obispado del Para- 
guay y de D. Diego de la Vega, contador mayor del 
Virreynato; visita de éste a Buenos Aires. _ Separación 
de los contadores mayores D. Pedro Ballesteros y D. Juan 
Andrés de Arroyo. _ Muerte del Virrey Arredondo y del 



Sr. Campomanes.] _ [Buenos Aires, junio 26 de 1802] . . 81 

12. — [Manuel de Lavarden a Gregorio Funes. _ Ora- 
ción Fúnebre de Carlos III, conceptos elogiosos sobre 
esta pieza oratoria y la Carta crítica.] _ [Buenos Aires, 
junio 26 de 1802] 90 

18. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. 
sobre ataques a su "Carta crítica"; precio del papel para 
la impresión y error cometido en la misma. _ Promo- 
ción del señor Videla al Obispado del Paraguay. _ Aspi- 
ración de Funes al deanato.] _ [Córdoba, julio 15 de 
1802] 92 

14. — [Juan Manuel Perdriel a Gregorio Fuños, agra- 



dece 103 ejemplares recibidos de la "Carta crítica"; la 



elogia y formula observaciones sobre lo relativo a la fun- 
dación de Salta. _ Anuncia la publicación por Vieytes 
del "Semanario de Agricultura, Industria y Comercio" 
y le ruega que le proporcione su apoyo y suscripto- 
res. _ Misión del Visitador General de Rentas. _ Funes 
y el obispado del Paraguay.] _ [Buenos Aires, julio 25 
de 1802] 

15. — [José Joaquín de Araujo a Gregorio Funes. _ 
Referencias a la "Carta crítica". _ El Obispo del Pa- 
raguay autor de la "Relación Histórica". _ Juicios sobre 
el doctor Gijena. _ Noticia sobre la crítica del ex je- 
suíta Iturri al cronista Muñoz. _ Envío de libros, entre 
ellos el "Semanario de Agricultura".] _ [Buenos Aires, 
julio 26 de 1802] 

16. — [Juan Hipólito Vieytes a Gregorio Funes, le 
pide cooperación para el "Semanario de Agricultura, 
Industria y Comercio" de cuya edición se ha encarga- 
do.] _ [Buenos Aires, julio 26 de 1802] 

17. — [Manuel de Lavarden a Gregorio Funes, dis- 
curre sobre los títulos de amigo y sabio, que le ha dado 
el doctor Funes en una carta anterior.] _ [Buenos Ai- 
res, julio 27 de 1802] 

18. — [Gregorio Funes a Juan Hipólito Vieytes; acu- 
sa recibo del prospecto "Semanario de Agricultura, In- 
dustria y Comercio"; conceptos elogiosos sobre la direc- 
ción de Vieytes.] _ [Córdoba, agosto 15 de 1802] 

19. — [Carta reservada de Gregorio Funes a Juan 
Manuel Perdriel; se refiere a las censuras hechas a su 
"Carta crítica"; defensa de Funes. _ Referencias a la 
fundación de Salta y Catamarca. _ Anuncia que vuelve 
el padre Sullivan.] _ [Córdoba, agosto 15 de 1802] . . . 

20. — [Gregorio Funes a Manuel de Lavarden con- 
testando su carta de julio 27 p.pdo., en la que refuta 
las opiniones de éste sobre la amistad y le expresa las 
suyas.] _ [Córdoba, agosto 15 de 1802] 

21. — [Baltasar Santos Maldonado a Gregorio Funes, 
en la que le anuncia el fallecimiento del apoderado de 
éste en Madrid, don Nicolás Fernández Rivera, y se 
ofrece en su reemplazo para continuar las gestiones 
de su ascenso. _ La consecución del deanato; gastos 
efectuados. _ Entrega de la Universidad de Córdoba al 
clero.] _ [Madrid, febrero 13 de 1803] , 



— 398 — 



Págs. 

22. — [Baltasar Santos Maldonado a Gregorio Funes. 
_ Le remite los despachos del deanato. _ Adjunta razón 
de los gastos erogados con motivo del ascenso.] _ [Ma- 
drid, abril 6 de 1803] 120 

23. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, le 
dice no haber recibido el poder que le anuncia. _ Que 
ha quedado en lugar de su apoderado Rivera, el escri- 
biente principal de éste, Baltasar Santos Maldonado, 
a quien elogia y al que recomienda como apoderado.] _ 
[Madrid, abril 6 de 1803] 123 

24. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, 
agradeciéndole sus conceptos bondadosos acerca de sus 
poesías y prometiéndole el envío de otras producciones 



literarias de que es autor. _ Le hace saber, también, 
los cargos públicos que ocupa en España.] _ [Madrid, 
abril 6 de 1803] 125 

25. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Pérdida del correo "Cantabria" con dinero y 
poder para obtener el deanato. _ Nueva remesa de di- 
nero.] _ [Córdoba, abril 15 de 1803] 128 



26. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedo- 
ya. _ Le refiere sus inquietudes por el abandono en 
que quedaron sus asuntos en España después del falle- 
cimiento de su apoderado Nicolás Fernández Rivera; 
posible pérdida por el naufragio del buque "Cantabria" 
del nuevo poder y dinero enviados a Joaquín Juan de 
Flores; ante tal contingencia y por no tener noticias de 
éste, envía a Bedoya nuevo poder y otra suma de 
dinero, por indicación de su hermano Vicente Bedoya; 
le recomienda cuidado en la elección del agente de 
número para sustituir el poder, teniendo en cuenta 
especialmente su enemistad con el Arzobispo de la 
Plata y Obispo del Paraguay. _ Preocupación de Funes 
por las vacantes del deanato y Comisaría de Cruzada, 

a las que aspira.] _ [Córdoba, abril 15 de 1803] 130 

27. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. _ 
Pérdida del buque "Cantabria" con los poderes y dine- 
ro enviados por aquél. _ Permanencia en Córdoba del 
Obispo electo del Paraguay; pide noticias sobre el pre- 
lado esperado en Córdoba.] _ [Córdoba, abril 15 de 1803] 134 

28. — [Gregorio Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Pérdida del correo "Cantabria". _ Asunto deanato. _ 



— 399 — 



Págs. 



Envío de dinero y de un poder a Francisco Manuel 
Bedoya.] _ [Córdoba, abril 15 de 1803] 135 

29. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Envío de 680 pesos fuertes con destino a la 
Corte. _ Propuesto en primer lugar para el deanato.] _ 
[Córdoba, mayo 15 de 1803] 137 

30. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya. _ 
Se queja de no recibir carta de su amigo Flores; indi- 
rectamente se entera que estaba hecha la consulta del 
deanato.] _ [Córdoba, mayo 15 de 1803] 138 

31. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya, 
anunciándole que le ha escrito con fecha 15 de mayo 
incluyéndole poder.] _ [Córdoba, mayo 15 de 1803 .... 140 



32. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Le- 
tamendi, en que manifiesta haber recibido noticias de 
su ascenso al deanato en carta de 13 de febrero, del 
escribiente Baltasar Santos Maldonado. _ Le agradece 
el envío de la Gaceta que motivó gran regocijo entre 
los demás agraciados. _ Envío de dinero a la Corte. _ 
Consagración del Obispo Lúe y honores que se le rindie- 
ron en Córdoba.] _ [Córdoba, junio 15 de 1803] .... 140 

33. — [Gregorio Funes a Francisco Manuel Bedoya. 
_ Su designación para el deanato; las gestiones reali- 
zadas en su favor por el escribiente de Rivera, don 
Baltasar Santos Maldonado, a quien, no obstante su 
indebido silencio, le está reconocido y manda gratificar. 
_ La comisaría de cruzada. _ Gestiones en favor de 
Don Felipe González para conseguir el indulto de car- 
gos concejiles. _ Consagración del Obispo de Buenos 
Aires.] _ [Córdoba, junio 15 de 1803] 143 

34. — [Gregorio Funes a Guillermo Buisen. _ Obten- 
ción del deanato. _ Le pide facilite dinero a Francisco 
Manuel Bedoya, si éste llega a precisarlo.] _ [Córdoba, 
junio 15 de 1803] 147 

35. — [Gregorio Funes a José Joaquín de Araujo. _ 
Apreciaciones elogiosas sobre un ejemplar de la guía 
que le remite con Lucas Olmedo.] _ [Córdoba, junio 

15 de 1803] 148 

36. — [Gregorio Funes a Juan Manuel Perdriel. _ 
Enumera los sucesos desagradables que siguieron a la 
muerte de su apoderado Rivera y la inesperada y muy 
agradable noticia de su ascenso al deanato. _ Agasajos 



— 400 — 



Págs. 

y obsequios a Fray Julián durante su estada en Cór- 
doba.] _ [Córdoba, junio 15 de 1803] 150 

37. — [Gregorio Funes a Diego de la Vega, rogándole 
interceda con el Virrey para su propuesta de comisario 

de cruzada.] _ [Córdoba, julio 15 de 1803] 152 

38. — [Gregorio Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi, expresándole que se halla en vísperas de reci- 
birse de deán. _ Los riesgos, motivados por la guerra, 

de enviar dinero.] _ [Córdoba, julio 15 de 1803] .... 153 

39. — [Joaquín Juan de Flores a Gregorio Funes, ra- 
tificándole la carta de 4 de junio referente al extravío 
del poder y dinero enviados por éste.] _ [Madrid, agos- 
to 6 de 1803] 154 

40. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. 
_ Le agradece las diligencias practicadas en favor de 
su ascenso al deanato. _ Tomó posesión de la Silla el 
18 de julio de 1803. _ Pago de los honorarios y los gas- 
tos ocasionados por las diligencias. _ Sustitución del 
poder conferido a Bedoya. _ Noticias de su amigo Flo- 
res.] _ [Córdoba, agosto 15 de 1803] 155 

41. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Envío de dinero a España. _ Carta de Joaquín 
Juan de Flores, auditor de guerra en la Capitanía gene- 
ral de Castilla; valora su amistad y piensa obsequiarle 
con un tejo de oro de 16 onzas. _ Proyecta comprar un 
órgano para su iglesia.] _ [Córdoba, agosto 15 de 1803] 157 

42. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. _ 
Le anuncia que recibió de Baltasar Santos Maldonado 
los despachos del deanato, y que tomó posesión de la 
Silla el 18 de julio de 1803. _ Joaquín Juan de Flores le 
propone a Maldonado como apoderado.] _ [Córdoba, 
agosto 15 de 1803] 160 

43. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Naufragio del "Cantabria", y con ese motivo pérdida 
del dinero, poder y papeles enviados a Flores. _ Nom- 
bramiento de un nuevo apoderado, a la muerte de Rive- 
ra, que recae sobre Francisco Manuel Bedoya; el Deán 
reconoce el error de este nombramiento cuando le anun- 
cian su ascenso al deanato por diligencias de Baltasar 
Santos Maldonado. _ Pondera la amistad que los une; 
le envía su "Carta Crítica" atacando al Obispo del Pa- 
raguay, Videla, y le habla de otros escritos suyos. _ Le 



— 401 — 



Págs. 

obsequia un tejo de oro de diez y seis onzas; recelos pa- 
ra enviarlo por la amenaza de guerra. _ Le ofrece sus 
servicios como Deán, habiendo tomado posesión de la 
Silla el 18 de julio pasado.] _ [Córdoba, agosto 15 
de 1803] 163 

44. — [El Deán Funes a José Joaquín de Araujo. _ 
Le anuncia que Videla se consagra el 21 y hace aprecia- 
ciones desfavorables sobre éste. _ Le comunica que ha 
tomado posesión del deanato el 18 de julio. _ Efecto que 
produjo el discurso oratorio al elogiar el cuerpo mili- 
tar; versos contra Funes, que atribuye a Videla.] _ 
[Córdoba, agosto 15 de 1803] 169 

45. — ■ [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi sobre precauciones tomadas con el dinero envia- 
do a España para pago de sus despachos del deanato.] 

_ [Córdoba, setiembre 16 de 1803] 172 

46. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, sobre 
diligencias realizadas para el ascenso al deanato. _ Le 
anuncia que le ha dicho a Bedoya que sustituya su po- 
der en Baltasar Santos Maldonado.] _ [Madrid, octu- 
bre 5 de 1803] 173 

47. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Temor de mandar el dinero a España por la 
inseguridad que representaría la guerra entre Francia 
e Inglaterra, a pesar de que ésta se ha propuesto obser- 
var una neutralidad estricta con España. _ El tejo de 
oro de diez y seis onzas para el señor Flores. _ Plazas 

de músicos para el coro.] _ [Córdoba, octubre 7 de 1803] 174 

48. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado 
sobre pago de honorarios y otros gastos en las diligen- 
cias realizadas para el ascenso al deanato. _ La Comisa- 
ría de Cruzada; es un hecho escandaloso que la ocupe 
todavía, el Obispo del Paraguay, Videla.] _ [Córdoba, 
octubre 15 de 1803] 176 

49. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. _ 
Recelos de enviar cinco mil pesos fuertes a" Madrid, por 
la declaración de la guerra entre Francia e Inglaterra y 
posibilidad de que no se respete la neutralidad de Espa- 
ña. _ Empleo de Comisario de Cruzada que retiene, sin 
derecho, el Obispo del Paraguay, Videla, queriendo en- 
cubrir la quiebra de los caudales. _ Posible división del 
Obispado y creación del de Salta.] _ [Córdoba, octubre 

15 de 1803] 178 

[Arch. Deán Funes — Tomo 19 26] 



— 402 — 



Págs. 

50. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Nuevo envío de dinero y papeles por extravío del ante- 
rior. _ Recelos de enviar el obsequio del tejo de oro de 
diez y seis onzas por saberse la declaración de la gue- 
rra entre Francia e Inglaterra. _ Opiniones poco con- 
ceptuosas sobre el Obispo del Paraguay, Videla, por la 
retención del empleo de Comisario de Cruzada.] _ [Cór- 
doba, octubre 15 de 1803] 180 

51. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi, sobre empleo de Comisaría de Cruzada.] _ [Cór- 
doba, noviembre 17 de 1803] 182 

52. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ 
Rendición de cuentas. — Remisión del tejo de oro. — En- 
vío de un tratado de taquigrafía.] _ [Madrid, diciem- 
bre 7 de 1803] 183 

53. ■ — ["El Deán Funes a Francisco de Letamendi. _ 
La Comisaría de Cruzada. _ La neutralidad de España. 
■ — El tejo de oro para Flores. — Dinero para España] 
[Córdoba, diciembre 16 de 1803] 185 

54. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. 
_ Dimisión del Obispo del Paraguay, Videla, a la Co- 
misaría de Cruzada, interinamente ocupada por el chan- 
tre Juan Justo Rodríguez; memorial dirigido al Virrey; 
contestación de éste. _ Informe del Gobernador al Rey, 
recomendando a Funes para los obispados vacantes; in- 
fluencias de éste en la Corte.] _ [Córdoba, diciembre 

16 de 1803] 186 

55. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. 
Dificultades surgidas por la guerra para enviarle el tejo 
de oro, prometido. _ Propuesta para la Comisaría de 
Cruzada, y recomendación del Gobernador para los obis- 
pados vacantes.] _ [Córdoba, diciembre 16 de 1803] . . . 189 

56. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ Elo- 
gios a la "Oración fúnebre de Carlos III" y "Carta crí- 
tica". _ Le adjunta algunos escritos. _ Encargo de pa- 
peles de música. _ Pago y gratificación a Maldonado. _ 
Dice que le acompaña duplicado de la cuenta de la tes- 
tamentaria de Rivera.] _ [Madrid, 1S04] 190 

57. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Agradece el envío del tejo de oro para su ami- 
go Flores. _ Desea que se pueda conservar la neutrali- 
dad. _ Nuevo Gobernador.] _ [Córdoba, enero 16 de 1804] 195 



— 403 — 



Págs. 

58. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Punes, sobre 
compra de algodón. _ Inconvenientes con sus parientes, 
los Acuña, por el asunto Cabrera.] _ [Catamarca, febre- 
ro 5 de 1804] 196 

59. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, sobre 
Comisaría de Cruzada. _ Recomendación en favor del 
Coronel Allende.] _ [Madrid, febrero 8 de 1804] 198 

60. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi, se congratula de que la neutralidad se haya con- 
solidado. _ Lamenta el encarecimiento de los artículos] 

_ [Córdoba, febrero 15 de 1804] 199 

61. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. _ 
Retribución a Maldonado. _ La renuncia del Obispo de 
Arequipa; maniobras del de Paraguay. _ Se lamenta 
que los beneficios de la vacuna lleguen aquí tan tarde. 

_ [Córdoba, febrero 15 de 1804] 200 

62. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores so- 
bre sustitución del poder de Baltasar Santos Maldonado. 
_ Necesidad de extender nueva relación de méritos. _ 
Le anuncia que está haciendo un ensayo sobre la histo- 
ria del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán.] _ [Cór- 
doba, febrero 15 de 1804] 202 

63. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. _ Le 
refiere las incidencias del pleito sobre el alumbre en 
que interviene Cabrera y le expone sus quejas por el 
proceder de éste. _ Gestiones realizadas para la per- 
cepción de los diezmos.] _ [Catamarca, marzo 8 de 1804] 203 

64. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ So- 
bre Comisaría de Cruzada. _ Le anuncia que recibió 
aviso del tejo de oro que le destina. _ Papeles de músi- 
ca encargados al Padre organista del Carmen; su costo 
elevado por no existir allí imprentas de música.] _ 
[Madrid, abril 7 de 1804] 205 

65. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. 
_ Noticia de la sustitución del poder; le ruega retire to- 
dos los documentos que se encuentran en poder del 
señor Bedoya para extender su nueva relación de mé- 
ritos. _ Aspiración a una Prelatura del Reino. _ Pre- 
tensión al obispado de Tucumán; las aspiraciones del 
Obispo Videla. _ Remesas de músicas y oboes para su 
Iglesia. _ La Universidad de Córdoba.] _ [Córdoba, 
abril 15 de 1804] 207 



— 404 — 



Págs. 

66. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi, se sorprende por el proceder de Bedoya, que le 
ha servido para cambiar de corresponsal en Madrid. _ 
Sobre negocios y compra de una negrita.] _ [Córdoba, 
abril 15 de 1804] 209 

67. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya, se 
demuestra condolido de la actitud de éste, al no haber 
contestado sus cartas y que indirectamente supo que no 
había querido hacerlo; le da cuenta de un dinero que 
recibirá para que se lo entregue al señor Joaquín Juan 
de Flores y le agradece todas sus atenciones.] _ [Cór- 
doba, abril 15 de 1804] 210 

68. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Sobre el obsequio del tejo de oro. _ Rendición de cuen- 
tas. _ Le indica que Maldonado debe recoger de Bedoya 
todos los documentos de sus servicios, juntamente con 
el de la toma de posesión del deanato. _ Que tiene fe 
en su protección para que mediante su influencia pueda 
conseguir alguna Prelatura del Reino. _ Pretensión al 
Obispado del Tucumán. _ Le noticia que le incluye el 
informe que hace en su favor a la Cámara de Indias el 
Gobernador Intendente y que el Virrey de Buenos Aires 
hizo otro aunque no tan expresivo. _ Comisaría de 
Cruzada. _ Tentativas de Funes de reanudar relaciones 
con su antiguo maestro Heros. _ Espera conocer por los 
efectos la buena sombra a que se ha acogido.] _ [Cór- 
doba, abril 15 de 1804] 212 

69. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ 
Agradece el tejo de oro. _ Le anuncia que se ha con- 
ferido la Comisaría de Cruzada al Chantre de esa Igle- 
sia. _ Correspondencia de Baltasar Santos Maldonado. 
_ Trabajos históricos de Funes.] _ [Madrid, junio 6 

de 1804] 216 

70. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores, se 
congratula del recibo de sus cartas. _ Razón de sus pre- 
tensiones a mitras. _ Ha escrito al Señor Conde de 
Montarco y desearía su protección. _ Bedoya debe entre- 
garle, por indicación suya, cinco mil pesos fuertes, que 
éste tenía para diligencias y que ha concluido todo com- 
promiso con él. _ Comisaría de Cruzada, ocupada por 
el Arcediano de la Iglesia de Córdoba, don Miguel del 
Moral; que la provisión de este empleo se ha hecho en 
forma inusitada. _ Recibe y agradece sus escritos, elo- 



— 405 — 

Págs. 

gia entusiasmado su erudición y elocuencia. _ Pronta 
terminación de un ensayo histórico sobre Paraguay. 
Buenos Aires y Tucumán, que le enviará para que lo 
corrija.] _ [Córdoba, junio 15 de 1804] 219 

71. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya 
sobre la revocación de poderes y entrega de dinero a 
Flores.] _ [Córdoba, junio 21 de 1804] 224 

72. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, 
se demuestra complacido que se haya sustituido su po- 
der en él; gratificación de seis mil reales vellón por sus 
distinguidos servicios referentes al deanato. _ Relación 
de méritos del Deán Funes. _ Sobre vacantes de Obis- 
pados.] _ [Córdoba, junio 22 de 1804] 224 

73. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes, que se 
siente tentado de ir a Córdoba, si llega a recaudar todo 
el ramo de diezmos; poco interés en obtener ascenso. _ 
Se queja de la conducta de su sobrino, el doctor Gardel. 
_ Que los diezmos se hallan detenidos hasta que se le 
nombre Alguacil. _ Liquidación de cuentas e intereses. 
_ Pide consejos sobre desempeño de ese cargo. _ Le da 
noticias de asuntos de Gardel, Francisco Acuña y Ca- 
brera.] _ [Catamarca, julio 8 de 1804] 226 

74. — [Baltasar Santos Maldonado al Deán Funes. _ 
Títulos del Deán Funes para el ascenso. _ El Obispo 
Moscoso fué propuesto por la Cámara para el Obispado 
de Arequipa. _ Ascenso del Fiscal de Buenos Aires a 
Oidor de la misma audiencia. _ Fallecimiento del Arzo- 
bispo de Chuquisaca. — "La Oración Fúnebre de Carlos 
III", incluida en la nueva relación de méritos.] _ [Ma- 
drid, agosto 8 de 1804] 232 

75. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Obispado de Santa Cruz de la Sierra otorgado a un Ca- 
nónigo de Gerona sin votos en la consulta. _ Se refiere 
a las vacantes de los obispados de Charcas y Arequipa, 
le ruega que haga las diligencias necesarias y le adjunta 
informe hecho a su favor por el Intendente de Córdoba. 
_ Le pide el envío de Músicas.] _ [Córdoba, agosto 
15 de 1804] 

76. — [El Deán Funes a Guillermo Buisen, le agra- 
dece la felicitación por su ascenso al deanato. _ Le en- 
carga que le mande un juego de instrumentos para 
hacer flores artificiales.] _ [Córdoba, agosto 16 de 1804] 



234 



236 



— 406 — 



Págs. 

77. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, 
remitiéndole copia del informe hecho por el Gobernador 
Intendente de Córdoba, don José González, para que 
lo presente a la Secretaría de Cámara; que no se des- 
cuide en sus diligencias poique supone que están en 
vísperas de consultarse el Obispado de Tucumán y el 
Arzobispado de Charcas. _ No es oportuno hacer ningu- 
na representación por parte del Clero, relativa a la Uni- 
versidad, porque el Prelado la mira con indiferencia y 
el Virrey, Marqués de Sobremonte, le fué adverso en 

otro tiempo.] _ [Córdoba, agosto 17 de 1804] 237 

78. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. _ 
Le pide que los dos mil quinientos pesos fuertes recibi- 
dos se los pase a su amigo Flores y que haga lo mismo 
con otra remesa que posiblemente le llegará.] _ [Cór- 
doba, agosto 17 de 1804] 239 

79. — [El Deán Funes a Francisco Antonio de Leta- 
mendi. _ Le encarga un rosario y unos aros para obse- 
quiar a una sobrina.] _ [Córdoba, agosto 19 de 1804] 240 

80. — [Baltasar Santos Maldonado al Deán Funes. 
_ Le anuncia que la provisión del Obispado de Arequipa 
no recayó en el señor Moscoso, sino en Luis de la Enci- 
na, Arcediano de la Iglesia de Canarias; el Obispado de 
Santa Cruz de la Sierra en fray Antonio de San Fermín, 
Provincial de Carmelitas en México; y el Arzobispado 
de Chuquisaca en el Auxiliar de Mechoacan en Nueva 
España, don Benito María de Moxó. _ Nueva relación 
de méritos del Deán Funes. _ Posible creación del Obis- 
pado en Salta. _ Solicitud dirigida al vicario general 
en Roma, del Grado de Maestro para el Prior del Con- 
vento de Predicadores.] _ [Madrid, octubre 6 de 1804] 240 

81. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, le 
anuncia la provisión de mitras vacantes y lamenta no 
haber tenido éxito en sus diligencias; perseverará en 
las gestiones a su favor. _ La carta para el Conde de 
Montarco. _ Le aconseja la forma en que debe gratifi- 
car, en adelante, a Baltasar Santos Maldonado. _ Le 
dice que la pretensión de Allende tiene sus dificulta- 
des.] _ [Madrid, octubre 6 de 1804] 24.1 

82. — [Anotación del Deán Funes, dejando constan- 
cia que en la fecha escribió a Francisco Antonio de Le- 
tamendi.] _ [Córdoba, 15 de octubre de 1804] 245 



— 407 — 



Págr,. 



83. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. 
Sobre vacante del Obispado.] _ [Córdoba, octubre 15 

de 1804] 246 

84. — [El Deán Funes a Francisco Manuel Bedoya. 
_Acusa recibo de su carta de 6 de junio p. pdo.] _ 
[Córdoba, octubre 15 de 1804] 246 



85. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Muerte del Obispo de Tucumán, Angel Mariano Moscoso, 
ocurrida el 4 de octubre. _ Petición del Cabildo Secular 
al Rey, en favor de Funes. _ Reelección del Deán de 
Vicario Capitular y Gobernador del Obispado. _ Aspira- 
ción al Obispado de Tucumán, que también lo preten- 
de el Obispo del Paraguay; pone a su disposición el 
dinero necesario.] _ [Córdoba, octubre 15 de 1804] . . . 247 

86. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Pretensión a la mitra de Arequipa. _ Se demuestra in- 
dignado por el proceder del Cabildo secular recomendan- 
do a la Corte al Obispo del Paraguay; requiere de Flo- 
res diligencias para contrarrestar esa influencia. _ 
Discrepancias para proveer la silla magistral vacante, 
en la Iglesia de Córdoba, quedando empatada la vota- 
ción entre Pedro Bazán, Cura Rector de esa Cátedra! y 
don Vicente Anastacio Isasmendi, Cura Rector de Salta; 
el Deán dió término a su amistad con Allende por este 
asunto.] _ [Córdoba, diciembre 15 de 1804] 250 

87. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. 
_ Desea saber el resultado de la consulta que se bizo 
para la mitra de Arequipa. _ Le ruega que practique 
diligencias para que los señores de la Cámara y del 
Consejo conozcan el mal proceder del Obispo del Pa- 
raguay. _ Mantiénese el statu quo en el asunto de la 
Universidad. _ Aguarda la remesa de música.] _ [Cór- 
doba, diciembre 15 de 1804] 253 

88. — [Manuel José de Leaniz a Gregorio Funes. _ 
Cobro de cuenta.] _ [Córdoba, enero 8 de 1805] 255 

89. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado. 
_ Despacho de los autos de concurso para la Silla Ma- 
gistral vacante. _ Paradero de Severo Isasmendi, apre- 
sado por los ingleses.] _ [Córdoba, febrero 15 de 1805] 255 

90. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Demuestra sorpresa por los acontecimientos inesperados 
referentes a las mitras vacantes. _ Los informes que die- 



— 408 — 



Págs. 

ron, nuevamente, el Gobernador y Cabildo Secular a esa 
Cámara, él los ignoraba. _ Desea que el Consejo y la 
Cámara conozcan el mal proceder del Obispo del Para- 
guay, encarnizado pretendiente al Obispado de Tucu- 
mán, protegido por el Virrey de Buenos Aires, Marqués 
de Sobremonte.] _ [Córdoba, febrero 15 de 1805] .... 257 

91. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, anun- 
ciándole haberse provisto, fuera de consulta, las vacan- 
tes de los Obispados de Tucumán, Cuenca y el de Nueva 
Segovia en Filipinas. _ Nuevamente se ven defraudadas 
sus diligencias en el logro de las miras del Deán. _ 
Adjunta copia de la consulta del Obispado de Córdoba. 
_ Exoneración del Gobernador del Consejo, Conde de 
Montarco. _ La pretensión del Coronel Allende. _ Pró- 
ximo envío de las piezas de música.] _ [Madrid, abril 

6 de 1805] 259 

92. — [El Deán Funes a Baltasar Santos Maldonado, 
desea saber si se le ha enviado la remesa de música, 
solicitada.] _ [Córdoba, abril 15 de 1805] 262 

93. — [El Deán Funes a Joaquín Juan de Flores. _ 
Sobre división del Obispado y petición del Gobernador 
Intendente de Salta para que se confiera a Funes el de 

esa ciudad.] _ [Córdoba, abril 15 de 1805] 263 

94. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ Pre- 
sentación del pliego de la consulta del Deán; testimo- 
nios de los escritos del apoderado del Obispo del Para- 
guay. _ La consulta por la Silla Magistral. _ La crea- 
ción del Obispado de Salta. _ Rechazo de la i enuncia del 
Obispo Orellana y designación por éste de Funes para 
gobernador de la Diócesis.] _ [Madrid, junio 8 de 1805] 264 

95. — [Copia de los párrafos relativos al dictamen 
contra el Obispo del Paraguay, don Nicolás Videla.] _ 
[Madrid, junio 29 de 1805] 266 

96. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes, sobre 
las acusaciones al Obispo del Paraguay. _ Tiene listo 
el cajón de música, pero no lo envía por la guerra; lo 
hará si sale alguna persona de confianza en barco neu- 
tral. _ Ministro de Gracia y Justicia: operación de las 
cataratas.] _ [Madrid, agosto 7 de 1805] 268 

97. — [Anotaciones del Deán Funes dejando constan- 
cia de haber escrito a Flores y a Maldonado.] _ [Cór- 
doba, setiembre 15 y octubre 15 de 1805] 269 



— 409 — 



Págs. 

98. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. _ Tiene 
ciertos escrúpulos de renunciar a la Vicaria, como era 
su deseo, por el vehemente pedido de los vecinos al 
enterarse de la pretensión a ese empleo del cura doctor 
Bernabé Aguilar.] _ [Cátamarca, febrero 6 de 1806] 270 

99. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ 
Obispado del Cuzco, concedido al Arcediano de aquella 
Iglesia fuera de consulta. _ Fallecimiento del Obispo 
de la Concepción de Chile. _ Que continuará sus ofi- 
cios para que se repita, su nombre en esta mitra o en la 
Salta. _ Todavía no ha podido enviar el cajón de mú- 
sica.] _ [Madrid, febrero 8 de 1806] 271 

100. — [Anotación del Deán Funes dejando constan- 
cia de haber escrito a Joaquín Juan de Flores. _ Causa 
del mal éxito de la consulta.] _ [Córdoba, febrero 15 

de 1806] 272 

101. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. —Con- 
ceptos desfavorables sobre el comportamiento del doctor 
Bernabé Aguilar; pretensión de éste a la Vicaria. _ 
Arribo del Dr. Ocampo.] _ [Cátamarca, marzo 5 de 
1806] 273 

102. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes _ No- 
ticiándole que le incluye oficio sobre el asunto con el 
Alcalde Bustamante.] _ [Cátamarca, abril 5 de 1806] 275 

103. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ 
Se ha enterado con pesar de la nueva ocurrencia con 
el Virrey, sobre el negocio de la sacristía vacante de 
esa Iglesia. _ Provisión sin consulta de las vacantes 
de los Obispados de Concepción de Chile, Cartagena de 
Indias y el de Santo Domingo. _ No necesita nueva 
remesa de dinero.] _ [Madrid, abril 12 de 1806] .... 276 

104. — [Pedro Ignacio de Arze al Deán Funes. _ 
Carácter díscolo y conducta indeseable del cura doctor 
Bernabé Aguilar; ataques de éste al doctor Ocampo. 
_ Sobre ascenso del doctor Isasmendi y división de 
Obispado; noticia difundida por Aguilar. _ Autos sobre 
nulidad de matrimonio; facultades acordadas a Arze 
para celebración de matrimonios.] _ [Cátamarca, abril 

16 de 1806] 278 

105. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ 
Erección del Obispado de Salta; nombramiento del Obis- 
po del Paraguay, Videla. _ Arribo de los autos de oposi- 



— 410 — 



Págs. 

ción a la Sacristía. _ Conceptos elogiosos del Obispo 
Orellana sobre el Deán.] _ [Madrid, octubre 8 de 1806] 280 

106. — [El Deán Funes a Francisco Paula Moscoso, 
autorizándolo para que tome su defensa contra el Ca- 
bildo secular sobre discusión de sus poderes de Gober- 
nador del Obispado. _ Relata las enemistades contraídas 
con motivo de las incidencias ocurridas por la inclusión 
en la terna, de un sobrino suyo, Felipe Funes, en el 
concurso de los curatos y sacristía mayor, vacantes, de 
la Catedral de Córdoba, y la exclusión del doctor Fe- 
rreyra, protegido del Chantre, Juan Justo Rodríguez, y 
del Virrey, Marqués de Sobremonte. _ La temeridad del 
Cabildo tendría que ser castigada con las costas del 
recurso. _ Desea la mayor celeridad en este asunto para 



no dar tiempo al Virrey a mezclarse en él.] _ [Cór- 
doba, noviembre 3 de 1806] 282 

107. — [El Deán Funes a Santiago de Liniers. _ Pi- 
diéndole protección porque pretenden despojarlo de su 
autoridad.] _ [Córdoba, noviembre 10 de 1806] 289 

108. — [El Deán Funes al Fiscal del Consejo. _ 
Dudas injustas que han suscitado sus compañeros, sobre 
posesión del Obispado; le ruega intervenga.] _ [Cór- 
doba, noviembre 11 de 1806] 290 

109. — [Joaquín Juan de Flores al Deán Funes. _ Le 



anuncia que logró respuesta favorable del Agente Fiscal 
en el negocio de oposición de la Sacrist'a; en ella se 
censuran y desaprueban los procedimientos del Virrey 
Sobremonte y del Cabildo. _ Primer puesto de Funes 
en la consulta para el Obispado del Paraguay.] _ 



[Madrid, diciembre 10 de 1806] 291 

[III. — DOS IMPRESOS DEL DEAN FUNES:] 

1. — ["Oración Fúnebre", pronunciada en la Catedral 
de Córdoba con motivo de las exequias del Rey Carlos 

III.] _ [1790] 295 

2. — ["Carta Crítica", publicada bajo el seudónimo 
de Patricio Saliano en el "Telégrafo Mercantil" refu- 
tando la "Relación Histórica" atribuida al canónigo 
Nicolás Videla 351 



TI. — 



INDICE ALFABETICO DE NOMBRES 



Al»ad e Illana, obispo, Manuel : 377. 
Abascal: 32. 

Abren y Figueroa, Gonzalo: 97, T14, 356, 357, 359. 

Absalón : 306. 

Acosta, S. J., José de: 372. 

Acuña: 204, 231. 

Acuña, Francisco: 197, 226, 230, 278. 
Acuña, los : 196, 197. 
Adriano, emperador : 315, 345. 
Agripa : 307. 

Aguilar, Bernabé: 270, 271, 273, 275, 278, 279. 

Aguirre, Francisco de: 354. 

Alcedo, Antonio de: 82, 368. 

Alejandro: 104, 109, 313, 314, 316, 320. 

Alfaro : 170. 

Alfonsos, los : 299. 

Alonso, Zenón : 180. 

Allende, Leopoldo : 384. 

Allende, Pedro Lucas de : 365. 

Allende, Santiago Alejo de: 14, 162, 169, 171, 182, 

193, 198, 203, 216, 243, 245, 252, 259, 261. 
Aníbal, General Cartaginés : 299. 
Antonio, Nicolás: 388. 
Apeles: 316. 
Apolodoro : 315, 345. 
Aquiles: 104, 105, 109. 
Aranda, Conde de : 69. 
Aranzuri : 262. 
Araujo: 114, 115. 

Araujo, José Joaquín de: 74, 77, 81, 85, 89, 91, 92, 
95, 96 99, 102, 134, 135, 142, 148, 149, 169, 171. 
Arco, Felipe de: 59, 61. 
Archelao : 301. 

Argandoña, Pedro Miguel de: 377. 



— 412 — 



Aristófanes : 116. 
Aristóteles: 10, 315, 320. 
Artigas, José Gervasio de : 23. 

Arze, Pedro Ignacio de : 196, 197, 203, 205, 226, 232, 

270, 271, 273, 275, 276, 278, 280. 
Arraseaeta, Martín de: 39, 41, 44, 46, 49, 51-53. 
Arredondo, Virrey: 81, 85. 
Arroyo, Juan Andrés de : 81, 84, 98. 
Ataúlfo : 299. 
Atico, Herodes: 73. 
Augusto : 320. 
Aviles, Marqués de : 6. 

Bails, Benito: 362. 
Balearee, Antonio : 13, 14. 
Ballesteros, Pedro: 81, 84, 98. 
Barcena, José Antonio: 175. 
Barzelo, Antonio: 343. 
Barrabás: 171. 
Barreda: 204, 229, 231. 
Barrera : 291. 
Barreré : 69. 

Barrientos, Pedro Nolasco: 3. 
Barros: 231. 
Bazán: 227. 

Bazán, Pedro: 250, 252, 265. 
Bazo : 272. 

Bedoya, Francisco Manuel: 77, 79, 129, 130, 134- 
136, 138-140, 143, 146, 147, 155, 157, 158, 160- 
166, 172-174, 176, 178, 180, 183, 186, 189, 192. 
193, 200, 202, 207-215, 219, 221, 224, 225, 233, 
239, 242, 244, 246, 249, 253, 261, 263. 

Bedoya, Vicente Antonio: 130, 131, 164, 255. 

Bel grano, Manuel : 10, 18. 

Berro, Antonio : 359. 

Bolívar, Simón : 30, 31. 

Borbón, Leandro: 59, 62. 



— 413 — 



Borbón, Príncipe : 302. 

Borromeos (véase: San Carlos de Borromeo). 

Bospigliori, Ramón, S. J. : 2. 

Bossuet, Jacobo Benigno : 74. 

Bueno, Cosme: 114, 354, 355, 360. 

Buisen, Guillermo: 145-147, 236, 237, 240. 

Buffon, Jorge Luis Leclerc, Conde de : 66. 

Bufón (véase: Buffon, Jorge Luis Leclerc, Conde de). 

Bustamante : 275. 

Bustos: 1. 

Bustos, Francisco (véase: Bustos de Lara, Francisco). 
Bustos, Pedro: 38, 40, 42, 45, 47, 50. 
Bustos de Lara, Francisco: 37, 38, 40, 42, 45, 47, 
49, 50. 

Bustos de Lara, María Josefa : 1, 37, 40, 42, 44, 
45, 47, 49, 50. 

Cabanillas, Antonio: 38, 40, 43, 45, 48, 50. 
Cabanillas, María: 37, 38, 40, 42, 43, 45, 47/48, 50. 
Cabello (véase: Cabello y Mesa, Francisco Antonio). 
Cabello y Mesa, Francisco Antonio : 83, 94, 97, 100, 

101, 351, 393. 
Cabrera: 196, 197, 203-205, 226, 231. 
Cabrera, Félix de: 49, 51. 
Cabrera, Jerónimo Luis de : 1, 97, 356, 359. 
Cádiz, Diego de : 101. 
Campomanes : 81, 85. 
Campuzaro : 82. 
Candamo: 106, 110. 
Cañete: 180, 199. 
Cañete, Pedro Vicente: 2, 16, 195. 
Capito, Ateyo (véase: Capito, Cayo Ateyo). 
Capito, Cayo Ateyo : 346. 
Capitón (véase: Capito, Cayo Ateyo). 
Carabajal (véase: Carabajal, Francisco Solano). 
Carabajal, Francisco Solano: 273, 274 279. 



— 414 — 



Carlos ni: 3, 4, 7, 54, 58, 60, 61, 86, 87, 90, 

125, 232, 233, 293-304, 306-313, 315-323, 325-332, 

334-341, 343-346, 348. 
Carlos IV: 79, 84, 98, 100, 133, 144, 146, 152, 167, 

177, 185-187, 190, 208, 234, 248, 251, 264, 266, 

286, 340, 345-347. 
Carlos, Infante (véase: Infante Don Carlos). 
Carlos, los: 299. 
Carranza, Angel J. : 379, 393. 
Casares, Marqués de : 32. 
Caspe, Fiscal de Buenos Aires : 272. 
Castellanos : 185. 
Castelli, Juan José: 10, 18. 
Catón: 191, 319, 321. 
Cerani, Juan Angel de: 59, 62. 
Cervantes Saavedra, Miguel de: 107, 111. 
César: 299, 312, 319. 

Cevallos, Pedro (véase: Cevallos Cortez y Calderón, 
Pedro de). 

Cevallos Cortez y Calderón Pedro de: 342, 343. 
Cicerón, Marco Tulio: 73, 319, 320. 
Cid, el: 299. 

Cisneros, Baltasar Hidalgo de: 10, 16. 
Claudio : 312. 

Concha (véase: Gutiérrez de la Concha, Juan). 
Conde de Floridablanca (véase: Floridablanca 

Conde de). 
Conde de la Unión : 69. 

Conde de Montarco (véase: Montarco Conde de). 

Condillac, Esteban de: 10, 375. 

Constantino : 332, 335. 

Correa : 280. 

Crillón, duque de : 343. 

Ctesifon (véase: Ctesifonte). 

Ctesif onte : 314. 



— 415 — 



Ghabarría (véase: Chavarría). 
Gharlebois (véase: Charlevoix). 
Charlevoix: 202, 217, 354, 355, 368. 
Chavarría: 201, 209, 240. 
Chiúsole: 66. 
Chousai : 306. 

Daunon : 28. 

David: 295, 298, 336. 

Deán Vicíela, Nicolás (véase: Vicíela del Pino, Nicolás). 

Demóstenes : 320. 

Descartes, Renato : 316. 

Díaz, Custodio: 277. 

Díaz Vivar, Pedro: 76; 83, 119. 

Dinóerates : 314. 

Diogneto : 314. 

Diómenes : 301. 

Dionisio: 75. 

Dolabela: 73. 

Donestévez, Juan Nepomuceno : 172. 
Dorrego, Manuel : 34. 
Duquesa de Toscana : 347. 

Echenique, Alejandro: 39, 52. 

Echenique, Juan Alejandro (véase : Echenique, Ale- 
jandro). 
Elias : 114. 
Elío, Virrey: 18. 
Encina, Juan de la: 88, 91. 
Encina, Luis de la: 240, 241. 
Enrique, rey : 325. 
Ephestion: 104, 105, 109. 
Eros (véase: Montarco, Conde de). 
Escipión, 299. 
Escobedo: 258. 
Eurialo: 104, 109. 



— 416 — 



Felipe (véase: Infante Don Felipe). 

Felipe II: 355. 

Felipe V: 340. 

Felipe, el animoso : 300. 

Felipe, Infante: 126. 

Felipe Pascual, príncipe : 330. 

Felipes, los: 299. 

Fernández (alias Pan redondo) : 182. 
Fernández, Francisco : 231. 

Fernández de Rivera. Nicolás: 77-80, 118, 123-125, 
129, 130, 141, 143, 144, 146, 147. 150, 158, 161. 
163-165, 183, 190, 193, 194, 236. 

Femando I: 339. 

Fernando VI: 301, 317, 341, 345, 346. 
Fernando, el grande (véase: Fernando I). 
Fernando, rey: 325. 
Fernandos, los: 299. 
Ferreira : 272. 

Ferreira, Vicente: 282, 285-287. 

Fidias : 315. 

Figueroa, Manuel : 279. 

Flores, Joaquín Juan de : 78, 120, 121, 123-125,128- 
132, 135, 136, 138, 145, 151-158, 160, 161, 163, 
169, 172-175, 177, 178, 180, 182-185, 188-190, 
194, 195, 198, 200, 201, 203, 205-212, 216, 217, 
219 223-225, 232-234, 236, 238-243, 245, 247, 249, 
250, 253, 254, 256-259, 261-264, 266, 268, 270- 
272, 276, 277, 280, 281, 291, 292. 

Flores, José Joaquín (véase: Flores, Joaquín Juan de). 

Floridablanca. Conde de: .82. 

Foronda : 83. 

Francisco: 68, 70. 

Funes, Ambrosio: 1, 14, 70, 269. 

Funes, Domingo: 1. 



— 417 — 



Funes, Felipe: 282, 284, 288. 
Funes, Gregorio: ¡xtssim. 

Funes y Ludueña, Cristóbal: 37, 40, 42, 45, 47, 50. 
Funes y Ludueña, Juan José: 1, 37, 40, 42, 44, 47, 49 
Furlong Cardiff, S. I., Guillermo : 301, 309, 330. 

Gaete, Juana: 38, 40, 42, 45, 47, 50. 
Gages, Conde de: 299, 340. 
Gago : 262. 

Galbes, Bernardo de (véase: Galvez, Bernardo de), 
(¡alileis (véase: Galileo). 
Galileo: 316. 

Gálvez, Bernardo de: 343. 

Gallarreta, Pedro de : 59, 61. 

Gallego, Manuel: 100. 

Gallego, presbítero: 188. 

García, José : 63, ' 64. 

García Bizarro, Ramón : 64, 67. 

Gardel: 226, 228, 230. 

Gebara (véase: Guevara, Antonio de). 

Gedeón, Juez de Israel: 298. 

Gegena (véase: Gigena). 

Geres, Bernardino : 274. 

Gigena: 93, 99. 

Gobernador de Córdoba, Concha (véase : Gutiérrez de 
la Concha, Juan). 

Gobernador intendente de Córdoba, José González 
(véase: González, José). 

Gobernador Marqués de Sobremonte (véase : Sobre- 
monte, Marqués de). 

Godoy Alvarez de Faría Ríos Sánchez y Saragosa, 
Manuel: 201. 

Goitian, fraile: 77, 80. 

Gomara (véase: López de Gomara, Francisco). 
González, Antonio : 275. 
González, Felipe: 143, 145, 146, 171, 210. 
González, Francisco Antonio : 107, 111. 

[Arch. Deán Funes — Tomo I? 27] 



— 418 — 



González, José: 237, 238, 244. 
González Bustillo, Juan : 59, 61. 
Gorriti. Juan Ignacio: 15. 
Goyeneehe: 18. 
Graeo : 312. 
Granada, los: 319. 

Gregoire, Obispo de Blois: 24-26, 31. 
Guevara, Antonio de : 82, 97, 114, 355. 
Guiaceninto. Corrado: 345. 
Gutiérrez de la Concha, Juan: 7, 10-16. 

Hamet Elgacel : 342. 

Hércules: 104, 109. 

Heredia. Diego de : 354. 

Heros (véase: Conde de Montarco). 

Herrera: 65, 203, 231. 

Herrera, Antonio : 352, 353, 355. 

Homero: 104. 109. 320. 

Horacio: 192, 320. 

Hortensio, Quinto: 319. 

Hullet : 25. 

Infanta de Portugal, María Ana Victoria: 347. 

Infanta María Josefa : 347. 

Tufante Antonio. Rey de Nápoles: 347. 

Infante Don Carlos: 126, 211, 213. 

Infante Don Felipe: 299, 340. 

Tufante Don Gabriel: 347. 

Infante Don Luis: 329. 

Iñigos, los: 299. 

Iriarte, Tomás de : 345. 

Irigoyen: 13. 

Isaías: 298. 

Isasmendi, Severo : 255, 256, 279. 

Isasmendi, Vicente Anastasio: 250, 252, 278, 279, 285. 

Itnrri: 99, 102. 



— 419 — 



Jacob: 340. 

Jarque, Francisco: 387, 388. 
Job: 328, 329, 331. 
Jorge II : 343. 

Josafat: 295, 298, 301, 302, 304-308, 316, 321, 325, 

331, 334, 335. 
Josefa : 210. 
Josué: 299, 322. 
Juan : 228. 
Juan, apóstol : 299. 
Juan, Jorge: 362, 372. 
Juana: 98. 
Juanita: 151. 
Julián, Antonio: 372. 
Julián, fray: 150, 151. 
Justiniano : 321. 

Labarden, Manuel de (véase: Lavarden, Manuel de). 
Labin: 10, 11. 

Lanz de Casafonda, Manuel : 59, 61. 

Las Casas, Bartolomé de : 24, 26. 

Lavarden, Manuel de: 76, 83, 89, 90, 92, 105, 108- 

111, 116, 117. 
Leaniz, Manuel José de : 255. 
Leibnitz (véase: Leibniz, Gottfried Guillermo). 
Leibniz, Gottfried Guillermo : 316. 
Leiva : 204. 
León, los : 319. 
Leovigildo : 299. 
Lerma, Hernando de : 97. 

Letamendi, Francisco Antonio de: 12, 83, 101, 128, 
129, 131, 134, 136-138, 140, 143, 149, 153, 157, 
159, 172, 174, 176, 182, 183-186, 195, 199, 209- 
212, 237, 239, 240, 245, 246, 269, 270, 273. 

Liniers, Santiago : 7, 9-14, 289. 

Locke, Juan: 316. 

Lokes (véase: Locke, Juan). 



— 420 — 



Longino : 73. 

López, Juan Manuel : 365. 

López de Gomara, Francisco : 65. 

Losa, Catalina: 37, 40, 42, 45, 47, 50. 

Lozano : 170. 

Lozano, Narciso: 269,273. 

Lozano, presbítero: 354, 355, 360, 368, 371. 
Lúe (véase: Lúe y Riega, Benito). 
Lúe y Riega, Benito: 140, 142, 143, 146. 
Lu'.s: 320, 325. 

Luis, Infante (véase: Infante Don Luis). 
Lus, Rafael de la : 263. 

Llanos: 14. 
Llórente : 26, 31. 

Mabli (véase: Mably). 
Mably: 10, 69. 
Macabeo : 299. 
Maciel: 81, 86, 90. 

Malclonado, Baltasar Santos: 77, 80, 118, 120, 121, 
123, 140, 143-146, 154-156, 160-163, 165, 166, 173, 
174, 176-178, 181-183, 190, 193, 198, 200-202, 207, 
209, 213-216, 221, 224, 226, 232, 234, 237, 238, 
240, 242-244, 246, 247, 251, 253-255, 258, 261- 
263, 265, 270, 277. 

Manbran (véase: Sambrana). 

Maquiavelo, Nicolás: 320. 

María Santísima : 337. 

María Santísima de la Concepción: 348. 

Marqués de Sarria (véase: Sarria, Marqués de). 

Marquesa de Someruelos (véase: Someruelos, Mar- 
quesa de). 

Martínez, licenciado : 229. 

Martínez, Silvestre: 182. 

Martiniere, La : 66. 

Maza : 101. 



- 421 — 



Medina : 278. 

Mendiolaza, canónigo: 84, 256. 

Mengs, Antonio Rafael: 345, 347. 

Mier, doctor: 26. 

Miranda : 262. 

Molina Garay, José: 39. 

Mongota (véase: Pereira, Elias). 

Montarco, Conde de: 120, 133, 145, 184, 188, 212, 

215, 219, 221, 243, 244, 251, 259, 260. 
Moral, Miguel del: 132, 185, 216, 219, 222. 
Morales (véase: Morales, Luis de). 
Morales, Arcediano: 132, 187, 188, 215. 
Morales, Luis de: 315. 
Moreno, Joaquín: 14. 
Moreno, Mariano: 12, 17, 18. 
Morillos (véase: Murillo, Bartolomé Esteban). 
Moscoso, Angel Mariano (véase : Moscoso Pérez y Obli- 

tas, Angel Mariano). 
Moscoso Pérez y Oblitas, Angel Mariano : 4-6, 71, 100, 

208, 214, 233, 240, 241, 247, 250, 257, 258, 283- 

285, 384, 390, 391. 
Mosquera : 30. 

Moxó, Benito María de (véase : Moxó y Francolí, Be- 
nito María de). 
Moxó y Francolí, Benito María de: 240, 241, 243. 
Moyano, Gil: 46. 
Moyano Oscaris, José: 41, 44. 
Muñoz : 270. 

Muñoz, cronista: 99, 102. 

Muñoz de la Torre: 277, 292. 

Muñus (véase: Muñoz). 

Muriel S. J., Domingo: 202, 217, 387. 

Murillo, Bartolomé Esteban: 315. 

Nabamuel, Mariano: 150, 151. 
Nabarro, F. (véase: Navarro, José). 
Nabarro, José (véase: Navarro, José). 



— 422 — 



Nabarro, Juana (véase: Navarro, Juana). 
Nabarro, Miguel (véase: Navarro, Miguel). 
Napoleón : 13. 

Navarro, José: 138, 139, 167, 188, 208, 229. 

Navarro, Juana : 37, 38, 40, 42, 44, 45, 47, 49, 50. 

Navarro, Miguel: 248, 252, 257. 

Navarro Martín de Villodres, Diego Antonio : 277. 

Neuvtones (véase: Newton). 

Newton : 316. 

Niso : 104, 109. 

Obispo de Buenos Aires (véase: Lúe y Riega, Benito). 
Obispo del Paraguay (véase: Videla del Pino, Nicolás). 
Obispo Lúe (véase: Lúe y Riega, Benito). 
Obispo Moscoso (véase: Moscoso Pérez y Oblitas, An- 
gel Mariano). 

Obispo Orellana (véase: Orellana, Rodrigo Antonio de). 
Obispo Videla (véase: Videla del Pino, Nicolás). 
Obligado, Manuel : 175. 

Ocampo (véase: Ortiz de Ocampo, Francisco Antonio). 
Ocampo, Francisco Antonio (véase: Ortiz de Ocampo, 

Francisco Antonio). 
Ocampo, presbítero: 273, 274, 278, 279. 
Olmedo, Lucas: 148. 
Oracio (véase: Horacio). 

Ordóñez, Juan Tiburcio de: 39, 41, 44, 46, 49, 51-53. 
Orellana, Rodrigo Antonio de: 13-15, 260, 264-266, 

280-283, 290, 292. 
Orestes: 104, 109. 
Ortensios (véase: Hortensio, Quinto). 
Ortiz de Ocampo, Francisco Antonio: 12, 15, 275. 
Oviedo: 281. 

Pacheco : 115. 
Palomares : 127. 
Pallás: 260. 

Pan redondo (véase: Fernández, alias Pan redondo). 



— 423 — 



Parrasio: 315. 

Paso, Juan José : 18. 

Pate : 362. 

Pat roclo: 104, 109. 

Paula, Francisco de : 172. 

Paula Moscoso, Francisco: 282, 289. 

Pavvi : 66. 

Pelayo : 299. 

Pepita: 98, 151. 

Perdriel, Juan Manuel: 76, 83, 96. 99, 102, 113, 

115, 150, 151. 
Pereira Elias: 114. 
Pérez, Domingo : 243. 

Pérez de Lastra, Juan Antonio: 259, 262. 
Pérez del Viso, Nicolás : 186. 
Piedraita : 65. 
Pilades: 104, 109. 
Píndaro : 126. 

Pinelo, Antonio León: 89, 92, 386-388. 

Pinelo, León (véase: Pinelo, Antonio León). 

Pino, Joaquín del : 120, 145, 152, 176, 178, 182, 

185, 186, 198, 214. 
Pit, Guillermo (véase: Pitt, Guillermo). 
Pitt (véase: Pitt, Guillermo). 
Pitt, Guillermo: 82, 306. 
Pizarro : 119. 

Platón: 10, 65, 116, 315, 320. 

Plinio: 66, 81. 

Poliorcetes: 316. 

Pompeyo : 299. 

Pomponio, Marcelo : 346. 

Pons : 345. 

Portilla, Andrés: 229. 

Príncipe Carlos José : 347. 



— 424 — 



Príncipe de la Paz (véase: Godoy Alvarez de Faria 

Ríos Sánchez y Zaragosa, Manuel). 
Protógenes, 316. 
Puf endorf : 10. 

Quintana, Antonio de la: 255. 

Ramiro : 299. 

Ramuszo : 65. 

Reearedo: 299, 333. 

Reina María de Inglaterra: 355. 

Reinal : 10. 

Riberas (véase: Rivera, José de). 
Rivadavia, Bernardino : 21, 24-26, 28. 
Rivera (véase: Fernández de Rivera, Nicolás). 
Rivera, José de : 315. 

Rivera, viuda de (véase: Ruano Calvo de Rivera, Jo- 
sefa). 

Robespierre, Maximiliano: 69. 
Robles, Vicente: 241. 
Rodrigo : 325. 

Rodríguez, Juan Justo: 137, 138, 179, 180, 181, 185- 

187, 282, 285. 
Rodríguez, los: 286. 
Rodríguez. Victoriano: 14,171. 
Rodríguez, Victorino : 285. 

Rodríguez Navarro, Juan: 38, 40, 42, 45, 47, 50. 
Romay, Ramón: 195, 211-213. 
Romero : 76, 83. 
Rosa, José : 59, 62. 
Rousseau : 10. 

Ruano Calvo de Rivera, Josefa: 125, 132, 213, 292. 
Rui-Díaz: 82, 355. 
Ruiz : 262. 

Rnmay, Ramón (véase: Romay, Ramón). 
Bozo, Gregorio : 197. 



— 425 — 



Saavedra, los : 319. 

Sabalía (véase: Zavalía). 

Saez, (véase: Sanz, Intendente de Potosí). 

Sajorna, María Amalia de : 347. 

Saliano, Patricio (Gregorio Funes) : 5, 293, 351, 393. 

Salustio: 148, 320. 

Samaniego, Félix María: 371, 382. 

Sambrana : 230. 

San Agustín : 3, 332. 

San Alberto, José Antonio de : 4, 6, 87, 90, 132, 159, 

187, 188, 348, 382, 383, 385, 389-391. 
San Ambrosio: 323, 332, 337. 
San Carlos de Borromeo : 383. 
San Felipe Neri: 3. 
San Fermín, Antonio de: 240, 241. 
San Francisco : 3, 6. 
San Juan Crisóstomo : 323, 334. 

San Juan Chrisóstomo (véase: San Juan Crisóstomo). 

San Martín, José de: 32. 

San Martín Cueto, Miguel de: 58, 61. 

San Mateo: 326. 

San Pablo: 334. 

San Timoteo: 334. 

Sánchez de Loria, Sabina : 38, 40, 42, 45, 47, 50. 

Santamarina, Antonio : 339. 

Sauz, Intendente de Potosí : 15, 16. 

Sapata (véase: Zapata). 

Sarabia, Ramón: 129, 137, 142. 

Sarria, Marqués de : 342. 

Senabilla (véase: Zenavilla). 

Serdad, Pontero (véase: Serdan, Pontero). 

Serdan, Pontero : 188, 215. 

Sherlock, Juan: 343. 

Sobremonte, Marqués de: 5, 6, 237, 238, 254, 256- 
258, 274, 276, 277, 280-282, 285-288, 291, 292. 
Sócrates: 316, 320. 
Solices, los: 319. 



— 426 — 



Someruelos, Marquesa de : 133, 184. 

Sosa y Soria, Nicolás : 196. 

Soto Mayor, Joaquín de: 80, 119. 

Suárez de Figueroa, Lorenzo: 114, 357, 360. 

Sucre, Antonio José de : 31. 

Sullivan, presbítero : 100, 113, 115. 

Techo, presbítero : 354. 

Teodosio: 321, 323, 332. 

Tertuliano, Quinto Septimio Florente : 326. 

Terrazas : 262. 

Teseo: 104, 109. 

Tiberio : 319, 346. 

Tiepolo, Juan Bautista : 345. 

Toledo, Francisco de : 356. 

Toledo, Juan Bautista : 314. 

Trajano : 312. 

Triboniano :321. 

Trigo, Juan: 143, 157. 

Tristán, José: 288. 

Unquira, Baltasar : 211,213. 

Usos : 288. 

Vaniere : 369. 
Varrón : 19. 

Vega, Diego de la : 81, 84, 95, 102, 152. 

Velasco, Luis de: 342. 

Velázquez: 315. 

Vera: 204, 205. 

Vértiz, Juan José de: 238. 

Vespaciano : 307. 

Videla, Nicolás (véase: Videla del Pino, Nicolás). 

Videla del Pino, Nicolás: 78, 84, 92, 93, 95, 98-100, 
113, 130, 132-134, 152, 163, 167, 169, 170, 171, 
176-181, 186, 187, 200, 208, 214, 220, 257, 264- 
268, 270, 280, 293, 382-385. 



— 427 — 



Viderique, Rafael Antonio: 71, 72. 
Vieytes, Juan Hipólito: 1, 14, 15, 96, 97, 103, 112, 
115. 

Villafañe, Pedro: 44. 
Villagranes: 274. 
Villarroel, Diego de: 354. 
Virgilio: 104, 109, 320, 368. 
Viriato : 299. 

Virrey Abaseal (véase: Abaseal, Virrey). 
Virrey Arredondo (véase: Arredondo, Virrey). 
Virrey Elío (véase: Elío, Virrey). 

Virrey Juan José de Vertiz (véase : Vértiz, Juan 
José de). 

Virrey Marqués de Sobremonte (véase: Sobremonte. 

Marqués de). 
Vivar (véase: Díaz Vivar, Pedro). 
Vnquira, Baltasar (véase: Unquira, Baltasar). 

Xarque, Francisco (véase: Jarque, Francisco). 

Zafrilla : 243. 
Zapata : 77. 
Zavalía: 157. 

Zeballos y Quevedo, María: 38, 40, 43, 45, 48, 50. 
Zenavilla : 142. 
Zenxis : 315. 



III. — INDICE DE LAMINAS S 



Retrato del Deán Funes IV 

Reproducción facsimilar del título de abogado del 
Deán Funes 54 

Reproducción facsimilar de una carta de Lavardén al 
Deán Funes 86 

Reproducción facsimilar de una carta de Lavardén al 
Deán Funes 104 

Reproducción facsimilar de una página borrador del 
Deán Funes 218 

Facsimil de la portada de la Oración Fúnebre 294 

Facsímil de la portada del Telégrafo Mercantil tomo 
IV, número 8 350 



Terminóse la impresión de este 
primer tomo del ¿Archivo del 
Deán Funes », en la Imprenta de 
la Biblioteca Nacional, el 
31 de diciembre de 1943.